CONCEPTO DE LECTURA
Por lectura se entiende al proceso de aprehensión de determinadas clases de información contenidas en un soporte particular que
son transmitidas por medio de ciertos códigos, como lo puede ser el lenguaje. Es decir, un proceso mediante el cual se traducen
determinados símbolos para su entendimiento. Se puede optar por códigos de tipo visual, auditivo e incluso táctil, como ocurre con
el Braille, un método que utilizan los no videntes. Cabe destacar que existen alternativas de lectura que no necesariamente se
respaldan en el lenguaje, como sucede por ejemplo con los pictogramas o la notación.
Lectura
La mecánica de la lectura implica la puesta en marcha de varios procesos. La fisiología, por ejemplo, ofrece la posibilidad de analizar
y entender la capacidad de lectura del ser humano desde una perspectiva biológica (estudiando el ojo y la habilidad para fijar la
visión).
La psicología, por su parte, contribuye a conocer el proceso que se pone en funcionamiento en la mente cuando alguien lee, tanto
para interpretar símbolos, caracteres e imágenes como en la asociación de la palabra con lo que ese término representa.
La lectura consta, básicamente, de cuatro pasos: la visualización (un proceso discontinuo, ya que la mirada no se desliza de manera
continua sobre las palabras), la fonación (la articulación oral, consciente o inconsciente, a través de la cual la información pasa de la
vista al habla), la audición (la información pasa al oído) y la cerebración (la información llega al cerebro y culmina el proceso de
comprensión).
Existen diversas técnicas a la hora de iniciar una lectura, que permiten adaptar la forma de leer al objetivo que desea alcanzar el
lector. Generalmente, se busca maximizar la velocidad o la comprensión del texto. Como estos objetivos son contrarios y se
enfrentan entre sí, la lectura ideal implica un equilibrio entre los dos.
La lectura ofrece muchas ventajas para quienes la toman como un hábito imprescindible en sus vidas. Entre algunas de las riquezas
que produce se encuentra, un enriquecimiento del universo interno y de la comprensión de otras realidades, adquisición de
conocimientos que podrían servirnos, mejoramiento de nuestra capacidad comunicativa (sobre todo si se realiza una lectura oral) y
colaborar con el desarrollo de la capacidad de análisis, resolución de problemas y asociaciones. Además, no debemos olvidar que es
una fuente de entretenimiento apto para todas las edades, sexos y condición social. El secreto para apasionarse con la lectura reside
en saber encontrar aquello que se adapta a nuestros deseos, intereses y necesidades.
Para que la lectura sea provechosa es muy importante que previamente se conozca el propósito de dicha actividad, cuál es la razón
por la que deseamos leer; una vez hemos resuelto esto podemos buscar materiales que nos permitan alcanzar dicho objetivo y
predisponernos para una lectura satisfactoria.
Las estrategias de lectura, consisten en una serie de proposiciones para un mejor aprovechamiento de la actividad. Por ejemplo, si se
desea leer para adquirir conocimientos y estudiar, una estrategia de lectura dividirá diferentes formas de encarar la lectura que nos
permitan adherir mejor los conocimientos. Estas formas son lectura exploratoria, rápida, profunda, relectura y repaso. Si además se
las combina con determinadas técnicas de estudio (subrayado, consulta del diccionario, toma de notas, etc), la lectura será mucho
más enriquecedora y los conceptos se asimilarán de manera más profunda.
Hay dos tipos de lectura: lectura mecánica (rápida, sin ahondar en los conceptos, sirve para tener un pantallazo general acerca de un
tema, prescindiendo de los conceptos nuevos que pudieran surgir y de la estructura del texto. En este tipo de lectura el lector es
pasivo porque lee para no aburrirse y de forma sistemática sin interiorizar en nada) y lectura comprensiva (detallada, intentado
captar la mayor cantidad de información posible, de aprehender conceptos y alcanzar una visión analítica sobre el tema.
Fundamentalmente se busca la interpretación crítica de lo que se lee. En este caso el lector es activo porque interroga, critica y
analiza).
