Ejercicios de Puntuación en Lengua y Literatura
Ejercicios de Puntuación en Lengua y Literatura
Laura Romano
I. Ejercicios de la coma
reunión.
sorpresa.
adelante.
14. A diferencia del resto de los mamíferos los ornitorrincos son ovíparos.
19. Las ventas han estado bajas sin embargo hemos sabido mantener
semana.
22. Los tomates las zanahorias y el apio son de las pocas cosas que podrás
extendió la derecha con la palma hacia arriba. Cuando reunió los cuatro
3. Del área de las verduras, compraremos lechuga, tomate y apio del área
mudanza llevaría.
8. Hicimos primero las esferas del arbolito, las campanas y las coronas
casa.
9. Poca gente conoce realmente al hombre que vive ahí pocos se atreven
a entrar a su casa.
de esta última.
11. Los alumnos estudiaron durante todo el mes sin embargo, no lograron
ganar el concurso.
13. Se ha estado sintiendo muy mal por lo tanto, no creo que deba trabajar
hoy.
mucho de precio.
15. Charles Chaplin fue un conocido cómico sus películas han incluso
Coloque los puntos que falten en el siguiente texto, así como las
no pudo resistir la tentación burocrática de ir, como todos los años, a la pensión
juventud había nadado bien; pero ahora, a los cuarenta, y tan desmejorado
Coloque los puntos que faltan en el siguiente texto, así como las
funcionar cada cinco minutos, y todo el día se iba en suplirlos con otros
consigna: los intereses sociales exigen que para salvar la situación se utilicen
y consuman las cosas con una rapidez cada día mayor los obreros ya no salían
entendido que un trabajador armaba una bicicleta, corría por el patio montado
día más alto, corría como arteria paralítica por la ciudad; inmediatamente, el
solución lo mismo pasaba con los demás productos; una camisa era usada
2do año Lengua y Literatura- Prof. Laura Romano
alcohólicas tenían que ser ingeridas por quienes las embotellaban, y las
nada”.
y Pensamiento y Lenguaje.
hecho.
1. Te extraño pero
a mi lado
8. Te lo juro, yo
9. Vacilé al dar una respuesta pero por fin contesté con un ávido sí
vacío de la habitación.
de alfabetización.
10. The Picture of Dorian Grey El Retrato de Dorian Grey fue la única novela
regla de oro.
borrémoslo todo?
que el conocimiento.
pero para saber cómo es aplicado ese conocimiento, cómo vive y recorre el
Casanova.
hablar.
—Oh hermoso cuervo Qué plumaje el tuyo Qué lustre No cantas, cuervo Si tu
voz es tan bella como tu reluciente plumaje, serás el más magnífico de los
Piñata
Posadas A esta sola palabra brillan de entusiasmo los ojos infantiles, porque
para todos los niños significa nueve noches de cánticos, velitas, procesiones,
esperando el momento cumbre en que un niño, con los ojos vendados, tratará
Todos sabemos que las piñatas están formadas de una olla de barro
sobre la que se adhieren las más diversas decoraciones, pero quién concibe
para que en un momento dado zas todo el trabajo quede destruido, entre los
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con los muertos de carácter esotérico, que los vuelve Si lo que sustancia a las naciones es la fe de los ciu-
presencias vivientes, suele imaginarse al otro bajo la dadanos que coinciden en adscribir a una identidad
forma de seres humanos monstruosos, con atributos fí- basada en entidades más o menos abstractas —llámen-
sicos y costumbres salvajes, o seres con aptitudes mági- se, por caso, la Patria, la República o la Revolución—,
cas que los vuelven un peligro que debe ser exorcizado. suficientes para conducirlos al sacrificio y, en menor
Olvidado el origen histórico de esas ficciones, quedan medida, a la felicidad colectiva, cabe reflexionar sobre
repicando como un eco en las culturas, transmigrando los modos de reconocerse parte de un mismo cuerpo
y transfigurándose en el espacio y el tiempo. social. Además de estar basada en memorias históri-
Pero no solo los enemigos padecen el intento de dome- cas más o menos compartidas, signadas por tragedias
ñar su alteridad; los misterios de la naturaleza y de la y venturas, esa creencia en la nación que los constituye
vida social son motivo de relatos que atraviesan las épo- convive —y acaso se funda— en múltiples cultos locales
cas desafiando la razón humana. El ánimo desacraliza- o regionales. Habitados por relatos, sucedidos, fábulas,
dor ha hecho que se buscase —de manera no del todo cuentos, leyendas y mitos anudados a seres sobrena-
convincente— un vínculo directo entre los seres sobre- turales, son parte de la trama vital de las identidades
naturales y la trama de eventos y cosas que llamamos colectivas que resiste los cambios de época y hace que
realidad. Así como el dragón es sin por qué, las imagina- sigamos imaginándonos parte del alma de un país con
ciones que admiten ciertas claves interpretativas poseen sueños y pesadillas comunes.
