El Hemograma
En el hemograma, biometría hemática o conteo sanguíneo completo (CSC) se reflejan todos
los elementos o componentes de la sangre, su número, su proporción en el organismo y si
sufren alteraciones:
1. HEMATÍES
El eritrograma es la primera parte del hemograma. Es el estudio de los glóbulos rojos, o sea,
de los hematíes, también llamados de eritrocitos.
Más conocidos como glóbulos rojos, son las células sanguíneas más importantes, ya que se
encargan de transportar el oxígeno al resto de las células del organismo.
Niveles normales: 4.500.000-5.900.000 /ml en varones y 4.000.000-5.200.000/ml en
mujeres
Niveles bajos: el número de hematíes desciende de forma importante cuando hay
hemorragias (por ejemplo a causa de menstruaciones abundantes), y esto hace que no llegue
suficiente oxígeno a las demás células del cuerpo, que es lo que se conoce como anemia.
Todas las células sanguíneas se producen en la médula ósea, por lo que los fallos del
recuento celular pueden reflejar una alteración a este nivel.
Niveles altos: un aumento del número de hematíes se conoce como poliglobulia; este
proceso hace que la sangre sea más espesa de lo normal, lo que facilita la formación de
trombos en el interior de los vasos sanguíneos. Puede ser de causa desconocida o bien
deberse a una hiperfunción excesiva de la médula ósea.
El consumo de tabaco reduce la cantidad de oxígeno presente en la sangre, y esto tiene
como consecuencia un incremento de la producción de glóbulos rojos, por lo que un
número elevado de hematíes puede también estar relacionado con el tabaquismo.
En general, ante una disminución del oxígeno en la sangre, el organismo suele responder
elaborando más glóbulos rojos, por lo que las personas que viven en zonas muy elevadas
pueden presentar un mayor número de hematíes sin que esto signifique que padezcan
alguna enfermedad.
1.1. Hemoglobina (hb)
Es una proteína formada de hierro, que se encuentra en el interior del hematíe, y que es la
causante del color rojo de la sangre. Cada hematíe suele contener entre 200 y 300
moléculas de hemoglobina. Es gracias a la hemoglobina que el oxígeno y los nutrientes
llegan al resto de los tejidos del cuerpo. También transporta el dióxido de carbono a los
pulmones para que se exhalado.
Niveles normales: 13,5-17,5 g/dl en hombres. 12-16 g/dl en mujeres.
Niveles bajos: como la cantidad de hemoglobina es proporcional al número de glóbulos
rojos (hematíes), un descenso de esta proteína se refleja en una ineficacia de la función de
los hematíes, lo que viene a llamarse anemia.
Niveles altos: la elevación de esta proteína puede contribuir a la aparición de poliglobulia,
un aumento de la cantidad de hematíes que puede provocar trombos. También pueden
aparecer niveles elevados en personas con cardiopatías, problemas pulmonares crónicos o
gente que vive en zonas de mucha altitud.
1.2. Hematocrito (hto)
Es el volumen de hematíes en sangre expresado como un porcentaje sobre el volumen
sanguíneo total.
Niveles normales: 41-53% en hombres y 36-46% en mujeres
Niveles bajos: debido a que, en realidad, este parámetro indica el número de hematíes, la
causa principal de un descenso del hematocrito es la anemia. Otros motivos pueden ser:
hemorragias, embarazo, problemas en la médula ósea, leucemia, hipertiroidismo...
Niveles altos: un incremento del nivel de hematocrito puede estar producido por problemas
cardiacos, falta de hidratación, enfermedades pulmonares crónicas.
Volumen corpuscular medio (VCM)
Este índice determina el tamaño medio de los hematíes. De este modo, se pueden clasificar
las anemias en: macrocíticas o microcíticas, dependiendo de si el tamaño del hematíe es
mayor o menor de lo habitual.
Niveles normales: 88-100 fL (femtolitros por hematíe).
Niveles altos: el VCM alto (glóbulos rojos grandes) puede tener su origen en un déficit
de vitamina B12 o de ácido fólico, trastornos del hígado o consumo de alcohol, y no
permanece constante a lo largo de toda la vida; en los recién nacidos es más elevado.
