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Evangelismo Concentrado

El documento aborda la importancia del evangelismo desde una perspectiva bíblica, destacando su papel central en las Escrituras y su rol en el plan de salvación de Dios. Se enfatiza la necesidad de una evangelización fiel a la Palabra, evitando distorsiones y adaptaciones que comprometan el mensaje del evangelio. Además, se subraya que el evangelismo es un privilegio y responsabilidad de todos los creyentes, no solo de los teólogos.

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Evangelismo Concentrado

El documento aborda la importancia del evangelismo desde una perspectiva bíblica, destacando su papel central en las Escrituras y su rol en el plan de salvación de Dios. Se enfatiza la necesidad de una evangelización fiel a la Palabra, evitando distorsiones y adaptaciones que comprometan el mensaje del evangelio. Además, se subraya que el evangelismo es un privilegio y responsabilidad de todos los creyentes, no solo de los teólogos.

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EVANGELISMO CONCENTRADO: UNA PERSPECTIVA BÍBLICA

DEL EVANGELISMO

Por Renier Jerez Cárdenas

CONTENIDO

Introducción

Parte 1
¿Por qué es importante el evangelismo?
- Razones que exhiben su importancia
- Su papel central en las Escrituras
- Su rol dentro del plan de Dios
- Su alcance y dinamismo

Parte 2
Hacia una evangelización fiel a la Palabra de Dios

Parte 3
Implicaciones bíblicas de la evangelización

Parte 4
La contextualización de las buenas nuevas; entre la pertinencia y el peligro
- Contextualicemos la verdad del evangelio sin comprometerla

INTRODUCCIÓN

Muchos son los libros que se han escrito acerca de este extenso tema del evangelismo. Autores como Lewis Sperry
Chafer, Wilbur Madera, Gregory Alan Kedrosky, y últimamente Ray Comfort, Kirk Cameron y Paul Wacher, por
mencionar solo unos pocos, han expuesto el tema abiertamente. Las ideas al respecto se hallan desde un
evangelismo que analiza lo revelado en las Escrituras hasta un evangelismo conceptualizado a partir de la práctica
eclesial básicamente y no a partir de la propia Escritura. Dentro de este marco suele notarse presentaciones
distorsionadas del evangelio, dentro de las cuales ha aparecido un falso evangelio expuesto como mérito a causa de
ciertas obras y no el definido evangelio que consiste esencialmente en la buena noticia de un regalo divino
inmerecido (Cristo se hizo hombre, tomando nuestro lugar de hombre culpable y pecador, murió en una cruz y
resucitó al tercer día).

En vista de esa realidad, continúa la necesidad para la iglesia cristiana de hoy de ahondar al respecto. Para ello
conocer del papel central del evangelismo en la Palabra de Dios, su rol dentro del plan de salvación, y de la
importancia de sus implicaciones básicas, entre otras cuestiones desde una perspectiva escritural pudiera ser parte
de este transitar.

Luego distinguir el evangelismo bíblico y el discernimiento de su praxis siendo fiel a la Escritura en todo el
proceso, continúan siendo importantes desafíos hoy en pleno siglo XXI.

En esta ocasión no se pretende tratar el tema con gran profundidad sino exponer de manera concisa algunos
principios básicos y pertinentes ante las falsas enseñanzas existentes a fin de clarificar lo revelado por las
Escrituras, de modo que expongamos contextualmente el evangelio sin comprometer su esencia y carácter “único”.

1
EVANGELISMO CONCENTRADO

Parte 1

¿Por qué es importante el evangelismo?

Desde los primeros siglos de la era cristiana hasta el presente el evangelismo ha sido parte vital en la vida de la
iglesia. Muchos son los siervos que, usados por El Señor, han llevado la luz del evangelio a millones de corazones
en oscuridad.

Hoy pastores y misioneros cubanos siguen las mismas pisadas, aunque experimentan cierta inconformidad al
pretender una mayor efectividad en la presentación bíblica del evangelio; ante un pragmatismo y escepticismo
marcado y falsos evangelios.

Pienso que tal realidad nos estimula a reflexionar en cuán importante ha de ser el evangelismo para el creyente
cubano en nuestros días.

