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UNIDAD2

El documento aborda la intervención del gobierno argentino en las exportaciones y la situación laboral durante la Primera Guerra Mundial, destacando el aumento del desempleo y la represión de huelgas. Se menciona la evolución de las políticas sociales en el Reino Unido y su contraste con la situación en Argentina, donde el gobierno de Yrigoyen enfrentó una creciente inestabilidad social. Además, se discute la reforma educativa y la creación de escuelas técnicas en respuesta a las necesidades del mercado laboral y la presión de la clase media.

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UNIDAD2

El documento aborda la intervención del gobierno argentino en las exportaciones y la situación laboral durante la Primera Guerra Mundial, destacando el aumento del desempleo y la represión de huelgas. Se menciona la evolución de las políticas sociales en el Reino Unido y su contraste con la situación en Argentina, donde el gobierno de Yrigoyen enfrentó una creciente inestabilidad social. Además, se discute la reforma educativa y la creación de escuelas técnicas en respuesta a las necesidades del mercado laboral y la presión de la clase media.

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monopolizados por grupos minoritarios. Por ello, el gobierno decidió intervenir en sus exportaciones
a través de convenios comerciales interestatales para garantizar, tanto el pago de precios mínimos,
como la colocación de la producción. Pero el Congreso rechazó el proyecto reiteradamente
presentado. Parecida suerte corrió la iniciativa de crear una flota, que afectaría el predominio de las
bodegas extranjeras. De todos modos, las exportaciones argentinas a los Estados Unidos en 1918
registraron U$S 228 millones, duplicando a las de 1916, que a su vez eran el doble a las de 1914.
(12)

2.2. Cooperación interclasista y cuestión social (13)

Mientras en la Tercera República Francesa, desde la década de 1890, una creciente bancada
socialista venía promoviendo el comienzo de la legislación laboral, en el Reino Unido las reformas
sociales las iniciaron los gobiernos liberales a principios del siglo XX, destacándose, entre otras, las
siguientes medidas:

Primer Ministro Rt Hon. Sir Henry Campbell-Bannerman (1905-1908): se crearon las


primeras juntas de conciliación integradas por representantes de los sindicatos, la patronal y
el gobierno.
Primer Ministro Rt Hon. Herbert Henry Asquith (1908-1916): se estableció la jornada laboral
de 10hs, el Retiro de vejez para las personas mayores de 70 años, financiado por los
impuestos a la renta, y se sancionó la National Insurance Hill Act 1911 (Ley de Seguros
Nacionales) para cubrir las contingencias causadas a los asalariados industriales por
enfermedad y desempleo, a través de los aportes de los beneficiarios, sus empleadores y el
Estado.
Primer Ministro Rt Hon. David Lloyd George (1916-1922): se amplió a toda la clase obrera el
seguro de desempleo y la negociación colectiva de trabajo.

Como consecuencia de estas políticas, en el Reino Unido, los sindicatos aumentaron de


4.100.000 afiliados en 1914 a 6.500.000 en 1918 y a más de 8 millones con el regreso de los
sobrevivientes de la guerra. En adelante, los gremios de trabajadores, en lugar de ser grupos de
presión en la lucha de clases, tendieron a convertirse en órganos reconocidos de la comunidad. En
ese momento, en Argentina, en cambio:

Si el radicalismo parecía, durante su etapa abstencionista inclinarse por las medidas revolucionarias,
una vez en el poder se mostró más inclinado a oficiar de integrador entre intereses contrapuestos
(Gorostegui de Torres, 1980: 201).

El país atravesaba una etapa de contracción económica, que fue generada por la Primera
Guerra Mundial, época en la que aumentaron los precios mundiales de los cereales y de los fletes
marítimos. Por ello, las naciones europeas disminuyeron las importaciones de granos, se dificultó la
importación de insumos industriales y se agudizó la inestabilidad laboral. En consecuencia, en 1917,
había en Argentina unos cuatrocientos sesenta mil desocupados, que equivalían a casi el 20% de la
población económicamente activa. Durante la gran huelga obrera de ese año en dos frigoríficos
estadounidenses reprimió la marina de guerra. En febrero de 1918 los obreros retornaron al trabajo
sin lograr la jornada de ocho horas reclamada, ni el pago de las horas extras y otras demandas. (14)
Para atender al problema de la desocupación, Yrigoyen propuso varias medidas, que la
oposición conservadora se negó a tratarlas en el Congreso. Ellas se referían, entre otras cosas, al
desarrollo de un plan de obras públicas y la compra de barcos mercantes para abaratar fletes. El
gobierno, a su vez, dispuso de créditos hipotecarios para los arrendatarios. (15)
Con la guerra, el aumento en los ingresos del sector agroexportador y un cierto afianzamiento
de la industria no alcanzaron a paliar el rápido deterioro de los salarios frente a la inflación
creciente. Como resultado del incremento del costo de vida se sucedieron movimientos huelguistas,
estimulados a principios de 1918 por las noticias sobre la triunfante Revolución Rusa y las continuas
huelgas en Alemania, Italia, el Reino Unido y otros países europeos.
El gobierno, ante la inestabilidad social, impuso el arbitraje obligatorio del Estado en las
huelgas. Si bien, generalmente, fallaba a favor de los trabajadores, hubo algunos casos de
descontrol reprimidos violentamente, como ocurrió durante la llamada Semana trágica de 1919, que
tuvo origen en una huelga sectorial de obreros de los Talleres Metalúrgicos de Pedro Vasena, en
Barracas. Los huelguistas exigían la reducción de la jornada de trabajo de once a ocho horas,
aumentos escalonados de jornales, la vigencia del descanso dominical y la reposición de los
delegados obreros cesanteados al iniciarse el conflicto, que se extendió entre el 7 y el 13 de enero
del citado año. (16)
El 7 de enero, los huelguistas arrojaron piedras a trabajadores que no habían adherido a la
medida de fuerza y se dirigían hacia los depósitos custodiados por policías, que dispararon sus

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fusiles matando a cuatro obreros y dejando una treintena de heridos. Inmediatamente declaró la
huelga la Sociedad de Resistencia Metalúrgica y se sumaron entre otras entidades, la FORA del V
Congreso y la FORA del IX Congreso, convocando a la huelga general, para el 9 de enero, día del
sepelio de las víctimas. En esa fecha la actividad en la Capital Federal quedó paralizada por el paro
de los obreros y tranviarios y del subterráneo, la destrucción de tranvías y del cableado eléctrico. A
su vez, los obreros que acompañaban el cortejo fúnebre hasta el cementerio de la Chacarita, al
pasar por Yatay y Corrientes ingresaron al convento del Sagrado Corazón de Jesús gritando
consignas anticlericales, resultando ametrallados por la policía. Otros grupos asaltaron armerías. En
Retiro y Palermo fueron baleados algunos trenes. (17)
Yrigoyen designó al general Luis Dellepiane comandante de la Capital. Para terminar con el
conflicto, el jefe de policía, Elpidio González, negoció sin éxito con la FORA IX Congreso, sobre la
base de presionar a la empresa Vasena para que accediese al petitorio obrero y se liberasen los
detenidos solicitados por los dirigentes gremiales. (18)
Pero, el peso de la Federación Obrera Ferroviaria influyó en la decisión de la FORA IX Congreso
a declarar la huelga general. Varios de sus sindicatos consideraban que era el momento de lograr
reivindicaciones específicas. También continuó la huelga general la FORA V Congreso por razones
revolucionarias. La Capital amaneció el 10 de enero totalmente paralizada. Dellepiane distribuyó
treinta mil efectivos, la mayoría de ejército, aunque incluían a más de dos mil marinos y policías.
Ese día murieron medio centenar de huelguistas y un bombero. Finalmente, la empresa Vasena
concedió a sus trabajadores la jornada de ocho horas y aumentos salariales. Pero al día siguiente
hubo tiroteos en varios barrios de la ciudad y un intento de toma del Depósito de Aguas Corrientes.
La respuesta gubernamental fue una gran redada de dirigentes sindicales con casi cinco mil
detenidos.
Cuatro meses después de la Semana Trágica, Yrigoyen envió al Congreso el proyecto de ley
sobre contrato colectivo de trabajo, al que definió como “una convención celebrada entre patrones y
obreros sobre las condiciones de trabajo y del salario”. En julio el presidente puso a consideración
del Congreso la extensión a los obreros de los territorios nacionales de la legislación obrera
nacional. También impulsó la creación del juzgado de trabajo de la Capital Federal (Yrigoyen, 1986:
267-271).
Mientras tanto, el sector ganadero productor de animales de calidad intermedia e inferior,
comenzó a sentir, desde 1920, la caída de la demanda externa, debido a que, el Reino Unido empezó
a comercializar los excedentes de carne congelada acumulados durante la guerra y a importar para
su consumo preferentemente carne enfriada. Ese año, el PEN vetó una ley promovida por senadores
conservadores, que proponía crear una empresa ferroviaria mixta, denominada Ferrocarriles
Nacionales, que incluiría a las líneas Central Norte Argentino, Formosa a Embarcación y Metán a
Barranqueras, fusionadas con la red de los ferrocarriles Central Córdoba, Córdoba y Rosario, y
Central Extensión a Buenos Aires. Según Yrigoyen:

el Poder Ejecutivo juzga que la ley sancionada por V. H., entraña un verdadero despojo de uno de los
primordiales factores de prosperidad del país, como son los ferrocarriles, e implica el retardo y acaso
el malogramiento del propósito determinante del gobierno en el sentido de llevar lo más rápido posible,
todos los beneficios de los ferrocarriles a los pueblos y zonas de la República donde sus riquezas
permanecen estancadas sin perspectiva de que se las incorpore al desenvolvimiento general de la
Nación (Yrigoyen, 1986: 177-179).

Con respecto a la agricultura, a consecuencia de la presión de muchos productores, se aprobó la


Ley Contractual Agraria de 1921, garantizando a los colonos que arrendaban menos de trescientas
hectáreas el derecho de prolongar sus contratos hasta cuatro años, entre otros beneficios. Por
entonces, en Santa Cruz, los estancieros no pudieron vender la lana debido a la crisis del mercado y
para ahorrarse el pago de la mano de obra despidieron a los peones, enfrentándose con la Sociedad
Obrera de Río Gallegos, con el consiguiente ataque a algunas estancias. Ante esa situación, para
resolver el problema, Yrigoyen mandó allí al teniente coronel Héctor Benigno Varela, quien realizó
fusilamientos colectivos, ejecutando a mil quinientos peones. Mientras ocurría esto en la Patagonia,
en el proyecto de ley sobre jubilación de empleados y obreros de comercio, industria y periódicos,
enviado por Yrigoyen al Congreso con fecha 4 de agosto de 1922, sostuvo el presidente que: “Las
jubilaciones y pensiones han de ser inembargables, intransferibles y no serán cedidas ni gravadas
en forma alguna” (Yrigoyen, 1986: 277-278). (19)

2.3. Reforma educativa

Desde la presidencia de Mitre, los colegios nacionales (bachilleratos) estaban reservados casi
exclusivamente a la élite. Durante las primeras décadas del siglo XX, fueron incluyendo a nuevos
sectores sociales con preparación y aspiraciones hacia el ejercicio de funciones políticas dentro de
un sistema oligárquico. En un país que se modernizó de manera muy rápida, con una veloz

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urbanización, sin desarrollo industrial, la creciente clase media, al no encontrar en las ocupaciones
privadas la movilidad social deseada, se fue burocratizando y buscando progresar a través del
Estado. La ampliación del gasto público, fue así, abriéndole el acceso a la educación superior y a la
administración pública. En ese sentido, la crisis de 1890 había puesto de manifiesto que el sistema
educativo formaba recursos humanos para trabajar en el aparato estatal, que la administración
gubernamental no llegaba a absorber. La alternativa que un sector de la oligarquía encontró como
solución fue la diversificación de los estudios hacia modalidades técnicas que apartaran del camino
político a un sector importante de los que accedían a la escuela media, fraccionando el sistema en
escuelas profesionales especializadas, para alejar de la élite directiva a otros núcleos sociales en
ascenso. El producto inmediato fue la creación de las primeras escuelas comerciales en Buenos
Aires y Rosario, y el Colegio Industrial.
Cuando Yrigoyen asumió la presidencia, se estaba implementando en el país la reforma
educativa propuesta por el ministro de Justicia e Instrucción Pública del gobierno anterior, Dr.
Carlos Saavedra Lamas, que incluía una escuela intermedia de tres años, con el propósito de
capacitar personal para trabajar en la industria, procurando contemporizar con la Unión Industrial
Argentina, que se había opuesto a la creación de nuevos colegios industriales, proponiendo en su
lugar, la instalación de escuelas de artes y oficios, debido a que, según la UIA:

los alumnos de los colegios nacionales y de las escuelas normales e industriales, aun de los de la
Escuela Intermedia recientemente creada, pertenecen en general a la clase media, y una vez que han
cursado las materias que allí se enseñan difícilmente se someten a la vida de taller como simples
obreros (Tedesco, 1980: 74). (20)

El gobierno radical decretó el restablecimiento de los planes de estudio tradicionales en los


colegios nacionales y la supresión de la Escuela Intermedia. Se retomó la concepción de una
enseñanza media formadora de dirigentes. Para el gobierno radical la orientación de carreras
técnicas debía existir en aquel sector social que no aspiraba ni tenía posibilidades de continuar
estudios secundarios. Para ello, se crearon las escuelas de artes y oficios, destinadas a una
preparación artesanal. Las mismas se ubicaban en áreas de escaso desarrollo urbano. La Tabla 1
muestra como los gobiernos radicales priorizaron la fundación de colegios nacionales y escuelas de
artes y oficios con respecto a las escuelas normales y comerciales. Sin embrago, la Tabla 2 evidencia
un menor incremento de la matriculación en establecimientos de enseñanza media durante los
mismos, en comparación con los períodos anteriores (Aguerrondo, 2006; Tedesco, 1982). (21)

Tabla 1. Cantidad de establecimientos escolares secundarios creados entre 1863 y


1944

1881 1899 1917 1930


Especialidad 1880 Total
1898 1916 1930 1944

Colegio Nacional 14 5 16 18 34 87

Escuela Normal 12 26 48 15 6 107

Escuela de Comercio - 3 6 10 23 42

Colegio Industrial/Escuela de Artes y Oficios 1 1 6 40 59 107

Total 27 35 76 83 122 343

Fuente: Fiorito (2012).

