Marcela se sentía feliz porque
sus amigos decían que era una
buena jugadora de fútbol. Un
día, estaba jugando fútbol en
el recreo y su equipo iba
ganando por un gol, cuando de
pronto Esther se confundió y
metió un autogol. Así,
quedaron empatados. Marcela
estaba muy molesta, les gritó
a Esther y a los otros
miembros del equipo. Estaba
tan molesta que al correr sin
mirar se chocó con Pepe cerca
del arco y les cobraron un
penal. Pepe pateó el penal y
anotó. Al final, como todos
estaban desanimados por la
reacción de Marcela,
terminaron perdiendo el
Marcela se sentía feliz porque
sus amigos decían que era una
buena jugadora de fútbol. Un
día, estaba jugando fútbol en el
recreo y su equipo iba ganando
por un gol, cuando de pronto
Esther se confundió y metió un
autogol. Así, quedaron
empatados. Marcela estaba muy
molesta, pues no quería perder,
y aunque sabía que era un
juego, se sentía enojada. Hizo
señas y salió del juego un
momento, pero les pidió a sus
compañeros/as que sigan
jugando. Fue al baño y se lavó la
cara, respiró con calma y cuando
ya no se sentía tan molesta,
regresó al juego. Finalmente,
quedaron empatados, pero
Marcela estaba tranquila y todos
los miembros del equipo sentían
Cuando Carla se preparaba para
visitar a una amiga por su
cumpleaños, se puso su polo
favorito, pero se dio con la sorpresa
de que le quedaba ajustado. Había
crecido. Su mamá le dio un polo de
su hermana mayor, pero a Carla no
le gustaba mucho. Se lo puso
porque ya era tarde, pero se sentía
triste porque ya no podría usar el
polo que más le había gustado en la
vida. Llegó a la casa de su amiga, la
saludó y se sentó triste en una silla
sin hablar con nadie. Cuando la
llamaban para jugar o conversar,
decía: “No, gracias.” Pasaron las
horas y cuando su mamá la fue a
recoger, se despidió y salió
llorando. Dijo que había sido la peor
tarde de su vida.
Cuando Carla se preparaba para
visitar a una amiga por su
cumpleaños, se puso su polo
favorito, pero se dio con la
sorpresa de que le quedaba
ajustado. Había crecido. Su
mamá le dio un polo de su
hermana mayor, pero a Carla no
le gustaba mucho. Se lo puso
porque ya era tarde, pero se
sentía triste porque ya no podría
usar el polo que más le había
gustado en la vida. Llegó a la
casa de su amiga, la saludó y se
sentó triste en una silla sin hablar
con nadie. Entonces, pensó que
no podía desaprovechar la
oportunidad de pasar un buen
momento con sus amigos. Fue al
baño, se lavó la cara y salió a
jugar y conversar. Pasaron las
horas y cuando su mamá la fue a
recoger, se despidió y salió muy