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BRASIL

El artículo analiza el impacto de la política económica e industrial de Brasil entre 2000 y 2019, destacando la evolución del sector manufacturero y su inserción en el comercio exterior. Se identifican dos etapas principales: el neo-desarrollismo, que buscó revertir la desindustrialización, y el último neoliberalismo, que replicó políticas anteriores. A través de un enfoque en patrones de acumulación, se examinan las dinámicas de capital y las relaciones de clase que han influido en el desarrollo industrial del país.
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El artículo analiza el impacto de la política económica e industrial de Brasil entre 2000 y 2019, destacando la evolución del sector manufacturero y su inserción en el comercio exterior. Se identifican dos etapas principales: el neo-desarrollismo, que buscó revertir la desindustrialización, y el último neoliberalismo, que replicó políticas anteriores. A través de un enfoque en patrones de acumulación, se examinan las dinámicas de capital y las relaciones de clase que han influido en el desarrollo industrial del país.
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Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

Política económica, desarrollo industrial e inserción externa en


Brasil (2000-2019)*
Juan E. Santarcángelo**
Universidad Nacional de Quilmes, Argentina
Benjamín Cuevas***
Universidad Nacional de Quilmes, Argentina
[Link]

Resumen

Entre 1950 y 2015 Brasil ha transitado un sendero de crecimiento económico


impulsado por su entramado industrial, que desde mediados de los años de 1970
se ha transformado en el más desarrollado de América Latina. Sin embargo, la
tendencia de desarrollo no ha sido uniforme y tanto la dinámica de acumulación
de capital como la relevancia que han tenido las diferentes ramas industriales en
las diferentes etapas, la implementación concreta de las políticas industriales y
su rol en la política económica nacional, ha sido resultado de las diferentes
disputas entre clases sociales y grupos económicos. El objetivo de este artículo
es analizar, a partir de la concepción de patrones de acumulación, el impacto de
la política económica e industrial brasileña en la dinámica productiva del sector
manufacturero y en la inserción exterior del país desde principios del siglo XXI
hasta 2019, específicamente en las etapas correspondientes al neo-
desarrollismo y al último neoliberalismo.

Palabras clave: industria, Brasil; comercio exterior; desarrollo económico.

* * Artículo recibido: 1 de marzo de 2023 / Aceptado: 25 de mayo de 2024 / Modificado: 11


de junio de 2024. El artículo es resultado de la investigación ejecutada por los autores en el
marco del proyecto Hegemonía y senderos de desarrollo económico (CONICET-UNQ). Los
autores agradecen los valiosos comentarios recibidos por los evaluadores que han permitido
subsanar algunas deficiencias del trabajo. Por supuesto, los errores que pudieran subsistir son
pura responsabilidad de los autores.
** Investigador principal del CONICET y director del Centro de Estudios sobre Desarrollo,

Innovación y Economía Política (CEDIEP) de la Universidad Nacional de Quilmes (Provincia de


Buenos Aires, Argentina). Correo electrónico: jsantar@[Link] [Link]
9305-6895
*** Becario de la Carrera del Investigador Científico (CIC) de Provincia de Buenos Aires y

doctorando en desarrollo económico de la Universidad Nacional de Quilmes, CEDIEP (Provincia


de Buenos Aires, Argentina). Correo electrónico: benjacuevas100@[Link]
[Link]

Cómo citar / How to cite this item: Santarcángelo, J. E., & Cuevas, B. (2024). Política
económica, desarrollo industrial e inserción externa en Brasil (2000-2019). Ensayos de
Economía, 34(64), páginas. [Link]
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

JEL: O14; O25; O54.

Economic Policy, Industrial Development and External Insertion in Brazil


(2000-2019)

Abstract

Between 1950 and 2015, Brazil followed a path of economic growth driven by its
manufacturing sector, which since the mid-1970s has become the most
developed in Latin America. However, the pattern of development has not been
uniform. Both the dynamics of capital accumulation and the significance of
various industrial sectors in different stages, the specific implementation of
industrial policies, and their role in national economic policy have resulted from
the various disputes between social classes and economic groups. This article
aims to analyze the impacts of Brazilian economic and industrial policy on the
productive dynamics of the manufacturing sector and on the orientation of foreign
trade and the country's external insertion, based on the concept of accumulation
patterns specially in the stages corresponding to neo-developmentalism and the
latest neoliberalism.

Keywords: industry; Brazil; foreign trade; economic development.


Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

[T1] Introducción

Desde mediados de los años de 1950 Brasil, ha transitado de manera


prácticamente ininterrumpida un sendero de crecimiento económico impulsado
por su entramado industrial, que desde mediados de los años de 1970 se ha
convertido en el más desarrollado de América Latina. Sin embargo, la
participación de la industria brasileña en el conjunto de la economía ha cambiado
a lo largo de los diferentes modelos o patrones de acumulación que el país fue
atravesando. En este sentido, el objetivo del presente artículo es analizar a partir
de la concepción de patrones de acumulación el impacto de la política económica
e industrial brasileña en la dinámica productiva del sector manufacturero y el
comercio exterior del país desde principios del siglo XXI hasta 2019, en las
etapas correspondientes al neo-desarrollismo y al último neoliberalismo.

De este modo, nos proponemos articular los conceptos de desarrollo —y en


particular de desarrollo industrial— con el concepto de modelo o patrón de
acumulación. En relación al concepto de desarrollo, los primeros teóricos del
desarrollo consideraban que la clave del desarrollo venía dada exclusivamente
por la capacidad del país de lograr el crecimiento económico. Crecer era
sinónimo de desarrollarse. Sin embargo, a medida que los debates fueron
evolucionando, los enfoques teóricos comenzaron a incorporar nuevas
dimensiones a la definición de desarrollo, que pasó a definirse por el logro
simultaneo de crecimiento económico, generación de empleo, aplicación y
desarrollo de nuevas tecnologías, aumento de la complejidad del entramado
productivo, y hasta mejoras en la distribución del ingreso. En este marco, y en
particular para los desarrollos de las discusiones que alcanzaron cierto grado de
hegemonía en América Latina, el debate se focalizó en las claves del desarrollo
industrial, dado que se veía como el sector que podía garantizar cambios
estructurales dentro de las economías. En este sentido, en este artículo
entendemos el concepto de desarrollo industrial como la acumulación de capital,
conocimientos, capacidades tecnológicas y productivas, capacidad de gestión,
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

organización de recursos y capacidades de la fuerza de trabajo en el ámbito


manufacturero de un país (Ferrer, 2007).