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Tabla 2. Tasas de crecimiento acumulativo anual de las matrículas de enseñanza


media en Argentina 1900-1970

Período Porcentaje

1900-1905 8,8

1905-1910 12,0

1910-1915 12,9

1915-1920 7,9

1920-1925 4,7

1925-1930 7,0

1930-1935 4,1

1935-1940 8,0

1940-1945 5,5

1945-1950 10,0

1950-1955 7,8

1955-1960 3,6

1960-1965 6,9

1965-1970 4,3

Fuente: Aguerrondo (2006).

En su mensaje de apertura de sesiones del Congreso de la Nación de 1918, Yrigoyen sostuvo


que:
El régimen universitario necesita asimismo modificar su ambiente en cuanto a los métodos de
gobierno, administrativo y enseñanza, rompiendo viejos moldes a efectos de evitar la contemplación
en pocas manos y sin solución de continuidad del manejo de los respetables intereses encomendado
a esas instituciones, dando intervención a la selección de autoridades directivas y cuerpos docentes
a todos los elementos constitutivos que los componen (1986: 135).
En cuanto a la Reforma Universitaria de 1918, surgió con las huelgas estudiantiles en la
Universidad Nacional de Córdoba, debido al cierre del Hospital de Clínicas. A través del Manifiesto
Liminar, los estudiantes reclamaron la modificación de los planes de estudio, el fin de la influencia
clerical en la educación superior y el cogobierno estudiantil. Como consecuencia de la reforma, que
comenzó con la intervención, concursos y elecciones en la UNC, se simplificaron los criterios de
ingreso, se creó la Universidad Nacional del Litoral en Santa Fe y se nacionalizó la Universidad de
Tucumán, sumándose a las tres universidades nacionales preexistentes: la de Córdoba, la de Buenos
Aires y la de La Plata. El gobierno entendió que la Reforma facilitaría la movilidad social demandada
por los sectores medios, sus potenciales votantes. El radicalismo se estaba transformando en una
poderosa maquinaria electoral, entusiasmando a la dirigencia partidaria a pretender promover la
reforma constitucional, procurando la reelección presidencial. Pero Yrigoyen se opuso abiertamente,
tal como lo expresó en la nota que le envió al presidente de la Legislatura de Jujuy, Froilán Calvetti,
con fecha 20 de septiembre de 1921:

Cuando asumí el Poder Ejecutivo… entre las reglas de conducta que fijamos, fué una de ellas, que
desde los estrados del poder pasaríamos directa y únicamente a nuestras casas y de allí a las filas de la
opinión pública que ha de cimentar y custodiar los esplendores alcanzados por nuestra patria para
hacerla cada vez más eminente y grandiosa (Yrigoyen, 1986: 150). (22)

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3. La presidencia de Alvear (1922-1928)

3.1. La economía argentina frente a los desafíos del periodo de entreguerras

Durante el mandato presidencial de Alvear, la separación entre yrigoyenistas y antipersonalistas


comenzó a insinuarse en las primeras sesiones del Senado en 1923, cuando varios senadores
radicales suscribieron un proyecto de modificación del reglamento de la Cámara, por el cual le
quitaban al vicepresidente Elpidio González la facultad de designar a los miembros de las
comisiones. En rechazo, sus pares yrigoyenistas renunciaron a las mismas. Simultáneamente, en el
PEN quedaron cesantes gran cantidad de empleados tildados de yrigoyenistas (Luna, 1985). (23)
Dentro de la UCR los partidarios de Alvear formaron la Unión Cívica Radical Antipersonalista.
Esta línea interna del partido rivalizaba en las elecciones legislativas con la Unión Cívica Radical
Yrigoyenista, que siguió siendo el sector mayoritario. En consecuencia, no contando con el apoyo del
Congreso, el presidente solía autorizar los gastos estatales fuera de presupuesto a través de
acuerdos de gabinete. Mientras tanto, a lo largo de la década del veinte, los artículos eléctricos y
automotores fueron desplazando en el liderazgo del mercado internacional a textiles y alimentos. A
su vez, desde la segunda mitad del decenio, fue retrocediendo la participación británica en la
economía mundial, aumentando la influencia de los Estados Unidos. Por lo expuesto, el ingeniero
Alejandro Bunge, que era asesor de la UIA, a través de su informe, titulado la Demora del Desarrollo
Argentino advertía sobre:

El estancamiento de la producción agropecuaria de tipo extensivo con poco aporte de capital


y mano de obra.
La excesiva especialización de la economía argentina en la producción latifundista de la
Pampa Húmeda.
El estancamiento del desarrollo de los transportes en el país.
La escasa diversificación industrial nacional.
La preferencia de los consumidores locales por los artículos importados, favoreciendo el
predominio de los importadores y los estancieros por sobre los granjeros e industriales.

Proponía Bunge un mayor intervencionismo estatal para impulsar una industrialización


orientada a la elaboración de materias primas nacionales, en un contexto de diversificación
económica, y mayor acercamiento a los Estados Unidos, con el propósito de obtener capitales y
tecnología para el desarrollo en caminos, petróleo y automotores. Reclamaba la formación de una
conciencia nacional de empresarios y consumidores, capaces de activar un programa de inversiones
y valorizar la producción nacional. Desde este punto de vista, no es casual que durante la
administración Alvear renaciera la preocupación educativa por las orientaciones técnicas y se
comenzara a hablar de proletariado intelectual.
Por otra parte, en 1922 ascendió a la conducción de la Sociedad Rural Argentina un grupo
representativo de los ganaderos menos poderosos, que propuso la intermediación estatal. Por ello,
en 1923 se sancionaron cinco leyes referidas a ganados y carnes:

1º) Ley 11.205 de creación del frigorífico nacional de la Capital Federal y de los depósitos
distribuidores de carne: no se cumplió.
2º) Ley 11. 210 Antitrusts: no se cumplió.
3º) Ley 11.226 de contralor del comercio de carnes: se suspendió porque los frigoríficos cuestionaron
su constitucionalidad.
4º) Ley 11.227 de precios mínimos del ganado y máximos de la carne: tuvo corta vigencia con
respecto al ganado, no se aplicó para la carne.
5º) Ley 11.228 de venta por peso vivo: fue la única de cumplimiento efectivo.

De tal modo presionó la sobreproducción que las exportaciones de carne pasaron de unas
416.000 toneladas en 1920 a 976.000 t en 1925. Al año siguiente empezaron a bajar los precios
internacionales del trigo (Giberti, 1985). Mientras tanto, en 1927, la UCRA publicó un manifiesto
condenando el personalismo de Yrigoyen. La UCRA se separó de la UCR y formó con los
conservadores el Frente Único, que para las elecciones de 1928 impulsó la fórmula Leopoldo Melo y
Vicente Gallo, derrotada por Yrigoyen en la elección presidencial. Por entonces ya habían empezado
a bajar los precios internacionales del maíz, complicando el Balance Comercial argentino, que en la
década del veinte se había vuelto negativo. (24)

3.2. Política petrolera

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Como apreciará el lector, este apartado se refiere a la política petrolera transversalmente a las
tres presidencias radicales del período expuesto. Su ubicación, al desarrollarse el gobierno de
Alvear, se debe a que, fue durante su mandato, que se organizó funcionalmente Yacimientos
Petrolíferos Fiscales. Sin embargo, ya en su mensaje del 23 de septiembre de 1919, Yrigoyen había
justificado la necesidad de intervención estatal en el sector, para asegurar su racional explotación,
recordando que “La Ley Nº 726 del 26 de agosto de 1875 estableció en su artículo 2º que el
redactor del Código de Minería debía tomar como base para la confección de ese trabajo el principio
de que las minas son bienes privados de la Nación o de las provincias, según el territorio en que se
encuentren”, pero que fue omitido. Por eso, ponía a consideración del Congreso un nuevo proyecto
de ley, “dando lugar a que la iniciativa privada pueda contribuir al desarrollo de las explotaciones de
esta riqueza natural, dentro de los límites prudentes y bajo ciertas condiciones” (Yrigoyen, 1986:
169-171). (25)
El decidido intervencionismo estatal proclamado por Yrigoyen con respecto a minas y petróleo,
provocó, finalizando su primer mandato, una serie de conflictos y renuncias, como la del ingeniero
Enrique Hermitte (director de las perforaciones de Plaza Huincul), en oposición a la intromisión del
poder político en cuestiones técnicas. En medio de esa situación, el presidente creó por decreto, el 3
de junio de 1922, la Dirección General de Y P F. Pero continuaron los problemas, debido a su escasa
autonomía funcional, que seguía causando controversias entre los profesionales y el gobierno. Se
paralizó su actividad comercial y la DGYPF tuvo que suspender el suministro de petróleo a sus
clientes (Risuleo, 2012). (26)
Alvear fomentó la coexistencia de YPF con empresas privadas y enfrentó al grupo Standard Oil,
mientras subestimaba la acción de los capitales británicos. Durante su presidencia YPF recibió un
mayor estímulo a través de la acción del coronel Enrique Mosconi, quien la reorganizó y dotó de un
reglamento orgánico, que aumentó su autonomía. Como se consecuencia de ello mejoró la formación
de técnicos argentinos, ampliándose y perfeccionándose sobre todo la exploración, dado que, la
explotación se limitada a las posibilidades de transporte, refinado y comercialización. La nueva
destilería de La Plata, desde 1925, contribuyó a mejorar la posición competitiva de YPF en el
mercado interno. Dos decretos del PEN dispusieron la exploración estatal de importantes regiones,
suspendiendo en las mismas las solicitudes de cateo y reglamentando los pedidos mineros en la
parte no reservada para el Estado como medio de frenar la intensa especulación. Pese a los
insistentes pedidos, Alvear no obtuvo del Congreso ni fondos para YPF ni leyes orgánicas
protectoras del petróleo.
Al debatirse en 1927 los proyectos de ley sobre el petróleo, los yrigoyenistas obtuvieron en la
Cámara de Diputados la media sanción de una ley que nacionalizaría los yacimientos, entregando al
Estado nacional el monopolio de su exploración y explotación, impidiendo la participación de
empresas mixtas. El Senado se opuso (Kaplan, 1980). (27)
En sus informes al Congreso, Yrigoyen insistió en que la importancia de los Yacimientos
Petrolíferos de Comodoro Rivadavia y de Plaza Huincul, y la presunción de otros depósitos de
combustibles en el país, hacían necesaria la adopción de una ley orgánica, en reemplazo de la
transitoria Ley Nº 7059, especial para el yacimiento de Comodoro Rivadavia. Particularmente le
interesaba al gobierno la autorización del Congreso al PEN para reservar tierras fiscales destinadas
a la producción de combustibles (en coexistencia con el trabajo de las compañías privadas) y
negociar con las autoridades provinciales las condiciones de exploración y explotación de los
yacimientos. (28)
El segundo gobierno de Yrigoyen se propuso transferir la propiedad de los recursos petroleros
de la jurisdicción provincial a la nacional, otorgando a YPF el monopolio de la industria petrolera. Al
enviar al Senado de la Nación el proyecto de Ley orgánica del petróleo, el 22 de octubre de 1929,
Yrigoyen sostuvo lo siguiente:

Las leyes mineras nacionales (…) fueron dictadas en una época en que no podía sospecharse el valor
económico y la importancia social que adquirirían en lo futuro los aceites minerales o hidrocarburos
industrializados y puestos en el comercio. De ahí que no introdujera una excepción dentro del régimen
legal adoptado a las substancias naturales existentes en el subsuelo, distribuyendo su dominio entre la
Nación y las provincias (…) lo que significa entregar la dirección de los enormes intereses de todo
orden relacionados con el petróleo, al criterio administrativo múltiple, cambiante y frecuentemente
contradictorio de catorce jurisdicciones, además de la jurisdicción federal. (…) A fin de… conservar los
beneficios del petróleo para el pueblo de la República, es menester organizar un régimen legal que
consulte las exigencias del interés de la Nación, poniendo en manos del Estado el dominio efectivo de
los Yacimientos Petrolíferos y confiriéndoles el monopolio de su explotación y comercialización
(Yrigoyen, 1986: 172-174). (29)

4. La segunda presidencia de Yrigoyen (1928-1930)

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4.1. Crisis económica y presión opositora

