Contrato y Relación de Trabajo en Bolivia
Contrato y Relación de Trabajo en Bolivia
CONTRATO RELACIÓN DE
DE TRABAJO TRABAJO
CONTRATO RELACION
DE TRABAJO DE
TRABAJO
Acuerdo Nexo o
verbal o vínculo entre
escrito empleador y
traba
Consensual
Bilateral
Conmutativo
Oneroso
Principal
De tracto sucesivo
Yamile Hayes Michel, Ph.D.
Caracteres esenciales propios de la relación y del
contrato de trabajo
Prestación personal
Dependencia y subordinación
Estabilidad
Profesionalidad
Remuneración
Exclusividad
Yamile Hayes Michel, Ph.D.
ELEMENTOS CLÁSICOS DEL CONTRATO DE
TRABAJo
Consentimiento
Capacidad Objeto Causa
(vicios)
Contenido del
contrato de
trabajo en
Bolivia.
Requisitos formales del
contrato de trabajo?
Ninguno
Yamile Hayes Michel, Ph.D.
Cláusulas
legales.
Gastos
de viaje y Refrenda
retorno jurídica.
CAPÍTULO 4
EL CONTRATO DE TRABAJO
La expresión contrato de trabajo, no figuraba en los códigos civiles del siglo XIX, que sólo legislaron sobre “locación de servicios”. La denominación se utilizó por los economistas
antes de incorporarse a la terminología jurídica. La expresión fue adoptada inicialmente, de modo oficial, en Bélgica por Ley de 10 de marzo de 1900, después en Suiza, y más tarde en
Francia1.
En la doctrina francesa, Rouast define el contrato de trabajo como “una convención por la cual una persona pone su actividad profesional a disposición de otra, de modo que trabaje
bajo la dirección de ésta y para su provecho, mediante una remuneración denominada salario”. Capitant y Cuche lo consideran como un contrato “por el cual una persona, empleado,
obrero, doméstico, se compromete a trabajar para otra, durante tiempo determinado, o, lo que es más común, sin fijar plazo, mediante una remuneración en dinero, fijada ya sea por día,
semana o por mes, según sea el trabajo realizado”.
Para Rafael Caldera, el contrato de trabajo es aquel mediante el cual un trabajador se obliga a prestar sus servicios a un empleador bajo su dependencia y mediante una
remuneración.
Para Cabanellas, el contrato de trabajo es aquél que tiene por objeto la prestación continuada de servicios privados y con carácter económico, y por el cual una de las partes da
una remuneración a cambio de disfrutar o de servirse, bajo su dependencia o dirección, de la actividad profesional de otra. El esfuerzo productivo debe, en todos los casos, recibir una
compensación equitativa de aquel que obtiene beneficios. Se reúne en esta definición, la tesis del contrato de trabajo con la de relación de trabajo, en el sentido de prestaciones de servicio
supuestamente sin vínculo contractual, y se exige que: a) Los servicios sean privados, por lo que se excluyen las prestaciones de los funcionarios públicos como tales; b) Tengan carácter
económico, esto es, que no sean prestados con carácter familiar o de mutuo auxilio; c) Que exista una remuneración; d) La renumeración debe corresponder al hecho de utilizar la
actividad ajena o al de disfrutarla; e) Dicha actividad debe revestir carácter profesional –no implica esto que sea realizada únicamente por profesionales con título universitario, antes
YAMILE HAYES MICHEL, PH.D.
bien, que la persona que efectúa el servicio, conozca de su oficio-; y f) Que exista dependencia
o dirección entre quien presta la actividad y quien la disfruta o utiliza2.
Alonso Olea considera que contrato de trabajo es el que liga a los trabajadores que
voluntariamente presten sus servicios retribuidos por cuenta ajena y dentro del ámbito de la
organización y dirección de otra persona, física o jurídica, denominada empleador o
empresario. A su vez, Bueno Magana entiende que el contrato de trabajo es un negocio jurídico
por el cual una persona física se obliga, mediante una remuneración, a prestar servicios no
eventuales, a otra persona o entidad, bajo la dirección de cualquiera de las últimas. Agrega que
esa definición reseña sus elementos constitutivos, que son los siguientes:
La palabra relación proviene de la voz latina relatio, que significa conexión de una cosa
con otra, correspondencia o enlace entre dos cosas, como el vínculo o comunicación entre
dos o más personas. La locución “relación de trabajo”
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Cabanellas: Tratado…, Tomo II, Vol.1, p. 17
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Martínez Vivot: Ob. cit., p. 99
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YAMILE HAYES MICHEL, PH.D.
significa la conexión indispensable que existe entre quien presta un servicio y quien lo recibe.
