Influencia del Anglofrancés en Inglés
Influencia del Anglofrancés en Inglés
EL ANGLOFRANCÉS
Y SU INFLUENCIA EN LA LENGUA INGLESA
Este trabajo tiene como finalidad mostrar la influencia que tuvo el francés en Inglaterra
durante la Edad Media y cómo la lengua inglesa de hoy en día refleja algunas de las
características heredadas del francés de esa época. Una vez aclarado el uso de la
denominación anglofrancés, frente a anglonormando, para referirnos a la variante mixta
que surgió a partir del contacto entre el inglés y el francés, repasaremos el recorrido
histórico-literario para el cual resulta fundamental el estudio del periodo que comienza
tras la conquista normanda en 1066 y que finaliza en el siglo XV con la total pérdida del
francés en la isla. El apartado relacionado con la literatura anglofrancesa desentrañará los
fines literarios puramente propagandísticos de la época y describirá al autor como una
figura inestable debido al mecenazgo del que dependía. Se remarcará, asimismo, el papel
de la casa de Plantagenet y cómo este linaje impulsó la literatura francesa.
1
Índice
2
Hoy en día las islas británicas se clasifican dentro de lo que se denomina Romania
submersa (Fradejas, 2010: 20). Esto significa que hubo una lengua románica en el
territorio insular, pero que posteriormente se perdió. Lo cierto es que, en Inglaterra,
además de dos latinizaciones – la del latín en época romana, que pudo dar lugar a un
posible romance autóctono1 y la de la influencia del latín medieval tras la reforma
carolingia– también hubo un intento de establecer una lengua románica: el francés frente
al cual el inglés acabará victorioso. Pese a la pérdida tanto del latín hablado –o romance
británico– de la época altomedieval como de la posterior variante mixta anglofrancesa –
resultado del contacto entre el inglés y el francés entre los siglos XI y XIV–, muchos de
los rasgos de estas lenguas se transfirieron al inglés a partir de los siglos XIV-XV.
1.- Introducción
1
El latín hablado influyó en el léxico del celta y posteriormente del anglosajón y sobrevivió como lengua
de cultura, pero no como lengua hablada (Torreblanca, 2010: 296 y 312)
2
Anglo-Norman Dictionary (AND) es un diccionario histórico cuya segunda edición se publicó en 1992.
Además del significado etimológico de las palabras buscadas, incluye las variaciones de escritura y ofrece
ejemplos de los usos recogidos tanto en textos literarios como no-literarios. Sirve para seguir la evolución
de una palabra inglesa desde la variedad británica y la central. Es una herramienta muy útil ya que se puede
acceder a ella en la red siguiendo este enlace < http://www.anglo-norman.net/gate/>
3
Una de las cuestiones que más debate ha generado es el de su denominación: ¿cómo se
debería llamar a esa lengua románica –equiparable a un pidgin– que se desarrolló en
Inglaterra y que tenía características del inglés y del francés? En muchos manuales de
historia o de literatura se usa el término anglonormando, haciendo alusión al pueblo
invasor. No obstante, en el ámbito lingüístico predomina la denominación anglofrancés
o ‘francés de Inglaterra’, ya que, para autores como Rothwell (2014), la lengua
transmitida no debió de ser uniforme, teniendo en cuenta la distinta procedencia
geográfica de los hombres que formaban la armada de Guillermo el Conquistador en la
invasión de 1066. En consecuencia, se prefiere anglofrancés para nombrar con mayor
precisión la realidad vivida en esa época.
Además, Fuster (2004: 74) indica que la influencia predominantemente normanda solo
duró hasta el siglo XIII y que su impronta léxica fue de unas 900 palabras. Por el contrario,
la influencia del francés central fue mayor desde el siglo XIV de modo que el inglés ha
absorbido unas 9000 palabras. De esta forma, se pueden apreciar dobletes como warrant-
guarantee3, leal-loyal, prisun-prison. En definitiva, se podría afirmar que el término
anglofrancés engloba la influencia tanto de la variedad normanda –si es que realmente la
hubo– como de la francesa central. Sirve para denominar la lengua de cultura románica
empleada en Inglaterra a lo largo de la Edad Media y, en consecuencia, también es útil
para poder indicar esta variedad como fuente del inglés actual.
La razón por la cual nos detenemos en este punto es porque sirve como justificación a
una de las preguntas centrales del trabajo: ¿por qué merece la pena mencionar el estudio
del anglofrancés si apenas fue una variante mixta que surgió tras el contacto entre el inglés
y el francés entre los siglos XI y XV? La respuesta podría llegar a ser muy compleja,
pero, a grandes rasgos, se podría afirmar que el estudio de las lenguas en contacto podría
ayudar a comprender mejor la evolución del inglés y su relación –sobre todo léxica– con
las lenguas románicas. En consecuencia, las siguientes páginas tienen como propósito
resaltar la importancia de este período y mostrar algunas de las herramientas para
proseguir con el estudio de la lengua anglofrancesa.