La segunda presidencia de Yrigoyen coincidió con la interrupción de la corriente crediticia


estadounidense y los inversores americanos pasaron de los títulos de la deuda pública a las acciones
industriales. En el primer semestre de 1929, se evidenció en Europa la reversión del flujo de
capitales de [Link]., e incluso, sus economías dejaron de crecer. En el RU, Alemania e Italia
padecían la depresión de sus economías. (30)
En el sector primario, el problema se presentó como crisis de sobreproducción. Pues, durante la
Primera Guerra Mundial, diversos países no beligerantes habían encontrado un estímulo para su
desarrollo en la caída del ritmo de producción de las naciones implicadas en la contienda. La pronta
recuperación de estas en la posguerra, sin una razonable ampliación del mercado, sería entonces la
causa fundamental del descenso de los precios. En la industria, en cambio, el problema parece
haber sido el subconsumo, dado que el aumento de producción no habría sido tan significativo, por
lo menos hasta 1925. Finalmente, el jueves negro del 24 de octubre de 1929, el pánico provocó la
masiva venta de acciones en Wall Street, cayendo los precios de las mismas. Otra oleada se produjo
el martes negro siguiente. Bajó el índice de precios de la bolsa neoyorquina. Los bancos exigieron el
pago de los préstamos, forzando aún más a los inversores a malvender sus acciones. Los
estadounidenses que habían invertido en Europa dejaron de hacerlo y vendieron su activo allí para
repatriar los fondos. La masiva venta de acciones había obligado a los bancos a proveerse de capital
líquido ante una posible avalancha de retiros de depósitos. Para disponer de ese dinero fue
necesario restringir el crédito y repatriar los capitales americanos. De ahí que la economía mundial
(dependiente de los préstamos estadounidenses de corto plazo, muchas veces reinvertidos por el
Reino Unido en el continente europeo a un plazo más largo) entró en crisis. En efecto, la falta de
dinero en efectivo llevó al cese de pago de las deudas soberanas y a la paralización de las
actividades productivas, con la consecuente elevación del índice de desempleo.
En Argentina, el problema se planteó cuando la crisis de 1929 puso de manifiesto el
agotamiento de la etapa primario-exportadora. El país para entonces había desplazado a Cuba como
primer importador latinoamericano de productos de América del Norte y su déficit, desde 1921
hasta 1929, fue de más de U$S 50 millones. Cayeron los precios de granos y carnes, disminuyeron
las exportaciones y se encarecieron las importaciones, con la consecuente escasez de divisas. En
tales circunstancias, el Documento Conjunto de las Corporaciones Económicas, que reclamaba la
formación de una comisión de representantes de estas corporaciones y del gabinete ministerial,
para proponer soluciones a la crisis, fue suscripto por la SRA, la UIA, la Bolsa de Cereales, la
Confederación Argentina del Comercio, la Industria y la Producción. (31)
En un contexto de incertidumbre por la situación económica y agitación política, la mañana del
24 de diciembre de 1929 fue baleado el coche que transportaba a Yrigoyen hasta la casa de
gobierno, acompañado por su médico, el Dr. Osvaldo Meabe, en la intersección de las calles Brasil y
Bernardo de Irigoyen. Al bajar del vehículo el presidente comprobó que el agresor (a quien
reconoció porque en días anteriores había estado en las inmediaciones de su domicilio, sin que le
llamara la atención porque mucha gente habitualmente lo saludaba) estaba tendido en el piso, junto
a un colaborador presidencial, Alfredo Pizzia, y al agente de investigaciones Carlos Sicilia. El primer
magistrado resolvió el traslado de los heridos a la Comisaría, en donde se enteró de la muerte del
atacante y dispuso la comunicación de lo sucedido al juez de Instrucción en lo Criminal de la Capital
Federal, Dr. Manuel Rodríguez Ocampo, y remisión de los heridos al hospital (Yrigoyen, 1986: 148-
149). (32)
Paralelamente, se agravó la situación económica debido a la Ley de Aranceles Smoot-Hawley
(Tariff Act of 1930) que eliminó los cueros de la lista de artículos exentos de impuestos en [Link]. y
aumentó los gravámenes que pesaban sobre la carne, las semillas de lino, el maíz y la lana. En ese
contexto, la oposición concentró sus ataques al gobierno a través de las protestas legislativas,
destacándose el Manifiesto de los 44 del 9 de agosto de 1930, firmado por un grupo de
parlamentarios, que acordaron coordinar su accionar contra el gobierno.

4.2. Atomización y pasividad de la UCR en 1930

Los enfrentamientos entre la Liga Patriótica Argentina (asociación aristocrática paramilitar


constituida en 1919 por la Comisión Pro Defensores del Orden) y el Klan Radical (grupo de choque
yrigoyenista), eran cada vez más violentos. En las elecciones de marzo de 1930 por primera vez en
catorce años la UCR perdió la Capital Federal. Al mismo tiempo, las grandes mayorías provinciales
se convirtieron en minorías en Entre Ríos y Córdoba. Paralelamente, fueron dudosos los comicios de
Mendoza y San Juan, distritos que el presidente había intervenido. Por lo expuesto, el oficialismo
entró en un proceso de atomización a partir de la derrota legislativa.
Yrigoyen no pudo seguir ampliando el gasto público y esto provocó una crisis interna en el
radicalismo debido a la pérdida de los espacios ocupacionales; a pesar de ello, la UCR triunfó en las
anuladas elecciones de la provincia de Buenos Aires, el 5 de abril de 1931, bajo el régimen de

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Uriburu, y eso demostró que el partido estaba intacto como fuerza electoral. La mencionada crisis
fue uno de los motivos por los cuales el oficialismo no acompañó al general José Félix Uriburu en el
golpe del 6 de septiembre de 1930, y solo lo hicieron los cadetes del Colegio Militar; dicho
inmovilismo respondería a la atomización que sobrevino en el oficialismo luego de la derrota en la
Capital. (33)

4.3. Malestar militar y ruptura del orden constitucional

En 1930, podían identificarse dentro del ejército argentino tres sectores bien definidos:

1. Los liberales (justistas): liderados por el general Agustín Pedro Justo (ministro de Guerra del
presidente Alvear), representaban a la mayoría de los oficiales de la fuerza. No estaban
dispuestos a dar un golpe de Estado porque no querían aparecer ante la opinión pública
como rupturistas del orden constitucional, pero tampoco defenderían al gobierno radical.
Justo aspiraba a llegar a la presidencia por la vía electoral.
2. Los nacionalistas (uriburistas): conducidos por el general José Félix Uriburu (antiguo oficial
mitrista, miembro de una familia tradicional del norte del país), eran clericales,
antimasónicos, antiliberales, antidemocráticos, partidarios de la instauración de un orden
oligárquico corporativo dirigido por la élite ganadera. Integraban grupos minoritarios dentro
de la institución militar, aunque durante la década del treinta fueron creciendo
numéricamente.
3. Los radicales: eran oficiales alineados con referentes políticos de la UCR por razones
ideológicas o personales. Esperaban instrucciones que no llegaron de los dirigentes a
quienes eran leales.

Durante la gestión del ministro de Guerra Dellepiane se aprobó un aumento de los sueldos
militares y se tomaron medidas para equiparar las pensiones del personal retirado con los salarios
del que se encontraba en servicio activo, sin exigencia de contribuciones de los beneficiarios. Se
autorizó el aumento de oficiales en todos los grados, desde subteniente hasta teniente coronel, por
encima de los niveles previstos en el presupuesto. Por entonces, también eran comunes las
reincorporaciones de personal y cadetes. Se redujo la edad requerida para poder gozar del retiro
con sueldo íntegro. Se regularizó el status de los profesionales asimilados. Se estableció un
procedimiento de ascenso para los suboficiales destacados. Las medidas, en general, se orientaron
más hacia los beneficios de los individuos que a la operatividad de las fuerzas. Sin embargo, no se
elevó al Senado listas de ascensos a los grados superiores (desde coronel o equivalente en adelante)
durante 1929. Se interrumpió el programa de Alvear sobre mejora de las instalaciones militares y
reequipamiento, deteniéndose la construcción de instalaciones castrenses, incluida la fábrica de
aviones militares de Córdoba. También se redujo el programa de adquisición de armamento en el
exterior y se postergó el pago de contratos por materiales entregados. A raíz de ello, en julio de
1929, el personal naval enviado para recibir dos destructores de un astillero británico se vio
obligado a esperar porque los constructores resolvieron no entregar las naves por falta de pago de
varias facturas pendientes. Los periódicos de Buenos Aires publicaron extensos artículos acerca de
la situación, describiendo a los marinos argentinos errando sin dinero por las calles inglesas. La
tripulación tomó posesión de los barcos a principios de septiembre. (34)
Lo expuesto contribuyó a desgastar las relaciones entre el gobierno y las [Link]. No obstante,
solo la facción uriburista conspiraba contra las autoridades constitucionales. Dellepiane propuso a
Yrigoyen frustrar el golpe arrestando a los oficiales implicados, y reorganizar su gobierno mediante
la expulsión de varios ministros y funcionarios. La negativa de Yrigoyen precipitó su renuncia el 2
de septiembre de 1930, que allanó el camino para el cuartelazo del día 6. En ese momento, Yrigoyen
se encontraba en uso de licencia por razones de salud. Fue el vicepresidente en ejercicio, Dr.
Enrique Martinez, quien dimitió ante Uriburu en la Casa Rosada. Más tarde, Yrigoyen, que se había
trasladado a La Plata, procurando obtener el apoyo de su guarnición, también renunció (Potash,
1985).
A modo de síntesis, es menester reconocer la cuota de responsabilidad de los primeros
gobiernos radicales en la ampliación del gasto público, la profundización del déficit fiscal y el
aumento del personal en la administración pública, con su consecuente presión tributaria, en un
contexto de ampliación de la participación popular. Sin embargo, la endémica corrupción política,
claramente observable antes de 1916, en los años 30, en décadas posteriores y en años recientes,
contrastan con la austeridad de Yrigoyen, quien llegó a la función pública siendo estanciero y se fue
de ella sin estancias. También de Alvear, el hombre más rico de Sudamérica, que tras su paso por el
gobierno no era tan acaudalado. Pero especialmente de Elpidio González, quien no aceptó cobrar el
sueldo de vicepresidente, considerando que no correspondía percibir ingresos por desempeñar un
cargo electo con el que el pueblo lo había honrado. Luego, en los años treinta, endeudado, viviendo
en la pensión de Av. de Mayo y Av. 9 de Julio, cuando vendía anilinas Colibrí a los zapateros, no solo
obligaba en los tranvías a que le cobraran el boleto, sino que, además, rechazó el dinero que le hizo

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llegar el presidente Justo y por carta al presidente Dr. Roberto Ortíz manifestó su “decisión
irrevocable” de no acogerse a la ley por la que se concedió una asignación vitalicia a los
expresidentes y vicepresidentes de la Nación. Ese fue el legado de la Reparación radical.
En los años treinta, el retorno a las prácticas fraudulentas en los comicios, los negociados de los
gobiernos conservadores y la represión policial harán un fuerte contraste con la notable
participación popular que había caracterizado a los gobiernos radicales.

Bibliografía

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1. La Constitución de la Nación Argentina hacía referencia al sistema electoral, quedando este a criterio de las
leyes reglamentarias. Recién la Reforma de 1994 estableció en el art. 37º que el sufragio es universal, secreto
y obligatorio, garantizando a través del art. 38º la representación de las minorías. Generalmente se realizaban
las elecciones en los atrios de iglesia, las intendencias y los juzgados de paz. Era común que el número de
votantes superara al de inscriptos en el padrón de cada mesa receptora de votos. Incluso, a comienzos del siglo
XX ya era de estilo el comercio de libretas de inscripción y la compra de sufragios. Las juntas escrutadoras
abrían las urnas y reemplazaban las boletas depositadas, alterando el resultado.
2. En Europa, la ampliación de la participación electoral fue una respuesta de los gobiernos a las tensiones
sociales, procurando regular el conflicto social, a través del reconocimiento de las minorías. En el viejo
continente, a fines del siglo XIX, las reformas electorales habían permitido la difusión de la lista incompleta,
que reconocía solo a la mayoría y a la primera minoría en una relación de 2×1. Menos conocidos eran los
sistemas proporcional (que permite tantas minorías como listas alcancen el mínimo de sufragios necesarios
para obtener un legislador) y uninominal por circunscripciones (un solo candidato por sección electoral).
3. La UCR es un partido policlasista que se define por la defensa del estado de derecho, la independencia de
poderes, la transparencia institucional (y obviamente electoral), y la libertad de expresión, fiel al radicalismo
francés de 1789, razón por la cual su heterogeneidad y pluralismo son tanto social como ideológico, mientras
se sustenten los principios mencionados.
4. En 1901, los políticos más influyentes del país, el general Julio Argentino Roca (presidente de la Nación) y su
ministro del Interior Pellegrini, rompieron su alianza por desinteligencias en torno a la negociación de la deuda
soberana. Pellegrini pasó a la oposición y comenzó a reclamarle al gobierno el reconocimiento de las minorías.
En respuesta, su sucesor en el Ministerio del Interior, Dr. Joaquín Víctor González promovió la sanción de su

