Electrólisis
El proceso electrolítico Fue descubierto accidentalmente en 1800 por Willison
Nicholson mientras estudiaban la operación de baterías, entre los años 1833 y 1836
el físico y químico inglés Michael Faraday desarrolló las leyes de la electrolisis que
llevan su nombre y acuño los términos hoy usados de iones, aniones y cationes.
Otro punto importante a tener en cuenta en la historia de la electrólisis ocurrió once
años antes. En ese momento, A. Paets van Troostwijk y J. R. Deiman ya habían
logrado una electrólisis de agua a través del uso de una botella de Leyden y una
máquina electrostática, pero no habían podido interpretar la reacción obtenida.
En el año 1800 los ingleses William Nicholson y Anthony Carlisle hicieron pasar una
corriente eléctrica a través de dos cables sumergidos en un recipiente con agua e
iones disueltos capaces de transportar carga. La electrólisis del agua (H 2O), una
sustancia compuesta, produjo hidrógeno (H2) y oxígeno (O2), dos sustancias
simples. Un año más tarde, Humphry Davy electrolizó álcalis fundidos (NaOH, KOH)
y obtuvo por primera vez los metales alcalinos sodio (Na) y potasio (K). El mismo
método le permitió obtener los metales alcalino-térreos calcio (Ca), estroncio (Sr) y
bario (Ba). Gracias a las experiencias de electrólisis, hacia mediados del siglo XIX
se habían obtenido y caracterizado alrededor de 70 elementos de la Tabla
Periódica. En 1887, Hall y Héroult obtuvieron aluminio haciendo circular una
corriente eléctrica a través de alúmina (Al2O3) fundida. Este método electrolítico
marcó el inicio de la producción industrial de dicho metal.
La electrólisis es un proceso que consiste en la descomposición química o
separación de un compuesto por medio de la electricidad, el paso de la corriente
eléctrica a través de un electrólito (en disolución o fundido). Este proceso se tiene
que llevar a cabo en un aparato llamado cuba o celda electrolítica. La celda consta
de un líquido conductor que se llama electrolítico y dos electrodos conectados a una
fuente eléctrica o batería. Un electrodo es negativo y recibe el nombre de cátodo ya
que atrae los cationes hacia él. El otro electrodo es positivo y se llama ánodo porque
atrae los aniones. La batería se encarga de suministrar electrones al cátodo.
Los dos electrodos son de un metal inerte, como Platino o Paladio conectados a
una fuente de energía eléctrica o FEM.
La electrolisis se caracteriza porque la transferencia de electrones debe forzarse
externamente, a diferencia de las pilas voltaicas o galvánicas donde las reacciones
son espontáneas y producen tensión eléctrica, el proceso de electrolisis se
caracteriza por:
1. Es un fenómeno redox no espontáneo producido por una corriente eléctrica
2. La reducción se lleva a efecto en el polo negativo o cátodo y la oxidación en
el ánodo o polo positivo.
La cantidad de producto que se forma durante una electrólisis depende de los 2
factores siguientes:
1. De la cantidad de electricidad que circula a través de la pila electrolítica
2. De la masa equivalente de la sustancia que forma el electrólito.
¿Cómo se produce la electrolisis?
Para que se produzca el proceso electroquímico denominado electrólisis, son
necesarios dos elementos, además de la corriente eléctrica que hará posible la
reacción química no espontánea: los electrodos y el electrolito.
Electrodos: La unidad de electrólisis está formada por dos electrodos y un
electrolito. Los electrodos son los conductores eléctricos utilizados para hacer
contacto con la parte no metálica de un circuito. Estos dos elementos, el ánodo y el
cátodo, transfieren iones entre sí, haciendo posible la reacción química.
• El ánodo (+) es un electrodo que pierde electrones, propiciando una reacción
de oxidación. Estos electrones desprendidos del ánodo van a parar al cátodo.
Los materiales habitualmente utilizados en la fabricación de ánodos son
compuestos de grafito natural en escamas, microesferas de carbono
mesofase y grafito artificial de coque de petróleo.
• El cátodo (-) es un electrodo que recibe los electrones provenientes del
ánodo, produciéndose una reacción de reducción. El cátodo siempre se
fabrica con metales, aunque estos pueden ser muy diversos. Los más
habituales son el litio, el hierro, el aluminio, el cobalto y el manganeso.
Electrolitos: Desde el punto de vista químico, un electrolito es cualquier sustancia
que contenga iones libres. Estos iones libres son los que convierten a dicha
sustancia en un conductor eléctrico.