Entre las razones por las cuales considero el evangelismo de gran importancia destacan:
Su papel central en las Escrituras
Su rol dentro del plan de Dios
Su alcance y dinamismo

Su papel central en las Escrituras

Toda percepción o análisis de evangelismo ha de concentrarse en la Escritura (evangelio) y a partir de la Escritura.


Ella es suficiente y nos ha sido dada con tal propósito.

En términos escriturales, el momento que surge el evangelismo dentro del diseño de Dios se encuentra en el Nuevo
Testamento. Es Jesús, quien trae y anuncia de forma encarnada el evangelio de la promesa, vislumbrado en los
profetas (Is. 53:1-12; Ez. 36:24-28; Jer. 31:31-34).

Se observa entre los cuatro capítulos iniciales de (Mateo, Marcos, Lucas, Juan) y al final de casi todos estos
escritos, como aparece explícitamente el evangelismo (Mt. 4:17; 28:18-19; Mr.1:14-15, 38; 16:15-16; Lc. 4:43;
24:46-48;
Jn. 3:14-15).

De igual firma, 25 capítulos en Hechos hacen referencia al tema; siendo los apóstoles o discípulos del Señor,
quienes comparten las buenas noticias en presencia del pueblo (Hch. 8:4-5); para con una persona en particular
(Hch. 8:26-38); a cierto grupo de parientes y amigos (Hch.10:24-48); en presencia del Concilio de Jerusalén
(Hch.15); gobernadores regionales o del mismo Rey Agripa (Hch. 24, 25, 26).

Por último, las cartas de Pablo son ejemplo vivo y personal de evangelismo. Él, como siervo y apóstol de
Jesucristo, nos dejó el legado de una vida entregada totalmente a la misión de evangelizar; en la gracia del Señor, el
poder del Espíritu y para la gloria de Dios Padre (2 Co.10:13-17).

Su rol dentro del plan de salvación

En cuanto a su rol dentro del plan eterno de Dios entendemos que, como creyentes, Dios nos provee cierta
confianza en la evangelización, gracias a su soberana elección (Ef. 1:4-5). Luego las conversiones no dependen de
nuestra elocuencia ni de las estrategias que usemos. Sin embargo, esto no nos debe llevar al extremo de minimizar
2
la seriedad del evangelismo; pues Dios obra a través de causas secundarias. Él se sirve de medios, instrumentos y
condiciones naturales para llevar a cabo sus propósitos salvíficos. De ahí que Dios use la locura de la predicación
para salvación (1 Co.1:21).

Por otra parte, la relación entre fe y oír, escuchar y la palabra de Dios, muestra la relevante implicación del
llamamiento exterior (evangelismo) dentro del plan eterno de Dios (Ro.10:17; Ef.1; Hch. 20:19-21).

Alcance y dinamismo

El evangelismo también se distingue por su alcance. Jesús llama a sus discípulos a ser sus testigos desde Jerusalén y
hasta lo último de la tierra (Hch.1:8); siendo así esta forma particular (comunicación oral de la historia de Jesús), la
que permite sembrar la semilla en cualquier lugar donde halla vida humana.

Esta misión goza además de excepcional dinamismo. Con ello quiero decir que el mensaje es presentado a través de
los medios de difusión masiva, a través de intercambios personales o en plazas públicas usando ciertas expresiones
del arte.

En el caso de Cuba, todavía existen ciertos inconvenientes para la práctica de algunos métodos al compartir las
buenas nuevas. Sin embargo, hace algunos años ha habido cierta cobertura para exponer el evangelio públicamente;
llegando de manera muy discreta y controlada hasta algunos medios/espacios públicos.

Es conveniente aclarar que este dinamismo no puede llevarnos a comprometer, ni omitir, el puro y definido
evangelio (Gál.1:8-9). Es necesario que tengamos conciencia bíblica, de lo que constituye y no constituye “hacer
evangelismo” pues en su praxis, se corre el riesgo de distorsionar esta valiosa y encomiable misión.

¡Ahora querido lector, que estas líneas en el poder del Espíritu inquieten nuestra voluntad para compartir con más
fervor y pasión el evangelio de Jesucristo!