A su vez dentro de estas lecturas se incluyen la lectura literal (comprender los contenidos tal cual aparecen en el texto, por ejemplo
para memorizar un poema), lectura deductiva (captar el contenido de lo que ha leído y analizarlo para saber si es correcto o no) y
lectura sintáctica (discernir la idea principal y separarla de las secundarias en cada párrafo. Es decir captar el tema principal y poder
elaborar un resumen del texto).
La actitud es un aspecto fundamental de la lectura, como habrán podido suponer de acuerdo a la descripción de lectura mecánica y
comprensiva. El lector es protagonista y es el que decide qué tipo de resultados se obtendrán de esa actividad, la concentración y el
interés son fundamentales para tener una lectura provechosa.
Cabe destacar que se llama comprensión lectora al proceso que desarrolla cada lector al leer, donde construye ideas, sentimientos y
análisis a partir de lo que lee y utilizando sus conocimientos previos en contraposición con los que le ofrece dicha lectura. La
interacción del lector con el texto es el eje central de dicha comprensión, y por ende fundamental para realizar una lectura eficiente
y rica.
Desde mi punto de vista, la educación tal cual se concibe hoy en día (sistemas educativos actuales) no favorece a la buena lectura.
Los estudiantes no leen acerca de lo que les interesa, sino aquello que les imponen, y una lectura desarrollada en estas condiciones
difícilmente sea provechosa. Haz memoria, de todos los textos que has tenido que leer en tu vida estudiantil ¿cuántos y cuáles
recuerdas? ¿y aquellos que hayas leído por ocio? Posiblemente puedas contar detalladamente el argumento de todas las novelas
que leíste, porque las elegiste libremente y nadie te impuso la obligación de leerlas. Ahí reside el verdadero aprovechamiento de la
lectura, en leer aquello que es de interés personal. La libertad debería estar íntimamente unida a la lectura, porque somos lo que
leemos y no nos pueden obligar a leer (ser) algo (alguien) que no deseamos.
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Es factible hablar de niveles de lectura o de movimientos interpretativos debido a que todo texto se construye como una
estructura, como un tejido orgánico cuya urdimbre nos revela diversos estratos. Pero también podemos hablar de estos
niveles por la manera como los lectores operan con los textos y establecen con ellos sus transacciones.
Se suelen identificar tres macroniveles de lectura, reconocidos por diversos autores en diferentes épocas, aunque con
distintos nombres. Y decimos que sonmacroniveles puesto que en cada uno de ellos se presentan
también subniveles[1]. Es lógico suponer que cada macronivel o cada subnivel se fundamenta en el anterior.
1. Nivel de lectura descriptiva o literal:
Podemos dividirlo en dos subniveles, pero en ambos de lo que se trata fundamentalmente es de dar cuenta de qué dice
el texto.
a. Subnivel literal básico o primario:
Nos permite captar lo que el texto dice en sus estructuras de manifestación. En otras palabras, se trata simplemente
de reproducir la información que el texto nos suministra de manera explícita y directa ; de identificar frases y palabras
que operan como claves temáticas. En este nivel, todavía no nos preguntamos por qué el texto dice lo que dice ni
cuáles son, por ejemplo, sus intenciones ideológicas y pragmáticas. Sin embargo, no es conveniente subestimar este
nivel literal básico como un nivel de extrema superficialidad y mínimos alcances. El mismo Umberto Eco llama la
atención sobre la importancia de la interpretación de carácter literal, pues la considera como un presupuesto
indispensable para poder acceder al universo de las inferencias y de las conjeturas textuales.
b. Subnivel literal avanzado o secundario:
Constituye un nivel de mayor cualificación que el anterior. Ya no se trata sólo de reproducir literalmente la información
explicitada sino de reconstruir o de explicar con otras palabras lo que el texto enuncia en su estructura semántica de
base.
A este subnivel, corresponden dos prácticas necesariamente reguladas por la comprensión básica del texto original: la
paráfrasis[2] y el resumen —esta última estrategia será el tema de la unidad 18—.
La paráfrasis es una estrategia de enorme importancia para los estudiantes que apenas inician un curso de
composición escrita: orienta sus lecturas hacia temas de interés científico y cultural, motiva la reflexión sobre dichos
temas y permite que el texto original sirva de estructura modelo en la composición de uno nuevo.