El segundo eje articulador del artículo es el de patrón de acumulación, y


siguiendo los lineamientos elaborados por Valenzuela Feijoo (1990) podemos
pensar que dichos periodos son entendidos como diferentes modalidades de
acumulación capitalista históricamente determinadas, a grandes rasgos, por las
formas de producción y distribución del excedente; la relación entre estructuras
productivas —homogeneidad/heterogeneidad estructural—; y las relaciones
político-económicas con el resto del mundo, de mayor o menor asimetría, tensión
o cooperación y dependencia o autonomía. Con relación a los cambios de un
patrón de acumulación a otro, estos son signados fundamentalmente por las
alteraciones en: primero, las formas de producción, de apropiación y distribución
del excedente económico; segundo, el tipo de inserción comercial internacional
y, tercero, el sistema político local, las relaciones de poder y de clase (Valenzuela
Feijoó, 1990). Por su parte, Basualdo (2007) define patrón de acumulación como
"la articulación de un determinado funcionamiento de las variables económicas,
vinculado a una definida estructura económica, una peculiar forma de Estado y
las luchas entre los bloques sociales existentes" (p. 6). Articulando estas
definiciones, en el presente artículo nos centraremos en examinar algunas de
las principales formas de producción y desempeño del sector industrial, el tipo
de inserción comercial que fue desarrollando el país a través de su sector
industrial, el papel del sistema político y las relaciones de clases, y la forma
peculiar que asumió el estado en las diferentes etapas a partir de las políticas
económicas e industriales que fue desplegando1.

En esta línea y a los fines de este artículo, caracterizamos los respectivos


patrones de acumulación de la siguiente manera. En primer lugar, la

1Queda excluido del análisis la generación y distribución del excedente económico, así como un
análisis en profundidad de las relaciones de clases debido a la falta de información existente con
el nivel de desagregación de ramas industriales consistente con lo elaborado en este artículo.
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

industrialización por sustitución de importaciones o ISI (1950-1985), tuvo como


principales ejes de acumulación a la industria. La estrategia económica fue la
sustitución de importaciones, la política económica dominante fue la planificación
estatal a mediano y largo plazo, la protección del mercado interno y el fomento
a las inversiones productivas (Furtado, 1969; Tavares, 1980). Tras el arribo de
Collor de Mello a la presidencia de Brasil, comienza la etapa dominada por el
paradigma neoliberal (1986-2002) caracterizado por una dinámica de
acumulación articulada y con hegemonía del sector financiero, combinadas con
políticas aperturistas y de liberalización comercial, privatizaciones,
desregulación estatal, austeridad fiscal, mayor regresividad impositiva, etcétera,
en detrimento de políticas industriales definidas, significando así un claro
retroceso en términos productivos (Basualdo, 2006, Crespo 2016, Santarcángelo
et al., 2018).

Una vez iniciado el siglo XXI, con la llegada al poder del Partido de los
Trabajadores (2003-2016), comienza el periodo que caracterizamos como neo-
desarrollismo, caracterizado por la aplicación de políticas económicas orientadas
a revertir dicha tendencia desindustrializante. Durante esta etapa, la
acumulación volvió a estar centrada dentro de la inversión productiva, y el estado
adquirió un papel relevante que se evidenció en políticas destinadas a re-
industrializar y recomponer las capacidades productivas perdidas en las décadas
anteriores. Esto se cristalizó en mayores niveles de financiamiento tanto a
sectores productivos como a los sistemas científicos tecnológicos locales,
además de la regulación del comercio exterior. Asimismo, uno de los elementos
distintivos de esta etapa es el aumento en la producción del sector agropecuario,
el incremento en el grado de extractivismo y que se ha derivado en debates sobre
la reprimarización de la economía (Clemente, 2019; Katz, 2015; Santarcángelo,
Schteingart y Porta, 2018). Finalmente, el retorno del neoliberalismo a la
presidencia de Brasil —durante el periodo 2016-2020— reprodujo, en gran
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

medida, los principales lineamientos económicos aplicados entre los años 1986
y 2002.

Con el fin de alcanzar los objetivos propuestos, el artículo se estructura en tres


secciones luego de esta breve introducción. En la segunda sección proponemos
una mirada de largo plazo sobre la dinámica de desarrollo industrial con el fin de
situar históricamente las últimas etapas analizadas en el presente artículo y con
el fin de, esquemáticamente, analizar el impacto que las transformaciones en la
política económica tuvieron sobre el sector industrial. En la tercera sección, luego
de clasificar a las ramas industriales según sus características tecno-productivas
siguiendo la metodología desarrollada por Porta et. al. (2014), analizaremos en
profundidad la evolución del valor agregado industrial y la participación de los
diferentes sectores manufactureros en el mismo, la productividad, el empleo y el
tipo de exportaciones e importaciones a lo largo del periodo propuesto, lo que
nos permitirá caracterizar las variables centrales del entramado industrial y el
perfil del comercio exterior del país durante dicha etapa. Finalmente, cerramos
el artículo presentando las principales conclusiones del mismo.

[T1] Política económica y desarrollo industrial en la segunda mitad del siglo


XX

Una de las particularidades de América Latina, consiste en la existencia de


patrones de desarrollo comunes a todos los países. En términos históricos, la
región experimentó a lo largo del siglo XX cuatro etapas de desarrollo. La primera
fue el modelo agroexportador, que se inició en la segunda mitad del siglo XIX y
se extendió hasta la crisis de los años de 1930, y donde la región se integró al
mundo a partir de la exportación de productos primarios. La segunda etapa
corresponde al modelo de industrialización por sustitución de importaciones y se
extiende hasta comienzos de los años de 1970 cuando, con la llegada de
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

diversas dictaduras militares, se implanta el neoliberalismo. Dicho modelo tendrá


magros resultados económicos e impactos negativos en los principales
indicadores económicos y sociales, y se extenderá en toda la región hasta
comienzos de siglo XXI donde serán electos diversos presidentes en la región
con perfiles de gobierno más progresistas o centro-izquierda.

Brasil siguió esta trayectoria en sucesión de etapas al igual que el resto de la


región, pero con una particularidad significativa en relación con momento
histórico y rol que tuvo la dictadura. Si bien las dictaduras militares que en la
mayoría de los países de la región se producen a comienzos de los años de
1970, en Brasil se registró antes, en el año 1964, momento en el que se produce
el derrocamiento del gobierno de João Goulart. Asimismo, a diferencia de lo que
sucedió con la mayoría de los países de la región, en Brasil las políticas
neoliberales aplicadas durante el gobierno encabezado por el general Castelo
Branco (1964-1967) fueron rápidamente abandonadas a partir de la presidencia
de Artur da Costa e Silva, lo que implicó la continuidad de la política desarrollista
y Keynesiana hasta finales de la dictadura. Como resultado de este proceso, el
neoliberalismo comenzará a dominar el modelo económico recién a mediados
de los años de 1980 con la llegada a la presidencia de José Sarney y luego de
Collor de Mello en 1990.