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homónima Ley 4161 de 1902, que impuso para los comicios de diputados nacionales el voto uninominal por
circunscripciones. Para su implementación, se dividió cada distrito electoral en tantas secciones como
legisladores se debían elegir, accediendo a la banca uno solo por circunscripción. Así, el joven abogado Alfredo
Palacios, ganando la sección 4º de la Capital Federal (La Boca) se convirtió en el primer diputado socialista de
América. Con este proyecto fracasó el primer intento por establecer el voto secreto. Esta ley se usó solo en las
elecciones de 1904 y fue derogada durante la administración del Dr. Manuel Quintana, con quien se volvió a la
lista completa. Pellegrini falleció el 17 de julio de 1906.
5. La lista completa dominó las prácticas electorales en Argentina hasta 1912, salvo la breve experiencia
uninominal (1902-1905). El sistema de mayoría y minoría (lista incompleta), establecido por la Ley Sáenz Peña,
se usó entre 1912-1960 en las elecciones de diputados nacionales. Desde 1960, los mismos son electos
mediante la representación proporcional. Los senadores nacionales, en cambio, los elegía la legislatura de cada
provincia (el colegio Electoral en la Capital Federal), hasta que la reforma constitucional de 1994, dispuso la
elección directa simultánea de los tres senadores de cada distrito por mayoría y minoría. Dicha reforma
también modificó el modo de elección de la fórmula presidencial, que se realizaba por colegio electoral, y
desde 1994 es electa con el sistema de doble vuelta.
6. Entre 1912 y 1916 la UCR comenzó a tener locales partidarios permanentes, destacándose en Buenos Aires
la presencia de los caudillos de barrio. La ausencia de un programa le permitió a la UCR no restringirse a
determinados intereses sociales, dado que, Yrigoyen se proponía promover la cooperación entre la élite
ganadera y los sectores urbanos de clase media dentro de una estructura primario-exportadora. Así como
Joaquín V. González pretendió contener el crecimiento del radicalismo con el voto uninominal por
circunscripciones, promoviendo la representación socialista, Sáenz Peña pretendía lo opuesto: si la UCR
obtenía la minoría legislativa, tratándose de un partido popular, el socialismo quedaría anulado políticamente.
No estaba en sus planes la posibilidad de una derrota electoral de los candidatos de la élite, porque, después
de todo, quienes tenían experiencia de gobierno eran los dirigentes conservadores y por lo tanto, podían captar
al nuevo electorado. Pero no fue así. La creciente clase media asalariada (en buena medida población urbana
integrada por argentinos nativos descendientes de inmigrantes europeos) inclinaría el resultado comicial a
favor del radicalismo.
7. La expresión patronazgo del Estado es usada por el historiador británico David Rock.
8. Se enfrentaron inicialmente la Triple Alianza integrada por las potencias centrales (el Imperio Alemán,
Austria-Hungría) e Italia (que luego revirtió su alianza), contra la Triple Entente formada por el Reino Unido,
Francia y el Imperio Ruso). Fueron invadidos por Alemania países neutrales como Bélgica y Luxemburgo, en
tanto que Rusia se retiró de la guerra después de la revolución socialista de 1917. Se sumaron a la contienda el
Imperio Turco Otomano, los Estados Unidos de América y otros países. Como consecuencia de la guerra,
además de caer el Imperio Ruso y el Imperio Alemán, se disolvieron el Imperio Austro-húngaro y el Imperio
Turco. También murió gran cantidad de población masculina, siendo su trabajo, en Europa, reemplazado con
mano de obra femenina, y los países beligerantes abandonaron el patrón oro para aumentar la emisión
monetaria, provocando inflación.
9. Yrigoyen no había designado ministro titular de Relaciones Exteriores.
10. La respuesta argentina al formal anuncio de Lansing fue una simple nota de reconocimiento, sin
expresiones de simpatía y sin las palabras confraternidad panamericana que Stimson había sugerido. En
respuesta a la notificación de Alemania de que renovaba la guerra submarina, Pueyrredón escribió que “el
Gobierno Argentino lamenta que Su Majestad Imperial haya creído conveniente adoptar medidas tan
extremas”. Yrigoyen evitó todo pronunciamiento formal de neutralidad por entender que se trataba del estado
normal de relaciones interestatales sin necesidad de proclamarla. Para Lansing la respuesta fue decepcionante.
Para el ministro alemán, el conde Karl von Luxburg, constituía un lenguaje neutral.
11. Para 1914 la comunidad alemana en la Argentina era numerosa, rica y poderosa. Hasta que Inglaterra
cerró los mares a la marina mercante germana, Alemania había sido un buen mercado para los exportadores
argentinos. Pero, un numeroso grupo de intelectuales y antiguos funcionarios gubernamentales argentinos
envió a través del embajador Stimson su mensaje de adhesión al presidente Wilson. En adelante, la oposición
conservadora organizó frecuentes eventos a favor de los aliados. Tras su entrada en la guerra, la armada
estadounidense tomó a su cargo el patrullaje de las aguas del Atlántico Sur, hasta entonces a cargo de los
británicos y el Departamento de Estado le encargó a Stimson la preparación del escenario para una recepción
en Argentina del comandante en jefe de la Flota del Pacífico, el almirante William Caperton, que fue aprobada
por el Senado en la sesión secreta del 30 de junio de 1917, presionando a Yrigoyen a extender una invitación
formal. Finalmente, unas doscientas mil personas presenciaron en Buenos Aires el desfile de la tripulación
americana, cuyo comandante depositó ofrendas florales al pie del monumento ecuestre del general José de San
Martín de Louis-Joseph Daumas y de la escultura del general George Washington de Charles Keck.
Paralelamente, Yrigoyen formuló invitaciones para una conferencia de naciones neutrales primero y para una
asamblea de estados latinoamericanos después. Pero la oposición de Wilson a que se celebrara una conferencia
regional que excluyera a los Estados Unidos significaba un factor de obstrucción a las intenciones de Yrigoyen.
12. En diciembre de 1919 se inauguró el primer servicio de comunicación cablegráfica directa entre [Link]. y
Buenos Aires y al año siguiente, se fusionó la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la República
Argentina con la Cámara de Comercio Argentina-norteamericana de Nueva York. Por entonces, Yrigoyen
mandaba retirar la representación argentina de la Sociedad de las Naciones por no respetarse su posición
de evitar la distinción entre beligerantes (en guerra) y neutrales (que no toma parte y mantiene su amistad con
ambos partidos, y no favorece a uno en perjuicio del otro), asegurando la igualdad de los Estados miembros,
con facultad cada uno de ellos de proveer a su seguridad y defensa. Era el mismo contexto, que en el RU,
durante la administración del último primer ministro liberal, el galés David Lloyd George, motivó al profesor
John Maynard Keynes a renunciar a los cargos de representante oficial del Tesoro británico ante la Conferencia
de Paz de París y mandatario del Ministerio de Hacienda en el Consejo Supremo Económico de las Potencias
Aliadas, oponiéndose a los términos en los que se acordaba el fin de la Primera Guerra Mundial. El Tratado,
observaba Keynes, destruía los tres factores principales de los que había dependido el sistema económico
alemán de preguerra: el comercio marítimo, la explotación de hierro y carbón, y el sistema aduanero.
Consideraba Keynes que si Francia e Italia, merced a lo resuelto en Versalles, lograban satisfacer sus propias
deficiencias carboníferas con la producción germana, el norte de Europa, Suiza y Austria (que antes obtenían
carbón, en gran parte, de las exportaciones del país vencido), quedarían privadas de ese recurso.

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13. El uso de esta expresión se difundió entre las clases dirigentes del siglo XIX para evidenciar los problemas
causados por la modernización económica, la transformación social y las condiciones de vida del proletariado,
con sus consecuentes reclamos, tendencia a la agremiación y medidas de fuerza.
14. Las exportaciones de carne vacuna entre 1915 y 1920 absorbieron un 28% más que el mercado interno. En
cuanto a la jornada laboral diaria, el 23 de abril de 1919, se aprobó en Francia la jornada de ocho horas.
15. Finalizada la Primera Guerra Mundial, la Argentina se benefició con una etapa de auge económico, que se
extendió entre 1918 y 1921, coincidiendo con los últimos cuatro años de la primera presidencia de Yrigoyen.
Aumentaron las exportaciones agropecuarias, debido a la destrucción de los campos en Alemania y la
paralización de las exportaciones de cereales provenientes de Rusia.
16. Los Talleres Vasena empleaban alrededor de dos mil quinientos personas entre los depósitos de Pepirí y
Santo Domingo (cerca del Riachuelo) y la planta industrial de Cochabamba y Rioja.
17. Como consecuencia de las reformas electorales de fines del siglo XIX, en algunos países europeos se
crearon partidos socialistas (socialdemócratas), que reemplazaron sus objetivos revolucionarios por la táctica
parlamentaria, procurando contar con representación legislativa para proponer mejorar las condiciones de vida
de la clase trabajadora. En Argentina, el Dr. Juan Bautista Justo, sobre la base de algunas sociedades
socialdemócratas creadas por obreros alemanas, fundó en 1896 el Partido Socialista Obrero Argentino. Dentro
del movimiento obrero, rivalizaba con los socialistas la Federación Obrera Regional Argentina, una central
obrera de tendencia anarquista fundada en 1901, que en su Vº Congreso (1905) aprobó una Declaración de
Principios, recomendando a sus afiliados la educación de los trabajadores en la filosofía del anarco-comunismo:
básicamente el reemplazo de los Estados nacionales por comunas y de la propiedad privada por sistemas de
autogestión (cooperativas de trabajo). Los anarquistas rebautizaron a su central obrera con el nombre de
FORA del V Congreso en 1915, a raíz de que el IX Congreso de la FORA, dominado por los sindicalistas
revolucionarios anuló los principios aprobados en 1905. Los sindicalistas reivindicaban al sindicato como
institución de referencia, en oposición al partidismo socialista e igual que los anarquistas, proponían la huelga
general en lugar de la táctica legislativa. Pero, a diferencia de los anarquistas, los sindicalistas de la FORA del
IX Congreso, aunque se consideraban revolucionarios, estaban dispuestos a negociar con los partidos políticos
y el gobierno. La FORA del IX Congreso en 1922 se integró a la Unión Sindical Argentina, que a su vez, en
1930 fundó la CGT junto con una central obrera socialista.
18. Con excepción de Simón Radowitzky, que en 1909 había asesinado al jefe de policía de la Capital, coronel
Ramón Falcón.
19. El 27 de enero de 1923, en Fitz Roy 2461 de la Capital Federal, alrededor de las 8:00 el anarquista alemán
Kurt Gustav Wilckens, solidarizándose de con las víctimas de la huelga patagónica, asesinó a Varela al salir de
su domicilio.
20. El Dr. Osvaldo Magnasco, desde el Ministerio de Instrucción Pública, firmó con fecha 31 de mayo de 1899,
junto al presidente Roca, el Plan de Enseñanza General y Universitario, que se proponía reorientar el sistema
educativo hacia modalidades técnicas. Un año después el Congreso trataba otro proyecto de ley en el cual se
intentaba suprimir varios colegios nacionales y transformarlos en escuelas de tipo práctico provinciales. El
proyecto de Magnasco fue rechazado. Luego se opusieron al proyecto de Saavedra Lamas la UCR y el PS,
sosteniendo que el problema educativo básico era el analfabetismo. La escuela intermedia era percibida como
un filtro entre el ciclo primario y el secundario en un contexto en el cual, el crecimiento de los sectores medios
urbanos dependía más de las actividades administrativas que de las industriales.
21. Según las Memorias del Ministerio de Instrucción Pública, entre los establecimientos post primarios
creados entre 1900 y 1915, la mayoría fueron escuelas normales, constituyendo un 46%, seguidas por las
escuelas profesionales de mujeres con un 16%, superando a los colegios nacionales con el 14%, quedando
rezagadas las escuelas comerciales con el 6%. Menor significación tuvo la fundación de colegios industriales y
escuelas de artes y oficios, cuya participación fue solamente del 3% cada una. De hecho durante el citado
periodo se experimentó un descenso en la participación de los colegios nacionales en la composición de
matrícula en la enseñanza media del 49% al 37%, mientras que el magisterio incrementó su presencia del 33%
al 35%. La tendencia se revirtió tras la asunción del presidente Yrigoyen. En 1925 funcionaban veintinueve
escuelas de artes y oficios de las cuarenta proyectadas por el gobierno radical.
22. Yrigoyen impulsó la candidatura del Dr. Marcelo Torcuato de Alvear (un aristocrático correligionario, que
se desempeñaba como ministro diplomático en Francia), secundado por Elpidio González en la vicepresidencia.
23. En las elecciones del 2 de abril el candidato radical obtuvo cuatrocientos cincuenta mil sufragios sobre
doscientos mil de la Concentración Nacional, setenta y tres mil del Partido Demócrata Progresista y otros
tantos del PS. La UCR ganó en doce de los quince distritos electorales. Las excepciones fueron Corrientes,
Salta y San Juan, en donde triunfó la Concentración Nacional. El presidente electo llegó a Buenos Aires a
principios de septiembre.
24. El precio de los novillos medio cayó un 45% en Liniers entre 1920 y 1924. Hubo años en los que pese a la
incrementada exportación de carne vacuna, los ingresos en divisas fueron menores que cuando se embarcaba
menor cantidad.
25. A fines de 1913, la Royal Dutch Shell inició su actividad en Argentina, a través de su filial Anglo-Mexicana.
El crecimiento del mercado local atrajo a pequeñas empresas refinadoras a los alrededores de Buenos Aires.
Hasta 1914, los fondos obtenidos por DGEPCR ingresaban a rentas generales, dependiendo sus actividades del
presupuesto asignado. Al estallar la guerra, fue autorizada a disponer de los recursos procedentes de la venta
de petróleo. La Primera Guerra Mundial convirtió al petróleo en un elemento estratégico desde el punto de
vista militar. El poco atractivo de Argentina para la inversión extranjera en el sector, favoreció el desarrollo de
la DGEPCR, que durante el primer año de la Gran Guerra, logró producir más cantidad de combustible, que la
producción acumulada en los siete años anteriores, obteniendo unos 43.740 m3 de petróleo (275.124 bp) y
comenzaron los embarques regulares a Buenos Aires. Para 1916, Astra y la Compañía Argentina de Comodoro
Rivadavia, empezaron a desarrollar la comercialización.
26. Entre 1916 y 1922 la explotación fiscal del petróleo no había progresado de acuerdo a las necesidades del
país. Carecía de legislación y presupuesto adecuado, maquinaria y especialistas.
27. El proyecto yrigoyenista no disponía la expropiación de los yacimientos concedidos a las empresas

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privadas, ni el monopolio estatal de la importación y venta.