un plus que las vuelve no del todo comprensibles o al
menos justificables. Se ha dicho que la leyenda del Kakuy Guillermo David
es la ficcionalización de la prohibición del incesto, y el Director Nacional de Coordinación Cultural
Pombero apenas disimula embarazos inexplicables, así Biblioteca Nacional Mariano Moreno
como el Duende con su caricia de hierro es una simple
invención de las madres para que los niños no vagabun-
deen a la hora de la siesta. Todo ello resulta bastante
obvio, pero su carácter etiológico no explica sus rasgos
más notorios. Sobre todo su personificación, a menudo
absurda, tan acabada, singular y persistente. Lo mismo
podría afirmarse del Lobizón, la Luz Mala, el Curupí o
Tren-Tren; los siglos apenas les han agregado atributos y
simplificado las peripecias de sus leyendas, pero siguen
atosigando a sus atemorizados narradores y eventuales
lectores. Cabezas voladoras, muertos vivientes, huma-
noides con un solo pie invertido, entre otros prodigios,
reproducen su enigma en cada nueva metamorfosis.
La antropología ha hablado de Tótem para referirse
al animal sagrado que es emblema de un grupo
humano; la psicología de Tabú, cuando indaga
en las relaciones de parentesco, sus reglas,
prohibiciones y transgresiones a castigar;
por su parte, el folklore se ha resignado a
consignar las variaciones sobre leyendas
populares que reclaman claves interpreta-
tivas y ficcionales surgidas de aquel cruce.
De esta deriva surge una trama textual
que no cesa. Para poner dos nombres en
el extremo del arco temporal de un siglo
y de nuestro país: Ricardo Rojas y Adolfo
Colombres. Mientras el primero marcó un
hito con su Encuesta de 1921 —base de esta
exposición—, mediante la cual recogió el
imaginario popular de una época, al se- Ilustración de
gundo le cabe el mérito de haber actuali- Delia Contarbio
en Cuentos del
zado, en las últimas décadas, los saberes
noroeste, de Laura Roldán
en torno de nuestras mitologías popu- (Buenos Aires, Centro Editor
lares más insistentes. de América Latina, 1990).
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FolklorE
ArgentinO
E
l término “folklore”, castellanizado en nuestra al perito Francisco Moreno en la dirección del Museo de
lengua, deriva del inglés folk, que significa pue- Ciencias Naturales de La Plata.
blo y de lore, que significa saber tradicional. Es Otro nombre destacado es el de Juan Baustista Am-
decir que el folklore, el saber tradicional de un pueblo, brosetti (1865-1917), considerado el primer folklorista
constituye el entramado de prácticas, costumbres, científico argentino, quien amplió y enriqueció sus in-
creencias y supersticiones que hacen a la identidad de vestigaciones etnográficas y arqueológicas mediante
una comunidad. la recolección, la transcripción y el análisis detallado
Entre los aspectos de la vida tradicional de un pueblo, se de supersticiones y leyendas reunidas a partir de su
encuentran las expresiones literarias no escritas, que cir- experiencia personal en la región misionera, los valles
culan de manera anónima mediante la transmisión oral y calchaquíes y las pampas. Este trabajo fue publicado
están sometidas a constantes reelaboraciones que perdu- póstumamente por sus discípulos en 1917 con el título
ran a lo largo del tiempo, formando parte de la tradición Supersticiones y leyendas. En 1903, Ambrosetti fue nom-
y dando cuenta del dinamismo de los procesos culturales. brado profesor de la cátedra de Arqueología Americana
El estudio de estas transcripciones orales, testimonios, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de
versiones, variantes y adaptaciones nos permite conocer Buenos Aires, y al año siguiente impulsó la creación del
con mayor profundidad aspectos particulares de nuestra Museo Etnográfico dependiente de esa facultad, el pri-
identidad en tanto miembros de una sociedad. mero en el país dedicado a esta rama de la ciencia.
