Pleno.
Sentencia 27/2025
EXP. N.° 04790-2023-PHC/TC
LIMA
JOSÉ ANTONIO MANRIQUE
SALINAS, EN FAVOR DE
ALBERTO KENYA FUJIMORI
FUJIMORI
SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
En Lima, a los 21 días del mes de octubre de 2024, los
magistrados Pacheco Zerga (presidenta), Domínguez Haro
(vicepresidente), Morales Saravia, Gutiérrez Ticse, con fundamento de
voto que se agrega, Monteagudo Valdez, con fundamento de voto que se
agrega, Ochoa Cardich y Hernández Chávez, con fundamento de voto
que se agrega, han emitido la presente sentencia. Los magistrados
intervinientes firman digitalmente en señal de conformidad con lo
votado.
ASUNTO
localizada en la sede digital del Tribunal Constitucional. La verificación puede ser efectuada a partir de la fecha
Esta es una representación impresa cuya autenticidad puede ser contrastada con la representación imprimible
de publicación web de la presente resolución. Base legal: Decreto Legislativo N.° 1412, Decreto Supremo N.°
Recurso de agravio constitucional interpuesto por Elio Fernando
Riera Garro, abogado de Alberto Kenya Fujimori Fujimori, contra la
resolución de fecha 23 de octubre de 20231, expedida por la Tercera Sala
Constitucional de la Corte Superior de Justicia de Lima, que declara
improcedente la demanda de habeas corpus de autos.
ANTECEDENTES
URL: [Link]
Con fecha 27 de julio de 2023, José Antonio Manrique Salinas
interpone demanda de habeas corpus a favor de Alberto Kenya Fujimori
029-2021-PCM y la Directiva N.° 002-2021-PCM/SGTD.
Fujimori2, y la dirige contra Francisco Morales Saravia, presidente del
Tribunal Constitucional, y contra el procurador público del Tribunal
Constitucional, a fin de que se dé cumplimiento a lo ordenado en la
Sentencia 78/2022, dictado en el Expediente 2010-2020-PHC/TC; y, en
consecuencia, se ordene la inmediata libertad del favorecido, ya que
dicho pronunciamiento tiene la calidad de cosa juzgada, por lo que debe
ser ejecutado en sus propios términos y de modo inmediato. De ahí que,
a su juicio, lo señalado por la Corte Interamericana de Derechos
Humanos no es ejecutable.
1
Fojas 220 del expediente.
2
Fojas 3 del expediente.
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El Segundo Juzgado Constitucional de Arequipa, mediante
Resolución 1, de fecha 31 de julio de 20233, se declara incompetente
para conocer la demanda por razón del territorio, por cuanto la presunta
vulneración de los derechos invocados en la demanda se habría
producido en Lima, en tanto que se alega vulneración de la libertad
personal de don Alberto Kenya Fujimori Fujimori, quien se encuentra
recluido en un recinto penitenciario en Lima, por parte de los
magistrados del Pleno del Tribunal Constitucional quienes no ejecutan
aquella sentencia. En consecuencia, remite el expediente al Juzgado
Constitucional de Lima de turno.
El Primer Juzgado Especializado en lo Constitucional de Lima,
mediante Resolución 1, de fecha 3 de agosto de 20234, admite a trámite
la demanda.
El procurador público del Tribunal Constitucional5 deduce las
excepciones de obscuridad y ambigüedad en el modo de proponer la
demanda, y de falta de legitimidad para obrar del demandado. Asimismo,
solicita que la demanda sea declarada improcedente o, en su defecto,
infundada, toda vez que el Presidente del Tribunal Constitucional, por sí
solo, carece de la facultad de emitir pronunciamiento respecto de los
procesos que son competencia del Colegiado que preside. Y, es que, en
la práctica, la parte demandante se limita a refutar lo señalado por la
Corte Interamericana de Derechos Humanos; empero, eso no se le puede
imputar al presidente del Tribunal Constitucional.
El Primer Juzgado Especializado en lo Constitucional de Lima
mediante sentencia, Resolución 5, de fecha 6 de setiembre de 20236,
declara improcedente la excepción de oscuridad y ambigüedad en el
modo de proponer la demanda y la excepción de falta de legitimidad para
obrar el demandado deducidas por el procurador público del Tribunal
Constitucional. Respecto, a la primera excepción, considera que la
pretensión del actor es clara respecto al demandado, en cuanto solicita
que no se cumpla con lo ordenado por la CIDH, y que ejecute la
3
Fojas 130 del expediente.
4
Fojas 133 del expediente.
5
Fojas 143 del expediente.
6
Fojas 166 del expediente.
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sentencia emitida por el Tribunal Constitucional que declaró fundada la
demanda de habeas corpus; y que se ordene la libertad del favorecido, en
el entendido de que lo resuelto en sede supranacional no resulta
ejecutable; en ese sentido, no existe oscuridad o ambigüedad en el modo
de proponer la demanda. Ahora bien, en relación con la segunda
excepción, sostiene que sí se ha precisado en la demanda los motivos por
los cuales se ha emplazado al presidente del Tribunal Constitucional;
consiguientemente, aquella excepción también debe ser desestimada.
Asimismo, declara improcedente la demanda, por estimar que le
corresponde a la jurisdicción supranacional conocer cualquier
cuestionamiento relacionado con la resolución materia de controversia en
el presente proceso, a fin de que se ventile y resuelva en la citada vía, y
no en la jurisdicción interna. Más aún si esta última fue agotada con el
pronunciamiento emitido por el Tribunal Constitucional recaído en la
sentencia de fecha 17 de marzo de 20227, según lo previsto en los
artículos 120 y 121 del Nuevo Código Procesal Constitucional, que
concuerdan con el artículo 205 de la Constitucional Política del Perú; en
consecuencia, no existe algún hecho u omisión que pueda atribuirse al
presidente del Tribunal Constitucional en relación a los derechos
fundamentales del favorecido.
La Tercera Sala Constitucional de la Corte Superior de Justicia de
Lima confirma la apelada, por similares fundamentos.
FUNDAMENTOS
1. Para este Tribunal Constitucional, la demanda resulta
improcedente, al haber operado la sustracción de la materia
debido al deceso del favorecido. De ahí que, en las actuales
circunstancias, este Tribunal Constitucional considera que no
tiene sentido evaluar si la actuación reputada como lesiva viola el
derecho fundamental a la libertad individual del favorecido, en
virtud de lo contemplado, a contrario sensu, en el artículo 1 del
Nuevo Código Procesal Constitucional.
7
Expediente 2010-2020-PHC/TC.
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2. Por ende, este Tribunal Constitucional juzga que, atendiendo a
ese hecho —que es de notorio conocimiento público—, ya no le
corresponde emitir un pronunciamiento de fondo sobre lo
puntualmente cuestionado en la demanda de autos.
Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la
autoridad que le confiere la Constitución Política del Perú,
HA RESUELTO
Declarar IMPROCEDENTE la demanda.
Publíquese y notifíquese.
SS.
PACHECO ZERGA
DOMÍNGUEZ HARO
MORALES SARAVIA
GUTIÉRREZ TICSE
MONTEAGUDO VALDEZ
OCHOA CARDICH
HERNÁNDEZ CHÁVEZ
PONENTE DOMÍNGUEZ HARO
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FUNDAMENTO DE VOTO DEL MAGISTRADO
GUTIÉRREZ TICSE
La relevancia del caso, el mismo que marcó el derrotero histórico de los
últimos veinte años en el Perú, me imponen el deber de fundamentar mi
voto post mortem del beneficiario, lo que expreso en los siguientes
fundamentos:
La muerte del beneficiario expresidente de la República, Alberto
Fujimori Fujimori
1. El fallecimiento del expresidente de la República, Alberto
Fujimori Fujimori conduce la presente causa, a tener que ser
declarada improcedente por sustracción de la materia. Sin
embargo, debido a lo que significó para la vida política y jurídica
del Perú expreso fundamentos que no se hicieron en los pedidos de
aclaración que dieron lugar al Auto recaído en el Expediente
02010-2020- PHC/TC, en tanto que se trataba de una resolución de
mero trámite.
2. En efecto, en ese caso, nunca hubo un pronunciamiento de fondo,
en tanto no era la pretensión de los recurrentes sino la ejecución de
una sentencia del Tribunal Constitucional en favor del
beneficiario, que se encontraba plenamente vigente, ya que no
había sido anulada por ninguna sentencia en fuero interno ni
tampoco internacional.
3. Es por ello que, el actual Colegiado, en defensa de la Constitución,
declaró fundado el pedido, y dispuso la plena validez de la
sentencia que declaró constitucionalmente válido el indulto
otorgado al expresidente Fujimori Fujimori.
4. El gobierno peruano dispuso finalmente su puesta en libertad el 6
de diciembre de 2023, y este falleció el 11 de setiembre de 2024,
es decir, nueve meses después.
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La decisión del TC en mayoría en el Auto de fecha 21 de noviembre
de 2023 cumplió con afirmar el Estado Constitucional de Derecho
5. Ha quedado plenamente acreditado que el Colegiado en mayoría
ha resuelto el caso del indulto al expresidente Fujimori Fujimori en
defensa de la Constitución, sus instituciones, y frente a la
injerencia de los estamentos del sistema interamericano de
derechos humanos, los que por desinformación y una clara
ausencia de valoración de la realidad de cada país muchas veces
incurren en un activismo desproporcionado y fuera del margen de
la Convención, algo que no ocurre en Europa donde el Tribunal
Europeo de Derechos Humanos reconoce un amplio margen de
apreciación nacional para el cumplimiento de sus decisiones.
6. Pero, en el presente caso, no solamente estamos ante un activismo
extremo solo justificable por el control ideológico de la Corte IDH
y de la CIDH (algo que no debe volver a ocurrir), sino además a
través de resoluciones de supervisión y de medidas provisionales
se ha pretendido paralizar el cumplimiento de una sentencia
constitucionalmente válida, y que resuelve acaso uno de los temas
más sensibles que ha afrontado el país entero en los últimos años.
7. En efecto, el caso del indulto al expresidente Fujimori Fujimori
expresó el sentimiento nacional. Una mayoría a favor, incluso
algunas voces disidentes intentando justificar la situación
intentando teorizar sobre los supuestos vicios en las comisiones
médicas y en la posibilidad de que el beneficiario o sus familiares
puedan solicitar nuevos pedidos de indulto.
8. Todo ello, sin duda generó un ambiente de amplio consenso y
demostró en lo sustantivo y en lo fáctico, las razones del Tribunal
Constitucional. Fujimori Fujimori murió a los nueve meses de
emitida la resolución de este Colegiado.
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El primer rastro de la politización de la justicia: la calificación de
una imputación como delito de lesa humanidad
9. Uno de los grandes temas que dio inicio a esta situación de grave
enfrentamiento entre los peruanos como consecuencia de los actos
atribuibles a los grupos paramilitares ligados al caso Barrios Altos
y La Cantuta ha sido la extensión de la responsabilidad penal por
autoría mediata y la calificación de una imputación como delitos
de lesa humanidad.
10. Los hechos sucedidos en el Perú, los cuales sin duda alguna son
figuras delictivas, tanto conforme al Código Penal de 1924 como
el de 1991; resulta discutible calificarlas como figuras penales
internacionales sin que éstas hayan sido tipificadas en el derecho
interno, ni tampoco reconocidas en el derecho internacional, ya
que el Estatuto de Roma data del año 1998 y recién entró en vigor
en el Perú en 20028, es decir, con posterioridad a la comisión de
los delitos imputados. Sea como fuere, la constitucionalidad de
aplicar condenas por lesa humanidad en el Perú, es un asunto que
le corresponderá dilucidar con carácter abstracto a este Tribunal en
el marco de la tramitación de otro expediente con ocasión de la
aprobación de la Ley 32017.
11. De otro lado, resulta altamente polémico pretender equiparar lo
acaecido en el Perú con Chile y la Argentina. En estos países
hermanos, los regímenes dictatoriales que se sucedieron
emprendieron una política agresiva para la desaparición de los
sectores socialistas y comunistas durante los años 70 y 80. En el
Perú en cambio, lo que hubo fue, la instalación de dos grupos
terroristas que no han existido en estos países, y que iniciaron una
feroz campaña de destrucción del Estado sin importar la vida de
miles de peruanos.
8
Dicho tratado fue aprobado por el Congreso de la República mediante la Resolución
Legislativa N° 27517, publicada el 16 de septiembre de 2001, y ratificado mediante
Decreto Supremo N° 079-2001-RE, publicado el 9 de octubre de 2001. El Estatuto
de Roma entró en vigor para el país el 1 de julio de 2002.
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12. Es en ese contexto, reactivo y no agresivo, sucedieron excesos y,
ciertamente, válidamente sancionados, pero lo cuestionable es
pretender justificar decisiones judiciales en el Perú, trastocando la
realidad de los hechos y pretendiendo extender realidades distintas
para poder justificar la condena al expresidente Fujimori Fujimori,
y garantizar su encarcelamiento perpetuo al extremo de incorporar
en una sentencia de un tribunal nacional la calificación de delitos
de lesa humanidad.
13. Ese es el primer rastro de la politización de la justicia en el Perú.
No ha sido condenarlo, sino calificar el hecho como de lesa
humanidad, con el propósito de evitar cualquier posibilidad de
excarcelamiento antes del plazo fijado en la condena.