Comenzamos, por lo tanto, por analizar brevemente el proceso de desarrollo


económico, y en particular el desarrollo industrial, luego de la finalización de la
segunda guerra mundial. El sendero se presenta a continuación en la figura 1.

Figura 1. Participación de la industria de transformación brasileña en el PBI, en


porcentaje, 1947-2020
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

Fuente: elaboración propia a partir de Ipeadata/IBGE (s.f.).

Como bien puede observarse en la figura 1, en dicho periodo el peso de la


industria de transformación2 brasileña en el PBI partiría de valores en torno al
19% en 1947 y muestra una tendencia creciente para llegar a mediados de los
años de 1980, a explicar el 34% del PBI. Es importante remarcar que Brasil
creció entre 1945 y 1980 a una tasa anual promedio del 7%, lo que implica que
el crecimiento de la industria de transformación fue absolutamente extraordinario
durante estas casi cuatro décadas.

2 Definida por la Confederación Nacional de Industria brasileña (CNI, 2016) como el “segmento
de la industria que transforma materias primas en un producto final o intermedio que será
modificado nuevamente por otra industria. Los materiales, sustancias y componentes utilizados
por estas industrias provienen de la producción agrícola, la minería, la pesca, la extracción
forestal y productos de otras actividades industriales”. Por su vez, la industria de transformación
se clasifica en tres grandes grupos: bienes de capital, bienes intermedios y bienes de consumo,
entre los cuales se subdividen 24 actividades según el tipo de producto elaborado. De ese modo,
no incluye actividades tales como industrias extractivas, construcción y producción y distribución
de electricidad, gas y agua.
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

Este proceso de desarrollo virtuoso de la economía brasileña suele estudiarse


diferenciando tres grandes etapas de claras raíces desarrollistas: los gobiernos
de Getulio Vargas (1930-1945 y 1951-1954), la presidencia de Juscelino
Kubitschek (1956-1961), y finalmente, la fase desarrollista de la dictadura militar
—entre 1967 y 1979— (Crespo, 2016). El elemento común durante estas tres
etapas fue la implementación de una consistente política económica, de fuerte
intervención estatal, que se vio plasmada en un conjunto de medidas con un
fuerte impacto para el desarrollo económico e industrial del país.

Durante los primeros gobiernos de Getulio Vargas se establecieron las bases del
proceso de industrialización por sustitución de importaciones, y en ese periodo
se crean algunas de las empresas más emblemáticas del proceso de
industrialización, tales como la Compañía Siderúrgica Nacional, la minera Vale
do Rio Doce; se inició la exploración de hidrocarburos con la fundación de
Petrobras, se inauguró la Hidroeléctrica Vale do São Francisco, así como el
Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) (Crespo, 2016). También se propiciaron
notables avances en materia de derechos laborales. Fue creada la justicia del
trabajo, se limitó la jornada laboral y se instauró la institución del salario mínimo,
marco de referencia fundamental en materia distributiva.

La segunda etapa de fuerte desarrollo industrial corresponde a la presidencia de


Juscelino Kubitschek, que implementó una serie de políticas durante su
presidencia (1956-1961), formulado bajo el espíritu del lema que lo había llevado
a la presidencia y que prometía "50 años de progreso en 5 años de gobierno".
Este plan de metas de desarrollo es considerado como la primera experiencia
de planeamiento gubernamental efectivamente puesta en práctica en el Brasil
dado por la complejidad de sus formulaciones —cuando se lo compara con las
tentativas anteriores— y por la profundidad del impacto que tuvo sobre el
entramado productivo (Lafer y Lujan, 1970).
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

Durante el gobierno de Kubitschek la economía brasileña dio un salto cualitativo


extraordinario que se plasmó en la realización de ambiciosos proyectos de
infraestructura orientados a superar cuellos de botella en áreas estratégicas
como energía, transportes, industrias de base, educación, salud y agricultura
(Crespo, 2016). Durante estos años, la capital del Estado federal fue trasladada
a Brasilia y se estimuló la llegada de inversiones extranjeras con el fin de
estimular el establecimiento de la industria pesada.

Finalmente, luego del breve periodo neoliberal de Castelo Branco, la tercera


etapa de desarrollo industrial tiene como antesalas la presidencia de los
generales Artur da Costa e Silva (1967-1969), y Emílio Garrastazu Médici (1969-
1974), quien impulsó el Primer Plan Nacional de Desarrollo, conocido como “I
PND” (1972-1974). Durante este periodo, el gobierno militar propició una fuerte
expansión del crédito y las empresas estatales ampliaron sus inversiones
buscando consolidar industrias de base, como la siderurgia, petroquímica,
construcción naval y energía eléctrica (Crespo, 2016).

Este proceso finaliza con la elaboración e implementación del II Plan Nacional


de Desarrollo (II PND) llevado a cabo durante el mandato del general Ernesto
Geisel (1974-1979). El plan se abocó a promover la elaboración de insumos
básicos, bienes de capital, alimentos, energía, electrónica y química fina. En el
marco del encarecimiento de los productos del petróleo, su objetivo central fue
aumentar la capacidad de producción nacional de energía mediante la
exploración y refinamiento local de petróleo (Crespo, 2016). Asimismo, el
gobierno intentó desarrollar fuentes alternativas de energía tales como el alcohol
y la energía nuclear, que fueron muy exitosas, por ejemplo, en la industria
automotriz donde una parte significativa de la nafta fue reemplazada por
combustible basado en el etanol, un derivado de la caña de azúcar local.
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

La vuelta a la democracia, luego de la crisis de la deuda externa de comienzo de


los años de 1980 en toda la región, se trasladó a la economía local bajo la forma
de estancamiento e inflación. De la mano del avance del modelo neoliberal a
nivel mundial y regional, sobre todo a partir de la oficialización del Consenso de
Washington (1989), representó el abandono del proteccionismo económico que
caracterizó la etapa de industrialización por sustitución de importaciones, y,
consecuentemente, el deterioro del entramado industrial brasileño y de las
condiciones de vida de la población. El nuevo modelo volcado hacia la
financiarización de la economía implicó la ausencia de una política industrial
definida, significando así un claro retroceso en términos productivos (Tavares,
1980).
El resultado de la disminución del Estado, de las políticas aperturistas y de la
desregulación de los mercados, fue una abrupta caída del peso de la industria
de transformación en la economía; y en un lapso de casi 20 años la participación
cayó bruscamente hasta ubicarse alrededor del 14% en 1999, es decir, a menos
de la mitad de lo que supo ser a inicios de la década de 1980. Esta dinámica
evidencia un claro proceso de desindustrialización paulatina en Brasil que se
extendió hasta comienzos del siglo XXI (Santarcángelo et al., 2018).