EVANGELIZACIÓN CONCENTRADA

Parte 2

Hacia una evangelización fiel a la Palabra

La evangelización tiene un papel central en la Escritura. Su rol dentro del plan de la salvación, además de su
alcance y dinamismo son aspectos de gran importancia para todo creyente, tal y como habíamos comentado en
nuestro artículo anterior.

Se hace evidente hoy en nuestro mundo la urgencia de la predicación, pero bajo esta premisa suele descuidarse el
valor cardinal del mensaje, de tal forma que no se transmite el evangelio con fidelidad a la Escritura.

Es posible identificar varias de las tendencias erróneas en la evangelización, con un mensaje que sirve a las
características de este mundo postmoderno, donde predomina en palabras de Coster:“el hedonismo consumista
como sinónimo de felicidad, el multicriterio y la opinión en contraste con un sistema de verdad, y una religiosidad
ligera en contraste con la fidelidad a una religión.”1 Considerando estas desviaciones, proponemos algunos
principios para aquellos que buscan ser fiel a la verdad bíblica.

Hacer evangelización no es básicamente decir lo que las personas existencialmente desean escuchar.

En el centro de este mensaje se describe a Dios como alguien que nos ama, que desea lo mejor para nosotros; da

----------------------------------------------------------------------------
1
Coster, Bernard. Unidad y diversidad en la historia de la iglesia. 2008. (Libro en versión digital).
3
solución a todos nuestros problemas y libración de sufrimiento a quien le busca. Por demás quiere que creamos en
él para darnos ¿algo? maravilloso en el futuro. Todo esto trae como resultado un evangelio sin la continuidad
histórica plasmada en la Escritura (Hch. 13:32), un anuncio soportado por el énfasis antropocéntrico, que pretende
coincidir con las mayores demandas arraigadas en el corazón de los hombres de hoy.

En cambio, la evangelización ha de caracterizarse por el carácter excluyente y único del evangelio (Gá. 1:8;
1 Co. 15:1-4). “El nombre de Jesús” debe ser tema central de este mensaje. Su muerte sustitutiva, que hace posible
una nueva relación del hombre culpable y rebelde con Dios, y su resurrección son los fundamentos de tal buena
nueva (Hch. 4:12; Ro. 5:12-18; Jn. 3:16). De modo que una adaptación inadecuada que conlleve a transformar la
esencia de este mensaje es traspasar los límites de la propia Escritura (Gá.1:8).

Una evangelización fiel a la Escritura no implica comunicar “otra verdad”

Los creyentes en ocasiones suelen comunicar el mensaje de salvación como si fuera “otra verdad”, dejando así una
brecha abierta hacia “una verdad relativa” como antesala del politeísmo. Esta idea es expresada en lenguaje popular
cubano como: “Tú crees en lo tuyo y yo en lo mío”. De tal manera puede darse a entender que existe otro camino
de salvación, lo cual no corresponde fielmente con la Escritura (Jn. 14:6, Hch. 4.12).

Hacer evangelización fiel a la Biblia no cuenta el testimonio personal de manera que sustituya o ensombrezca la
obra única y singular de Jesús.

Contar el testimonio personal es otra de las variantes comunes en la evangelización que puede violentar la fidelidad
al texto bíblico cuando suplanta o suprime los aspectos esenciales del evangelio. El apóstol Pablo usa el testimonio
personal (Hch. 22:1-21) pero lo hace ante las autoridades y con el fin de testificar de Cristo, definiendo su obra de
salvación (Hch. 23:11; Hch. 26:12-18). El testimonio personal puede ser usado para apoyar cierto efecto o fruto del
Espíritu por la obra de Cristo en el arrepentido (Lc. 19:8-10, Hch. 22:4-10) pero hemos de procurar que de ningún
modo suplante u opaque la obra única que Dios hizo en Cristo para salvación y perdón de pecados.

Algunos cristianos llegan a pensar que no es necesario usar palabras para hacer evangelismo sino tan sólo “vivir la
fe”. En realidad, el evangelio nos cambia y las buenas obras como evidencia de la fe sirven para atraer a ciertas
personas a Cristo (Hch. 16:19-40) pero no se debe olvidar que el evangelio ha sido dado en palabras y con un
contenido definido (Ro. 10:17; 1 Co. 15:1-4). El mismo evangelio presenta una demanda de arrepentimiento y fe.
Luego, si no es expuesto el evangelio bíblico en forma oral, el no creyente no sabrá de qué arrepentirse, ni qué es lo
que ha de creer para ser salvo.