La relación de trabajo se presenta cuando una persona física realiza actos, ejecuta
obras o presta servicios a favor de otra, bajo su dependencia y en forma voluntaria, y mediante
el pago de remuneración, cualquiera que sea el acto que le de origen. Tal relación, constituye
el objeto básico del Derecho del Trabajo, que es la propia prestación laboral. En esta relación,
el trabajador pone su capacidad de trabajo a disposición de otro, lo cual suele materializarse a
través de la realización de actos, ejecución de obras o prestación de servicios remunerados.
Dando una definición, se tiene que la relación de trabajo es toda relación obligatoria
laboral indistintamente de si procede o se origina de un contrato de trabajo, o de un especial
fundamento jurídico: Ley, disposición o reglamento oficial, etc., o aún de un acuerdo de partes
que no se haya concretado inicialmente como laboral, sino que, aduciendo que se trata de un
contrato de corte civil, en los hechos se produce, sin embargo, una relación laboral,
constituyendo este último caso, lo que se denomina el fraude laboral, pues se da un ribete de
carácter civil al contrato, pero la realidad demuestra que se trata de una relación laboral, siendo
ésta la que prevalece en aplicación de los principios fundamentales del Derecho del Trabajo.
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YAMILE HAYES MICHEL, PH.D.
Es menester reiterar que, en los hechos, puede acontecer que no se celebre contrato por
escrito, o que se suscriba un contrato en el que se estipule la inexistencia de relación laboral, al
consignar un contrato llamado civil en el que se incluyan cláusulas por ejemplo, relativas a la
necesidad que el trabajador (o “contratado”, como denominarían estos contratos) entregue
factura por el monto que se le paga, y que como contratado y no como sujeto del Derecho del
Trabajo, no reclamará derecho o beneficio laboral alguno; sin embargo, en estos casos,
bastará analizar si la relación entre la empresa contratante y el “contratado” existen los
caracteres de subordinación y dependencia, remuneración periódica y otros propios del
contrato de trabajo, para establecer que no es una relación civil, sino una laboral, y por ende, el
empleador se encuentra obligado a reconocer todos los beneficios que la ley acuerda para el
trabajador.
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El art. 6 de la LGT señala: “El contrato de trabajo puede celebrarse verbalmente o por escrito, y su
existencia se acreditará por todos los medios legales de prueba. Constituye la ley de las partes siempre
que haya sido legalmente constituido, y a falta de estipulación expresa, será interpretado por los usos y
costumbres de la localidad.”
5
Cabanellas: Tratado…, Tomo II, Vol. 1, p. 111
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YAMILE HAYES MICHEL, PH.D.
Los elementos propios del contrato de trabajo sirven para concretar su especial
naturaleza. Cabe referir que ni la doctrina ni la jurisprudencia se muestran acordes en sostener
que tales elementos resulten indispensables para la existencia del contrato de trabajo; y en
efecto, no se requieren todos ellos en un contrato para que éste sea de trabajo, dado que sin
exclusividad en ciertos
6
Martínez Vivot: Ob. cit., p. 104
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Los elementos típicos del contrato y la relación de trabajo son los siguientes7:
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El art. 2 del DS 28699 de 1 de mayo de 2006, señala: “Artículo 2.- De conformidad al artículo primero
de la LGT, que determina de modo general los derechos y obligaciones emergentes del trabajo
asalariado, constituyen características esenciales de la relación laboral:
a) La relación de dependencia y subordinación del trabajador respecto al empleador.
b) La prestación de trabajo por cuenta ajena.
c) La percepción de remuneración o salario, en cualquiera de sus formas y manifestaciones.”
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La indiscutida y transparente etimología latina (de sub, bajo, y ordinare, ordenar),
subordinación significa sometimiento o sujeción a poder, mando u orden de superior o más
fuerte. Por la función social del trabajo y por la dignidad personal del trabajador se excluye,
desde hace una centuria al menos, que resulte aplicable en lo laboral, y más en la
configuración técnica del contrato, la acepción despectiva de inferioridad, de situación
accesoria, de lo carente de importancia o interés. En lo laboral, la subordinación equivale al
estado de limitación de la autonomía del trabajador, sometido a la potestad patrimonial, por
razón de su contrato y en el desempeño de sus servicios, por autoridad que ejerce el
empresario en orden al mayor rendimiento de la producción y al mejor beneficio de la
empresa.
