DEPARTAMENTO DE LENGUA Y LITERATURA.
1ºdeBachillerato.
LITERATURA.TEMA5.CERVANTES Y EL QUIJOTE.
1. NOTA BIOGRÁFICA
Cervantes nace en Alcalá de Henares en 1547 en el seno de una problemática
familia, cuyos conflictos se deben posiblemente a su supuesto origen converso.
Sabemos que fue discípulo del erasmista López de Hoyos y que marcha a Italia
en 1570, donde queda impresionado por el ambiente cultural que se respira.
Participó como soldado en la batalla de Lepanto y permaneció como militar en
diversos lugares italianos. A su vuelta a España fue capturado por los turcos y
conducido a Argel, donde permaneció cinco años cautivo, lo que le da ocasión para
observar la nueva civilización que descubre. Sin duda, esto acentúa su espíritu
tolerante.
Probablemente, durante su cautiverio empezaron a fraguarse sus novelas. Tras
su rescate y vuelta a España le abruman los problemas económicos y es entonces
cuando escribe la mayor parte de sus obras teatrales. Se casa con Catalina Salazar en
1854, pero tres años después abandona su hogar e inicia un largo periodo de estancia
en Andalucía como recaudador de impuestos. Ello le lleva a viajar continuamente y a
acumular problemas: fue excomulgado dos veces y encarcelado otras dos.
Probablemente, en su última estancia en la cárcel de Sevilla concibió El Quijote.
Sus últimos años los pasa en Madrid, entre problemas familiares y penurias
económicas. En embargo, prosigue con éxito su carrera de escritor y es en estos
últimos años de su vida cuando publica la mayor parte de sus obras. Murió en Madrid
el 23 de abril de 1616.
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EL QUIJOTE.
GÉNESIS Y PUBLICACIÓN.
El Quijote es la obra maestra de Cervantes. Consta de dos partes. La primera se
publicó en 1605 y la segunda en 1615. Estas dos partes son bastante diferentes: la
primera es más espontánea, parece escrita sobre la marcha y contiene diversidad de
elementos; la segunda, sin embargo, está mucho más pensada y responde a un plan
bien trazado. No obstante, ambas muestran cierto paralelismo estructural: tras unos
capítulos iniciales, introductorios, al protagonista le suceden ininterrumpidamente
una serie de aventuras; hacia la mitad de ambas partes, el continuo deambular del
protagonista se detiene: en la venta en la primera parte y en la casa de los duques en
la segunda, donde suceden hechos muy diversos, todos con un marcado cariz
literario. El final de las dos partes también es simétrico: desengañado y derrotado,
don Quijote regresa a casa. Antes del desenlace, la segunda parte contiene un
conjunto de capítulos, sin paralelo en la primera, en los que Cervantes responde a la
publicación del Quijote de Avellaneda.
Esta continuación apócrifa de la obra cervantina se publicó en 1614, firmada
por un tal Alonso Fernández de Avellaneda, seudónimo quizá de Gerónimo de
Pasamonte, autor en la época de una autobiografía y a quien Cervantes habría
tomado como modelo para el personaje de Ginés de Pasamonte, el galeote liberado
por don Quijote. El Quijote apócrifo, literariamente mediocre, es muy interesante
porque revela la indignación que la primera parte cervantina habría causado en el
círculo de Lope de Vega, cuyas comedias son satirizadas por Cervantes. Por otro lado,
el Quijote de Avellaneda se convierte en portavoz de una reacción señorial ante la
impertinencia que para la alta nobleza supuso la pretensión de un simple hidalgo,
Alonso Quijano, de pasar por caballero.
ARGUMENTO.
En la primera parte se novelan dos salidas de don Quijote, la segunda ya con su
escudero Sancho. El protagonista, que ha perdido el seso merced a la lectura de los
libros de caballerías concibe la idea de ser caballero andante y salir por el mundo a
desfacer entuertos y ayudar a damas y desvalidos.
Tras ser armado caballero en una venta que imagina castillo, le suceden
diversas aventuras (los molinos de viento, el yelmo de Mambrino, los galeotes, los
rebaños…) de las que sale normalmente malparado. Al final, el cura y el barbero de
su pueblo, haciéndole creer que está encantado, le hacen regresar al pueblo
encerrado en una jaula.
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En la segunda parte, se narra la tercera salida de don Quijote y su escudero.