3
El primer término sigue la evolución normanda y el segundo la evolución del francés central.
4
Para finalizar este apartado preliminar, sería interesante, asimismo, subrayar que la falta
de información sobre el tema, en particular en castellano, ha sido uno de los motivos para
realizar este trabajo. Como se podrá observar en la bibliografía, la mayoría de las fuentes
disponibles están en inglés o en francés. Esto dificulta la recogida de información puesto
que muchos artículos y obras citadas por otros autores no se encuentran más que en
universidades de Inglaterra o de Francia. Además, los manuales de historia de la lengua
o de lingüística románica apenas hacen una pequeña mención a esta cuestión. Por ende,
a partir de los datos ofrecidos por la bibliografía más accesible, se ha pretendido ofrecer
una síntesis lo más completa posible, con la intención de trazar un panorama de la
evolución del anglofrancés y de su repercusión en el inglés.
En primer lugar, para poder comprender mejor por qué el francés tuvo tan buena
aceptación en el estamento noble de la sociedad británica después de que los normandos
conquistaran Hastings en 1066, habría que repasar el desarrollo lingüístico del territorio
y observar el contacto previo de la zona con la cultura romana, en especial, con el latín.
Para ello mencionaremos dos periodos fundamentales: la primera y la segunda
latinización.
Teniendo en cuenta que Britania formó parte del Imperio Romano desde la primera mitad
del siglo I hasta los comienzos del siglo V, no resulta extraño que se normalizara el uso,
tanto oral como escrito, del latín (Torreblanca, 2010: 294). A este período se le suele
denominar la primera latinización. Según Fontán (1991: 209), esta primera etapa de
contacto no solo fue una acción militar y política de conquista, sino que además trajo
consigo la implantación de la escuela y el asentamiento colonial. Las lenguas locales
fueron sustituyéndose por la lengua del Imperio y esto resultó en la homogeneización de
la cultura occidental europea.
4
Lengua germánica occidental que hablaban los antiguos anglosajones desde la invasión de Inglaterra hasta
aproximadamente el año 1100. (DLE, 2014, s.v. anglosajón
5
hablado, mientras que laeden-ware hacía referencia a los ladinos, británicos que
desarrollaron un posible dialecto neolatino cuya principal característica era la
sonorización de las consonantes /p, t, k/ en posición intervocálica como sucede en el resto
de la Romania occidental (Torreblanca, 2010: 300). Algunos de los vocablos que se
recogen de esta primera época de latinización son PORTUM (> celta porth) > port ‘puesto,
cuidad comercial’ y portware ‘ciudadanos’, SOCCUS (celta ant. Soch) > soc ‘zapato,
zueco’ (mod. sock ‘calcetín’), CUPA (celta cyb) > cyfe ‘cuba’ y ARANEA > renge ‘araña’
(Torreblanca, 2010: 303).
De acuerdo con lo que asegura Fontán (1991: 215), durante este segundo período también
es destacable la enseñanza del latín como segunda lengua y su vinculación al cristianismo.
De hecho, aunque el latín se empleó como lengua oficial para los documentos
gubernamentales y notariales hasta el siglo X, su uso en el campo de la Iglesia se extendió
durante más tiempo (Torreblanca: 2010: 295), facilitando de esta forma la comunicación
entre distintos territorios europeos. El autor también señala la presencia de los Scotti
5
En este punto se ha generado un pequeño debate respecto al foco de trasmisión del latín y de quién fue el
mayor impulsor de este latín medieval. Muchos estudios destacan que fue el latín eclesiástico medieval
británico perfeccionado por el monje anglosajón Alcuino de York el idioma que sirvió de modelo para la
estandarización de la lengua latina tras la Reforma carolingia. Sin embargo, tanto Torreblanca (2010: 295)
como Fontán (1991: 214) afirman que eso no pudo haber sido así debido a que la pronunciación de las
consonantes de la zona era inestable y se alejaba de las normas establecidas. No obstante, es indudable el
trabajo que realizó el monje Alcuino de York –quien había estudiado la lengua de la mano de los italianos–
para impulsar la enseñanza de la grafía y de la fonética del latín clásico.
6
peregrini y su importancia en la expansión del cristianismo y del latín mediante la
fundación de monasterios en la zona británica.
A partir del planteamiento de estas etapas, Torreblanca (2010: 299) destaca tres grupos
de palabras anglosajonas que proceden del latín. Al primer grupo pertenecerían aquellos
vocablos previos al asentamiento anglosajón (ss. IV-V), mientras que en el segundo
podríamos encontrar palabras procedentes de lo que Torreblanca (2010:299) llama latín
vulgar durante ese asentamiento (V-VII). Finalmente, todas aquellas palabras posteriores
procedentes del latín eclesiástico constituirían el tercer bloque. En definitiva, resulta
innegable la influencia de la lengua latina en Britania6, lo que puede llevar a pensar que
a lo largo de los años se había ido formando un sustrato apto para el asentamiento de una
lengua románica que podría justificar el establecimiento y la aceptación de la lengua de
los normandos a partir del siglo XI.