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Una de las circunstancias, o uno de los hechos más comunes de subordinación, es la
obligación de cumplir un horario. Donde un trabajador debe cumplir un horario, donde debe
pedir permiso para salir del trabajo o para falta a el, estamos frente a una subordinación,
puesto que si no fuese así, el trabajador podría disponer de su tiempo según su conveniencia,
siempre y cuando, claro está, cumpla con el objeto del contrato si este fuera de servicios, por
ejemplo.
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YAMILE HAYES MICHEL, PH.D.
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Íd.
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La profesionalidad es en relación al trabajador como el ejercicio de los actos de comercio
respecto al comerciante. De la misma forma que no es comerciante quien esporádicamente
realiza un acto de comercio, por ser necesario para ello que lo haga profesionalmente, así
también el prestador de servicios debe ejercer activamente su profesión –oficio- y, en
resumen, sacar de ella los medios de subsistencia.
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José de Chazal: Ob. cit., p. 78
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YAMILE HAYES MICHEL, PH.D.
La exclusividad, como nota distintiva del contrato de trabajo, lleva a estimar que todo
trabajador debe tener un empleo de su actividad, limitado a un solo vínculo jurídico
contractual de índole laboral; esto es que cada trabajador no pueda contratar sus
servicios con más de un empleador simultáneamente. Esta regla general admite
excepciones. Se admite, de tal forma, la coexistencia de dos o más contratos de
trabajo, por lo que el trabajador puede estar subordinado a tantos empleadores como a
vínculos laborales, pero en la ejecución de su trabajo, no es admisible que dos
contratos tengan validez a un mismo tiempo, lo que significa que un trabajador no
puede estar a las órdenes en su prestaciones, en forma simultánea, de dos
empleadores.
Estas características se integran unas con otras, considerando una en función de las
demás, se puede llegar a la verdadera caracterización del contrato de trabajo. La característica
más importante es la de dependencia y subordinación, ya que toda relación en la que se
demuestren estos caracteres, se traducirá en una relación de trabajo.
19
Cabanellas: Ob. cit., p. 113
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YAMILE HAYES MICHEL, PH.D.
a) Pluralidad de sujetos;
b) Capacidad, presupuesto para validar el consentimiento;
c) Voluntad, pues el consentimiento representa la voluntad conforme o la
voluntad contractual, resultado de la conjunción de las voluntades
singulares;
d) Declaración, por no resultar suficiente el consentimiento como hecho
interno o psicológico, se requiere su manifestación externa, ya sea
expresa o tácita;
e) Concordancia entre la voluntad interna y la declarada. La discrepancia
entre una y otra voluntades suscita problemas que dividen a la doctrina
en cuanto a la preferencia entre la voluntad real o la declarada19.
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Para Guillermo Cabanellas, los elementos esenciales se dividen en comunes, especiales y particulares o
especiales. En el contrato de trabajo constituyen elementos esenciales comunes, el consentimiento, la
capacidad, el objeto y la causa. Los requisitos especiales, son bilateralidad, onerosidad, etc.; y, los
particulares o especialísimos, son subordinación, exclusividad, estabilidad, profesionalidad. Sin embargo,
en lo personal, y por razones pedagógicas, prefiero distinguir entre caracteres del contrato de trabajo a lo
que Cabanellas llama elementos esenciales especiales; elementos propios del contrato de trabajo, a lo que
dicho autor denomina particulares o especialísimos; y, elementos esenciales propiamente, a los que él
califica como elementos esenciales comunes.
19
Cabanellas: Ob. cit., p. 113
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YAMILE HAYES MICHEL, PH.D.
El error es la falsa noción que se tiene de una cosa, consiste en creer verdadero lo falso y
falso lo verdadero. El error anula el consentimiento al crear una noción equivocada o
inextaca sobre lo querido o lo tenido en cuenta al realizar el vínculo jurídico. En materia
laboral puede haber error sobre la identidad del trabajador. Pero en estos casos, las
condiciones legales del trabajo serán las que reemplacen a las contractuales. Para
algunos, el error en la persona solo es causa de anulabilidad cuando se refiere a
empleados de confianza.
