Devocionales del Estudio del Libro de 1 de SAMUEL
Día1.778 David responde con humildad la posible agresión de Saúl. (1S.26:17b-20)
17 Y conociendo Saúl la voz de David, dijo: ¿No es esta tu voz, hijo mío David? Y David respondió: Mi
voz es, rey señor mío. 18 Y dijo: ¿Por qué persigue así mi señor a su siervo? ¿Qué he hecho? ¿Qué mal
hay en mi mano? 19 Ruego, pues, que el rey mi señor oiga ahora las palabras de su siervo. Si Jehová te
incita contra mí, acepte él la ofrenda; mas si fueren hijos de hombres, malditos sean ellos en presencia
de Jehová, porque me han arrojado hoy para que no tenga parte en la heredad de Jehová, diciendo: Ve
y sirve a dioses ajenos. 20 No caiga, pues, ahora mi sangre en tierra delante de Jehová, porque ha salido
el rey de Israel a buscar una pulga, así como quien persigue una perdiz por los montes.
(1S.26:17b-20 ReinaValera1960)
Rey señor mío... mi señor... ruego, pues, que el rey mi señor... su siervo: Este fraseo muestra que David
habló a Saúl con una humildad genuina. Dado que David estaba tan bien y Saúl tan mal, hubiera sido
fácil para David proyectar una actitud de superioridad hacia Saúl, pero no lo hizo. ¿Qué he hecho? ¿Qué
mal hay en mi mano? David primero le pidió a Saúl que considerara los hechos y que pensara claramente
en lo que David hizo. David hizo más fácil que Saúl se arrepintiera. David sabía muy bien que ni Jehová
ni otros hombres habían incitado a Saúl, sino que todo eso venía de la propia amargura de Saúl,
carnalidad y celos. Pero ofreció sugerencias a Saúl para darle una manera más sencilla de arrepentirse.
David expresa con humildad su condición ante la posible acción del rey Saul. Pastor Enrique & Yrma Alban