La elaboración de una paráfrasis consta de dos pasos:
1. Se identifican las proposiciones que subyacen tras las oraciones que conforman el texto elegido.
2. Y con base en la labor anterior, se reconstruye el texto por medio de una versión propia.
Veamos un ejemplo sencillo de paráfrasis del siguiente fragmento:
“[La moda implica una cierta fluidez de la estructura social de la comunidad.] [Deben existir diferencias de posición
social,] [pero debe parecer posible salvar estas diferencias;] [en una jerarquía rígida la moda es imposible”.]
(Los corchetes indican las cuatro proposiciones identificadas)
“La moda conlleva una determinada flexibilidad en la estratificación social de un conglomerado. Es necesario que
haya diferencias en la escala social; sin embargo, debe ser factible soslayar esas diferencias; en una organización
rigurosa la moda no podría existir”.
En este primer nivel de lectura descriptiva, el procedimiento de aproximación a los textos comprende varias tareas:
a. Una lectura global del texto, con el propósito de hacerse a una idea general de la temática desarrollada.
b. Analizar cada uno de los párrafos: reconocer las unidades oracionales, captar su sentido y jerarquizarlas en
oraciones principales y secundarias.
c. Suprimir información accesoria e identificar el tema o núcleo informativo fundamental, es decir, minimizar la
cantidad de información gráfica que es necesaria para producir el significado.
d. Realizar generalizaciones que permitan condensar la información.
e. Reconstruir el texto de manera concisa y coherente.
Sin embargo, todo este procedimiento se invalida si el texto elegido no resulta significativo para el lector. Por eso, los
profesores deben ser extremadamente cuidadosos en la selección de las lecturas que van a ser utilizadas
como soporte o ilustración de los contenidos de los programas.
La lectura descriptiva constituye la experiencia que predomina en el ámbito académico. Según Jurado Valencia
(1997:92), en este nivel “el sujeto lee con la preocupación de la evaluación académica, y no tanto desde la evaluación
textual, auténtica, presupuesta en todo lector analítico”.
2. Nivel de lectura interpretativa e inferencial:
Este es un nivel que exige mucha mayor cooperación y participación del lector, quien deberá, entonces, inferir o concluir
lo no explicitado por el texto. Conduce a encontrar qué quiere decir lo que dice el texto y qué es lo que el texto calla.
Esto equivale, en otras palabras, a reconocer que un texto comprende tanto lo dicho —lo explícito— como lo no dicho —
lo implícito—.
Es el momento de preguntarse por qué el texto dice lo que dice, qué es lo que no dice y cuáles son sus presupuestos e
intenciones ideológicas y pragmáticas. Las inferencias que nos permite producir un texto escrito no son todas de la
misma naturaleza. Comparemos algunas inferencias de una frase como (1)“Juan era pobre, pero honrado” :
(a). Los pobres generalmente no son honrados
(b). La pobreza es consecuencia de la honradez
(c). La pobreza está asociada con la deshonestidad
(d). Riqueza y honradez están emparentadas
(e). Pobreza y honradez tienden a excluirse
(f ). La pobreza obedece a un comportamiento virtuoso
Las inferencias (a), (b) y (e) se establecen sobre la base de lo que se dice. Mientras que las inferencias (c), (d) y (f) se
establecen sobre la base de uncontenido implícito en los elementos léxicos, en la estructura sintáctica del enunciado o en
la información contextual.
Ahora bien, si comparamos las frases (1) “Juan era pobre, pero honrado” y (2)“Juan era pobre y honrado”, podemos
concluir que son equivalentes desde un punto de vista lógico-semántico, pero no desde un punto de vista ideológico y
pragmático. Las inferencias de (1) no pueden ser, en consecuencia, semejantes a las de (2).
—Realiza tres inferencias de (2) y establece comparaciones con las de (1)—.
La lectura interpretativa puede tener tantos subniveles como competencia textual,[3] propósitos e intereses tenga cada
lector.
