Guía sobre Benzodiacepinas y Adicción
Guía sobre Benzodiacepinas y Adicción
Andrés Irasuste
Índice de ítems:
1. Agradecimientos p. 3
3. Introducción p. 6
6. Un poco de historia p. 34
7. Mecanismo de acción p. 39
8. Los “fármacos Z” p. 40
9. La abstinencia p. 42
14. El proceso para realizar este estudio con otras guías ya existentes p. 62
16. Justificación p. 77
19. Temporalización p. 79
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Agradecimientos
También deseo agradecer los aportes reflexivos de mis amigos Pablo Falcao (vinculado al
sector de la salud), Laureano Galarraga, Nicolás González y Santiago Pence.
Desde una perspectiva social, filosófica y comunicacional, deseo agradecer, por demás, al
Magíster y escritor Lucas Carena, también proveniente de la hermana República Argentina,
de quien he aprendido meritorios aportes.
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asimismo de interesantes intercambios desde Francia-, a mi colega la Psicóloga María
Introini, a la Psicóloga Silvana Giachero y al PhD en Psicología Eduardo Keegan (de la
hermana República Argentina y formado en el Reino Unido, quien ha sido el más destacado
docente que he tenido en mi trayectoria de postgrado, y de quien he aprendido
inconmensurablemente).
Por demás, agradezco a todo mi staff de compañeros y colegas de trabajo, por sus
intercambios y aportes tan valiosos trabajando con personas que, en parte, padecen el
problema de las drogodependencias: a mi supervisora la Psicóloga Laura Hernández, a
los/as Trabajadores Sociales Matías Bonini, Agustina Patrón, Agustina Larrosa y Silvina
Batista, como asimismo a las Psicólogas Sofía de León Aufe y Ximena Luna. También al
Sociólogo Diego Rivero, por los momentos de intercambio y su labor como director
organizacional.
Asimismo, gracias a William Villarino he logrado desarrollar una mirada filosófica sobre el
tema, y quien me ha clarificado muchas cuestiones sapiencialmente.
Finalmente, aunque no por eso menos importante, deseo agradecer a mi tutora Enoé
Parada, como asimismo a mi familia en su totalidad por todo su apoyo.
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1. Abstract:
This monograph, which aims to be a didactic resource for diverse health professionals and
technicians in the social area, systematizes the information regarding benzodiazepines (also
called anxiolytics or ‘minor tranquilizers’), their consumption, pharmacodynamics and
adverse addictive effects. The socio-demographic risk groups affected by this problem (such
as mental health professionals themselves) are investigated, as well as statistical data from
various Western countries on the evolution of consumption. The comorbidity of
benzodiazepine consumption and the development of benzodiazepine addiction with other
mental pathologies are analyzed too. A synthesis is made of the main psychological models
that explain the functioning of addictions, as well as their respective clinical approaches.
Likewise, some proposals for an adequate withdrawal of these substances while
experiencing abstinence are synthesized.
Key words:
Benzodiazepines. Drugs. Withdrawal syndrome. Dual diagnosis. Addiction.
2. Resumen:
En esta monografía, la cual aspira a ser un recurso didáctico para diversos profesionales
de la salud y del área social, se sistematiza la información concerniente a las
benzodiacepinas (los ansiolíticos, también llamados “tranquilizantes menores”), su
consumo, su farmacodinamia y efectos adictivos adversos. Se indagan los grupos
sociodemográficos de riesgo transversalizados por este problema (como los propios
profesionales de la salud mental), y asimismo datos estadísticos de diversos países
occidentales sobre la evolución de su consumo. Se analiza la comorbilidad del consumo de
benzodiacepinas y el desarrollo de adicción por benzodiacepinas con otras patologías
mentales. Se hace una síntesis de los principales modelos psicológicos que explican el
funcionamiento de las adicciones, como asimismo sus respectivos abordajes clínicos.
Asimismo, se sintetizan algunas propuestas para una adecuada retirada de estas
sustancias mientras se experimenta abstinencia.
Palabras clave:
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Introducción
“(…) la terapia nos ocupa aquí únicamente en la medida en que ella trabaja con medios psicológicos; por el
momento no tenemos otros. Quizás el futuro nos enseñe a influir en forma directa, por medio de sustancias
químicas específicas, sobre los volúmenes de energía y sus distribuciones dentro del aparato anímico.
Puede que se abran para la terapia otras insospechadas posibilidades; por ahora no poseemos nada mejor
que la técnica psicoanalítica…” (Freud, [1937-39] 1991, p. 182)
Mediante este recurso didáctico, se aspira a abordar -en tanto propósito- el uso
problemático de las benzodiacepinas, con el fin de promover la prevención de este
fenómeno. En particular, esto tiene diversas aristas: la forma de prescripción de los
sistemas de salud de estas sustancias, el uso problemático que hacen de ellas los
pacientes, así como el acceso a las mismas en mercados ilícitos. A su vez, se abordará el
uso problemático dentro del propio personal sanitario como consumidores de
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benzodiacepinas. De manera específica, mediante la contrastación de información
científica y académica, se indagarán estos fenómenos, como asimismo los efectos no
deseados de dicho consumo.
Algunos estudios concluyen que las benzodiacepinas poseen un potencial adictivo bastante
significativo, y que un buen número de personas desarrollan dependencia a las mismas,
tanto frente a un tratamiento médico adecuado como inadecuado, o con automedicación.
Además, dichos estudios concuerdan en la capacidad nociva de las mismas sobre ciertas
funciones cognitivas cuando el consumo se vuelve crónico. (van Valkenburg y Akiskal,
1999, pp. 45 ss.) (Olivia Boeuf-Cazou et al., 2011) (World Drug Report, 2022. p. 122)
(America's State of Mind Report, April 16, 2020).
En 2018, el 2.1% o 5.7 millones de personas en USA informaron sobre un uso indebido de
tranquilizantes previamente recetados. (NCDAS, 2023) Como bien se menciona en la obra
del psiquiatra e historiador Edward Shorter, estas “píldoras para los nervios” fueron vistas
enseguida como algo grandioso para los clásicos malestares neuróticos tras la era del
psicoanálisis. (2021, p.12) Los periodistas comenzaron a hablar sobre una nueva “era de
la ansiedad”. (Shorter, 2021, p. 39)
A pesar de todo ello, el siguiente análisis de proyección estima que hacia el 2029, el
mercado de las benzodiacepinas contabilizará 3.9 billones (trillones hispanos):
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Figura 1
Desde finales de la década del año 2 mil ha aumentado el consumo drásticamente en todo
el mundo. Entre 2009 y 2017, 111 países y territorios notificaron a la Oficina de las Naciones
Unidas contra la Droga y el Delito un total de 803 nuevas sustancias. Recientemente han
aparecido en el mercado de las drogas recreativas nuevas benzodiazepinas. El uso
indebido y abuso de "benzodiacepinas de diseño", un nombre común para las nuevas
sustancias psicoactivas de la clase de las benzodiacepinas se ha convertido en un
problema progresivo en muchos países. El grupo de las benzos de diseño incluye
candidatos a fármacos que nunca han sido aprobados para uso médico, compuestos que
fueron sintetizados mediante una simple modificación estructural de un fármaco registrado,
y algunos metabolitos activos de benzodiacepinas registradas. (Zawilska y Wojcieszak,
2019)
Estas sustancias se han convertido en una forma más usual de lo que se supone de tratar
de mitigar malestares como los trastornos de ansiedad y el insomnio. Sin embargo, el uso
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prolongado de benzodiazepinas puede tener efectos negativos en la salud, incluyendo la
dependencia y el muy desagradable síndrome de abstinencia. Además, la falta de acceso
a terapias efectivas y a opciones de tratamiento alternativas también puede ser un problema
en la sociedad actual, al menos por dos motivos: las personas desarrollan una dependencia
de las benzos tras una prescripción médica; las personas se auto suministran benzos
consiguiéndolas en el mercado informal, y finalmente las personas no encuentran un
tratamiento adecuado una vez desarrollada la adicción por cualquiera de estas vías.
Precisamente sobre esto plantea Brownstein que (2016, p. 132): "Entre los pacientes que
toman benzodiacepinas con fines médicos durante al menos un mes, casi la mitad (47%)
se vuelven dependientes (...).” (Traducido del inglés)
Afirman Votaw et al.: "El uso indebido de benzodiazepinas es una preocupación de salud
pública mundial que se asocia con una serie de consecuencias preocupantes. (…)" (2019,
p.2) En USA, el uso indebido supuso el 17.2% del consumo total. Entre los 18 y los 25 años
se registró el mayor consumo indebido. El uso indebido y el abuso o la dependencia de
opiáceos o estimulantes recetados están fuertemente asociados con el uso indebido de
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benzodiacepinas. Dicho uso sin receta médica fue el tipo más común de uso indebido, y un
amigo o pariente fue la fuente más común acorde a este estudio.
A pesar de sus conocimientos sobre los riesgos y las opciones de tratamiento de los
trastornos por abuso de sustancias, los médicos no son inmunes a ellos, claramente. Varios
estudios han demostrado que los médicos tienen un mayor riesgo de depresión,
enfermedades adictivas y agotamiento debido a la carga física relacionada con la profesión
y, en particular, una mayor prevalencia de trastornos relacionados con sustancias,
especialmente abuso o dependencia del alcohol y otras drogas. La drogodependencia entre
los médicos parece ser incluso mayor que en la población general debido al acceso
relativamente fácil a medicamentos psicoactivos, en particular hipnóticos, benzodiacepinas,
ketamina y opiáceos. (Bransi et al., 2020)
Sea como sea, es importante que las personas tengan acceso a una variedad de opciones
de tratamiento, incluyendo terapias psicológicas (basadas en la evidencia de su eficacia) y
farmacológicas, para tratar los trastornos de ansiedad y el insomnio. Además, es importante
abordar las causas subyacentes del cansancio y el estrés en la sociedad para reducir la
necesidad de medicamentos como las benzodiazepinas. En resumen, es necesario un
enfoque integrado que aborde tanto los síntomas como las causas del cansancio y el estrés
en la sociedad. Y a esto se le añade el tratamiento de la retirada de las benzodiacepinas
cuando este es un problema, lo cual muchas veces es una tarea muy ardua, tanto para el
psiquiatra tratante como para el psicoterapeuta, pero fundamentalmente para el paciente.
Desde hace 3 décadas o más, se sabe que cerca de un tercio de los pacientes tratados con
benzodiacepinas desarrollan dependencia. Es posible que esta cifra haya aumentado hoy.
En otro estudio, la sedación debido a la dependencia de estas sustancias fue un predictor
de conductas antisociales asociadas y los síntomas del espectro caracterológico: trastorno
de somatización, rasgos de personalidad límite, personalidad histriónica, estado de ánimo
lábil, arrebatos de mal humor, relaciones inestables y tempestuosas caracterizadas por la
idealización y la devaluación, así como malos resultados psicosociales. Las ideaciones
suicidas también estuvieron presentes. Los sujetos dependientes eran más propensos a
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abusar también del alcohol, los psicodélicos y ciertos estimulantes. (van Valkenburg y
Akiskal, 1999, pp. 45 ss.)
Según el Reporte Mundial sobre Drogas (World Drug Report) de Naciones Unidas:
“El fentanilo y sus análogos se venden en el mercado europeo a través de fuentes en línea
y en la calle, a veces falsificados o adulterados con heroína u otras drogas, como
benzodiacepinas falsificadas.” (2022, p. 122)
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Se pregunta el profesor Peter Gøtzsche: “¿Por qué iba alguien a tomar fármacos tan
peligrosos en lugar de leer un libro hasta quedarse dormido de forma natural? La
psicoterapia también es una opción mejor que las pastillas.” (Gøtzsche, 2013, p. 136)
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Marco teórico: 20 conceptos operativos
Acorde a la Organización Mundial de la Salud -OMS-, las drogas son sustancias que, una
vez ingeridas o suministradas, perturban los procesos mentales, como la percepción, el
estado de ánimo, la cognición y la regulación emocional. (WHO, 2023)
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2. La Farmacodinamia:
Es lo que la droga hace y provoca en un organismo vivo. Son los efectos de una droga en
el organismo. Es lo que la droga le hace al cuerpo. (Stolerman y Lawrence, 2015, p. 1275)
3. La Farmacocinética:
• Acorde al National Institute of Drug Abuse de USA (NIDA, 2018, p. 5), esto sucede
porque:
• A) Para sentirse mejor. Las drogas pueden producir sensaciones intensas de placer.
A esta euforia inicial le siguen otros efectos, que difieren según el tipo de droga
consumida.
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5. ¿Son los psicofármacos simplemente drogas legales?
Las drogas ilegales y los medicamentos, entonces, difieren en varios aspectos, incluyendo
su clasificación legal, su uso médico, su regulación y su seguridad en la fabricación y uso.
Uso médico: Los medicamentos están diseñados para tratar o prevenir enfermedades o
afecciones médicas específicas. Por otro lado, las drogas ilegales no tienen un propósito
médico legítimo y su uso está prohibido.