El electrolito es una solución acuosa o salina en la que se sumergen los electrodos
(ánodo y cátodo). El conjunto de todos estos elementos se denomina célula de
electrólisis. El electrolito permite la transferencia de iones entre el ánodo y el
cátodo al aplicarse una corriente eléctrica.
Fundamentos científicos.
La electrólisis es un proceso que permite descomponer una sustancia mediante la
aplicación de corriente eléctrica. Este fenómeno se basa en dos principios
fundamentales de la electroquímica: la oxidación y la reducción, que ocurren en los
electrodos cuando la corriente fluye a través de una solución o un compuesto
fundido.
• Principio físico químico: La electrólisis se lleva a cabo en una célula
electroquímica que contiene dos electrodos sumergidos en un electrolito, una
sustancia conductora de electricidad (generalmente una solución iónica o
una sal fundida). Cuando se aplica una corriente eléctrica, los cationes (iones
positivos) migran hacia el cátodo (el electrodo negativo), donde se produce
una reducción (ganancia de electrones). En contraste, los aniones (iones
negativos) se desplazan hacia el ánodo (el electrodo positivo), donde ocurre
una oxidación (pérdida de electrones). Este flujo de electrones entre los
electrodos permite la descomposición del compuesto.
Por ejemplo, en la electrólisis del agua (H₂O), se generan dos productos principales:
oxígeno (O₂) en el ánodo y hidrógeno (H₂) en el cátodo, según las reacciones:
• Ánodo: 2H₂O → O₂ + 4H⁺ + 4e⁻
• Cátodo: 4H⁺ + 4e⁻ → 2H₂
Este proceso requiere una cantidad mínima de energía para que las reacciones
ocurran, lo que depende de las propiedades del electrolito y el voltaje aplicado.
¿Cómo funciona la electrolisis?
1. El electrolito se funde o disuelve en un disolvente para que se produzca la
separación de los iones, proceso denominado ionización.
2. A continuación, se aplica una corriente eléctrica continua a través de los
electrodos (ánodo y cátodo) sumergidos en la disolución (electrolito +
disolvente) y que están conectados a una fuente de alimentación.
3. Se produce la transferencia de electrones. Los iones positivos o cationes van
al cátodo y los iones negativos o aniones van al ánodo.
4. A consecuencia de esta reacción química, se producen otras sustancias. Los
aniones ceden electrones al ánodo (+) y los cationes toman electrones del
cátodo (-).
5. De esta forma se completa la reacción de oxidación-reducción a través de la
aportación de electricidad como fuente de energía necesaria para ello.
6. Tras completarse el proceso, se desprenden oxígeno e hidrógeno, así como
otros materiales si se ha utilizado agua no destilada.
La electrólisis es un proceso habitual en la industria metalúrgica, ya que puede
obtener químicos valiosos y comercializables a partir de sustancias básicas de la
naturaleza. Fue descubierta en los primeros años de siglo XIX de forma accidental,
pero no fue reconocida como proceso hasta varias décadas más tarde.
Algunos aspectos importantes a tener en cuenta a la hora de realizar el proceso de
electrólisis es que los electrodos nunca deben entrar en contacto directo, pues en
ese caso del proceso no se completa y la batería se sobrecalentará y quemará.
Además, la corriente eléctrica aplicada debe ser siempre continua. Es decir, nunca
a través de un enchufe, sino de una batería o adaptador de corriente.
Electrólisis de disoluciones acuosas
Cuando se trata de electrólisis de disoluciones acuosas de diversos electrolitos, las
reacciones que tienen lugar en el ánodo deben escogerse de acuerdo con los
principios energéticos a que nos hemos referido antes, pues existe más de una
oxidación posible en el ánodo más de una reducción posible en el cátodo, debido a
que además de las especies iónicas producidas por los electrolitos están presentes
las moléculas de agua y la misma puede puede oxidarse y reducirse de forma
similar a la sales. Por ejemplo, durante la electrólisis de la solución de Sulfuro
de cobre (CuSO4) (con electrodos de platino liso) sobre el cátodo se observa la
separación del cobre metálico. En cambio sobre el ánodo dejan su carga las
moléculas de agua y no los iones de Sulfuro (SO4).
