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Karl Marx

El texto aborda la relación entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, sosteniendo que la estructura económica de la sociedad determina su superestructura jurídica y política. Se argumenta que los cambios en la base económica provocan transformaciones en la conciencia social y que los conflictos entre fuerzas productivas y relaciones de producción son el motor de la revolución social. Engels complementa esta idea al afirmar que la producción y reproducción de la vida real son factores determinantes en la historia, aunque no los únicos.

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El texto aborda la relación entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, sosteniendo que la estructura económica de la sociedad determina su superestructura jurídica y política. Se argumenta que los cambios en la base económica provocan transformaciones en la conciencia social y que los conflictos entre fuerzas productivas y relaciones de producción son el motor de la revolución social. Engels complementa esta idea al afirmar que la producción y reproducción de la vida real son factores determinantes en la historia, aunque no los únicos.

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Curso 2022-2023
Pensamiento social moderno y contemporáneo
.

Fragmento del prefacio a la Contribución a la crítica de la economia política de Karl Marx:

El resultado general a que llegué y que, una vez obtenido, me sirvió de guía para
mis estudios, puede formularse brevemente así: en la producción social de su existencia
los hombres entran en relaciones determinadas, necesarias, independientes de su voluntad;
estas relaciones de producción corresponden a un grado determinado de desarrollo de sus
fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción constituye la
estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se eleva una superestructura
jurídica y política, y a la que corresponden formas sociales determinadas de conciencia. El
modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social, política e
intelectual en general. No es la conciencia de los hombres la que determina su ser; por el
contrario, su ser social es el que determina su conciencia. Durante el curso de su
desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las
relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que su expresión jurídica, con las
relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de
desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas a
estas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social.
El cambio que se ha producido en la base económica transtorna más o menos
rápidamente toda la colosal superestructura. Al considerar estos transtornos importa
siempre distinguir entre el cambio material de las condiciones de producción –que se debe
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comprobar fielmente con ayuda de las ciencias físicas y naturales- y las normas jurídicas,
políticas, religiosas, artísticas o filosóficas; en una palabra, las formas ideológicas bajo las
cuales los hombres adquieren conciencia de este conflicto y lo resuelven. Así como no se
juzga a un individuo por la idea que él tenga de sí mismo tampoco se puede juzgar tal
época de transtorno por la conciencia de sí misma; es preciso, por el contrario, explicar
esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto que existe entre
las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Una formación social no
desaparece nunca antes de que sean desarrolladas todas las fuerzas productivas que pueda
contener, y unas relaciones de producción nuevas y superiores no sustituyen jamás a otras
antes de que las condiciones materiales de existencia de esas relaciones hayan sido
incubadas en el seno de la vieja sociedad. Por eso la humanidad no se propone nunca más
que los problemas que puede resolver, pues, mirando más de cerca, se verá siempre que el
problema mismo no se presenta más que cuando las condiciones materiales para resolverlo
existen o se encuentran en estado de existir.
Esbozados a grandes rasgos, los modos de producción asiático, antiguo, feudal y
burgués moderno pueden ser designados como otras tantas épocas progresivas de la
formación social económica. La relaciones burguesas de producción son la última forma
antagónica del proceso de producción social, no en el sentido de un antagonismo
individualm sino en el de un antagonismo que nace de las condiciones sociales de
existencia de los individuos; las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la
sociedad burguesa crean al mismo tiempo las condiciones materiales para resolver este
antagonismo. Con esta formación social termina, pues, la prehistoria de la sociedad
humana.

Fragmento de las cartas de F. Engels:


Según la concepción materialista de la historia, el factor que determina la historia
en última instancia es la producción y la reproducción de la vida real. Ni Marx no yo
hemos afirmado nunca nada más que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor
económico es el único determinante, convertirá esta tesis en una frase vacía, abstracta,
absurda.
Los hombres llevan a cabo personalmente su historia, aunque lo hacen en un
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medio que les ha sido dado y que les condiciona, sobre la base de unas circunstancias
reales i preestablecidas, entre las cuales son, en última instáncia, las económicas –y tanto
más cuanto más susceptibles sean de ser influidas por las políticas o ideológicas- las
decisivas y las que configuran el único hilo conductor que lleva a la comprensión del
hecho histórico.

Fonts: K. Marx. Contribución a la crítica de la econimía política, Comunicación, Madrid,


1976, p. 36-38.
F. Engels. Historia, economia, crítica social, filosofía, cartas, Península, Barcelona, 1969,
p. 340-342.

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