Labrador (1999: 53) y Ailes (2014: 54) describen a los normandos como ‘north-men’ o
‘norseman’, tribu de procedencia escandinava que se había asentado en el territorio
norteño de Francia. Perdieron su idioma materno y adoptaron el francés de la zona.
Culturalmente también se acercaron a la tradición occidental. Su paso a las islas británicas
se producirá en 1066, el año en el que tuvo lugar la batalla de Hastings: tras morir el rey
anglosajón Eduardo el Confesor sin descendencia, la sucesión se decidió entre su sobrino
Harold Godwinson y el duque normando Guillermo el Conquistador; la victoria vino de
la mano de este último y trajo consigo la nobleza y el alto clero normando a la isla
(Labrador, 1999: 53).
Según indica Ailes (2014: 54), unas 8000 personas se instalaron en Inglaterra tras la
conquista. No obstante, uno de los factores principales de la implantación del francés fue
la desaparición de la élite anglosajona, que ya estaba debilitada por las anteriores batallas
contra los vikingos. Para mantener el linaje, muchas mujeres anglosajonas contrajeron
matrimonio con la nobleza normanda, adoptando de esta forma la tradición occidental.
6
Algunas palabras latinas que fueron adoptadas por el inglés antiguo y que han pasado a formar parte del
vocabulario del inglés moderno: MILLE > mil > mile; VALLUM > weall > wall; CASEUS > cyse/ciese > cheese
(Fuster, 2004: 70).
7
Por otra parte, gran parte de las personas instaladas en la isla eran altos cargos de la
Iglesia, educados según las normas de Francia; además, muchos historiadores y escritores
solían viajar al territorio normando para culminar sus estudios. Como consecuencia, la
educación de Inglaterra y la toma de decisiones quedó en manos de la corona francesa.
Más aún, Ailes (2014: 56) señala cómo el francés se convirtió en idioma internacional en
esta época. De hecho, se extendió de tal forma que resultó ser una herramienta muy útil
para los mercadores. En definitiva, el avance cultural del francés fue lo que promovió su
estabilización en la isla británica.
Como ya hemos señalado, durante los dos primeros siglos tras la conquista, el francés se
instauró como lengua de cultura en las clases altas de la sociedad. Aunque Labrador
(1999: 54) afirme que solo lo adquirieron los nobles y el clero, Ailes (2014: 60) y Gerald
(1966: 389) están de acuerdo en que gracias a su posición como lengua franca muchos
mercadores y gran parte de la sociedad media lo aprendieron. No obstante, es cierto que
la periferia se vio mucho menos influenciada por el francés que los núcleos urbanos
debido a que la educación fundamental para conseguir dominar el idioma se localizaba
en áreas urbanas.
De acuerdo con Labrador (1999: 54), tras la pérdida de Normandía durante el reinado
Juan Sin Tierra en 1204, el poder normando empezó a decrecer en la isla. Gerald (1966:
388) señala, asimismo, el comienzo de la independización inglesa y la guerra con Francia
como factores para que el inglés empezara a reemplazar el francés a partir del siglo XIII.
Chibnall (1986: 161) también confirma esta pérdida de influencia, aunque asegura que
los aristócratas británicos no prescindirán del francés hasta pasados unos siglos. Los
normandos, por su parte, irán perdiendo poder internacionalmente hasta que solamente
conserven su identidad en el territorio de Normandía. De acuerdo con Ailes (2014: 72),
en el s. XIV dejó de ser una lengua materna, pero se mantuvo en las leyes como demuestra
el Statute of Pleading, y en el concejo. Eduardo III ordenó en 1362 que se empleara el
inglés en el gobierno y poco a poco fue ganando fuerza en el parlamento.
Ahora bien, hay que tener en cuenta que el francés británico no era exactamente igual al
francés de Francia. El francés británico se estudiaba artificialmente y, en la práctica, los
límites entre las variedades eran mucho más difusos, como se puede apreciar en
Canterbury Tales de Geoffrey Chaucer o Speculum duorum de Gerald de Gales; en ambas
8
obras los autores tratan de escribir en francés central, pero Richard Ingham (apud Ailes,
2014: 70) asegura que hay muestras de la variedad anglofrancesa de la isla. Además, este
autor explica que este francés dialectal no siempre sufrió los mismos cambios que el
continental, aunque es cierto que durante los siglos XIII-XIV siguió formando parte del
continuum del francés. Una característica que demuestra su dialectalismo reside en el
género gramatical, ya que en inglés este género desapareció hacia el siglo XIII, mientras
que, en la variante mixta empleada en la isla, este hecho ocurrió a partir de la mitad del
siglo XIV. Por su parte, en francés occidental, nunca ocurrió tal cambio.