Potencial de descomposición
Consideremos como ejemplo la electrólisis de la solución de Sulfuro de cobre
(CuSO4) con electrodos de platino. Al pasar la corriente eléctrica por la solución, en
los electrodos se liberan productos de la electrólisis, que estando presentes
simultáneamente con los iones que les han dado origen, forman pares de oxidación-
reducción. En el ejemplo en el cátodo se forma el par Cu /Cu y en el ánodo, O 2 + H
/ H2O. Tan pronto comienza a fluir la corriente, la liberación de O 2 en el ánodo y la
deposición de Cu en el cátodo convierten el aparato en una celda galvánica: Pt / Cu
/ Cu2+, H+ / O2 / Pt que tiene su propia fuerza electromotriz (FEM). La dirección de
esta F.E.M es contraria a la de la F.E.M externa, que se aplica en la electrólisis. El
funcionamiento de la celda trata de que la corriente fluya en dirección opuesta a la
corriente con la que se intenta realizar la electrólisis de la disolución. Para poder
contrarrestar esta " fem de oposición", la FEM aplicada deber ser mayor que la de
la celda cuya reacción es opuesta a la reacción de la electrólisis deseada.
La tensión mínima que es necesario aplicar a los electrodos para provocar la
electrólisis continua del electrolito dado, se denomina Potencial de Descomposición
(Ed).
Electrolisis del agua
Si el agua no es destilada, la electrólisis no solo separa el oxígeno y el hidrógeno,
sino los demás componentes que estén presentes como sales, metales y algunos
otros minerales (lo que hace que el agua conduzca la electricidad no es el H2O, sino
que son los minerales; si el agua fuera 100 % pura, no tendría conductividad).
Uno de los avances más prometedores de la electrólisis es su capacidad para
generar hidrógeno a partir de agua. En un mundo cada vez más enfocado en la
energía limpia, la electrólisis del agua ofrece una vía para producir hidrógeno verde
cuando la electricidad proviene de fuentes renovables, como la energía solar o
eólica. El hidrógeno generado a partir de este proceso puede ser utilizado como
combustible en celdas de hidrógeno. Además, este proceso es crucial para la
descarbonización de sectores como el transporte y la industria pesada.
Es importante hacer varias consideraciones:
• Nunca deben unirse los electrodos, ya que la corriente eléctrica no va a
conseguir el proceso y la batería se sobrecalentará y quemará.
• Debe utilizarse siempre corriente continua (energía de baterías o de
adaptadores de corriente), nunca corriente alterna (energía del enchufe de la
red).
• La electrólisis debe hacerse de tal manera que los dos gases desprendidos no
entren en contacto, de lo contrario producirían una mezcla peligrosamente
explosiva (ya que el oxígeno y el hidrógeno resultantes se encuentran
en proporción estequiométrica).
• Una manera de producir agua otra vez, es mediante la exposición a un
catalizador. El más común es el calor; otro es el platino en forma de lana fina o
polvo. El segundo caso debe hacerse con mucho cuidado, incorporando
cantidades pequeñas de hidrógeno en presencia de oxígeno y el catalizador, de
manera que el hidrógeno se queme suavemente, produciendo una llama tenue.
Lo contrario nunca debe hacerse sin debida investigación y ayuda profesional.
Electrolisis en la producción de metales
La electrólisis es fundamental para la obtención de metales debido a su capacidad
para separar los metales de sus óxidos o sales mediante la reducción de cationes
metálicos en un medio conductor. Este proceso, conocido como reducción
electrolítica, permite obtener metales en su forma pura o casi pura a partir de sus
compuestos. Los metales extraídos por electrólisis incluyen elementos como el
aluminio, cobre, zinc, magnesio y litio, entre otros.
1. Electrolisis del aluminio: El aluminio es uno de los metales más producidos
por electrólisis. El proceso utilizado es conocido como el proceso Hall-
Héroult, que implica la electrólisis del óxido de aluminio (Al₂O₃) fundido. Este
proceso es extremadamente importante debido a la demanda mundial de
aluminio, utilizado en la industria del transporte, la construcción, y la
electrónica. El óxido de aluminio (Al₂O₃) es un compuesto muy estable y no
se puede reducir directamente con carbono. Por lo tanto, se disuelve en un
baño de criolita (Na₃AlF₆) fundida, que reduce la temperatura de fusión del
Al₂O₃ y mejora la conductividad eléctrica. La electrólisis se realiza a
temperaturas de aproximadamente 950°C. La electrólisis ocurre en una celda
electrolítica con dos electrodos sumergidos en la criolita fundida:
• Cátodo (reductor): En el cátodo, los iones de aluminio (Al³⁺) se reducen para
formar aluminio metálico (Al) en estado líquido
• Ánodo (oxidante): En el ánodo, los iones de oxígeno (O²⁻) se oxidan para
formar oxígeno (O₂) gaseoso.