Tras ir a Toledo, donde vive Dulcinea del Toboso, la dama del enamorado caballero, y
tener diversas aventuras (los leones, la cueva de Montesinos, el retablo de Maese
Pedro, etc.), se dirigen a Aragón.
En las posesiones de unos duques, que se divierten a costa de amo y escudero,
ocurre la famosa aventura de Clavileño y Sancho gobierna su ínsula de Barataria.
Por último, llegan a Barcelona, donde don Quijote es vencido por el Caballero
de la Blanca Luna (su amigo y paisano, el bachiller Sansón Carrasco) quien le había
impuesto la condición de que, en caso de ser derrotado, habría de regresar a su casa.
Allí vuelve don Quijote y muere, cuerdo y rodeado de su familia y amigos.
ESTRUCTURA DE LA NOVELA. LAS DOS PARTES.
La novela, como sabemos, se publica en dos partes (1605 y 1615). En conjunto
se narran tres salidas de don Quijote en busca de aventuras. Toda la materia de la
novela se estructura externamente de la siguiente forma:
La primera parte, El Quijote de 1605, narra las dos primeras salidas del hidalgo.
La primera salida (caps. I---VI) termina con el protagonista volviendo a su casa y
buscando escudero. En la segunda salida (caps. VII – LII), sus allegados se
confabulan para hacerle creer que ha sido encantado y hacerle volver a casa.
Esta primera parte se caracteriza por los rasgos siguientes:
a) La acción principal repite constantemente el esquema aventura---
fracaso, producto siempre de la confusión entre realidad y ficción del
protagonista. Las aventuras tienen cierta autonomía, y podrían considerarse
episodios casi independientes.
b) Predomina la acción sobre la reflexión.
c) La acción principal se ve interrumpida por historias contadas por
determinados personajes que desfilan por la novela: la historia del cautivo, la
de la pastora Marcela, la de Grisóstomo, el cautivo, etc.
La segunda parte, El Quijote de 1615, narra la tercera y última salida del
hidalgo que le lleva hasta Barcelona, donde es vencido por el Caballero de la
Blanca Luna y obligado a volver a casa. Esta segunda parte es una vuelta de
tuerca respecto a la primera. Cuando don Quijo te vuelve a salir a los campos
de La Mancha, ya se ha publicado la primera parte de la novela. Los mismos
personajes son lectores del Quijote de 1605 y esta circunstancia incide
decisivamente en los rasgos de esta segunda parte:
a) Las aventuras ya no las busca don Quijote, sino el resto de los personajes,
que habiendo leído la novela de 1605, se las fabrican al hidalgo “a la carta”. Se
trata de aventuras ficticias, como las que preparan los duques o la de Sancho
como gobernador de la Ínsula Barataria.
b) Los diálogos de la pareja protagonista son abundantes y sirven de reflexión
sobre toda clase de temas. Existe más reflexión y diálogo que acción.
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c) Los episodios pierden la autonomía de la primera parte. Unas
aventuras llevan a otras con el hilo lógico de causa---efecto.
EL NARRADOR.
Llega un momento en que la novela invita a los lectores a hacerse la siguiente
pregunta: ¿quién está narrando? Evidentemente, la novela tiene un narrador
externo, que cuenta la historia en tercera persona y que, como dice la ley de los
narradores, no tenemos por qué identificar con Cervantes. Pero es un narrador
bastante complejo porque en este caso, el propio Cervantes ha decidido jugar con los
lectores.
Lo más insólito del narrador del Quijote es que renuncia a su responsabilidad
sobre la historia que cuenta, ya que, según nos dice, él se basa en el manuscrito de
un historiador árabe, Cide Hamete Benengeli. Por tanto, no puede ser omnisciente,
ya que solo puede contar lo que se encuentra en el supuesto manuscrito, del que a
veces se permite dudar y juzgarlo subjetivamente.
Para enredar más el asunto, el narrador declara haber encargado a un moro de
Alcaná de Toledo la traducción del manuscrito, y así el lector no sabe si lo que está
leyendo es la traducción o una interpretación de la traducción. En cualquier caso
todo es un laberinto de ficción tramado por Cervantes, tal vez para parodiar una vez
más los libros de caballerías (no olvidemos que Amadís de Gaula fue refundido por
Garcí Rodríguez de Montalvo a partir de un manuscrito que circulaba anónimo en el
siglo XIV).
