El Período Edo en Japón: 1603-1868
El Período Edo en Japón: 1603-1868
El período Edo trajo a Japón doscientos cincuenta años de estabilidad. El sistema político evolucionó a lo
que los especialistas llaman bakuhan, combinación de los términos bakufu y han, para describir el
gobierno característico del periodo. En el bakuhan el shōgun gozaba de la autoridad nacional mientras
que los daimyō ostentaban la regional. La burocracia aumentó durante este periodo con el afán de
administrar la combinación de gobierno centralizado y descentralizado. Los Tokugawa afianzaron su
poder durante el primer siglo de su gobierno: la distribución de la tierra les proporcionaba cerca de siete
millones de koku y el control sobre las ciudades más importantes.
La jerarquía feudal se completó con las distintas clases de daimyō. Los más cercanos a los Tokugawa eran
los shinpan o casas relacionadas. Existían en esta época veintitrés daimyō en las fronteras de las tierras
pertenecientes a los Tokugawa, los cuales estaban directamente relacionados con Ieyasu. La segunda
posición en la jerarquía la constituían los fudai, los cuales habían sido recompensados con tierras
cercanas a los dominios de los Tokugawa por sus leales servicios. Durante el siglo xviii 145 los fudai
controlaban pequeños territorios, de los que el de mayor importancia contaba tan solo con 250 000 koku.
Por último, 97 han formaban el tercer grupo, el de los tozama, los cuales eran principalmente viejos
enemigos o nuevos aliados. Los tozama estaban ubicados frecuentemente en la periferia del archipiélago,
y entre todos poseían tierras de alrededor de diez millones de koku.
Los Tokugawa no solo consolidaron su señorío sobre el reunificado Japón, sino que también gozaban de
un poder sin precedentes sobre el emperador, las cortes, los daimyō y las órdenes religiosas. El emperador
únicamente daba su aprobación como última opción en los asuntos políticos del país; sin embargo, los
Tokugawa colaboraron a que la familia imperial recobrara sus días de gloria reconstruyendo sus palacios
y asegurándole el disfrute de nuevas tierras. Para garantizar lazos estrechos entre el clan imperial y la
familia Tokugawa, la nieta de Ieyasu fue nombrada consorte imperial en 1619.
Se establecieron una serie de códigos legales para regular las propiedades de los daimyō. Estos códigos
disponían además normas de conducta, matrimonios, vestimenta, tipo de armas, número de tropas que los
daimyō podían poseer y exigían además que los señores feudales residieran en Edo por un año, prohibían
la construcción de barcos transatlánticos, prohibían el cristianismo, restringieron la posesión de castillos a
uno por señorío entre las principales casas. Aunque en la práctica los daimyō no pagaban impuestos, se
les imponía regularmente una serie de contribuciones de tipo militar o logístico, además de
contribuciones para proyectos públicos como construcciones de castillos, caminos, puentes y palacios.
Las aportaciones que recibían no solo fortalecían a los Tokugawa, sino que debilitaban a los daimyō
económicamente y por lo tanto disminuían la amenaza de un levantamiento en contra de la
administración central. Los que anteriormente habían sido feudos militares se transformaron en unidades
de administración local.
El sistema legislativo era complejo, y estaba sometido a la unidad administrativa, lo que significaba que
el individuo no existía como tal en la ley, ni estaba reconocido por el Estado. Existía solo en cuanto era
miembro de la unidad familiar. La familia se consideraba la unidad básica de administración, y todos sus
integrantes quedaban supeditados a ella; la más común era la familia agraria. A las personas que no
perteneciesen a un clan familiar o no estuviesen reconocidas por ninguno, se les planteaban serias
dificultades para sobrevivir. No ser reconocidos por el estado suponía no poder poseer ni bienes ni
inmuebles ni privilegios.
De la apertura al aislamiento
Tal como lo hizo Hideyoshi, Ieyasu alentó el comercio con el exterior,1 pero mantenía recelo ante los
extranjeros. Quería hacer de Edo un puerto mayor, pero una vez que se dio cuenta de que los europeos
favorecían a distintos puertos en Kyūshū y después de conocer la negativa de China a sus planes de
intercambio comercial,2 comenzó a controlar el comercio ya existente y solamente permitió que en
algunos puertos se mercadeara, con productos específicos.