La primera década del siglo XXI fue marcada por la asunción de gobiernos neo-
desarrollistas en toda la región latinoamericana, los cuales realizaron
importantes esfuerzos por recuperar los derechos perdidos durante la etapa
neoliberal de hegemonía financiera (Santarcángelo, 2019). En el caso de Brasil,
el 1 de enero de 2003 llega a la presidencia Luiz Inácio Lula da Silva, un obrero
metalúrgico, sindicalista y miembro fundador y presidente honorario del Partido
de los Trabajadores, luego de dos derrotas consecutivas contra Fernando
Henrique Cardoso. El gobierno de Lula tuvo un buen desempeño en materia
económica, el país acumuló reservas, pagó la totalidad de su deuda con el FMI
y evitó de este modo sus condicionalidades e influencias; registró altas tasas de
crecimiento del PBI que redujeron la tasa de desempleo. Asimismo, se aplicó
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

una amplia gama de políticas destinada a la recomposición salarial y mejora de


las condiciones sociales de vida entre las que pueden destacarse el fuerte
crecimiento del salario mínimo que empujó también al alza los salarios del sector
público y las jubilaciones (Serrano y Summa, 2012); el poder de compra interno
fue reforzado por el aumento ´de las transferencias sociales —programas como
"Bolsa Familia"—, y con un incremento significativo en los montos y el alcance
de los créditos al consumo.

La transformación comenzada en el año 2003 se extendió durante tres gobiernos


sucesivos, donde el Partido de los Trabajadores, impulsó un nuevo modelo de
desarrollo que buscó re-industrializar y recomponer las capacidades productivas
perdidas en las décadas anteriores y mejorar las condiciones de vida de los más
vulnerables. Con ese afán, y en particular en lo que refiere a la política industrial,
fueron creados nuevos planes de promoción industrial tales como el PITCE —
Política Industrial, Tecnológica y de Comercio Exterior—3 en 2004, el PDP —
Política de Desarrollo Productivo—4 en 2008 y el Plan Brasil Mayor en 2011
(Santarcángelo et. al, 2018). A estos programas hay que sumarle significativas
transferencias de recursos financieros por parte del Estado a los sectores que
fueron seleccionados para su promoción, con un rol clave del Banco de
Desarrollo de Brasil —BNDES—, que se combinaron con capacidades
institucionales relativamente elevadas.

3En el marco de este primer programa fueron creados el Consejo de Desarrollo Industrial (CNDI)
y también la Agencia Brasileña de Desarrollo Industrial (ABDI), ambas instituciones con el
objetivo de dinamizar el desarrollo de la industria nacional (Vargas & Bunde, 2021).
4 El PDP abarcó los siguientes 24 sectores: Aeronáutico; Agroindústria; Bienes de Capital;

Bioetanol; Biotecnología; Carnes; Celulosa y Papel; Automotriz; Industria de Defensa; Servicios;


Sistema de Salud; Construcción Civil; Cuero, Calzados y Artefactos; Energía Nuclear; Higiene,
Perfumería y Cosméticos; Industria Naval y de Cabotaje; Maderas y Muebles; Mineración;
Nanotecnología; Petróleo, Gás e Petroquímica; Plásticos; Siderurgia; Textil y Confecciones; y
Tecnología de la Información y Comunicación (Coronel et al., 2014, p.113).
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

Como se observa en la figura 2, la planificación en términos de política industrial


tuvo como resultado un constante incremento del valor agregado industrial
durante todo el periodo 2003-2019.

Figura 2. Valor Agregado total, Valor Agregado industrial y peso de la industria


sobre el PBI*

Nota: 2001-2019, 2003=100.


Fuente: elaboración propia a partir de IBGE (s.f.a.).

Sin embargo, el crecimiento todavía más acelerado de otros sectores


económicos tales como la construcción, servicios e industrias extractivas, de
mayor aporte al valor agregado total, principalmente a partir de 2009, hizo que
la industria de transformación brasileña perdiera peso relativo en el PIB —del
17% en 2003 al 12% en 2016—. Es decir, durante los gobiernos del PT (2003-
2016), la industria mantuvo un crecimiento sostenido (163%) aunque
proporcionalmente menor al de la economía como un todo (268%), perdiendo
así participación en el valor agregado total.
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

A pesar de las políticas industriales y los recursos destinados, el impacto sobre


el sector resultó menor al esperado, en buena medida explicado debido al
contexto macroeconómico en el que operó la política (Kupfer et al., 2013;
Ninomiya, 2015). Esto puede apreciarse en la figura 2, donde el peso de la
industria de transformación en el PBI brasileño, se recupera durante los primeros
años del gobierno de Lula, pero la tendencia luego se revierte desde el año 2005
y el indicador muestra una tendencia decreciente que llega a ser del 12% para
finales de 2015.

A la crisis económica se sumó una fuerte persecución a los principales líderes


del Partido de los Trabajadores que devino en una crisis política que terminó en
el golpe de Estado y destitución, instrumentalizado mediante un impeachment,
de la presidente Dilma Rousseff el 31 de agosto de 2016. La asunción del
vicepresidente Michel Temer implicó el abandono de las políticas neo-
desarrollistas y el rápido retorno a la estrategia de desarrollo neoliberal, que
luego sería profundizada con la llegada a la presidencia de Jair Bolsonaro el 1
de enero de 2019. En términos económicos y de política industrial, Bolsonaro
designó a Paulo Guedes como “superministro” al mando de las carteras de
Hacienda, Industria y Comercio, Planificación y la secretaría encargada de
Asociaciones e Inversiones del Estado. El economista formado en la Universidad
de Chicago, cuna del neoliberalismo, es un ferviente admirador de las políticas
económicas desplegadas por el Chile de Pinochet, y siguiendo sus lineamientos
aplicó políticas de apertura y desregulación económica, reducción del rol del
Estado en la economía a partir de la baja de impuestos y las privatizaciones.
Como resultado de estas políticas y el abandono del sector industrial como eje
del desarrollo, el entramado industrial brasileño no fue más allá de lo esperado,
disminuyendo aún más su participación en el PBI para ubicarse en torno al 11%
en 2020 (figura 1).
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

[T1] Producción, empleo e inserción externa a comienzos del siglo XXI

En la presente sección nos proponemos analizar la evolución de la productividad,


el empleo y la inserción externa brasileña, en especial la pauta exportadora, lo
que nos permitirá caracterizar las variables centrales del entramado industrial y
sus principales dinámicas en el transcurrir del siglo XXI. Con este fin,
clasificaremos a las ramas industriales según sus características tecno-
productivas siguiendo la metodología desarrollada por Porta et al. (2014) que se
presenta en la tabla A1 del anexo. A partir de dicha clasificación, las ramas
pueden ordenarse en términos tecno-productivos en cinco categorías: intensivas
en recursos naturales, intensivas en trabajo, intensivas en capital, el complejo
automotriz y, por último, alimentos, bebidas y tabaco.