La legitimidad constitucional del indulto al expresidente Fujimori
Fujimori
14. Las posiciones políticas sobre el tema son de lo más diversas; sin
embargo, podemos decir a priori que, se trata de una potestad
constitucional que se erige como un acto político no justiciable, a
través del cual el Presidente de la República decide conceder una
gracia en atención a la situación de salud, sin que ello signifique
que no haya de por medio una legítima valoración política en su
otorgamiento.
15. Demás está recordar que, no hay poderes absolutos. Por lo tanto,
todos los actos de autoridad están sujetos a control. No
obstante, ello no significa que en todos los actos el control
jurisdiccional sea el derrotero final. Tampoco que la
jurisdicción supranacional tenga potestad sin límites.
16. El control y las instituciones de cierre las define cada Constitución,
y la concesión de soberanía a los tribunales supranacionales
también. ¿Puede entonces el Tribunal Constitucional o los
Tribunales supranacionales asumir competencia en el ejercicio de
atribuciones políticas? La respuesta es de lo más diversa. En el
derecho anglosajón, desde el caso Ware vs. Hylton (1796)9 se ha
9
Ware vs. Hylton, 3 U.S. (3 Dall.) 199, 260 (1796).
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señalado que existen «consideraciones de política, consideraciones
de extrema magnitud, y ciertamente enteramente incompetentes
para la examinación y decisión de una Corte de Justicia». Luego,
la célebre sentencia Marbury vs. Madison (1803) (donde el Juez
Marshall publicita el control constitucional como potestad de los
jueces), reconoce que ello no convierte (a los jueces) en
supervisores de cómo los poderes políticos ejercen sus poderes
discrecionales: «La competencia de la Corte es, únicamente,
decidir sobre los derechos de los individuos, no investigar cómo el
Ejecutivo o los funcionarios ejecutivos cumplen deberes en los
cuales tienen poder discrecional…»10.
17. En consecuencia, son los modelos constitucionales los que
preservan determinados límites entre lo político y lo jurídico, de
suerte que ningún extremo anule la función del otro. Admitir lo
contrarío terminaría judicializando la política, o politizando la
justicia.
18. García Morillo, en posición que nos suscribimos asevera lo
siguiente:
La politización de la justicia, por su parte, no se verifica
cuando se persiguen judicialmente delitos cometidos por
políticos: tiene lugar cuando la actuación judicial se
interpreta como una función de control político, cuando
los actores judiciales subordinan el ejercicio de la función
jurisdiccional al de funciones políticas sustitutorias de las
que corresponden a otras instancias y, al hacerlo,
abandonan su carácter jurisdiccional para convertirse en
actores políticos11.
19. Estas razones abonan en la tesis planteada, que admite el control
constitucional y convencional en gran parte de los actos estatales,
pero sin dejar de reconocer determinados márgenes políticos que
10
Marbury v. Madison, 5 U.S. (1 Cranch) 137, 170 (1803).
11
García Morillo, Joaquín. «Responsabilidad política y responsabilidad penal»,
Revista Española de Derecho Constitucional, Año 18, Núm. 52, Enero-Abril,
Madrid, 1998, pp. 109-110.
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obedecen, no a la puesta en cuestión de los derechos, sino en la
toma de posiciones sobre el uso de las prerrogativas y garantías en
atención a la situación política que se vive en cada realidad. Y en
la cual, son las propias autoridades los que tienen que tomar
decisiones para las que cuentan con un alto grado de
discrecionalidad en situaciones especiales, por más impopulares
que estas resulten para determinados sectores.
20. En esta lógica, los tribunales supranacionales deben también
reconocer los procesos políticos que demandan la resolución de
casos controversiales en donde su intervención sólo debe ser
residual. En efecto, la importancia del control convencional, y su
legitimidad en la defensa de los derechos humanos ciertamente es
indudable, pero ello no significa que los Estados suscriptores del
sistema internacional pierdan su poder de ius imperium al extremo
de pasar de ser Estados a convertirse en colonias. No es exacto. La
jurisdicción supranacional es residual. Opera en tanto y en cuanto
los Estados partes no satisfagan a sus ciudadanos en sus demandas
convencionales.
21. De otro lado, el deber de cumplimiento de las obligaciones
internacionales está en el contenido de los tratados, no en la
jurisprudencia, por cuanto una interpretación, por más pacífica que
pudiera ser, si es incompatible con un Estado parte, la prevalencia
la tiene la Constitución, ya que la cesión de soberanía es siempre a
la regla manifiesta del instrumento internacional, y no a la
ampliación de contenidos que un tribunal pretenda imponer.
Cuando hay la necesidad de ampliaciones, ésta se configura a
través de enmiendas que permitan la aprobación de protocolos
adicionales. Así, por ejemplo, el artículo 62.3 de la Convención
Americana señala taxativamente lo siguiente:
La Corte tiene competencia para conocer de cualquier
caso relativo a la interpretación y aplicación de las
disposiciones de esta Convención que le sea sometido,
siempre que los Estados Partes en el caso hayan
reconocido o reconozcan dicha competencia, ora por
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declaración especial, como se indica en los incisos
anteriores, ora por convención especial.
22. En ese orden de ideas, a la pregunta: ¿Los tratados internacionales
en materia de Derechos Humanos de los cuales el Perú es parte,
establecen de modo expreso una prohibición a los Estados para el
otorgamiento de gracias presidenciales de carácter humanitario en
supuestos de comisión de delitos de lesa humanidad?, ¿Ha suscrito
el Perú una declaración especial que reconozca una ilimitada
competencia interpretativa a la Corte IDH? No.
23. La Corte IDH tampoco ha prohibido a través de su jurisprudencia
que los Estados otorguen gracias presidenciales de carácter
humanitario. La razón es clara. El ejercicio de esta potestad
presidencial se da luego de una condena. Ergo, no se contrapone
con ningún derecho. Ni siquiera con los de acceso a la justicia o el
derecho a la verdad.
24. En un indulto tenemos un sentenciado. Los efectos de la condena
se preservan. La única razón de su concesión es la conclusión
anticipada de la condena. La cual puede otorgarse, por razones
políticas, humanitarias o comunes. Aunque éstas dos últimas
también tienen connotaciones políticas. Ello es innegable, el
Presidente de la República finalmente tiene la decisión de
conceder o no, cualquier tipo de indulto.
25. Así sucede también a nivel de Derecho comparado. Véase, por
ejemplo, en tiempos recientes cómo en Estados Unidos el
presidente Biden a minutos de culminar su mandato indultó -
incluso preventivamente (antes de que siquiera hubiera condena)-
a sus familiares12; o como luego Trump el primer día de su
segundo mandato indultó por razones enteramente políticas a
alrededor de 1500 de sus seguidores que protestaron el 6 de enero
de 2021 frente al Capitolio denunciando fraude en las elecciones
presidenciales en las que se declaró que él había perdido13. Ambas
12
El indulto presidencial, consta en: [Link]
room/statements-releases/2025/01/20/statement-from-president-joe-biden-16/
13
El indulto presidencial y conmutación de sentencias, puede consultarse en:
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decisiones, fueron desde luego controversiales, pero ningún juez
las ha revocado, precisamente dado el consenso sobre la naturaleza
discrecional del indulto. Frente a un mal uso de esta prerrogativa
presidencial, el remedio se encuentra en la crítica de los actores
políticos o de la ciudadanía en general, mas no en los tribunales de
justicia.