El comienzo del periodo Edo coincidió con las últimas décadas del
periodo de comercio Nanban, durante el cual se intensificó la
interacción con las potencias europeas en los ámbitos económicos
y religiosos.3 Es al comienzo del periodo Edo cuando Japón
comenzó a construir barcos transatlánticos de tipo occidental, tal y
como el barco de guerra japonés «San Juan Bautista», un galeón
de quinientas toneladas que transportó la embajada japonesa
encabezada por Hasekura Tsunenaga al continente americano y a
Europa. Durante este periodo también se comisionaron trescientos
cincuenta Shuinsen (barcos con el sello real), que contaban con
tres mástiles y estaban armados para que comerciaran en Asia.4
El shogunato percibió al catolicismo como un factor extremadamente desestabilizador, por lo que fue
perseguido. La Rebelión Shimabara de 1637-1638, en la que samuráis católicos y campesinos se
rebelaron en contra de sus gobiernos feudales y del gobierno central, fue reprimida, lo que obligó a los
Kakure Kirishitan a profesar su fe secretamente. Poco tiempo después, los portugueses fueron también
expulsados y miembros de la misión diplomática fueron ejecutados.
Para 1650 el cristianismo había sido erradicado casi en su totalidad además de que la influencia extranjera
en asuntos políticos, económicos y religiosos dentro de Japón se volvió limitada. Tan solo a China, la
Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales y por un breve periodo a los ingleses se les permitió
visitar Japón durante este periodo, solo con fines comerciales y con acceso restringido solo al puerto de
Dejima en Nagasaki. Otros europeos que arribaban a costas japonesas eran ejecutados sin juicio de por
medio.
Sociedad
Después de un largo periodo de conflictos
internos, el primer objetivo del recién Evolución demográfica (en miles de personas)
establecido shogunato Tokugawa era
pacificar el país. Creó un equilibrio en el
poder que permaneció relativamente estable
por los siguientes 250 años, influenciado
por los principios del confucionismo de
orden social. La mayoría de los samurái
perdieron la posesión directa de las tierras y
se les plantearon dos opciones: dejar las
armas y convertirse en campesinos o
trasladarse a la ciudad principal de su feudo
y convertirse en sirvientes a sueldo del
daimyō. Solo algunos pocos samurái
permanecieron en las provincias exteriores
del norte o como vasallos directos del
shōgun, conocidos como los 5000 hatamoto.
Se estableció además el sistema sankin kōtai Según Kondo, p. 204.7
en el que se estipulaba que las familias de
los daimyo debían de residir en Edo, además
de que los daimyō debían permanecer en
Edo un año y al año siguiente en su provincia.
Fuera de estas cuatro clases sociales estaban los llamados eta y los hinin, cuyas profesiones rompían los
esquemas del budismo. Los eta eran carniceros, curtidores y sepultureros. Los hinin servían como
guardias o verdugos. Otros grupos excluidos de las clases sociales incluían los mendigos y las prostitutas.
Los individuos no tenían ningún derecho legal en Japón. La familia era la entidad legal más pequeña
contemplada, por lo que mantener el estatus y privilegios de la familia tenía una gran importancia a todos
los niveles de la sociedad. Por ejemplo, las leyes penales del período Edo prescribían el «trabajo no libre»
(esclavitud) a la familia inmediata de los criminales ejecutados en el artículo 17 del Gotōke reijō, pero
nunca se estableció su práctica. El Gotōke reijō de 1711 fue la compilación de estatutos proclamados
entre 1597 y 1696.8
La afluencia obligatoria de los señores feudales a Edo, una aldea insignificante a principios del siglo xvii,
el asentamiento de mercaderes, artesanos y el traslado a ella de templos budistas y sintoístas determinó un
veloz crecimiento de la población.9 A mediados de ese siglo, la población rondaba ya los cuatrocientos
treinta mil habitantes, la mitad de ellos militares.10 Mediado el siglo siguiente, la ciudad alcanzó ya el
millón de habitantes, un tercio de ellos militares.10 La importancia comercial de Osaka hizo que también
creciese notablemente: de los doscientos mil habitantes en 1660 pasó a los trescientos ochenta mil en
1736 y luego a los cuatrocientos veinte mil en 1765.11
Para mediados del siglo xvii, Edo mantenía una población de más de un millón de habitantes, mientras
que Osaka y Kioto tenían más de 400 000. Algunas otras ciudades castillo tuvieron un crecimiento
importante. Japón tuvo una tasa de crecimiento de prácticamente cero entre las décadas de 1720 y 1820,
lo cual es generalmente atribuido a baja tasa de natalidad como consecuencia de la hambruna, pero
algunos historiadores han presentado diversas teorías como el alto porcentaje de infanticidios para
controlar artificialmente el crecimiento poblacional.12
Economía
La hacienda shogunal obtenía además ingresos de las ciudades, Corredor de arroz en 1820 Japón.
que dominaba merced al nombramiento de sus regidores, a Treinta y seis vistas del monte Fuji,
15
menudo vasallos de confianza de los Tokugawa. El sogún de Hokusai.
