PARTICIPACIÓN POLÍTICA
ABSTENSIONISMO.
En las elecciones de 1985 a la de 2011, en Guatemala se observa
abstencionismo electoral, que rondan entre el 30 y el 50 por ciento. La falta de
formación e información política y la inadecuada respuesta de las instituciones
del Estado a las necesidades de la gente son, según analistas, los motivos del
desinterés de la población que no planea emitir su sufragio.
Información del Tribunal Supremo Electoral da cuenta que en los comicios de
2007, el índice de abstencionismo alcanzó 39.63 por ciento en la primera ronda
de elecciones, y 51.80 por ciento en la segunda.
El electorado tuvo un comportamiento parecido cuatro años antes, en las
elecciones de 2003, cuando el abstencionismo alcanzó el 42.11 por ciento en la
primera vuelta, y para la última jornada el índice se elevó a 53.23 por ciento.
"Aún no lo sé, tendría que pensarlo bien, pero no estoy seguro" fue la
respuesta de un joven de 19 años que está pronto emitir su primer sufragio
Su respuesta resulta similar a la de otras personas que fueron consultadas para
saber si a cinco meses de las elecciones, ya tienen claro por quien votar.
La indecisión y un supuesto voto improvisado se pueden deber a una serie de
factores que en el peor de los casos, como ha sucedido en los últimos procesos
electorales, desemboque en un porcentaje de abstencionismo que ronda entre
el 30 y 50 por ciento.
DESENCANTO
"El abstencionismo es lo contrario a la participación y una democracia requiere
participación ciudadana para legislar y las instituciones el respaldo popular
para trabajar", explica José Dávila, de la Coalición Civismo Electoral.
Tomando en cuenta lo anterior, el abstencionismo apunta a ser un efecto de la
falta de representación y de respuesta del Estado y la clase política a las
demandas de la población, señala.
"La gente necesita comida, oportunidades para el desarrollo, y el sistema no
ofrece eso", dice Claudia Samayoa, del sector de defensa de los derechos
humanos.
A decir de Samayoa, tanto en el área rural y la urbana el sistema político no
logra saciar las necesidades inmediatas de la población. "Por eso la gente no
vota, porque el sistema no les ofrece nada", agrega.
Por su parte, Dávila menciona una serie de factores que aportan para que el
nivel de votantes se mantenga bajo. "Está el que no le interesa la democracia,
el que está desencantado por las personas que han quedado en el poder, los
que no se sienten involucrados con las ideologías y los que se encuentran
desinformados", menciona.
Por su parte, José Carlos Sanabria, de la Asociación de Investigación y Estudios
Sociales -ASIES- concuerda con Dávila en que el tema del abstencionismo en el
país es histórico y complejo.
Además de padecer de una democracia aún no formada, Sanabria resalta la
falta de identificación que tiene el guatemalteco hacia las políticas públicas del
Estado, pero sobre todo, destaca que la característica del país de tener una
sociedad polarizada ha llegado a afectar el momento de decisión electoral.
"Siempre tendemos a dividirnos e irnos hacia un extremo, por lo que esa
polarización contribuye a desencantar a la población ya que la discusión no se
centra en las políticas sino en los señalamientos", explica.
Asimismo agrega que lo que producen estos señalamientos personales entre
un partido y otro es desacreditar la política y el propio proceso electoral, que
se traduce en falta de participación del ciudadano.
Un comparativo entre la Revolución de Octubre y la participación actual, hace
el psicólogo Marco Antonio Garavito, recordando que después de elegir a Juan
José Arévalo Bermejo no se ha tenido en la historia del país un porcentaje
mayoritario de votantes y un abstencionismo que llegaba casi a cero, debido a
que lo que se ofrecía en ese entonces tenía mucho que ver con las necesidades
reales de la gente.
"Además hay muy poca formación política por lo que la gente se involucra
únicamente durante los procesos electorales cuando hay que correr con una
bandera tras un candidato", agrega Garavito.
Según menciona, esto se debe a que el tema político le resulta ajeno a la
población, "sobre todo cuando en el país la política se desenvuelve en un
ambiente de corrupción".
¿QUÉ SE PUEDE HACER?
Garavito propone renovar el sistema electoral, de tal manera que permita a la
gente involucrarse de forma directa en la elección.