El dolo, constituye el artificio, astucia, trampa o engaño practicados por una de las partes,
con la manifiesta voluntad de inducir a error o de cometer fraude, de tal manera que sin
ellos, no habría obtenido el consentimiento de la otra.
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YAMILE HAYES MICHEL, PH.D.
padres o tutores. La Ley No. 2089 de 5 de mayo de 2000, ha modificado el Código Civil
en cuanto a la edad en que se produce la mayoría de edad. A partir de la publicación
de esa Ley, la mayoría de edad en nuestro país es a los 18 años, por consiguiente, ya
no se aplica lo establecido por la LGT en cuanto a las personas comprendidas entre los
18 a los 21 años.
El art. 126 del Código del Niño, Niña y Adolescente (Ley Nº 2026 de 27
de octubre de 1999), fija en 14 años la edad mínima para trabajar. Los
mayores de 14 años y menores de 18, necesitan la autorización de sus
padres o de la Jefatura del Trabajo.
La mujer casada, desde el año 1938, tiene derecho a trabajar, percibir
sus salarios y administrarlos libremente. Esto último también de
conformidad a lo dispuesto por el art. 54 de la LGT
Existen importantes y poderosas razones para evitar el trabajo de niños y niñas, o retrasar
su inicio temprano, precisamente, porque se debe resguardar su desarrollo físico, espiritual,
moral, intelectual. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), ha aprobado diversos
Convenios que protegen a los menores trabajadores20.
20
Más de 200 millones de niños de todo el mundo son trabajadores infantiles, y realizan tareas dañinas
para su desarrollo mental, físico y emocional. Los niños trabajan porque deben sobrevivir ellos y sus
familias. El trabajo infantil persiste incluso en lugares donde ha sido declarado ilegal y con frecuencia
está rodeado por un muro de silencio, indiferencia y apatía. Pero ese muro ha comenzado a desmoronarse.
La eliminación total del trabajo infantil es un objetivo a largo plazo para muchos países, pero hay algunas
de sus formas que deben ser enfrentadas cuanto antes. Casi las tres cuartas partes de los niños
trabajadores son víctimas de alguna de sus peores formas, incluyendo tráfico de personas, conflictos
armados, esclavitud, explotación sexual y trabajos peligrosos. La abolición efectiva del trabajo infantil es
uno de los desafíos más urgentes de nuestros tiempos. La OIT ha aprobado diversos Convenios y
Recomendaciones en ese sentido, entre ellos, uno de los más importantes, es el Convenio N° 182 sobre la
eliminación de las peores formas de trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación de 1999.
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YAMILE HAYES MICHEL, PH.D.
ejemplo, en una mina, el contrato tiene un objeto prohibido, pero no ilícito; y la trabajadora
puede reclamar lo lo que le corresponda por los servicios prestados, aún cuando el contrato
sea nulo por haber tenido un objeto vedado. En cambio, en el trabajo ilícito no existe
protección legal alguna; así, quien contratare los servicios de una persona para levantar
apuestas en lugares donde el juego esté prohibido, para colaborar en un hecho delictuoso,
no podrá exigir el cumplimiento de los servicios contratados; y si éstos hubiesen sido ya
prestados, tampoco cabrá pedir la retribución convenida21.
Admitiendo como causa lícita la ajustada a las leyes, a la moral y al orden público o al
menos no prohibida por tales normas, tenemos que causa ilícita es la contraria a las leyes,
a la moral o al orden público, de tal forma que basta que contradiga cualquiera de los tres
órdenes citados para que la ilicitud surja; mientras que precisa la triple conformidad con el
orden legal, moral y de fundamento social para reconocer la plena licitud. Estos conceptos
pueden aplicarse tanto al objeto como al fin perseguido por las partes. Es indiferente decir
que el acto es nulo por ilícito su objeto, o afirmar su nulidad por la ilicitud de la causa; allí
donde el objeto sea ilícito, bien por su naturaleza o por haber prohibición legal al respecto,
carece de validez el acto jurídico cumplido22.
21
Cabanellas: Ob. cit., p. 138
22
Íd., p. 144
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YAMILE HAYES MICHEL, PH.D.
El contrato de trabajo puede clasificarse de diversas formas, según el punto de vista que
sea considerado. Seguidamente, se presenta una clasificación aproximada de las diversas
especies de contrato, sin pretensión de ser exhaustiva, antes, bien, general e indicativa.