Durante los primeros siglos tras la conquista, toda la literatura que se consumía era
autóctona (Ailes, 2014: 75) y en francés. De hecho, los escritores anglofranceses fueron
los pioneros de la literatura francesa (Ailes, 2014: 61) mediante obras como la Estoire
des Engleis de Geffrei Gaimar, las Crónicas sobre Enrique II de Wace y las Crónicas de
Ricardo Corazón de León escritas por Ambroise. A partir de la Guerra de los Cien Años,
se exportaron algunos textos como el Roman d’Alexandre, por lo que los escritores
continentales empezaron a tomar el testigo de la escritura en francés. Por su parte, autores
como John Shirley empezarán a introducir el inglés en sus textos (Ailes, 2014: 77).
Dumas (2016: 155) subraya que otro de los autores más significativos de la época fue
Geoffroi Gaimar. Su obra, Estoire des Engleis, relata la fiesta de coronación del rey
Guillermo II. Se publicó en el año 1140 y adoptó un estilo analítico. En esta misma época,
surgió el debate en torno al ocio en textos como Roman de Horn (1160-1165) e Ipomedon
(finales del s. XII). La primera obra sigue el estilo de narración de un cantar de gesta
7
Uno de los pocos juglares que sobrevivió a la conquista normanda fue Taillefer, ya que exaltó, como bien
indica Sánchez Martí (2012: 105), la llegada de la corte de Normandía.
9
(Dumas, 2016: 159) y su autor es desconocido, aunque se debate la autoría de Thomas de
Bretaña, conocido poeta anglonormando del siglo XII. Por otra parte, Ipomedon resulta
ser una novela cortés escrita por Hue de Rotelande a finales del siglo XII en la que se
narra la historia del rey de Apulia de la cual se podría destacar, de nuevo, la recuperación
del honor y de la dama (Dumas, 2016: 166).
Uno de los puntos más importantes a tener en cuenta es que, según Sánchez Martí (2012:
103), el mecenazgo fue fundamental para que los autores que mostraran una ideología
afín a sus protectores pudieran seguir beneficiándose de ellos y poder así desarrollarse
como escritores. Por este motivo destacaremos a Wace, poeta que mantuvo una estrecha
relación con la casa de Plantagenet, especialmente con Enrique II, uno de los mayores
impulsores de la literatura anglofrancesa. Aunque gran parte de su obra se haya perdido
(Le Saux, 2005: 5), se conservan tres novelas importantes: Roman de Brut, Roman de Rue
y Chronique Ascendante. La primera, también conocida como Geste de Bretons, fue
escrita en la década de los 50 con el propósito de exaltar a los antepasados de Enrique II
y fue dedicada a la reina Leonor de Aquitania.
Roman de Rue es, probablemente, su obra más elaborada y conocida. Empezó a redactarla
en 1160, pero el resultado no le satisfizo y volvió a componerla más tarde. Esta
reelaboración recibió el nombre de Chronique Ascendante (Burgess, 2014: 27). En ella
narra de forma extensa la historia de los primeros duques de Normandía desde el
comienzo del reinado en la zona francesa hasta la batalla de Tinchebray en 1106. Describe
también la historia de Hastings y de Rollo –o Rou– y cómo fue comisionado por Enrique
II (Burgess, 2014: 11). Por consiguiente, este trabajo fue ordenado por el mismo monarca
para que Wace redactara algo parecido a su primera obra enalteciendo a los britanos. De
esta forma, el autor exaltaría el reinado del monarca y justificaría el derecho de los
normandos al trono británico. Según Sánchez Martí (2012: 10), Burgess (2014: 11) y Le
Saux (2005: 5), el rey otorgó al escritor en forma de prebenda la canonjía en Bayeux, lo
que catapultó al monje a una posición más privilegiada.
10
Con el paso del tiempo, el discurso de Wace resultó ser demasiado polémico e incómodo
para Enrique II, de modo fue sustituido por Benôit de Sainte-Maure8. Tal y como hemos
afirmado, debido a que el patronazgo era fundamental, el poeta se vio forzado a abandonar
la escritura (Burgess, 2014: 12). Aun así, se puede afirmar que la casa de Plantagenet fue
necesaria para los últimos años de vida de Wace a pesar de ser sustituido del puesto de
cronista.
Antes de dar por concluido este apartado, cabría mencionar que uno de los aspectos más
importantes de la escritura francesa en las islas británicas es su uso en los registros y en
el sistema jurídico. Aunque este tipo de texto no sea literario, su estudio resulta interesante
porque demuestra el desarrollo de una lengua de carácter jurídico que aportará mucha
información para el desarrollo de herramientas como el Diccionario que analizaremos en
el siguiente apartado. Mercedes Brea (2007: 131) indica que la penetración del francés a
las cortes de justicia se produce en el siglo XIII y que es uno de los principales factores
del prestigio del idioma. El francés no pierde este privilegio hasta el reinado de Enrique
VI. Todo este lenguaje jurídico-administrativo conducirá a la necesidad de crear un grupo
de abogados –generalmente clérigos– que pudieran traducir las consultas. Con la pérdida
del francés esta labor dejará de ser necesaria.