La evangelización que persigue ser fiel al texto bíblico toma en cuenta que la vida, muerte y resurrección de Jesús
son aspectos no negociables en dicha misión. De esta manera implica el anuncio del evangelio (1Co. 15:1-4), una
explicación sin alterar el mensaje esencial definido en la Palabra (Hch.16: 32-34), una demanda (arrepentimiento y
fe, Lc. 5:32; Hch. 20:21) y la advertencia de las consecuencias de no abrazar este anuncio (Jn. 3:18).

EVANGELIZACIÓN CONCENTRADA

Parte 3

Implicaciones bíblicas de la evangelización

La palabra “evangelio” tiene como cimiento la información de un suceso, que ya ha ocurrido y que altera la vida.
Es un mensaje definido y se precisa estar alertas ante los intentos de su distorsión. Nos ocupa en este espacio
considerar qué constituye básicamente la evangelización, pretendiendo una comprensión clara que renueve
profundamente el empeño hacia este llamado de Dios al creyente.

4
El evangelio como privilegio

El apóstol Pedro expone el evangelio como un privilegio tan apreciable e insondable que incluso sirve como motivo
de admiración, valor y significado para los propios ángeles. Destaca la magnitud de la bondad de Dios al poner en
nuestras manos esta oportunidad especial.

Es el glorioso evangelio del Dios bendito (1 Ti. 4:11a). Ese privilegio destaca aún más cuando vemos en manos de
quién Dios lo ha puesto: le ha sido encomendado a Pablo, a Timoteo (1Ti. 1:4-11b) y a todos los creyentes (Mt.
28.18-19). El joven Timoteo es exhortado a comunicar el mensaje verdadero y no mitos o narraciones (sin
historicidad objetiva) (v. 4a), tampoco palabras sin sentido (v. 6), u otra enseñanza que no provenga de Dios por la
fe en Jesús (v. 4b, 14); sino el evangelio, palabra fiel y digna de ser recibida por todos (v. 15). ¡Qué excelsa noticia
Dios nos ha confiado!

No hay otro evangelio

El autor de Romanos señala a Cristo como la única justicia de Dios para salvación por la fe y no por la ley,
mostrando a los judíos la necesidad precisa e imperiosa de ir y anunciar esta noticia de salvación precisamente a los
gentiles, pues no hay diferencia (Ro. 10:2-12). La fe incluye el oír y el oír envuelve el comunicar la palabra de Dios
(v. 17), de modo que la Escritura despliega la evangelización, como un privilegio y, a su vez, un innegable
compromiso para cada creyente.

Como hemos comentado, la presentación del evangelio contiene una esencia inalterable. Según Gálatas, no hay
otro, sino aquel que ha sido recibido por revelación de Jesucristo (Gal. 1:12). Es el evangelio de aquella promesa la
cual Dios ha cumplido resucitando a Jesús (Hch. 13:32), la palabra de verdad que permanece para siempre (Ef.
1:13; 1 P. 1:25). Un mensaje de carácter exclusivo, excepcional e histórico (Hch. 4:12; Jn.14:6; 1 Ti. 2:5). Por eso,
al evangelizar, la Escritura demanda fidelidad al único nombre y camino, al único mediador y sustituto.

Un mensaje sencillo para gente sencilla

¿Y quiénes deben llevar a cabo esta misión? No es un asunto solo para los teólogos, sino para todo creyente, sin
importar el nivel cultural. Como escuché decir a un profesor del seminario en cierta ocasión: “Este es un mensaje
sencillo para gente sencilla”. En varios textos bíblicos, el evangelio es presentado brevemente (Ro.10:9; Mr.10:15;
Mr.1:15; Hch. 8:5); siendo que su comprensión salvadora depende de la iluminación y voluntad divina (Lc. 24:45;
Jn. 6:44; Tit. 3:5).

Por otro lado, a pesar de que las verdades no se expresan de la misma manera (Jn. 4:1-14; Ro. 10:9; 1 Co. 15:11;
Mr. 10:15) el evangelio contiene el mismo contenido básico: Dios, su justicia y amor, el pecado y perdición del
hombre, Cristo, su muerte y resurrección y la necesidad de recibir esta salvación por fe, mediante la gracia.

