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VIH: Diagnóstico y Marcadores Clave

El documento aborda el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), su transmisión, síntomas, diagnóstico y tratamiento. Se destaca la importancia de la prevención y el tratamiento antirretroviral, que permite a las personas vivir de manera saludable. Además, se mencionan los marcadores virales e inmunológicos que son esenciales para el monitoreo de la infección y la salud del sistema inmunológico.
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VIH: Diagnóstico y Marcadores Clave

El documento aborda el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), su transmisión, síntomas, diagnóstico y tratamiento. Se destaca la importancia de la prevención y el tratamiento antirretroviral, que permite a las personas vivir de manera saludable. Además, se mencionan los marcadores virales e inmunológicos que son esenciales para el monitoreo de la infección y la salud del sistema inmunológico.
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“Año de la recuperación y

consolidación de la economía peruana”

TECNOLOGÍA MÉDICA CON ESPECIALIDAD


DE LABORATORIO CLÍNICO

LICENCIADA: Gastulo Tapia Adela Elizabeth

ESTUDIANTES:

 Rimapa Guerrero Clendy Yudith

 Chavez Altamirano Erlita

JAÉN _PERÚ 2025


INTRODUCIÓN

El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) es un retrovirus que ataca y debilita

el sistema inmunológico del cuerpo humano, específicamente las células CD4+, que

son esenciales para la defensa contra infecciones. A lo largo del tiempo, el VIH

puede reducir gravemente la capacidad del cuerpo para combatir diversas

enfermedades, lo que puede llevar al desarrollo del Síndrome de Inmunodeficiencia

Adquirida (SIDA), una etapa avanzada de la infección. Aunque el VIH se detectó

por primera vez en la década de 1980, sigue siendo un problema global de salud

pública, con millones de personas infectadas en todo el mundo.

Este virus se transmite principalmente a través de fluidos corporales como la sangre,

el semen, las secreciones vaginales y la leche materna. Sin embargo, a pesar de

que no existe una cura definitiva para el VIH, los avances en el tratamiento

antirretroviral han permitido a las personas que viven con el virus llevar una vida

saludable, controlando la carga viral y previniendo la progresión hacia el SIDA. La

prevención, la educación y el diagnóstico temprano son fundamentales para

controlar la propagación del VIH y mejorar la calidad de vida de quienes están

afectados por este virus.


Virus de la Inmunodeficiencia Humana(VIH)

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Virus de la Inmunodeficiencia


Humana (VIH) es un virus que ataca y debilita el sistema inmunológico del cuerpo
humano, particularmente las células T CD4+, que son esenciales para la defensa
contra infecciones y enfermedades. El VIH puede provocar una disminución progresiva
de la capacidad del sistema inmunológico para defenderse de enfermedades, lo que
aumenta la vulnerabilidad a infecciones graves y ciertos tipos de cáncer.

Además, la OMS clasifica al VIH como una enfermedad crónica, pero controlable.
Aunque no tiene cura, con tratamiento antirretroviral (TAR) adecuado, las personas
con VIH pueden vivir una vida saludable y prolongada. Si no se trata, el VIH puede
progresar a la fase más avanzada, conocida como SIDA (Síndrome de
Inmunodeficiencia Adquirida), en la que el sistema inmunológico está
severamente dañado.

Marcadores Virales

Antígeno p24:

Es una proteína del VIH que se encuentra en el núcleo del virus. Se puede detectar en
las primeras etapas de la infección, antes de que el cuerpo produzca anticuerpos.

Importancia: El antígeno p24 es uno de los primeros marcadores que se puede


detectar en el cuerpo, lo que permite identificar el VIH en las primeras semanas de
infección, incluso antes de la aparición de anticuerpos.

Uso: Se mide en las pruebas de cuarta generación, que detectan tanto anticuerpos
como el antígeno p24.

Marcadores inmunológicos

Estos marcadores se utilizan para evaluar el daño al sistema inmunológico y


monitorear la progresión de la infección.