Además de mejorar la producción del arroz, fundamental en el Japón, se incrementó también el cultivo de
otras plantas: otros cereales (trigo, soja, mijo...), morera, té, índigo, lino, tabaco, uvas, mandarinas,
calabazas, patatas o zanahorias.19 Entre principios del siglo xvii y comienzos del xix, se cuadruplicó la
producción de seda; esto permitió eliminar las importaciones de China y más tarde hacer del producto la
principal exportación del país.20 La extensión del algodón, llegado al país a finales del xv o principios
del xvi, comportó un importante cambio en la vestimenta nacional: las clases menos favorecidas pasaron
de portar prendas de lino a llevarlas de algodón.20 La producción de esta nueva planta se concentró en
Kinai, región que ostentaba la primacía económica del imperio.20 En ella se fabricaban además los
artículos que requerían una mano de obra especializada como armas, objetos de arte o prendas de gran
calidad.20
El sistema social Tokugawa, que separaba tajantemente al campesinado del estamento militar y obligaba a
los soldados a residir junto a su señor, favoreció el crecimiento de las ciudades.22 Cada gran señor —de
los que había unos doscientos sesenta en todo el país—, formó en torno a su castillo poblaciones que
contaban con una población de entre diez y treinta mil personas.22 Los barrios militares, habitados los
soldados cuyos ingresos dependían de pagas y carecían de feudos propios, destacaban como centros de
gran consumo.22 La falta de una
producción propia suficiente avivó el
comercio, necesario para abastecerlos de
los artículos que demandaban.22 El núcleo
de unión principal de las economías
señoriales con la nacional fue la región de
Kanai, abastecedora primordial de
productos elaborados a las zonas rurales,
más atrasadas, y compradora de parte de
sus cosechas de arroz, debido a su gran
población.23
En cuanto al comercio exterior, al principio del periodo Tokugawa la principal tarea fue restablecer las
relaciones con el exterior, desbaratadas por la actividad de Toyotomi Hideyoshi.26 El comercio con
Corea y con Manila se recuperó, no así con China.4 El control gubernamental del comercio entre los
daimios y el exterior, que se estrechó rápidamente a principios del siglo xvii, acabó por eliminarlo.4 Los
barcos necesitaban un permiso oficial para poder dedicarse al mercadeo con otros territorios.4 El
principal artículo de importación era la seda de calidad, que suponía entre el 50 y el 60 % del total de
importaciones.4 La exportación principal era la plata, que se entregaba para equilibrar la balanza
comercial, deficitaria.27 Unos setenta mil japoneses viajaron al extranjero (fundamentalmente al sureste
asiático), de los que diez mil se establecieron en él, varios miles de ellos en las Filipinas españolas.28 Los
principales suministradores de seda al ávido mercado japonés fueron primero los portugueses, que en el
siglo xvii tuvieron que enfrentarse a la competencia de ingleses y holandeses.2 El Gobierno trató además
de moderar los pingües beneficios de los comerciantes portugueses, que al principio habían logrado fijar
el precio de venta de la seda importada.2 Las relaciones comerciales con holandeses e ingleses surgieron
de la necesidad de Tokugawa Ieyasi de competir con las actividades comerciales de Toyotomi Hideyoshi
desde Osaka; para hacerlo, estableció vínculos con los recién llegados.3 La competencia entre las
distintas naciones desbarató el antiguo monopolio comercial portugués en las islas.3 Tras la retirada
comercial inglesa en 1623 y la ruptura de relaciones con España en 1624, el comercio exterior se limitó a
Portugal y Países Bajos.5 En 1639 se prohibió la llegada de barcos portugueses.29 A los barcos chinos,
que hasta entonces habían podido comerciar en las costas japonesas, se los limitó a Nagasaki.6 A los
neerlandeses se los restringió a Dejima en 1641.29 La clausura casi total del comercio con el exterior
siguió vigente hasta 1853.29 Posteriormente se implantaron nuevas medidas para limitar la exportación
de oro y plata, que había crecido pese a lo limitado del mercadeo.30 Paulatinamente, se redujo el importe
y la cantidad de importaciones, que únicamente podían verificar los comerciantes holandeses y chinos
tolerados por el Gobierno.31
El arroz fue la base de la economía, ya que los daimyō recolectaban los impuestos de los campesinos en
especie. Los impuestos podían ser tan elevados como el 40 % de la cosecha. El arroz era vendido en los
mercados Fudasashi de Edo.