En nuestro país, el estudio del folklore se remonta a fi- Entre los estudiosos del folklore argentino, resulta in-
nales del siglo XIX. Entre los iniciadores de la disciplina, soslayable el aporte de Roberto Lehmann-Nitsche (1872-
se destacó Samuel Lafone Quevedo (1835-1920), nacido 1938), lingüista y etnólogo alemán que en 1897 fue con-
en Montevideo e instalado en Catamarca, provincia en vocado por el Museo de La Plata para dirigir la sección
la que realizó la mayor parte de sus investigaciones. Antropología. Esto lo llevó a radicarse en nuestro país,
Lafone Quevedo escribió entre 1883 y 1885 una serie donde residió por más de treinta años. Lehmann-Nits-
de colaboraciones para el diario La Nación sobre temas che realizó estudios en diferentes áreas, pero se destacó
que abarcaban la etnografía, la arqueología, el folklore en sus investigaciones folklóricas, que evidenciaban su
y la historia de Catamarca. Esos artículos fueron lue- rigurosidad metodológica en la recolección y el análisis
go publicados en un libro titulado Londres y Catamarca de los materiales. Desarrolló varios estudios sobre leyen-
(Imprenta y Librería de Mayo, 1888), en cuyo prólogo das ornitológicas, así como un exhaustivo trabajo sobre
se empleó, por primera vez en nuestro país, el término las características proteicas de la leyenda de Santos Vega.
“folklore”. En 1898 publicó Tesoros del catamarqueñismo, También cabe destacar entre estos precursores la figura
su trabajo de lingüística indígena. Sucedió en su cargo de Adán Quiroga (1863-1904): jurista, poeta, historiador
y arqueólogo que desarrolló su actividad en Catamarca.
◀ Mosaico de tapas de libros que abordan la temática folklórica, Sus trabajos sobre historia, lingüística, arqueología y
pertenecientes al acervo de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. folklore se publicaron en la prensa catamarqueña du-
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Lechuza
Es un pájaro de mal agüero y de fúnebre presencia. Habi-
ta en el interior de las cuevas de las vizcachas. Se la asocia
también a la leyenda del ave suindá, protagonizada por una
costurera que, en su afán por sobresalir con sus hermosos
trajes en los festejos del pueblo, descuida a sus siete hijos.
Cuando concluyen las fiestas, la mujer descubre que sus
hijos murieron de frío por su abandono y la pena la con-
vierte en suindá. Se dice que sus graznidos suenan como si
fueran un rasguido de tela y suele dar siete seguidos, uno
por cada hijo. Ilustración de Elsa Pasteknik en Misiones y sus leyendas (Buenos
Aires, Plus Ultra, 1977).
Cuentan viejas leyendas campesinas que hace ya
muchos años vivía en la región una viuda, modelo Y la señora costurera llora. Con sus lágrimas moja
de virtudes, en compañía de su única hija. Por ella los siete vestidos. Llora y se arrodilla. Cruza las ma-
trabajaba [...] pero mal pagaba la niña sus afanes nos sobre el pecho y se va encogiendo hasta quedar
y desvelos. Mostrábase áspera y cruel. [...] Anun- pequeña, pequeñita, del tamaño de un pájaro. Los
ciáronse por entonces grandes fiestas [...] y allá fue vestidos de colores alegres se convierten en plumas
la moza [...]. Quiso la casualidad que la pobre mujer oscuras, los brazos se transforman en alas, y vue-
enfermara, y necesitando en la soledad en que se en- la. […] Cantó siete veces, como si rasgara siete telas
contraba del cuidado y la compañía de su hija, man- distintas, para hacerle un traje a cada uno de sus
dó por ella. Esta se negó a volver. [...] La maldición siete hijos.
de la moribunda cayó sobre la cabeza de la perversa.
Esa misma noche, mientras dormía, se operó en su Javier Villafañe, “Leyenda del suindá”, Libro de cuen-
ser una rápida metamorfosis... fue perdiendo poco tos y leyendas, La Plata, Universidad Nacional de La
a poco su envoltura humana... Tuvo al fin la exacta Plata, 1945.
noción de la realidad, y al verse convertida en ave, se
lanzó hacia el espacio [...] Intentó gritar, llamar a su
madre, pedirle perdón, en su garganta reseca había
muerto para siempre la voz. Solo pudo arrancar en
su desesperación un “chistido” estridente y seco, que
se alargó como una nota trágica en el hondo silencio
de la noche. [...] Y este fue el origen de la lechuza...
23
Encuesta Nacional de Folklore (carpeta 26), fragmento de “La Lechuza”, transcripto por Daniel G. Bustamante,
Escuela N° 207, Ulbara, San Luis, 1921. | Ilustración escolar de Pompeyo Camps en el cuento "La leyenda del
suindá", de Javier Villafañe.
24
Ilustración de Raúl Veroni en Por donde corre el zonda, de Juan Pablo Echagüe (Buenos Aires, Kraft, 1940).