A partir de esta clasificación lo primero que podemos analizar en la figura 3 es la


evolución del valor bruto de producción y de sus principales ramas clasificadas
por sus características tecno-productivas desde el 2001 al 2019.

Figura 3. Evolución Valor Bruto de Producción (VBP) industrial y por


clasificación tecno-productiva*
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

Nota: * En número índice 2003=100, 2001-2019.


Fuente: elaboración propia a partir de IBGE (s.f.a.).

Como puede observarse a nivel agregado, a partir de 2003 el valor bruto de la


producción presenta un crecimiento sostenido (76,7%) hasta el año 2008, donde
se destaca el gran desempeño del sector automotriz y, posteriormente, de
alimentos, bebidas y tabaco. Todavía a nivel agregado, se aprecia el impacto
que tuvo la crisis financiera internacional que provocó una contracción de 14,5%,
para luego retomar el ritmo de crecimiento hasta 2019, aunque de manera
desacelerada a partir de 2013, año en que las ramas de mayor contenido
tecnológico caen de manera significativa. Entre puntas, el VBP industrial mostró
un crecimiento acumulado del 233,7% entre 2003 y 2019.

Con respecto a la industria automotriz, este sector en particular presentó entre


2003 y 2010 —periodo equivalente al mandato presidencial de Inácio Lula da
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

Silva— un incremento del 100% en la producción de vehículos5 impulsada,


además de los mencionados planes PITCE y PDP, por proyectos específicos del
BNDES tales como el Modermaq6 y el Prosoft7. Posteriormente en el marco del
Plan Brasil Mayor, iniciativas como por ejemplo el Programa de Sustitución de la
Inversión (PSI)8, el Plan Innova Empresa y el Programa de Incentivo a la
Innovación Tecnológica y Adensamiento de la Cadena Productiva —INOVAR -
AUTO— contribuyeron a sostener el aumento de la producción automotriz hasta
el año 2013. (Vargas & Bunde, 2021). Sin embargo, en 2013 el sector presentó
un punto de inflexión negativo (-61,4% hasta 2016) producto de la crisis
económica y política en Brasil. A partir de ese entonces, la política económica
ortodoxa-liberal y falta de políticas industriales tanto en la administración Temer
como en el gobierno Bolsonaro (Oreiro & de Paula, 2019) anularon cualquier
posibilidad de recuperación del sector, el cual continuó, en términos de Valor
Bruto, siempre por debajo de la media total. En sintonía con lo anterior, la rama
capital intensivas presentó un retroceso del 37,8% entre 2014 hasta 2016, sin
señales de recuperación de allí en adelante.
Al mismo tiempo, merece particular atención la ininterrumpida evolución del
sector alimentos, bebidas y tabaco, cuya tendencia positiva responde a la
creciente demanda china por este tipo de productos de origen primario,
principalmente entre 2003 y 20149 (Prates, 2007; Manzi, 2016). A partir de este
momento, dicha industria supera la media del valor bruto de producción para
finalmente tornarse el sector de mejor desempeño en todo el periodo —
crecimiento del 297% entre 2000 y 2019—. En relación con la evolución de los
demás sectores de forma desagregada, estas presentan tendencias similares

5 Según datos de ANFAVEA (s.f.) la producción de vehículos automotores en 2003 fue de


1827791 unidades mientras que, en 2010 de 3646540, duplicando así la producción en el lapso
de ocho años.
6 Programa de Modernización del Parque Industrial Nacional (Modermaq), creado en 2004, para

inversiones en la industria de bienes de capital (BNDES, 2005).


7 Nuevo Programa para el Desarrollo de la Industria Nacional de Software y Servicios

Relacionados (Prosoft) para inversiones en la industria de software (BNDES, 2005).


8 Créditos industriales del BNDES.
9 Periodo usualmente reconocido en la literatura económica como súper-ciclo de las

commodities, boom de las commodities o boom China.


Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

hasta 2008, a excepción del sector alimentos, bebidas y tabaco, que no sufre los
impactos de la crisis, las demás ramas modifican su tendencia negativamente y
recuperan sus niveles previos en 2010 —RRNN intensivas en 2011—.

Complementamos este análisis con la evolución del valor agregado industrial y


de sus principales categorías tecno-productivas a lo largo del siglo XXI que se
presentan en la figura 4.

Figura 4. Evolución del valor agregado industrial según principales agregados


tecno-productivos*

Nota: * En número índice 2003=100, 2001-2019


Fuente: elaboración propia a partir de IBGE (s.f.a.).

Como podemos observar, a nivel agregado entre 2003 y 2008, la variable


evidencia un importante incremento del 75,9% que, pese a su caída en 2009
como producto de la crisis internacional, continúa en alza —con una leve
desaceleración entre 2013 y 2017— hasta alcanzar su punto máximo en el año
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

2019. De ese modo, entre 2003 y 2019 el crecimiento del valor agregado
industrial durante todo el periodo analizado fue equivalente al 222,9%.

A nivel desagregado por clasificación tecno-productiva, resaltan diversas


cuestiones. Primero, se registra una tendencia creciente para todas las ramas
analizadas. Segundo, se verifica un significativo cambio de tendencia en la
evolución del sector automotriz, el cual tras crecer sostenidamente y alcanzar su
máximo en 2013 (204%) cae hasta el año 2016 (-84 p.p.) a niveles aproximados
a los de 2008, para finalmente recuperarse de manera parcial hacia 2019 (168%
en relación a 2003, aunque 36 p.p. por debajo de su máximo en 2013) conforme
la crisis atravesada por el sector, estrechamente vinculada tanto a la falta de
políticas industriales como al enfriamiento de la economía brasileña durante
dicho periodo (Vargas & Bunde, 2021).
Tercero, es importante remarcar el acelerado e ininterrumpido crecimiento del
sector alimentos, bebidas y tabaco, el cual, sin sufrir los impactos de la crisis
internacional, presenta entre 2003 y 2019 un incremento del 277,9%, siendo el
sector de mejor desempeño a lo largo del periodo analizado. Finalmente, con
respecto a los demás niveles de desagregación, tanto trabajo como capitales
intensivas muestran señales de estancamiento conforme la desaceleración de la
economía brasileña a partir de 2014, mientras RRNN intensivas mantiene su
ritmo de crecimiento vinculado a la mejora de los términos de intercambio de las
actividades primario exportadoras e inclusive acelera su crecimiento a partir de
2017. En esta etapa final, dicho sector fue notablemente favorecido por la
aplicación de políticas para el fortalecimiento del agronegocio que caracterizó a
las administraciones Temer-Bolsonaro desde 2016 en adelante (Oliveira, et al.,
2020).
Una vez en claro la evolución general, resulta pertinente examinar la
participación de las ramas agrupadas según sus características tecno-
productivas en el agregado total (figura 5).
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

Figura 5. Participación de los principales agregados tecno-productivos en el


valor agregado industrial*

Nota: * En porcentaje, 2001-2019.