8
Autor de Chronique des ducs de Normandie. Manuscrito publicado en 1836 disponible en:
<http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k6236326n/f17.image> (Tomo I) y
<http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k6224416q> (Tomo II) [5/03/2018]
11
5.- La caracterización de la lengua anglofrancesa
Una de las cuestiones clave que habría que mencionar es la confluencia entre el francés
y el inglés y su evolución a lo largo de los siglos XI-XV. Es innegable que el contacto
entre lenguas toma un papel importante en su desarrollo, en consecuencia, estudiarlo
siempre ofrece unas respuestas muy interesantes y, en este caso, seremos testigos de cómo
la lengua francesa sienta sus bases en las formaciones del inglés. La alternancia y la
multiplicidad de códigos en convivencia influyen inevitablemente en el desarrollo de las
lenguas y, por este motivo, consideraremos a continuación algunos de los aspectos más
importantes del multilingüismo británico.
Rothwell (2014), Trotter (2000a y 2000b) y Alcolado (2013) están de acuerdo en afirmar
la diglosia –incluso la triglosia– entre el inglés medieval, el anglofrancés y el latín
británico. Los dos últimos se restringen al coloquio formal y a la clase media-alta, tanto
de forma oral como escrita –aunque el latín oral no estaba extendido–. El inglés se
consideraba más informal, coloquial, y correspondía a las clases más bajas. Autores como
Baugh (1935) (apud Alcolado, 2013: 130) consideran que la influencia del anglofrancés
en el inglés fue simplemente léxica y unidireccional, mientras que otros estudiosos como
Dor (1994), Maroldt (1977) y Thomason y Kaufman (1988) (apud Alcolado, 2013: 130)
afirman que la influencia fue mayor y bidireccional.
12
Lo cierto es que el multilingüismo propició un sistema de alternancia de código que
dificultó –para los propios hablantes, en su momento, y, posteriormente, para los
estudiosos– delimitar las fronteras lingüísticas entre las dos lenguas. Debido a este
motivo, resulta difícil discernir algunos términos y explicar su procedencia. Fuster (2004:
75) ofrece algunos ejemplos de posibles palabras francesas latinizadas cuya procedencia
es prácticamente imposible de averiguar, entre otras: complex, miserable, nature, social,
momento, posible, etc.
13
Pese a que la influencia francesa más notable sea el enriquecimiento del léxico, algunos
autores como Fuster (2004: 80), Alcolado (2013: 130) o Gerald (1966: 394) aseguran que
no hay que estudiar solo el vocabulario, sino que hay que abordar los estudios de todos
los puntos de vista posibles, ya que es bien sabido que el anglofrancés ha influido en el
cambio fonético, en el sistema flexivo, en el orden de palabras, en la formación de
plurales, en las clases cerradas, etc. Procesos como la sonorización del fonema /v/; el uso
de la preposición of que sigue el mismo patrón que el francés de; expresiones híbridas
como by means of o comparaciones mediante more/most se implantaron en la lengua
(Fuster, 2004: 82) y se han conservado hasta hoy en día.
Tampoco se puede obviar la herencia del vocabulario francés en el inglés actual. Algunos
autores como Köning (2013: 532-566) abogan por la idea de que la influencia francesa es
innegable, pero que uno de los rasgos definitorios del inglés es su pertenencia al grupo de
las lenguas germánicas. Esta opinión es, sin lugar a duda, la más generalizada. Aun así,
Fuster (2004: 83) muestra una posición totalmente contraria al afirmar que el inglés actual
no podría considerarse una lengua germánica debido al intenso contacto lingüístico con
otros idiomas como el francés y a los cambios estructurales que presenta frente al modelo
germánico, y, si bien esta afirmación queda totalmente descartada por Köning (2013: 532-
566), no por ello hay que olvidarse de que la influencia del léxico francés es muy notable.
De hecho, esto queda reflejado en los ejemplos como conseil o chapele que han
sobrevivido hasta hoy en día.
14
5.2.- Anglo-Norman Dictionary (AND)
Por tanto, se podría afirmar que este diccionario ha supuesto un gran avance en el estudio
de estas dos lenguas en contacto, para dar testimonio de las voces no solo incluye textos
literarios, sino que, como ya hemos anticipado, la segunda edición de la obra también
recoge textos no-literarios como bien podrían ser los textos jurídicos que mencionaba
Brea (2007: 131). Estos documentos son realmente esclarecedores, debido a que amplían
tanto el tipo de registros estudiados como el vocabulario archivado. Es importante
subrayar que gran parte de los textos que se han conservado hasta hoy en día pertenecen
a este tipo de género administrativo o burocrático y, por ende, que se hayan incluido
muestras de este tipo ayuda a tener una visión más global del idioma. Asimismo, si no se
hubieran introducido estos textos no literarios, tampoco hubiéramos podido desarrollar
los ejemplos del siguiente apartado.
