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El documento aborda el nuevo paradigma en la práctica farmacéutica, destacando la necesidad de reformar el sector salud para mejorar el acceso a medicamentos de calidad y su uso razonable. Se enfatiza el papel crucial de los farmacéuticos como gestores de la farmacoterapia, responsables de asegurar la efectividad y seguridad de los tratamientos, y se identifican los desafíos y oportunidades que enfrentan en un entorno de atención centrada en el paciente. Además, se discuten las implicaciones de la globalización y la resistencia antimicrobiana en la práctica farmacéutica y la salud pública.

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El documento aborda el nuevo paradigma en la práctica farmacéutica, destacando la necesidad de reformar el sector salud para mejorar el acceso a medicamentos de calidad y su uso razonable. Se enfatiza el papel crucial de los farmacéuticos como gestores de la farmacoterapia, responsables de asegurar la efectividad y seguridad de los tratamientos, y se identifican los desafíos y oportunidades que enfrentan en un entorno de atención centrada en el paciente. Además, se discuten las implicaciones de la globalización y la resistencia antimicrobiana en la práctica farmacéutica y la salud pública.

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PARTE I

Los farmacéuticos en el equipo


de salud:
una perspectiva estratégica
Nuevo paradigma para la práctica de farmacia

1
Nuevo paradigma para la práctica de
farmacia
1.1 Introducción
El número de medicamentos disponibles en el mercado se ha incrementado de modo
espectacular durante las últimas décadas, incorporando algunas verdaderas innovaciones,
aunque también desafíos considerables para controlar la calidad y el uso razonable de los
medicamentos.

De igual manera, tanto en los países en desarrollo como en los industrializados, se están
haciendo esfuerzos para proporcionar asistencia sanitaria, incluyendo la atención
farmacéutica, frente a nuevos desafíos. Entre ellos se incluyen el incremento del coste de la
asistencia sanitaria, los recursos económicos limitados, la escasez de recursos humanos en
el sector asistencial sanitario, los sistemas de salud ineficientes, la carga enorme de la
enfermedad, y los cambios sociales, tecnológicos, económicos y políticos, a los que la
mayoría de países se enfrentan. Mientras que la globalización ha favorecido, por ejemplo, el
contacto entre países cercanos en el comercio de productos y servicios, así como en el
reconocimiento de los grados y títulos académicos, también ha llevado a cambios rápidos en
el entorno de la asistencia sanitaria y a nuevos problemas debidos a un incremento de la
movilidad y de la migración.1

A nivel mundial, el acceso a medicamentos con calidad asegurada sigue siendo una
preocupación importante. Un tercio de la población mundial no tiene todavía acceso regular
a los medicamentos esenciales2. Para mucha gente, el poder pagar los medicamentos es
una limitación importante. El golpe más duro es para los pacientes que se encuentran en
economías de transición y en desarrollo, donde entre un 50-90% de los medicamentos que
se compran se los pagan de su bolsillo. La carga incide de forma más pesada en los pobres,
que no se encuentran protegidos adecuadamente, ni por las políticas actuales ni por los
seguros médicos. Los aspectos logísticos de la distribución – a menudos vistos como el
papel tradicional del farmacéutico, especialmente en instituciones sanitarias- representan
otro desafío. Además, en muchos países en vías de desarrollo entre un 10-20% de los
medicamentos muestreados falla en las pruebas de control de calidad.

En el año 2000, la FIP y la International Federation of Pharmaceutical Manufacturers


Associations (IFPMA) firmaron una “Declaración sobre Aseguramiento de la Calidad y la
Seguridad de los Medicamentos para Proteger al Paciente”. Su objetivo común era proteger
el bienestar de los pacientes en todas las partes del mundo, asegurándose de que todos los
medicamentos fueran de buena calidad, y de eficacia y seguridad probadas. Tanto la
industria farmacéutica como la profesión farmacéutica reconocieron también la necesidad de
un marco de regulación y comercialización que fomentara la inversión en nuevos
medicamentos innovadores y permitiera su introducción y disponibilidad oportunas a los
pacientes de todo el mundo.

3
Desarrollo de la práctica de farmacia — entrada en la atención del paciente

Otro desafío importante es asegurar que los medicamentos se utilicen de forma razonable.
Esto implica que los pacientes reciban los medicamentos apropiados a sus necesidades
clínicas, a las dosis de acuerdo con sus requisitos individuales, durante un período de
tiempo adecuado y al menor coste para ellos y para su comunidad3.

Sin embargo, el uso razonable de medicamentos sigue siendo la excepción más que la
regla. Entre las personas que toman medicamentos, más de la mitad de todas las
prescripciones son incorrectas y más de la mitad de las personas implicadas las toman
incorrectamente. Además, está aumentando la preocupación por el incremento de la
extensión global de la resistencia antimicrobiana, un importante problema de salud pública.
Un informe reciente de la OMS4 reveló resultados de resistencia de hasta un 90% a los
antibióticos de primera línea original, tales como ampicilina y cotrimoxazol (trimetoprima +
sulfametoxazol) para la shigellosis; de hasta un 70% de resistencia a la penicilina para la
neumonía y la meningitis bacteriana; de hasta un 98% de resistencia a la penicilina para la
gonorrea, y de hasta un 70% tanto para penicilinas como para cefalosporinas, en las
infecciones hospitalarias del Staphylococcus aureus.

En el año 2000, el consejo de la FIP adoptó una “Declaración sobre Política en el Control de
la Resistencia a Antimicrobianos”5 que proporciona una lista de las recomendaciones para
gobiernos y autoridades sanitarias sobre las medidas apropiadas necesarias para combatir
la resistencia antimicrobiana. La declaración también indica que los farmacéuticos están
preparados para colaborar activamente con médicos, autoridades reguladoras y otros
profesionales de salud en los esfuerzos para combatir la resistencia antimicrobiana y para
participar en campañas de información públicas sobre este asunto.

Estos desafíos – tanto el acceso a los medicamentos de calidad asegurada, como a su uso
razonable- subrayan la urgencia de la necesidad de una reforma global del sector de la
salud. Teniendo en cuenta los cambios actuales y profundos en los sistemas que prestan
asistencia sanitaria, está ocurriendo un cambio en el paradigma de la práctica
farmacéutica. Los componentes clave de un sistema de asistencia sanitaria accesible,
sostenible, abordable y equitativa que asegure la eficacia, la seguridad y la calidad de los
medicamentos, son las intervenciones en la salud pública, la atención farmacéutica, el uso
razonable de los medicamentos y la gestión eficaz del suministro de medicamentos
efectivos. Está claro que la farmacia tiene un papel importante a jugar en el proceso de la
reforma del sector de la salud. Para hacerlo, sin embargo, el papel del farmacéutico necesita
redefinirse y reorientarse. Los farmacéuticos tienen el potencial de mejorar los resultados
terapéuticos y la calidad de la vida de los pacientes dentro de los recursos disponibles, y
deben colocarse a la vanguardia del sistema de asistencia sanitaria. El movimiento hacia la
atención farmacéutica es un factor crítico en este proceso. Mientras que los esfuerzos para
trasmitir la información correcta a los pacientes sean tan importantes como proporcionar los
medicamentos mismos6, los farmacéuticos también tienen que hacer una contribución vital al
cuidado del paciente mediante la gestión de la farmacoterapia y de los medicamentos sin
prescripción o las terapias alternativas concurrentes.

Durante los últimos 40 años, el papel del farmacéutico ha cambiado de elaborador y


dispensador al de “gestor de la farmacoterapia". Esto implica responsabilidades para
asegurarse de que dondequiera que se proporcionen y se utilicen medicamentos, se
seleccionen, consigan, almacenen, distribuyan, dispensen y administren productos de
calidad, de modo que contribuyan a la salud de pacientes, y no a su perjuicio. El alcance de
la práctica farmacéutica incluye ahora el cuidado centrado en el paciente con todas las
funciones cognitivas de asesoramiento, provisión de información sobre medicamentos y
monitorización de la farmacoterapia, así como los aspectos técnicos de los servicios
farmacéuticos, incluyendo la gestión de la provisión de medicamentos. En el papel adicional

4
Nuevo paradigma para la práctica de farmacia

de la gestión de la farmacoterapia es donde los farmacéuticos pueden hacer ahora una


contribución vital al cuidado del paciente.

En este capítulo se describen los nuevos papeles, habilidades y actitudes que los
farmacéuticos necesitan dominar si van a ser miembros de los equipos multidisciplinarios de
salud, así como los beneficios añadidos que ellos pueden proporcionar por medio de su
aporte profesional. También describe los desafíos a los que los farmacéuticos tienen que
enfrentarse y las oportunidades ilimitadas de las que disponen para asumir los papeles
principales en los esfuerzos centrados en el paciente y en la salud pública. En algunos
casos, estos desafíos pueden implicar una extensión de los papeles ya existentes; en otros
casos pueden requerir que los farmacéuticos adopten nuevos papeles considerados en
principio apartados del ámbito de la práctica tradicional de la farmacia.