25
Crispín
Es el alma en pena de una mujer (algunos testimonios
hablan de un hombre) que fue convertida en pájaro como
castigo a su gran falta. Los relatos cuentan que la mujer
fue al pueblo en busca de medicamentos para su mari-
do, un hombre bueno y trabajador, pero se enteró de una
fiesta y se quedó en ella hasta el día siguiente. Al volver
a su hogar, la mujer se encontró con su marido muerto
y, llena de horror, descubrió que se convertía en pájaro
y que solo podía emitir un sonido: “Crespín, Crespín”, el
nombre de su marido muerto.
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ENF (carpeta 355), fragmento de “El Crispín”, transcrip-
to por Luisa Zelarayán, Escuela N° 191, San Miguel,
Catamarca, 1921. | Ilustración de Morales Gorleri en
El Crespín (Leyenda Montañesa), de José Pedro Bellomo
(Pampa Argentina, nro. 279, marzo de 1951). | Billiken. La
Revista de los Niños, año 52, nro. 2675, abril de 1971.
27
El Atajacaminos
Es un ave rapaz que debe su nombre a la costumbre de
agazaparse en el medio de los caminos con las alas exten-
didas y el pico abierto. Se la considera un ave de mal agüe-
ro y puede representar el alma de un condenado o de una
persona asesinada que busca redención. Otra leyenda sos-
tiene que se trata del alma de un niño perdido que desea
detener a los viajeros para preguntarles por el paradero de
su madre.
ENF (carpeta 64), fragmento de “El Ataja-Caminos”, transcripto por María Elena Fernández, Escuela N° 62, Villa María, Córdoba, 1921.
28
El Pombero
También denominado "El dueño del sol", es un espíritu
de la naturaleza que, en su origen, fue el protector de los
pájaros y los árboles. De allí que su función sea castigar a
los niños que trepan a los árboles para cazar pájaros. Sale
en la hora de la siesta y secuestra niños que se escapan de
sus casas. También gusta de perseguir jóvenes mujeres a
quienes viola y generalmente embaraza. Las descripcio-
nes varían según la región. En algunas partes del país, se
lo describe como un hombre muy alto y delgado que lleva
un sombrero de alas anchas y una caña en la mano. En
otras zonas, se lo describe como un ser pequeño, parecido
a un duende, extremadamente feo. El Pombero se pasea
en la siesta silbando y se enoja mucho si alguien respon-
de a su silbido. Si bien es esencialmente dañino, también
puede ser bueno y proteger a los hombres que lo invocan
con ofrendas.
33
34
El Lobizón
También conocido como Lobisón o Lobisome. Se dice que el
séptimo hijo varón consecutivo está condenado a ser lobi-
són. Su condición es entendida como una enfermedad que —¡El lobizón! ¡Don Jorge! ¡El lobizón!
lo lleva a convertirse la medianoche de los viernes o martes Allí, en la obscuridad, a veinte metros de la casa, algo
en un ser enorme, en general un perro negro y corpulento, como un gran ternero negro de ojos fosforescentes
aunque también puede adquirir la forma de un cerdo. Se tenía a raya a la jauría que lo acosaba ladrando sin
alimenta de excrementos de gallina, cadáveres robados de atreverse a hacer presa.
cementerios y niños no bautizados. Para combatirlo, hay Un rarísimo tableteo como de castañuelas oyóse de
que dispararle con una bala bendita. En el caso de que muer- repente y los perros aullando lastimeros ganaron en
da a alguien, la víctima se convierte también en lobisón. El tropel el comedor.
canto del gallo le devuelve su forma humana, como hombre Carabina a la cara, disponíase Aróstegui a hacer fue-
alto, flaco, de aspecto enfermizo y mal olor. Este mito es de go, cuando sintió que una fuerza poderosa le arran-
origen europeo y, al fundirse con las creencias y costumbres caba el arma de las manos mientras la voz de Toledo
de nuestro país, adquirió características particulares. se elevaba suplicante:
—¡No tire, señor, no tire! ¡Es él! ¡Es él! ¡El lobizón!
Son - son e la tierra ¡Mi hijo!
Recemo oración,
neglo ya sabe, Justo P. Sáenz, “Lobizones”, Pasto puna, Buenos Ai-
la luna di vierne res, Jacobo Peuser, 1928.
trae lobisón.
Cabeza e cerdo
detrá e la tuna,
cuelpo di lobo
alumbra la luna.
Son - son e la tierra
la puerta arañó
trae “daño” en lo’ojo
e neglo Io vio.
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ENF (carpeta 66), fragmento de “El Lobizón”, transcripto por Albano U. Gallardo, Escuela N°66, Lucienville, Entre Ríos, 1921. | Friso fotográ-
fico de las revistas Lobizón publicadas en Buenos Aires por la editorial Mo-Pa-Sa entre 1973 y 1974. Contó con la colaboración gráfica de
Rubén Sosa, Carlos Duncan, Lito Fernández y Jorge Claudio Morhain, entre otros.