28. Yrigoyen volvió a la presidencia en 1928, triunfando en todos los distritos electorales, con excepción de San
Juan. Obtuvo 838.583 votos contra 414.026 del Frente Único, 64.985 del PS y 14.173 del PDP.
29. YPF intervino el mercado el 1º de agosto de 1930 con el propósito de fijar el precio de los combustibles. El
gobierno estaba negociando acuerdos comerciales intergubernamentales con el Reino Unido y la URSS.
30. El sistema multilateral de comercios y pagos, que había permitido la integración de los países periféricos a
la economía mundial, comenzó a desarticularse durante la guerra, debido al abandonó el patrón oro. Los
bancos e inversores americanos habían comenzado a restringir la compra de obligaciones alemanas y de otros
países, reorientando sus recursos hacia la Bolsa de Nueva York, que empezó a subir rápidamente.
31. Los precios agrícolas habían caído casi un 50% en menos de un quinquenio.
32. Dos días después, Yrigoyen explicó lo expuesto en una declaración escrita, en respuesta a lo requerido por
un oficio del magistrado interviniente.
33. Durante la Gran Guerra, los países beligerantes tuvieron necesidades monetarias que excedían las reservas
de oro de las entidades que en cada una de estas naciones emitía dinero. El abandono del patrón oro no
resolvió el problema, por lo cual, se retornó a ese sistema a mediados de la década de 1920. A esto debemos
agregar la cuestión de las deudas de guerra. Por un lado, Alemania fue condenada a pagar una cifra de
reparaciones elevadísima, que tuvo que ser refinanciada. Por otro lado, los aliados habían contraído deudas
entre sí y [Link]. era el principal acreedor. [Link]. realizó una quita importante de la deuda de los países
aliados a cambio de ubicar sus créditos en Europa. El país que más se benefició con estas negociaciones fue
Francia, que recibía de Alemania más que lo que pagaba a sus acreedores. Francia requirió al Banco de
Inglaterra (que sostenía el patrón oro) el cambio de sus divisas por oro, quebrando a la libra esterlina. El
abandono del patrón oro y del sistema multilateral afectó particularmente a las economías primario-
exportadoras, que perdieron un mercado que hasta ese momento había estado en expansión. A esto se sumó el
deterioro de los términos del intercambio, pues, en adelante, los productos primarios ya no recuperaron el
nivel (en demanda y precios) anterior a 1929. Algunos países agroexportadores entraron en cese de pagos en
los servicios de la deuda. No fue el caso argentino, porque Yrigoyen cerró la Caja de Conversión para evitar la
fuga de oro.
34. Corría el rumor de que el cese de pagos era, en parte, porque Yrigoyen examinaba personalmente todas las
facturas presentadas al gobierno debido a los rumores de irregularidades en los contratos militares.

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Capítulo II.
1870-1916. Tiempo, espacio y actores socialesen la formación
del Estado argentino

Trinidad Haedo y Pablo Asurmendi

Este capítulo se propone desarrollar el período de consolidación del Estado Nacional Argentino
y sus características políticas, económicas y sociales. Para ello, la organización del mismo está dada
por la definición del concepto de Estado Nación que propone Oscar Oszlak (1982). (1) Este permite
comprender al Estado Nación como una forma de organización que se construye por diferentes
actores sociales que toman decisiones y llevan adelante acciones en el marco de relaciones de
fuerza, en determinado tiempo y espacio.
Aquí ya se están presentando tres categorías claves para pensar en ciencias sociales; actores
sociales, tiempo y espacio, que permiten comenzar a analizar este proceso histórico que tendrá
como consecuencia hacia 1880, la formación de un Estado Nación que denominamos Oligárquico.
(2)
Si bien se pueden pensar los orígenes de la formación del Estado Nación Argentino allá por la
Revolución de Mayo en 1810, este capítulo no se propone dar cuenta de ese proceso, sino de las
características particulares que adquiere a partir de 1880, donde se consideran alcanzados los
cuatro atributos de estatidad planteados por Oszlak.
Entonces la consolidación del Estado Nación lleva más de setenta años (tiempo), conforma
determinado territorio (espacio) y esto sucede por la intervención de diferentes grupos sociales con
intereses políticos y económicos (actores sociales) que buscan esa constitución a través de
determinadas acciones y decisiones. Se presentarán cuatro apartados definidos en función de cada
atributo de estatidad, donde se desarrollarán estas tres categorías de las ciencias sociales, con la
intención de realizar un análisis que permita comprender por qué el Estado Nación Argentino tiene
esas características en su origen.
La primera aclaración pertinente refiere a que para poder hablar de Estado Nación Moderno,
según Oszlak, se tienen que dar los cuatro atributos de estatidad: Externalizar su poder,
Institucionalizar su autoridad, Internalizar una identidad colectiva y Diferenciar su control. No tiene
importancia cuál se logra primero y cuál después, ya que si no se encuentran los cuatro atributos no
se constituye el Estado. Por lo tanto, lo que sigue a continuación no tiene que ver con un orden
cronológico de su constitución. Cada uno de estos atributos, son capacidades con las que necesita
contar un Estado Nación Moderno (3) para ser tal. Se construyen a lo largo del tiempo, y en esa
construcción adquieren determinadas características.

1. Capacidad de externalizar el poder

Según Oscar Oszlak, una de las capacidades que se debe conseguir para constituir un Estado
Nación se refiere directamente al espacio: la conformación de un territorio con fronteras claras en
donde el Estado Nación cuente con soberanía. Es decir, que el resto de los Estados reconozcan y
respeten que tiene poder sobre ese territorio.
La conformación de un territorio con fronteras delimitadas lleva tiempo y se logra de diferentes
maneras: mediante acuerdos y tratados a través del diálogo o a partir de conflictos bélicos. Se
puede pensar en tres tipos de fronteras que se tornaron centrales en la construcción del territorio
nacional: las fronteras interétnicas, las fronteras interestatales y las fronteras agrarias, las cuales
no son incompatibles, e incluso se superpusieron por momentos (Benedetti y Salizi, 2014).
Las fronteras interétnicas se pensaron como fronteras “internas”, se buscó la eliminación de los
pueblos indígenas, no solo para hacerse de sus tierras que implicaban posibilidades para la
ganadería y agricultura, sino porque se los consideraba inferiores, incivilizados, incultos para

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formar parte del naciente Estado Nación. (4) Las fronteras interestatales tienen que ver con la
defensa del territorio frente a la ocupación de otros estados o con el avance sobre territorios que
corresponden a otros países. Las fronteras agropecuarias se relacionan con una producción
extensiva que implica sumar espacio territorial para obtener mayor cantidad de materias primas
para su exportación, es decir hacer productivos ciertos espacios y así acrecentar la participación en
el libre mercado mundial.
Se pueden mencionar a continuación algunos de los hechos históricos que fueron conformando
lo que se conoce hoy como el territorio Argentino y que dan cuenta de la construcción de esa
soberanía territorial.
Una de las fronteras interestatales se estableció con el primer tratado de límites entre
Argentina y Chile que se firma en 1881, donde se instaura la orientación pacífica de Chile y atlántica
de Argentina y la Cordillera de los Andes como divisoria territorial (Benedetti, 2009).
Otra frontera interestatal se constituyó a partir de la Guerra de la Triple Alianza o Guerra del
Paraguay en donde se vieron implicados Brasil, Uruguay y Argentina versus Paraguay, y se sucedió
entre 1865 y 1870. Si bien no significó un incremento del territorio para Argentina, si luego
conformó fronteras a partir del Tratado de Límites entre Argentina y Paraguay que supone al Río
Pilcomayo como límite internacional.
Esta frontera internacional se superpone con lo que llamamos fronteras interétnicas o frontera
interna, ya que la región chaqueña estaba habitada por pueblos indígenas. Si bien desde antes de
1870 hubo diversas intenciones de acercarse y explorar el territorio, las características específicas
del mismo, “impenetrable”, y cierta desorganización en objetivos y acuerdos en la elite gobernante
implicó pocos avances. A partir de 1884 el general Benjamín Victorica, ministro de Guerra del
presidente Julio A. Roca, (5) estableció una nueva modalidad de exploración que propone un avance
sistemático para apropiarse de los territorios indígenas y establecer colonias “civilizadoras”. Los
indígenas eran considerados “indomables” y al poner el énfasis en la apropiación territorial el
discurso funcionaría como un argumento para legitimar el proceso de sometimiento indígena (Lois,
1999).
La conceptualización de “desierto” sobre los territorios habitados por pueblos originarios
amerita cierto análisis. Tanto el Ejército como diferentes sujetos e instituciones relacionadas con el
Estado utilizaron la idea del Chaco en términos de desierto. La ausencia de “civilización” era
sinónimo de espacio vacío, deshabitado. Esta caracterización para un espacio con fuerte presencia
indígena remite a la no aceptación o subestimación de la existencia de formas de organización
política, económica y social diferentes con el modo de producción capitalista y occidental. Los
pueblos originarios no se consideraban civilización, porque la única civilización posible para la elite
política sería la capitalista occidental. Estas ideas legitimaron una conceptualización del espacio
chaqueño como desierto y se fundamentaron en la necesidad de apropiación territorial del Estado
(Lois, 1999).
Las mismas ideas se utilizaron para la apropiación del territorio patagónico unos años antes. A
partir de 1879 Julio A. Roca, Ministro de Guerra del Presidente Nicolás Avellaneda, llevó adelante la
campaña militar conocida como “Conquista del desierto”. La Patagonia, es decir del Río Colorado
hacía el sur y limitando con la Cordillera de los Andes al oeste y el Océano Atlántico al este, era una
zona habitada por pueblos originarios. Algunos de ellos como los Tehuelches, Ranqueles y Mapuches
se establecían con sus formas de organización en ese sector. Ya Juan Manuel de Rosas (6) había
intentado en varias oportunidades avanzar sobre los territorios indígenas para establecer el Estado
Nación sin éxito, sin embargo para 1879 Julio A. Roca desarrolló una campaña ofensiva que contó
con el apoyo de las elites terratenientes que conformaban la oligarquía y del Gobierno inglés, (7)
para ocupar violentamente dichos territorios.
La denominada “conquista del desierto”, implicó el asesinato del miles de indígenas y la
esclavización de los sobrevivientes, en general mujeres, niñas y niños, como sirvientes de las elites.
De esta forma se ocupó el territorio de la Patagonia y se repartieron a precios irrisorios tierras entre
las familias de la oligarquía, convirtiendo sus estancias en latifundios. (8) Es decir que el Estado
llevó adelante militarmente una campaña de ocupación y el producto de la misma se repartió entre
privados y no permaneció en el ámbito público.
Si se repasa la idea de soberanía territorial como una construcción social en tiempo y espacio se
puede pensar que la Argentina podría haber limitado su territorio sin avanzar sobre las tierras
patagónicas. Sin embargo, hay un interés concreto en incorporar dicha zona al Estado Nación; la
inserción al mercado mundial como exportador de materias primas. Aquí entonces además de la
frontera interétnica se superpone la frontera agropecuaria. El paradigma liberal es predominante en
Europa en el siglo XIX, e incluye la libre circulación de capitales, mercancías y mano de obra. En
este marco la división internacional del trabajo propone que cada Estado Nación produzca en
función de las condiciones que lo “favorecen” y luego intercambie en el mercado económico el resto
de mercancía. De esta manera, los países que pasaron por la Revolución Industrial producen y
exportan productos manufacturados e importan materias primas y los países agrarios y ganaderos
hacen a la inversa, gracias al libre cambio. (9)
En Argentina, antes de ocupar las tierras de la Patagonia, se producía ganadería (carne y lanas)
y agricultura (cereales) de forma extensiva, es decir incorporando grandes extensiones de tierra a la
producción, para aumentar la obtención de materias primas. Por ello, la incorporación de las tierras

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patagónicas al aumentar la superficie productiva implicaba la posibilidad de un crecimiento en la


cantidad de exportaciones y por lo tanto las ganancias de los terratenientes. La diferencia
fundamental entre estas zonas correspondía a la geografía, tierras muy fértiles y especiales para la
ganadería vacuna y los cereales en la zona central del país y tierras áridas en la Patagonia, donde la
ganadería ovina podría desarrollarse. Por lo tanto, los intereses económicos de la elite terrateniente
eran muy fuertes como para despreciar la posibilidad de incorporar ese territorio como parte del
Estado Nación Argentino.
El modelo productivo que se desarrolló en la Argentina fue el agroexportador (MAE). Esto
responde a los sectores dominantes en lo económico y en lo político; la oligarquía terrateniente. Los
grandes estancieros latifundistas, no más de cuatroscientas familias dueñas de la mayoría de las
miles de hectáreas productivas del país, formaron la elite política que se sucedió en el gobierno
hasta 1916, cuando la Unión Cívica Radical ganó las elecciones por primera vez. Se denominan
oligarquía porque son una minoría que gobierna en su propio beneficio, a través del fraude y la
imposibilidad de participación política de gran parte de la población. Siguiendo las ideas del
liberalismo, fomentaron el libre mercado y la apertura económica especialmente con Inglaterra, con
quien mantuvieron una relación muy importante bilateral comercial a través de la exportación del
80% de su producción agropecuaria y ganadera y de la importación de manufacturas inglesas. Al
mismo tiempo se fue desarrollando una matriz de endeudamiento, que ya se había iniciado con los
empréstitos tomados con la Baring Brothers en la década del veinte, y que se fue incrementando en
este periodo. El destino del capital solicitado cubría diferentes necesidades, en principio los créditos
solventaron los gastos militares de la Guerra de la Triple Alianza, luego la colonización de los
territorios anexados con la conquista del desierto. Lo que se puede ver con claridad en este
endeudamiento es una matriz de desarrollo dependiente del imperialismo inglés. Este modelo va a
generar crisis recurrentes y la importación de las crisis de los países centrales, ya que el desarrollo
propio depende de la entrada del capital extranjero; por ejemplo, cuando la depresión europea de
1873 corta el flujo de capitales se inicia una profunda crisis en el país. En este momento pronuncia
Nicolás Avellaneda la famosa frase “honraremos nuestras deudas aunque sea sobre el hambre y la
sed de los argentinos”.
A través del desplazamiento y avance tanto en la frontera interestatal como interétnica se va
delimitando el territorio entre los años 1850 y 1880, lo que implica la incorporación de extensas
zonas que duplicaron el espacio con el que Argentina contaba hasta entonces. En 1884 se llamó
Territorios Nacionales a Chaco y Formosa en el norte; Chubut, Neuquén, Pampa, Río Negro, Santa
Cruz y Tierra del Fuego, en el sur y Misiones en el noroeste. Estas áreas en un principio tuvieron un
gobierno y administración establecido por el poder ejecutivo nacional hasta la mitad del siglo XX
que acceden a la condición de provincias (Benedetti, 2012).
Se busca entonces constituir fronteras claras sobre el territorio estatal y también soberanía. Es
decir, que el resto de los Estados reconozcan que el Estado argentino tiene poder sobres ese
territorio.
A partir de algunos ejemplos históricos se fue dando cuenta de la limitación de las fronteras del
territorio nacional Argentino. De todas formas, como se trata de una construcción social este
territorio puede seguir modificándose a lo largo del tiempo por la intervención de diferentes actores
sociales. Se puede poner como ejemplo el conflicto del Beagle con Chile, que en la década de los
ochenta del siglo XX, generó diferencias entre ambos países.
Por lo tanto, la definición del territorio de un Estado no es natural, sino que se constituye en
tiempo y espacio por la intervención de determinados actores sociales y eso implica la posibilidad de
seguir transformándose.