Estas verdades no conllevan al reduccionismo del evangelio, sino que proveen directrices para una transmisión
clara y sencilla, lo cual también puede implicar una sana contextualización (1Co. 1:22-25).

Descanso responsable

La evangelización es además una cuestión de confianza en la obra regeneradora y soberana de Dios. Cualquier
ímpetu evangelístico suele enfrentar resistencia, oposición y falsos profesantes (Jn. 6:26; Mr. 6:11; Hch. 8:18;
13:6). Y, ante esta realidad, la palabra también puede alentarnos al hablarnos de la seguridad de la elección divina
(Jn. 10:27; 6:47; Ro. 8:29-30). Nuestra expectativa ha de estar orientada por el control de Dios al respecto. La
confianza en este control debe contrarrestar las posibles contrariedades sobrevenidas. Por otra parte, tal descanso no
debe traducirse en pasividad, ni pasar por alto el papel privilegiado y responsable de la misión. Tampoco es un
recurso bíblico apoyarnos en nuestras capacidades lingüísticas o intelectuales, sino en el poder de Dios y su palabra.

5
En el camino de la evangelización bíblica hemos de recordar el privilegio, la fidelidad, la sencillez y confianza que
acompañan este mensaje. ¿Podemos entonces visualizar el reto motivacional que estos principios nos dejan en
Cristo? ¡Aprovechemos el tiempo en función de su gloria! Y, ¡a evangelizar!

EVANGELIZACIÓN CONCENTRADA

Parte 4

La contextualización de las buenas nuevas; entre la pertinencia y el peligro

Contextualicemos la verdad… sin comprometerla

En nuestro tiempo cada país tiene bien definida su identidad cultural y social. Esa cultura es exportada en gran
medida: algunas más pragmáticas, otras más analíticas, en fin, marcada diversidad. Pero ¿cómo influye esta
cuestión en la evangelización? Pudiéramos hallar la respuesta a dicha incógnita en el tema de la
contextualización.

Debido a la pertinencia de la comprensión adecuada de la contextualización durante los procesos de la


evangelización, en este artículo consideraremos válido detenernos en tres indicativos, que provean cierta dirección
en el serio camino de la contextualización fiel a la Palabra

¿Qué es contextualización en torno a la evangelización?

De cara al evangelismo, la contextualización tiene como objetivo comunicar el mensaje bíblico a gente en
particular, en su cultura y cosmovisión, de manera tal que puedan entender el mensaje con la mayor claridad
posible, sin violar los postulados esenciales. Teniendo esto en cuenta consideramos que:

Una sana contextualización no reconoce una praxis que distorsione el definido evangelio ni subvalore la
Escritura.

Contextualizar el evangelio no constituye en comunicar un mensaje de total aceptación, sino más bien uno que a lo
largo de la historia ha sido considerado escándalo (1 Co. 1:23), o una locura (1 Co. 1:18) porque, entre otras
cuestiones, no negocia su presentación buscando adaptarse a una cultura (Gá.1:8) Lo contrario sería la base del
relativismo en este espectro. El movimiento liberacionista, sin embargo, afirma que el significado de la Escritura se
ha de interpretar en base solamente a la situación de hoy. Uno de los efectos de esta práctica está asociada con
resaltar la desarmonía al acercarse a la Palabra, tal desarmonía se evidencia en simplificar todo el consejo de Dios a
ciertos textos aplicados de forma reduccionista.

Los escritos canonizados han de ser nuestra autoridad máxima y final (2 Ti. 3:16; 2 P. 1:18-21). La Escritura
determina lo que es aceptable o tolerable en la cultura y en toda praxis cristiana. (Mt. 4:4; Ro. 15:4; 2 Ti. 3:15).

Una sana contextualización maniobra de forma bíblica los prejuicios culturales

Los diferentes patrones culturales suelen ser una de las mayores barreras para una contextualización eficaz en la
divulgación del evangelio. El desinterés evangelizador, estrategias inadecuadas o el rechazo a la misma
contextualización, podrían ser síntomas negativos en la praxis de la misión por esta causa.