Niveles bajos: pueden estar originados por anemias o incluso talasemias (alteración de la
hemoglobina).
HCM (hemoglobina corpuscular media)
Este parámetro indica la cantidad media de hemoglobina que contiene cada hematíe o glóbulo
rojo.
Gracias a este parámetro se pueden clasificar las anemias de otra forma diferente:
las hipocrómicas son las que cursan con un bajo nivel de HCM, y las hipercrómicas las que
tienen un alto nivel de HCM.
Niveles normales: entre 27 y 33 pc (picogramos).
Niveles bajos: lo más común es que exista anemia por falta de hemoglobina (normalmente
por déficit de hierro).
Niveles altos: son raros los casos de anemias hipercrómicas. Pueden alertar de un déficit
de vitamina B12 o ácido fólico.
Velocidad de segmentación globular (VSG)
Este parámetro mide la velocidad a la que sedimentan los glóbulos rojos de la sangre en un
tiempo determinado (1-2 horas).
Niveles normales: entre 0 y 10 mm/hora en hombres y entre 0 y 20 mm/h en mujeres.
Niveles altos: son muchos los procesos que pueden cursar con un aumento del VSG, como
el mieloma, los linfomas, las leucemias, y los procesos inflamatorios crónicos como
la artritis reumatoide o el lupus. Pero su elevación no indica necesariamente una patología,
ya que también se eleva en algunos procesos fisiológicos como el embarazo,
la menstruación o en los ancianos.
Niveles bajos: la VSG raramente suele estar disminuida. Sin embargo, es dato útil en el
seguimiento de pacientes, ya que si la VSG se reduce sugiere que el tratamiento impuesto
está siendo eficaz.
1.3. Reticulocitos
Los reticulocitos son glóbulos rojos que no han alcanzado su total madurez. Se encuentran
en niveles elevados en el plasma sanguíneo por causa de algunas anemias, cuando el
organismo incrementa la producción de glóbulos rojos y los envía al torrente sanguíneo
antes de que sean maduros.
Los reticulocitos se caracterizan por presentar una red de filamentos y gránulos que hacen
que se tiñen en el frotis de sangre, distinguiéndose así de los glóbulos rojos maduros.
Niveles normales: Normalmente representan el 0,5-1,5% del conteo de glóbulos rojos,2
pero pueden exceder el 4% cuando compensan la anemia.
Niveles altos: Un conteo de reticulocitos superior al normal puede indicar Anemia debido a
que los glóbulos se destruyen más pronto de lo normal (anemia hemolítica), Sangrado,
Trastorno sanguíneo en un feto o en un recién nacido (eritroblastosis fetal), Enfermedad
renal con aumento en la producción de una hormona llamada eritropoyetina
Niveles bajos: Un conteo de reticulocitos inferior al normal puede indicar Insuficiencia de
la médula ósea (como por ejemplo a causa de toxicidad por ciertas drogas, tumor,
radioterapia o infección), Cirrosis hepática, Anemia causada por bajos niveles de hierro,
folato o vitamina B12, Deficiencia renal crónica
El conteo de reticulocitos se puede incrementar durante el embarazo.
2. LEUCOCITOS
La leucograma es la parte del hemograma que evalúa los leucocitos.
Se llaman también glóbulos blancos, y desempeñan una función de defensa del organismo
frente a las agresiones externas. Debido a esta función, un nivel bajo de leucocitos predispone
al paciente a padecer infecciones.
Linfocitos:
es un tipo de leucocito que carece de gránulos. Son células muy importantes en el sistema
inmune, ya que son capaces de responder ante agentes desconocidos para el organismo.
Son mucho más comunes en el sistema linfático que en la sangre y son el principal tipo de
célula que se encuentra en la linfa.
Niveles normales: 1.300-4.000 /ml
Niveles altos: el aumento del número de linfocitos se denomina linfocitosis. Aparece en
procesos infecciosos agudos, crónicos, alergias farmacológicas y procesos
linfoproliferativos como la leucemia.
Niveles bajos: la disminución del número de linfocitos se llama linfopenia, y es habitual
encontrarla en personas cuyo sistema inmune es defectuoso o están siguiendo un
tratamiento inmunosupresor (quimioterapia).