2. Capacidad de Institucionalizar su autoridad

Aquí el atributo que se busca lograr es que el Estado Nación cuente con la capacidad de ejercer
su autoridad de forma legítima dentro del territorio nacional. Si en el apartado anterior se hizo
referencia al reconocimiento externo del Estado, aquí se habla del reconocimiento interno. El
Estado Nación debe contar legítimamente con autoridad para la toma de decisiones y el desarrollo
de las políticas públicas, y también para el mantenimiento de un orden social. Es decir, que el
Estado debe poseer lo que se denomina: el monopolio legítimo de la fuerza.
Resulta importante desarmar esta afirmación. El monopolio de la fuerza implica que el Estado
tiene exclusividad en usar la violencia, nadie más que las instituciones estatales (10) tienen la
posibilidad de hacer uso de la fuerza en caso que sea necesario (11). Si alguna otra persona, grupo,
institución, empresa usara la fuerza sería sancionado de acuerdo a las leyes vigentes. El objetivo es
mantener un orden social en una sociedad diversa en donde siempre hay conflictos, por lo cual las
decisiones las toman las instituciones estatales que tienen esa potestad. Siempre y cuando eso sea
legítimo.
Max Weber (1922) desarrolla el concepto de legitimidad. Para estudiar la dominación considera

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necesario partir de los individuos y analizar los motivos por los cuales estos realizan sus acciones
(12), ya que al obedecer determinada dominación están otorgando legitimidad. Para que haya
dominación debe haber dominados, es decir, que la legitimidad a determinado tipo de dominación
está dada por la obediencia de los individuos. Weber supone que estos pueden actuar, en este caso
obedecer, por diferentes motivos y es allí donde se puede analizar la legitimidad. Para ello,
construye los tres tipos ideales (13) de dominación legítima, basados en los diferentes motivos que
hacen que ciertos sujetos decidan obedecer determinados mandatos. La dominación
burocrática/racional/legal, está basada en la racionalidad. Los sujetos actúan en función de conocer
en profundidad el proceso de toma de decisiones de la dominación, por ello Weber incorpora la idea
de burocracia. Existen una serie de pasos, protocolos por donde las decisiones deben pasar y son
transparentes a todos en democracia. El tipo de dominación carismática implica para el individuo
que la persona que domina, el líder, cuenta con algunas características que son únicas, eso es el
carisma. En el tipo de dominación tradicional el motivo que prima es que la dominación siempre fue
así, no se cuestiona.
A partir de estas ideas, en el caso de los Estados nación modernos, la legitimidad está ligada
directamente a lo racional/legal. Por lo tanto, la legitimidad del monopolio de la fuerza del Estado
está enmarcada en las leyes. Las decisiones que toma el Estado son legítimas porque son legales. Lo
legal lo hace legítimo porque hay un conocimiento racional atrás de la toma de decisiones. Las y los
ciudadanos elijen sus representantes y estos toman decisiones siguiendo determinados protocolos,
que fueron antes consensuados y votados. Los Estados Nación Modernos se basan en la democracia
como forma de gobierno. Y esta implica la representación de los ciudadanos a través del voto.
La constitución de este atributo lleva tiempo, se podría decir que la formación de un ejército
nacional es parte importante de ello. Este se constituye con la Ley 947, citada más arriba, que
permite organizarlo gracias al empréstito inglés. El ejército demostró su poderío en la “Conquista
del desierto”, fue allí en 1879 cuando avanzaron sobre tierra indígena y que establecieron el uso de
la fuerza física para la institucionalización de la autoridad. Los pueblos originarios no legitimaron
este Estado Nación, ni sus reglas. Se manejan con otro tipo de organización social, que no fue
respetada por la oligarquía terrateniente que gobernaba y quería hacerse de las tierras para
aumentar las exportaciones. Los pueblos originarios de la Patagonia fueron arrasados, las personas
que sobrevivieron fueron obligadas a ser parte del Estado. Perdieron, en gran parte, su organización
social y familiar, sus viviendas y sus tierras y debieron aprender otra forma de relación social;
capitalista y liberal. Se utilizó el monopolio de la fuerza para imponer un orden social particular.
La seguridad también era un tema importante para la consolidación de la autoridad del Estado,
y los pueblos originarios no solo no respondían al orden establecido por la oligarquía, sino que lo
ponían constantemente en cuestión a través de los malones. Estos constituían un ataque a caballo
sobre las estancias, con el objetivo de hacerse de ganado y otros bienes.
Se puede decir que a partir de 1880, luego de la conquista del desierto este atributo se
constituye logrando mantener el orden. Además, el gobierno de Julio A. Roca prohibió a las
autoridades provinciales la formación de cuerpos militares y en 1901 creó el servicio militar
obligatorio, la policía con jurisdicción nacional y también las policías provinciales logrando
mantener el orden gracias al monopolio de la fuerza del Estado (Rapoport, 2012)
Los pueblos originarios no fueron los únicos que cuestionaron esta forma de organización social,
política y económica. Entre 1860 y 1930 más de seis millones de europeos llegaron al país como
inmigrantes (Rapoport, 2012). Muchos de ellos huyendo de malas condiciones de vida y laborales en
sus países de origen o expulsados de los mismos por sus ideologías políticas anarquistas y
socialistas, contrarias al capitalismo liberal.
Los socialistas desarrollaron la lucha parlamentaria conformando el Partido Socialista en 1896 y
se presentaron en elecciones desde ese año. Si bien contaban con poca participación en las urnas,
ya que la mayoría de la población era inmigrante por lo tanto no tenía acceso a la participación
política, consiguieron en 1904 contar con el primer diputado socialista en Argentina, Alfredo
Palacios. Los inmigrantes de ideología anarquista alentaron la destrucción del Estado, participando
en organizaciones gremiales, aún ilegales, (14) y organizando huelgas generales (Matsushita, 1986).
El 80% de los inmigrantes participó de los sindicatos de ideología anarquista, lo que demuestra
que tenían un apoyo muy importante. Las huelgas generales, siempre violentas, cuestionaban el
orden social, el poder del Estado y reclamaban mejores condiciones de vida y de trabajo para la
población. Este tipo de protestas fueron combatidas desde la oligarquía en el gobierno con las
instituciones represivas y el uso de la fuerza. Todas las movilizaciones anarquistas terminaban con
muertos y heridos.
El uso de la fuerza no va a ser la única herramienta que utilizó el Estado en contra de estos
sectores, también se valió de instrumentos jurídicos para evitar cuestionamientos. La Ley de
Residencia y la Ley de Defensa Social (15) a principios del siglo XX, se utilizaron para deportar
extranjeros anarquistas legalmente.
Para 1890 dentro de la oligarquía, hubo un sector que comenzó a cuestionar el mantenimiento
del poder político sin la existencia de la participación política de todos los habitantes y con las
prácticas de manipulación y fraude que se desarrollaban para entonces. Este grupo fue desplazado
de la oligarquía que no atendía estas demandas, y por ese motivo, principalmente, comenzaron
enfrentamientos armados. La Revolución del Parque fue la primera expresión de descontento de

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estos sectores, quienes a través de una insurrección en conjunto con algunos sectores militares se
enfrentaron al gobierno. Si bien, no lograron sus objetivos, esto tiene como consecuencia la
renuncia del presidente Miguel Juárez Celman y el reemplazo por su vicepresidente Carlos
Pellegrini.
Allí nace la Unión Cívica Radical, partido político nacional que siguió desarrollando
insurrecciones hasta comienzos del siglo XX cuando finalmente se sancionó en el Congreso de la
Nación la Ley 8871 que establece el voto para todos los ciudadanos varones, argentinos mayores de
edad, de forma secreta y obligatoria.

3. Capacidad de internalizar una identidad colectiva

La construcción de este atributo de estatidad permite describir y analizar los diferentes actores
sociales que tienen protagonismo en el período de conformación del Estado Nación y en las décadas
siguientes. La elite terrateniente resultó preponderante en esta etapa, nos referimos a las familias
estancieras dedicadas a la producción y exportación de materias primas y con un importante poder
económico. A estos grupos también se los denomina oligarquía ya que ocuparon los espacios del
poder político, nucleados en el Partido Autonomista Nacional, que ganó todas las elecciones de
forma restringida y fraudulenta hasta 1916. (16)
La identidad colectiva es una construcción, es decir que adquiere ciertas características en
tiempo y espacio, de acuerdo a los actores sociales que intervienen y sus relaciones de fuerza. La
identidad implica conformar un “nosotros”, es decir una unión que aglutine y cohesione a los y las
habitantes del país, que otorgue cierto sentido de pertenencia a la nación y que diferencie a los y las
habitantes, de los y las pertenecientes a otras nacionalidades.
La oligarquía desde su lugar dentro del gobierno nacional buscó construir una identidad en
reflejo directo con Europa: capitalista, liberal, “civilizada”, “culta” y blanca. Las tierras ocupadas
por los pueblos originarios ancestralmente implicaban para la elite terrateniente la posibilidad de
aumentar la exportación de materias primas y por lo tanto, sus ganancias, sin embargo lo económico
no era el único objetivo, también había un interés que podemos llamar social, que involucraba la
“invisibilización” indígena (Bayer, 2012). Partiendo del nombre que le otorgan a la campaña militar
que desarrollamos más arriba, se puede comprender que no consideraban a los pueblos originarios
personas, ya que hablan de zona desértica. Diferenciaban razas, y en esa distinción construían
desigualdad ya que los indígenas eran considerados una raza inferior. El uso del concepto de raza
resulta una excusa para justificar la dominación, e involucra una construcción de un “otro” inferior,
al que se puede maltratar, dejar sin sus tierras, sin sus familias e incluso asesinar en nombre de la
Nación. Por lo tanto, la forma que adquiere esta diferenciación en Argentina implica la construcción
de jerarquías. Es decir, ese “nosotros” fue pensado como superior a esos “otros”.
En la Conquista del desierto son asesinadas alrededor de 15.000 personas y otro tanto, en
general mujeres, niñas y niños, llevadas a trabajar como sirvientes para las familias de la elite. Se
desarrolla una “invisibilización” indígena, desestimando su cultura, su organización política y social
y excluyéndolos de la ciudadanía. La generación del '80 desarrolla un proyecto étnico definido
(Bayer, 2012).
Esta construcción de identidad colectiva no excluye solo a los pueblos originarios, lo mismo
hace con los afrodescendientes y los anarquistas.
Existen diferentes argumentos para explicar la desaparición de los afrodescendientes (17) en
nuestro país. La participación de estos grupos en las guerras de la independencia y en las luchas
civiles, el mestizaje, las bajas tasas de natalidad y altas tasas de mortalidad de esta población en
acontecimientos como por ejemplo, la epidemia de fiebre amarilla a fines del siglo XIX, y también la
declinación del comercio de personas esclavizadas a partir de la Ley de Libertad de vientres en
1813. Sin embargo, estas no serían razones suficientes (INADI, 2017). El proyecto étnico definido
con el que se pretendía crear una identidad nacional, estaba representado en lo blanco, europeo y
homogéneo. Tanto los discursos oficiales como las narrativas sobre la construcción de la nación
negaron e invisibilizaron esta población. La valoración de lo blanco y europeo por sobre lo negro,
construyó y reprodujo estereotipos racistas y discriminatorios que continúan hasta la actualidad.
Parte de los instrumentos jurídicos que usó el Estado para la construcción de la identidad
colectiva nacional surgen en la Ley 1420 en el año 1884 y la Ley 817 en el año 1876. La primera,
promulgó la educación común, laica, obligatoria y gratuita. Esta permitió, a través de los símbolos
patrios y la currícula escolar, construir y homogenizar una identidad argentina. La Ley 817 de
Inmigración y Colonización, más conocida como “Ley Avellaneda”, implicó políticas públicas
destinadas a “poblar” la Argentina de europeos. A través de propaganda se los incentivó a que
viajen miles de kilómetros donde los esperarían trabajo y vivienda. (18) Este incentivo a la
inmigración europea está en relación directa con el tipo de identidad colectiva que se quiere
construir: europea, blanca, capitalista y liberal.
La gran inmigración ultramarina tiene consecuencias no deseadas por la elite, ya que la mayoría

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de los inmigrantes no son anglosajones y nórdicos. A un país, donde el último censo poblacional
(1869) indicaba un total 1.737.026 habitantes, llegan 2.973.900 italianos y 2.085.000 españoles
(Rapoport, 2012). El 80% de la inmigración procede de estos dos países y muchos de ellos vienen
con ideologías políticas contrarias al liberalismo (ver Capítulo 11).
El socialismo y el anarquismo serán protagonistas en las organizaciones sindicales que se
fueron formando a fines del siglo XIX con los trabajadores del campo y la ciudad en su mayoría
inmigrantes. El anarquismo fue una de las corrientes ideológicas más influyentes en los inicios del
movimiento obrero argentino. Este ponía el acento en la acción colectiva y directa, especialmente la
huelga general como método de lucha y rechazaba la participación parlamentaria en partidos
políticos. Se consideraban internacionalistas, es decir que no debía haber fronteras nacionales ni
patrias (Matsushita, 1986). Estas ideas iban bastante en contra de la construcción identitaria que se
proponía la oligarquía y además con las huelgas generales los anarquistas no hacían otra cosa que
cuestionar la legitimidad de la elite terrateniente en el poder político.
La represión a través de las Instituciones del Estado fue la forma en que la oligarquía intentó
limitar el avance del anarquismo. Sin embargo, se valió también del aparato jurídico sancionando
dos leyes con la intención de minimizar la fuerza de estos movimientos. La Ley de Residencia 4144
en 1902 y la Ley de Defensa Social 7029 en 1910. La primera estableció la deportación de
extranjeros cuya conducta perturbara el orden público, la ambigüedad en la redacción de la norma
habilitó al gobierno a deportar a los anarquistas sin trabas. Ocho años después la Ley de Defensa
Social prohibió la entrada a extranjeros condenados y anarquistas. En el artículo 7 además se
prohibían las asociaciones y reuniones que tuvieran como fin propagar las ideas anarquistas, sus
emblemas, estandartes y banderas.
Se puede pensar entonces que para lograr este atributo necesario para la estatidad según
Oszlak, y en nombre de la modernización y el progreso, la oligarquía terrateniente no solo se
diferencia de otras culturas sino que las excluye de la identidad argentina. Se establece la idea que
los pueblos originarios, los afrodescendientes y los anarquistas se constituyen en amenazas para el
Estado. Esta construcción excluyente tiene consecuencias no solo a fines del siglo XIX, sino hasta el
presente.