26. En definitiva, la vieja figura del indulto sigue siendo
constitucional, y es además una herramienta de la autoridad para
cerrar brechas, curar heridas, y superar traumas de carácter social.
Es por eso que esta gracia reposa única y exclusivamente en la
figura del presidente, el que deberá evaluar como Jefe de Estado, si
es que debe desempolvar su poder de perdón tomando en cuenta
los intereses de la Nación.
La Corte IDH estableció un mandato en la sentencia del caso
Barrios Altos y La Cantuta que el Estado peruano cumplió a
cabalidad
27. Debe quedar claro que el Estado peruano ha cumplido a
cabalidad los mandatos de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos en los casos Barrios Altos y La Cantuta. En esta
decisión se ordenó que el Perú cumpliera con investigar, juzgar y
condenar a los involucrados en estos hechos lamentables qué
sucedieron durante la guerra contra la subversión en los años
9014.
28. Y ciertamente esto ameritó a que sean condenados no solamente
los responsables operacionales de estos hechos sino el propio
[Link]
commutation-of-sentences-for-certain-offenses-relating-to-the-events-at-or-near-
the-united-states-capitol-on-january-6-2021/
14
Cfr.: Caso Barrios Altos vs. Perú, Sentencia de 14 de marzo de 2001, punto
resolutivo 5; y, Caso La Cantuta vs. Perú, Sentencia de 29 de noviembre de 2006,
punto resolutivo 9. Ambas sentencias pueden consultarse en:
[Link] y
[Link]
respectivamente.
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Presidente de la República al que se le impuso una condena de 25
años de pena privativa de la libertad.
29. Es por ello que el caso se cierra y se consuma la cosa juzgada.
Presupuesto fundamental para un indulto, es decir el Estado
peruano cumplió con investigar, procesar y condenar a los
responsables. Por lo tanto, agotado el caso, al momento del acto
del indulto, estaba finalizado.
30. Como esto es una verdad de Perogrullo, lo que se ha buscado es,
a través del poder comunicacional y la influencia mediática de
ciertos sectores ideológicos movilizar al sistema interamericano
no solamente en el discurso de equiparar el caso peruano al de
Chile y la Argentina, sino que además en lo procesal se intervino
mediante resoluciones de supervisión primero, y luego, a través
de una medida provisional en el año 2022 para que el Perú se
abstenga de acatar la sentencia del Tribunal Constitucional que
declaró constitucional el indulto.
31. Es así como finalmente sucedió, el expresidente Fujimori
Fujimori retornó a prisión, hasta que, luego de casi cinco años, el
Alto Colegiado dispuso su excarcelación toda vez que el indulto
se mantenía vigente, habiendo sido suspendido únicamente por
una resolución provisional.
32. ¿Se puede alzaprimar una medida provisional por encima de una
sentencia del Tribunal Constitucional? Hay algunos sectores que,
respetablemente consideran siempre que sí. Disiento como en su
momento lo hizo el maestro Héctor FIX-ZAMUDIO15, pero lo
claro en es que hay un mandato cumplido en los casos Barrios
Altos y La Cantuta. Lo de la medida provisional como la
supervisión son decisiones extremadamente forzadas para
impedir cualquier actuación estatal en un ámbito fuera de la
15
Fix-Zamudio, H. “Los Controles de Constitucionalidad y Convencionalidad en el
Ámbito Interno”.
XI Congreso Iberoamericano de Derecho Constitucional, Tucumán, Argentina,
2013. Puede escucharse la parte pertinente de la ponencia en:
[Link] (minutos 25:17 a 28:10).
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condena donde la Corte no tiene competencia si no hay de por
medio un caso donde primero se haya agotado la jurisdicción
interna, y se trate de un acto vulneratorio de los derechos
reconocidos en los tratados vinculantes. Aquí nunca lo hubo.
33. Por estas consideraciones, lo que ha venido ocurriendo en sede
supranacional es, a mi criterio, un activismo injustificado que
solo abona en las críticas al sistema interamericano por un exceso
que termina lesionando la soberanía nacional, y una clara
extralimitación de las competencias habilitadas por la
Convención.
El margen de apreciación nacional y el deber de respeto a las
decisiones de los poderes públicos nacionales
34. Pese a que la Corte IDH ha venido recogiendo -aunque
tibiamente- un criterio usado frecuentemente en Europa, y que es
conocido como el margen de apreciación nacional, el cual tiene
como principal propósito tratar de conceder al Estado un ámbito
para la adopción de medidas comprometidas con el tema,
conforme a su propia realidad.
35. En efecto, como asevera Barbosa Delgado, el margen de
apreciación utilizado por los tribunales supranacionales, puede
ser definido como el «campo de acción e interpretación de los
derechos fundamentales, dejado a las autoridades soberanas del
Estado y a los jueces internacionales»16. Precisamente, la
existencia de esta doctrina ha posibilitado soluciones a casos
complejos en donde no ha habido acuerdos internos. El
mismo autor asevera que el Tribunal Europeo de Derechos
Humanos y la propia Corte IDH han justificado «una
imposibilidad de definición en la interpretación y aplicación de
algunos derechos y procedan al reconocimiento de un principio
16
Barboza Delgado, F. R. El margen de apreciación en el Derecho Internacional de
los Derechos Humanos: entre el Derecho y la sociedad democrática. En: Diálogo
jurisprudencial en derechos humanos entre tribunales constitucionales y cortes
internacionales: In memoriam Jorge Carpizo generador incansable de
diálogos (pp.1089-1117). España: Tirant Lo Blanch, 2013, p. 1090.
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de deferencia hacia las autoridades nacionales. Asuntos como el
de la protección de los derechos de las minorías étnicas y
culturales, la discusión sobre el aborto frente al derecho a la vida,
la libertad de expresión frente a sus límites intrínsecos o el caso
del matrimonio homosexual son temas en las cuales los
tribunales regionales, especialmente el Europeo, han aplicado esa
noción»17.
36. En ese orden de ideas, el indulto como atribución presidencial de
perdón, es una prerrogativa legítima que, si se quiere cuestionar
en sede supranacional tendría en principio que formar parte de
una sentencia que consigne dicho hecho como proscrito. Algo
que no se hizo en el Perú, ya lo hemos dicho.
37. De lo contrario, si lo que se quiere es argumentar que con dicha
gracia se sustrae la finalidad de alguna decisión de la Corte IDH,
entonces la instancia supranacional deberá respetar el margen de
apreciación nacional bajo una sola condición: que dicha medida
se haya dado dentro de una sociedad democrática. ¿Queda duda
cabe que el Perú vive una democracia? La pregunta tiene una
respuesta evidente.