Fue durante el periodo Edo que Japón desarrolló un sistema sustentable de gestión de los bosques.32 El
aumento en la demanda de madera para la edificación, la construcción de barcos y para combustible
llevaron a una rápida deforestación que dio como resultado incendios forestales, inundaciones y erosión
del suelo. La respuesta del shōgun, alrededor del 1666, fue implementar una serie de políticas que
incluían reducir la cantidad de árboles cortados, incrementar el número de árboles plantados además de
que solo los daimyō y el shōgun podían autorizar el uso de la madera. Para el siglo xviii Japón desarrolló
conocimientos científicos específicos de silvicultura y forestación.
La vida espiritual experimentaba con la cultura tradicional, basada en los principios budistas, y los
principios confucionistas. Dos formas distintas de concebir la vida: el budismo condecía una gran
importancia al mundo ultraterrenal y el confucionismo otorgaba una mayor fuerza al humanismo y a la
práctica.
Miembros de la clase samurái añadieron las tradiciones del bushido a su ideología y renovaron su interés
en la historia de Japón, dando como resultado el bushidō. En nuevo estilo de vida llamado chōnindō
surgió en ciudades como Osaka, Kioto y Edo, el cual aspiraba a alcanzar las cualidades del bushido como
la diligencia, honestidad, honor, lealtad y frugalidad. El estudio de matemáticas, astronomía, cartografía,
ingeniería y medicina también fue alentado. La búsqueda de nuevas formas de entretenimiento de la
nueva cultura se conocieron como ukiyo e incluían geishas, música, historias populares, teatro kabuki,
bunraku, poesía, y arte, el cual queda reflejado con el estilo conocido como ukiyo-e. La literatura también
gozó de grandes talentos como Chikamatsu Monzaemon o Matsuo Bashō.
Los agricultores reclamaban sus necesidades de educación e instrucción. A partir del siglo xv, empezaron
a aparecer terakoyas (escuela del templo) en las que se enseñaban lectura, escritura y aritmética a los
niños pertenecientes a la clase media, sobre todo en las zonas urbanas. Se componía de una clase y un
maestro, y acudían de veinte a treinta alumnos. En las comunidades rurales existían escuelas para los
hijos de los miembros ricos de la clase comerciante y de los agricultores.
Dibujos Ukiyo-e comenzaron a producirse a finales del siglo xvii, pero hasta 1764 Harunobu produjo la
primera impresión policromática. Diseñadores de la siguiente generación como Torii Kiyonaga y
Utamaro crearon elegantes representaciones de cortesanos. El estilo de Ukiyo-e cobró una gran
importancia durante el siglo xix e incluso muchos pintores occidentales como Edgar Degas o Vincent Van
Gogh se vieron influenciados por sus técnicas (véase Japonismo).
El budismo y el sintoísmo siguieron siendo una parte importante de la sociedad japonesa del periodo Edo.
El budismo mezclado con neoconfucionismo proveyeron de estándares de comportamiento social y,
aunque ya no contaban con la misma fuerza política que en el pasado, este era promovido y practicado
por las clases superiores. Con la prohibición del cristianismo en 1640 el budismo se vio beneficiado, ya
que el bakufu ordenó que todos los habitantes se tenían que registrar en alguno de los templos. De esta
forma, mientras que el budismo sirvió de base social, el sintoísmo sirvió de base al sistema político y
ayudó a preservar la identidad nacional.
El shogunato Tokugawa no colapsó simplemente por sus fallas intrínsecas. La intrusión de los extranjeros
ayudaron a precipitar una compleja lucha política entre los bakufu y la coalición de los críticos. La
continuidad del movimiento antibakufu a mediados del siglo xix finalmente terminaría por derrocar el
shogunato Tokugawa. Desde el principio el shogunato intentó restringir la acumulación de bienes en las
familias e intentó fomentar la política «de vuelta a tierra», en donde los granjeros, los productores
primordiales, eran la persona ideal dentro de la sociedad.
A pesar de los esfuerzos para restringir los bienes, el estándar de vida para los habitantes urbanos y
rurales aumentó significativamente durante el periodo, en gran parte por el periodo de paz que se vivió en
esta época.