Fuente: elaboración propia a partir de IBGE (s.f.a.).

De ese modo, cuando observamos el peso de las ramas en el valor agregado


total, a pesar de fluctuaciones coyunturales, existe una relativa estabilidad
estructural en dicha participación. No obstante, vale la pena destacar la fuerte
predominancia de la rama RRNN intensivas, que se mantuvo estable entre 2003
y 2008 (en torno al 43% del valor agregado industrial) y reduce su participación
a partir de la crisis internacional —oscilando entre el 36% y el 37%— hasta el
año 2015, momento en el que comienza a recuperar su participación anterior y
logra alcanzar su punto máximo en 2019 (44,4%). En sintonía con los motivos
que explican la predominancia del sector RRNN intensivas en el total del valor
agregado industrial, el sector alimentos, bebidas y tabaco, alcanza un máximo
de 24,4% en 2016, momento a partir del cual se establece como segunda rama
de mayor peso, y termina por asentarse en torno del 20,5% en 2019. Vale
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

destacar, que esta pérdida de 4% entre 2016 y 2019 fue absorbida en su


totalidad por el sector RRNN intensivas.

La dinámica productiva tuvo un fuerte correlato en materia de generación de


empleos. Para analizar esta dinámica, en la figura 6 se presenta la evolución de
la cantidad de personas ocupadas —empleo registrado y no registrado— en
Brasil entre 2002 y 2018.

Figura 6. Empleo y empleo industrial, 2002-2018*

Nota: *En millones de trabajadores y en porcentaje.


Fuente: IBGE (s.f.b.).

En primer lugar, se destaca el crecimiento sostenido de la cantidad total de


ocupados desde 2003 hasta 2014, significando para la industria la creación de
1931117 puestos de trabajo. A partir de dicho momento, esta tendencia positiva
se ve interrumpida por la crisis económica brasileña. Sin embargo, a pesar de
que el empleo total no sufrió los efectos negativos de la crisis internacional de
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

2008, los impactos de dicha coyuntura se ven reflejados en la pérdida de


participación del empleo industrial sobre el global. Así, tras alcanzar su máximo
en 2008 (13%), el peso de los ocupados en la industria comienza a disminuir
paulatinamente hasta 2013 para luego acelerar su caída hacia 2018. Entre los
factores que acentúan dicha tendencia a partir de la crisis nacional en 2013-
2014, se destacan la flexibilización del trabajo producto de la reforma laboral de
Temer en 2016 y la ausencia de políticas industriales de allí en adelante.
Nominalmente, entre 2014 y 2018 fueron perdidos 1523565 puestos de trabajo
en la industria de transformación.

Con respecto a la productividad del trabajo10, en la figura 7 puede observarse el


crecimiento moderado de la productividad industrial agregada de las horas
trabajadas entre 2003 y 2019, periodo en el cual se registra —de punta a punta—
un crecimiento del 21%.

Figura 7. Productividad horas trabajadas según clasificación tecnológica, 2003-


2019*

10Productividad por actividad industrial en base a horas trabajadas, ponderada por el respectivo
Valor Bruto de Producción (VBP) de cada actividad y reagrupada por clasificación tecnológica.
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

Nota: 2003=100.
Fuente: elaboración propia con datos de CNI (2016) e IBGE (s.f.a).

En términos desagregados, lo primero a destacar es un cierto grado de


correlatividad existente entre la productividad promedio y las ramas capital
intensivas, RRNN intensivas y trabajo intensivas, sobre todo a partir de 2014
hacia el final de la serie. De ese modo, a lo largo del periodo, la productividad de
capital intensivas evidencia un crecimiento del 21,1% mientras que RRNN
intensivas del 21,8% y trabajo intensivas del 14,4%, representando estos
porcentajes los máximos para cada sector. A su vez, son notables el incremento
de la productividad en la rama automotriz —usualmente vinculado al avance
tecnológico— y, en contraposición, la disminución de alimentos, bebidas y
tabaco. En dicho sentido, el sector automotriz —de punta a punta— presenta un
incremento en su productividad del 62%, mientras alimentos, bebidas y tabaco
una merma del 10% a lo largo del periodo analizado.
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

Como vimos, RRNN intensivas y alimentos y bebidas presentan buenos


desempeños en casi todas las variables analizadas. Ciertas tendencias
productivas en Brasil se explican, a su vez, por la redefinición de la pauta
exportadora a partir del súper ciclo de las commodities en América Latina. El
enorme crecimiento de la demanda de China de bienes primarios entre 2003 y
2014, modificó temporalmente los términos de intercambio y con ello la
orientación de las actividades productivas en toda la región.

La inserción externa de Brasil a partir del siglo XXI —influenciada fuertemente


por la creciente demanda de China por productos primarios y el consecuente
aumento de los respectivos precios internacionales— se encuentra
estrechamente vinculada al fortalecimiento de las exportaciones agropecuarias,
extractivas e industriales intensivas en RRNN, así como alimentos y bebidas.
Esta dinámica puede apreciarse en la figura 8, donde vemos cómo entre 1997 y
2019 dichos sectores ganaron preponderancia en la matriz exportadora brasileña
en comparación a aquellos de mayor composición tecnológica.

Figura 8. Evolución de exportaciones e importaciones según clasificación


tecnológica, 1997-2019*

Exportaciones Importaciones

Nota: 2003=100.
Fuente: elaboración propia a partir de Comex Stat (s.f.).
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

A su vez, vale la pena destacar como a lo largo de este periodo de tiempo varía
el destino de las exportaciones brasileñas, es decir, el peso de sus principales
socios comerciales. En dicho sentido, mientras que en 1997 el principal
comprador de Brasil eran los Estados Unidos, acumulando el 16,7% del total
exportado, seguido por Argentina con el 13,4% y luego por Japón y Países Bajos,
ambos con el 5,9%; durante el primer lustro del siglo XXI esta distribución
comienza a modificarse en la medida que China incrementa la demanda por
productos primarios brasileños para sostener el crecimiento exponencial de su
economía. Así, en 2009 el país asiático llegó a convertirse en el principal socio
comercial de Brasil absorbiendo el 14,8% de sus exportaciones y hacia 2019
consolidó esta posición pasando a concentrar el 29,2% de las mimas, seguido
por Estados Unidos con el 12, 2% y por Argentina en tercer lugar con el 4,5%
(Atlas of Economic Complexity, s.f.). De ese modo, se resalta la gran
dependencia que en la actualidad Brasil ha desarrollado con respecto a China y,
al mismo tiempo, la pérdida de peso relativo de Estados Unidos y sobre todo
Argentina en cuanto a las relaciones comerciales del gigante sudamericano en
poco más de dos décadas.