38. Sí en cambio se quiere cuestionar jurisdiccionalmente el indulto
por un activismo ideologizado; de aceptar esta tesis, entonces
tendría al menos que iniciarse los procedimientos internos de
control, tal como uno de los magistrados de la Corte IDH lo hizo
notar en la audiencia de supervisión del caso Fujimori, sin que las
partes le puedan dar respuesta. También ya lo hemos dicho.
39. En suma, no puede dejar de perderse de vista, en ningún caso,
que la justicia supranacional es residual, ese es su capital y su
relevancia; y su activismo sin duda se alzaprima en el resguardo
de los derechos humanos, pero no en el diseño de un derecho
público común donde las reglas sean iguales para todos sin tomar
en cuenta la heterogeneidad de los países de la Región. Pretender
imponer su aspiración ideológica o la realidad de otros países
puede ser más perjudicial que beneficioso.
17
Íbid., p. 1098.
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40. En tanto la justicia supranacional sea residual, y preserve y
fomente el resguardo de las diferentes estructuras sociales y
culturales, resulta ser sumamente importante y trascendental.
Legitima así su función.
La necesidad de fomentar la unidad nacional y el reencuentro entre
peruanos
41. El Perú ha vivido marcado de una fuerte tensión desde los inicios
de la República, que lamentablemente se ha hecho crónica, donde
el debate político ha estado impregnado por el rencor y el odio, lo
que ha generado un difícil proceso independentista más allá del
grito sanmartiniano de 1821, y que nos pasó factura durante la
etapa oprobiosa de la guerra con Chile, y que hasta ahora nos
mantiene divididos, y donde únicamente aquellos desarraigados
con el Perú profundo, prefieren abonar en que se mantengan los
resentimientos empleando ahora organizaciones sociales, portales
web, y en muchos casos distorsionados con fondos económicos.
42. ¿A quién beneficia una sociedad dividida? Evidentemente a los
enemigos del Perú, a aquellos que no quieren una sociedad
compacta, con sentimiento y compromiso nacional, que permita
unificar un Estado sólido, donde los peruanos podamos convivir
bajo las diferentes formas interculturales propias de una nación
heterogénea, que aspira al desarrollo y al bienestar, y donde el
debate político no nos divida más sino nos haga una sociedad
tolerante y dialogante.
43. Tenemos que superar la cultura política de la denuncia, de la
persecución, y del rencor que hasta la actualidad se mantiene.
Hoy por hoy, frente a los conflictos armados, la crisis ecológica,
sanitaria y económica, hacen que los órganos constitucionales -y
como no los Tribunales Constitucionales- deban actuar en clave
proactiva en la afirmación de la justicia y de la paz social, éste
último en un sentido amplio del término.
44. Como señala Arango Durling, «el concepto de paz ha
evolucionado desde la segunda guerra mundial, pues no es solo
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ausencia de conflictos o guerra, sino es un fin, un objetivo
imprescindible para ejercer y disfrutar los derechos humanos, en
otras palabras, la paz, es sinónimo de promoción y respeto de
derechos fundamentales»18.
45. En dicha línea discursiva, qué duda cabe que, países como el
nuestro, requieren de sus dignatarios se enfoquen en la paz social,
donde los conflictos no sean la regla sino la excepción, donde
estos problemas se minimicen e impere el dialogo, la negociación
y el consenso inclusivo y justo para todos los sectores sociales, y
no solo desde el plano político sino también desde el plano
jurisdiccional.
46. A estas alturas de nuestra vida republicana deberíamos aspirar,
como señala Fukunaga Fuentes, «a una paz que nos garantice que
cuando tengamos un problema que resolver en la vía judicial,
podamos estar seguros que esta se resolverá con justicia»19.
47. En esta tarea, el Tribunal Constitucional no puede ponerse de
costado. Todo lo contrario, la asignación como órgano de control
de la Constitución le otorga una posición expectante para
contribuir con la paz social. Y es precisamente allí, donde los
jueces que la componen deben ser premunidos de todas las
garantías para cumplir su rol con independencia e imparcialidad.
48. Sea cual fuere la deliberación y la decisión que adopte el órgano
de control constitucional, debe primar el respeto de los
detentadores y destinatarios del poder, pues como ha quedado
definido por la Conferencia Mundial de Justicia Constitucional
de Bali del año 2022, hay un deber de todos de defender la
justicia constitucional como parte de la paz social frente a las
«críticas feroces e injustas, o las presiones indebidas de los
poderes ejecutivo y legislativo después de haber tomado
18
Arango Durling, Virginia. Paz social y cultura de paz. Ediciones Panamá Viejo,
Panamá, 2007. p. 9.
19
Fukunaga Fuentes, F. “La Búsqueda “Permanente” de la Paz Social en el Perú”. En
Actas Del II Congreso Latinoamericano Por La Paz. Universidad Católica Sedes
Sapientiae, 2018, p. 232.
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decisiones que desagraden a los otros poderes estatales o actores
políticos, o de las campañas de desinformación de los grupos de
presión»20.
49. Creemos que el mensaje es categórico. Todos tenemos el deber
de promover y afirmar la paz social, habida cuenta su
importancia para construir una sociedad integrada que frente al
conflicto, la violencia o el rencor, y utilicen el diálogo, la
negociación, y el consenso, para resolver sus diferencias. Al fin y
al cabo, paz y sociedad son inescindibles desde una vertiente
colectiva y, en clave humanista, fuente para el sostenimiento del
Estado constitucional de nuestros tiempos.
50. Precisamente el caso del expresidente Fujimori Fujimori, es el
punto más alto de los últimos tiempos que mantuvo a un país
enfrentado y atemorizado frente a un grupo que utilizó el terror
para intentar imponer sus ideas, pero que finalmente cayó
derrotado en sus manos durante los años noventa.
51. Ese evento, que debió servir para la paz, trajo consigo en estos
últimos treinta años un ambiente donde el rencor y el odio pasó
de los predios políticos hacia los otros sectores e inclusive al
Tribunal Constitucional; lo que debe agotarse para que la muerte
del expresidente sirva como referente para construir un modelo
de paz y unidad nacional que permita asentar un país
institucionalizado, donde la tolerancia y la construcción de un
proyecto nacional nos permita consolidarnos como un país
moderno que supere sus rencores, como lo ha hecho la Alemania
luego de la caída del muro de Berlín, y lo viene construyendo la
España post franquista, y que nos viene dando una gran lección
de tolerancia e integración con la amnistía a los separatistas
catalanes21.
20
El Comunicado de Bali, consta en:
[Link]
(p. 2).
