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Etapas del Proceso Psicodiagnóstico

El proceso psicodiagnóstico se basa en la comprensión de la personalidad como un conjunto de aspectos conscientes e inconscientes, influenciado por factores hereditarios y el contexto sociocultural. Se enfatiza la importancia de evitar interrogatorios tediosos y se propone un enfoque más dinámico y reflexivo, donde se integran diversas herramientas diagnósticas. La devolución de información al consultante debe ser un diálogo que permita la inclusión de sus reacciones, lo que puede enriquecer el diagnóstico y la comprensión del caso.

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Etapas del Proceso Psicodiagnóstico

El proceso psicodiagnóstico se basa en la comprensión de la personalidad como un conjunto de aspectos conscientes e inconscientes, influenciado por factores hereditarios y el contexto sociocultural. Se enfatiza la importancia de evitar interrogatorios tediosos y se propone un enfoque más dinámico y reflexivo, donde se integran diversas herramientas diagnósticas. La devolución de información al consultante debe ser un diálogo que permita la inclusión de sus reacciones, lo que puede enriquecer el diagnóstico y la comprensión del caso.

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OBJETIVOS Y ETAPAS DEL PROCESO

PSICODIAGNÓSTICO
La concepción de la personalidad utilizada parte de la base de que la personalidad tiene
un aspecto consciente y otro inconsciente, que tiene una dinámica interna que el
psicoanálisis ha descrito de la siguiente manera: Hay ansiedades básicas que movilizan
defensas más primitivas y otras más evolucionadas (como lo han planteado Melanie
Klein y Anna Freud, respectivamente); que cada individuo tiene una configuración de
personalidad única, algo así como una gestalt personal: que tiene un nivel y un tipo de
inteligencia que puede poner de manifiesto, están siempre presentes en mayor o menor
medida; que el índice de narcisismo puede ser demasiado bajo, adecuado o demasiado
alto y esto incide en el grado de sometimiento, madurez u omnipotencia que demuestre;
que la cualidad depresiva o esquizoide que predomine como base de la personalidad
pueden ser razonable o incrementarse hasta transformarse en un conflicto que entorpece
o altera el desarrollo del sujeto; que las defensas que ha instrumentado un sujeto a lo
largo de la vida pueden ser beneficiosas o no según su contexto, sin que lo sean en sí
mismas; que sobre la estructura de base de predominio esquizoide o depresivo se
instauran otras estructuras defensivas de tipo obsesivo, fóbico o histérico; que los
factores hereditarios y constitucionales desempeñan un papel muy importante, por lo
que no es recomendable trabajar exclusivamente con la historia del sujeto y el factor
desencadenante de la consulta, sino estar abiertos a la posibilidad de incluir otros
estudios.
Además, a la luz de las últimas investigaciones, el contexto sociocultural y familiar
debe ocupar un lugar importante en el estudio de la personalidad de un individuo, ya
que es de allí de donde proviene. Actualmente se utiliza para el estudio de todas las
patologías, ya que de lo contrario estaríamos haciendo un recorte artificial de la historia
del individuo.
Ya se ha desechado completamente el estilo de interrogatorio exhaustivo y tedioso,
tanto para el profesional como para los consultantes y, como veremos en el desarrollo
detallado de este paso más adelante, nos guiamos más por lo que va surgiendo según
el motivo central de la consulta.
El tercer momento es el que dedicamos a reflexionar sobre el material antes recogido
y sobre nuestras hipótesis presuntivas para planificar los pasos a seguir y los
instrumentos diagnósticos a utilizar: hora de juego individual con niños y púberes,
entrevistas familiares diagnósticas, tests gráficos, verbales, lúdicros, etcétera. En
algunos casos es imprescindible incluir entrevistas vinculares con los miembros más
implicados en la patología del grupo familiar.
Hay que buscar recurrencias y convergencias dentro del material, hallar el significado
de puntos oscuros o producciones Si se han administrado tests hay que tabularlos
correctamente e interpretar estos resultados para integrarlos al resto del material.
Lo más difícil en este momento del estudio es comprender el sentido de la presencia
de algunas incongruencias o Justamente la presencia de elementos ininteligibles nos
alerta acerca de algo que se entenderá mucho más adelante, en el curso del tratamiento,
cuando la comunicación entre el sistema consciente y el inconsciente se haya tornado
más porosa y el sujeto esté, en mejores condiciones para tolerar los contenidos que
emerjan. En cambio puede ser imprudente incluirlos en la devolución al sujeto
porque puede angustiar mucho y provocar una crisis, un ataque al psicólogo. Así
llegamos al sexto momento del proceso psicodiagnóstico: la entrevista de devolución de
información, consulta comenzó como familiar, la devolución de nuestras Esta última
entrevista está impregnada por la ansiedad del sujeto, de su familia y, por qué no,
muchas veces por la nuestra también, especialmente en los casos más complejos.
Cabe destacar que se mantiene vigente todo lo que expusimos al respecto Ocampo,
García Arzeno. En primer término deseo enfatizar que el psicólogo no debe asumir la
posición del que "sabe" frente a los que "no saben". En primera instancia porque no es
así. Algunas veces el mismo individuo o sus padres pueden adoptar el rol del que
pregunta y espera que todas sus dudas sean respondidas, como si el profesional tuviera
la "bola de cristal". En tal caso es necesario reformular los roles respectivos,
especialmente el del profesional, que no es precisamente un vidente.
Así como evitamos el tedioso interrogatorio en la primera entrevista, también
evitaremos ahora transformar la transmisión de nuestras conclusiones en un discurso
que no da espacio al interlocutor para incluir sus reacciones: por el contrario, las
mismas serán de gran Utilidad para convalidar o no nuestras conclusiones diagnósticas.
Muchas veces esta información puede hacer cambiar radicalmente las hipótesis
barajadas por el profesional y su presencia es una buena señal en tanto aumenta el
grado de sinceramiento del consultante.
Al respecto recuerdo la utilidad que mantiene el concepto de "interpretación lúdicra"
planteado por Emilio Rodrigué en su valioso libro El contexto del proceso
psicoanalítico. En el capítulo dedicado a este paso del proceso psicodiagnóstico se
darán más detalles. (Arzeno, 1993)

Referencias Bibliográficas
Arzeno, M. E. (1993). Objetivos y etapas del proceso psicodiagnóstico. En M. E. Arzeno, Nuevas
aportaciones al psicodiagnóstico clínico (Nueva Visión ed., págs. 10-13). Buenos Aires.

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