Con todo, esta obra no solo es importante por su función como herramienta, también
resulta interesante desde el punto de vista de uno de los temas principales de este trabajo:
el contacto entre las lenguas, no solo francesa e inglesa, sino también latina. Es
9
Existen dos ediciones, pero en este trabajo se emplea solamente la segunda. Mientras que AND1 se basa
solamente en Law French, AND2 lo complementa con muchos más textos. Trotter (2000a: 392-394)
muestra los pasos que se siguieron a la hora de reelaborar el diccionario. Primero, en la fase documental,
se revisaron los textos publicados después de AND1 y se volvieron a repasar los textos que conformaban
esta primera edición, para la cual Anglo-Norman Text Society fue una fuente muy importante. En segundo
lugar, en la fase de escritura, se buscó la comodidad del lector y se primó la claridad del contenido, que es
primordialmente semántico. Finalmente, en la fase bibliográfica, se señaló la procedencia de los textos.
15
especialmente evidente en los documentos administrativos donde los archivos
parlamentarios son un claro ejemplo del trilingüismo en el campo de la administración.
El AND incluye los primeros tres tomos de Rotuli Parliamentorum, texto en el que se
muestra la alternancia entre el anglofrancés y el anglolatín. Incluso cuando publicaron la
versión en inglés en 1414 y el latín ya había sido sustituido, se mantuvo el vocabulario
anglofrancés gracias a la anglicanización o la latinización:
And by cause that I am of no power to pursue these materes in any other Court […] I was
resseyved to meynpryse because that I was endited of trespace as an acceosorie, and not
endited as a principal, and delyvered out of prison at large by the Kynges commaundement -
Primer texto en inglés, Rotuli, 1414.
No nos vamos a detener en todos los textos que recoge el AND, no obstante, merece la
pena mencionar algunas obras como Teaching and Learning Latin in Thirteenth-Century
England publicada en 1991 por Tony Hunt, ya que en ella se recogen glosas del siglo XIII
como pompa10, upapa11 o estrete12, que sirven para ejemplificar la influencia del
anglofrancés en el léxico literario de la época medieval británica (Rothwell, 2014).
Todavía hoy sería prácticamente imposible reemplazar estos términos con palabras
inglesas sin alterar el significado, pero gracias al AND y a otras herramientas parecidas
podremos trazar el recorrido etimológico de muchas palabras como estas. Para concluir,
podríamos remarcar que quedan aún muchos textos por investigar, tal y como muestra
Salzman en Documentary History of Building in England down to 1540. Psalter
Commentary o algunas cartas de la época son verdaderos tesoros lexicográficos que
ayudarían a clarificar el multilingüismo británico.
10
Anglicismo boban, cuando boban es francés
11
Glosado en inglés y en francés como ‘avefría’. La abreviación pupa aparece como ‘callejón’ en lugar de
‘avefría’.
12
Significa ‘calle’, y aunque hoy en día quien tenga conocimientos del inglés identifique la palabra, en la
época no se recogía en ningún diccionario. Tiene que ser aceptado como un término del anglofrancés.
16
El estudio de estos textos sería imposible sin herramientas como el AND, y, de hecho, la
misma obra indica que los estudiantes de Derecho de hoy en día no podrían comprender
los textos de esta época sin este tipo de ayuda. Gracias a esta recopilación, la lingüística
no ha sido el único terreno beneficiado por este diccionario, sino que también ha resultado
útil en otros campos de estudio. Por este motivo, en el siguiente punto nos serviremos de
esta herramienta para poder trazar la etimología de algunas palabras.
Jefferson y Rothwell (1997: 299) llegan a la misma conclusión que Alcolado (2013) al
hablar del multilingüismo y de cómo condiciona este hecho a los escritores. Subraya la
aplicación del sufijo –ing a verbos franceses como uno de los cambios más notables
(amendyng, gisting, chambring) y la utilización de sufijos franceses como proceso de
creación léxica (–age para denotar pago por una acción –cranage, whorfage, pundage–,
–ure, –(o)un, –a(u)nce, etc.). Analizaré a continuación con más detalle algunos de los
ejemplos más claros de palabras inglesas en contexto francés recogidos en estos textos
editados por Jefferson y Rothwell.
Uno de los primeros ejemplos extraídos del trabajo de Jefferson y Rothwell (1997: 281)
es el de robous pur faire un pitte pur le privé (Enrique IV, 1367-1413) ‘basura para hacer
un foso en el baño’. A pesar de que robous aparente ser una palabra francesa, no aparece
en los diccionarios etimológicos, como hemos podido comprobar en Godefroy (s.v.
robous). En la versión online de AND (s.v. robouse) constatamos que robous se presenta
17
mediante varias grafías –robouse, robous, roubose y rubbouse– y que su significado es
‘escombro, basura’. Esta variación no resulta extraña del todo teniendo en cuenta que el
inglés medieval no estaba todavía fijado y que, probablemente, estos términos se
introducían en la escritura porque el escribano los tendría asimilados y no se percataría
de su origen. Por este motivo, las reconstrucciones gramaticales como la de Menger
(1904: 43-129) resultan muy útiles para explicar esta variación gráfica.
