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Devocionales Del Estudio Del Libro de 1 de SAMUEL: Oración y Voto de Ana (1S. 1:4-19)

El devocional se centra en la historia de Ana, quien, afligida por su incapacidad para tener hijos, ora a Dios y hace un voto prometiendo dedicar a su hijo a Él. A pesar de las burlas de su rival Penina, Ana es escuchada por Dios y cumple su promesa al dar a luz al profeta Samuel. Se enfatiza la importancia de presentar nuestras cargas a Dios y cumplir nuestras promesas.

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Devocionales Del Estudio Del Libro de 1 de SAMUEL: Oración y Voto de Ana (1S. 1:4-19)

El devocional se centra en la historia de Ana, quien, afligida por su incapacidad para tener hijos, ora a Dios y hace un voto prometiendo dedicar a su hijo a Él. A pesar de las burlas de su rival Penina, Ana es escuchada por Dios y cumple su promesa al dar a luz al profeta Samuel. Se enfatiza la importancia de presentar nuestras cargas a Dios y cumplir nuestras promesas.

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Devocionales del Estudio del Libro de 1 de SAMUEL

Día 583
Oración y voto de Ana (1S. 1:4-19)
4 Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificio, daba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas, a
cada uno su parte. 5 Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido tener
hijos. 6 Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos. 7 Así hacía cada
año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía. 8 Y Elcana su marido le dijo: Ana,
¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos? 9 Y se levantó
Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del
templo de Jehová, 10 ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. 11 E hizo voto, diciendo: Jehová
de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que
dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.
12 Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. 13 Pero Ana hablaba en su
corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. 14 Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo
estarás ebria? Digiere tu vino. 15 Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he
bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. 16 No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque
por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora. 17 Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de
Israel te otorgue la petición que le has hecho. 18 Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por
su camino, y comió, y no estuvo más triste. 19 Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron
a su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella. (1S 1:4-19 Reina Valera 1960)

Recuerdo las palabras de Jesús: Venid a mí todos los que están trabajados y cargados, y yo os haré descansar (Mt 11:28).
Ana estaba cargada porque no podía darle hijos a Elcana, su esposo. Presentó a Dios su dolor y deseo e hizo una promesa:
Dedicaría su hijo a Dios todos los días de su vida, y ella cumplió su palabra cuando concibió y dio a luz a quien seria más
adelante el profeta Samuel. Cuando a Dios hagas promesas, no tardes en cumplirla (Ec 5:4a).

Entreguemos nuestro dolor y carga al Padre. Bendiciones Alexis y Patty Guerrero

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