1.2 Principales objetivos de aprendizaje para esta


Parte I
Describir la misión de la profesión farmacéutica para la sociedad
Explicar detalladamente el papel del farmacéutico como miembro del
equipo de salud
Describir nuevas perspectivas en práctica de farmacia
Definir la buena práctica de farmacia en todos los sectores y entornos
Describir el conocimiento, las habilidades y las actitudes requeridas para la
buena práctica de farmacia centrada en el paciente
Describir algunos de los nuevos papeles que los farmacéuticos pueden
asumir
Describir los cambios necesarios en educación y estrategia para
implementar la práctica de farmacia centrada en el paciente

1.3 ¿Qué es salud?


La práctica farmacéutica no tiene lugar en un vacío, sino en el entorno de la asistencia
sanitaria. Su objetivo es mejorar la salud. La salud es un concepto amplio que puede
incorporar un extenso rango de significados, desde técnicos hasta morales y filosóficos. Es
quizás el recurso humano más importante.

La definición de salud más aceptada se formuló en la Constitución de la OMS en el año


1946. Es una definición positiva que hace hincapié en el bienestar.

"Salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, no simplemente


ausencia de enfermedad o debilidad."
(OMS, 1946)7

A lo largo de los años, la OMS ha ampliado el debate y ha revisado su definición de salud.

"Salud es el grado al cual un individuo o un grupo puede, por una parte, alcanzar
aspiraciones y satisfacer necesidades; y, por otra parte, cambiar o hacer frente al
entorno. La salud está por lo tanto, considerada como un recurso para la vida diaria,
no un objeto de vida; es un concepto positivo que enfatiza los recursos sociales y
personales, así como las capacidades físicas."
(OMS, 1984).8

5
Desarrollo de la práctica de farmacia — entrada en la atención del paciente

No hay una única definición que unifique las percepciones sobre salud. Nuestra
comprensión acerca de ella depende de muchos contextos diferentes, en los que se vive la
vida y se percibe la salud.

La salud es un derecho humano y el acceso a la asistencia sanitaria, incluyendo


medicamentos esenciales, es un derecho derivado. La salud es esencial para el desarrollo
sostenible económico y social. Por ejemplo, en muchas partes del mundo, la pandemia de
VIH/SIDA reduce los logros económicos y los resultados nacionales de salud. La salud es
por lo tanto un recurso muy preciado.

1.4 La profesión farmacéutica


La terapia con medicamentos es la forma más frecuentemente utilizada de tratamiento en
cualquier entorno de la práctica de la salud. Su uso ha crecido espectacularmente debido al
envejecimiento de la población, el aumento de la prevalencia de las enfermedades crónicas,
las nuevas enfermedades infecciosas que han surgido y a que se ha ampliado la gama de
medicamentos efectivos. Además, se están comercializando cada vez más los denominados
"medicamentos de estilo de vida": tratamientos para dolencias como la calvicie, la sequedad
de piel, las arrugas o la disfunción eréctil.

Los medicamentos se pueden comprar, cada vez más, en nuevos entornos, y son
manipulados por personas que no son farmacéuticos. Las formulaciones magistrales han
sido substituidas en gran parte por la fabricación comercial de casi todas ellas. Los
medicamentos se pueden comprar en supermercados, en grandes almacenes o en
mercados. Se pueden obtener también por correo postal o por Internet, vendidos por
médicos facultativos y dispensados por máquinas automatizadas.

Bajo estas circunstancias es pertinente hacer las preguntas siguientes:

¿Necesitamos todavía farmacéuticos?


¿Cuál es el valor de los servicios farmacéuticos?

Las profesiones existen para servir a sociedad. Por lo tanto la misión de la profesión
farmacéutica debe dirigirse a las necesidades de la sociedad y de los pacientes individuales.
En un tiempo, las acciones de decidir sobre farmacoterapia y su implementación eran
relativamente sencillas, seguras y baratas. El médico prescribía y el farmacéutico
dispensaba. Sin embargo, hay una evidencia substancial para demostrar que el método
tradicional de prescribir y dispensar la medicación ya no es apropiado para asegurar la
seguridad, efectividad y adherencia a la farmacoterapia. Las consecuencias de los errores
relacionados con los medicamentos son costosas en términos de hospitalizaciones, visitas al
médico, pruebas de laboratorio y terapéutica para tratarlos. En países desarrollados, entre el
4% y el 10% de todos los pacientes hospitalizados experimentan una reacción adversa al
medicamento - principalmente debido al uso de la polifarmacia, especialmente en ancianos y
en pacientes con enfermedades crónicas. En los USA, por ejemplo, es la 4ª-6ª causa
principal de muerte y se estima un coste de hasta 130 mil millones de US$ al año. En el
Reino Unido se estimó el coste en 466 millones de libras esterlinas (aproximadamente 812
millones de US$) en el año 2004. En 1998, la FIP publicó una “Declaración de Estándares
Profesionales sobre Errores de Medicación Asociados a la Prescripción Médica” con el
objetivo de definir el término "error de medicación" y sugerir una nomenclatura estándar para
categorizar tales errores y su gravedad. La Declaración también hace recomendaciones a
los miembros del sistema de prestación de asistencia sanitaria, diseñadas para mejorar la
seguridad en la fabricación, prescripción, etiquetado, dispensación, administración y uso de
medicamentos.

6
Nuevo paradigma para la práctica de farmacia

Mientras que una farmacoterapia apropiada es más segura y coste-efectiva que otros
tratamientos alternativos, no hay duda que las consecuencias personales y económicas de
una farmacoterapia inadecuada son enormes. Es importante que la sociedad se asegure de
que el gasto en los productos farmacéuticos represente una buena relación calidad-precio.
Los farmacéuticos están bien posicionados para asumir la responsabilidad de la gestión de
la farmacoterapia como consecuencia de su extensa formación académica y de su papel
tradicional en la preparación y en la provisión de medicamentos e información sobre su uso
a los pacientes.

La responsabilidad de los profesionales de la salud sobre sus acciones es otro tema


importante en la provisión de asistencia sanitaria. En la relación tradicional entre el médico
como prescriptor y el farmacéutico como dispensador, el prescriptor era responsable de los
resultados de la farmacoterapia. Esa situación está cambiando rápidamente en los sistemas
sanitarios. La práctica de la atención farmacéutica asume que el farmacéutico sea
responsable de los pacientes bajo su cuidado, y la sociedad no sólo aceptará esta asunción,
sino que también dirigirá a la profesión hacia ella.

Al mismo tiempo, otras profesiones, tales como médicos, enfermeros y paramédicos y


técnicos farmacéuticos también adquieren capacidad y se sienten seguros para actuar como
gestores de la farmacoterapia. En algunos países se están trasformando enérgicamente
para hacerlo. Se debe educar a los estudiantes de farmacia y a los profesionales sanitarios
para asumir la responsabilidad de gestionar la farmacoterapia, de modo que puedan
mantener y ampliar su posición en el sistema de asistencia sanitaria y sean compensados
por su papel en proporcionar atención farmacéutica.

La dispensación es, y debe seguir siendo, una responsabilidad de la profesión farmacéutica.


Mientras menos farmacéuticos puedan realmente ser involucrados en dispensar
medicamentos, predominante en áreas rurales, más farmacéuticos gestionarán el proceso
de dispensación y asumirán la responsabilidad sobre su calidad y sus resultados.

Aunque el cambio puede generar amenazas potenciales, puede también abrir inmensas
oportunidades. La profesión farmacéutica tiene una responsabilidad para identificar nuevas
oportunidades para la práctica farmacéutica en el contexto cambiante del sector salud, para
evaluarlas y analizarlas, y para demostrar su capacidad para implementarlas con éxito.

1.5 Nuevas dimensiones de la práctica de farmacia


1.5.1 Atención farmacéutica
La atención farmacéutica es un concepto innovador en la práctica de farmacia, que surgió a
mediados de los años setenta. Establece que todos los profesionales sanitarios deben
asumir la responsabilidad de los resultados de la farmacoterapia en sus pacientes. Abarca
una variedad de servicios y de funciones - algunos nuevos para la farmacia, otros
tradicionales - que son determinados y proporcionados por los farmacéuticos atendiendo a
los pacientes individuales. El concepto de atención farmacéutica también incluye el
compromiso expreso con el bienestar de los pacientes como individuos que requieren y
merecen la consideración, preocupación y confianza de los farmacéuticos. Sin embargo, los
farmacéuticos a menudo no pueden aceptar la responsabilidad de esta ampliación de la
atención al paciente. Consecuentemente, pueden no documentar, monitorizar y revisar
adecuadamente la asistencia proporcionada. Para la práctica de la atención farmacéutica es
esencial aceptar tal responsabilidad.