38
Afiche de la película Nazareno Cruz y el lobo, dirigida por
Leonardo Favio, 1976. Archivo del Museo del Cine Pablo
Ducrós Hicken. | Ilustración de Jorge Edgardo Lezama
en El perro negro en el folklore, de Rafael Jijena Sánchez
(Buenos Aires, Dolmen, 1952). | Ilustración de Enrique
Breccia de “El sueñero” (revista Fierro, nro. 16, 1985).
39
h Sucedidos. Se conoce como sucedidos los
relatos con trasfondo legendario o fantástico
que se cuentan en las zonas rurales del país,
por lo general durante una ronda de mate, un
fogón o algún asado. Se trataba de la ocasión
en que una persona contaba a sus oyentes lo
que le había “sucedido”. A fines de la década del
cuarenta, la popular revista Leoplán (1934-1965)
se apropió de esta palabra campera para dar a
conocer las leyendas y mitos de la Argentina.
El 2 de febrero de 1949, en el número 353, se
dio inicio a la sección con la leyenda del lobi-
són y, junto al texto, los editores solicitaron
la colaboración activa de los lectores. Todos
los textos fueron acompañados por peque-
ñas viñetas de Raúl Valencia, dibujante de
origen peruano y colaborador habitual de
la revista. En total se publicaron 98 relatos,
durante 49 entregas.
Leoplán, con los Sucedidos, sumó su grano
de arena a la memoria popular de nuestro
acervo mitológico.
Arriba. AA. VV., “Mi encuentro con el lobisón”, Leoplán, nro. 353, 1949. Abajo. Bautismo del niño Hipólito Antonio Cruz, séptimo hijo varón,
Rufino, Buenos Aires, 1929. Fondo AGN. | Bautismo del séptimo hijo de los esposos Di Ángelis, Colón, Entre Ríos, 1929. Fondo AGN.
40
Aurora Venturini, Muerte del lobizón y pariciones. Poesía, Buenos Aires, Francisco A. Colombo,
1965. | Juan-Jacobo Bajarlía, El endemoniado señor Rosetti, Buenos Aires, Almagesto, 1994. |
José H. Impaglione, "Lobisón", Buenos Aires, El Morocho, 1957. Sala de Música y Medios
Audiovisuales Gustavo “Cuchi” Leguizamón, BNMM. | Rafael Jijena Sánchez, El perro negro
en el folklore, Buenos Aires, Dolmen, 1952. | Ilustración de Lautaro Fiszman en Lobisón. Siete
historias verdaderas sobre el séptimo hijo, de Pablo Franco (Buenos Aires, Cruz, 2018). Óleo
sobre papel. | “Mundo de lobizones”, Fermín Chávez, revista Cultura, año III, nro. 10, 1951. |
Ilustración de Diego Fernetti en Miedo en el sur. El tigre gente y otros cuentos, de Ana María
Shua (Sudamericana, Buenos Aires, 2007).
Fermín Chávez
41
Duendes
Para estos seres hay una descripción generalizada. Los tes-
timonios coinciden en que son espíritus de niños muertos
sin bautizar. Se los describe de pequeña estatura, llevan un
enorme sombrero de ala ancha y se pasean llorando como
criaturas. Según el espacio geográfico en el que se manifies-
ten, tienen nombres y características particulares.
Yacía el carril pálidamente iluminado por la luna y por él avanzaba un bulto. Al advertirlo,
dije […]: ¡este es el duende! […] El hombrecillo seguía avanzando y pude observarlo a mi
sabor. Era petiso y estaba vestido de una manera grotesca: el busto cubierto con un rebozo,
ocultando sus cortonas piernas bajo una pollera gris, calzando ojotas. A despecho de su
indumentaria femenina trascendía de él una poderosa reciedumbre viril. Su cabeza yacía
descubierta mostrando una recortada pelambre. Su cara era cuadrada, de romano viejo.
[…]. Al pasar por donde yo estaba parado […] lo saludé sonoramente sin obtener respuesta
[…] el hombrecillo, dando ciclópeas zancadas, se puso fuera de mi alcance, dirigiéndose
resueltamente en procura del único árbol que se encontraba en toda la extensión de la
quebrada […], a medida que se iba internando, su rechoncha figura se adelgazaba, hasta
que, llegando al tronco, su sombra subió por él y se desvaneció en las alturas de la copa.
José H. Figueroa Aráoz, “Otra vez el duende”, Cuentos y relatos salteños, Salta, s. e., 1959.