Seguridad: Los medicamentos son seguros de usar cuando se siguen las instrucciones
correctamente. Sin embargo, las drogas ilegales pueden ser peligrosas e incluso mortales
si se consumen en exceso o se combinan con otros medicamentos o sustancias.
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En resumen, la principal diferencia entre drogas ilegales y medicamentos es que los
medicamentos son regulados y aprobados por las agencias gubernamentales para un
propósito médico científicamente legítimo, mientras que las drogas ilegales son tales y no
están destinadas a un uso médico.
6. ¿Qué es automedicarse?
Existen adicciones conductuales, por ejemplo, el juego patológico, las cuales no implican
sustancias. No obstante, el cometido aquí es referir a las adicciones con sustancias. La
adicción a las drogas es un trastorno mental y físico que se produce cuando una persona
tiene una necesidad compulsiva de consumir drogas, a pesar de los efectos negativos que
esto puede tener en su vida. La adicción a las drogas es causada por una combinación de
factores biológicos, psicológicos y sociales, y puede ser difícil de superar. Se puede afirmar
que: "Es un estado de obsesión y compulsión en el que el organismo depende de una
sustancia para su funcionamiento normal, caracterizado por la pérdida de control sobre su
consumo.” (Stolerman y Lawrence, 2015, p. 25) (Traducido del inglés) En otras palabras,
una drogodependencia surge de un patrón desadaptativo de consumo de sustancias, que
da lugar a un conjunto de fenómenos conductuales, cognitivos y fisiológicos que se
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desarrollan tras una ingesta repetida. Incluye un fuerte deseo de consumir la droga,
dificultades para controlar su uso, la persistencia en su consumo a pesar de las
consecuencias nocivas, una mayor prioridad dada al consumo de drogas que a otras
actividades y compromisos, un aumento de la tolerancia orgánica y un estado de
abstinencia que se manifiesta físicamente. (Pillay, 2013, p. 545) National Institute on Drug
Abuse de USA (2018, p. 4) (ISEP, 2023, Módulo 1)
Los psicólogos cognitivos, hacen énfasis precisamente en los aspectos cognitivos, dado
que una adicción también implica pensamientos, cogniciones excesivas sobre una
sustancia que adquiere una gran importancia en detrimento de otras actividades que antes
tenían mayor importancia para el individuo. (Miller, et al., 2009, p. 78)
Sí. Por algún curioso motivo, aún hoy las adicciones suelen ser vistas -en ciertas ocasiones-
como algo separado de los trastornos psicológicos tales como la depresión, la
esquizofrenia, TOC, etc. En el pensamiento popular, aun hoy las adicciones son vistas
como “una falla del carácter” o una debilidad moral. Sin embargo, científicamente es sabido
que las adicciones son un trastorno neuropsicológico. De hecho, la mayoría de las personas
que alguna vez prueban una sustancia, no desarrollan una adicción. En 2020, en todo el
mundo, 1 de cada 18 personas de entre 15 y 64 años -284 millones de personas- (el 5.6 %
de la población mundial), había consumido alguna droga en los 12 meses anteriores a la
indagación. Pero sólo fue un 13% el que desarrolló una dependencia. (United Nations World
Drug Report, 2022, p. 61)
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El manual DSM 5 brinda todo un subcapítulo acerca del trastorno por el uso de sedantes,
hipnóticos y ansiolíticos (2013, pp. 550-560). Se sugiere revisar dicho manual para aquellos
técnicos que no estén familiarizados con el mismo y que deseen una indagación en mayor
profundidad.
9. Craving y Priming:
“Craving”: Deseo intenso e irrefrenable de consumir una sustancia que, aunque no existan
síntomas de abstinencia, provocan signos físicos (ansiedad somática). Instiga a consumir.
(ISEP, 2023, Módulo 1) A “Craving” se lo podría traducir como “ansia” o “antojo”.
Siendo esto así, el impulso es la puesta instrumental del craving, su intención conductual.
A medida que el consumo avanza, se vuelven actividades automáticas, similares a una
compulsión conductual.
No. Esta falsa dicotomía, creada por la literatura y el pensamiento populares en la materia,
únicamente contribuye a distorsionar la percepción de riesgo en cuanto al uso de drogas
en general, y algunas en particular, como la nicotina o el cannabis, consideradas “blandas”.
Por ejemplo: un estudio reciente de metaanálisis muestra que, básicamente, la depresión
y la ansiedad son tres veces más probables en personas con trastorno por consumo de
cannabis. Las tasas de trastorno depresivo mayor y de trastorno de ansiedad generalizada
son tres veces más altas en los individuos que padecen el trastorno por consumo de
cannabis. Luego vendrá la afección por síndrome amotivacional. Esto es solo un ejemplo
de cómo una droga tildada como “blanda” en verdad no lo es. (Vivian et al., 2021, V. 281,
pp. 467-475)
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Así, el cannabis, considerada durante mucho tiempo como una droga “blanda”, duplica el
riesgo de desarrollar psicosis y adelanta la edad de inicio de la esquizofrenia en personas
ya predispuestas, bajo el aspecto de un cuadro esquizofreniforme con síntomas de apatía
e ideas delirantes. Entonces, lejos de ser blandas, las implicaciones sanitarias y sociales
de su consumo pueden considerarse como severas. (Madoz-Gúrpide y Ochoa Mangado,
2011, pp. 320 ss.)
Por ende, se sugiere renunciar a esta división entre sustancias “duras” y “blandas”.
Se ha demostrado que la patología dual es común entre las personas con adicciones. De
hecho, se estima que entre el 50% y el 75% de las personas con trastornos adictivos
también padecen otro trastorno mental. La presencia de una patología dual puede
complejizar el tratamiento de las adicciones, ya que puede ser más difícil abordar tanto el
trastorno adictivo como el trastorno mental. (ISEP, 2023, Módulo 4)
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12. ¿Qué es la dependencia de una sustancia?
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La dependencia física de una sustancia se refiere a una serie de signos y síntomas físicos
y psicológicos, que aparecen cuando una persona se ve privada de esta sustancia. Estos
síntomas incluyen síntomas físicos, como deseos intensos, náuseas, dolores de cabeza,
dolores musculares, temblores y sudoración; síntomas psicológicos y cognitivos, como
ansiedad, depresión, irritabilidad, ansiedad y desesperación; y comportamientos de
recaída, como intentos de conseguir la sustancia a cualquier precio. (ISEP, 2023, Módulo
1)
Usar una droga refiere al consumo de una sustancia con una cantidad, frecuencia, o vía de
administración que no genera riesgo de dependencia, y cuyo uso no altera
significativamente la vida cotidiana. (Beck et al., 1999, p. 20) Esto puede ocurrir también
con las benzodiacepinas.
El abuso de sustancias puede dar lugar a una posterior dependencia. En el abuso no existe
tolerancia ni síndrome de abstinencia aún. En otras palabras, el abuso refiere a un patrón
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disfuncional de utilización de la sustancia, mientras que un uso que conlleva a una adicción
implicará dependencia física y no poder controlar el consumo. (Miller, 2009, pp. 80-81)
Desintoxicarse de una droga significa detener el uso de una sustancia adictiva, como, por
ejemplo, alcohol, opiáceos, cocaína, entre otras. Este proceso puede ser difícil y requiere
de un enfoque integral que incluya tratamiento médico con fármacos, psicológico y de
apoyo. (Greenfield, 2022, pp. 47 ss.)
Los síntomas del síndrome de abstinencia pueden variar dependiendo de la droga que se
haya consumido, la dosis y la duración del uso, y pueden incluir náuseas, dolores de
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cabeza, sudoración, temblores, ansiedad, insomnio, irritabilidad, depresión, dolores
musculares, entre otros. Acorde al manual de Psiquiatría DSM 5, el síndrome de abstinencia
de los sedantes, hipnóticos y ansiolíticos presenta las siguientes características (2013, pp.
556-557): Hiperactividad autonómica (por ejemplo, sudoración o pulsaciones superiores a
100 latidos por minuto). 2. Temblor de manos. 3. Insomnio. 4. Náuseas o vómitos. 5.
Alucinaciones o ilusiones visuales, táctiles o auditivas transitorias. 6. Agitación psicomotora.
7. Ansiedad. 8. Convulsiones.
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búsqueda de sustancias y, por tanto, su uso es ya inminente. En la zona de transición entre
la línea de no retorno y el uso de la sustancia, la recaída comienza siendo algo conductual,
sin que se haya dado aún el uso posterior de la droga. (ISEP, 2017) La mayoría de las
personas experimentan al menos una caída antes de lograr mantener la abstinencia a largo
plazo. La recaída puede ser el resultado de factores como el estrés, la ansiedad, la
depresión, la falta de apoyo o la exposición a estímulos relacionados con el consumo de
drogas, y es por ello por lo que debe ser considerada un síndrome (conjunto de signos y
síntomas). (ISEP, 2023, Módulo 1)
Son signos y síntomas de una recaída principalmente los siguientes: Volver al pensamiento
obsesivo con respecto al uso de sustancias. Insomnio y ansiedad. Aislamiento o pérdida de
contacto con otras personas. Aumento de la irritabilidad. Sentimientos de depresión y
ansiedad flotantes que no se relacionan necesariamente con ningún acontecimiento
externo. Conducta desafiante en relación con el plan de recuperación. Descuidar el plan de
recuperación, dejando de asistir a reuniones, faltando a las visitas con el terapeuta, no
cumplir lo previamente acordado. Actitud defensiva cuando se habla de su tratamiento y
recuperación.
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estados de ánimo fluctuantes (desregulación emocional) y estrés. También se ha
observado una falta de habilidades de afrontamiento ante situaciones de riesgo, falta de
autoestima y autoeficacia, así como una carencia de propósito existencial.
Una vez efectuada la exégesis sobre estos conceptos medulares sobre las drogas y su
adicción, en la próxima sección, se exhiben datos conceptuales acerca de qué es
específicamente una benzodiacepina y sus características asociadas.
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Figura 2
Nota: Tomado de (Substance Abuse and Mental Health Services Administration, 2023)
Acorde a otra fuente, el National Institute of Drug Abuse de Estados Unidos, las tasas de
recaídas serían las siguientes, en comparación con otras afecciones:
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Figura 3
Comparación de las tasas de recaída entre trastornos por uso de sustancias y otras enfermedades.
Acorde a esta fuente estadística, los trastornos por uso de sustancias poseen una tasa de
recaída de entre el 40% y el 60%, siendo de 50% - 70% para la hipertensión y el asma.
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18. ¿Qué es la rehabilitación?
Dos estudios han señalado genes que pueden influir en el alcoholismo en los cromosomas
1, 2, 7 y 11, y un gen en el cromosoma 4 que puede servir para proteger a las personas de
convertirse en sujetos dependientes. Mientras se prosigue la búsqueda de los genes
responsables del alcoholismo, la siguiente pregunta obvia es cómo actúan estos genes para
influir en la adicción, un campo de investigación denominado “genómica funcional”. (Barlow
et al., 2021, pp. 366-367)
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Un factor genético que parece estar implicado en el alcoholismo tiene que ver con la
capacidad del organismo para metabolizar el alcohol. El hígado produce una enzima
llamada alcohol deshidrogenasa (ADH) que descompone el acetaldehído, un subproducto
del alcohol. Si el acetaldehído no se descompone, sino que se acumula en el organismo, la
persona enferma gravemente.
En 1990, un estudio sugirió que el alcoholismo podría estar relacionado con un gen
concreto, el DRD2. Este gen parece regular la sensibilidad de los receptores a la dopamina.
El sistema dopaminérgico afecta a la capacidad de las drogas para proporcionar
experiencias placenteras, y se postuló que el gen DRD2 influía en el alcoholismo al
aumentar la calidad positiva de estas experiencias. Las investigaciones genéticas
realizadas hasta la fecha indican que el abuso de sustancias en general se ve afectado por
ciertos genes, pero ningún gen único parece causar un consumo problemático de
sustancias. Los factores genéticos pueden afectar a la forma en que las personas
experimentan determinadas drogas, lo que a su vez puede determinar en parte quién
desarrollará o no problemas. Cuantos más factores de riesgo tiene una persona, más
posibilidades tiene de que el consumo de drogas la lleve al abuso y a la adicción.
Los factores de protección, por su parte, reducen el riesgo de adicción. Tanto los factores
de riesgo como los de protección pueden ser ambientales o biológicos. Factores de riesgo
son: conducta agresiva en la niñez, ausencia parental, dificultades para resistir la presión
de grupo y de pares, disponibilidad de drogas en las cercanías de los propios centros
educativos, pobreza en la comunidad y experimentar con drogas en sí mismo,
naturalmente. Factores de protección son: autoeficacia y autocontrol, apoyo parental,
vínculos positivos, buen rendimiento escolar y políticas antidrogas en la escuela, como
buenos recursos económicos comunitarios. (NIDA, 2020)
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Por lo tanto, no se puede predecir con certeza si alguien desarrollará una adicción
basándose únicamente en su historial familiar o su perfil genético.