4. Capacidad de diferenciar el control

Este atributo de estatidad refiere a la diversidad de instituciones que el Estado debe desarrollar
para tener el control a lo largo y ancho del territorio. Este control se distribuye de distintas maneras
en organismos estatales que cuentan con diferentes jerarquías y, por lo tanto también, hay
diferencias en su autonomía para la toma de decisiones y en el presupuesto con el que cuentan.
La construcción de este atributo lleva tiempo y se va modificando en función de los actores
sociales que entran en juego y sus relaciones de fuerza. Se pueden citar algunas cuestiones que
resultan imprescindibles para pensar los Estados nación modernos.
La teoría de la división de poderes de Montesquieu propone que existan tres poderes
independientes entre sí y que esto permita un mayor control y transparencia en las decisiones: el
poder Ejecutivo compuesto por presidente, vicepresidente y ministros. El poder Legislativo, en el
caso de Argentina, bicameral, en donde senadores y diputados hacen las leyes y el poder Judicial
toma decisiones en función de la ley. Se puede pensar que la sanción de la primera Constitución
Nacional Argentina en 1853 establece este régimen democrático, en donde los ciudadanos eligen a
sus representantes en elecciones libres. Sin embargo, hasta entrado el siglo XX, encontramos
grandes diferencias entre la teoría y la práctica. Se hace referencia a la forma en que se desarrolla
la democracia en Argentina. Si bien se realizaban elecciones periódicas, no existían leyes
específicas sobre esto, por lo cual el voto no era secreto, ni obligatorio, hasta la sanción de la
llamada “Ley Saenz Peña” en 1912. Se desarrolló una democracia restringida. Votaban los varones,
argentinos, mayores de edad, pero al no ser secreto, el voto era manipulado. La no existencia de
padrones electorales (19) también permitía que una misma persona pudiera emitir su voto en varias
oportunidades dando lugar al fraude sistemático, lo que le daba continuidad en el poder político a la
oligarquía. El Estado estaba administrado por una clase dirigente nacional resultado de una alianza
entre Buenos Aires y el interior con hegemonía de los sectores terratenientes pampeanos (Rapoport,
2012).
Para profundizar en la diversificación del control se puede remitir al primer artículo de la
Constitución Nacional “La Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana y
federal”. Esto implica que cada provincia puede tener su propia Constitución Provincial, siempre y
cuando no contradiga la Constitución Nacional. Cada provincia está administrada por un
Gobernador que se elige democráticamente y responde al Presidente de la Nación. Dentro de cada
provincia además hay municipios que tienen una jerarquía menor que la de la gobernación. Estos
límites provinciales, dentro del territorio nacional, también llevaron un proceso largo que se terminó
de resolver a mediados del siglo XX.

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La formación de un aparato administrativo expandió la burocracia central: entre 1876 y 1890


aumentó un 160% la administración pública nacional. El gobierno desarrolló un sistema de
obtención de recursos fiscales, controló la salud pública y también profundizó la secularización, es
decir, la separación entre la Iglesia y el Estado. En 1881 comenzó a administrar los cementerios. En
1884 se creó el registro civil y en 1888 se estableció la ley de matrimonio civil, todas cuestiones de
las que antes de esto se encargaba la Iglesia Católica. También se puede citar la Ley 1420, en 1884
que estableció la educación laica, gratuita y obligatoria (Rapoport, 2012).
Otra ley que da cuenta de esta construcción de los organismos de control es en 1901 la Ley
4301 del Servicio Militar Obligatorio, que debían cumplir los varones mayores de 18 años, y estuvo
vigente hasta 1994.
A partir de estos diferentes organismos de control y las políticas públicas (20) que se
desarrollan desde estos, el Estado ordena una forma de organización que se modifica con el tiempo
y los actores que se establecen en los organismos.

5. A modo de conclusión

A partir de los atributos de estatidad propuestos por Oszlak, se fue rastreando su construcción
durante el siglo XIX en Argentina, para dar cuenta de su constitución para 1880.
Los hechos históricos que se relatan forman parte de un proceso social complejo que modifica
sus dinámicas de acuerdo a las relaciones de fuerza que se establecen entre los actores sociales que
participan. Se construye el territorio nacional con soberanía en un proceso de setenta años que
establece determinado espacio como parte de Argentina, pero que puede seguir modificándose a lo
largo del tiempo por la intervención de diversos factores. Lo mismo sucede con el monopolio
legítimo de la fuerza y la internalización de una identidad. Se intenta develar lo que aparece como
natural, evidente, dando cuenta de su construcción social en tiempo y espacio, para poder visibilizar
que no resulta ni tan natural ni tan evidente, que podría ser de otra forma, ya que se trata de algo
artificial y por lo tanto modificable, transformable.
Analizar la conformación del Estado Nacional Argentino permite evidenciar su construcción y su
reproducción social a lo largo de los siguientes siglos.
Se puede ver en la actualidad cómo las decisiones tomadas y las acciones llevadas adelante por
diferentes actores sociales, políticos, económicos en el pasado tienen repercusiones concretas en la
sociedad argentina actual y en las características del Estado Argentino hoy.

Bibliografía

Bayer, O.; Aielo, M. y Hiller, K.: “Awka Liwen”, documental, (2012). Disponible en en
[Link] (septiembre de 2019).
Benedetti, Alejandro y Esteban Salizzi: “Fronteras en la construcción del territorio argentino”, en
Cuadernos de Geografía: Revista Colombiana de Geografía 23 (2), 2014, pp. 121-138. Disponible
en [Link]
Halperín Donghi, Tulio: “Una nación para el desierto argentino”, en Proyecto y construcción de una
nación (Argentina 1846-1880), XI-CI, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1980
INADI: “Argentina también es Afro”, edición del Instituto Nacional contra la Discriminación, la
Xenofobia y el Racismo (INADI), Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Presidencia de la
Nación, 2017.
Lois, Carla: “La invención del desierto chaqueño: una aproximación a las formas de apropiación
simbólica de los territorios del Chaco en los tiempos de formación y consolidación de Estado
Nación argentino”, en Scripta Nova: Revista Electrónica de Geografía y Ciencias, 1999.
Matsushita, Hiroshi: Movimiento obrero argentino1930-1945, Buenos Aires, Hyspanoamerica, 1986.
Mecle, E.: Materiales y propuestas didácticas 2013, Buenos Aires, Proyecto Editorial, 2013.
Oszlak, Oscar: La formación del Estado argentino, Buenos Aires, Editorial de Belgrano, 1982.
Rapoport, Mario: Historia económica, política y social de la Argentina, 1880-2003, Buenos Aires,
Emecé, 2012.
Weber, M.: Economía y Sociedad, México, Fondo de Cultura Económica, 1984.

1. Este concepto se define y profundiza en el Capítulo 1 de este libro.


2. Oligarquía refiere a una forma de ejercicio de la dominación, caracterizada por su concentración y su
angosta base social. Puede ser ejercida por clases, fracciones o grupos sociales. Define, además, un tipo de

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régimen o de Estado, en el cual, por ejemplo, el reclutamiento para las funciones de gobierno está basado en el
linaje, en el apellido, en la tradición, en los lazos de familia. Otra característica determinante de este régimen
fue la exclusión de los disidentes, los límites al sufragio, el clientelismo y un sesgo fuertemente autoritario. El
fraude y la exclusión política de las masas se relaciona con una autopercepción positiva de los integrantes de
esta elite: son los naturalmente elegidos para ejercer el gobierno (Mecle, 2013)
3. Este formato de Estado aparece en Europa luego de la Revolución Industrial y la Revolución Francesa
enmarcado en las ideas del Liberalismo.
4. Profundizamos sobre estas ideas en el apartado 3.
5. Los presidentes argentinos que se suceden durante este período son N. Avellaneda (1874-1880), J. A. Roca
(1880-1886), M. Juárez Celman (1886-1890), C. Pellegrini (1890-1892), L. Sáenz Peña (1892-1895), J. E.
Uriburu (1895-1898), J. A. Roca (1898-1904), M. Quintana (1904-1906), J. Figueroa Alcorta (1906-1910), R.
Sáenz Peña (1910-1914), V. de la Plaza (1914-1916).
6. Gobernador de la Provincia de Buenos Aires entre 1835 y 1852.
7. En 1878 a través de la Ley N° 947 de “Empréstito para la Campaña del Desierto” se obtiene un empréstito,
es decir un importante desembolso del gobierno de Inglaterra con el cual se conseguen armas e instrumentos
de comunicación para el Ejército Argentino que realizará le campaña. Por lo tanto, implica una deuda que se
contrae con el exterior, con la intención de sumar zonas de ganado bovino para la exportación.
8. Se trata de haciendas agrícolas y ganaderas de grandes extensiones con un solo propietario, “mucha tierra
en pocas manos”.
9. Este sistema de comercio, basado en el paradigma liberal y enmarcado en la división internacional del
trabajo y el libre cambio, implicó para Argentina una gran dependencia de los países desarrollados, tanto para
colocar su producción como para la compra de productos manufacturados.
10. Nos referimos a la Policía, la Gendarmería, la Prefectura, las Fuerzas Armadas y cualquier otra fuerza que
pueda crearse con este fin.
11. La necesidad del uso de la fuerza dependerá en cada caso del gobierno que administre ese Estado y el
contexto en el que se desarrollen esas decisiones, que deberán estar basadas en el uso de la ley.
12. Weber define acción como una conducta humana con sentido para el sujeto de la misma.
13. Los tipos ideales son una construcción conceptual de los que se vale el investigador para construir
regularidades, a partir de la observación y análisis de la sociedad, que es el campo de estudio de la sociología.
Es una construcción abstracta.
14. Los derechos de los trabajadores, como el derecho a la asociación sindical, se conquistan en Argentina
luego de varias décadas de movilizaciones sociales, en la década del cuarenta del siglo XX.
15. Se profundiza sobre estas leyes en el apartado 3 de este capítulo y en el Capítulo 11 de este libro.
16. En 1912 se sanciona la Ley Sáenz Peña, llamada así por el presidente de la Nación del momento, que
establece el voto secreto, obligatorio y “universal”. Solo pueden ejercer el voto los varones argentinos mayores
de 18 años. A partir de esta ley la Unión Cívica Radical se presenta y gana tres períodos presidenciales
consecutivos, hasta el primer golpe de Estado en 1930.
17. “Se estima que durante el periodo virreinal fueron desembarcadas en el Río de la Plata unas sesenta mil
personas esclavizadas, cifra que no incluye los efectos de contrabando ni los arribos vía terrestre desde el sur
de Brasil.15 La mayor parte de ellas empezó a quedarse en Buenos Aires, Montevideo y zonas vecinas,
creciendo considerablemente la población africana de Buenos Aires en los comienzos del siglo XIX,
precisamente cuando esta población ya empezaba a disminuir en la zona del Tucumán. De acuerdo al primer
relevamiento realizado en el año 1778 para todo el territorio del virreinato, la población clasificada como
‘negros, mulatos, pardos y zambos’ libres y esclavizados representaba el 37 % de la población” (INADI, 2017:
15).
18. En muchos casos se les financiaba el viaje en barco y tenían la posibilidad a su llegada de quedarse unos
días en el Hotel de Inmigrantes.
19. Además de la Ley Sáenz Peña, la Ley 8130 sancionó la formación de los padrones electorales, evitando de
esta forma el fraude sistemático.
20. Para la definición de políticas públicas, ver Capítulo 1 de este libro.