• Desventajas: El proceso Hall-Héroult es altamente energético y costoso
debido a la necesidad de mantener altas temperaturas. Además, el óxido de
carbono se genera en los ánodos, lo que contribuye a las emisiones de CO₂.
Sin embargo, sigue siendo el proceso dominante debido a su eficiencia y la
abundancia del aluminio en la corteza terrestre.
Ventajas de la electrolisis en la producción de metales
✓ Alta pureza del metal obtenido: Una de las principales ventajas de la
electrólisis es que permite obtener metales de alta pureza, lo que es crucial
para muchas aplicaciones industriales, especialmente en sectores como la
electrónica, la aeronáutica, la automoción y la fabricación de componentes
de alta precisión. Por ejemplo:
1. En la refinación electrolítica del cobre, el proceso separa el cobre impuro
del que se obtiene en la minería y lo deposita en el cátodo en forma de
cobre casi puro (hasta un 99.99%).
2. En la producción de aluminio, el proceso Hall-Héroult produce aluminio
metálico con una pureza excelente, lo que es esencial para su uso en
aleaciones ligeras en la industria aeronáutica y automotriz.
✓ Recuperación de metales a partir de materiales impuros: La electrólisis
no solo se usa para la producción primaria de metales a partir de sus
minerales, sino que también es útil en la recuperación y refinación de metales
impuros. Este aspecto es clave en la economía circular y la gestión de
residuos. Por ejemplo, en la refinación del cobre a partir de chatarra o de
chatarra electrónica, la electrólisis permite la recuperación eficiente de
metales preciosos como el oro, plata o paladio, además del cobre. En la
industria del zinc, se puede utilizar la electrólisis para extraer zinc de las
soluciones resultantes de la minería, y para purificarlo de impurezas como el
hierro o el plomo.
✓ Control preciso de las condiciones de producción: La electrólisis ofrece
un control preciso sobre las condiciones de la reacción química. Los
parámetros como el voltaje, la temperatura y la concentración del electrolito
pueden ajustarse para obtener productos con las características deseadas.
Este control permite la personalización de las propiedades del metal
producido, algo esencial cuando se requieren especificaciones muy estrictas.
En la electrólisis del aluminio, se puede ajustar la corriente eléctrica para
controlar la velocidad de deposición y la calidad del aluminio obtenido, lo que
influye directamente en la estructura y propiedades mecánicas del material
Desventajas de la electrólisis en la producción de metales
✓ Alto consumo energético: no de los principales desafíos de la electrólisis
en la producción de metales es su alto consumo de energía. El proceso de
electrólisis requiere grandes cantidades de electricidad para mantener las
altas temperaturas necesarias para fundir los compuestos y disolver los
electrolitos. Este es un aspecto crítico en procesos como la electrólisis del
aluminio, que opera a temperaturas superiores a 900°C y requiere una
energía considerable. En términos de sostenibilidad, la electricidad utilizada
en la electrólisis proviene comúnmente de fuentes no renovables, lo que
puede aumentar las emisiones de CO₂, a menos que se utilicen energías
renovables (solar, eólica, hidroeléctrica) para alimentar el proceso.
✓ Altos costos operativos: Además del consumo energético, los costos
operativos asociados a la electrólisis son elevados. El proceso implica no solo
el gasto energético, sino también el mantenimiento de los electrodos, que se
desgastan rápidamente debido a las reacciones químicas en las celdas
electrolíticas. En el caso de la producción de aluminio, por ejemplo, los
ánodos de grafito se consumen durante el proceso y deben ser reemplazados
regularmente, lo que añade un costo adicional. Además, la criólita, que se
utiliza como solvente para el óxido de aluminio, también es cara y necesita
ser reabastecida.
✓ Impacto ambiental: Aunque la electrólisis puede ser vista como un proceso
relativamente limpio, el impacto ambiental sigue siendo significativo,
especialmente en los procesos de producción de aluminio y cobre. En el caso
del aluminio, durante la electrólisis se producen emisiones de CO₂ debido a
la oxidación de los ánodos de carbono. Además, el proceso Hall-Héroult
genera una serie de desechos secundarios como lodos de fluoruro y sales
contaminantes. En el caso del cobre, a pesar de que la refinación electrolítica
es relativamente limpia comparada con otros métodos, la minería y las etapas
previas del proceso de extracción pueden generar impactos ambientales
significativos, como la contaminación de suelos y cuerpos de agua.