Sí, las adicciones se consideran una condición crónica. Esto significa que pueden durar un
período prolongado de tiempo y requieren un tratamiento continuo y en ocasiones repetitivo
para manejar los síntomas y evitar recaídas. Las adicciones implican una alteración
funcional del cerebro que puede afectar la forma en que las personas experimentan placer,
toman decisiones y controlan sus comportamientos. (NIDA, 2018)
A menudo, las personas que luchan con una adicción sienten una necesidad irresistible de
consumir la sustancia o participar en la conducta adictiva, incluso si esto tiene
consecuencias negativas en sus vidas.
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¿Qué es una benzodiacepina?
Con dosis apropiadas, se logra un efecto ansiolítico en forma rápida y efectiva, logrando
así aliviar la tensión subjetiva y los síntomas objetivos asociados a la ansiedad (sudor,
taquicardia, síntomas digestivos). Esto hace de las benzodiacepinas una herramienta
farmacológica de primera línea para el control temporal de la ansiedad grave. (Plá et al.,
2017, pp. 7-8) Muchos expertos recomiendan evitar o limitar el uso a corto plazo debido a
los riesgos de dependencia y abstinencia. A pesar de esto, las benzodiazepinas siguen
siendo ampliamente prescriptas debido a su efectividad en el tratamiento de trastornos
graves, como el trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno de pánico. (da Silva,
2009, pp. 49-63)
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Figura 4
Principales países productores de benzodiacepinas.
Nota: Tomado de (Informe de 2021 Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, p. 32, 2022)
Se puede apreciar, por otro lado, en la figura 5 el ascenso mundial de los diagnósticos por
casos de trastornos de ansiedad en tres décadas, divididos por género, los cuales ameritan
la mayoría de las veces la prescripción de benzodiacepinas:
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Figura 5
Las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de que se les diagnostiquen
trastornos de ansiedad y de que se les receten benzodiacepinas. Las personas con
trastornos por consumo de sustancias corren un mayor riesgo de abusar de los ansiolíticos,
pero poco se sabe sobre las diferencias de sexo en la prevalencia, las correlaciones o los
patrones de abuso de benzodiacepinas en esta población estudiada. En un estudio
específico, a la mitad la muestra se le recetaron benzodiacepinas, y el número de mujeres
que recibieron una prescripción fue mayor (58%) que el de hombres (44%). Más del 40%
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de la muestra informó luego de un consumo abusivo a lo largo de su vida y una cuarta parte
informó de un consumo abusivo regular (3 veces por semana o más) a lo largo de su vida.
(McHugh et al., 2020)
Un poco de historia
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• 1963: Diazepam
• 1963: Flurazepam.
• 1963: Lorazepam.
• 1963: Flunitrazepam.
• 1964: Clonazepam.
• 1965: Temazepam.
• 1965: Oxazepam.
• 1970: Triazolam.
El éxito fue tan notable, que no solo aparecen mencionadas en la canción de The Rolling
Stones "Mother's little helper", sino que desplazaron el uso de sustancias barbitúricas
(sedantes e hipnóticos históricamente anteriores).
La sustancia
Las benzodiacepinas se utilizan tanto para la ansiedad (propiedades sedantes) como para
el insomnio (propiedades hipnóticas), dado que poseen ambas propiedades. La gente las
conoce comúnmente como “ansiolíticos”. (Stolerman y Lawrence, 2015, pp. 275-281)
También son denominados “tranquilizantes menores” debido a que son depresores de la
actividad nerviosa. Los efectos clínicos buscados de las benzodiacepinas son básicamente
cuatro: 1) su efecto sedante o ansiolítico, 2) el efecto hipnótico, 3) efecto anti-
convulsionante, 4) la relajación muscular. (da Silva, 2009)
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¿Puede una persona quitarse la vida o morir accidentalmente mediante la ingesta de
benzodiacepinas? ¿Cuáles son los riesgos?
Las benzodiacepinas (por sí mismas) son sustancias en teoría “seguras” que raramente
producen efectos tóxicos graves, incluso con una ingesta importante. La ingesta reportada
de hasta 2.000 mg de Diazepam (0.002 Kg.) no ha provocado la muerte, ni siquiera una
morbilidad grave. Sin embargo, se han informado varios casos de muerte por sobredosis
de Triazolam y Flunitrazepam, debido a la depresión de las vías respiratorias. La muerte -
gracias a una correcta intervención médica- es infrecuente a menos que también se hayan
ingerido otros fármacos y sustancias, como los opiáceos y el alcohol. El metabolismo de
las benzodiacepinas es precisamente inhibido por el etanol cuando se administra
simultáneamente. (Pillay, 2013, p. 201) Un estudio con un total de 201 abusadores de
benzodiacepinas sugiere que el uso prolongado de altas dosis de benzodiacepinas, aunque
muy peligroso por varias razones, no parece producir una lesión hepática significativa
inducida por la droga. (Lugoboni et al., 2018, p. 1) La intoxicación por benzos produce los
siguientes signos y síntomas: Vértigo, dificultad para hablar, ataxia (dificultad para coordinar
movimientos), nistagmo (movimiento involuntario de los ojos), depresión de las vías
respiratorias con hipotensión, letargo, incluso coma. La depresión respiratoria es la principal
preocupación clínica en caso de sobredosis de benzodiacepinas. (Pillay, 2013, pp. 201-
203) En casos muy severos, la despersonalización, la distorsión sensorial y las
alucinaciones excéntricas han sido reportadas. (Ashton, 2002, p. 73)
Entonces, se constata que, si bien las benzos no son extremadamente tóxicas, no por ello
son inocuas. En situación, su seguridad es bastante relativa. (Informe OEA-CICAD, 2019,
pp. 251-252)
36
El uso prolongado de benzodiazepinas también puede tener efectos negativos en el sistema
nervioso y causar daño neurológico. Algunos de los efectos más comunes incluyen (da
Silva, 2009, pp. 49 ss.)
Pérdida de memoria: Las benzodiazepinas pueden afectar la memoria a corto y largo plazo,
lo que puede dificultar la capacidad de una persona para recordar cosas recientes o
antiguas.
Trastornos del sueño: Las benzodiazepinas pueden interferir con el sueño normal y causar
insomnio a largo plazo.
Ataxia: El uso prolongado de benzodiazepinas puede causar ataxia, un trastorno que afecta
la coordinación y el equilibrio.
Es importante destacar que estos efectos pueden ser más graves en personas mayores o
en personas con problemas de salud preexistentes, como enfermedades del hígado o
trastornos de la tiroides.
Los resultados de un estudio (Maust et al., 2019) concluyeron que los médicos que trabajan
en psiquiatría tienen la mayor prevalencia de consumo de benzodiacepinas. Este hallazgo
está respaldado por varios estudios que han demostrado que la prevalencia de benzos es
más alta entre los médicos que trabajan en psiquiatría en comparación con otras
especialidades. Los psiquiatras presentan la mayor prevalencia de consumo de benzos
debido a su conocimiento y acceso a esta clase de fármacos. El Alprazolam es la
benzodiacepina preferida independientemente de la especialidad y el año de residencia
debido a su rápida acción. Peor aún, según Gold et al. (2012) el suicidio de médicos es un
importante problema de salud pública, ya que la tasa de suicidios es mayor entre los
médicos que entre la población en general. En este estudio los médicos fueron
significativamente más propensos que los no médicos a tener antipsicóticos,
37
benzodiacepinas y barbitúricos presentes en las pruebas toxicológicas, aunque no así
antidepresivos. Las víctimas de suicidio médico muestran una probabilidad drásticamente
mayor de tener niveles medibles de benzodiacepinas y barbitúricos en sangre. Los médicos
y otros profesionales sanitarios corren un mayor riesgo de desarrollar trastornos por
consumo de sustancias que la población general. El consumo de sustancias se asocia a un
deterioro del funcionamiento neuropsicológico, que puede afectar a la capacidad de los
médicos para ejercer su profesión con una destreza y seguridad razonables. (Polles et al.,
2020)
En 1979, Salkind y otros descubrieron que los pacientes con ansiedad respondían de modo
similar al Diazepam que al efecto placebo de la vitamina C… (Cormack, Owens, Glynn &
Dewey, 1989, p. 7) Algo similar ya había sido observado por Hollister en 1973. (ídem) Este
dato no deja de ser, como mínimo, extremadamente llamativo.
Los estudios existentes recomiendan que su uso continuado no supere las 4 semanas. En
la actualidad, no se ha publicado ningún ensayo de eficacia superior a 8 semanas. Las
consecuencias neuro adaptativas del consumo prolongado de benzodiacepinas pueden ser
un factor subyacente a estos resultados. En otras palabras, un consumo prolongado de
benzos puede interferir con los efectos de los propios antidepresivos, fármacos ambos que
suelen administrarse en conjunto.
En este sentido, poblaciones de riesgo no solo son usuarios de los sistemas de salud o
personas que se automedican: el propio personal de la salud está transversalizado por este
problema. Un estudio de Khan et al. (2019) revela algo preocupante: la peculiar situación
de los médicos es su conocimiento cercano de los medicamentos y su tendencia a
automedicarse, lo que les hace propensos al abuso y dependencia de estas sustancias.
38
Este estudio se llevó a cabo para evaluar el consumo de benzodiacepinas entre los médicos
en formación del Hospital Docente Ayub (Pakistán). Los médicos son propensos a abusar
de los medicamentos de prescripción, como precisamente las benzodiacepinas. Los
resultados del estudio mostraron que la prevalencia de benzodiacepinas en médicos era
del 48.7%, lo cual es alarmante. Además, la mayoría de los médicos (un 65.1%) que
utilizaron benzos las adquirieron sin receta ellos mismos. Los hombres son más proclives
a abusar de las benzodiacepinas. La benzo más utilizada por los médicos fue el Alprazolam
(62.4%) y el Midazolam en los especialistas en anestesiología. Tal como se aprecia, el
fenómeno traspasa las fronteras de Occidente, e incluye a los propios profesionales de la
salud. Según Davidson (2020), en países como Islandia, Estados Unidos e Inglaterra se ha
hallado que el suicidio del personal de la salud (enfermeros), en gran medida está asociado
a la intoxicación farmacológica, principalmente con benzodiacepinas y opioides.
Como dato adicional, en lo que respecta a los accidentes de tráfico, un estudio arroja que
el 15.38% de la población general y el 10.97% de los conductores también consumen
benzodiacepinas. Casi el 2% de la población y más del 1% de los conductores toman estos
medicamentos todos los días. Las mujeres son las consumidoras más frecuentes en el
público en general, y el uso de ansiolíticos es habitual. El consumo aumenta conforme la
edad. (Herrera- Gómez et. al., 2018)
Todo ello debe hacer repensar a los profesionales de la salud mental en las consecuencias
de una mala prescripción de estas sustancias.
Mecanismo de acción
39
antedicho sistema cerebral de alerta y del miedo. (Clark et al, 2012, p. 21) Dado que
aproximadamente el 40% de los millones de neuronas de todo el cerebro responden al
GABA, esto significa que el GABA ejerce una influencia tranquilizadora general sobre el
cerebro: es el hipnótico y tranquilizante natural del sistema nervioso. (Ashton, 2002, p. 19)
(Duke et al., 2021) La unión de una benzodiacepina al receptor benzodiacepínico potencia
el efecto del GABA y aumenta la afluencia de iones de cloruro en las neuronas. (Moore &
Muse, 2012, pp. 70-71, p. 155)
Los “fármacos Z”
40
activo que el Flurazepam y posee propiedades similares. También se encuentra el Zolpidem
(marcas comerciales: Ambien, Somit, Sucedal). Por algún motivo, si bien el Zolpidem no es
una benzodiacepina (al igual que otros), y quizás porque opera en los mismos receptores
cerebrales, algunas clasificaciones anglosajonas la incluyen en la lista de benzodiacepinas
(Preston, O’Neal & Talaga, 2013, p. 214)
En un estudio de Kuhn et al. (2020), se analizaron los datos de los cuatro grupos de
discusión, integrados por 28 participantes. Los pacientes señalaron la falta de
conocimientos sobre los riesgos y efectos secundarios, el difícil acceso a alternativas y el
temor a abandonar el consumo de fármacos sin un apoyo profesional. A pesar de que los
médicos se mostraron cautelosos a la hora de prescribir benzodiacepinas y fármacos Z, los
problemas psicosociales de los pacientes mayores suelen considerarse complejos y los
conocimientos, la experiencia y los recursos para el tratamiento suelen ser insatisfactorios.
Las enfermeras describieron que, cuando se prescribían benzos, no sentían que fuera su
responsabilidad evaluar sus efectos. Se informó de que los farmacéuticos se mostraban
muy ambivalentes a la hora de informar a los pacientes sobre los riesgos, lo que puede
contradecir el consejo de prescripción proporcionado por el médico. Pacientes, médicos,
enfermeras y farmacéuticos informaron de diferencias en la percepción del uso a largo plazo
de benzodiacepinas y fármacos Z. No obstante, todos los participantes describieron falta
de información y expresaron la necesidad de un mayor intercambio de comunicación.