La atención farmacéutica se puede ofrecer a individuos y a poblaciones. La “atención


farmacéutica basada en la población” utiliza datos demográficos y epidemiológicos para

7
Desarrollo de la práctica de farmacia — entrada en la atención del paciente

establecer formularios o listados de medicamentos, desarrollar y monitorizar políticas


farmacéuticas, desarrollar y gestionar redes farmacéuticas, preparar y analizar informes
sobre utilización/coste de medicamentos, llevar a cabo revisiones sobre utilización de
medicamentos y enseñar a los proveedores de políticas sobre medicamentos y de
procedimientos.

Sin embargo, sin atención farmacéutica individual ningún sistema puede eficazmente
gestionar la farmacoterapia y controlar la enfermedad relacionada con medicamentos. Las
funciones basadas en la población e identificadas arriba necesitan producirse bien antes o
después de visitar a los pacientes y proporcionan una información valiosa, pero no pueden
sustituir a los servicios específicos para pacientes, mientras se están visitando. Las
enfermedades relacionadas con medicamentos ocurren con frecuencia incluso con
medicamentos que están en un formulario o un listado de medicamentos, ya que estos
medicamentos a menudo se prescriben, se administran o se utilizan inadecuadamente. Los
pacientes necesitan los servicios de los farmacéuticos, al tiempo que están recibiendo
asistencia. La farmacoterapia adecuada es específica para cada paciente. Incluye
decisiones individuales, alcanzar una concordancia (un acuerdo entre el paciente y el
proveedor de asistencia sanitaria sobre el resultado terapéutico y cómo se puede alcanzar),
y actividades de monitorización del paciente crítico. Para cada tratamiento con
medicamentos en un paciente individual, el farmacéutico desarrolla un plan de atención de
acuerdo con el paciente. Así, los pacientes pueden contribuir al éxito de los resultados
participando en la responsabilidad de su propio cuidado y no confiando solamente en
cuidadores, en un estilo paternalista de antaño. En el capítulo 2 se describe un
planteamiento progresivo hacia la atención del paciente.

La atención farmacéutica no existe de forma aislada de otros servicios de asistencia


sanitaria9. Debe ofrecerse en colaboración con pacientes, médicos, enfermeros y otros
proveedores de asistencia sanitaria. Los farmacéuticos son, para los pacientes, los
responsables directos del coste, calidad y resultados de la atención farmacéutica.

En 1998, la FIP adoptó una “Declaración de Estándares Profesionales en Atención


Farmacéutica”. Proporciona una orientación para farmacéuticos y para las organizaciones
nacionales de asistencia sanitaria cuando comienzan a implementar amplios servicios
farmacéuticos en sus países. La FIP apoya el concepto de atención farmacéutica, pero
reconoce las necesidades individuales de los diferentes países.

1.5.2 Farmacia basada en pruebas (evidencia)


En un ambiente cada vez más complejo de asistencia sanitaria, llega a ser difícil comparar la
efectividad de diferentes tratamientos. Las intervenciones en la asistencia sanitaria no
pueden basarse, durante más tiempo, solamente en la opinión o la experiencia individual. La
evidencia científica acumulada a partir de una investigación de buena calidad, se utiliza
como guía, y se adapta a las circunstancias de cada paciente individual. Este planteamiento
se describe más a fondo en detalle en el capítulo 3.

1.5.3 Reconociendo las necesidades del paciente


En la asistencia sanitaria centrada en el paciente, los primeros desafíos son identificar y
resolver las necesidades cambiantes de los pacientes. Los farmacéuticos necesitan
asegurar que la población pueda acceder fácilmente a los medicamentos o al consejo
farmacéutico y, tanto como sea posible, en forma, tiempo y lugar bajo su propia elección.
Pueden capacitar a los pacientes, entablando un diálogo con ellos, transmitiéndoles el
conocimiento que les permita gestionar su propia salud y su tratamiento. Aunque los
pacientes están expuestos a un amplio abanico de información, desde los prospectos (o

8
Nuevo paradigma para la práctica de farmacia

insertos), materiales promocionales, anuncios en los medios de comunicación y a través de


Internet, esta información no es siempre exacta o completa. El farmacéutico puede ayudar a
pacientes informados a que sean pacientes exactamente informados, ofreciéndoles
información relevante e imparcial basada en las pruebas y señalándoles las fuentes fiables.
El asesoramiento en la prevención de la enfermedad y la modificación del estilo de vida
promoverán la salud pública, mientras que la toma de decisión compartida sobre cómo
tomar los medicamentos con un planteamiento de concordancia, optimizará los resultados
en salud, reducirá el número de acontecimientos adversos relacionados con los
medicamentos, disminuirá la cantidad de medicamentos desperdiciados y mejorará la
adherencia al tratamiento médico.

En el año 2000, una publicación del Departamento de Salud, del Reino Unido, titulado
"Pharmacy in the Future"10, estableció el requisito para proporcionar un soporte profesional
estructurado de farmacéuticos, para mejorar y extender la gama de los servicios de farmacia
disponibles para los pacientes, incluyendo la identificación de las necesidades farmacéuticas
del individuo, el desarrollo de apoyos para la toma de medicamentos, la coordinación de
procesos repetidos de prescripción y dispensación, la revisión y seguimiento del tratamiento
diana. Este planteamiento puede también proporcionar un modelo para el futuro de la
farmacia en cualquier parte. Se está implementando un nuevo marco contractual para la
farmacia comunitaria que es clave para proveer la visión de la atención primaria en el futuro.
Este nuevo contrato de la farmacia comunitaria permitirá la reorientación de los servicios
para satisfacer las expectativas de los pacientes y maximizar el potencial del farmacéutico al
desplegar sus habilidades para mejorar el efecto. El contrato farmacéutico prevé la
clasificación en servicios farmacéuticos esenciales, avanzados y mejorados, centrándose en
la calidad y en el resultado en todos los casos.11

1.5.4 Cuidado del paciente crónico – VIH/SIDA


A lo largo de la historia, el mundo nunca ha hecho frente a un desafío de salud como el de la
pandemia del VIH/SIDA. Para responder adecuadamente, los sistemas de salud están
experimentando un cambio en la provisión de asistencia sanitaria, especialmente en ámbitos
de recursos limitados, desde servicios de asistencia sanitaria para pacientes agudos, hasta
el cuidado del paciente crónico. Con una estimación de 40 millones de personas en el
mundo viviendo con VIH y de 3 millones de personas muriendo de SIDA sólo en el año
2004, la pandemia de VIH/SIDA representa una extraordinaria crisis humana, de los
derechos humanos y humanitarios, y una tragedia con un inmenso impacto social,
económico y de salud pública.12 En el año 2004, los líderes mundiales de enfermería,
medicina y farmacia publicaron una resolución que indicaba que todos los profesionales de
la salud deberían destinar fondos y recursos necesarios para aceptar el reto del VIH/SIDA13.
Los profesionales de la salud, incluyendo los farmacéuticos, deberían también actuar como
grandes defensores y líderes sociales.

La disponibilidad de recursos financieros para la provisión de terapia anti-retroviral (TAR) en


ámbitos de recursos limitados está aumentando constantemente. La Declaración de
Naciones Unidas de Compromiso sobre el VIH/SIDA14 y el anuncio de la Organización
Mundial de la Salud declarando al VIH/SIDA como emergencia global de salud pública15,
subrayan la necesidad urgente de ampliar el TAR a ámbitos de recursos limitados. En el año
2003, la OMS adquirió el compromiso de tratar a 3 millones de personas para el final del
2005.16 Más recientemente, en julio de 2005, los líderes de las naciones del G-8 se
comprometieron con el objetivo de ampliar el acceso al tratamiento, cuidado y servicios de
prevención del VIH/SIDA, con la idea del acceso universal al TAR para el año 2010.

Los recursos humanos son el componente más crítico de los sistemas de salud y prestación.
Sin embargo, en muchas de las comunidades donde el TAR se necesita urgentemente, hay

9
Desarrollo de la práctica de farmacia — entrada en la atención del paciente

una significativa escasez de recursos humanos que sean expertos en proporcionar


asistencia sanitaria de forma rutinaria. Se necesita personal con habilidades diversas
(incluyendo gerencia, administración, gestión de abastecimiento, asistencia clínica y
asistencia basada en la comunidad) para la prestación segura y efectiva del TAR. Se han
conseguido resultados con éxito al proporcionar TAR con estrategias para reducir la
dependencia de profesionales de salud altamente expertos, compartiendo aspectos del
cuidado y seguimiento del paciente entre diferentes grupos de trabajadores sanitarios, la
comunidad y los miembros de la familia. Para tratar la carencia de recursos humanos que
sean grandes expertos, deberían aumentarse las habilidades existentes para poder hacer
frente a las demandas de servicios de provisión y cuidados del TAR. Las estrategias
dependerán de las políticas de los sectores de salud y del planteamiento elegido de
prestación de servicios.