CD4 (Linfocitos T CD4+): Son un tipo de célula del sistema inmunológico que el
VIH ataca y destruye. La cantidad de células CD4+ en la sangre es un indicador
clave de la salud del sistema inmunológico.
Importancia: El conteo de CD4 es utilizado para monitorear la progresión del VIH.
A medida que el VIH destruye las células CD4+, una disminución en su número
indica que el sistema inmunológico se está debilitando, lo que aumenta el riesgo
de infecciones oportunistas.

Uso: Un contenido de CD4 por debajo de 200 células/mm³ indica un mayor riesgo
de desarrollar SIDA. El objetivo del tratamiento es mantener el contenido de CD4
lo más alto posible.

Relación CD4/CD8:

Definición: Es la relación entre dos tipos de linfocitos (células T CD4+ y CD8+). Las
células CD8+ son parte del sistema inmune y ayudan a destruir células infectadas.

Importancia: En personas infectadas por el VIH, la relación CD4/CD8 se reduce a


medida que el virus afecta a las células CD4+. Un valor de 1 o superior es un buen
indicador de un sistema inmunológico saludable.

Uso: Un valor bajo de la relación CD4/CD8 puede ser un marcador de un sistema


inmunológico deteriorado.

Marcadores de Inmunidad General

Inmunoglobulinas (IgM, IgG):

Son anticuerpos producidos por el sistema inmunológico en respuesta al VIH. IgM


indica una infección reciente, mientras que IgG se presenta en infecciones crónicas.

Importancia: Los anticuerpos IgG son los más detectados en las pruebas
diagnósticas. Un aumento de IgM puede indicar una infección reciente, mientras que
un aumento de IgG puede indicar una infección crónica.