41
La Abstinencia
En 1979, Skegg y otros demostraron una asociación muy significativa entre el uso de
tranquilizantes menores y el riesgo de accidentes de tráfico graves para los conductores en
un estudio de 43.117 individuos, vinculando las prescripciones del médico de cabecera con
los registros de ingresos hospitalarios y muertes. (Cormack, Owens, Glynn & Dewey, 1989,
p. 12) A comienzos de los 80s, ya se había constatado que los pacientes tratados con
Lorazepam mostraban alteraciones estructurales ventriculares en escaneos cerebrales, así
como alteración de la memoria similar al síndrome de Korsakoff, alteración de las
habilidades visuoespaciales, cognitivas y de inteligencia en diversas baterías aplicadas de
pruebas. (Cormack, Owens, Glynn & Dewey, 1989, pp. 13-14) Si a los síntomas de la
42
retirada de la medicación, se le agrega todo esto, está claro que las benzodiacepinas no
son un buen negocio para la salud propia, aunque sí para las grandes farmacéuticas.
(Cormack, Owens, Glynn & Dewey, 1989, pp. 26 ss.)
43
El Fenazepam se desarrolló originalmente como medicamento en la URSS en 1975, y sigue
comercializándose en Rusia y en otros países de la antigua Unión Soviética. El Fenazepam
es una benzodiacepina de acción prolongada que, a diferencia de otras benzodiacepinas,
actualmente no está clasificada como sedante ni en Finlandia, en la mayoría de los demás
países europeos ni en USA. Los datos muestran que el abuso de Fenazepam es un
fenómeno muy extendido por ejemplo en Finlandia. El consumidor típico estadísticamente
es varón de unos 30 años que presenta policonsumo. Parece que hay dos grupos diferentes
de consumidores de Fenazepam: aquellos que toman Fenazepam como parte de un
espectro de sedantes y los que usan Fenazepam en un esfuerzo por controlar los efectos
de bajada del consumo de psicoestimulantes. (Kriikku et al., 2012) Preocupantemente,
están apareciendo pruebas de intoxicaciones, sobredosis y muertes relacionadas con el
Fenazepam también en otros países. Estos peligros han suscitado una creciente
preocupación en los países donde su uso recreativo se está volviendo palmario. Esto es
especialmente cierto en el caso del Reino Unido, sobre todo cuando se toma con otras
sustancias psicoactivas, en particular opiáceos. (Corkery et al., 2012)
44
se envían a Europa en forma de polvo a granel. Una vez en Europa, los polvos se
transforman en productos terminados.
45
Datos estadísticos en algunos países
Es importante tener en cuenta que no todas las personas que viven en la pobreza o la
marginalidad usan drogas, y que hay muchos factores que contribuyen a la adicción a las
drogas, incluyendo la genética, la salud mental y la influencia del entorno. Sin embargo,
abordar la pobreza y la marginalidad puede ser un paso importante para prevenir y tratar el
uso de drogas. Esto puede incluir programas que brinden acceso a recursos y
oportunidades para las personas en situación de pobreza, así como tratamiento y apoyo
para aquellos que luchan con la adicción a las drogas.
46
En una investigación de Sjöstedt et al. (2017, pp. 223-225) en Suecia, el principal hallazgo
del estudio es que varios factores sociodemográficos a nivel individual están asociados con
el uso a largo plazo de benzodiacepinas en pacientes de atención primaria con depresión,
ansiedad y/o insomnio. La edad avanzada, el nivel socioeconómico medio (ingresos y
educación), el hecho de recibir asistencia social y no estar en pareja se asociaron con un
mayor consumo de benzodiacepinas a largo plazo. El género no se asoció con el consumo
a largo plazo y el país de nacimiento sólo pareció tener una influencia menor en el consumo
a largo plazo de benzodiacepinas. Se incluyeron en la muestra del estudio 12.536
individuos. Aproximadamente el 75% de los mismos habían nacido en Suecia. Las
personas que consumían benzodiacepinas a largo plazo parecían tener un menor nivel
educativo y unos ingresos más bajos. Las enfermedades somáticas eran más frecuentes
entre las personas con un nivel socioeconómico bajo y se ha demostrado que la
comorbilidad es un factor que aumenta el consumo de benzodiacepinas a largo plazo. La
peor salud entre las personas con una calidad de vida baja podría explicarse en parte por
las dificultades para llevar un estilo de vida saludable que incluya ser físicamente activo y
tener un consumo moderado de alcohol. Por el contrario, los individuos con calidad de vida
alta, como los que tienen ingresos elevados y niveles educativos más altos, suelen tener
mejores oportunidades para llevar una vida sana debido a sus mejores posibilidades
económicas y a sus mayores conocimientos. Aunque los factores sociodemográficos están
asociados a la depresión, la ansiedad y el insomnio, es importante no exponer a estos
pacientes vulnerables a un consumo prolongado de benzodiacepinas, que puede dar lugar
a diversas complicaciones somáticas y psiquiátricas.
El uso de drogas está presente en todas las clases sociales y no es exclusivo de ninguna
en particular. Sin embargo, la disponibilidad y accesibilidad a diferentes tipos de drogas
puede variar según la clase social, y la percepción social de su uso también puede ser
diferente. En algunos casos, se asocia a la clase social baja o marginada con un mayor uso
de drogas ilegales, mientras que en otras sociedades se percibe que la clase alta puede
tener un mayor acceso a drogas legales, de prescripción o de diseño, como las drogas
sintéticas.
47
Es importante destacar que el uso de drogas es un problema complejo que no se limita a
una clase social determinada, y que puede afectar a cualquier persona independientemente
de su origen o situación socioeconómica. Por lo tanto, es necesario abordar la problemática
de manera integral y no estigmatizar a ninguna comunidad. Tanto es así, que al mismo
tiempo que vemos en las calles la adicción al crack por parte del clásico social destitute, el
príncipe Harry, miembro de la aristocracia británica, ha confesado su abuso de la cocaína
y la ketamina desde la adolescencia. (The Indian Express, 2023)
Es por ello, que se presenta a continuación datos estadísticos en la figura 6, para tener una
idea mucho más precisa sobre el consumo de drogas en general, y de benzodiacepinas en
particular, como fenómeno demográfico.
48
Figura 6
Prevalencia por trastorno por uso de sustancias y trastorno mental hacia 2019.
Tal como se observa, dentro de toda la población global estudiada, las afecciones por uso
de sustancias en general son de un 0.74%.
Sin embargo, esto es cuando se aprecia la situación de los trastornos mentales por
separado. En los hechos, es muy común la existencia de patologías duales, por lo que la
suma del consumo de sustancias junto a la existencia de uno o varios trastornos mentales
se dispara de tal manera que ostentan el primer puesto:
49
Figura 7
Tabla comparativa entre tipo de trastorno mental, porcentaje de población mundial, número de habitantes en
el mundo y género masculino/femenino.
Como se aprecia, hacia 2017 se estimaba que en el mundo 792 millones de personas
padecían y reportaban como afección algún tipo de trastorno mental. En cambio, si se
considera lo mismo, pero además en conjunción con el consumo problemático de
sustancias, la cifra asciende a 970 millones, superando así los diagnósticos de depresión y
ansiedad en sí mismos. Esta es la muestra de que se debe abordar estos casos como la
existencia de patologías duales.
50
Figura 8
En color rojo se visualizan las muertes directas en el mundo por uso de sustancias hacia
2019, y en color azul, la cantidad de personas para las que el tabaco, el alcohol y las drogas
ilícitas representan un factor de riesgo para el desarrollo de diversas enfermedades. Nótese
que el tabaco se encuentra en primer lugar como factor de riesgo para la salud.
En el siguiente gráfico (figura 9), se registran las muertes globales debido a drogas
específicas, desde el alcohol, los opioides, “otras drogas ilícitas” hasta las anfetaminas
psicoestimulantes:
51
Figura 9
Número de muertes por trastorno por uso de sustancias en el mundo hacia 2019.
52
No obstante, tras las siguientes gráficas (figura 10), se ve el consumo y la muerte por
benzodiazepinas en el mundo. En el siguiente gráfico se observan el total de muertes
directas por el consumo de drogas (se incluye el alcohol) en comorbilidad con cualquier
trastorno mental (patologías duales). Las cifras no incluyen las muertes por suicidio, pero
que a menudo están relacionadas con trastornos mentales y por consumo de sustancias.
Figura 10
Total de muertes directas por todos los trastornos mentales y por consumo de sustancias.
Nota: tomado de (Our World in Data, 2023) Esto incluye el consumo de alcohol, drogas y trastornos
alimentarios. Las cifras no incluyen las muertes por suicidio, que a menudo están relacionadas con trastornos
mentales y por consumo de sustancias. Periodo: 1990 – 2017.
Tanto USA y Alemania sobresalen abruptamente, junto a Reino Unido y Brasil. En 2015,
Portugal estuvo en el top de países de la OECD con mayor consumo reportado de
benzodiacepinas. Un total de 329 médicos participaron en un estudio -56% eran médicos
de familia-. (Neves et al., 2019) La edad media era de 44.10 ±15.2 años, con 19.03 ±14.9
años de experiencia clínica. Los médicos informaron del impacto negativo de las
benzodiacepinas sobre la función cognitiva (89%), su asociación con los accidentes de
53
tráfico (88%) y las caídas (79%). Además, el 58% de los médicos compartía la creencia de
que el uso crónico está justificado si el paciente se siente mejor y sin acontecimientos
adversos, curiosamente. Aunque el 68% declaró sentirse capaz de ayudar a los pacientes
a reducir o abandonar las benzodiacepinas, el 55% reconoció dificultades para motivarlos.
En comparación con otros especialistas médicos (en conjunto), los médicos de familia
fueron significativamente más conscientes de los efectos adversos de las benzodiacepinas
y consideraban que el uso crónico puede no estar justificado.
En cuanto a España, escribe Anthony Coyle para National Geographic (2023), que este
país también encabeza rankings mundiales de consumo de benzodiacepinas. Reporta
Coyle:
“(…) En 2021, un promedio de 110 españoles por cada 1000 habitantes consumió al menos
una dosis de benzodiacepinas al día. Somos el país del mundo con mayor tasa de consumo
de ansiolíticos, sedantes e hipnóticos por cada 1000 habitantes, según el último informe de
la ONU, a través de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (Bélgica y
Portugal son segundos con 84 y 80 consumidores diarios respectivamente). (…)
Comparado con cifras de 2010, el consumo de ansiolíticos, hipnóticos y sedantes ha subido
un 10% en España (de 82,50 dosis diarias por 1000 habitantes a de 93,04 dosis diarias por
1000 habitantes en 2021), según la Agencia Española del Medicamento (AEMPS). Antonio
Cano asegura que en España tenemos “una doble problemática”: la adicción a las
benzodiacepinas, y que los especialistas sólo saben resolver los problemas emocionales y
de salud mental con psicofármacos que, “en lugar de resolver los problemas, los cambian
y taponan”. (pp. 3-9)
Los investigadores noruegos Hestevik y Evensen (2021), observan en este país que
muchas personas con un trastorno de dependencia de opiáceos que inician un tratamiento
también poseen dependencia de las benzodiacepinas. Además, el uso simultáneo de
benzodiacepinas con opiáceos se asocia a un mayor riesgo de sobredosis. No obstante,
los estudios muestran que las benzodiacepinas se prescriben con frecuencia a las personas
en tratamiento por opiáceos. Esto puede deberse a que la ansiedad y los trastornos del
54
sueño son comunes entre esta población, y el abandono de las benzodiacepinas es todo
un reto.
En Alemania, en el periodo comprendido entre los años 2006-2016, acorde a Sven Buth et
al. (2019), aproximadamente una quinta parte de todas las prescripciones de benzos fueron
de larga duración durante al menos un año, lo cual no respeta los criterios pertinentes para
un tratamiento con dichos fármacos. Por otro lado, si bien la prescripción de opioides en
pacientes de tercera edad esta más o menos dentro de lo esperado, el número de
prescripciones aumentó también entre los pacientes más jóvenes. En los pacientes con
prescripciones de benzodiazepinas, la proporción a los que se les prescribió un fármaco
con el principio activo Lorazepam aumentó del 17.1 % en 2006 al 41.0 % en 2016, mientras
que el porcentaje de prescripciones de Diazepam se mantuvo casi constante. (2019, pp.
607-614) El abuso y la dependencia de las benzodiacepinas se reconocen y debaten
ampliamente desde hace más de 40 años en este país. Con más de 230 millones de dosis
diarias prescritas al año en Alemania, la carga de los reembolsos a los seguros de
enfermedad obligatorios es elevada, aunque con un ligero descenso de año a año. En la
actualidad, cerca del 50% de todas las recetas en Alemania se emiten de forma privada,
incluso en el caso de pacientes que tienen un seguro de enfermedad obligatorio. Las
estimaciones sobre el número de personas dependientes de las benzodiacepinas en
Alemania oscilan entre 128.000 y 1.6 millones. La mayoría de las estimaciones no tienen
en cuenta el gran número de prescripciones privadas (es decir, las que no son
reembolsadas por el régimen obligatorio de seguro de enfermedad), mientras que muchas
excluyen las prescripciones para personas mayores, a quienes se prescriben con mucha
frecuencia estos fármacos. (Janhsen et al., 2015)
Alemania es el único país del que se tienen noticias donde las prescripciones de
benzodiacepinas tienden a descender en el tiempo (tal como se observa en el gráfico), pero
al mismo tiempo que en el periodo de un año el tratamiento tiende a ser prolongado,
también aumenta la prescripción de opioides.