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Capítulo III.
1916-1930. Los primeros gobiernos radicales

Orlando Rubén Sconza

1. El sistema electoral

El largo proceso de construcción del Estado nacional en Argentina se aceleró desde la sanción
de la Constitución, en 1853, consolidándose con la federalización de la ciudad de Buenos Aires, en
1880. Desde entonces, las autoridades nacionales ejercieron su dominación sobre todo el territorio
de un país, que se modernizaba rápidamente, integrándose a la economía mundial como proveedor
de materias primas e importador de bienes y servicios. Durante esa etapa primario-exportadora, se
desarrolló con capital británico la infraestructura ferroviaria y portuaria, se expandió la superficie
cultivable, y se enriqueció la cultura nacional a través de la gran inmigración europea
(mayoritariamente italiana), protagonista de una rápida urbanización, que dinamizó la búsqueda de
movilidad social de los sectores populares. Pero aún le faltaba transparencia electoral. Si bien se
renovaban periódicamente las autoridades (nacionales, provinciales y municipales), mediante
comicios con sufragio universal masculino, estos eran distorsionados por el fraude, perpetuando en
el poder a una élite ilustrada, encargada de proteger los intereses de la oligarquía ganadera. Hasta
1912 el voto no fue obligatorio ni secreto, debiendo los ciudadanos empadronarse para poder
ejercer el derecho a sufragar y la imposibilidad de identificar al votante, facilitaba las prácticas de
los electores volantes golondrinas, que votaban varias veces. A su vez, en cada provincia, el
gobernador cumplía funciones de gran elector presidencial y distribuidor de empleos públicos
locales, reservándose para el fin de su mandato, una banca de senador nacional, con el propósito de
organizar su retorno al poder ejecutivo provincial. (1)
En las elecciones de diputados nacionales, se usaba el sistema plurinominal de lista completa
por simple mayoría, por el cual, resultaban electos solo los candidatos de la agrupación más votada,
sin reconocimiento de representación por minoría. Por lo expuesto, no era extraño que el Congreso
se comportase como un apéndice del Poder Ejecutivo Nacional. Por ello, la Unión Cívica Radical,
cuestionaba la legalidad de los comicios y proclamaba la abstención revolucionaria por falta de
garantías electorales. (2)
La UCR es el partido orgánico más antiguo del país. Su documento fundacional es la Carta
Orgánica de 1891. Entre sus firmantes predominan destacados francmasones (como Leandro Alem),
la mayoría miembros del Club Liberal de Buenos Aires y de la Sociedad Científica Argentina
(instituciones que reunían a los intelectuales más progresistas de la época). Esta dirigencia, en
buena medida, fue un desprendimiento de la élite gobernante, que se formó en el Partido
Autonomista de Buenos Aires (alsinismo), sobre todo durante la presidencia de Sarmiento, y que en
1880 se opuso a la elección presidencial de Roca. Desde un primer momento, la UCR contó con el
apoyo del estudiantado universitario, productores primarios del litoral, (en particular los
arrendatarios), las colonias agrícolas integradas por inmigrantes europeos (como La Esperanza en
Santa Fe) y sectores asalariado urbanos, con predominio de los trabajadores de cuello blanco. Hubo
tres revoluciones radicales (1893, 1895 y 1905), que intentaron desalojar del Poder Ejecutivo
Nacional al Régimen (gobiernos conservadores fraudulentos), pero fracasaron. Mientras tanto, la
UCR se abstuvo de participar en las elecciones hasta que se terminará con el fraude electoral. (3)
El expresidente Carlos Pellegrini en la Cámara de Diputados de la Nación, en uno de sus últimos
actos políticos defendió y votó a favor de la Ley de Amnistía para los revolucionarios de 1905, que
reclamaban la pureza del sufragio. Ese alegato de Pellegrini, durante el que pidió disculpas por su
pasado fraudulento, se convirtió en un verdadero testamento político a favor del líder radical, Dr.
Hipólito Yrigoyen con quien se entrevistaron los sucesores de Quintana (doctores José Figueroa
Alcorta y Roque Sáenz Peña), ofreciéndole infructuosamente que integrara el gabinete ministerial.
El propósito de estos gobernantes era terminar con la abstención electoral de la UCR y de ese
modo, también con sus intentos revolucionarios. (4)
La reforma electoral impulsada por Sáenz Peña se compone de tres normas sancionadas entre

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1910 y 1912, la tercera de las cuales, fue su homónima Ley 8871. En adelante, el fraude mermó
considerablemente, debido a la depuración de padrones, la creación de la Justicia Electoral, y el
establecimiento del voto secreto y obligatorio. Sin embargo, las mayores discusiones en el Congreso,
al debatirse el proyecto de ley, se centraron en la representación de las minorías: la Ley Sáenz Peña
puso en vigencia la lista incompleta, acordada por el presidente con Yrigoyen. (5)
Yrigoyen, no solo había solventado los gastos de la estructura partidaria de la UCR con sus
propios recursos, obtenidos principalmente como productor agrícola-ganadero en estancias
bonaerenses (como Santa María, Santa Isabel, El Trigo), puntanas (La Seña, Fraga) e incluso
cordobesas, sino que, además, una vez proclamado candidato a la primera magistratura de la
República, decidió no percibir el sueldo correspondiente y dirigió una carta a la presidenta de la
Sociedad de Beneficencia Nacional, Elena Napp de Green, manifestándole que:

si llegase al ejercicio de tales funciones desde ahora renuncio los emolumentos correspondientes en
todo el período gubernativo, en favor de las instituciones de misericordia que más lo requieran”
(Yrigoyen, 1986: 117).

En los comicios generales del 20 de abril de 1916 Yrigoyen obtuvo el 45% de los votos, ganando
en seis de los quince distritos electorales del país con trescientos mil sufragios sobre setecientos mil
votantes. Triunfó en el colegio electoral, pero el oficialismo se encontraba en minoría en el Congreso
y era oposición en la mayoría de las provincias. Su gobierno estaba limitado por la necesidad de no
enfrentarse con los sectores beneficiarios del modelo agroexportador, proteger a los consumidores
urbanos y mantener la lealtad de los caudillos electorales radicales. Esto quedó reflejado en su
primer gabinete ministerial. Cinco de los ocho ministros eran ganaderos de la provincia de Buenos
Aires, destacándose entre ellos el dirigente mitrista Dr. Honorio Pueyrredón, quien mantuvo la
neutralidad argentina durante la Gran Guerra, a pesar de que ambas cámaras del Congreso exigían
la ruptura con Alemania. Los tres restantes miembros del gabinete manejaban la estructura
electoral partidaria en sus provincias:

Córdoba: Dr. Elpidio González (ministro de Guerra).


Jujuy: Dr. José Salinas (ministro de Justicia e Instrucción Pública).
Santiago del Estero: Dr. Ramón Gómez (ministro del Interior).

El principal objetivo de la UCR había consistido en iniciar la denominada Reparación nacional, a


partir del ejercicio democrático del sistema electoral y la transparencia institucional. Según se
desprende del mensaje presidencial de apertura de sesiones del Congreso de 1917, Yrigoyen
consideraba cumplida esa misión tras imponerse en las primeras elecciones presidenciales
realizadas bajo la vigencia de la Ley Sáenz Peña:

la República ha reconquistado sus poderes para conjurar los males, extinguir las anormalidades,
corregir los errores y destruir el régimen falaz y descreído de que haya mención en los anales de las
naciones. (…) El problema no consiste en saber quiénes han de gobernar a la Nación, sino en la
recuperación de sus facultades para instaurar la legitimidad de sus representaciones públicas, tal como
lo ha impreso en sus estatutos, como lo ha grabado en su historia, y como lo reclaman, la civilización y
la cultura. Ni la solución benéfica está en el triunfo de determinadas fuerzas, sino en que sea la que
fuere, la obtenga justa y legalmente” (Yrigoyen, 1986: 181-182). (6)

Recién en 1918 la UCR obtuvo la mayoría en la Cámara de Diputados de la Nación, mientras los
conservadores dominaron el Senado durante todo el período. En consecuencia, Yrigoyen era tan solo
el jefe de la administración nacional, y como tal, recurrió al uso del patronazgo del Estado, es decir,
al reparto de cargos públicos con fines electorales, para afianzar su poder. Mantuvo en sus puestos
a los empleados de la administración anterior, a los que agregó desde 1918, otros de origen radical,
con el consecuente aumento del gasto público. No obstante, a diferencia del gobierno nacional, en
las provincias y municipalidades gobernadas por el radicalismo eran frecuentes los desplazamientos
de empleados opositores. Por ello, la mayoría de los nombramientos del gobierno fueron en el
Consejo Nacional de Educación, correo, aduana y la Defensa Agrícola, por tratarse de reparticiones
que distribuían personal en todo el país. Era para que colaboraran con los candidatos partidarios en
la elecciones locales (Persello, 2000). (7)

2. La primera presidencia de Yrigoyen (1916-1922)

2.1. Contexto internacional y neutralidad argentina

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Al asumir la presidencia Yrigoyen, el mundo estaba en guerra. El recelo de las demás potencias
con respecto al rápido desarrollo industrial y militar de Alemania, desde su triunfo sobre Francia en
la Guerra Franco-prusiana de 1870, condujo a un período de paz armada, que desembocó, en 1914,
en el estallido de la Primera Guerra Mundial, que se extendió hasta 1918. Al finalizar la Gran Guerra
se firmó el Tratado de Versalles, imponiéndosele condiciones durísimas a la naciente República
Alemana constituida en Weimar, que tuvo pérdidas territoriales, como Alsacia y Lorena, y el pasillo
de Danzing (el Corredor Polaco, que aisló a Prusia Oriental del resto de Alemania), entre otras. El
tratado consideró al Imperio Alemán como único responsable de las hostilidades y obligó a la
República de Weimar a desarmarse, a entregar su flota, material ferroviario, naval y carbón a sus
vencedores europeos. Le prohibió fabricar material bélico y la condenó a afrontar una impagable
deuda de reparaciones, que fue refinanciada en 1924 por el Plan Dawes. (8)
Entre 1914 y 1917 el presidente de los Estados Unidos de América, Dr. Thomas Woodrow
Wilson, alentó un pacto panamericano de paz, que nunca se consumó, idea respaldada por el
embajador argentino en Washington, Dr. Rómulo Naón. Cuando el embajador americano en
Argentina Dr. Frederic Jesup Stimson recibió la noticia de la decisión de Wilson de romper
relaciones diplomáticas con Alemania, de inmediato solicitó audiencia a Yrigoyen y al ministro de
Relaciones Exteriores interino, Honorio Pueyrredón (que era titular de la cartera de Agricultura)
para transmitirles la invitación del US Secretary of State (secretario de Estado) Robert Lansing para
que los neutrales imitaran el proceder de los Estados Unidos. Le respondió Yrigoyen a Stimson: (9)

Para mí es terrible comprometer a mi pueblo en la Gran Guerra. No puedo hacerlo dejándome guiar
nada más que por razones de afinidad. Es preciso que tengamos un agravio concreto, un casus belli.
Alemania no ha quebrantado ninguna promesa contraída con nosotros (Peterson, 1985: 15). (10)

Pronto llegó el casus belli e Yrigoyen supo esquivar el quebrantamiento de relaciones.


Efectivamente, el 4 de abril de 1917, en el Atlántico Norte a los 49º27’N 6º44’O, al SE de las islas
inglesas Scilly, fue hundido por un submarino alemán el velero mercante argentino Monte Protegido.
Tras la protesta formal del gobierno argentino, se aceptó las disculpas presentadas por el consejero
imperial Zimmermann, en forma de excusa oficial, reparación de daños y saludo a la bandera
nacional. Sin embargo, el 22 de junio, el vapor argentino Toro cargado de lana, grasas, cueros y
tanino, rumbo a Gibraltar, a los 35º32’N 7ºO, también fue hundido por un submarino germánico.
Igual que en el caso anterior, no hubo pérdidas de vidas. Pero las negociaciones diplomáticas
referidas al hundimiento del Toro, fueron más complicadas, porque para las autoridades imperiales
su cargamento constituía contrabando (conforme a los términos de la Convención de Londres),
debido a que, el destino final era Génova, base de operaciones y aprovisionamiento de los enemigos
de Alemania. Respondió el 23 de julio, la administración Yrigoyen a través del ministro argentino en
Berlín, Julio B. Molina:

La República Argentina soporta como Estado neutral, las consecuencias mediatas de la guerra; pero,
no puede consentir como legítimo el daño directo, a base de convenciones que le son extrañas, o por
imposiciones de una lucha en que no participa. (...) El Gobierno Argentino no puede reconocer que el
intercambio de la producción neutral del país sea motivo de una clasificación bélica, restrictiva de su
legítima libertad de acción y de evidente menoscabo a su soberanía” (Yrigoyen, 1986: 222). (11)

Finalmente, el 28 de agosto, el Imperio Alemán acordó indemnizar al gobierno argentino, le


reconoció la libertad de los mares y el derecho a un acto de desagravio de su pabellón que se realizó
en Kiel a bordo del acorazado Hannover, en presencia del jefe de la Estación Naval, contraalmirante
Barón von Gagern, el jefe de la Escuadra del Báltico, capitán de navío Schulz, el representante del
gobierno alemán Dr. Von Simson y el ministro argentino acreditado ante S. M. lmperial, Dr. Lucio B.
Molina.
Yrigoyen había negociado un tratado secreto con Luxburg por el cual los buques argentinos no
entrarían en la zona de guerra. Once días después de que se arregló el incidente del Toro, se
descubrió que el 8 de septiembre el gobierno de [Link]. puso en circulación tres cables de Luxburg
interceptados por el Reino Unido. Dos incluían la recomendación del ministro germano de que a los
barcos argentinos “se les hundiera sin que quede de ellos rastro alguno” (Peterson, 1985: 19-20).
El 12 de septiembre de 1917 Pueyrredón puso en manos de Luxburg su salvoconducto. El mismo
día, mientras se notificaba al gobierno alemán de su expulsión, Pueyrredón le agradeció a las
autoridades imperiales “por la manera magnánima y digna” como se había arreglado el incidente
del Toro. La negativa de Yrigoyen a tomar la conducta de Luxburg como causa de ruptura de
relaciones no satisfizo a amplios sectores de la opinión pública argentina. De todos modos, en
octubre el PEN resolvió admitir en sus puertos la presencia de barcos mercantes armados.
Además, los buenos oficios de Stimson, facilitaron la firma con el Reino Unido y Francia del
convenio triguero de 1918, que le permitió a la Argentina ubicar sus excedentes de producción,
logrando exportar 2 millones y medio de toneladas de trigo, aunque los altos beneficios
evidenciados en el transporte marítimo, mediante el abastecimiento a los ejércitos aliados, fueron

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