Retomando el análisis del comercio exterior brasileño en función de la


composición tecnológica en sus exportaciones e importaciones, exceptuando los
intervalos correspondientes a la crisis internacional (2008-2009) y la recesión
económica brasileña (2013-2015), los sectores agroexportadores-extractivistas
y sus derivados presentan tendencias al alza durante la totalidad del periodo
abarcado, en especial los primeros, de bajo o nulo nivel de procesamiento.

Con relación a las importaciones, la evolución de todas las ramas —excepto


capital intensivas— presenta notable correlación con el dinamismo de la
economía brasileña, es decir, crecimiento sostenido a partir de 2003, una breve
interrupción en la crisis internacional de 2008, máximos entre 2011 y 2013,
abruptas caídas a partir de 2014 y recuperación parcial de 2017 en adelante.
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

Dentro de esta dinámica, debe destacarse el gran crecimiento de importaciones


correspondientes al sector automotriz, vinculadas tanto al aumento de la
producción (autopartes) como del consumo interno de vehículos, elemento de la
demanda que explicó significativamente la evolución ascendente del PIB
brasileño durante el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT).

Por su parte, la figura 9 evidencia la composición de exportaciones e


importaciones en función del propio contenido tecnológico.

Figura 9. Composición de exportaciones e importaciones según clasificación


tecnológica, 1997-2019

Exportaciones Importaciones

Nota: en el total de exportaciones no se considera el rubro “operaciones


especiales”.
Fuente: elaboración propia a partir de Comex Stat (s.f.).

En cuanto a las exportaciones, estas presentan un crecimiento relativo de los


sectores agroexportadores-extractivistas y alimentos, bebidas y tabaco a lo largo
de todo el periodo analizado, que en conjunto llegan a representar más del 65%
en 2022, al mismo tiempo en que RRNN intensivas disminuye levemente su
participación, aunque en menor proporción que los demás sectores. Colocando
el foco en las exportaciones de origen primario, independientemente de su grado
de procesamiento, podemos percibir que entre 1997 y 2019, en conjunto, los
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

sectores agropecuarias y extractivas —alimentos, bebidas y tabaco y RRNN


intensivas— pasaron de un 63,8% del total exportado a significar el 78% en 2022.
Esta nueva composición de la pauta exportadora es principalmente explicada por
las primeras, es decir, por las actividades agropecuarias y extractivas, las cuales
pasaron del 20,4% en 1997 a representar el 40,6% de las exportaciones totales
en 2019. Con relación a las importaciones, todas las ramas mantienen cierta
estabilidad en cuanto al peso de las mismas en el total importado a lo largo del
periodo en cuestión, siendo RRNN intensivas (23,8%), capitales intensivas
(28,9%) y agro-extractivas (30,6%) las de mayor participación en 2019. De esta
forma, en términos de dependencia tecnológica no se observan grandes
transformaciones desde 1997 hasta la actualidad.

Las tendencias anteriormente observadas también se ven reflejadas en la


composición del saldo comercial brasileño, como se aprecia en la figura 10, en
sintonía con el considerable aumento de la demanda china por bienes primarios
a partir de 2003 y, consecuentemente, la reversión de los términos de
intercambio a favor de estos.

Figura 10. Composición del saldo comercial según clasificación tecnológica,


1997-2019*
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

Nota: en millones de US$.


Fuente: elaboración propia a partir de Comex Stat (s.f.).

De este modo, las ramas agropecuarias y extractivas, junto a alimentos, bebidas


y tabaco explican progresivamente el superávit comercial brasileño —excepto en
2013 y 2014, años de déficit en la balanza comercial— hasta el final del periodo
debido a sus constantes saldos positivos. En contrapartida, los sectores RRNN
intensivas y capitales intensivas se muestran siempre deficitarios, especialmente
en los periodos de mayor dinamismo en la economía brasileña. No obstante,
estos déficits sectoriales son compensados por el ingreso de divisas
provenientes de los primeros, garantizando así el superávit comercial en los
intervalos 2002-2012 y 2015-2019. Finalmente, cabe aclarar que el fenómeno
observado en cuanto al comercio exterior de Brasil, sobre todo a partir de 2003,
no solo responde a un contexto internacional favorable a la exportación de
bienes primarios y sus derivados, sino también, en un primer momento, a una
planificación y a una política económica que buscó adaptarse a dichas
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

circunstancias durante los gobiernos de Lula da Silva y Dilma Rousseff (2003-


2016).

Como vimos, tanto el PITCE como el PDP incluyeron entre sus objetivos el
fortalecimiento de sectores agrarios y extractivos, así como la inserción de Brasil
en el comercio internacional a partir de dichas actividades, lo cual, por un lado,
fue sumamente favorable a la macroeconomía nacional —principalmente en
términos de reservas, tipo de cambio, restricción externa, etcétera—, mientras
que por otro acentuó el proceso de reprimarización de la estructura productiva.
En tal sentido, algunas de las principales críticas al funcionamiento de ambos
planes (PITCE y PDP) giran en torno de una inserción externa que, en la práctica,
dejó de privilegiar sectores de alto valor agregado (Coronel et al., 2014), es decir,
los de mayor contenido tecnológico. Luego del impeachment a Dilma Rousseff,
en 2016, esta dinámica de comercio exterior fue profundizada, aunque a partir
del abandono de políticas industriales y redistributivas, en beneficio de los
sectores más concentrados de la economía.

[T1] Conclusiones

En el transcurso del siglo XXI Brasil ha alternado entre dos modelos de


acumulación capitalista. Cronológicamente, hablamos del régimen neoliberal
iniciado en la década de 1990, su transformación al neo-desarrollismo a partir de
2003 con la asunción del Partido de los Trabajadores (PT) liderado por Inácio
Lula da Silva y el retorno al neoliberalismo en el año 2016, mediante el golpe de
Estado que implicó el impeachment a Dilma Rousseff, primero bajo la figura de
Michel Temer y luego, en 2019, tras la elección de Jair Bolsonaro.
En términos generales, el neo-desarrollismo, retomando la tradición de
planificación económica característica del modelo de industrialización sustitutiva,
buscó a través de políticas económicas expansivas —fiscales, monetarias y
productivas— encarar un proceso de reindustrialización y mejora en la
redistribución del ingreso a partir de la generación de empleos, fortalecimiento
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

de los salarios e incentivos al consumo. Con un nuevo rol del Estado conductor
del proceso de desarrollo, se estimuló el sistema científico-tecnológico brasileño
y se buscó agregar valor en la matriz exportadora del país, aunque con éxito
relativo. Por su parte, la política económica neoliberal fue estructurada a partir
de la liberalización tanto comercial como financiera de la economía, así como de
la desregulación estatal, en detrimento de la producción industrial, la generación
de empleo y la redistribución del ingreso.