El farmacéutico es uno de los profesionales clave de la salud que debe ser movilizado e
implicado. Es esencial el pre-servicio y la formación actual de los farmacéuticos para
proporcionar prevención, cuidado y tratamiento del VIH/SIDA. El contenido y la prestación
de formación para los farmacéuticos dependerán de sus papeles asignados y de sus
responsabilidades. Ya que el conocimiento, las actitudes y el comportamiento de los
farmacéuticos influyen en la forma en la que se proveen y se utilizan los servicios de
cuidado, tratamiento y prevención del VIH/SIDA, una de las áreas clave donde los
farmacéuticos necesitan estar implicados es en la adherencia al tratamiento crónico del
VIH/SIDA.

En el año 2003, el Consejo de la FIP adoptó una Declaración de Estándares Profesionales


sobre el Papel del Farmacéutico en Fomentar la Adherencia a Tratamientos de Largo Plazo.
Hay muchas razones para intentar mejorar la adherencia a terapias de largo plazo para
enfermedades crónicas, tales como el VIH/SIDA. Los beneficios incluyen mejores resultados
de salud, de calidad de vida y de seguridad para el paciente, así como ahorro de gastos
para todos los agentes. Los farmacéuticos y otros profesionales de la salud que
proporcionen servicios que impliquen tratamiento con medicamentos, deberían esforzarse
en ayudar a los pacientes que lo deseen para mejorar la adherencia a sus tratamientos.

En 1997, en una declaración conjunta de la FIP y de la OMS se reconoció el papel de los


farmacéuticos en el esfuerzo para combatir el VIH/SIDA. En el año 2004, la FIP lanzó una
Red Internacional para Farmacéuticos sobre VIH/AIDS ([Link]/hivaids) que se
centraba en tres áreas principales: formación, documentación e intercambio de experiencia.
Incluye módulos de formación, documentos estratégicos, publicaciones útiles, vínculos con
organizaciones relevantes tanto nacionales como internacionales, un calendario de eventos
al que se puede agregar eventos adicionales, y una lista de correos que permite a los
farmacéuticos intercambiar puntos de vista y experiencias. Esta red ayudará a conectarse, a
través del mundo, a farmacéuticos que trabajen en el campo del VIH/SIDA y les ayudará a
conseguir a ser líderes en la batalla contra la pandemia.

1.5.5 Automedicación
En 1996, el Consejo de la FIP adoptó una Declaración de Principios, titulada “Autocuidado
(incluyendo Automedicación): El Papel Profesional del Farmacéutico”. Expone las políticas
de la FIP respecto a las responsabilidades de los farmacéuticos en relación al consejo sobre
automedicación. Las áreas cubiertas por la declaración incluyen el local de la farmacia, la
promoción de ventas, el consejo sobre el tratamiento de síntomas, las peticiones específicas
de medicamentos (es decir, por nombre), las notas de derivación del paciente y la
confidencialidad. A esta Declaración le siguió, en 1999, una Declaración sobre la
Automedicación Responsable, que fue firmada por el Consejo de la FIP junto con el World
Self-Medication Industry (WSMI). Proporciona una orientación a los farmacéuticos, pacientes

10
Nuevo paradigma para la práctica de farmacia

e industria con respecto a la utilización segura y efectiva de medicamentos de no


prescripción.

CUADRO 1.1 EL PAPEL AMPLIADO DEL FARMACÉUTICO


Los farmacéuticos, como expertos en medicamentos, han sido siempre
conocidos como una fuente accesible y de confianza para el consejo y la
farmacoterapia. Hoy, su contribución a la asistencia sanitaria se está
transformando en nuevas facetas de ayuda a los pacientes en la
utilización de medicamentos y como parte en la toma de decisiones
clínicas mediante una variedad de especializaciones.

Las farmacias comunitarias están abiertas todo el día, son cómodas para
que la mayor parte de los pacientes accedan y no hay necesidad de una
cita previa para ver al farmacéutico. Todo esto hace de las farmacias
comunitarias el primer sitio natural de solicitud de ayuda para dolencias
comunes.

El autocuidado de las dolencias comunes está siendo más popular a


medida que aumenta la variedad de medicamentos seguros y efectivos
disponibles en la farmacia, sin necesidad de la prescripción de un
médico. Los farmacéuticos tienen experiencia para aconsejar tanto en la
elección de medicamentos, como en su uso seguro y efectivo. Una
elección correcta en el autocuidado puede impedir la evolución de
algunas enfermedades o ayudar a que otras se resuelvan más
rápidamente.

Adaptado de: What we do. Royal Pharmaceutical Society of Great Britain.


Disponible en:
[Link]

1.5.6 Garantía de calidad de los servicios de atención


farmacéutica
Un concepto elemental que debería ser la base todos los servicios de asistencia sanitaria y
de la práctica de farmacia es el asegurar la calidad de las actividades del cuidado del
paciente. Donabedian definió que los tres elementos de garantía de calidad en asistencia
sanitaria eran estructura, proceso y resultados17. Los procesos utilizados en los diferentes
entornos de la práctica farmacéutica cumplen con los mismos principios, aunque pueden
diferir en la aplicación. Se describirán detalladamente en este manual. Los procesos de
garantía de calidad de los servicios de atención farmacéutica sirven para contribuir a
alcanzar los mejores resultados del paciente.

Las definiciones de garantía de calidad de la atención farmacéutica deberían abarcar tanto


los estándares técnicos como las expectativas de los pacientes. Aunque no hay una única
definición de calidad del servicio de salud que se aplique en todas las situaciones, la
siguiente definición común puede ser una guía de utilidad:

"Garantía de calidad es el conjunto de actividades que se realizan para monitorizar y mejorar la


realización de forma tal que la provisión de asistencia sanitaria sea tan eficaz y tan segura como
sea posible".
18
(Quality Assurance Project, 1993).

11
Desarrollo de la práctica de farmacia — entrada en la atención del paciente

La garantía de calidad se puede definir también como "todas las actividades que contribuyen
a definir, diseñar, valorar, monitorizar y mejorar la calidad de la asistencia sanitaria". Estas
actividades se pueden realizar como parte de la acreditación de las farmacias comunitarias,
de la supervisión de sus empleados, o de otros esfuerzos para mejorar la realización y la
calidad de los servicios de salud.

El “Quality Assurance Project” del Center for Human Sciences, de Bethesda, USA, enumera
los cuatro principios básicos que han surgido para orientar la garantía de calidad en la
asistencia sanitaria:

1. Centrarse en el cliente/paciente
2. Centrarse en los sistemas y procesos
3. Centrarse en las medidas
4. Centrarse en el trabajo en equipo

Se debe apoyar y mejorar la implementación y la práctica de la atención farmacéutica


midiendo, evaluando y mejorando las actividades de la práctica farmacéutica, utilizando el
marco conceptual de una continua mejora de la calidad. Una lección clave es que en
muchos casos la calidad de los servicios farmacéuticos se puede mejorar realizando
cambios en el sistema de asistencia sanitaria o en el sistema de la farmacia comunitaria, sin
que sea necesario un aumento de los recursos. Mejorar los procesos de la práctica
farmacéutica no sólo produce mejores resultados, sino que también reduce el coste
mediante la eliminación del trabajo innecesario o malgastado y la repetición de trabajo ya
realizado. Así, la mejora de calidad debe dirigirse tanto a los recursos (estructuras) como a
las actividades realizadas (procesos) para asegurar o para mejorar la calidad de la atención
farmacéutica (resultados).

1.5.7 Farmacia clínica


El término "farmacia clínica" fue acuñado para describir el trabajo de los farmacéuticos cuyo
actividad fundamental es interactuar con el equipo de salud, entrevistar y evaluar pacientes,
hacer recomendaciones terapéuticas específicas, monitorizar las respuestas del paciente a
la farmacoterapia y proporcionar información sobre medicamentos. Los farmacéuticos
clínicos trabajan sobre todo en hospitales y en entornos de cuidados agudos y proporcionan
servicios orientados al paciente más que orientados al producto.

En algunos países, la profesión farmacéutica se ha desarrollado hasta el punto en el que la


farmacia clínica, con la práctica enfocada al paciente, no es la excepción sino la regla para
la mayoría de los farmacéuticos. Con todo, la farmacia clínica todavía se practica
exclusivamente en pacientes hospitalizados y en hospitales, donde está disponible el acceso
a los datos de los pacientes y al equipo médico.