55
En Uruguay existen las siguientes prevalencias en consumo de sustancias y otros
trastornos hacia 2019, tal como se aprecia en la figura 11:
Figura 11
Prevalencia en Uruguay de ciertos trastornos mentales y por uso de sustancias hacia 2019.
En el caso de Uruguay, los trastornos por uso de sustancia poseen una prevalencia del
1.3%, teniendo por delante el uso de alcohol, los trastornos depresivos y los trastornos de
ansiedad. En el presente trabajo, se considera al alcohol como una droga más, dado que
no se efectúa una división de las drogas entre sustancias legales e ilegales. Afirma el
periódico El País (2021, p.1): “El año pasado las farmacias de los hospitales públicos
dispensaron más de un millón de recetas de benzodiacepinas: 2.800 por día, según
información de ASSE. Su uso irracional preocupa a expertos.”
56
Por otro lado, en la gráfica que se observa más abajo, se observa una evolución del
consumo de distintas benzodiacepinas en Uruguay. Clonazepam y Alprazolam han sido en
los últimos años las más consumidas con creces:
Figura 12
Evolución del consumo de benzodiacepinas en Uruguay por tipo, entre 2010 y 2016.
Aquí se constata que la benzodiacepina cuya prescripción más viene aumentando desde
2010 es una de vida media como el Clonazepam, seguida por el Alprazolam.
Acorde a la Junta Nacional de Drogas de Uruguay, tal como se deduce del gráfico más
abajo (figura 13), se puede ver el consumo por género de benzodiacepinas siguiendo
diferentes criterios: con y sin prescripción médica, tanto alguna vez en la vida como en los
últimos 12 meses. El género femenino sobrepasa con creces al masculino para ambos
criterios. Acorde a la última encuesta disponible de la Junta Nacional de Drogas en
Uruguay, las benzodiacepinas constituyen el tercer grupo de drogas (ya sea legales como
57
ilegales) más empleado por la población uruguaya, por detrás del consumo al alcohol y el
tabaco. De acuerdo con esta encuesta, el 16% de la población uruguaya ha consumido
alguna vez en su vida tranquilizantes, los cuales son mayormente benzodiacepinas. El 86%
las consumió por una prescripción médica, habiendo efectuado la misma un psiquiatra en
el 42% de los casos, y en un 43% un médico general u otro especialista. (Plá et al., 2017,
pp. 2-3)
58
Figura 13
Consumo de tranquilizantes con y sin prescripción médica alguna vez en la vida por sexo y por edad hacia
2018.
59
Acorde a este otro gráfico a continuación, la mayoría de las personas que han ingerido
benzodiacepinas en Uruguay lo ha hecho por una prescripción médica, aunque en segundo
lugar por un Psiquiatra, siendo el médico de medicina general el de primera línea:
Figura 14
Prevalencia de consumo de tranquilizantes en la población general de Uruguay hacia 2018, en los últimos 12
meses y últimos 30 días, con y sin prescripción médica.
60
Metodología
Papers académicos extraídos de las siguientes bases de datos y/o motores de búsquedas:
Scholar Google, PubMed, Medline, APA PsycInfo, Sci-Hub, Scielo, Scribid, Academia.edu,
Research Gate. Manuales científicos obtenidos en: Google Books, Amazon Books. Sitios
web estadísticos (Statista, Our World in Data, OMS, NIDA, etc.). Artículos periodísticos.
Idiomas de búsqueda: inglés, español y alemán.
Una síntesis pormenorizada del desarrollo histórico de diversos abordajes teóricos sobre el
concepto de “benzodiacepina”, “droga” y todas sus implicancias, por ejemplo, sus criterios
diagnósticos clínicamente formales. Una síntesis pormenorizada y estado del arte de los
hallazgos clínicos y neurocientíficos en las últimas tres décadas sobre drogodependencias
y benzodiacepinas, así como su comorbilidad y prevalencia con otras afecciones de índole
psicoemocional. Esto último ha constituido el criterio de selección y clasificación de las
fuentes, siendo en casi todos los casos su antigüedad (no más de 3 décadas) el criterio de
61
selección. Esbozo de los grandes lineamientos de un tratamiento clínico y revinculación del
individuo drogodependiente en su marco grupal y social.
Tabla 1
62
Beck, Terapia 1999 Revisión del Comprender el Adaptación del
Aaron T.
cognitiva de las modelo proceso de las modelo
Wright,
Fred D. drogodependen cognitivo adicciones cognitivo
Newman, cias. (Ed. clásico a la mediante un clásico de Beck
Cory F. Paidós) luz de otros modelo (pensado para
Liese, aportes e cognitivo y el la depresión) al
Bruce S.
investigacion abordaje tratamiento de
es. clínico de las las
mismas. drogodependen
cias.
63
Stolerman, Encyclopedia of 2015 Enunciación Elaborar una Fácil
Ian Psychopharmac en orden guía minuciosa accesibilidad a
64
Prochaska, Systems of 2010 Una síntesis Un análisis Una guía global
James Psychotherapy. pormenoriza transteórico a sobre la
65
Greenfield, Psychopharmac 2022 Una Que aquellos Una guía
Daniel ology for exégesis de que no son conceptualmen
Nonpsychiatrists los psiquiatras te diáfana
. A Primer. (Ed. fundamentos accedan a acerca de la
Springer) de la conceptos Farmacología y
farmacología sistematizados las
y la terapia y sólidos en prescripciones
farmacológic Farmacología. psicofarmacoló
a para gicas acorde a
técnicos no diversos
psiquiatras. trastornos
mentales.
Tabla 2
66
Janhsen The problems of 2015 Revisar Comprender la Las
K., Roser long-term selectivament situación sobre benzodiacepin
P., treatment with e la literatura el uso de as son muy
Hoffmann benzodiazepines sobre la benzodiacepin eficaces
K. and related epidemiología as en cuando se
substances. y el Alemania. administran
tratamiento de por primera
la vez, pero en
dependencia y general sólo
el abuso de deben
las administrarse
benzodiacepin para
as en indicaciones
Alemania. estrictas y
durante un
tiempo
limitado.
67
Ribeiro, Benzodiazepine 2021 Se utilizaron Comprender Las
Péricles. deprescription términos mejor la intervenciones
Schlindwei strategies in MeSH para la retirada de las centradas en la
n, Aline. chronic users: a búsqueda en benzodiacepin educación del
systematic cinco bases as en usuarios paciente
review. de datos: crónicos. presentan
MEDLINE, buenos
Cochrane resultados.
CENTRAL, Se sugiere que
LILACS, los estudios
SCIELO y futuros deben
Science considerar la
Direct, y se realización de
seleccionaron un seguimiento
los artículos de 6 meses o
de acuerdo más con
con los evaluación de
criterios de los síntomas
inclusión y de abstinencia
exclusión. y los patrones
de sueño, la
inclusión de
adultos
jóvenes en la
muestra y
algún tipo de
evaluación
cognitiva que
68
pudiera influir
acaso en los
resultados
para una
intervención
más eficaz.
69
Polles AG., Neuropsychologi 2020 Se parte de Indagar sobre Sigue sin
Williams cal impairment que los si la determinarse si
MK., Phalin associated with médicos y determinación las pruebas
BR., substance use by otros de cuándo un neurocognitiva
Teitelbaum physicians. profesionales individuo es s son lo
S., Merlo sanitarios capaz de suficientement
LJ. corren un participar de e específicas y
mayor riesgo forma sensibles
de desarrollar significativa en como para
trastornos por enfoques de reflejar
consumo de tratamiento sin adecuadament
sustancias en medicación es e los
comparación acaso esencial innumerables
con la para la cambios
población estabilización y cerebrales
general. En el implicados en
una revisión mantenimiento la adicción. Se
del estado del de la sugiere más
arte de recuperación. investigación.
diversas
publicaciones,
se describe
los déficits
neurocognitivo
s comunes
observados
tras el
consumo de
70
varias clases
de sustancias,
incluidos los
estimulantes,
las
benzodiacepin
as, el
cannabis, el
alcohol y los
opiáceos.
71
Lugoboni, High-dose 2021 Observar que Saber en qué La muestra
Fabio, benzodiazepine desde 2003, medida la incluyó 1281
Morbioli, dependence 1281 adicción a las pacientes con
Laura among health- pacientes benzodiacepin dependencia
care mayores de as afecta al de altas dosis
professionals: A 18 años han personal de BDZ que
neglected sido sanitario. fueron
phenomenon desintoxicado desintoxicados
s del consumo entre 2003 y
prolongado de 2019 con
altas dosis de infusión lenta
BDZ en la de Flumazenil.
Unidad de 139 (10.8%)
Adicciones del pacientes eran
Hospital profesionales
Universitario de la Salud,
de Verona. Se incluyendo 71
investigó la enfermeras
situación (51%), 43
profesional de médicos (31%)
todos los y 25 otros
pacientes profesionales
preguntándole sanitarios
s si trabajaban (18%), como
o habían ser dentistas,
trabajado veterinarios,
alguna vez psicólogos y
como fisioterapeutas.
72
profesionales
sanitarios.
73
McHugh, Sex differences in 2021 Estudio de El objetivo de Las mujeres
RK, Geyer, benzodiazepine cohorte. este estudio es son más
RB, Chase, misuse among caracterizar las propensas que
AR, Griffin, adults with diferencias de los hombres a
ML, substance use sexo en el tener una
Bogunovic, disorders. consumo prescripción de
O, Weiss abusivo de por vida. En
RD. benzodiacepin consonancia
as en una con los datos
muestra de sobre otras
adultos que sustancias, las
han recibido mujeres son
tratamiento por más propensas
trastornos por a decir que
consumo de abusan de las
sustancias (N benzodiacepin
= 352). A casi as para
la mitad de la sobrellevar la
muestra se le situación e
había recetado indicaron una
una mayor
benzodiacepin sensibilidad a
a y más del la ansiedad. La
40% había gran mayoría
abusado de (97%) de los
una participantes
benzodiacepin declaran
a. consumir
74
benzodiacepin
as junto con
otras
sustancias y el
65% de las
mujeres el
consumir
benzodiacepin
as por una vía
de
administración
no oral (por
ejemplo,
intranasal).
75
Resultados - Recurso creado
El recurso creado ha sido una monografía cuyos objetivos consisten en la síntesis y puesta
a punto de los descubrimientos neuropsicológicos y farmacológicos sobre las
benzodiacepinas y sus efectos sobre el cerebro humano. Asimismo, se mencionan estudios
de comorbilidad con otras afecciones, su prevalencia y características regionales. Luego,
como anexo, se presenta una síntesis de los principales modelos psicoterapéuticos para la
exégesis y el abordaje clínico de los trastornos por uso de sustancias. Con esto se pretende
que el lector y eventual facilitador (que no necesariamente es un psicólogo o psiquiatra)
tenga una comprensión cabal sobre cómo entender y abordar el problema. Los modelos
antes mencionados son: el enfoque médico, el modelo conductual, el modelo cognitivo-
conductual, el modelo metacognitivo, el modelo neuropsicológico, el modelo de abordaje
interpersonal, el modelo de prevención de recaídas, el modelo de reducción de daños, el
modelo de “tolerancia cero”, el modelo transteórico de cambio, y el modelo de entrevista
motivacional. Dentro del enfoque médico (farmacológico) y del modelo cognitivo
conductual, se hace referencia explícita al tema de las benzodiacepinas.
Con todo esto se apunta a la creación de un recurso didáctico para facilitar la formación de
profesionales de la salud mental y técnicos sociales de diversa índole acerca del tópico
“benzodiacepinas” desde una perspectiva neurocientífica, clínica y psicológica.
Alcanzar conclusiones que permitan diseñar y contrastar instancias formativas sobre una
base de posibilidad de comparación de datos epidemiológicos y farmacodinámicos, con
énfasis en factores neurobiológicos y efectos en la calidad de vida del individuo. A su vez,
reflexionar y concientizar sobre el consumo de benzodiacepinas dentro del propio staff
76
sanitario. Esto permitirá la formación y/o profundización en el tema investigado, para de ese
modo producir conocimiento y formación de profesionales de la salud mental, como
asimismo la formación de diversos técnicos (psiquiatras, asistentes sociales, educadores
sociales, asistentes de cuidados, etc.).