42
Yasí Yateré
Si bien se lo describe como un pájaro de silbido penetrante, en
algunas regiones aseguran que el Yasí Yateré es un duen-
decillo rubio y simpático que recorre los campos con un
enorme sombrero de paja y un bastón de oro con el que
produce un terrible sonido anunciando su presencia. Este
ser disfruta secuestrando niños a la hora de la siesta. Los
atrae hacia los montes, donde juega con ellos, los lame y los
deja abandonados envueltos en una enredadera. Cuando
los niños son rescatados, están en estado de shock. Cuentan
los paisanos que, al cumplirse un año del rapto, los niños
sufren convulsiones. El duende rubio también rapta jóve-
nes a quienes embaraza para engendrar otros Yasí Yateré.
Su presencia es fuerte en el Noreste y Centro del país.
Kurupí
También conocido como Curupí. Se lo describe como un
hombre pequeño, morocho, con grandes bigotes. Camina
en cuatro patas y arrastra un largo miembro, con el que,
dicen, atrapa a sus víctimas. Sale en horas de la siesta y se-
cuestra tanto a hombres como a mujeres. Se afirma que este
duende maligno, que tiene los pies al revés, es antropófago
y se alimenta principalmente de niños y mujeres. Algunas
leyendas sostienen que su cuerpo no posee coyunturas. En
algunas regiones, como la guaranítica, se le adjudican ca-
racterísticas vampíricas.
43
Mikilo
También conocido como sombrerudo. Es un ser con aspecto
de hombre pequeño, cabezón y barbudo. Algunos lo descri-
ben con cabello negro y otros con canas. Lleva un enorme
sombrero de paja y disfruta asustando a los niños y jugando
bromas pesadas a las personas. Su característica principal
es que tiene una mano de lana y otra de hierro, y cuando se
lo cruza en los caminos pregunta con qué mano quiere el
caminante que le pegue, al elegir la mano de lana, golpea
fuertemente, sorprendiendo a su víctima. En algunos casos
sale a tentar a las jóvenes con obsequios, para alejarlas de
sus casas. Es una suerte de “cuco” del que se sirven las ma-
dres y los padres para ponerles límites a los niños traviesos.
Su presencia es fuerte en el Noroeste.
44
Pachamama
También conocida como la Madre Tierra. Su descripción se correspon-
de con la apariencia de una india de baja estatura y grandes pies. Lleva
un sombre de ala muy ancha y calza unas enormes ojotas. Vive en los
cerros y se pasea por ellos acompañada de un perro negro muy bravo.
Usa una víbora como lazo y carga petacas de cuero llenas de oro y plata.
Puede ser muy generosa y otorgar dones a las personas, pero también
puede ser muy vengativa y rencorosa. Cuando se enoja hace sonar el
trueno y desata la tormenta. Toda la naturaleza es su templo.
Coquena
Se pasea por los montes silbando y mascando coca. Se lo
describe como un pequeño indígena que calza sandalias,
gorro de lana y un poncho colorido. Cuando las manadas
se mueven solas por diferentes caminos, se dice que el Co-
quena las está guiando. También, en la noche, puede guiar
ganado con cargamento de oro y plata que les ofrenda a los
cazadores que son respetuosos de los animales. Otros testi-
gos lo llaman Yastay (de origen salteño y jujeño).
59
Familiar
De repente, frente a él en el centro del puente, advirtió
un bulto negro, grande como un ternero, con los ojos
brillantes como brasas. Era un gran perro silencioso
que le cerraba el paso, en la más completa inmovili-
dad. En menos que canta un gallo, le pasó la macha y,
dando un salto, bajó del caballo látigo en mano, dando
unos pasos al frente. Pero el bicho hizo lo mismo, es
decir, avanzó también unos trancos hacia él. Armán-
dose de coraje le dijo: “Permiso pa’ pasar”.
Es un perro enorme y negro que echa fuego por los ojos y se El Familiar, pues de él se trataba, ni se movió, y re-
alimenta de carne humana. En algunas ocasiones arrastra cién cuando por tercera vez le rogó que lo dejara
una pesada cadena. Se pasea en los ingenios azucareros pasar, se volvió lentamente y bajó paso a paso hasta
buscando a sus víctimas. Varía su aspecto según las pro- el cauce del arroyo.
vincias: se lo describe como una serpiente gigante de dos Temblando cruzó el puente tirando de las riendas.
cabezas, también como un puma, un tigre o un cerdo. Aquel Familiar, según se comentó después, pertenecía
En tiempos pasados se aseguraba que los dueños de los al ingenio Bella Vista y tenía su habitación dentro de
ingenios debían sus enormes riquezas a un pacto con el la chimenea grande.
diablo y que el Familiar velaba por el incremento de esa
fortuna a cambio de que una vez al año le ofrendaran la Rafael J. Sánchez, El perro negro en el folklore: el Lobizón, el
vida de un peón. Familiar y otras supersticiones, Buenos Aires, Dolmen, 1952.