21
Vid.: Ley Orgánica 1/2024, de 10 de junio, de amnistía para la normalización
institucional, política y social en Cataluña
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52. Abona además en estos nuevos tiempos, el bicentenario de la
muerte del prócer José F. Sánchez Carrión. Acaso el más
importante actor en la gesta de la independencia y que todos los
peruanos debemos conmemorar con orgullo, pese a los enconos y
traiciones con los dobles discursos como el de Monteagudo y su
trama monárquica; pese a ello, el nacimiento de la patria estaba
escrita como hoy las páginas -a doscientos años de su muerte-
nos imponen el deber de formar una verdadera nación superando
los yerros, tolerando el desencuentro, pero apuntando al mismo
objetivo común: el Perú.
S.
GUTIÉRREZ TICSE
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FUNDAMENTO DE VOTO DEL MAGISTRADO
MONTEAGUDO VALDEZ
Si bien coincido con el fallo de la resolución adoptada, considero
imprescindible emitir el presente fundamento de voto en atención a las
siguientes consideraciones.
1. El fallecimiento de Alberto Fujimori determina la sustracción de la
materia respecto de aquellas pretensiones orientadas a proteger su
libertad personal, que fueron materia del presente hábeas corpus.
2. Como expuse en mi voto singular en el Expediente 02010-2020-
PHC/TC, Alberto Fujimori en vida siempre mantuvo expedito su
derecho de presentar, ante las autoridades competentes, una nueva
solicitud de indulto humanitario, la cual tenía que ser analizada a la
luz de su situación de salud y conforme a la normativa y a los
estándares constitucionales e internacionales aplicables. Todo ello
resulta hoy imposible ante la ausencia definitiva del titular de los
derechos alegados, los mismos que son inherentes y exclusivos a su
persona.
3. Ahora bien, el presente caso y en general los diferentes procesos de
tutela promovidos en defensa de Alberto Fujimori sobre su indulto,
tienen directa relación con una problemática que interpela la esencia
de nuestro sistema constitucional que es la protección de derechos
fundamentales.
4. En primer lugar, se encuentran las víctimas de graves violaciones de
derechos humanos, que hasta la fecha no han sido reparadas luego de
la condena por “crímenes contra la humanidad según el Derecho
Internacional Penal” (cfr. Sentencia condenatoria del 07 de abril de
2009, punto resolutivo 823). Y, en segundo lugar, el Estado peruano
ha incumplido sus obligaciones internacionales derivadas de expresas
órdenes de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte
IDH) y que se originan en la obligación de investigar, juzgar y, de ser
el caso, sancionar a los responsables de graves violaciones de
derechos humanos (cfr. Corte IDH. Caso Barrios Altos vs. Perú.
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Sentencia del 14 de marzo de 2001; y Caso La Cantuta vs. Perú.
Sentencia del 29 de noviembre de 2006).
5. La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el
fin supremo de la sociedad y del Estado, según establece el artículo 1
de la Constitución, y el primer deber de los Estados miembros de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH), es
respetar y garantizar los derechos fundamentales de toda persona
sujeta a su jurisdicción.
6. La Corte IDH, en atención a lo establecido en el artículo 63.1 de la
Convención -que establece que “[c]uando decida que hubo violación
de un derecho o libertad protegidos en [la] Convención, la Corte
dispondrá que se garantice al lesionado en el goce de su derecho o
libertad conculcados. Dispondrá, asimismo, si ello fuera procedente,
que se reparen las consecuencias de la medida o situación que ha
configurado la vulneración de esos derechos y el pago de una justa
indemnización a la parte lesionada-, ha sostenido, en múltiples
ocasiones, que “es un principio de Derecho Internacional que toda
violación de una obligación internacional que haya producido daño
comporta el deber de repararlo adecuadamente”22.
7. Bajo esa perspectiva, dentro de lo posible, corresponde reponer las
cosas al estado inmediatamente anterior a aquel en el que se produjo
la violación (restitutio in integrum)23; y si ello no fuera viable,
adoptar otras medidas destinadas a garantizar los derechos, reparar las
consecuencias y compensar los daños, así como asegurar que no se
repitan en el futuro violaciones análogas24.
8. Cuando en el marco de un proceso penal se determina la
responsabilidad de un sujeto por graves violaciones de los derechos
humanos y, particularmente, cuando tales delitos configuran crímenes
22
Cfr. Corte IDH. Caso Goiburú y otros vs. Paraguay. Sentencia de 22 de septiembre
de 2006, párrafo 140; entre otras muchas.
23
Cfr. Corte IDH. Caso Myrna Mack Chang vs. Guatemala. Sentencia del 25 de
noviembre de 2003, párrafo 236; entre otras muchas.
24
Cfr. Corte IDH. Caso Juan Humberto Sánchez vs. Honduras. Sentencia del 07 de
junio de 2003, párrafo 150; entre otras muchas.
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de lesa humanidad (cfr. Sentencia recaída en el Expediente 0024-
2010-PI/TC, fundamento 49), la obligación de reparar a las víctimas
constituye un asunto de singular relevancia constitucional y para el
Derecho Internacional de los Derechos Humanos. De modo tal que,
mientras no se cumpla con atender dichas reparaciones en todos sus
alcances, se verifica una inconstitucionalidad por omisión susceptible
de ser controlada jurisdiccionalmente de modo permanente, es decir,
hasta que tales reparaciones sean satisfechas en su totalidad.
9. Alberto Fujimori, mediante sentencia de fecha 07 de abril de 2009,
fue condenado como autor mediato del delito de homicidio calificado
y lesiones graves, en agravio de las víctimas de los Casos Barrios
Altos y La Cantuta; y como autor del delito de secuestro agravado en
agravio Gustavo Gorriti y Samuel Dyer. Dicha decisión fue
confirmada mediante sentencia del 30 de diciembre de 2009.
10. En el Caso Barrios Altos, la Corte IDH, mediante Sentencia de fecha
30 de noviembre de 2001, aprobó el acuerdo sobre reparaciones de
fecha 22 de agosto de 2001, celebrado entre el Estado peruano y las
víctimas y sus familiares, en el que se acordó el pago de determinadas
sumas indemnizatorias por daños. El acuerdo incluyó también
reparaciones no pecuniarias. De acuerdo a la información obrante en
la página web de la Corte IDH25, existe parte de las obligaciones
derivadas de las reparaciones pecuniarias y de otra naturaleza que se
encuentra pendiente de cumplir.
11. En el Caso La Cantuta, la Corte IDH, mediante Sentencia de fecha 29
de noviembre de 2006, ordenó al Estado peruano el cumplimiento de
determinadas reparaciones pecuniarias y de distinto carácter. De
acuerdo a la información obrante en la página web de la Corte IDH26,
existe parte de las reparaciones pecuniarias y de otra naturaleza que
aún no ha sido atendida.
12. En base a ello -sin perjuicio de precisar que las sumas pagadas por el
Estado en sede internacional, total o parcialmente, pueden ser objeto
25
Cfr.