Características

El VIH es un retrovirus, lo que significa que tiene una estructura genética basada en
ARN (ácido ribonucleico) en lugar de ADN. Esto le permite replicarse dentro de las
células del huésped y modificar su material genético para continuar su reproducción.
Estructura del VIH:
 Envuelta lipídica: Capa que rodea el virus, que le permite entrar en las células
del cuerpo.
 ARN: El material genético del virus.
 Proteínas clave: Incluye la proteína de membrana gp120 que facilita la unión del
virus a las células T CD4+.
Transmisión
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el VIH (Virus de la
Inmunodeficiencia Humana) se transmite a través de fluidos corporales de una persona
infectada. La transmisión ocurre cuando estos fluidos entran en contacto con las
membranas mucosas o el flujo sanguíneo de una persona no infectada.
Relaciones sexuales sin protección:
El VIH se transmite fácilmente a través de relaciones sexuales sin protección
(vaginales, anales u orales) con una persona infectada. El semen, los fluidos vaginales
y el líquido preeyaculatorio son los principales fluidos involucrados en la transmisión
sexual.
La transmisión es más probable durante la fase de infección aguda, cuando la carga
viral en los fluidos corporales es más alta, pero puede ocurrir en cualquier etapa de la
infección.
Exposición a sangre infectada:
El VIH puede transmitirse cuando una persona entra en contacto con sangre infectada.
Esto puede suceder, por ejemplo, a través de:
El uso compartido de agujas o jeringas, especialmente entre personas que consumen
drogas intravenosas.
Transfusiones de sangre no testeada o contaminada con VIH (aunque esto es raro en
países con sistemas de salud avanzados, donde la sangre donada se examina
rigurosamente).
El uso de instrumentos médicos no esterilizados, como en algunos procedimientos
quirúrgicos o tatuajes.
De madre a hijo (transmisión vertical):
Una madre infectada puede transmitir el VIH a su hijo durante el embarazo, el parto o
la lactancia. Sin embargo, con tratamiento adecuado, como la terapia antirretroviral
(TAR), este riesgo puede reducirse considerablemente.
La transmisión durante el parto es más probable si la carga viral materna es alta, pero
el uso de medicación para reducir la carga viral y el parto por cesárea pueden disminuir
la probabilidad de transmisión.
La lactancia materna también puede ser un medio de transmisión, aunque el riesgo se
puede reducir utilizando sustitutos de la leche materna y un tratamiento adecuado.
Riesgo ocupacional (en profesionales de la salud):
Aunque es raro, los trabajadores de la salud pueden estar en riesgo de infección si
entran en contacto con sangre infectada a través de accidentes con agujas o cortes
con objetos contaminados. Sin embargo, la transmisión de esta manera es poco
frecuente y se pueden tomar medidas preventivas (como el uso de equipo de
protección personal).
No hay riesgo de transmisión del VIH en estos casos:
 Contacto casual como abrazos, apretones de manos, compartir utensilios o
baños.
 Salud oral (besos), siempre que no haya heridas abiertas o sangrantes en las
mucosas.
 Picaduras de insectos (como mosquitos), ya que el VIH no se transmite de esta
manera.
 Uso compartido de utensilios de comida o el contacto con superficies comunes.
Síntomas
 Fiebre (uno de los primeros y más comunes síntomas)
 Fatiga intensa
 Dolores musculares y articulares (mialgia y artralgia)
 Dolor de garganta (faríngeo)
 Erupciones cutáneas (generalmente en el torso o la cara)
 Sudoración nocturna
 Dolores de cabeza
 Úlceras orales (llagas o aftas)
 Ganglios linfáticos inflamados (linfadenopatía)
 Náuseas o vómitos
 Diarrea
Diagnóstico
Pruebas de detección inicial (pruebas rápidas o de anticuerpos):
El primer paso consiste en realizar una prueba de detección, que debe ser rápida,
sencilla y disponible en la mayoría de los centros de salud, incluyendo entornos
comunitarios. Las pruebas rápidas son las más comunes y permiten obtener resultados
en 20 minutos, lo que facilita su uso en áreas con recursos limitados. Las pruebas
detectan la presencia de anticuerpos contra el VIH o el antígeno p24 (que es una
proteína viral).
Por ejemplo: Pruebas de inmunoensayo (ELISA) y pruebas de flujo lateral.
Confirmación del diagnóstico (pruebas confirmatorias):
Si la prueba inicial es positiva, debe realizarse una prueba confirmatoria, como un
ensayo de Western Blot o una prueba de carga viral (PCR). La confirmación es crucial
para evitar resultados falsos positivos y garantizar que la persona realmente esté
infectada con VIH.
Prueba de Western Blot: Detecta anticuerpos específicos contra diferentes partes del
virus.