62
Basilisco
Es un animal fabuloso, extremada-
mente venenoso. Se lo describe como
un gusano con alas, patas de gallina y
cola de serpiente. Nace de un huevo
diminuto, compuesto solo de cáscara
y clara. Se esconde en las sombras,
desde donde acecha a sus víctimas.
Muchos vecinos lo describen con un
solo ojo. Si se lo mira fijo produce la
muerte inmediata, por eso los espe-
jos sirven para contrarrestar su poder.
Esta bestia mágica es una adaptación
de una leyenda oriental (según Am-
brosetti) que, a través de Roma, llegó
a Europa y luego a nuestro país.
70
Seres mitológicos en
la literatura infantil
y juvenil
L
os mitos y las leyendas han sido desde siempre una estra- También Estrada publicó por esos años la colección
tegia pedagógica empleada para fortalecer el proceso de Azulejos Niños, a cargo de Silvia Rojas, que si bien no
enseñanza-aprendizaje en el que la recuperación de la tra- se dedicaba exclusivamente a leyendas argentinas, tenía
dición oral es el fin último, y resulta, muchas veces, un ejercicio varios títulos de la temática. La colección deen redonda y
que permite compartir y rememorar experiencias y costumbres Leyendas con mayúscula y coma después lanzó su primer
que forman parte del patrimonio cultural de una comunidad. ejemplar en 2006. Entre sus títulos había desde cuentos
En nuestro país, la Encuesta Nacional de Folklore es un hasta obras de teatro con canciones; mientras que Bes-
ejemplo del lugar que ocuparon estos relatos en la currícu- tiarios, Mitos y Leyendas, de editorial Guadal, fue una
la escolar, en la que maestros de todo el país dieron cuenta pequeña colección con amplias ilustraciones.
de la pervivencia y transmisión de estos relatos. También En los últimos diez años esta tendencia se vio continua-
algunas publicaciones pensadas para niños y jóvenes de da con colecciones como Leyendas de Colihue; Planeta
la primera mitad del siglo XX se refieren a la importancia Rojo de Planeta Lector, que entre sus diecinueve títulos
que se les dio a este tipo de narraciones. cuenta con ejemplares que recopilan relatos de folkloró-
Pero es a partir de la década de 1980 que se pueden rastrear logos como Juan B. Ambrosetti junto con adaptaciones
con mayor claridad las colecciones pensadas para niños y más contemporáneas sobre nuestros seres; Hilo de Pala-
niñas en las que los seres mitológicos argentinos son los pro- bras, de la editorial SM, dedicado a leyendas argentinas
tagonistas, como es el caso de Cuentos de mi país del Centro con glosarios.
Editor de América Latina y Ediciones Culturales Argentinas. Con este acotado recorrido se pretende dar cuenta de la vi-
Se trataba de adaptaciones de cuentos folklóricos, ilustradas gencia de estos mitos en las lecturas de las nuevas genera-
y agrupadas según cosmogonía o región de origen. ciones, aunque como toda trasposición de una narrativa oral
La colección Cuentos de Polidoro (CEAL) fue sumamente a la palabra escrita, se escriben y reescriben continuamente
vanguardista y combinó diversidad de autores e ilustradores respondiendo a las demandas de un público infantil. En su
con estilos poco habituales para la época. Pajarito Remenda- mayoría, el recurso del humor y el terror son elegidos para
do de Colihue también surgió por entonces, con sus cuatro adaptar estos relatos.
series de colores —una dedicada especialmente a leyendas Queda claro que muchas de las enseñanzas están anuda-
nacionales— y con sus afamados autores e ilustradores. das a las bestias sobrenaturales que nos rodean. Ellas son
Más allá de estas memorables colecciones, el verdadero boom fragmentos de una memoria colectiva que, aunque pueda
de nuestros seres surgió a partir de la década del 2000. Fue tener lapsus, reiteraciones, superposiciones, incongruen-
entonces cuando empezaron a publicarse múltiples colec- cias o contradicciones, se mantiene vigente. Se revitalizan
ciones que buscaron transmitir los mitos y las leyendas de con cada nueva versión que se difunda, con sus luces y sus
nuestros pueblos. Entre ellas podemos mencionar Cuentos sombras, con sus facetas más moralizantes, más aterra-
y Leyendas de mi País de la editorial AGEA o Cuentamérica doras y también con las más divertidas. Es con estas ree-
de Sudamericana, con más de veinticinco títulos. diciones que perviven y logran transmitir retazos de una
identidad nacional colectiva que se enseña, se aprende y
◀ Ilustración de Leonardo Batic del Uturunco en su libro Diario 3. Litoral. se reaprende de una generación a otra.