Un reto importante que tuvo que enfrentar la clase política fue la naciente clase emprendedora. El ideal
gubernamental de una sociedad agraria falló, ya que no era compatible ni realista con la nueva
distribución comercial. Una serie de sequías y por lo tanto pérdida de cosechas completas dieron como
resultado veinte grandes hambrunas entre 1675 y 1837. El malestar entre los campesinos aumentó y para
finales del siglo xviii protestas masivas contra impuestos elevados y escasez de comida se volvieron casi
rutinarias. Familias ahora sin hogar se volvieron en granjeros arrendatarios mientras que los pobres de las
zonas rurales se desplazaron a las ciudades. Como la fortuna de las familias antes acomodadas
disminuyó, otros pudieron acumular más tierras por lo que surgió una nueva clase granjera acomodada.
Las personas que pudieron beneficiarse fueron capaces de diversificar su producción y contratar
empleados, mientras que otros quedaban disgustados. Muchos samurái pasaron tiempos difíciles e incluso
se vieron forzados a producir artesanías o trabajar a sueldo para comerciantes.
Aunque Japón fue capaz de adquirir y refinar una amplia variedad de conocimientos científicos, el rápido
proceso de industrialización de los países occidentales durante el siglo xviii creó por primera vez una gran
diferencia en términos de tecnología y armamento entre Japón y el resto de los países industrializados,
forzando al país a abandonar su política de aislamiento y contribuyendo el fin del régimen Tokugawa.
Las intrusiones de los occidentales aumentaron en los comienzos del siglo xix. Barcos de guerra rusos y
comerciantes se establecieron en Karafuto (en la isla de Sajalín, llamado óblast de Sajalin bajo el control
ruso y soviético) y en las islas Buril, de las cuales las del sur son consideradas como islas del norte de
Hokkaidō. Un barco de guerra inglés entró al puerto de Nagasaki buscando enemigos holandeses en
1808, además de que se incrementó el avistamiento de barcos de guerra y balleneros en las décadas de
1810 y 1820. Barcos balleneros y mercantes de los Estados Unidos también llegaron a costas japonesas.
Aunque los japoneses hicieron una serie de pequeñas concesiones y permitieron algunos desembarcos, lo
que intentaban era mantener fuera del país a los extranjeros en su totalidad. El Rangaku se volvió crucial
no solo para entender a los bárbaros «extranjeros», sino para valerse por sí mismos sin la ayuda de los
occidentales.
Para la década de los 1830 existía un sentimiento generalizado de crisis. La hambruna y los desastres
naturales tuvieron grandes consecuencias en la población. El malestar generalizado derivó en una revuelta
de campesinos en contra de oficiales y mercaderes en Osaka en 1837 y, aunque esta revuelta tan solo duró
un día, causaron un efecto dramático general. Algunos consejeros del shogun creían que la solución
residía en el regreso al espíritu marcial, imponer más restricciones al comercio extranjero, suprimir el
rangaku, censurar la literatura y eliminar los «lujos» del gobierno y de la clase samurái. La oposición vio
la oportunidad de terminar con los Tokugawa y utilizaron la bandera política del sonnō jōi («Reverenciar
al emperador, expulsar a los bárbaros»), el cual llamaba a la unidad bajo el mandato imperial y se oponía
a la intrusión de extranjeros. La preocupación del bakufu aumentó al conocer de los logros de los
occidentales en establecer enclaves coloniales en China después de la primera guerra del Opio de 1839-
1842, por lo que se implementaron más reformas, sobre todo económicas, para tratar de fortalecer el país
en contra de la amenaza extranjera.
Japón rechazó una demanda de los Estados Unidos (que aumentó considerablemente su presencia en la
región Asia-Pacífico en esta época) de establecer relaciones diplomáticas en julio de 1846 presentada por
el Comodoro James Biddle.
El daño resultante a la imagen del bakufu fue importante. Debates sobre las políticas del gobierno no eran
inusuales y habían generado una fuerte crítica en el bafuku. Masahiro comenzó entonces a buscar el
apoyo de nuevos aliados por lo que realizó distintos consensos con los fudai, los shinpan y los tozama.
Con la Reforma Ansei de 1854-1856 se buscó fortalecer al régimen ordenando la adquisición de barcos
de guerra y armamentos procedentes de Países Bajos, además de que se comenzó la construcción de
nuevas defensas para los puertos. En 1855, una escuela de entrenamiento naval con instructores
holandeses fue establecida en Nagasaki, una escuela militar de estilo occidental se estableció en Edo y
para el año siguiente se comenzó la traducción de libros occidentales.