Además de las tareas descritas en el nivel anterior, el lector establece relaciones y asociaciones de significado y de
contenido, que le permiten identificar las distintas formas de implicación, de inclusión o exclusión, presuposición, causa-
efecto, espacialidad, temporalidad, etc., inherentes a determinados textos.
En este nivel, asumimos la lectura como una auténtica práctica semiótica, como un proceso dinámico y flexible
de exégesis y hermenéutica, que requiere de un lector dialógico, capaz de leer, además del texto, el pretexto, el subtexto,
el intertexto y el contexto. Leer de esta manera nos prepara, desde luego, para leer la vida.
Son varias las acciones que un maestro puede adelantar para inducir a sus alumnos a la lectura interpretativa. La
primera: darle mundo al texto, crear los presupuestos de lectura y activar los esquemas de los lectores. La segunda:
inducirlos a aseverar el sentido explícito y a develar los implícitos a través de un recorrido por los componentes de la
textualidad. La tercera: orientarlos para que realicen la lectura de cualquier componente textual en relación con los
demás componentes y de todos ellos con el intertexto y el contexto.
Observemos cómo con estas acciones hemos aludido a una lectura triple: presupositiva, aseverativa e implicativa o
inferencial.
3. Nivel de lectura crítica o valorativa:
Está considerado como un nivel de alta complejidad y de enorme productividad para el lector. Comprende en su
totalidad los dos niveles anteriores.
Según el tipo de texto, la valoración es posible desde variadas perspectivas. Son múltiples las ópticas desde las
cuales el texto puede ser interrogado. Pero, en todos los casos, el sujeto lector lo somete a una minuciosa evaluación
crítica.
Esta lectura referencia valoraciones y juicios, elaborados tanto a partir del texto leído como de sus relaciones con
otros textos; lo que necesariamente deberá conducirnos a la escritura de uno nuevo. Sin duda, lo anterior equivale a
poner en plena actividad la enciclopedia cultural o competencia intelectual del lector.
Lo que más nos interesa destacar de la lectura valorativa es su vínculo imprescindible con la escritura: sólo la
escritura nos permitirá dotar de una estructura cohesiva y coherente esa valoración crítica del texto leído. Por lo tanto,
si pretendemos evaluar, de manera efectiva, la calidad de nuestra interpretación de un texto complejo, el mejor reto
será escribir sobre él.
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La lectura es comprender, y este acto implica el ejercicio de habilidades mentales superiores tales como: predecir, inferir, analizar,
sintetizar, entre otras (Santiago, Castillo & Ruíz. 2005). El acto lector aporta conocimientos previos, establecer hipótesis y
verificarlas, elaborar inferencias para comprender lo que se sugiere, para finalmente construir significados posibles. De acuerdo a
esto, la lectura no sólo depende de la de-construcción del texto, sino que involucra al lector, sus saberes, su visión de mundo,
adaptándola al contexto en que se lee.
Esto sugiere que el lector identifique y recupere información presente en uno o varios textos, construya su sentido global, establezca
relaciones entre enunciados y evalúe su intencionalidad. Para esto se abordan tres niveles de lectura: Lectura literal, Lectura
inferencial y la Lectura Crítica.
La Lectura literal se constituye la lectura predominante en el ámbito académico. Es el nivel básico de lectura centrado en las ideas y
la información que está explícitamente expuesta en el texto. La Lectura literal es reconocimiento de detalles (nombres, personajes,
tiempos y lugar del relato), reconocimiento de la idea principal de un párrafo o del texto, identificación de secuencias de los hechos
o acciones, y identificación de relaciones de causa o efecto (identificación de razones explícitas relacionadas con los hechos o
sucesos del texto).
La Lectura inferencial se constituye la lectura implícita del texto y requiere un alto grado de abstracción por parte del lector. Las
inferencias se construyen cuando se comprende por medio de relaciones y asociaciones el significado local o global del texto. Las
relaciones se establecen cuando se logra explicar las ideas del texto más allá de lo leído o manifestado explícitamente en el texto,
sumando información, experiencias anteriores, a los saberes previos para llegar a formular hipótesis y nuevas ideas. El objetivo de la
lectura inferencial es la elaboración de conclusiones y se reconoce por inferir detalles adicionales, inferir ideas principales no
explícitas en el texto, inferir secuencias de acciones relacionadas con la temática del texto, inferir relaciones de cauda y efecto
(partiendo de formulación de conjeturas e hipótesis acerca de ideas o razones), predecir acontecimientos sobre la lectura y
interpretar el lenguaje figurativo a partir de la significación literal del texto.
