Día 265 ESTUDIO DE LA EPÍSTOLA A LOS HEBREOS
“Exhortación a obtener el reposo de Dios”
11 Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. 12 Porque
la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu,
las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. 13 Y no hay cosa creada que no
sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos
que dar cuenta.
(Hebreos 4:11-13 – Reina Valera 1960).
Si bien por la incredulidad, los padres que salieron de Egipto no entraron en el reposo, aun cuando oyeron la voz de Dios,
endurecieron su corazón. Ahora la palabra de Dios nos dice, nos exhorta a que Procuremos, Hagamos, Esforcémonos, para
poder entrar en el reposo de Dios, es decir, nos llama a actuar y caminar diligentemente y con esfuerzo para vivir en armonía
con Dios, tal como Pablo le dijo a los Filipenses: “ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor (Fil 2:12c)”, de esta
manera podremos evitar caer en desobediencia, cosa que no hicieron los padres que salieron de Egipto por su pecado (Sal
95), sus cuerpos cayeron en el desierto, se apartaron de Dios, quedando en ruinas y perdiendo la oportunidad de entrar en
el reposo de Dios.
Al declarar cómo es la Palabra de Dios, no hay que tomarla a la ligera, es decir, todo lo que Dios dice en su palabra lo cumple,
como le dijo al pueblo “no entrarán en mi reposo (3:11b)” y esto fue cumplido. La palabra de Dios es viva y eficaz, esto lo
reconoce Esteban en Hc 7:38 indicando que Moisés recibió palabra de vida para dar al pueblo. También lo dice Pedro “han
nacido de nuevo…. por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1Pe 1:23)”. La palabra es como una espada
de dos filos, comparada con el arma más potente que había en aquellos tiempos. Lo dice Juan en “Apoc 1:16b … de su boca
salía una espada aguda de dos filos”. No debemos tomar la palabra de Dios como algo común, porque esta palabra es como
un bisturí, que puede separar lo humano de lo espiritual, los pensamientos y deseos humanos, de los pensamientos que
Dios tiene para cada uno de nosotros.
Dios todo lo conoce, no hay pensamiento humano que el Señor no conozca; “Él ve todo, hasta la oscuridad es para él como
la luz (Sal 139:12)”, el pasado, presente y futuro es conocido por Él. Antes que nuestra boca pronuncie palabra, Él ya sabe
lo que vamos a decir, recordando que sobre todo lo que hacemos daremos cuenta a Dios.
Padre acógenos en tu reposo y ayúdanos a ser diligentes estudiando tu Palabra. Bendiciones Alexis y Patricia GN