La resistencia es una de las capacidades físicas básicas, particularmente aquella
que nos permite llevar a cabo una actividad o esfuerzo durante el mayor tiempo
posible. Una de las definiciones más utilizadas es la capacidad física que posee
un cuerpo para soportar una resistencia externa durante un tiempo determinado.
La resistencia es la capacidad de realizar durante determinado tiempo un acto o
ejercicio, como por ejemplo: correr o el ciclismo.
Resistencia aeróbica
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La resistencia aeróbica es la capacidad de nuestro metabolismo, para aplazar o
soportar la fatiga y el agotamiento. Se obtiene mediante la combustión de
las células musculares. Permite realizar esfuerzos físicos como las carreras de
grandes tramos.
Resistencia anaeróbica
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Es el tipo de resistencia que aparece durante un esfuerzo físico de una gran
intensidad, en el que el suministro del oxígeno al tejido muscular no es suficiente
para realizar las reacciones químicas de oxidación que se necesitarían para cubrir
la demanda energética de dicho esfuerzo. De modo que el ejercicio es de corta
duración y elevada intensidad, con menor disponibilidad de oxígeno.
Teniendo en cuenta la duración e intensidad del ejercicio se puede subdividir en
dos tipos de resistencia anaeróbica:
Resistencia aláctica
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Los esfuerzos son intensos y de muy corta duración (0-16 s). La presencia
de oxígeno es prácticamente nula. La utilización de sustratos energéticos
([[Adenosín trifosfato|ATP]], PC) no produce sustancias de desecho. Es
característica de aquellos ejercicios de alta intensidad (puede llegar a ser máxima)
y cortísima duración (segundos).
Ejemplos: lanzamiento de jabalina, salto de altura o de longitud, 100 metros
lisos, salidas o subidas cortas
Resistencia láctica
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Esfuerzos muy intensos y de media duración (15 s-2 min). La utilización de
sustratos energéticos produce sustancias de desecho (ácido láctico) que se va
acumulando y causa de forma rápida una reacción conocida como fatiga. Es
característica de aquellos ejercicios de alta intensidad y mayor duración (incluso
de varios minutos).
Ejemplos: carrera de vallas, carrera de velocidad, 5 series de 2 Minutos
Metabolismo del ácido pirúvico
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El ácido pirúvico es el producto final de la glucólisis, una ruta metabólica universal
en la que la glucosa se escinde en dos moléculas de piruvato y se origina energía
(2 moléculas de ATP).
En los ejercicios de baja o moderada intensidad, la sangre podrá abastecer de
abundante oxígeno a las células musculares que trabajan. En estas condiciones,
el ácido pirúvico no se trasforma en ácido láctico, sino que pasa al interior de
las mitocondrias donde, tras sufrir una serie de reacciones químicas (ciclo de
Krebs) en las que se obtiene ATP, se transforman en CO2 y acetil coenzima A.
Este sistema es lento pero muy rentable ya que por cada 180 gramos
de glucógeno, se obtienen 39 moles de ATP. El CO2 restante de la oxidación será
transportado a los pulmones y eliminado durante la espiración.
Así mismo, las grasas representan una importante reserva de energía que podrá
utilizarse cuando los depósitos de glucógeno se estén agotando. Los ácidos
grasos penetran en las mitocondrias y son oxidados (β-oxidación).
Los atletas bien entrenados, durante esfuerzos de mediana intensidad, obtienen la
energía a expensas, básicamente, de las grasas, con lo cual ahorran parte del
glucógeno muscular, y así retardan al máximo la aparición de la fatiga.