Justificación
Poder tener una visión más precisa, basada en evidencia científicamente verificable, así
como datos sistematizados de comorbilidad del consumo de benzodiacepinas con otras
afecciones psíquicas, lo cual es muy importante para poseer una idea global (yendo
transversalmente desde lo particular a lo general), no solo de la situación del paciente en
particular (su evaluación y diagnóstico adecuados), sino de los ítems centrales que
comprenderán la estructura del proceso clínico y su dimensión social. Se busca, asimismo,
una visión ciertamente unificada del estado sociodemográfico con relación al consumo y
muertes asociadas a benzodiacepinas en diversos países. De esta manera, se ha diseñado
una guía, cuya originalidad es la síntesis y sistematización específicas de: el surgimiento
histórico de las benzodiacepinas, sus características y propiedades químicas, efectos
adversos y no deseados, como asimismo las características del síndrome de abstinencia,
y su adecuada desprescripción médica en conjunto con abordajes psicológicos adecuados
basados en la evidencia de su eficacia terapéutica. También se presentan datos
epidemiológicos de algunos países, como asimismo investigaciones sobre el consumo
problemático de estas sustancias dentro del personal sanitario, y modelos teórico-clínicos
de abordaje para el trastorno por uso de sustancias. La finalidad última y esencial de esta
guía, es la prevención respecto al uso problemático de benzodiacepinas, así como la
comprensión de dicho fenómeno. De momento en que se arroja una comprensión
sistemática sobre la naturaleza del problema, también se brindan pasos sustanciales para
el abordaje de la adicción, la abstinencia y la desprescripción de las benzodiacepinas.
77
Población destinataria
Este recurso didáctico está, en principio, destinado a profesionales de la salud mental, tanto
psicólogos terapeutas como psiquiatras. Se apunta a profesionales y técnicos de cualquier
género en edad de actividad profesional, como asimismo estudiantes avanzados de
psicología o psiquiatría, todos ellos de habla hispana en cualquier continente. Esto no es
menor, dado que el español es la segunda lengua occidental hablada.
Nombre del recurso o guía en cuestión: Guía sobre las benzodiacepinas: casi 1 siglo de
consumo problemático.
Función del recurso didáctico: Abordaje conceptual del tema. Identificar conceptualmente
sus principales ítems, así como sus principales modelos teóricos de sustentación.
Contrastar los mismos, como también datos de relevancia asociados (prevalencia,
comorbilidad, etc.), con el fin de crear un esbozo de la psicoeducación y tratamiento clínico
pertinentes. Presentar, así, una guía teórica y sintética que pueda ser empleada de modo
didáctico para la formación de profesionales y técnicos.
78
Temporalización: Número de sesiones básicas de formación y tiempo estimado de cada
sesión formativa:
Las sesiones formativas pueden ser programadas con un tiempo estándar de duración
académica de 120 minutos (con un descanso intermedio de 15 minutos). Pueden ser
presenciales u online. Se propone, en principio, 5 sesiones, quedando esto sujeto a
cambios.
Contenidos a tratar:
1) Reflexionar sobre las definiciones brindadas por el DSM-5 sobre trastornos por uso
de sustancias, así como definiciones en papers académicos y manuales.
79
2) Mencionar los aspectos socio sanitarios del tópico de uso problemático de
benzodiacepinas. Lo que se plantea en sitios web de la OMS, el NIMH y otros.
4) Luego de la sesión, despejar dudas, preguntas de los estudiantes. Esto puede ser
mediante exposición y participación oral presencial, o participando en una plataforma de
videollamadas solicitando la participación.
Lo que el estudiante aprenderá aquí y lo que hará: Una noción general sobre el tema.
Posible planteo de preguntas y su debate, así como reflexionar sobre una perspectiva
multicultural.
1) El facilitador les pregunta a los participantes qué nociones poseen acerca del
“ansiolíticos”, y se solicita brevemente por escrito (frases breves, palabras). Analizar sus
diversas implicancias.
2) Cada participante debe sintetizar por escrito lo aprendido durante la sesión para su
evaluación y ver diferencias con los preconceptos iniciales. Preguntar: ¿qué tanto coincide
con lo que se pensaba previamente?
Objetivo: Aclarar y corregir preconceptos erróneos sobre las drogas en general. Generar
una base conceptual básica que sea precisa para luego dimensionar y contextualizar
adecuadamente a las benzodiacepinas como tópico. Desmitificar preconceptos usuales en
80
la cultura popular que a veces impregnan incluso a los técnicos y estudiantes de distintas
disciplinas, por ejemplo, que acaso existan drogas “duras y blandas”.
Contenidos a tratar:
Lo que el estudiante aprenderá aquí y lo que hará: Una visión más diáfana sobre conceptos
medulares en lo que concierne a las sustancias psicoactivas, psicofármacos, prácticas de
consumo, factores de riesgo, factores protectores, el síndrome de abstinencia, etc.
81
Ejemplo de sesión formativa 3:
Contenidos a tratar:
1) Analizar y debatir por qué acaso no parecen existir datos sobre un país que haya
manejado adecuadamente este problema farmacológico-sanitario. ¿Se trata de un
problema meramente técnico? ¿Responde este problema a factores político-institucionales
de los distintos sistemas de salud? Plantear y analizar brevemente por qué esto pareciera
suceder bajo distintos modelos sanitarios: el modelo Beveridge (británico/español), el
modelo Bismarck (alemán), el modelo mixto privado/estatal uruguayo, el estadounidense,
etc.
2) Luego de la sesión, despejar dudas, preguntas de los estudiantes. Esto puede ser
mediante exposición y participación oral presencial, o participando en una plataforma de
videollamadas solicitando la participación.
Lo que el estudiante aprenderá aquí y lo que hará: Una visión clara sobre datos estadísticos
acerca del uso problemático de benzodiacepinas. Posible planteo de preguntas y su debate.
Actividades:
2) Cada participante debe sintetizar por escrito lo aprendido durante la sesión para su
evaluación y ver diferencias con los preconceptos iniciales. Preguntar: ¿qué tanto coincide
con lo que se pensaba?
82
Ejemplo de sesión formativa 4:
Contenidos a tratar:
3) Luego de la sesión, despejar dudas, preguntas de los estudiantes. Esto puede ser
mediante exposición y participación oral presencial, o participando en una plataforma
de videollamadas solicitando la participación.
Lo que el estudiante aprenderá aquí y lo que hará: Una noción general sobre el tema y lo
que lo antes mencionado implica. Posible planteo de preguntas y su debate. Esto
puede ser mediante exposición y participación oral presencial, o participando en una
plataforma de videollamadas solicitando la participación.
Actividades:
83
3) Cada participante debe sintetizar por escrito lo aprendido durante la sesión para su
evaluación y ver diferencias con los preconceptos iniciales. Preguntar: ¿qué tanto coincide
con lo que se pensaba?
Objetivo: Presentar brevemente distintos abordajes clínicos para las adicciones en general,
y para los psicofármacos benzodiacepínicos en particular.
Contenidos a tratar:
2) Luego de la sesión, despejar posibles dudas de los estudiantes. Esto puede ser
mediante exposición y participación oral presencial, o participando en una plataforma de
videollamadas solicitando la participación.
Actividades:
3) Cada participante debe sintetizar por escrito lo aprendido durante la sesión para su
evaluación y ver diferencias con los preconceptos iniciales. Preguntar: ¿qué tanto coincide
con lo que se pensaba?
84
Conclusiones y discusión
En lo que respecta a lo específico del tópico abordado, se puede afirmar que el abuso de
psicofármacos, y en particular de benzodiacepinas, es un problema de salud pública que
ha cobrado relevancia en los últimos años, aunque desde los inicios históricos del desarrollo
de estas sustancias el problema se viene gestando ascendentemente en una curva
histórica. Estos medicamentos, que se prescriben comúnmente para tratar trastornos de
ansiedad y del sueño, tienen un alto potencial adictivo y su uso prolongado puede generar
tolerancia y dependencia, lo cual se haya incluso medido estadísticamente y no constituye
misterio alguno. A pesar de esto, y dado que ello es sabido desde hace décadas, se observa
que la prescripción de dichas sustancias tiende a ser bastante inadecuada, tanto para
pacientes atendidos en calidad de pacientes como tales (por médicos generales,
psiquiatras, cardiólogos), como la conducta dentro del propio personal sanitario, el cual
recurre a la conducta de la automedicación.
Tal como se ha indagado, en las 2 últimas décadas se viene produciendo otro problema
que agrega aún más complejidad: el diseño experimental de moléculas de
benzodiacepinas, no aprobadas internacionalmente para uso médico, que ingresan
ilegalmente a varios países de Europa y Norteamérica desde Asia en cantidades a granel.
La obtención de estas es tanto callejera como online en la Darkweb, y sus efectos nocivos
no son plenamente conocidos aún.
85
puede aumentar el riesgo de accidentes, especialmente en actividades que requieren
atención y coordinación, como la conducción de vehículos.
Dado que las disciplinas de la salud mental, en teoría, han sido desarrolladas para abordar
el pathos, el sufrimiento humano, se vuelve muy relevante una pregunta: ¿por qué se
fomenta la toma de sustancias que, dado cierto período de tiempo, pueden producir efectos
bastante disfuncionales en los individuos? Esto abre paso a todo tipo de conjeturas y
especulaciones: desde críticas pretendidamente serias sobre el asunto (basadas en
cuestionamientos bioéticos), a teorías de rostro conspirativo hacia la gran industria
farmacéutica.
A nivel social, el abuso de psicofármacos puede tener consecuencias negativas en la
calidad de vida global de las personas. El consumo excesivo puede afectar las relaciones
interpersonales, el rendimiento laboral y académico, y la capacidad para tomar decisiones
adecuadas, es decir, distorsionar el proceso de toma de decisiones propio de las
cogniciones superiores. Si se piensa específicamente sobre las implicancias de esto último
en el caso de los profesionales de la salud, cabe el hacerse varias preguntas: ¿aumenta el
propio uso problemático de benzodiacepinas la iatrogenia institucional? ¿Cómo influye el
uso problemático de estas sustancias en la calidad de la atención brindada a los pacientes
que son clientes de los prestadores de salud? ¿Por qué, precisamente, dentro del ámbito
sanitario y en personas que poseen una formación médica y hasta en salud mental, se
presenta mayor porcentaje promedio de abuso de psicofármacos que en la población en
general? ¿Existe una correlación directa entre el uso inadecuado a nivel personal del
personal sanitario de estas sustancias y en cómo son recetadas a los pacientes? Todo esto
permanece ignoto más allá del terreno de las conjeturas.
86
profesionales de la salud se encuentran informados sobre esta coyuntura, pero, aun así,
pareciera que la prescripción avanza históricamente.
Respecto a efectos no deseados a nivel orgánico, si bien un estudio hallado y citado sugiere
que, por ejemplo, no hay daño hepático observado por consumo excesivo de
benzodiacepinas, se recomienda observancia sobre otras futuras investigaciones. Una
posible limitación de estas investigaciones es que aún no son claramente concluyentes
debido al tamaño y la diversidad de la muestra. Se torna necesario realizar investigaciones
de cohorte o de casos y controles con muestras etarias distintas, de otros países y con la
mayor cantidad de moléculas de benzodiacepinas disponibles. No sólo es necesario
indagar sobre posibles daños hepáticos, sino todos los efectos orgánicos susceptibles de
ser hipotéticos.
87
históricamente, como el psicoanálisis, que no ayudarán a los pacientes a superar el o los
problemas.
En cuanto a las limitaciones de este trabajo, se puede decir que no se trata de una
investigación basada en una muestra de participantes para generar un estudio empírico
controlado. A su vez, no se posee información epidemiológica sobre todos los países
(siquiera de la mitad de los países del mundo), pues no en todos ellos se llevan a cabo
estudios o tan solo estadísticas concernientes al tema. Además, se debe tener en cuenta
que no en todos los países se construyen estadísticas de similar calidad, siendo la fuente
de datos siempre variable y de diversa calidad, y que no es una tarea nada sencilla construir
“estadísticas macro” a nivel internacional a partir de todo esto. Tanto la calidad de la
recopilación de datos, el procesamiento de dichos datos a gran escala, la disponibilidad de
la información como asimismo las metodologías utilizadas para analizarla, hacen que la
exactitud de distintas estadísticas varíe. Además, se debe de tener en cuenta la no
completitud como la inconsistencia para muchas veces abarcar fenómenos ilegales y no
formales en el medio social, y esto aplica directamente, por ejemplo, a la producción no
lícita de moléculas no autorizadas médicamente de benzodiacepinas para su venta en un
mercado informal.
Se sugiere que otros actores académicos, en base al presente trabajo, con los medios
académicos necesarios, como asimismo con la respectiva financiación pública o privada,
88
se vean instados a efectuar estudios de cohorte y/o de casos y controles en el futuro, para
seguir indagando y comprendiendo más y mejor la naturaleza de este fenómeno.
89
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102
APÉNDICE
Hacia el año 2 mil, existían un total de 98 modelos comprensivos acerca de las adicciones
y su intento en tratarlas. (Ryan, 2013, p. 2) No existen ni un modelo ni un abordaje clínico
que sintetice todos los modelos y teorías que verdaderamente existen de manera
precedente. Hay diversos modelos teóricos que intentan comprender las adicciones, y en
base a ello, diseñar abordajes psicoterapéuticos basados en la evidencia de eficacia clínica
de sus resultados.
103
Algunos estudios han demostrado que el uso prolongado de benzodiacepinas aumenta el
riesgo de demencia, además de los efectos ya probados acerca del deterioro de la memoria.