Con respecto al desarrollo industrial del Brasil a lo largo del periodo analizado,
el retorno a la planificación y en particular a la implementación de nuevos planes
de promoción industrial tales como el PITCE (Política Industrial, Tecnológica y
de Comercio Exterior) en 2004, el PDP (Política de Desarrollo Productivo) en
2008 y el Plan Brasil Mayor en 2011, permitieron un constante incremento del
valor agregado industrial durante todo el periodo 2003-2016. Sin embargo, el
crecimiento todavía más acelerado de otros sectores económicos tales como la
construcción, servicios e industrias extractivas, de mayor aporte al valor
agregado total, principalmente a partir de 2009, hizo que la industria de
transformación brasileña a pesar del crecimiento, perdiera peso relativo en el PIB
(del 17% en 2003 al 12% en 2016). A partir de 2017, la ausencia de planificación
y el desmantelamiento de las políticas industriales característica de la lógica
neoliberal, dificultó aún más el panorama con una nueva reducción del peso de
la industria de transformación, lo que complejiza cualquier posibilidad de futura
recuperación económica anclada en la industria.

En términos laborales, la dinámica productiva durante los regímenes


mencionados permitió alcanzar un máximo de empleos industriales en el año
2008 (13% del total de ocupados), una paulatina disminución hasta el año 2013
y una posterior aceleración de la caída hacia 2018. Entre los factores que
acentúan dicha tendencia a partir de la crisis nacional del periodo 2013-2014, se
destacan la flexibilización del trabajo producto de la reforma laboral de Temer en
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

2016 y, como ya fuera mencionado, la ausencia de políticas industriales de allí


en adelante. Como resultado de esta dinámica, entre 2014 y 2018 se perdieron
más de un millón y medio de puestos de trabajo en la industria de transformación,
significando así un importante retroceso en la distribución del excedente para el
paulatino proceso de recuperación del crecimiento económico brasileño.

Con relación al comercio exterior, a lo largo de todo el periodo analizado se


destaca el fuerte incremento de los volúmenes exportados e importados, así
como el aumento de preponderancia de las exportaciones agropecuarias,
extractivas e industriales intensivas en RRNN, así como alimentos y bebidas en
la pauta exportadora brasileña en comparación a aquellos de mayor contenido
tecnológico. Para diferentes autores, este fenómeno ha contribuido
considerablemente al proceso de reprimarización de la matriz productiva-
exportadora brasileña y al debilitamiento de la integración comercial-productiva
intra-MERCOSUR (Malacalza & Tokatlian, 2022), además de generar un alto
grado de dependencia económica con relación a China (Ibañez, 2020), el
principal comprador y socio comercial de Brasil desde comienzos del siglo XXI
(Slipak, 2014).

Finalmente, los elementos analizados tienen significativas implicancias para el


desarrollo y futuro económico de Brasil. Primero, las políticas neoliberales de
apertura, desregulación y reducción del papel del Estado en la economía,
consistentemente han tenido efectos negativos sobre el entramado industrial del
país y sobre el desarrollo económico de Brasil. Segundo, el caso bajo estudio
permite destacar la importancia de llevar adelante transformaciones profundas
no solo en el sector productivo sino también en la matriz normativa e institucional.
Cuando el PT alcanzó el poder en el año 2003 y comenzó a impulsar iniciativas
desarrollistas estableció un conjunto de políticas e incentivos que fueron
aplicados sin erradicar por completo la matriz normativa e institucional heredada
del modelo neoliberal. De este modo, y a pesar de que se logró modificar la
dinámica de acumulación durante estos años, se configuró en los hechos un
Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

sistema híbrido donde las bases jurídicas y normativas centrales del


neoliberalismo se mantuvieron incólumes conviviendo con las nuevas
normativas neo-desarrollistas implementadas por el gobierno de Lula. Esta
situación deja abierta la posibilidad de que un gobierno de signo contrario pueda
hacer uso del marco normativo neoliberal sin tener que impulsar grandes
reformas de naturaleza jurídico-institucionales en el país. Y esto es precisamente
lo que hizo Temer luego del impeachment a Dilma.

Por último, la política económica y social llevada adelante por el PT, que supuso
importantes mejoras en términos de crecimiento económico, indicadores
sociales y redistribución del ingreso, ha sido incapaz por sí sola de alcanzar las
transformaciones estructurales necesarias para revertir la tendencia a la
reprimarización del propio entramado productivo y la inserción de Brasil en la
economía global. Estos desafíos tienen como condición necesaria una
profundización en la estrategia de planificación económica, así como la
imprescindible construcción de consensos sociales; en donde los sectores
sociales beneficiarios de las políticas desarrollistas se involucren decisivamente,
defiendan sus derechos obtenidos, y logren de una vez por todas, consolidar el
sendero de desarrollo económico y social que Brasil merece.

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[T1]Anexo

Tabla A1. Clasificación de las ramas por características tecnológicas


Versión preliminar. Sujeta a modificaciones.

Ramas Descripción
Refinación de petróleo, papel, hilados textiles,
vidrio
y minerales no metálicos, química básica,
químicos
1. Ramas intensivas en recursos naturales ncp -incluyendo al sector farmacéutico-, por un
lado,
y a la fabricación de hierro, acero, aluminio y
otros
metales no ferrosos, por el otro.
Artículos textiles, indumentaria, cuero y
marroquinería,
calzado, elaborados de la madera; muebles y
colchones,
2. Ramas intensivas en trabajo edición, impresión, productos elaborados del
metal
excepto maquinaria y equipo, fundición de
metales e
industrias manufactureras.
Vehículos automotores, carrocerías, autopartes y
3. Ramas que integran el complejo automotriz
neumáticos.
4. Ramas productoras de alimentos, bebidas y
Productos alimenticios, bebidas y tabaco.
tabaco
Maquinarias, productos de electrónica,
instrumentos
5. Ramas intensivas en capital
de precisión y equipo de transporte no automotriz
tales como ferroviario, naval y ciclomotor.

Fuente: Porta et. al. (2014).

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