Los prejuicios culturales ocasionalmente implican el no ver o aceptar con una profunda crítica la propia cultura y de
esta manera suele hallarse menos probabilidad de que contextualicemos bien. La Escritura expone que somos
extranjeros y peregrinos en este mundo (He. 11:13). Es por este motivo que los cristianos no solemos sentirnos a
gusto del todo en ninguna cultura. Así, por el evangelio, nos distanciemos lo necesario y nos adentremos en ella,
por extraña que sea. Al respecto Pablo señala: …a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a
algunos (1 Co. 9:22b).
6
Una sana contextualización no ha de aplicar un modelo eclesiológico que soslaye el contexto local y los principios
bíblicos.

Se percibe, sobre todo en América Latina, la tendencia de replicar cierto modelo eclesiológico sabido como
efectivo en otro contexto. En relación con el evangelismo, aspectos tan importantes como la cultura y la
cosmovisión se pasan por alto. Consecuentemente el rigor del análisis conveniente, al desarrollar una estrategia
eclesiológica-bíblica en la iglesia local, se relega. Algunas, entre otras desviaciones teológicas-eclesiológicas, en
relación con la evangelización como: la numerolatría (énfasis con erróneas motivaciones en el crecimiento
numérico del reino), líderes sin la debida preparación bíblico-teológica, que de manera forzada le es dada la tarea
de discipular, junto a “la regeneración decisoria” (conversión por medio de una simple oración repetida), vienen a
ser entre otros, los propósitos orientadores de un ministerio de evangelización que ignora la contextualización y la
fidelidad a la Palabra en su implementación.

La expresión perceptible del evangelio suele conllevar inevitablemente una diferencia de comprensión. Para unos
será más claro y profundo el mensaje; para otros en términos comunicativos menos comprensible y aplicable a su
contexto.

La transmisión del sano y único evangelio debe ajustarse a cada lugar y tiempo. Aunque existe un solo evangelio
(Gá. 1:8), no consta este de una manera universal de comunicarlo (Jn. 3; 4; Hch. 17:16-34). El mismo Pablo,
predicando en Antioquía de Pisidia usó la historia del pueblo de Israel para así llegar al contenido del evangelio y
en Atenas recurrió a recursos de la cultura ateniense con el mismo fin (v. 23…vuestros santuarios… al Dios no
conocido…; v. 28 …como algunos de vuestros propios poetas también han dicho…) Se precisa pues, de una
evangelización que valora los principios locales contextuales, siendo fiel al puro evangelio a fin de expandir el
reino de Dios en Cristo de manera efectiva y para su gloria.

No representa tarea sencilla la contextualización ante el desafío de no comprometer los principios esenciales del
evangelio. Por otro lado, es necesario no adaptarse a la cultura sin considerar la relevancia del contexto local, para
lograr un mayor impacto en la evangelización. Una contextualización fiel a la Palabra activa y a la vez cuidadosa ha
de caracterizarnos como creyentes que anhelan alcanzar a las naciones, a cada grupo social, con el evangelio.

Common questions

Con tecnología de IA

Para asegurar que la evangelización sea fiel a la Escritura, el documento menciona que se debe evitar comunicar el mensaje como si fuera "otra verdad", lo que podría abrir la puerta al politeísmo. Es esencial centrarse en el contenido bíblico, resaltando la obra de Cristo y la necesidad de la salvación por fe, sin sobrevalorar el testimonio personal sobre el evangelio. Además, la vivencia de la fe no debe sustituir la exposición clara y oral del evangelio. Hay que mantener la singularidad del mensaje de Cristo y evitar adaptaciones que comprometan su esencia .

Para evitar la distorsión del evangelio en el contexto postmoderno, es crucial adherirse firmemente al contenido bíblico. El documento sugiere la necesidad de una evangelización centrada realmente en el carácter exclusivo y único del evangelio sin ceder a influencias culturales que favorezcan el hedonismo consumista o una naturaleza de verdad relativa. La evangelización debe reflejar la verdad bíblica fielmente sin moldear su mensaje para satisfacer las demandas existenciales contemporáneas. Las enseñanzas deben girar en torno a los principios endurecidos de la Escritura para evitar proclamar un evangelio diluido .