En consecuencia, tomando a Menger (1904: 70) como base, podríamos decir que el
primer detalle a tener en cuenta es que se da la confusión entre las vocales o y u y que
había una fuerte tendencia a simplificar el diptongo ou. Esto explicaría las distintas
manifestaciones de ro-, ru- y rou-. La -e final tiende a apocoparse, de ahí que en el texto
aparezca robous en vez de robouse. Respecto a las consonantes, una característica muy
típica del anglofrancés es el doblamiento de las consonantes, como en rubbouse. Un lector
actual puede apreciar la similitud con la palabra inglesa rubbish.
Otra de las voces anglofrancesas mencionadas en la oración es pitte, que puede significar
‘foso’ o ‘tumba’ –significado que proviene del latín puteus y utilizado por Virgilio como
tal–. Nuestra búsqueda en el AND (s.v. pitte) arroja las grafías pit y pytte. Aquí también
se observa la apócope de la -e final y la geminación de las consonantes, además de la
confusión i-y, habitual en los escribas según Menger (1904: 65). Hoy en día se mantiene
en inglés la palabra pit con el mismo significado. De hecho, en el Online Etymology
Dictionary (s.v. pit) se destaca que a mediados del s. XV se empleaba este término en la
expresión put into a pit con un sentido figurado de rivalidad, especialmente para peleas
de animales, y actualmente, existe una raza de perros, los pit bull terrier, que llevan ese
nombre por estos motivos etimológicos.
Otro ejemplo muy curioso es el de pur cariage de duste (Jefferson, 1997: 282) ‘para
transportar el deshecho del hogar’. El AND (s.v. cariage) recoge el significado de
vehículo empujado por caballos o transporte mientras que el diccionario del francés
antiguo de Godefroy (s.v. chariage) solo resalta la acción de transportar. El término inglés
actual carriage recoge ambos significados. No obstante, lo que más destaca de este
ejemplo es el uso de duste. La palabra no está recogida ni por el AND ni por el diccionario
del francés antiguo. Jefferson y Rothwell explican que el significado cambia de ‘pequeñas
partículas de materia o suciedad’ a ‘desecho’. En francés esto se designa con la palabra
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gâter, lo que en inglés sería waste. Es decir, el significado pasa de ser ‘polvo’ a ‘desecho’.
Por este mismo motivo, en el inglés actual la persona que se encarga de recoger la basura
y los desechos de la calle se llama dustman y no *wasteman.
Item significa ‘también’ según el diccionario anglofrancés (AND, s.v. item) y se utiliza en
enumeraciones. La palabra naile está registrada en el AND (s.v. nail) como
naile, naille, nayl. Según la gramática de Menger (1904), es frecuente tanto la confusión
i e y como la duplicación de consonantes y la apócope de la -e final. El diccionario antiguo
del francés de Godefroy no recoge este término, pero sí ongle, que hasta día de hoy ha
mantenido el significado de ‘uña’.
El segundo ejemplo, item paie pur wex pur le chapelle, (Alcolado, 2013: 224) significa
‘también pagado por la cera para la capilla’. Los diccionarios no recogen wex –donde
podría destacarse que el anglofrancés, según Menger (1904: 100) tiene tendencia a
sustituir la u y la v por la w–, pero sí chapelle ‘capilla’. El AND (s.v. chapele) recoge
todas las siguientes variantes: chapele, chapel, chapelle, chapile, chaple, chappelle,
capele, capelle. La mayoría de los cambios fonético-fonológicos ya se han mencionado
en ejemplos anteriores. En chapile y chaple se observa el debilitamiento de la -e y su
posterior pérdida. En algunos casos no se mantiene el sonido africado posiblemente por
influencia del latín británico que impulsó el sonido oclusivo de la c- inicial. Godefroy
también recoge la entrada chapele, pero con el significado de ‘sombrero pequeño’.
Otra de las muestras peculiares de los ejemplos que nos ofrece el texto editado por
Alcolado (2013: 224) es la introducción de la palabra wolman ‘comerciante de lana’. No
está registrada en ningún diccionario de la época, pero hoy en día se entiende la formación
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wool ‘lana’ + man ‘hombre’. También podemos encontrar chaperoun en el AND (s.v.
chaperon) con el significado de ‘prenda, capucha’. Hoy en día esta palabra se sigue
utilizando, pero con el significado de ‘carabina’. En los textos que se acercan al siglo XV
se puede apreciar un predominio casi completo del inglés antiguo. Sin embargo, hay que
tener en cuenta que estos textos pertenecen a unos registros intencionalmente formales y
correctos y, por tanto, el lenguaje mostrado está probablemente más cuidado y más
afrancesado que la lengua de uso cotidiano (Alcolado, 2013: 225).