Neutrófilos:
es un tipo de leucocito que contiene gránulos y que se tiñe fácilmente con colorantes neutros.
Se encargan de destruir bacterias, restos celulares y partículas sólidas.
Defienden el cuerpo de las infecciones bacterianas y micóticas siendo el primer tipo de célula
inmune que responde y llega al sitio de la infección.
Niveles normales: 2.000-7.500 /ml
Niveles altos: el número elevado de neutrófilos (neutrofilia) aparece ante infecciones,
procesos inflamatorios, quemaduras, hemorragias agudas, tabaquismo, y golpe de calor. Se
puede asociar también a procesos en los que se produce la muerte de las células de algún
tejido, como el infarto de miocardio.
Niveles bajos: se denomina neutropenia al descenso de la cifra de neutrófilos, que hace que
el paciente tenga una especial vulnerabilidad para contraer infecciones, incluso las más
insignificantes.
Eosinófilos:
Es un tipo de leucocito que presenta gran número de gránulos en su interior y que se tiñen con
tinciones ácidas. encargados de combatir principalmente las infecciones parasitarias.
Son granulocitos que se desarrollan durante la hematopoyesis en la médula ósea antes de
migrar a la sangre.
Niveles normales: 50-500 /ml
Niveles altos: la eosinofilia (aumento del número de estas células) puede indicar la
presencia de alergias, asma, parásitos e infecciones. También se asocia a enfermedades
intestinales como Crohn y celiaquía, y a enfermedades pulmonares (Löffler).
Niveles bajos: el descenso del número de eosinófilos es raro.
Basófilos:
Los basófilos conforman el tipo de leucocito menos abundante en sangre. Tiene núcleo
irregular, difícil de ver por la granulación basófila que lo cubre casi siempre. Tamaño
semejante al de los segmentados. Se denomina basófilo a cualquier célula que se tiñe
fácilmente con colorantes básicos
Niveles normales: En individuos sanos, representan alrededor del 0,01% al 0,3% de
número total de glóbulos blancos de la sangre. El recuento de basófilos normal es por lo
general entre 40 y 200/μL para un adulto y entre 0 y 640/μL para un recién nacido.
Basófilos altos. Una serie de condiciones diferentes puede aumentar la cantidad de
basófilos, incluyendo enfermedades respiratorias, infecciones y trastornos de la sangre. Esta
condición se conoce como basofilia.
Basófilos bajos. El bajo recuento de basófilos se produce cuando se encuentran a menos de
20 células por litro de sangre humana. Puede ser vista en asociación con urticaria
autoinmune (una condición picazón crónica) y en algunas formas de leucemia o linfoma.
Esta condición se conoce como basopenia.
3. PLAQUETAS
Son los elementos más pequeños de la sangre, y resultan esenciales para la coagulación
sanguínea, ya que se encargan de cerrar los vasos sanguíneos, haciendo que la sangre se
coagule para taponar las lesiones cuando se produce una herida. en la enfermedad de von
Willebrand, las plaquetas no pueden pegarse unas a otras o no pueden adherirse a las paredes
de los vasos sanguíneos. Esto puede causar sangrado excesivo.
Niveles normales: entre 150.000-400.000/ mm3.
Niveles bajos: el recuento plaquetario inferior a lo normal es lo que se conoce
como trombocitopenia. Puede deberse a un acúmulo anormal de plaquetas en el bazo o a
una mala función de la médula ósea. Tiene como consecuencia la mala coagulación
sanguínea, lo que dará lugar a hemorragias (nasales, de encías, hematomas en la piel,
sangre en orina y en heces…). Existe una enfermedad del sistema inmunitario, la púrpura
trombocitopénica idiopática, que se caracteriza por la formación de anticuerpos que
destruyen las plaquetas, al no reconocerlas el organismo como propias.
Niveles altos: el número elevado de plaquetas en sangre, se denomina trombocitosis, y
puede originar la formación de trombos dentro de las arterias. Puede aparecer sin causa
justificada, como reacción ante una hemorragia aguda o ciertas enfermedades, o bien
debido a un mal funcionamiento medular.