Entablar una conversación con el paciente sobre la prescripción de una benzodiacepina es
un primer paso fundamental y puede resultar difícil. La concienciación es un aspecto
importante del proceso de prescripción. Los estudios demuestran que proporcionar
psicoeducación sobre el uso a largo plazo de los medicamentos e información sobre los
posibles síntomas de abstinencia durante el proceso, junto con un plan para mitigarlos,
puede ayudar al paciente a tomar una decisión informada sobre la conveniencia de
embarcarse en el proceso de reducción gradual. Herramientas sencillas como la
información, pueden ser un valioso instrumento psicoeducativo. (Scrandis et al., 2019, pp.
12-13)
Una postura sobre esto es que, para comenzar a solucionar el problema, se puede iniciar
un régimen de abstinencia muy gradual, una reducción del 5 al 10 % de la dosis diaria por
semana. Con los tranquilizantes de vida media más corta, a menudo el ritmo de suspensión
de la medicación debe ser aún más gradual; es decir, se debe permitir un tiempo más largo
entre las disminuciones progresivas de la dosis. (Preston, O’Neal & Talaga, 2013) Además,
concurrir a psicoterapia es una buena idea a-priori: ya en 1979, Ives demostró que quienes
asisten a terapia reducen casi un 40% su ida al médico que les prescribe las
benzodiacepinas. (Cormack, Owens, Glynn & Dewey, 1989, p. 32)
104
adicional, es utilizar una benzodiacepina de duración larga en el organismo, como el
diazepam, en su dosis equivalente. (Plá et al., 2017, pp. 14-16)
Según Soyka et al. (2019) las prescripciones a largo plazo de benzodiacepinas se destinan
principalmente a pacientes de edad avanzada y a mujeres. Los tratamientos de abstinencia
deberían ser graduales a lo largo de varias semanas. Los trastornos concomitantes del
sueño y depresivos en la abstinencia de benzodiacepinas se tratan mejor con
antidepresivos sedantes. La escasez de estudios sugiere una cierta eficacia de la
psicoeducación, las estrategias motivacionales y la terapia cognitivo-conductual.
105
bajas. (Cabelguenne et al., 2018) Al parecer, el tramo de personas que desean suprimir los
últimos restos de benzos ingeridos, la tiene más difícil.
Por último, los casos graves de dependencia (dosis muy altas) se desintoxican con mayor
seguridad en un hospital. Los anticonvulsivos, como la carbamazepina, son eficaces para
controlar los síntomas de abstinencia.
Quizás la lógica institucional médica vea en el uso inadecuado de las benzodiacepinas una
“solución” pragmática frente al pathos emocional de individuos con cierto grado de afección.
Sin embargo, nos preguntamos aquí, habría que evaluar si acaso esto no representa una
pérdida realmente millonaria in the long run, dado que los “side effects” tarde o temprano
recaerán sobre el propio sistema de salud.
Concluyen López-Cabrera (2017, p. 5): “Están descritas diferentes estrategias para reducir
y suspender el uso prolongado de benzodiacepinas, pero no existe un consenso respecto
a cuál de éstas es la mejor.”
Modelo conductual o aprendizaje operante: Este modelo sostiene que las adicciones son
el resultado de la asociación entre un estímulo y una respuesta. La frecuencia con la que
la respuesta ocurre aumenta a medida que se asocia con un refuerzo positivo o una
recompensa. El condicionamiento operante, según la teoría neoconductista del psicólogo
estadounidense B. F. Skinner, es un proceso de aprendizaje en el que las respuestas de
un individuo son modificadas por las consecuencias y efectos que siguen a dichas
respuestas: “El principio básico del condicionamiento operante establece que la emisión de
una conducta depende siempre de sus resultados. En otras palabras, la conducta está
controlada por sus consecuencias inmediatas.” (Chertok, 2006, p. 41) En el
condicionamiento operante, los comportamientos son reforzados o castigados dependiendo
de las consecuencias que experimenta el individuo. Si un comportamiento es seguido por
un refuerzo positivo, como una recompensa, es más probable que se produzca en el futuro.
Por otro lado, si un comportamiento es seguido por un castigo, como una reprimenda, es
menos probable que se produzca en el futuro. (Kouimtsidis et al., 2007, p. 8)
106
Esto no es algo puramente lineal. Se ha estudiado con técnicas de neuroimagen lo que
ocurre en el cerebro, por ejemplo, de compradores de artículos cuando lo hacen en efectivo
y cuando lo realizan con tarjeta de crédito. Las compras con tarjeta de crédito se asocian
con una fuerte activación en el cuerpo estriado cerebral, que coincide con el inicio de la
señal de la tarjeta de crédito y no con el precio del producto. Los individuos se muestran
más dispuestos a comprar artículos de mayor precio con una tarjeta de crédito que en
efectivo y, por tanto, gastan más en general cuando usan la tarjeta de crédito. Estos
resultados de comportamiento apoyan la idea de que las tarjetas de crédito facilitan el
comportamiento de compra de los individuos. (Banker et al., 2021) Si bien los mecanismos
psicológicos subyacentes se discuten, una de las principales hipótesis es que las tarjetas
de crédito reducen el “dolor del pago” y "liberan los frenos" que mantienen los gastos bajo
control. Otra hipótesis es que las tarjetas de crédito podrían facilitar a "pisar el acelerador"
y aumentar la motivación para gastar.
Naturalmente, las leyes conductuales aplican para las conductas adictivas, donde el
estímulo es, no solo la sustancia en sí (con sus respectivos efectos), sino el contexto que
queda asociado a dicho estímulo inicial (barrio, amigos, habitación), dado que toda
conducta es contextual. El modelo conductista sostiene que la adicción a las drogas se
desarrolla a través de la asociación entre el consumo de drogas y la experiencia de
recompensa. La sensación de placer o alivio que se experimenta después del uso de drogas
refuerza la conducta de consumo, lo que aumenta la probabilidad de que se repita en el
futuro. Con el tiempo, esta conducta se vuelve cada vez más automática y difícil de
controlar. Se han efectuado experimentos con animales en las clásicas “cajas de Skinner”,
por ejemplo, con ratas, por James Weeks, C.R. Schuster y Tomoji Yanagita. Cuando la rata
comienza a descubrir el placer que le brinda la cocaína, su conducta de presionar la palanca
que le suministra la droga se ve reforzada precisamente por las consecuencias a corto
plazo, y elige esto y no la palanca que le brinda meramente una solución salina. (Kuhar,
2016, pp. 26-28)
107
de los tratamientos, la importancia de la valoración y de la evaluación. Una técnica
significativa empleada en este modelo -basada en el contracondicionamiento- que debe
tenerse en cuenta es el control de estímulos: evitar los estímulos que provocan la conducta
problemática e introducir estímulos que provoquen la conducta alternativa adaptativa.
(Prochaska y Norcross, 2010, pp. 254-256)
Modelo neuropsicológico: Este modelo sostiene que las adicciones son causadas por
cambios en la biología del cerebro y que los neurotransmisores juegan un papel clave en
el desarrollo y mantenimiento de las adicciones. Algunas drogas, como la marihuana y la
heroína, pueden activar las neuronas porque su estructura química imita la de un
neurotransmisor natural del organismo. Esto permite que las drogas se adhieran a las
neuronas y las activen. Aunque estas drogas imitan las sustancias químicas naturales y
propias del cerebro, no activan las neuronas del mismo modo que un neurotransmisor
natural, y provocan el envío de mensajes anormales a través de la red de neuronas. (NIDA,
2018) En otras palabras, una droga opera en el cerebro distorsionando el mecanismo de
una adecuada señalización química de sus procesos. (Kuhar, 2016, p.55)
Ciertas drogas, como la anfetamina o la cocaína, pueden hacer que las neuronas liberen
cantidades anormalmente grandes de neurotransmisores naturales o impedir el reciclaje
normal de estas sustancias químicas cerebrales al interferir con los transportadores. Esto
también amplifica o interrumpe la comunicación normal entre las neuronas. Las drogas
pueden alterar áreas importantes cerebrales necesarias para las funciones vitales e
impulsar el consumo compulsivo de las mismas. Algunas de las áreas cerebrales afectadas
por el consumo de drogas son:
108
adapta a la presencia de la droga, disminuyendo su sensibilidad (modificando los umbrales
de activación neuronal) y dificultando la sensación de placer de cualquier otra cosa que no
sea la droga como tal. (NIDA, 2018)
Algunas drogas como los opioides también alteran otras partes del cerebro, como el tronco
encefálico, que controla funciones básicas fundamentales para la vida, como el ritmo
cardiaco, la respiración y el sueño. Esta interferencia explica por qué las sobredosis pueden
causar respiración deprimida y muerte. El alcohol y el THC (el principio activo del cannabis)
pueden aumentar la liberación de serotonina, un neurotransmisor que se asocia con la
regulación del estado de ánimo y la ansiedad. Esto puede producir un aumento en la
sensación de relajación y disminución de la ansiedad, pero también puede aumentar el
riesgo de depresión y trastornos emocionales. Otras drogas, como la cocaína y la
metanfetamina, aumentan la actividad en la corteza cerebral, lo que puede producir un
aumento en la energía, la concentración y el estado de ánimo, pero también puede
aumentar la impulsividad y el riesgo de comportamientos peligrosos. (NIDA, 2018)
109
Antes se pensaba que las oleadas del neurotransmisor dopamina producidas por las drogas
causaban directamente la euforia, pero ahora los científicos se inclinan a que la dopamina
en sí tiene más que ver con conseguir que repitamos actividades placenteras (reforzamiento
conductual) que con producir placer directamente. Al igual que las drogas producen una
euforia intensa, también producen oleadas mucho mayores de dopamina, reforzando
poderosamente la conexión entre el consumo de la droga, el placer resultante y todas las
señales externas vinculadas a la experiencia. (Becoña, 2010, pp. 34-36) (NIDA, 2018)
Menciona el Dr. Michael Kuhar: "¿Qué hacen las drogas para nosotros? Se consultó a una
adicta por qué se inyectaba heroína. ¡Ella contestó que era como una docena de orgasmos!"
(2016, p. 38)
En otras palabras, acorde a esta teoría, nuestra visión de la realidad no es innata, sino que
se construye, y desde allí se efectúan interpretaciones sobre la misma. (Kouimtsidis et al.,
2007, pp. 9-11) Un abordaje terapéutico basado en este modelo requiere una sólida alianza
colaborativa entre el técnico y el paciente.
Este modelo sostiene que las adicciones son el resultado de patrones de pensamiento y
comportamiento disfuncionales que mantienen el comportamiento adictivo. (Barlow et al.,
2021, pp. 612-633) Los pensamientos y las emociones negativas pueden llevar a
comportamientos adictivos, mientras que los comportamientos adictivos pueden perpetuar
los pensamientos y las emociones negativas. Los enfoques cognitivo-conductuales se
110
basan en la teoría de que los procesos de aprendizaje desempeñan un papel clave en el
desarrollo y mantenimiento de las conductas adictivas. (Miller, 2009, p. 15) La terapia
cognitiva considera el malestar psicológico como el resultado de un problema de
procesamiento de la información que conduce a un sesgo cognitivo negativo. El sesgo
cognitivo se adquiere, se aprende y puede desglosarse en una serie de distorsiones
cognitivas específicas que perpetúan los sentimientos y comportamientos desadaptativos.
La terapia cognitiva consiste en identificar estas distorsiones cognitivas y ayudar a los
pacientes a aprender a percibir el mundo de forma más objetiva y flexible, reduciendo así
el malestar psicológico. Al igual que la terapia conductual, la terapia cognitiva se basa en
un modelo de aprendizaje, aunque se centra en cambiar las creencias y pensamientos
subyacentes, mientras que la terapia conductual se ocupa meramente de los
comportamientos manifiestos. (Beck et al., 1999, p. 94) Nótese que, en el modelo cognitivo,
las propias creencias con significado pueden actuar como un estímulo interno
desencadenante de conductas.
Desde una perspectiva cognitiva, se cree que las personas que abusan de las drogas
experimentan cambios en sus patrones de pensamiento, emociones y comportamiento que
los llevan a buscar y consumir drogas. Estos cambios incluyen la formación de expectativas
erróneas sobre el efecto de las drogas en el cuerpo y la mente, la negación de los daños y
consecuencias negativas del consumo de drogas, y la pérdida de control sobre el uso de
las drogas. Algunos sugieren que la terapia cognitivo-conductual más la reducción
progresiva es eficaz a corto plazo (tres meses) para reducir el consumo de BZD. Sin
embargo, esto no se mantiene a los seis meses y posteriormente. Debe investigarse la
posibilidad de incluir un "complemento" de terapia cognitivo-conductual para mantener los
efectos a largo plazo. Actualmente tampoco hay pruebas suficientes de otros enfoques
psicosociales para reducir el consumo de BZD. (Darker et al., 2015)
Acotan Kouimtsidis et al. (2007, pp. 35-36) que: “Es importante entender que la terapia
cognitivo-conductual no es sólo una lista de técnicas que pueden aplicarse a modo de "libro
de recetas" a partir de un menú. La terapia cognitivo-conductual es un enfoque estratégico
111
basado en un trasfondo de conocimientos cognitivos y conductuales cognitiva y conductual
que permite al terapeuta comprender los problemas clínicos del paciente y organizar la
información en una fórmula lógica y clínicamente útil.”