El poema empieza con dos versos en francés. El pronombre de la primera persona del
plural está recogido tanto en el AND como en el diccionario de Godefroy. AND (s.v. rei)
recoge la palabra roi, término que también está presente en el diccionario francés con la
misma grafía, cuyo diptongo se explica, siguiendo a Menger (1904, 50) como respuesta
anglofrancesa de la Ẹ en posición libre mientras que el oi se emplearía como imitación al
francés continental.
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Nuestro rey de Inglaterra/con el consejo de su gente/pondrá una nueva ley/y citará un gran parlamento.
/Todos vinieron ahí, los obispos/los barones igualmente/y todos los ahí presentes tomaron juramento/y
agarraron las cerillas iluminadas.
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La palabra parlement está recogida con la misma grafía en ambos diccionarios. Lo curioso
es que el primer significado, en ambos casos, hace referencia al acto de hablar o de dar
un discurso. Este significado proviene del verbo francés parler ‘hablar’ y ha evolucionado
en ambos idiomas a los que hoy conocemos por ‘parlamento’. El significado de eveke
‘obispo’ está recogido por ambos diccionarios, en el caso del anglonormando bajo la
grafía eveske y en el caso del francés aparece como eveschiee. En el francés actual se
sigue utilizando el término évêché para referirse al obispado mientras que en el inglés se
ha preferido bishop.
Barun o barun también se recoge en ambos diccionarios, pero con pequeños matices
diferentes. En el AND (s.v. baron) se define, en primer lugar, como ‘hombre’. En francés
antiguo (Godefroy, s.v. baron) el primer significado que presenta es el de ‘hombre de
procedencia noble’. Hoy en día, la palabra baron existe en ambos idiomas con el
significado de ‘persona con título nobiliario’, mientras que el antiguo significado
anglofrancés de la palabra –simplemente persona–, se denomina con palabras como boy
o garçon.
Como último ejemplo, he querido destacar la palabra taperes –taper o tapere en singular–
porque el AND (s.v. taper) recoge su significado de ‘cerilla o candela’ que se ha
mantenido hasta ahora. A pesar de que hoy en día se utilicen más frecuentemente los
términos match o candle, en los diccionarios sigue estando presente este vocablo
medieval.
21
originariamente francesa dent de lion, proveniente del latín DENS LEONIS. Esto demuestra
que la lengua sufre un proceso de adaptación fonética y que el anglofrancés abarcará un
periodo de gran ebullición lingüística.
6.- Conclusión
Uno de los conceptos más importantes a tener en cuenta es que el anglofrancés funcionaba
como puente entre el francés y el inglés medieval, por tanto, estos estudios aportan mucha
información sobre ambos idiomas. Como hemos podido comprobar en el apartado 5.3.,
las referencias del AND difieren en algunos casos de los significados citados en el
diccionario del francés antiguo de Godefroy, lo que demuestra esa posición intermedia
del anglofrancés. Gracias a diccionarios como el AND, podemos seguir la evolución de
una palabra inglesa desde la variedad británica y desde la francesa central. Es más,
especificar la procedencia insular dentro de las definiciones de algunas etimologías
inglesas o francesas resultaría muy útil puesto que sería de gran ayuda para explicar
algunos falsos amigos (Alcolado, 2013: 131).
Finalmente, pese a la escasez de recursos con la que hemos contado para llevar a cabo
este trabajo, hemos podido aproximarnos a la aclaración de algunos de los conceptos que
han sido objeto de debate durante estos últimos años. Esto incluye las dudas con respecto
a cómo se llevó a cabo el cambio lingüístico. Es importante recordar que la sustitución se
22
efectúa del francés al inglés, pasando por esa variante anglofrancesa. Las tres fases de
Wright –predominio del francés, en primer lugar, la variedad mixta a continuación y,
finalmente, la victoria del inglés– son un buen resumen de lo que sucede en las islas
británicas a lo largo de los siglos XI y XV. Hemos podido comprobar este cambio gracias
al estudio de las palabras del apartado 5.3. La mayoría de los términos recogidos de esta
primera etapa están constatados tanto en el AND como en el diccionario del francés
antiguo; sin embargo, a medida que el inglés fue ampliando su uso, las diferencias se
hicieron más notables: como se puede comprobar en los documentos burocráticos, gran
parte del vocabulario de estos siglos no está recogido en el diccionario francés, sí, por el
contrario, en el AND. Este es, sin duda, un indicio más de esa transformación que hemos
pretendido mostrar. Asimismo, el cambio semántico de algunas palabras como dustman
resulta muy curioso debido a que marcan las distintas fases por las que pasan los términos
hasta alcanzar la grafía y el significado que tienen hoy en día.
23
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