La lectura crítica es la lectura de carácter evaluativo donde intervienen los saberes previos del lector, su criterio y el conocimiento de
lo leído, tomando distancia del contenido del texto para lograr emitir juicios valorativos desde una posición documentada y
sustentada. Los juicios deben centrarse en la exactitud, aceptabilidad y probabilidad; pueden ser: de adecuación y validez (compara
lo escrito con otras fuentes de información), de apropiación (requiere de la evaluación relativa de las partes) y de rechazo o
aceptación (depende del código moral y del sistema de valores del lector).
EJEMPLO COMENTADO
Veamos los tres tipos de lectura en un texto modelo:
La rana que quería ser una rana auténtica
Augusto Monterroso
Había una vez una rana que quería ser una Rana auténtica, y todos los días se esforzaba en ello.
Al principio se compró un espejo en el que se miraba largamente buscando su ansiada autenticidad.
Unas veces parecía encontrarla y otras no, según el humor de ese día o de la hora, hasta que se cansó de esto y guardó el espejo en
un baúl.
Por fin pensó que la única forma de conocer su propio valor estaba en la opinión de la gente, y comenzó a peinarse y a vestirse y a
desvestirse (cuando no le quedaba otro recurso) para saber si los demás la aprobaban y reconocían que era una Rana auténtica.
Un día observó que lo que más admiraban de ella era su cuerpo, especialmente sus piernas, de manera que se dedicó a hacer
sentadillas y a saltar para tener unas ancas cada vez mejores, y sentía que todos la aplaudían.
Y así seguía haciendo esfuerzos hasta que, dispuesta a cualquier cosa para lograr que la consideraran una Rana auténtica, se dejaba
arrancar las ancas, y los otros se las comían, y ella todavía alcanzaba a oír con amargura cuando decían que qué buena rana, que
parecía pollo.
En la Lectura literal el lector debe reconocer:
quiénes son los personajes de la narración.
Dónde tienen ocurrencia los hechos del relato.
Cuál es la idea principal del texto.
Cuándo tienen lugar los acontecimientos narrados.
El significado de la palabra AUTÉNTICA.
En la Lectura inferencial el lector debe deducir:
Cuáles son los hechos que determinan esta actitud en el personaje.
Qué esperaba la Rana ser considerada por los demás.
Quiénes eran los posibles admiradores de la Rana.
Si la Rana hubiera conseguido ser admirada por la gente qué hubiera ocurrido.
En la Lectura crítica el lector debe cuestionarse acerca de:
Por qué la Rana busca su autenticidad en un espejo.
La validez de los hechos relatados.
La postura asumida (juicios de valor) ante los hechos narrados.
La intención del autor del texto.
PASOS PARA LA LECTURA COMPRENSIVA
Para realizar un efectivo proceso lector, es preciso abordar la lectura en tres etapas:
Etapa de Pre-lectura
• Determinar el propósito de la lectura. ¿Cuál es la intención comunicativa del texto?
• Predecir el contenido del texto. Anticipar el contenido a partir de "marcas" como el título y subtítulos del texto.
• Planificar el proceso lector.
Etapa de Lectura
• Centrar la atención en los aspectos esenciales del texto. Subrayar las importantes.
• Tomar notas.
• Identificar la Palabra(s) clave(s) del contenido del texto.
• Releer el texto.
• Parafrasear la lectura. Esto es, decir las ideas del texto en otras palabras.
Etapa de Post-lectura
• Elaborar resumen del contenido.
• Preguntarse sobre lo que se está leyendo.
• Evaluar todo el proceso y sus resultados. Para esto se debe interrogar:
a. ¿Qué saberes puso en juego durante la lectura?
b. ¿Qué experiencias previas vinieron a su mente?
c. ¿Qué conocimientos nuevos obtuvo?
d. ¿Qué significados se construyeron?
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