El registro médico, también conocido como la historia clínica del paciente, es un documento
legal que incluye información específica de la admisión hospitalaria, la historia inicial del
paciente y del examen físico, notas de progreso diario realizadas por los profesionales de la
asistencia sanitaria que interactúan con el paciente, consultas, notas de enfermería,
resultados de laboratorio, procedimientos diagnósticos, recomendaciones dietéticas,
radiología e informes de cirugía. La mayoría de los registros incluyen también secciones
para las órdenes de medicamentos y notas de progreso de farmacia clínica sobre
la dosificación farmacocinética y otros comentarios terapéuticos relevantes y
recomendaciones.

La farmacia clínica requiere un conocimiento experto de la terapéutica, una buena


comprensión de los procesos de las enfermedades y un conocimiento de los productos

12
Nuevo paradigma para la práctica de farmacia

farmacéuticos. Además, la farmacia clínica requiere grandes habilidades de comunicación


con un conocimiento sólido de la terminología médica, habilidades de monitorización de
medicamentos, provisión de información sobre medicamentos, habilidades de planificación
terapéutica y capacidad para valorar e interpretar datos físicos y valores de laboratorio.19

La dosificación farmacocinética y la monitorización son habilidades especiales y servicios


proporcionados por los farmacéuticos clínicos. Estos son a menudo miembros activos del
equipo médico y acompañan en las visitas de sala contribuyendo a las discusiones
terapéuticas a pie de cama.

El impacto de los servicios de farmacia clínica ha sido bien documentado en entornos de


pacientes hospitalizados y, en un grado inferior, en entornos ambulatorios y comunitarios. El
valor y la aceptación de los servicios de farmacia clínica fueron documentados por primera
vez en los años 70 y los años 80.

En USA, muchas facultades de farmacia han introducido planes de estudios que requieren
que todos los estudiantes de farmacia estudien farmacia clínica, lo cual lleva a un Doctorado
profesional de Farmacia Clínica.

1.5.8 Farmacovigilancia
La seguridad de los medicamentos es otra cuestión importante. Debido a la intensa
competencia entre laboratorios farmacéuticos, los productos se pueden registrar y
comercializar en muchos países simultáneamente. Consecuentemente, los efectos adversos
no siempre se pueden identificar fácilmente y no se monitorizan sistemáticamente. La
farmacovigilancia es un proceso estructurado para la monitorización y detección de
reacciones adversas a medicamentos (RAM) en un contexto dado.20

Los datos derivados de fuentes como los Centros de Información sobre Medicamentos, de
Toxicología y de Farmacovigilancia tienen gran relevancia y valor educativo en la gestión de
la seguridad de los medicamentos. Una vez detectados, los problemas relacionados con los
medicamentos necesitan ser valorados, analizados, seguidos y comunicados a las
autoridades reguladoras, a los profesionales de salud y al público. La farmacovigilancia
incluye la difusión de tal información. En algunos casos, puede que los medicamentos
necesiten ser retirados y apartados del mercado, un proceso que exige la acción concertada
de todos los implicados en cualquier punto de la cadena de la provisión de medicamentos.
Los farmacéuticos realizan una importante contribución en la vigilancia y farmacovigilancia
post-autorización. Más información sobre estos aspectos se puede encontrar en la página
web de la OMS en: [Link]

1.6 El valor de los servicios profesionales del


farmacéutico
Debido a su impacto sobre el estado de la salud de los pacientes individuales, la atención
farmacéutica mejora la calidad y el coste-efectividad de los sistemas de asistencia sanitaria.
Las mejoras que se producen a un nivel micro afectan a la situación global en un nivel
macro, es decir, el beneficio de las comunidades cuando los individuos, que forman parte de
ellas, gozan de una mejor salud. En última instancia, la población también se beneficiará al
producirse amplias mejoras en el sistema.

13
Desarrollo de la práctica de farmacia — entrada en la atención del paciente

Los servicios farmacéuticos y su implicación en el cuidado centrado en el paciente se han


asociado con una mejora en los resultados de salud y económicos, una reducción en los
efectos adversos relacionados con medicamentos, una mejora en la calidad de vida, y una
reducción de la morbilidad y de la mortalidad21,22. Estos logros se han alcanzado mediante
una expansión gradual de los papeles tradicionales y, en algunos casos, mediante la
aparición de programas para la gestión de la farmacoterapia. No obstante, sigue estando en
gran parte sin aprovechar el potencial por el que los farmacéuticos efectúen mejoras
importantes en la salud pública.

Una reciente revisión investigó la eficacia de los servicios profesionales del farmacéutico en
términos de resultados del consumidor y, donde era posible, de ventajas económicas. Los
resultados clave subrayan el valor de un rango de servicios, que incluyen la continuidad del
cuidado al alta hospitalaria y la educación a los consumidores y a los profesionales de la
salud. En conjunto, esta revisión demuestra que hay una evidencia considerable y de alta
calidad para apoyar el valor de los servicios profesionales de la farmacia en la mejora de los
resultados de los pacientes o en el uso de los medicamentos en el entorno de la comunidad.
Por otra parte, un estudio australiano sobre el impacto económico del incremento de las
tarifas por intervención clínica en farmacia comunitaria constató que los farmacéuticos
capacitados y remunerados adecuadamente generaron ahorros (en la asistencia sanitaria,
medicamentos y coste de la práctica farmacéutica) seis veces mayores que las de un grupo
de control que no había tenido acceso a la misma capacitación o remuneración. Se estimó
que los farmacéuticos capacitados y remunerados adecuadamente ahorrarían al sistema de
asistencia sanitaria 15 millones de dólares australianos (aproximadamente 100 millones de
dólares, US$) en un año.23 Resultados similares se han comunicado en los USA.24

Un nivel adecuado de remuneración para los farmacéuticos es la clave para asegurar que se
muevan hacia una buena práctica de la farmacia, y en particular hacia la atención
farmacéutica. Sin embargo, los esfuerzos para asegurar que los farmacéuticos estén
adecuadamente recompensados requerirán una documentación efectiva de que lo que
hacen realmente mejora los resultados, así como el acuerdo con los proveedores de
servicios de que lo que ellos hacen tiene un valor económico.

1.6.1 Clasificación de la actividad de la práctica farmacéutica


(CAPF)
Mientras los farmacéuticos centran cada vez más sus prácticas en la provisión de atención
farmacéutica y esperan ser compensados por los servicios de atención farmacéutica, es
evidente la necesidad de una clasificación de las actividades de la práctica farmacéutica que
sea consistente y aceptada ampliamente. Aunque existen muchos sistemas para registrar
las actividades de los farmacéuticos, hasta ahora la profesión ha carecido de una manera,
que sea extensamente aceptada, de describir o de documentar estas actividades, en un
lenguaje común. La Clasificación de la Actividad de la Práctica Farmacéutica (CAPF; en
inglés Pharmacy Practice Activity Classification, PPAC)25 iniciada por la Asociación
Americana de Farmacéuticos (APhA) proporciona un lenguaje común y que, utilizada
coherentemente, proporcionará datos comparables entre estudios. Esto puede contribuir a
crear bases de datos para determinaciones estadísticas robustas sobre las actividades de
los farmacéuticos centradas en el paciente y si mejoran los resultados de los pacientes y la
utilización de los recursos. Tales sistemas se utilizan ya por otras profesiones de la salud
(e.j., medicina, enfermería). Un propósito importante de la CAPF es proporcionar una base
sólida a los sistemas de apoyo para la remuneración que puedan utilizarse para la
facturación.

14
Nuevo paradigma para la práctica de farmacia

La CAPF se centra sobre todo en las actividades de farmacéuticos licenciados y en ejercicio,


a través del entorno de asistencia sanitaria continua. La clasificación incluye un rango de
actividades desde la dispensación tradicional a los servicios directos de cuidado del
paciente. Se reconoce que los farmacéuticos ocupan otros papeles –- en la industria
farmacéutica, administración, agencias reguladoras, asociaciones profesionales, salud
pública, universidad - que no están relacionados directamente con el cuidado del paciente.
Los beneficios de un consenso en un sistema de clasificación uniforme incluyen:

avanzar en el reconocimiento de la atención farmacéutica como


componente clave de la práctica farmacéutica, conducir a un entendimiento
del valor y de la necesidad de la remuneración por la prestación de
servicios de atención farmacéutica
incrementar los vínculos interdisciplinarios y fomentar la colaboración con
otros profesionales de la asistencia sanitaria, para definir metas comunes e
intervenciones de pacientes
facilitar y estandarizar la investigación dirigida a establecer el valor de los
servicios en la optimización del cuidado del paciente
apoyar a los farmacéuticos para una mejor gestión de sus prácticas
ayudar al desarrollo de sistemas de garantía de calidad y de guías del
cuidado de calidad
facilitar la documentación de las actividades de atención farmacéutica en
sistemas informáticos de registros de pacientes.