Se entiende por forma al conjunto de requisitos exigidos por ley para la celebración de
un contrato para que éste surta efectos legales.
El contrato de trabajo puede celebrarse por escrito o verbalmente, sin exigencia formal
de ninguna naturaleza para su perfeccionamiento. Excepcionalmente, se requiere que el
contrato sea necesariamente escrito en los contratos de aprendizaje, de menores, convenios
colectivos de trabajo, etc.
La tendencia legislativa actual es exigir la forma escrita en los contratos de trabajo, sin
que signifique su transformación en contratos solemnes. En una sociedad como la nuestra, con
elevado índices de analfabetismo, en materia civil se establecen solemnidades de protección a
favor del analfabeto, pero en materia laboral, no se exigen esas condiciones de protección y la
mejor garantía es la intervención del Estado a través de las autoridades laborales
administrativas. Sin embargo, la participación estatal en los contratos verbales no se efectiviza,
lo que hace que estos contratos no estén tan protegidos como
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YAMILE HAYES MICHEL, PH.D.
los escritos. Pese a todo, insistimos en que resulta muy recomendable pactar los contratos de
trabajo por escrito, lo que sirve especialmente al trabajador, como medio de prueba ante un
hipotético y eventual proceso laboral que tendría que instaurar para la protección de sus
derechos, y no obstante el principio de inversión de la prueba, el contar con un contrato escrito
le facilita sus reclamos.
La refrenda jurídica es una especie de legalización jurídica del contrato de trabajo con
la intervención de la autoridad laboral o administrativa. La visación o autorización se realiza por
dicho funcionario o a falta de él, por el Sub Prefecto, Corregidor, etc. No es necesario que se
cumpla la refrenda al momento de la suscripción del contrato, sino que puede hacérsela en
cualquier momento posterior y su falta no lo invalida ni anula.
No obstante lo dicho por esa norma, se recalca que un contrato de trabajo celebrado
por escrito que no haya sido refrendado no pierde su eficacia jurídica, siendo plenamente
válido, dado que aún los contratos verbales son eficaces y legales. Empero, se recomienda la
refrenda, a efectos que llegado el momento de una demanda laboral incoada por cualquiera de
las partes, ninguna de ellas niegue la existencia o suscripción del contrato, debiendo reiterarse
que la falta de refrenda jurídica no invalida, de ningún modo, el contrato.
Cuando se otorga el contrato de trabajo por escrito, debe contener las cláusulas
necesarias para identificar a las partes y establecer derechos y obligaciones. La Ley impone un
mínimo de cláusulas y las partes pueden agregar las que consideren pertinentes de acuerdo a
los usos y costumbres de los diferentes lugares.
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YAMILE HAYES MICHEL, PH.D.
El art. 7 del DR, especifica el contenido mínimo del contrato de trabajo de la siguiente manera:
El art. 15 del DR determina que los contratos de trabajo se suscribirán en papel común, quedando exentos del uso de timbres o de papel sellado (que ya ha sido dejado sin efecto), por
tratarse de actos de servicio social.
Cuando el trabajador debe prestar servicios en un lugar distinto a su domicilio el empleador deberá correr con los gastos de viaje y retorno. Al respecto, rige el artículo 9 de la LGT, del
cual se desprenden los siguientes extremos:
Si el empleador cambia de residencia y el trabajador le sigue en virtud del contrato de trabajo, el empleador corre con los gastos de viaje.
Si el trabajador es el que cambia de residencia, el empleador deberá pagar los “gastos razonables” y en caso de desacuerdo, la Inspección del
Trabajo hará la regulación respectiva. De acuerdo al espíritu de la norma citada, si el contrato de trabajo termina por voluntad del trabajador, por su
culpa o por acuerdo de partes, no hay obligación patronal salvo estipulación contraria.
En otras legislaciones se impone que el empleador corra también con los gastos de traslado de la familia del trabajador.
Cuando el trabajador presta servicios a más de 2 Kms. de su domicilio, el Estado puede imponer al empleador la obligación de traslado. El art. 10 de
la LGT, dispone que cuando el trabajo se verifique en un lugar que diste a más de 2 kilómetros de la residencia del trabajador, el Estado podrá,
mediante resoluciones especiales, imponer a los empleadores la obligación de traslado. Sin embargo, esta norma es apenas potestativa, cuando en
los hechos debería ser imperativa. YAMILE HAYES MICHEL, PH.D.