La evangelización tiene un papel central en la Escritura y se presenta explícitamente en el Nuevo Testamento. Jesús introduce el evangelio de la promesa manifestado por los profetas y lo anuncia encarnado. Esto se observa en los Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas, Juan) donde Jesús llama y comisiona a sus discípulos a difundir las buenas nuevas (Mt. 4:17; 28:18-19; Mr.1:14-15, 38; 16:15-16; Lc. 4:43; 24:46-48; Jn. 3:14-15). También, Hechos detalla cómo los apóstoles y discípulos llevan este mandato a diferentes audiencias y contextos (Hch. 8:4-5; Hch. 10:24-48).

Los errores comunes en el evangelismo contemporáneo incluyen el antropocentrismo, que enfatiza las necesidades humanas más que la continuación histórica de la Escritura. Muchos adaptan el mensaje para favorecer la opinión personal o cultural del público, lo cual presenta una versión distorsionada del evangelio. Para evitar estos errores, los evangelizadores deben adherirse al mensaje esencial del evangelio basado en la Escritura, evitando cualquier otra "verdad" que no corresponda fielmente a lo bíblico. Se debe insistir en la exclusividad y unicidad del evangelio y utilizar el testimonio personal solo como un apoyo sin opacar la obra de Cristo .

La contextualización en la evangelización es crucial para comunicar el mensaje bíblico de manera comprensible dentro de la cultura y cosmovisión local, sin comprometer sus principios esenciales. Sin embargo, al realizarla de manera inadecuada, podría distorsionar el evangelio, llevándolo a ser percibido como un mensaje de aceptación generalizada. Esto puede dar pie al relativismo, un movimiento hacia la verdad relativa o una desarmonía con la Palabra al aplicar la Escritura de manera reduccionista .

El dinamismo del evangelismo se describe por su capacidad de adaptarse a diferentes medios y contextos para transmitir el mensaje del evangelio. Se utiliza desde medios masivos hasta interacciones personales y expresiones artísticas en lugares públicos. Sin embargo, este dinamismo plantea el desafío de no comprometer el evangelio puro y definido, tal como se advierte en Gálatas 1:8-9, evitando distorsionar su mensaje en un contexto postmoderno en Cuba y más allá .

Las cartas de Pablo son un ejemplo vivo y personal de evangelismo. Pablo, como apóstol de Jesucristo, muestra un compromiso total con la misión de evangelizar, entregándose a la misión con el poder del Espíritu y la gracia del Señor para la gloria de Dios Padre. Sus cartas reflejan el enfoque en la predicación del evangelio con autenticidad y fidelidad al mensaje central de Cristo, demostrando cómo contextualizar su proclamación en varias culturas y audiencias sin comprometer la esencia del evangelio .

Manejar la resistencia cultural eficazmente en la evangelización requiere reconocer que los patrones culturales pueden ser una barrera significativa. Es importante emplear una contextualización saludable que maniobra bíblicamente los prejuicios culturales y no aplicarla de forma que altere el mensaje central del evangelio. Además, es fundamental recordar que, aunque somos extranjeros en el mundo, debemos involucrarnos en la cultura local para efectuar el evangelismo, emulando el ejemplo de Pablo al hacerse "de todo para todos" para ganar a algunos .

El documento aborda que en la evangelización se debe mantener un equilibrio entre la confianza en la obra regeneradora y soberana de Dios y la responsabilidad personal de compartir el evangelio. Aunque hay confianza en la elección divina, esto no justifica la pasividad. Se alienta a depender del poder de Dios y su palabra al evangelizar y no basarse en habilidades personales. El descanso en la obra de Dios debe animar, no desalentar, a cumplir activamente la misión de evangelizar con la certeza de su control soberano .

El testimonio personal debe utilizarse como apoyo en la evangelización, pero no debe reemplazar o ensombrecer la obra única de Jesucristo. Mientras Pablo usó su testimonio ante las autoridades para testificar sobre Cristo, reiteradamente priorizó el contenido del evangelio por encima de las experiencias personales. El testimonio puede evidenciar el trabajo del Espíritu, pero siempre se debe centrar en la salvación otorgada a través de Cristo y no ser visto como un sustituto del evangelio esencial .

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