Tabla 1.1 Clasificación de la actividad de la práctica de farmacia

A. Garantizar una terapia y resultados adecuados


A.1 Garantizar una farmacoterapia adecuada
A.2 Garantizar la comprensión/adherencia del paciente a su plan de tratamiento
A.3 Monitorización y notificación de resultados
B. Dispensar medicamentos y dispositivos
B.1 Procesar la prescripción o la orden médica
B.2 Preparar el producto farmacéutico
B.3 Entregar la medicación o los dispositivos
C. Promoción de la salud y prevención de la enfermedad
C.1 Proporcionar servicios clínicos preventivos
C.2 Vigilar y notificar problemas de salud pública
C.3 Promover el uso seguro de los medicamentos en la sociedad
D. Gestión de los sistemas sanitarios
D.1 Gestionar la práctica
D.2 Gestionar los medicamentos a través del sistema de salud
D.3 Gestionar el uso de los medicamentos en el sistema de salud
D.4 Participar en actividades de investigación
D.5 Participación en la colaboración interdisciplinaria

1.7 El farmacéutico como miembro del equipo de


salud
El equipo de salud está compuesto por el paciente y todos los profesionales de asistencia
sanitaria que tienen responsabilidad en el cuidado del paciente. Este equipo necesita estar
bien definido y necesita buscar activamente colaboración. Los farmacéuticos tienen que

15
Desarrollo de la práctica de farmacia — entrada en la atención del paciente

jugar un papel importante en este equipo. Necesitarán adaptar su conocimiento, habilidades


y actitudes a este nuevo papel, que integra la ciencia farmacéutica tradicional con aspectos
clínicos del cuidado del paciente, habilidades clínicas, habilidades de gestión y de
comunicación, colaboración activa con los equipos médicos y solucionar problemas
relacionados con los medicamentos.

Si van a ser reconocidos como miembros de pleno derecho del equipo de salud, los
farmacéuticos necesitarán adoptar actitudes esenciales requeridas por los profesionales de
la salud que trabajan en esta área: visibilidad, responsabilidad, accesibilidad a una práctica
que tiene como objetivo la población en general, obligación de confidencialidad y orientación
al paciente. Los farmacéuticos necesitarán ser competentes y poseer visión y voz para
integrarse completamente en el equipo de salud.

En 1999 se estableció la Alianza Mundial de las Profesiones de la Salud (World Health


Professions Alliance, WHPA) para facilitar una estrecha colaboración entre la FIP, la
Asociación Médica Mundial (World Medical Association, WMA), el Consejo Internacional de
Enfermería (Internacional Council of Nurses, ICN) y la Federación Mundial de Dentistas
(World Dental Federation, FDI) para apoyar a gobiernos, estrategas y a la OMS a prestar
mejor una asistencia sanitaria de calidad y coste-efectiva por todo el mundo
([Link]). Con esta alianza, se llega a alrededor de 20 millones de profesionales de
asistencia sanitaria por todo el mundo, proporcionando una fuente valiosa de conocimiento y
de experiencia.

1.7.1 Estado actual de la práctica farmacéutica


El papel del farmacéutico toma diferentes formas en las diversas partes del mundo. La
implicación del farmacéutico en los productos farmacéuticos puede ser en la investigación y
desarrollo, formulación, fabricación, garantía de calidad, legislación, comercialización,
distribución, almacenamiento, provisión, gestión de la información, dispensación,
monitorización o educación. Las actividades de provisión y gestión de la información se han
denominado "servicios farmacéuticos" y continúan constituyendo los fundamentos de la
farmacia práctica.

Los farmacéuticos ejercen en una amplia variedad de entornos. Éstos incluyen farmacia
comunitaria (venta al por menor y otros entornos de la asistencia sanitaria), farmacia
hospitalaria (en todos los tipos de hospital, desde pequeños hospitales locales a grandes
hospitales con docencia), industria farmacéutica y formación universitaria. Además, los
farmacéuticos están implicados en la administración de servicios de salud, en la
investigación, en salud internacional y en organizaciones no gubernamentales (ONG).

1.7.2 Niveles de la práctica y de la toma de decisión


El ejercicio de la farmacia se desarrolla en diferentes niveles. El objetivo último de las
actividades en todos los niveles es beneficiar a los pacientes mejorando y manteniendo su
salud.

Las actividades a nivel de paciente individual abarcan todos los aspectos para proporcionar
y gestionar la farmacoterapia del paciente (es decir, atención farmacéutica, incluyendo
servicios de farmacia clínica). A este nivel, las decisiones se toman sobre temas de atención
farmacéutica y el triaje (es decir, priorización del cuidado, seguimiento del paciente y
monitorización de los resultados terapéuticos).

Algunas de las actividades a nivel de gestión26 en farmacia comunitaria y hospitalaria, tales


como fabricación, elaboración, adquisición y distribución de medicamentos se ven como

16
Nuevo paradigma para la práctica de farmacia

actividades de rutina o de "la parte de atrás de la oficina" y no se discuten en este manual.


Sin embargo, estas actividades siguen siendo importantes, pues la disponibilidad de
medicamentos de calidad asegurada y a precios asequibles es un requisito previo para
cualquier atención farmacéutica. Para el reconocimiento oficial y el reembolso de las
intervenciones en el sistema de asistencia sanitaria, los farmacéuticos necesitan
generalmente cumplir con un amplio rango de reglas referentes al mismo. Estos aspectos
importantes incluyen terminología, estándares, documentación y responsabilidad.

A nivel de una institución, tal como un hospital, clínica, organización sanitaria u oficina de
farmacia, las herramientas que se utilizan para la selección de medicamentos incluyen
formularios, guías estándares de tratamiento y revisiones de utilización de medicamentos.
Estas herramientas se desarrollan normalmente por Comités de Medicamentos y
Terapéutica27 o por Comités Nacionales de Medicamentos Esenciales. El proceso de
desarrollo está limitado al desarrollo del grupo, pero implica a profesionales en todos los
niveles y se basa cada vez más en la evidencia clínica que en opiniones aisladas de
expertos. Estas herramientas deben aceptarse por los proveedores individuales de
asistencia sanitaria y deben implementarse.

A nivel del sistema (e.j., nivel nacional, federal, estatal o de distrito), la planificación, gestión,
legislación, regulación y estrategia son el entorno en el que cualquier sistema de asistencia
sanitaria se desarrolla y funciona. El nivel de sistema también incluye estándares de práctica
e instrucciones para la farmacia que se manejan a nivel nacional, federal, regional, estatal o
de distrito dependiendo del país. Las políticas nacionales sobre medicamentos28 se han
convertido en una parte integral de las políticas sanitarias nacionales de muchos países. A
nivel internacional, hay movimientos para armonizar acercamientos por todo el mundo - un
planteamiento que asegure la mayor atención hacia un alcance global de la industria
farmacéutica y la práctica farmacéutica.

A nivel de la comunidad y de la población, la práctica farmacéutica abarca actividades que


apoyan los otros niveles (i.e., información, formación y comunicación para promover la salud
pública, la provisión de información de medicamentos, investigación, difusión de la nueva
información, formación y entrenamiento del personal, grupos de consumidores,
organizaciones comunitarias e investigadores del sistema de salud).29

La promoción de la salud, la prevención de la enfermedad y la modificación de la forma de


vida son actividades a nivel comunitario que están en el centro de la salud pública. Los
farmacéuticos pueden ofrecer intervenciones sobre la salud pública de forma más
conveniente que otros grupos ya que son fácilmente accesibles y son reconocidos como
expertos en materias de salud. Los farmacéuticos son una fuente de información de
confianza y de consejo sobre salud y medicamentos. Sin embargo, no pueden funcionar
aislados y deben aceptar una responsabilidad común con todos los profesionales de la salud
para servir a las metas de la comunidad y de la salud pública.

1.7.3 El farmacéutico “siete estrellas”


Para ser miembros eficaces del equipo de salud, los farmacéuticos necesitan habilidades y
actitudes que les permitan asumir muchas funciones diferentes. El concepto del
"farmacéutico siete-estrellas" fue introducido por la OMS y aceptado por la FIP en el año
2000 en su declaración estratégica sobre Buena Práctica de la Educación en Farmacia, para
cubrir estos papeles: cuidador, tomador de decisiones, comunicador, gestor, estudiante
permanente, profesor y líder.30 Para los propósitos de este manual hemos agregado la
función del farmacéutico como investigador.