"Se puede utilizar una gran variedad de métodos para incrementar el control. Estas técnicas
se pueden practicar en el gabinete del terapeuta. El procedimiento básico consiste en
reproducir las condiciones estimulantes que provocan el craving y entonces repasar
conductas de control a medida que el deseo se va estimulando. Por ejemplo, el paciente es
instado a imaginar una situación en el que se le ofrece cocaína crack. Entonces imagina
formas mediante las cuales podría rechazar la oferta de consumir. También se puede
imaginar sintiéndose triste o ansioso y, por tanto, deseando alivio para su malestar.
También entonces se puede imaginar qué hará cuando aparezca el craving: divertirse
llamando a un amigo, implicarse en alguna actividad placentera o leer una tarjeta, donde
se detallan una serie de respuestas racionales y cogniciones relacionadas con el craving
de consumir."
112
Bandura (traducimos): "Las personas contribuyen causalmente a su propio funcionamiento
psicosocial a través de mecanismos de agencia personal. Entre los mecanismos de
agencia, ninguno es más central o dominante que las creencias de eficacia personal de las
personas. La autoeficacia percibida se refiere a la creencia en las propias capacidades para
organizar y ejecutar los cursos de acción necesarios para gestionar situaciones futuras. Las
creencias de eficacia influyen en la forma en que las personas piensan, sienten, se motivan
y actúan". (Bandura, 1995, p. 2) (Traducido del inglés)
113
adicciones que reflejan los modelos cognitivos: autoeficacia, resultados esperados,
atribuciones de causalidad y procesos de toma de decisiones.” (1999, p. 33)
114
modelo metacognitivo aspira a ir más allá que el modelo cognitivo tradicional, y se viene
centrando en el abordaje de diversas afecciones mentales. En lo que respecta a las
adicciones, existen estudios sobre el consumo problemático de alcohol.
Las afirmaciones esenciales del modelo MCT (Meta-Cognitive Therapy) son las siguientes:
no importa el contenido de los pensamientos sino la forma en que nos vinculamos con ellos.
"Metacognición" significa la cognición referente a la cognición misma, un mecanismo que
controla y monitoriza los contenidos emergentes en nuestra propia consciencia. Se trata de
pensar sobre el pensamiento como tal. La metacognición tiene que ver con el
autoconocimiento. El enfoque MCT se basa en que las perturbaciones emocionales
persisten debido a nuestro propio proceso metacognitivo (la cognición de la cognición, el
pensar sobre el pensamiento mismo), lo cual, con la persistencia del foco atencional sobre
las cogniciones, desencadena patrones de respuesta peculiares respecto a nuestros
estados internos, lo que a su vez retiene las emociones negativas y también refuerza dichas
ideas negativas. Todos estos patrones de respuesta han sido denominados como
"síndrome cognitivo atencional", el cual consiste en: rumiación mental, preocupaciones
emocionales, un proceso de atención obsesiva y conductas disfuncionales para hacer
frente a la realidad. A diferencia de los modelos clásicos de terapia cognitivo conductual y
otros, el modelo MCT enfatiza que no es el contenido del pensamiento, sino la forma en
que nos vinculamos con las cogniciones propias y las creencias sobre el pensamiento
mismo la clave del asunto. Se postula la existencia de dos dominios metacognitivos:
metacogniciones positivas y negativas. Las positivas se refieren a las "ventajas" de
centrarse en el síndrome de atención cognitiva, por ejemplo: "es útil prestar atención a las
amenazas". Las negativas se refieren a la creencia de no tomar control sobre las propias
ideas, su significado, importancia y dimensión real, por ejemplo: "Si no puedo recordar esta
información podría ser debido a que estoy desarrollando cáncer cerebral". (Wells, 2009)
115
pensamientos y el consumo de alcohol. En investigaciones posteriores, se ha encontrado
evidencia de que estas mismas creencias relacionadas con la falta de confianza cognitiva
(la evaluación consciente del propio funcionamiento cognitivo en presencia o ausencia de
un déficit cognitivo objetivo) predijo la clasificación como bebedor problemático. Las
creencias sobre la necesidad de controlar los pensamientos predicen los niveles de
consumo de alcohol y las recaídas en los bebedores problemáticos. Las metacogniciones
positivas sobre el consumo de alcohol (por ejemplo, "beber me ayuda a controlar mis
pensamientos") pueden conceptualizarse como una forma específica de expectativa de
alcohol relacionada con el consumo de alcohol como medio para controlar la cognición y la
emoción. Desde un punto de vista metacognitivo, se cree que tales creencias juegan un
papel central en la motivación de los individuos para que se involucren en el uso del alcohol
como medio de regulación cognitivo-afectiva. Las metacogniciones negativas sobre el
consumo de alcohol se refieren a la percepción de la falta de control ejecutivo sobre la
conducta (por ejemplo, "mi forma de beber persiste sin importar cómo intente controlarla")
y el impacto negativo del consumo de alcohol en el funcionamiento cognitivo ("beber dañará
mi mente"). Esta investigación académica citada ha sido el primer estudio que ha
demostrado empíricamente que los individuos con dependencia del alcohol reportan
puntuaciones significativamente más altas en las metacogniciones sobre el uso del alcohol
que los bebedores con problemas y también que los no bebedores. Esta hipótesis
empíricamente basada condujo a la llamada "formulación trifásica" para explicar el
consumo problemático de alcohol con datos empíricos respaldados (Spada, Caselli y Wells,
2012). En la formulación trifásica:
a) durante la fase de uso previa al alcohol, los desencadenantes relacionados con el alcohol
(como ser antojos, imágenes, recuerdos o pensamientos), activan las creencias
metacognitivas positivas sobre el pensamiento, que llevan a pensar en ese mismo deseo,
la rumiación y la preocupación, o su combinación.
116
pensamientos y aumentando la probabilidad de consumo de alcohol. Las creencias
metacognitivas positivas sobre el uso del alcohol y su reducción en el control metacognitivo
contribuyen a la desregulación del propio uso del alcohol.
c) Con el paso del tiempo y a medida que el problema de la bebida se agrava, surgen
creencias metacognitivas negativas sobre la no controlabilidad del consumo de alcohol y
los pensamientos relacionados con el alcohol, lo que contribuye a la perseverancia del
consumo desregulado de alcohol. En la fase posterior al consumo de alcohol que sigue a
la activación de las creencias metacognitivas positivas sobre la rumia posterior al evento,
las consecuencias afectivas, cognitivas y fisiológicas del consumo desregulado de alcohol
se convierten en objeto de rumiación nuevamente. Esto, a su vez, conduce a un paradójico
aumento de los afectos negativos y de las ideas relacionadas con el alcohol, junto con el
fortalecimiento de las creencias metacognitivas negativas sobre tales pensamientos.
Finalmente, los intentos intermitentes de suprimir los pensamientos relacionados con el
alcohol aumentan la probabilidad de volver a utilizar el alcohol como medio para lograr la
autorregulación. (Irasuste, 2020)
Modelo de la motivación interpersonal: Este modelo sostiene que las adicciones son el
resultado de una combinación de factores personales y sociales. La interacción con otras
personas y las experiencias sociales pueden influir en el desarrollo de una adicción.
(Prochaska y Norcross, 2010, pp. 194-218)
Cada uno de estos modelos tiene su propia comprensión de las causas subyacentes de las
adicciones y cómo tratar las mismas, y es posible que una persona pueda ser influenciada
por más de un modelo. Sin embargo, a menudo se utiliza un enfoque integrador que
combina aspectos de diferentes modelos para una comprensión más completa de la
adicción.
117
a problemas interpersonales, como la ansiedad social, la falta de conexión emocional y la
falta de habilidades sociales efectivas.
El modelo interpersonal sugiere que las personas que tienen dificultades para establecer y
mantener relaciones saludables y significativas con los demás son más propensas a
experimentar problemas con el abuso de sustancias y el desarrollo de adicción. Por otro
lado, las relaciones positivas y saludables pueden ser un factor protector contra la adicción.
Este enfoque también destaca la importancia de trabajar en las habilidades sociales y las
relaciones interpersonales como parte del tratamiento para la adicción. Esto puede incluir
terapia interpersonal, terapia de grupo y terapia familiar, entre otras opciones de
tratamiento.
Entrevista motivacional: Dicen William R. Miller, y Stephen Rollnick (2013, p. 265) que la
entrevista motivacional no es tanto una técnica sino un estilo específico de mantener una
conversación sobre el cambio. Se desarrolló originalmente para ayudar a los bebedores
problemáticos de alcohol, y parece ser particularmente útil en el tratamiento de las
adicciones, donde la ambivalencia es una dinámica central. Es sólo una herramienta, no un
enfoque de tratamiento completo en sí mismo, y combina bien con otras herramientas
terapéuticas como la terapia cognitivo-conductual, la terapia “centrada en el cliente” de Carl
Rogers y el modelo transteórico del cambio, dando así sus mejores resultados, pues
pareciera amplificar la eficacia terapéutica de otros modelos (Hettema et al, 2008, p. 17).
No es una forma de trabajo en la cual se tomen decisiones vitales por los pacientes, sino el
hablar con ellos de una forma que evoque sus propias motivaciones naturales para estar
más sanos y completos. En otras palabras, se trata de un estilo de comunicación
colaborativo orientado al cambio, haciendo foco en fortalecer y evocar las propias
motivaciones y razones para ese cambio, en un marco compasivo y de aceptación. Afirman
Hettema et al. (2008) que:
118
“(…) la EM es un método sistemático y colaborativo para ayudar a las personas a explorar
sus propias motivaciones y valores, y cómo éstas pueden afectar su status quo o el cambio
conductual. La EM enfatiza y honra la autonomía del paciente, el cómo, cuando o si
cambiar. Cuando se utiliza bien, la EM es más acerca de escuchar que de decir.” (Hettema
et al, 2008, p. 4)
• Expresar empatía.
• Apoyar la autoeficacia.
119
• Autodescubrimiento y toma de conciencia guiados.
Modelo transteórico del cambio: Acorde a Becoña y colaboradores (2007, pp. 23-29), se
trata de un modelo introducido en los años 80s por Prochaska y Diclemente, el cual permite
identificar diferentes niveles de predisposición que puede mostrar una persona -llamados
"estadios de cambio"- cuando se plantea modificar su conducta adictiva. Dichos estadios
de cambio son:
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• Determinación: el individuo percibe que los pros de abandonar el consumo superan
a los contras. Se van llevando a cabo pequeños cambios paulatinos, y el individuo
se compromete a efectuar cambios más significativos en un mes.
• Acción: la persona realiza cambios notorios. Es una etapa que lleva de uno a seis
meses. Los riesgos de recaída son grandes.
Esto no consiste en un proceso lineal. Si el individuo experimenta una caída o una recaída,
no se tratará, pues, de comenzar “desde cero” otra vez, pues la persona posee ya un bagaje
de herramientas y habilidades adquiridas. (Becoña, 2010, pp. 65-80)
Por otro lado, la "reducción de daños" es un enfoque que se centra en minimizar los efectos
negativos del uso de drogas en lugar de tratar de erradicarlo completamente. Este enfoque
se basa en la idea de que, dada la realidad de que algunas personas siguen usando drogas,
es importante minimizar los daños asociados con su uso, como el riesgo de transmisión de
enfermedades, la criminalidad y el uso de drogas más peligrosas. Se dice que el modelo
de reducción de daños refleja una “perspectiva humanista”: las personas tomarán
decisiones más positivas para la salud si tienen acceso al apoyo, la capacitación y la
educación adecuados.
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La reducción de daños se ha practicado de una forma u otra desde los primeros tiempos
del consumo de sustancias. Sin embargo, los inicios del movimiento moderno de reducción
de daños se remontan a principios de la década de 1920 en Gran Bretaña, cuando los
enfoques de reducción de daños se adoctrinaron oficialmente en la legislación británica y
en la búsqueda de mejores prácticas médicas. Posteriormente, el modelo de reducción de
daños se desarrolló en Europa en la década de 1970 como una alternativa de salud pública
a los modelos moral y penal de tratamiento del consumo problemático de sustancias.
La reducción de daños es más una "actitud" que un conjunto fijo de normas o reglamentos,
y tiene que ver con una postura humanitaria que acepta la dignidad inherente a la vida y
facilita la capacidad de "verse a sí mismo a los ojos de los demás". Para las personas con
consumo problemático, los enfoques de reducción de daños ofrecen una alternativa
intermedia entre la abstinencia y el consumo/comportamiento nocivo continuado y, de este
modo, abren otras vías para el cambio, al tiempo que reducen las consecuencias negativas
tanto para el individuo afectado como para sus comunidades.
Un enfoque integral de reducción de daños podría incluir (1) la educación entre iguales
sobre la inyección segura a nivel individual, (2) el establecimiento de centros de inyección
segura a nivel comunitario y (3) la despenalización de ciertos aspectos del consumo
personal de drogas a nivel social. Los paquetes integrales de reducción de daños deben
abarcar los distintos niveles (individual, comunitario, social) y ámbitos
(promoción/educación de base, medioambiental, político) a los que se aplican. (Marlatt et
al., 2012, pp. 6-43)
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