LA PAREJA PROTAGONISTA.
Dos son los personajes esenciales de la famosa novela cervantina: Don Quijote
y Sancho Panza.
Don Quijote es un modesto hidalgo de un pueblo manchego, Alonso Quijano,
que, loco debido a la lectura de libros de caballerías, decide convertirse él mismo en
caballero andante. Su extraña y anacrónica figura en la España de comienzos del XVII
hace de él un personaje fundamentalmente cómico. Sin embargo, el diseño de su
figura es muy complejo: fuera de su peculiar locura caballeresca, muestra buen juicio
y expone atinadas opiniones sobre muy diversos asuntos, incluidos los literarios.
Rasgo es esencial de su carácter es la pertinaz defensa de sus ideales, incluidas las
que proceden de su extraña locura, lo que hace que continuamente sea vapuleado
Por la realidad.
Sancho es el escudero que en los libros de caballerías acompaña al
protagonista. No obstante, en su elaboración Cervantes sintetiza muchas
características de tipos del folclore y la literatura próximos: el loco, el simple, el
bufón, el rústico, el bobo, el gracioso, el pícaro… Pero Sancho es un personaje mucho
más complejo, pues a partir de un modelo folclórico previo, crece y sobrepasa su
original función cómica.
Característica de ambos personajes es la transferencia de rasgos del uno al
otro. Y por ello se ha hablado de quijotización de Sancho o sanchificación de don
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Quijote. No obstante, los dos mantienen a lo largo de la obra sus rasgos básicos
iniciales.
Además, todos los personajes se ven, en buena medida, influidos por los rasgos
de los demás: la locura de don Quiote contagia a los duques, que se comportan de
modo insensato, o a Sansón Carrasco, el bachiller, que también se disfraza de
caballero andante. Las ilusiones de Sancho se desplazan a su mujer, Teresa, etc.
TEMAS Y SIGNIFICADO DE LA OBRA.
El Quijote trata muchos asuntos y a un mismo lector le ofrece variadas
interpretaciones, pero a ninguno se le escapa que el tema que sirve de hilo conductor
al argumento es el conflicto entre la literatura y la vida. De ese conflicto derivan
otros muchos temas, entre los que destacamos la propia literatura, que tiene mucha
presencia en la novela, y otro no menos importante: la defensa de unos valores
morales de los que carece el mundo al que se enfrenta el protagonista.
El conflicto entre realidad y ficción.
Este conflicto es la causa de la locura don Quijote, y la que le impulsa a
“echarse al mundo” en busca de aventuras. Sus ideales caballerescos de heroísmo,
justicia y defensa de los débiles chocan una y otra vez con una cruel realidad que se
opone a estos valores. Este continuo ir y venir de la novela entre ficción y realidad
genera casi una contradicción: se parodian los libros de caballería por sus falsedades
y disparates absurdos, pero se rescatan sus valores para poner en evidencia al mundo
sin ideales en el que vive Cervantes.
Este asunto se trata de manera diferente en las dos partes del Quijote:
a) En la primera parte el conflicto entre realidad y ficción se va desarrollando en
episodios donde se repite el esquema AVENTURA---FRACASO, que son muchos.
Valgan como ejemplos la famosa aventura de los molinos que don Quijote toma por
gigantes, la aventura de los dos rebaños, donde el protagonista ve el enfrentamiento
de dos ejércitos de caballeros andantes; la de los odres de vino, la confusión venta---
castillo, etc.
b) En la segunda parte, el personaje no se da de cara con la realidad, sino con la
propia ficción: Cervantes hace desfilar por la novela a personajes que son lectores del
Quijote de 1605, y que conocen al detalle las anteriores aventuras y fracasos del
protagonista: estos personajes se convierten en “adictos a la ficción”: es el caso de
los duques, que les diseñan a Sancho y a don Quijote las aventuras, como la famosa
del caballo Clavileño, un artilugio de madera en el que supuestamente viajarán a
través de las regiones del aire y el fuego. Otro ejemplo es el del bachiller Sansón
Carrasco, quien, para hacer regresar a casa al protagonista, se hace pasar por el
Caballero de la Blanca Luna, consigue “derrotarle” y hacerle prometer que
abandonará la caballería andante y regresará a casa.