17
Desarrollo de la práctica de farmacia — entrada en la atención del paciente

Los papeles del farmacéutico se describen a continuación e incluyen las funciones


siguientes:

Cuidador: los farmacéuticos proporcionan servicios de atención. Deben


ver su práctica como integrada y continua con las del sistema de asistencia
sanitaria y las de otros profesionales de la salud. Los servicios deben ser
de la más alta calidad.
Tomador de decisiones: el fundamento del trabajo del farmacéutico debe
ser el uso apropiado, eficaz, seguro y coste-efectivo de los recursos (e.j.,
personal, medicamentos, productos químicos, equipamiento,
procedimientos, prácticas). En los niveles local y nacional, los
farmacéuticos desempeñan un papel en el establecimiento de la política de
los medicamentos. Para alcanzar esta meta se requiere la capacidad de
evaluar, resumir datos e información y decidir sobre la línea de acción más
apropiada.
Comunicador: el farmacéutico está en una posición ideal para
proporcionar una unión entre el prescriptor y el paciente, y para comunicar
información sobre salud y medicamentos al público. Él o ella deben estar
bien informados y seguros mientras interactúan con otros profesionales de
salud y el público. La comunicación implica habilidades verbales, no
verbales, de escucha y de escritura.
Gestor: los farmacéuticos deben poder gestionar con eficacia los recursos
(humanos, físicos y financieros) y la información; también deben sentirse
cómodos dirigidos por otros, ya sea por un patrón o el director/líder del
equipo de salud. Además, la información y su tecnología relacionada
proporcionarán desafíos según los farmacéuticos vayan asumiendo una
mayor responsabilidad en compartir información sobre medicamentos y
productos relacionados y asegurar su calidad.
Estudiante permanente: es imposible adquirir en los estudios de farmacia
todo el conocimiento y la experiencia necesaria para continuar la carrera
farmacéutico durante toda la vida. Los conceptos, principios y obligaciones
de la formación continuada deben comenzar mientras que se está
estudiando farmacia y se deben mantener a lo largo de la carrera del
farmacéutico. Los farmacéuticos deben aprender cómo mantener
actualizados sus conocimientos y habilidades.
Profesor: el farmacéutico tiene la responsabilidad de ayudar en la
formación y entrenamiento de las generaciones futuras de farmacéuticos y
del público. Participando como profesor no sólo imparte conocimiento a
otros, sino que ofrece una oportunidad para que los profesionales
sanitarios adquieran nuevos conocimientos y mejoren sus habilidades
actuales.
Líder: en situaciones de atención multidisciplinaria (e.j., equipo de salud) o
en áreas donde otros proveedores de asistencia sanitaria escasean o no
existen, obligan al farmacéutico a asumir una posición de liderazgo en el
bienestar total del paciente y de la comunidad. El liderazgo implica la
preocupación y la empatía, así como la visión y la capacidad de tomar
decisiones, comunicarlas, y manejarlas con eficacia. Un farmacéutico cuyo
papel de liderazgo sea reconocido debe tener la visión y la capacidad de
orientar.

18
Nuevo paradigma para la práctica de farmacia

Y la función agregada de:

Investigador: el farmacéutico debe poder utilizar la base de la evidencia


([Link]., científica, práctica farmacéutica, sistema de la salud) con eficacia
para aconsejar sobre el uso racional de medicamentos en el equipo de
salud. Compartiendo y documentando experiencias, el farmacéutico puede
también contribuir a la base de la evidencia con el objetivo de optimizar el
cuidado de los pacientes y los resultados. Como investigador, el
farmacéutico puede aumentar la accesibilidad a una salud ecuánime y a la
información sobre medicamentos, tanto al público como a otros
profesionales de la asistencia sanitaria.

1.8 Práctica de la Farmacia: un compromiso para


implementar el cambio
1.8.1 Estrategia de cambios
Los primeros Grupos Consultivos de la OMS sobre el Papel del Farmacéutico se reunieron
en Nueva Delhi en 1988 y en Tokio en 1993.31 En 1994, la 47ª Asamblea Mundial de la
Salud exigió el desarrollo y la implementación de políticas nacionales de medicamentos
dirigidas a mejorar el acceso y el uso racional de los medicamentos. Las políticas nacionales
sobre medicamentos, que se han desarrollado en alrededor de 100 Estados Miembros de la
OMS, proporcionan un marco para la buena práctica farmacéutica. También se trató en la
resolución de la Asamblea Mundial de la Salud en 199432, la “WHO Revised Drug Strategy”,
de la OMS, referente al papel del farmacéutico. Esta resolución reconoce el papel clave del
farmacéutico en la salud pública, incluyendo el uso de medicamentos. Enfatiza su
responsabilidad en proporcionar consejo informado y objetivo sobre medicamentos y su uso,
promover el concepto de atención farmacéutica, y participar activamente en la prevención de
la enfermedad y la promoción de la salud. El tercer y cuarto grupos consultivos de la OMS
sobre el papel del farmacéutico se reunieron en Vancouver en el año 199733 y en La Haya
en 1998.34

Otros documentos sobre la buena práctica farmacéutica incluyen el documento de la OMS


"Buena Práctica de Farmacia (BPF) en Farmacia Comunitaria y Hospitalaria"35 y los
documentos de la FIP "Guías para una Buena Práctica de Farmacia" del año 1993, revisada
en 199736, y "Buena Práctica de Farmacia en Países en Vías de Desarrollo:
Recomendaciones para la Implementación paso a paso".37

La FIP ha publicado declaraciones sobre estándares profesionales para un desarrollo


profesional continuo, buena práctica en formación en farmacia38 y atención farmacéutica.39

Aunque muchos países han establecido ya sus propias guías de buena práctica, varían
enormemente los niveles del conocimiento sobre ellas, la forma en las que se utilizan y
monitorizan, y la manera con las que los profesionales aprenden cómo aplicarlas. Este
manual está diseñado para ayudar a mejorar esta situación.

1.8.2 Un cambio en la formación en farmacia y un nuevo


enfoque de aprendizaje
Los farmacéuticos están en la interfaz entre la investigación y el desarrollo, el fabricante, el
prescriptor, el paciente y el medicamento mismo. La OMS ha exigido una mayor implicación
del farmacéutico en el sistema general de asistencia sanitaria y un uso más amplio de su

19
Desarrollo de la práctica de farmacia — entrada en la atención del paciente

extensa experiencia académica. En su declaración política, la FIP indica que los cambios en
el papel del farmacéutico se deben reflejar en la formación básica y continua del mismo40, y
con mayor enfoque en el aprendizaje del estudiante. El nuevo paradigma de la farmacia
requiere que los farmacéuticos sean más que expertos en química y tecnología
farmacéuticas. Tienen que entender y aplicar los principios que hay detrás de todas las
actividades necesarias para manejar la farmacoterapia. En 1999, la Asociación Europea de
Facultades de Farmacia (AEFF, en inglés EAFP) propuso un cambio en el programa de
estudios de farmacia, desde las ciencias basadas en el laboratorio a las ciencias prácticas y
clínicas.41

El movimiento hacia el acercamiento al cuidado del paciente ha ocurrido, en mayor o menor


grado, en algunos países, tales como el Reino Unido y USA.42-45 Considera el cuidado en su
aplicación más amplia, es decir, la oportunidad para que los farmacéuticos cambien y
mejoren los resultados del paciente como miembros integrales y activos del equipo de salud
del paciente. Sin embargo, los planes de estudios de farmacia se han descuidado en
muchas instituciones de enseñanza, lo cual ha ayudado a perpetuar el estatus infravalorado
del farmacéutico en el sector asistencial sanitario, particularmente en países en vías de
desarrollo. En los planes de estudio tradicionales de farmacia, el énfasis está, a veces, en
los aspectos técnicos de la farmacia, más que en la práctica profesional.

Los esfuerzos hacia los cambios en la formación farmacéutica son muchos y variados, y
aumentan tanto en número como en intensidad. Las principales fuerzas económicas y
políticas que afectan al sistema de salud en la mayoría de los países también están teniendo
un impacto en la práctica de la farmacia. Consecuentemente, se necesitan cambios
radicales en la formación farmacéutica. El papel y la función de los farmacéuticos y del
personal farmacéutico necesitan evaluarse de nuevo y deben definirse claramente los
resultados formativos de la evolución del plan de estudios de farmacia. La utilización de
estos resultados ayudará a dirigir el desarrollo del plan de estudios. Los resultados
educativos se pueden utilizar como un nuevo marco organizativo que integre ciencia,
cualidades profesionales, práctica interprofesional y profesionalismo a través de nuevos
títulos de atención farmacéutica, gestión de sistemas y salud pública, pues están en la
práctica de la farmacia. Los resultados educativos deben incluir los siguientes:

Atención farmacéutica con provisión de cuidado centrado en el paciente y


en la población.
Gestión de sistemas de recursos (humanos, médicos, informativos y
tecnológicos) y de uso de medicamentos.
Salud pública asegurando una salud eficaz y de calidad, y de servicios de
prevención y de desarrollo de políticas de salud pública.