[Link]
26
Cfr. [Link]
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de repetición al imputado en un proceso independiente, en tanto
resultaba ser autor mediato de los dos atentados delictivos que dieron
lugar a la declaración de responsabilidad internacional del Estado
(fundamento 788)-, la Sentencia condenatoria, resolvió que no cabía
reconocer a favor de la mayoría de las víctimas de los Casos Barrios
Altos y La Cantuta una suma indemnizatoria por concepto de daños
materiales e inmateriales, pues ello ya se había definido en sede
internacional, y que, por la misma razón, tampoco cabía decretar el
cumplimiento de las medidas de satisfacción, rehabilitación y de no
repetición solicitadas por la parte civil (punto resolutivo 826).
13. Sin embargo, la Sala Penal observó que en la sentencia del Caso La
Cantuta no se había incorporado como beneficiarios a Marcelino
Marcos Pablo Meza y Carmen Juana Mariños Figueroa, hermanos de
las víctimas Heráclides Pablo Meza y Juan Gabriel Mariños Figueroa,
respectivamente. En ese sentido -siguiendo los lineamientos
establecidos en el Caso La Cantuta y en los “Principios y directrices
básicos sobre el derecho de las víctimas de violaciones manifiestas de
las normas internacionales de derechos humanos y de violaciones
graves del derecho internacional humanitario a interponer recursos y
obtener reparaciones”, aprobados por Resolución de la Asamblea
General de Naciones Unidas de fecha 21 de marzo de 2006, en su
Sexagésimo Período de Sesiones-, consideró que los daños
inmateriales (sufrimientos y aflicciones causados a los allegados de
las víctimas directas, el menoscabo de valores muy significativos para
las personas, así como las alteraciones en las condiciones de su
existencia) de ambos actores, por su condición de hermanos de los
asesinados, no requieren de demostración específica, y se fijó un
monto equitativo como reparación (punto resolutivo 825 A).
14. De otro lado, como parte del concepto de reparación civil, por las
erogaciones que las partes civiles habían desembolsado para afrontar
el juicio, se fijó un monto que debía dividirse proporcionalmente en
favor de cada uno de los agraviados (punto resolutivo 825 B).
15. Asimismo, se precisó que los montos dinerarios debían ser abonados
por el encausado Alberto Fujimori a título personal, y que
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devengarían el interés legal desde la fecha en que se produjo el daño
(punto resolutivo 825 D).
16. Pues bien, como es de conocimiento público, estas reparaciones a las
víctimas y sus familiares, hasta la fecha, no han sido atendidas,
omisión que, como quedó dicho, resulta inconstitucional, no solo por
constituir una vulneración del derecho fundamental a la debida
ejecución de las resoluciones judiciales, sino también porque vulnera
el derecho fundamental de acceso a la justicia de referidas las
víctimas y sus familiares. En ese marco, corresponde tener presente
que, tal como establece el artículo 96 del Código Penal, la obligación
de la reparación civil fijada en la sentencia se transmite a los
herederos del responsable hasta donde alcancen los bienes de la
herencia.
17. En consecuencia, es deber del Estado agotar los medios que resulten
necesarios para ejecutar el deber de cumplimento de las reparaciones
decretadas en favor de las víctimas, conforme a lo ordenado por la
Sentencia condenatoria y su confirmatoria, ambas del año 2009.
18. De otro lado, debe recordarse que, a través de la Resolución 10, de
fecha 03 de octubre de 2018, emitida por el Juzgado Supremo de
Investigación Preparatoria, y de su confirmatoria, Resolución 46, de
fecha 13 de febrero de 2019 (corregida mediante Resolución 48),
expedida por la Sala Penal Especial, la Corte Suprema de República,
observando los criterios de la Corte IDH establecidos en la
Resolución de Supervisión del 30 de mayo de 2018, resolvió declarar
la nulidad de la Resolución Suprema 281-2017-JUS, de fecha 24 de
diciembre de 2017, que concedió indulto a don Alberto Fujimori.
19. No obstante, a través de la sentencia de fecha 17 de marzo de 2022,
recaída en el Expediente 2010-2020-PHC/TC, el Tribunal
Constitucional resolvió declarar nulas las referidas resoluciones
supremas y restituir los efectos del indulto.
20. A través de la Resolución de Supervisión de fecha 07 d abril de 2022,
la Corte IDH efectuó un control de convencionalidad sobre esta
sentencia del Tribunal Constitucional. En ella enfatizó que “en el
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2018 (…) emitió una Resolución en la cual se pronunció sobre el
indulto ‘por razones humanitarias’ concedido a Alberto Fujimori (…),
la cual debía ser acatada por los órganos jurisdiccionales internos,
incluyendo el Tribunal Constitucional” (cfr. Considerando 32), pues,
en observancia del artículo 68.1 de la CADH y del artículo 26 de la
Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, su
cumplimiento “es una obligación que no está sujeta a condiciones”
(cfr. Considerando 37).
21. Pues bien, la Corte IDH advirtió que, a pesar de esa obligación de
acatamiento, “[l]a decisión del Tribunal Constitucional no analizó la
compatibilidad del indulto ‘por razones humanitarias’ concedido a
favor de Alberto Fujimori con base en los estándares establecidos en
la Resolución (…) de 30 de mayo de 2018. (…) [E]ra de esperarse
que el Tribunal Constitucional analizara, en el marco del proceso de
hábeas corpus, la procedencia o no del indulto teniendo en cuenta la
naturaleza de los delitos por los que fue condenado Fujimori,
situación que no fue observada” (cfr. Considerando 40).
22. La resolución de la Corte IDH puso en relieve que “[l]a decisión del
Tribunal Constitucional no efectuó una ponderación que tomara en
cuenta la afectación que tiene el indulto por graves violaciones a los
derechos humanos en el derecho de acceso a la justicia de las víctimas
y sus familiares. La decisión judicial ni siquiera hace la más mínima
referencia a las graves violaciones a derechos humanos por las que
fue condenado Alberto Fujimori, a lo cual se agrega que los
representantes de las víctimas indicaron que éstas no fueron
escuchadas” (cfr. Considerando 40 vi.). A lo que se agrega que
tampoco se tomó en consideración “el hecho de que Alberto Fujimori
no ha pagado la reparación civil a las víctimas impuesta en la
condena” (cfr. Considerando vii.).
23. En base a estas y otras consideraciones, la Corte IDH concluyó “que
la sentencia emitida por el Tribunal Constitucional el 17 de marzo de
2022 (…) es contraria a lo establecido por [la Corte IDH] al
interpretar y aplicar la Convención Americana [y] el Estado debe
abstenerse de implementarla en cumplimiento de sus obligaciones
convencionales” (cfr. Considerando 41).