Prueba de carga viral (PCR): Detecta directamente el material genético del virus en
la sangre y es particularmente útil para confirmar infecciones en etapas tempranas,
antes de que el sistema inmunológico desarrolle suficientes anticuerpos.
Evaluación clínica adicional:
Después de la confirmación del VIH, se deben realizar más análisis para evaluar el
estado del sistema inmunológico de la persona, como la medición de la carga viral
(cantidad de virus en la sangre) y el conteo de linfocitos T CD4+ (células inmunológicas
que el VIH destruye). Estos indicadores ayudan a clasificar la infección y a determinar
el mejor enfoque para el tratamiento.
Tipos de pruebas:
La OMS ha establecido tres tipos de pruebas principales para diagnosticar el VIH:
Pruebas de anticuerpos (serológicas): Detectan la presencia de anticuerpos
específicos generados por el sistema inmunológico contra el VIH. Estas pruebas son
las más utilizadas debido a su costo relativamente bajo y su eficacia. Sin embargo,
requieren un período de ventana (unas semanas) en el que el cuerpo aún no ha
producido suficientes anticuerpos.
Pruebas combinadas de antígeno y anticuerpo: Detectan tanto los anticuerpos
contra el VIH como el antígeno p24, que es una proteína viral producida en las primeras
etapas de la infección. Estas pruebas pueden detectar la infección en etapas más
tempranas que las pruebas de anticuerpos solo.
Pruebas de carga viral (PCR): Estas pruebas detectan directamente el material
genético del VIH en la sangre y permiten medir la cantidad de virus presente. Son
especialmente útiles para el diagnóstico en neonatos, en personas con síntomas
agudos de VIH o cuando la persona ha estado expuesta recientemente al virus.
Consideraciones adicionales en el diagnóstico
La OMS enfatiza la importancia de realizar pruebas en poblaciones vulnerables y de
alto riesgo, como hombres que tienen sexo con hombres, trabajadores sexuales,
personas que usan drogas inyectables, y personas que han tenido múltiples parejas
sexuales o que están embarazadas.
Autodiagnóstico:
La OMS también apoya el uso de pruebas de autodiagnóstico de VIH. Estas pruebas
permiten que las personas se autoevalúen en su hogar de manera confidencial y
discreta. Sin embargo, los resultados positivos siempre deben ser confirmados con
pruebas adicionales.
Acceso a pruebas de VIH en entornos de atención primaria y comunitarios:
La OMS promueve que las pruebas de VIH sean accesibles en servicios de salud
primaria y en comunidades, para garantizar que cualquier persona pueda hacerse la
prueba fácilmente y sin estigmatización.
Seguimiento y monitoreo
Una vez confirmado el diagnóstico de VIH, el monitoreo regular es esencial para
evaluar la progresión de la enfermedad, la respuesta al tratamiento y la calidad de vida
del paciente.
Periodo de ventana
El periodo de ventana se refiere al tiempo que transcurre entre la exposición al VIH y
la detección de la infección mediante pruebas serológicas (que miden anticuerpos) o
pruebas de antígeno/anticuerpo. Durante este periodo, los resultados de las pruebas
estándar (anticuerpos) pueden ser falsos negativos.
En promedio, el periodo de ventana del VIH es de aproximadamente 2 a 4 semanas
después de la exposición, pero puede variar dependiendo del tipo de prueba utilizada
y de la respuesta inmunológica de la persona infectada.
Fase de la infección
Infección aguda (fase primaria): Esta es la etapa inicial de la infección, que ocurre
generalmente entre 2 y 4 semanas después de la exposición. Los síntomas pueden ser
similares a los de una gripe, y el virus comienza a multiplicarse rápidamente.
Fase crónica (infección clínica sin síntomas): En esta fase, que puede durar años,
el virus sigue presente en el cuerpo, pero la persona puede no presentar síntomas. Sin
tratamiento, el VIH continúa debilitando el sistema inmunológico.
Fase avanzada SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida): Esta es la fase
final de la infección por VIH. El sistema inmunológico se encuentra gravemente dañado,
lo que permite que aparezcan infecciones oportunistas (infecciones que afectan a
personas con un sistema inmunológico debilitado) y cánceres.
Tratamiento
actualmente no existe una cura para el VIH, el tratamiento antirretroviral (TAR) es
altamente efectivo para controlar el virus. El TAR consiste en una combinación de
medicamentos que reducen la carga viral y ayudan a restaurar la función del sistema
inmunológico.
Además, la OMS recomienda que las personas con VIH inicien el tratamiento con una
combinación de tres medicamentos antirretrovirales de al menos dos clases diferentes.
Los regímenes de primera línea para adultos y adolescentes incluyen:
Dolutegravir (DTG) + Tenofovir disoproxil fumarato (TDF) + Lamivudina (3TC)
Este régimen es ampliamente recomendado debido a su alta eficacia y barrera frente
a la resistencia del VIH.
Prevención
 Educación y sensibilización frente al VIH
 Uso de preservativos
 Reducir el número de parejas sexuales
 Realizarse pruebas de ITS
 Abstinencia
Tipos de pruebas rápidas sobre el VIH
Pruebas de primera generación:
Las pruebas de primera generación son principalmente pruebas de anticuerpos.
Detección: Estas pruebas detectan anticuerpos contra el VIH (generalmente contra las
proteínas del VIH-1, como el gp41).
Características:
Utilizan un solo antígeno para detectar anticuerpos.
Baja sensibilidad en la detección temprana, ya que los anticuerpos contra el VIH
pueden tardar varias semanas en ser producidos por el sistema inmunológico.
Larga ventana de detección: La prueba puede no ser efectiva si la persona se ha
expuesto recientemente al VIH, ya que los anticuerpos aún no se han producido en
cantidades suficientes.
Limitaciones: Estas pruebas pueden ser menos sensibles y más propensas a dar
falsos negativos durante la fase aguda de la infección.
Pruebas de segunda generación:
Las pruebas de segunda generación mejoraron la capacidad para detectar anticuerpos.
Detección: Al igual que las pruebas de primera generación, estas pruebas detectan
anticuerpos contra el VIH, pero incluyen más antígenos para mejorar la precisión.
Características:
Utilizan una mezcla de antígenos del VIH-1 y VIH-2 para mejorar la especificidad.
Mayor sensibilidad que las pruebas de primera generación.
Algunas pruebas de segunda generación también utilizan tiras reactivas o dispositivos
que simplifican el proceso de diagnóstico.
Ventana de detección: Aunque estas pruebas son más sensibles que las de primera
generación, todavía pueden no ser capaces de detectar la infección en sus primeras
etapas, lo que podría llevar a resultados falsos negativos durante el periodo de ventana.
Pruebas de tercera generación:
Las pruebas de tercera generación son pruebas combinadas de antígeno/anticuerpo.
Detección: Estas pruebas pueden detectar tanto anticuerpos contra el VIH como el
antígeno p24, una proteína que se encuentra en el VIH poco después de la infección.
Características:
Detectan el antígeno p24 además de los anticuerpos anti-VIH.
La detección del antígeno p24 permite detectar el VIH más temprano en la infección
(alrededor de 2-3 semanas después de la exposición), antes de que el cuerpo produzca
anticuerpos.
Son más sensibles que las pruebas de segunda generación, lo que reduce la ventana
de detección y mejora la precisión.
Ventana de detección: Las pruebas de tercera generación permiten la detección del
VIH en etapas más tempranas que las de primera y segunda generación.
Pruebas de cuarta generación:
Las pruebas de cuarta generación son pruebas combinadas de antígeno/anticuerpo
más avanzadas, y también incluyen mejoras en términos de sensibilidad y rapidez.
Detección: Estas pruebas detectan tanto anticuerpos como el antígeno p24, pero
mejoran la capacidad para detectar la infección en sus primeras etapas, incluso antes
de que se desarrollen anticuerpos detectables.
Características:
Detectan el antígeno p24 del VIH y anticuerpos contra el VIH (anticuerpos de tipo IgG
o IgM) en una sola prueba.
Son más rápidas, precisas y sensibles que las de generaciones anteriores.
Menor ventana de detección: Pueden detectar el VIH incluso antes, reduciendo
significativamente el periodo de ventana y la posibilidad de resultados falsos negativos.
Estas pruebas están particularmente indicadas en el diagnóstico temprano del VIH y
para la detección rápida en entornos con recursos limitados o en
situaciones de emergencia.

CONCLUSIONES
 Para enfrentar el VIH de manera efectiva, es necesario un enfoque integral
que incluya la prevención, el diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado
y la lucha contra el estigma. La colaboración entre gobiernos, instituciones
de salud, organizaciones no gubernamentales y la comunidad en general es
clave para lograr una respuesta efectiva y garantizar la salud y el bienestar
de todas las personas afectadas por el VIH.

 La OMS concluye que, aunque la lucha contra el VIH ha logrado avances


significativos en términos de tratamiento, prevención y control, la epidemia
de VIH sigue siendo un desafío global.

 El acceso universal a los servicios de salud, la promoción de la educación,


la eliminación del estigma y la implementación de estrategias preventivas son
esenciales para alcanzar el objetivo de poner fin a la epidemia de VIH para
2030.

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