El cambio formativo requerirá no sólo una revisión extensa del plan de estudios y su
reestructuración, sino también una gran responsabilidad de desarrollo del cuerpo docente
para preparar a los profesores a educar a farmacéuticos de una manera diferente. El tipo y
la profundidad del material didáctico y experimental que se incluirán serán diferentes. La
cantidad y la asignación de recursos educativos tendrán que cambiar. Las escuelas y las
facultades de farmacia deben crear, establecer y evaluar modelos prácticos que se puedan
utilizar en entornos que desarrollen cuidados de salud.46 Al introducir los cursos en el
currículo, se debe tener en consideración las necesidades del público objetivo, los
resultados del aprendizaje, el contenido del curso, los métodos de enseñanza, los recursos
de aprendizaje, la valoración del participante, la evaluación del curso, y la garantía de
calidad.6

20
Nuevo paradigma para la práctica de farmacia

En los últimos años, ha habido un cambio en la formación en ciencias de la salud hacia un


planteamiento de enseñanza basada en problemas. Los planes de estudios de farmacia
basados en problemas se han introducido en las universidades de varios países, incluyendo
Reino Unido, Australia, Países Bajos y Sudáfrica. En algunos países, se han definido los
resultados de competencias (Unidades Estándares) contra las que se puede comparar la
práctica. Estos estándares se utilizan para valorar el conocimiento y las habilidades de los
profesionales de salud mediante exámenes pre-registro o en el desarrollo profesional
continuo (DPC). El DPC, incluyendo investigación y reflexión sobre los resultados de
acciones, contribuye al mantenimiento durante toda la vida de la competencia profesional.
La FIP establece un marco, en su declaración sobre DPC, dentro del cual los farmacéuticos
puedan cumplir con esta obligación.

Son épocas de grandes cambios en la asistencia sanitaria y en la profesión farmacéutica.


Nunca en su historia reciente la profesión se ha enfrentado con tales retos y oportunidades.
Mientras la profesión debe articular la atención farmacéutica como la principal contribución
que tiene que ofrecer a la sociedad, la formación farmacéutica necesita desarrollar los
resultados, capacidades, contenido y proceso del plan de estudios educativo imprescindible
para preparar a los estudiantes para que presten atención farmacéutica en los puntos de
acceso en el sistema de asistencia sanitaria.19

1.9 Resumen
Aunque el número de productos farmacéuticos en el mercado está aumentando, el acceso a
los medicamentos esenciales es todavía una carencia en muchas partes del mundo. La
subida de los costes de la asistencia sanitaria y los cambios de los entornos sociales,
tecnológicos, económicos y políticos han hecho necesarias las reformas de la asistencia
sanitaria a través del mundo. Son necesarios nuevos planteamientos a nivel individual y de
la población para proporcionar una farmacoterapia segura y eficaz a los pacientes en un
entorno cada día más complejo.

Los farmacéuticos están en una posición excelente para resolver la necesidad de los
profesionales de asegurar el uso seguro y efectivo de los medicamentos. Para ello, deben
asumir una mayor responsabilidad que la actual, en el manejo de la farmacoterapia de los
pacientes a los que asisten. Esta responsabilidad va más allá de las actividades
dispensadoras tradicionales que han sido el apoyo principal de la práctica farmacéutica.
Mientras que la supervisión del proceso rutinario de la distribución de los medicamentos siga
siendo responsabilidad del farmacéutico, su implicación directa en la distribución de
medicamentos disminuirá, ya que estas actividades rutinarias serán desarrolladas por
ayudantes de farmacia cualificados. Sin embargo, el número de actividades de supervisión
aumentará. Así, las responsabilidades de los farmacéuticos se deben ampliar para incluir el
seguimiento del progreso terapéutico, la consulta con los prescriptores y la colaboración con
otros profesionales sanitarios en nombre de los pacientes. El movimiento hacia la atención
farmacéutica es un factor crítico en este proceso.

Se ha documentado el valor de los servicios de los farmacéuticos en términos de resultados


clínicos, económicos y sociales. La Clasificación de la Actividad de la Práctica Farmacéutica
(CAPF) iniciada por la Asociación Americana de Farmacéuticos (APhA) proporciona un
lenguaje común para una clasificación consistente de las actividades de la práctica
farmacéutica, que representa una nueva manera de describir o de documentar las
actividades de los farmacéuticos en un lenguaje común.

21
Desarrollo de la práctica de farmacia — entrada en la atención del paciente

La farmacia se practica a través de una amplia gama de escenarios nuevos y tradicionales,


y de niveles de toma de decisión. Como miembros del equipo de salud, los farmacéuticos
necesitan poder asumir muchas funciones diferentes. Para describir estos papeles se
introdujo por parte de la OMS y por la FIP el concepto del “farmacéutico siete-estrellas”.

Los farmacéuticos tienen el potencial para mejorar los resultados terapéuticos y la calidad
de vida de los pacientes con los recursos disponibles, y deben situarse adecuadamente
dentro del sistema de asistencia sanitaria. La formación farmacéutica tiene la
responsabilidad correspondiente de aportar graduados que sean competentes para prestar
la atención farmacéutica. Las competencias resultantes contribuirán a la garantía de calidad
proporcionando estándares fácilmente accesibles a partir de los cuales se puede medir la
práctica.

Preguntas de auto-evaluación
(ver Apéndice 3 para respuestas modelo)

1. ¿De qué manera ha cambiado la práctica farmacéutica durante los últimos 40 años?
2. Enumere las funciones o actividades que caracterizan al farmacéutico “siete-
estrellas".
3. Diferencias entre los términos práctica farmacéutica, servicios farmacéuticos y
suministro farmacéutico.
4. Identifique los tres componentes de la garantía de calidad en la atención sanitaria en
su propio entorno de trabajo.

Temas adicionales para auto-evaluación


Para su propio entorno de trabajo:

1. Describa el papel y la función del farmacéutico en la salud pública.


2. Elabore el papel del farmacéutico en VIH/SIDA.
3. Explique las ventajas de un sistema uniforme de actividades prácticas de farmacia.
4. Identifique los cambios que deben ser implementados para asumir los nuevos
papeles de la práctica de la farmacia.

1.10 Lecturas adicionales


– Dubos RJ. The three faces of medicine. Bull Am Coll Phys 1961;2: 162–6.
– Global pharmacy workforce and migration report. A call for action. The Hague, The
Netherlands: International Pharmaceutical Federation; 2006. Disponible en:
[Link]
– Schmidt HG. Problem-based learning: rationale and description. Medical Education
1983; 17: 11–6.
– Seedhouse D. Health: The foundations for achievement. Chicester, UK: Wiley and
Sons, 1986.
– Tietze K. Clinical skills for pharmacists. A patient-focused approach. Mosby Inc. USA,
1997. Medicines Partnership UK, [Link]

22
Nuevo paradigma para la práctica de farmacia

Bibliografia
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Geneva: World Health Organization; 2001. Disponible en: [Link]
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for collective action. Geneva: World Health Organization; 2004. Disponible en:
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3. Rational use of drugs: Report of the Conference of Experts, Nairobi, 1985. Quoted in: WHO
policy perspectives on medicines. Promoting rational use of medicines: core components.
Geneva: World Health Organization; 2002. Disponible en: [Link]
4. WHO policy perspectives on medicines. Containing antimicrobial resistance. Geneva: World
Health Organization; 2005. Disponible en: [Link]
5. International Pharmaceutical Federation página web: [Link]
6. Wuliji T, Airaksinen M (eds.) Counselling, concordance, and communication: innovative
education for pharmacists. The Hague, The Netherlands: International Pharmaceutical
Federation Pharmacy Information Section and International Pharmaceutical Students’
Federation; 2005.
7. Preamble to the Constitution of the World Health Organization, as adopted by the International
Health Conference, New York, 19–22 June, 1946. Signed on 22 July 1946 by the
representatives of 61 States (Official Records of the World Health Organization, No. 2, p. 100).
Entered into force on 7 April 1948.
8. Revised definition of health. In: Health promotion glossary. 1st ed. Geneva: World Health
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implementation, teaching, and research: a review. Pharm World Sci 2004 Dec;26(6):303–11.
10. Pharmacy in the future – implementing the NHS Plan. A programme for pharmacy in the
National Health Service. London: Department of Health; 2000.
11. NHS Confederation. The new community pharmacy contract. London: Department of Health.
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