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24. Pese a ello, el Tribunal Constitucional, al resolver los pedidos de
aclaración de la írrita sentencia del 17 de marzo de 2022, mediante
auto de fecha 21 de noviembre de 2023, además de declararlos
improcedentes, sin emitir pronunciamiento alguno acerca de la citada
Resolución de Supervisión de la Corte IDH, resolvió remitir los
actuados al juez de ejecución del hábeas corpus “a fin de que proceda
conforme a sus atribuciones”.
25. Estuve en contra del referido auto, pues consideraba un deber
imperioso del Tribunal Constitucional haber debatido sobre los
alcances y consecuencias de la posición de la Corte IDH sobre el
particular y adoptar una decisión al respecto. Por ello, emití un voto
singular en el que concluí que, dado que el acto inconvencional
estaba constituido por la sentencia expedida el 17 de marzo de 2022,
con el objetivo de que, tal como ordena la Ley 27775 -Ley que regula
el procedimiento de ejecución de sentencias emitidas por Tribunales
Supranacionales-, se repongan las cosas al estado anterior a su
expedición, correspondía dejarla sin efecto, y declarar la
improcedencia de las solicitudes de aclaración de dicha sentencia.
26. Con posterioridad, mediante auto de fecha 04 de diciembre de 2023
recaído en el Expediente 2010-2020-PHC/TC, ante un recurso de
reposición interpuesto contra el auto expedido el 21 de noviembre de
2023, tres magistrados del Tribunal Constitucional, sin haber nunca
sometido a deliberación el asunto ante el Pleno y luego de señalar
expresamente en su propia resolución que “no correspondía (…)
pronunciarse sobre la resolución de la [Corte IDH]”, sostuvieron, sin
embargo, que “queda fuera de [la] competencia [de la Corte IDH],
ordenar a un Estado, en supervisión de cumplimiento de sentencia, no
ejecutar una sentencia de un tribunal nacional”, y, vulnerando
nuevamente lo dispuesto por la Corte IDH, ordenó ejecutar la
sentencia del 17 de marzo de 2022 y disponer la inmediata libertad de
Alberto Fujimori.
27. Al dictar el auto del 04 de diciembre de 2023, tres magistrados
confundieron la competencia que tenían para resolver un recurso de
reposición planteado contra un auto que resuelve unas solicitudes de
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aclaración, con la competencia para adoptar una posición institucional
acerca de los alcances jurídicos de la resolución de la Corte IDH. Lo
primero podía alcanzarles solo a ellos; lo segundo, inequívocamente,
no, pues es un asunto que compete al Pleno, previa deliberación, la
cual nunca se produjo.
28. Por otro lado, desde hace mucho los tribunales de vértice, en ejercicio
de su autonomía procesal, han instituido mecanismos para controlar
la debida ejecución de sus resoluciones de fondo. De hecho, como es
sabido, el propio Tribunal Constitucional, en el marco de su
jurisprudencia, en ejercicio de la mencionada autonomía, ha creado el
recurso de agravio a favor de la debida ejecución de sus sentencias
(cfr. Resolución recaída en el Expediente 0168-2007-Q/TC) -incluso
creando un recurso de apelación por salto para poder efectuar dicho
control (cfr. Sentencia recaída en el Expediente 0004-2009-PA/TC)-
y también para controlar la debida ejecución de las sentencias
emitidas por el Poder Judicial en los procesos constitucionales de
tutela de derechos (cfr. Resolución recaída en el Expediente 0201-
2007-Q/TC).
29. Desde luego, en el marco del conocimiento de tales procedimientos,
el Tribunal Constitucional asume tener competencias para declarar la
nulidad de todo acto, incluyendo resoluciones judiciales, que
considere contrario a la debida ejecución de la sentencia
constitucional firme Se trata de una práctica no solo razonable, sino
imprescindible para garantizar la efectiva vigencia de los derechos
fundamentales.
30. Así, paradójicamente, una práctica que desde hace más de 15 años se
asume como válida y necesaria por parte del Tribunal Constitucional,
en el referido auto fue considerada inválida cuando la ejerce, con los
mismos fines, la Corte IDH.
31. Es evidente que, sobre la base del principio de efecto útil, bajo cuya
perspectiva deben ser interpretados los tratados, en general, y los que
versan sobre derechos humanos, en particular, la Corte IDH tiene
competencia para establecer procedimientos que permitan supervisar
el debido cumplimiento de sus sentencias de fondo, tal como lo viene
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haciendo hace muchos años, emitiendo resoluciones cuyas órdenes
deben ser acatadas de buena fe por los Estados que son parte de la
CADH. Si no se obra en ese sentido, sencillamente, se viola la
CADH.
32. El fallecimiento de Alberto Fujimori determina la sustracción de la
materia respecto de aquellas pretensiones orientadas a proteger su
libertad personal, pero no determina la misma sustracción respecto de
las violaciones a los derechos humanos que se produjeron en el marco
de la inconvencional concesión de su indulto. Ello solo acontecerá
cuando dichas violaciones resulten debidamente reparadas.
33. En definitiva, la sustracción de la materia decretada en esta resolución
no sustrae a nuestro sistema constitucional de su tarea de proteger y
garantizar a todos los hombres y mujeres sujetos a su jurisdicción
contra graves violaciones de derechos humanos.
S.
MONTEAGUDO VALDEZ
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FUNDAMENTO DE VOTO DEL MAGISTRADO
HERNÁNDEZ CHÁVEZ
En el presente caso, si bien concuerdo con la parte resolutiva de la
sentencia, considero necesario precisar lo siguiente:
1. El objeto de la demanda es que se que se dé cumplimiento a lo
ordenado en la Sentencia 78/2022, dictado en el Expediente 2010-
2020-PHC/TC; y, en consecuencia, se ordene la inmediata libertad
del favorecido.
2. Al respecto, con fecha 24 de diciembre de 2017, se otorgó el
indulto humanitario a don Alberto Kenya Fujimori Fujimori
mediante la Resolución Suprema 281-2017-JUS. Asimismo, con
fecha 04 de diciembre de 2022, este Colegiado declaró fundado el
recurso de reposición recaído en el Exp. 2010-2020-PHC/TC,
referido a la ejecución inmediata del referido indulto, resolviendo
que el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) y el Director del
Penal de Barbadillo dispongan la inmediata libertad de Alberto
Kenya Fujimori Fujimori. En atención a ello, con fecha 06 de
diciembre de 2022 el INPE dispuso la libertad del favorecido.
3. Por otro lado, es de público y notorio conocimiento que con fecha
11 de setiembre de 2024 don Alberto Kenya Fujimori Fujimori
falleció en la ciudad de Lima, conforme se puede constatar de los
siguientes medios de prensa: Expreso, Correo, RPP, Willax, la
BBC y CNN, entre otros.
4. De ahí que, en mérito de las consideraciones expuestas, no existe
necesidad de la emisión de un pronunciamiento, al haberse
sustraído los hechos que en su momento sustentaron la postulación
de la demanda.
S.
HERNÁNDEZ CHÁVEZ