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—Te parte el alma, la Mula Áni- Es un hombrecito Ya era casi adolescente cuando
ma —se burló Betina—. A ver, petiso y panzón mamá y papá empezaron a asis-
¿qué hizo para que la encanta- con un sombrerote tir a un grupo de autoayuda para
ran? y un largo bastón, padres de chicos especiales. Los
—Se enamoró de un cura y la los ojos saltones, domingos se organizaban asados
castigaron. Cuando los persona- el genio burlón, […] Los chicos odiábamos esos
jes son mujeres, siempre es por el que sale a la siesta asados donde nuestros padres
estilo. Se enamoran de un cura, por el callejón intentaban que nos hiciéramos
del padre o del hermano o de uno besando a las niñas, amigos y jugáramos todos jun-
casado y zas, las maldicen. Y ahí corriendo al varón. tos. Era absurdo [...], no hay tan-
se transforman. tos lobisones, de manera que nos
—¿Y los hombres? María Elena Walsh, Versos tra- juntaban con brujas, chicos-tigre,
Andrés vaciló. Machacaba con un dicionales para cebollitas, Buenos videntes poseídos y toda clase de
palo un trozo tierno de caña. Aires, Sudamericana, 1977. personajes cuyos problemas no
—Me parecen que ya nacen mons- tenían nada que ver con los míos.
truos, nomás. No estoy seguro.
Ana María Shua, “Vida de pe-
Gloria Pampillo, La mula en el an- rros”, El tigre gente, Buenos Aires,
dén, Buenos Aires, Alfaguara, 2007. Sudamericana, 1995. Ilustración
Ilustración de Mariano Lucano. de Diego Fernetti.
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Las brujas pueden elevarse por A menudo el Curupí se entre- Los hombres que conocen de es-
los aires montadas en una es- tiene extraviando a la gente que tas cosas son precavidos; llevan
coba; pero es más frecuente que cruza la selva, robándose los chi- una cruz grande colgada en el
echen a volar la cabeza sola. Se cos, poniendo en peligro a todos. pecho, un rosario en el cuerpo y
untan el cuello con una pomada, Solo cuando el Curupí se duerme un puñal en la cintura. Si les sale
se recuestan y la cabeza se des- —a veces semanas enteras—, las el Familiar a querer comerlos, le
prende. Los hacheros que sospe- mamás indias están tranquilas y hacen frente y pelean. Pueden
chan la existencia de una bruja dejan de vigilar a sus hijitos. Pero quedar lastimados, con la cara
en las proximidades colocan ra- cuando se despierta —y lo anun- y las manos arañadas y la ropa
mas espinudas en los claros de cian los ruidos misteriosos del rota, pero se salvarán gracias a
los bosques, para que los cabe- bosque—, las mamás no permi- la cruz y al rosario; si el hombre
llos se enreden […] Otra manera ten a los indiecitos que jueguen no puede pelear con su facón, en-
de descubrirla: si se encuentra el lejos de las chozas. tonces será devorado.
cuerpo solo, hay que darlo vuelta;
así la cabeza, cuando vuelve, se Yali, Leyendas de toda América. Las Elena Bossi, Seres mágicos que habi-
coloca al revés sin darse cuenta... trampas del Curupí y otras leyendas, tan la Argentina, Salta, Milor, 1994.
Buenos Aires, Centro Editor de Ilustración de Juan Carlos Barco.
Elena Bossi, Seres mágicos que habi- América Latina, 1968. Ilustración
tan la Argentina, Salta, Milor, 1994. de Ignacio Corbalán.
Ilustración de Juan Carlos Barco.
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acceder al video explicativo
del juego "Salamanqueros"
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La Biblioteca Nacional ofrece un relevamiento de los principales
seres mitológicos argentinos que habitan aún hoy los lugares
más recónditos del país. Estas criaturas sobrenaturales que
perviven en el imaginario nacional revisten un profundo interés
en tanto colaboran en la construcción y reconstrucción de nuestra
identidad. Bestiario nacional, criaturas del imaginario argentino es
una cartografía de la presencia de estas entidades, sus mitos y sus
leyendas a lo largo del territorio, a partir del abundante material
hemerobibliográfico conservado en el acervo de la Biblioteca
Nacional. Desde los estudios folklóricos clásicos hasta sus
representaciones en historietas, se exploran las diversas facetas
de nuestros seres, sus adaptaciones y su vigencia.