La oposición hacia Masahiro aumentó entre los círculos fudai, los cuales se oponían a abrir los consejos
del bakufu a los daimyō tozama, por lo que fue reemplazado de su puesto y en 1855 fue nombrado
presidente del consejo de Hotta Nariaki. A la cabeza de la facción disidente se encontraba Tokugawa
Nariaki, quien profesaba una fuerte lealtad al emperador aunada a fuertes sentimientos antioccidentales y
quien había sido nombrado a cargo de la defensa nacional en 1854.
En los años finales del shogunato Tokugawa se incrementaron los contactos con los extranjeros debido a
las concesiones otorgadas en el tratado con los Estados Unidos en 1859, entre los cuales se incluía que se
abrieran más puertos para representantes diplomáticos, comercio no supervisado en cuatro puertos
adicionales y residencias extranjeras en Osaka y Edo. También se aceptó el concepto de extra-
territorialidad (los extranjeros estaban sujetos a las leyes de su país y no las de Japón). Hotta perdió el
apoyo de daimyō clave y cuando Tokugawa Nariaki se opuso a un nuevo tratado, Hotta buscó el apoyo
imperial. Los oficiales de la corte, percibiendo la debilidad del shogunato, rechazaron las peticiones de
Hotta y por primera vez en muchos siglos involucraron al emperador en la política interna. Cuando murió
el shōgun sin un heredero designado, Nariaki apeló a la corte el apoyo de su propio hijo, Tokugawa
Yoshinobu, un candidato que tenía el apoyo de los shinpan y tozama. Los fudai ganaron la lucha política
instalando a Tokugawa Yoshitomi, arrestaron a Nariaki y a Yoshinobu, ejecutaron a uno de los líderes
intelectuales del sonnō-jōi llamado Yoshida Shōin y firmaron tratados con los Estados Unidos y otras
cinco naciones, terminando con más de 200 años de aislamiento.
Durante esta etapa el ejército y la marina se modernizaron. Una escuela naval se estableció en Nagasaki
en 1855 y gran número de estudiantes fueron enviados a otros países durante varios años para su
capacitación, comenzando una tradición de futuros líderes educados en el exterior, como en el caso del
Almirante Enomoto Tateaki. Ingenieros navales franceses fueron contratados para construir arsenales
navales. Para finales del shogunato Tokugawa en 1867, la naval japonesa contaba ya con 8 barcos de
guerra de vapor, los cuales fueron utilizados en contra de las fuerzas pro-imperiales durante la Guerra
Boshin. Se estableció además una misión militar francesa para que modernizara el ejército del shōgun.
Algunos extremistas que visualizaban al emperador como símbolo de unidad incitaron a diversos sectores
de la sociedad a la violencia en contra del shogunato, de las autoridades de los distintos dominios
feudales y en contra de los extranjeros. El desenlace de un nuevo conflicto conocido como Guerra Anglo-
Satsuma llevó a un nuevo tratado para ampliar las concesiones comerciales en 1865, pero Yoshitomi no
fue capaz de hacer frente al poderío militar de los países occidentales. Finalmente en 1867 muere el
Emperador Kōmei, siendo sucedido por su hijo menor, el Emperador Meiji.
Tokugawa Yoshinobu se convirtió con reticencia en el jefe de la casa Tokugawa y shōgun. Trató de
reorganizar el gobierno bajo la figura del emperador tratando al mismo tiempo de preservar el papel
activo del shōgun. Temiendo el poder reciente de los daimyo de Satsuma y Chōshū, otros daimyō hicieron
un llamado a que el shogun regresara el poder al emperador así como a un consejo de daimyō encabezado
por el shōgun Tokugawa. Tokugawa Yoshinobu aceptó el plan a finales de 1867 y renunció, anunciando la
«restauración imperial». Los líderes de Satsuma, Chōshū y de otros dominios de cualquier forma
decidieron rebelarse, asediaron el palacio imperial y anunciaron su propia restauración el 3 de enero de
1868.
Después de la Guerra Boshin, el sistema bakufu fue abolido y Tokugawa Yoshinobu fue reducido al rango
de un simple daimyo. La resistencia continuó durante 1868 y las fuerzas navales del shogun al mando del
Almirante Enomoto Takeaki siguieron la lucha por otros seis meses en Hokkaidō, donde fundaron la
efímera República de Ezo.
Referencias
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Bibliografía
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