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La literatura.
Una de las etiquetas que se le ponen al Quijote es que es un libro sobre los
libros. No solo por ser una parodia del género caballeresco. Lo es por más razones:
a) La inserción de narraciones independientes. En la primera parte especialmente, la
novela aloja episodios completos que podrían independizarse de las andanzas de don
Quijote y Sancho. En tales episodios, a los que Sancho y Don Quijote asisten como
“espectadores”, los personajes que desfilan por ellos se convierten en amenos
narradores, y sus historias se identifican con subgéneros narrativos de la época.
Como ejemplos, tenemos los siguientes:
---La historia de Grisóstomo y Marcela, que tiene todos los ingredientes del
relato pastoril.
---La historia del cautivo, narrada en primera persona, con elementos
autobiográficos, tiene rasgos de la novela morisca.
---La historia de Cardenio, Dorotea, Luscinda y Fernando, a caballo entre la
novela bizantina y la novela sentimental.
---El relato del Curioso Impertiente que podría ser perfectamente una novela
ejemplar a la italiana, como otras que escribe Cervantes.
b) La crítica literaria. Por otro lado, en El Quijote se practica la crítica literaria: en el
episodio de la quema de libros, ejercen de críticos el cura y el barbero, que desdeñan
las narraciones caballerescas por fantasiosas y sin consistencia, y “salvan” del fuego
los libros “discretos” y “de provecho”, es decir, los más realistas. En realidad, es la voz
del propio Cervantes la que juzga la literatura de la época.
c) El recurso del “manuscrito encontrado”. Cervantes pretende jugar con sus
lectores presentándose como un autor que no tiene ninguna responsabilidad sobre
la historia. Todo lo que sabe acerca de su personaje y las distintas aventuras que
narra, dice haberlo leído en los papeles del historiador arábigo Cide Hamete
Benengeli, al que unas veces da crédito y otras, se permite dudar de su veracidad.
Probablemente quiera seguir parodiando al género caballeresco con este recurso, ya
que el primer libro de caballerías, Amadís de Gaula, es el producto de un manuscrito
encontrado, al que Garcí Rodríguez de Montalvo dio forma definitiva.
d) Los personajes---lectores. La segunda parte de la novela comienza con don
Quijote enfermo, y hasta su lecho llega el bachiller Sansón Carrasco, que le da la
noticia de que sus aventuras ya son famosas gracias a un libro que ha salido impreso
en varias ciudades de Europa(Sansón se refiere a la primera parte, al Quijote
de1605).A partir de ahí, encontraremos en la segunda parte de la novela a muchos
personajes que han leído la primera parte del Quijote, y los acontecimientos y
episodios que sucedan estarán condicionados por esta circunstancia.
e) La venganza contra Avellaneda. Un año después de la aparición del Quijote de
Avellaneda, Cervantes publica su segunda parte. En el prólogo alude veladamente al
falso Quijote, pero sin mostrar claramente su opinión sobre la publicación “apócrifa”.
Cervantes se “vengará” de Avellaneda con sus propios personajes: para empezar, ya
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que Avellaneda había llevado a la pareja protagonista a participar en las justas de
Zaragoza, Cervantes desmiente estos hechos haciendo que Sancho y Don Quijote
pasen de largo por Zaragoza y se dirijan a Barcelona. Ya en Barcelona, casi al final de
la novela, coinciden en una posada los personajes cervantinos y los “falsos” de
Avellaneda, que son desenmascarados por los primeros.
La defensa de los ideales.
Si Cervantes hubiera tenido solo la intención de burlarse del género
caballeresco, le habrían bastado los seis primeros capítulos, es decir, la primera salida
del héroe, hasta que los libros arden en la hoguera del cura y el barbero. Pero el
Quijote es más que eso: el protagonista representa un código moral –curiosamente
aprendido en los libros--- en el que se defienden valores como la justicia, la lealtad, la
libertad individual, la generosidad o el heroísmo. Y esa defensa es, al mismo tiempo,
una mirada pesimista sobre el mundo en que vive Cervantes: una sociedad
materialista, corrupta, plagada de desigualdades, lacras sociales, abusos de poder y
falsas apariencias.