"Por ejemplo, un buen cambio sería que los partidos políticos no participen en
los procesos electorales de los municipios; se debería de permitir la
participación de los comités cívicos, es decir, gente del propio municipio".
Explica que esto podría ser una buena alternativa que motive a la gente a
participar, ya que está votando por gente que conoce y con propuestas que
tienen que ver con sus necesidades reales.
Analistas aseveran que, sin duda alguna, en manos de las instituciones queda
el promover una cultura política; de los medios de comunicación, informar
desinteresadamente y de las organizaciones políticas, generar estos cambios.
Pedro Cruz, de la organización Jóvenes por Guatemala, menciona la
importancia de que la juventud se involucre en los cambios, no únicamente
haciendo uso de su derecho del sufragio, sino perteneciendo a organizaciones
políticas que les permitan llegar a las instituciones del Estado y generar los
cambios de forma estructural.
Pero de forma inmediata, menciona que en manos de los partidos políticos está
el informar a la población de las propuestas. "Pero informar de una forma
coherente, no de una manera en la cual solo se busque obtener votos con
canciones, frases, colores y regalos; esto sólo es una falta de respeto a la
ciudadanía", sostiene
LO QUE SE ESPERA
"No creo que haya cambios, ya que el sistema sigue siendo el mismo de todos
los años electorales", puntualiza Garavito, agregando que "la gente tiene un
concepto de democracia de cinco segundos, que es el tiempo que le lleva
hacer una cruz en una papeleta".
Lo que espera Claudia Samayoa va por la misma línea de lo que explica
Garavito. "Es muy probable que mantengamos los niveles de abstencionismo
que se han mantenido históricamente, sobre todo tomando en cuenta los
niveles de violencia y la ausencia de un documento de identificación".
Por el contrario, el llamado reflejo de organizaciones juveniles a las que se
refiere Sanabria puede ser propulsor para tener mayor participación para este
año: "sé que ellos están interesados en la participación política y electoral en
los jóvenes, eso sería un aporte valiosísimo para promover la participación en
este sector".
Cruz agrega con optimismo sus expectativas para este año electoral. "Veo que
los jóvenes nos estamos dando cuenta que si nos unimos podemos hacer
grandes transformaciones y podemos tomar como ejemplo a países como
Egipto, Libia, Colombia, Chile y esta es una gran oportunidad para participar y
hacer un cambio", finaliza.
VOTO Nulo y blanco
José Saramago, en su novela "Ensayo sobre la lucidez", muestra la ficción que
se centra en unas elecciones municipales en una ciudad sin nombre en las que
se impone por más del 83 por ciento de los sufragios el voto en blanco,
resultado que provoca un verdadero terremoto político y la repetición del
proceso electoral por varias ocasiones, hasta lograr llegar a un consenso entre
población y autoridades.
Los porcentajes entre el voto en blanco y el voto nulo en Guatemala siempre
han sido entre el dos y tres por ciento, sin embargo, en comparación de las dos
elecciones pasadas, estos votos han ido en incremento. Considerado como un
voto nulo el que pone varias marcas o manchas en la papeleta y "todo aquel
que salga del marco moral, ético y legal", según el Director Electoral del TSE,
Julio Solórzano.
Por otro lado, el voto en blanco es aquel que ejerce el ciudadano al no dejar
ninguna marca en la papeleta y entregarla en blanco.
Solórzano explica que a diferencia de la legislación de otros países, la
normativa guatemalteca no contempla repetir las elecciones si la mayoría de
votos resultasen nulos o en blanco.
A decir de José Dávila, "es considerado el voto nulo como algo negativo, en
cambio el en blanco se ve como algo positivo por ser una manifestación de
desacuerdo de las propuestas políticas", recalcando como algo muy hipotético
la postura de la población ante uno de estos votos.
"El voto en blanco es un voto irresponsable, un voto que no demuestra nada;
no es posible que de 29 propuestas político partidistas no exista una sola
buena, lo que tenemos que hacer es analizar cada una de ellas, emitir nuestro
sufragio y exigirle a nuestras autoridades que cumplan con lo que proponen",
asevera el representante de Jóvenes por Guatemala, Pedro Cruz.
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