Antecedentes de la Revolución rusa
Antes de la Revolución rusa, el Imperio zarista era un Estado esencialmente rural
(80 % de la población vivía en el campo). Había un alto porcentaje de campesinos
sin tierra, empobrecidos y receptivos a ideas revolucionarias. A principios del siglo
XX, la derrota en la guerra ruso-japonesa (1904-1905) incrementó el descontento
social y la demanda de cambios.
El zar Nicolás II encabezaba una autocracia y no atendía a los reclamos.
Cuando un grupo de obreros se manifestó en 1905 junto al Palacio de Invierno (la
casa de gobierno) para reclamar mejoras sociales y políticas, se produjo una
represión por parte de la Guardia Imperial que provocó cientos de muertos y
heridos (hecho conocido como Domingo Sangriento).
La consecuencia fue la Revolución de 1905, una oleada de protestas e
insurrecciones en varias zonas del Imperio ruso que forzaron al zar a aceptar el
establecimiento de una asamblea legislativa (la Duma Estatal) y otras reformas
políticas. Sin embargo, el zar conservó su poder e impuso muchas limitaciones a
la Duma, por lo que el descontento se mantuvo hasta que estallaron los hechos de
1917.
Causas
Las causas de la Revolución rusa fueron varias y se las puede resumir de la
siguiente manera:
La situación de opresión y pobreza a la que estaba sometido desde hacía mucho
tiempo el campesinado de Rusia y de otras regiones del Imperio zarista, que
contrastaba con la riqueza de los sectores nobles y terratenientes.
Las sucesivas derrotas del ejército ruso en la Primera Guerra Mundial, que
provocaron muchas bajas, y el fracaso en sostener un ritmo de producción por
falta de mano de obra durante el conflicto, lo que desató una crisis económica que
se tradujo en escasez de alimentos, hambre y un profundo descontento en los
trabajadores y soldados.
La corrupción e ineficiencia que algunos sectores políticos y sociales imputaban al
gobierno zarista, que se mostraba incapaz de satisfacer las necesidades de las
poblaciones obreras y campesinas, al mismo tiempo que aplicaba medidas
represivas y limitaba la participación política.
La actividad política de grupos sindicales, reformistas, revolucionarios,
campesinos y obreros, tanto de tendencia socialista como liberal o nacionalista,
que se habían hecho fuertes desde fines del siglo XIX y buscaban transformar la
estructura política y social de Rusia.
La llegada del invierno de 1917, que se volvió especialmente duro para la
población del Imperio ruso debido a la escasez de alimentos ocasionada por la
participación rusa en la Primera Guerra Mundial. de la Revolución rusa.
Características de la Revolución rusa
La Revolución rusa conmovió al mundo, porque derrocó en muy poco tiempo a
una monarquía de larga data (la autocracia zarista) y transformó radicalmente el
Estado ruso con métodos violentos y en un lapso de apenas un año.
Algunos historiadores compararon la Revolución rusa con la Revolución francesa
ocurrida en 1789, dado el profundo impacto que tuvieron ambas en las estructuras
políticas y sociales de sus respectivos países.
El ascenso de los bolcheviques al poder en Rusia llevó al establecimiento del
primer Estado socialista de la historia y al nacimiento en 1922 de la Unión
Soviética, que se convirtió en una de las dos principales potencias de la Guerra
Fría.
Consecuencias de la Revolución rusa
Las principales consecuencias de la Revolución rusa fueron:
La caída de la monarquía zarista, que gobernaba Rusia desde el siglo XVI y
encabezaba el Imperio ruso desde el siglo XVIII.
La creación del primer Estado socialista de la historia y el inicio de la dominación
del Partido Comunista en Rusia, que duró hasta la caída de la Unión Soviética en
1991.
La firma del Tratado de Brest-Litovsk con Alemania, por el que el gobierno
bolchevique se retiró de la Primera Guerra Mundial y cedió a las Potencias
Centrales varios territorios que pertenecían al Imperio ruso. Algunos de estos
territorios fueron recuperados tras la derrota alemana.
El comienzo de la guerra civil rusa, que enfrentó al Ejército Rojo de los
bolcheviques contra el Ejército Blanco integrado por diversos sectores
antibolcheviques (tanto rusos como de potencias extranjeras). Concluyó con la
victoria bolchevique en 1921, aunque el conflicto se extendió hasta 1923.
La represión de movimientos revolucionarios que habían participado en la
Revolución rusa pero se habían rebelado contra la dominación autoritaria
impuesta por el gobierno bolchevique, como los marinos de Kronstadt (1921).
La transformación de las estructuras feudales heredadas de la Rusia zarista, con
medidas como la expropiación de tierras de la nobleza y el establecimiento de
granjas colectivas y estatales. Esto incluyó requisas de grano (durante los años de
la guerra civil rusa) y la confiscación agrícola a gran escala bajo el liderazgo de
Iósif Stalin en la década de 1930, lo que provocó hambrunas que afectaron a
millones de personas. También se produjo la estatización y modernización de las
industrias.
El surgimiento de un Estado policial que se ocupó de perseguir a la disidencia
externa e interna, de coartar la libertad de expresión y de garantizar el control
estatal de la economía. En esta época nació la Cheka, un cuerpo de policía
secreta que posteriormente dio origen al NKVD (Comisariado del Pueblo para
Asuntos Internos de la Unión Soviética).
La implementación de importantes cambios culturales, como la alfabetización
generalizada mediante el principio de laicidad, gratuidad y obligatoriedad de la
educación formal, cambios en la estructura familiar mediante la legalización del
divorcio y el aborto, y algunas medidas orientadas a la igualdad de género en
áreas políticas y laborales.