a) El concepto de justicia. Sirva de ejemplo la aventura de Andrés en el capítulo IV de
la primera parte: nuestro caballero no soporta que el labrador azote a su criado, una
práctica que en el siglo XVII se consideraba absolutamente normal y legítima, y trata
de mediar para que Andrés, el criado, reciba su justo salario y el labrador se abstenga
de darle golpes. Al margen de que la aventura acabe mal, el ideal de justicia
defendido por don Quijote es el de un Cervantes adelantado a su tiempo.
b) La libertad. Citando unas palabras de Vargas Llosa, El Quijote es una novela de
hombres libres. Y lo atribuye a que detrás de algunas frases que pronuncia el
personaje, se esconde el propio Cervantes, que sabía bien de lo que hablaba: cinco
años de cautiverio en Argel y otros encarcelamientos en España por deudas y
supuestos fraudes son razones sobradas para las ansias de libertad que se sienten en
la novela. El concepto de libertad que subyace en el Quijote es el de. En el episodio
en la que merece todo individuo para elegir su vida, sin prejuicios ni condicionantes
que don Quijote libera a los galeotes, le oímos decir: “No es bien que los hombres
honrados sean verdugos de otros hombres”. Es la libertad del individuo que no confía
en el poder y sus abusos.
c) El heroísmo. El mundo sin héroes de la época de don Quijote hace necesaria la
existencia de caballeros andantes, porque, según el hidalgo, hay caballeros y
caballeros. Los del mundo real no necesitan salir de su aposento, pues “pueden
recorrer el mundo mirando un mapa”. Son los de ficción, los generosos que se echan
a las llanuras, quienes ponen en evidencia la pereza, la mezquindad y la cobardía de
los aduladores de la corte, corruptos, entregados al lujo y sometidos al favor del rey o
del poderoso de turno.
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LENGUAJE Y ESTILO.
Atendiendo sólo a aspectos generales y muy someramente, podemos destacar los
siguientes recursos usados por Cervantes en la novela:
La parodia (imitación, generalmente burlesca, de una obra, género, autor,...
exagerando o ridiculizando sus rasgos más característicos). Está presente, de
forma constante, en todo el libro. La misma concepción de la novela y, por
tanto, la estructuración de la mayoría de las aventuras es, como se ha dicho,
una parodia de los libros de caballerías. Pero la parodia se manifiesta también
continuamente en recursos técnicos y estilísticos más concretos: en el en el
lenguaje altisonante y arcaico, en el uso y abuso de la hipérbole, etc.
La ironía y el humor. La ironía es el rasgo más característico de la voz del
narrador. Muchas veces es el resultado de la parodia, pero en la narración
apenas hay frases que no lleven un doble sentido. Detectamos la ironía ya en el
encabezamiento de los capítulos con sus títulos exagerados, en el desajuste
entre actitudes y situaciones, en muchísimas expresiones de don Quijote y
Sancho, etc. El humor lo encontramos en todas partes: sobre todo en los
diálogos, a veces tremendamente disparatados, entre Sancho y don Quijote, en
la creación de nombres propios, en la invención de expresiones, en los juegos
de palabras, etc. Aunque la verdad es que parodia, ironía y humor se aúnan en
una misma realidad literaria y no siempre admiten diferenciaciones claras.
El uso del diálogo. Los diálogos de la pareja protagonista forman el eje
argumental de la novela. Su característica fundamental es la naturalidad, el
lenguaje fluido y el estilo coloquial. Pero estos diálogos entre ambos cumplen
varias funciones dentro de la obra. En primer lugar, sustituyen al narrador en
muchas descripciones y en el desarrollo del argumento. También sirve a los
protagonistas para intercambiar opiniones (sobre todo acerca de la caballería
andante) y para hacer reflexiones sobre otros sucesos. Pero, por encima de
todo, el diálogo es un instrumento para la caracterización de los personajes.
---Don Quijote emplea distintos estilos lingüísticos dependiendo
de las circunstancias: cuando se encuentra en su papel de caballero
andante, usa un lenguaje arcaico y disparatado, aprendido en las
novelas; si la conversación no roza temas caballerescos, se expresa
en la lengua culta de su tiempo.
---El rasgo más característico del lenguaje de Sancho son los
refranes y el abundante empleo de lenguaje coloquial e incluso de
vulgarismos e incorrecciones. Ya que Sancho sufre un proceso de
“quijotización”, llega a veces a imitar a su amo y usa un lenguaje
absolutamente disparatado.