Predicación: Despierta, joven: Vence
la pereza espiritual
Introducción
Vivimos en una época de muchas distracciones: redes sociales, entretenimiento sin límites,
comodidad... y con todo esto, muchos jóvenes están cayendo en un estado de pereza
espiritual. No se trata solo de no leer la Biblia o no orar, sino de vivir sin pasión por Dios, sin
compromiso, sin fruto espiritual. Pero Dios nos llama a despertar.
El problema es que la pereza espiritual muchas veces se disfraza: no parece tan grave, no
escandaliza, no llama la atención. Pero es silenciosa, peligrosa y engañosa. Se instala poco a
poco, como el sueño en medio de la noche. Empieza con un “mañana leo la Biblia”, sigue con un
“solo un rato más en redes”, y termina con un corazón que ya no siente nada cuando escucha
la Palabra, ni cuando ora, ni cuando adora.
Muchos jóvenes están perdiendo el propósito que Dios tiene para ellos simplemente por estar
dormidos espiritualmente. No es que no tengan potencial, sino que lo tienen dormido. No es
que no quieran seguir a Dios, sino que han dejado que el cansancio del alma, el desánimo, la
rutina o el pecado los envuelva en una nube de apatía.
Pero hoy Dios quiere decirte: ¡Despierta! Este no es el tiempo de dormir, es el tiempo de
arder.
1. ¿Qué es la pereza espiritual?
Proverbios 26:13-15 (RVR1960)
"Dice el perezoso: El león está en el camino; el león está en las calles. Como la puerta gira
sobre sus quicios, así el perezoso se vuelve en su cama. Mete el perezoso su mano en el plato;
se cansa de llevarla a su boca."
Proverbios 26:13-15 version PDT
“El perezoso dice: no puedo ir a trabajar ahora porque afuera hay un león y puede matarme.
La puerta gira sobre sus bisagras, el perezoso gira sobre su cama. El perezoso mete la mano
en el plato, pero le da pereza hasta llevarse un bocado a la boca.”
Explicación:
La pereza espiritual es como el perezoso que siempre tiene excusas, que encuentra un “león”
en el camino para no moverse, una excusa tras otra para no actuar, para no avanzar. La
pereza espiritual no solo te impide orar o leer la Biblia, sino que te roba la pasión, la visión y el
propósito que Dios tiene para ti.
Es fácil caer en ella, especialmente cuando las distracciones parecen ser más atractivas que
la comunión con Dios. El perezoso en este pasaje no solo está durmiendo, sino que está
atrapado en su propia comodidad y falta de acción.
¿Cuántas veces hemos dicho, "mañana empiezo", "mañana busco a Dios", "mañana hago eso"?
Pero el mañana nunca llega, y el alma sigue vacía. La pereza espiritual te atrapa de una
manera que no lo notas hasta que ya es tarde, y cuando decides reaccionar, te das cuenta de
que te cuesta más que antes, porque la falta de práctica te ha dejado débil.
Es un llamado a despertar de la inacción y ponernos en marcha hacia lo que Dios tiene
preparado.
2. Dios nos llama a estar despiertos
Romanos 13:11 (RVR1960)
"Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está
más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos."
Explicación:
El apóstol Pablo nos recuerda que el tiempo de levantarnos es ahora. Cada día que pasa es
una oportunidad que no volverá. La salvación de Dios está más cerca que nunca, pero muchas
veces, en lugar de estar alertas, caemos en el sueño de la rutina espiritual.
Parece que todo está tranquilo, que no pasa nada, pero el mundo sigue alejándose de Dios, y
la tentación sigue acechando a nuestra puerta. El llamado es urgente. No podemos vivir como
si tuviéramos toda la vida por delante. Dios nos ha dado un propósito para esta temporada,
para este tiempo.
Es el momento de dejar atrás el sueño espiritual, de dejar de posponer nuestra relación con
Dios, de decidir ser activos en la fe. El despertar espiritual es necesario para ver el propósito
de Dios en nuestra vida, y ese propósito no puede esperar.
3. La pereza espiritual trae pobreza del alma
Proverbios 20:4 (RVR1960)
"El perezoso no ara a causa del invierno; pedirá, pues, en la siega, y no hallará."
Explicación:
Este versículo es una advertencia poderosa. El perezoso no siembra cuando debe, y cuando
llega el momento de cosecha, no tiene nada. Lo mismo sucede en lo espiritual: cuando no
tomamos el tiempo para cultivar nuestra relación con Dios, cuando no sembramos en oración,
en la lectura de la Palabra, en la obediencia, nos quedamos vacíos.
La pereza espiritual te lleva a una pobreza espiritual, donde te sientes desconectado, sin
fuerza, sin dirección. Cuando vienen las pruebas, los tiempos difíciles, no tienes nada con qué
enfrentar la batalla. No puedes esperar recibir lo que no has sembrado.
Hoy más que nunca, este es un llamado a aprovechar el tiempo. No dejes para mañana lo que
puedes sembrar hoy, porque lo que siembras hoy es lo que cosecharás mañana. No permitas
que la pereza te robe la cosecha espiritual.
4. Jesús nos llama a velar y orar
Mateo 26:40-41 (RVR1960)
"Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido
velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la
verdad está dispuesto, pero la carne es débil."
Explicación:
Este pasaje nos muestra a Jesús en un momento de profunda agonía, pidiendo a sus discípulos
que oren con Él, que velen, que estén despiertos, porque las horas de la tentación se acercan.
Sin embargo, ellos se quedan dormidos.
Es un reflejo de nuestra vida espiritual: el espíritu quiere seguir a Dios, pero la carne, la
comodidad y la falta de disciplina, nos hace caer en la pereza. Jesús nos invita a velar y orar
porque sabe que es en la oración donde encontramos la fortaleza para resistir las
tentaciones, para vencer el desánimo y para mantenernos firmes en el propósito de Dios.
La oración es la llave que abre la puerta a la victoria. Sin ella, nos dejamos arrastrar por las
distracciones y el sueño espiritual. Velar significa estar atentos, no solo por nosotros mismos,
sino también por los demás, intercediendo por nuestra generación, por nuestros amigos y
familiares.
Es un llamado a no quedarnos dormidos en nuestra fe, sino a estar alerta y comprometidos
con la obra de Dios.
5. El llamado a los jóvenes
Eclesiastés 12:1 (RVR1960)
"Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos..."
Explicación:
Este versículo es un recordatorio para cada joven: la juventud es el tiempo perfecto para
entregarse a Dios. No esperes a ser adulto para servirle. No pospongas la búsqueda de Dios
para después. El llamado es a aprovechar los primeros años de tu vida para conocer y servir a
tu Creador.
La vida no está garantizada. La juventud es el mejor momento para fortalecer nuestra
relación con Dios, para formar un carácter cristiano y para vivir en obediencia a Su voluntad.
No dejes que el mundo te distraiga, ni que la pereza te robe el tiempo. Los días malos, los
tiempos difíciles, llegarán, y si no has edificado tu vida espiritual, te costará mucho más
resistir. ¡Hoy es el día de tomar decisiones firmes para Cristo!