La Leyenda de la Rubia del Cerro Chilco
Hace muchos años, en un pequeño pueblo andino ubicado cerca del Cerro Chilco, vivía una joven muy hermosa, conocida por todos como la Rubia. Tenía
largos cabellos dorados que brillaban como el sol y ojos claros que parecían reflejar el cielo. Su belleza era tal que atraía la atención de todos los jóvenes
del lugar, pero ella siempre los rechazaba, prefiriendo la soledad del campo y la compañía de la naturaleza.
Un día, un joven forastero llegó al pueblo. Era apuesto y con modales refinados, lo que pronto captó la atención de la Rubia. Los dos comenzaron a verse
en secreto en el Cerro Chilco, un lugar conocido por su misterio y las extrañas luces que aparecían en las noches. Sin embargo, lo que la Rubia no sabía
era que el joven escondía un oscuro secreto.
El tiempo pasó, y la Rubia comenzó a notar que su amado se comportaba de manera extraña. Siempre evitaba las miradas de los demás y desaparecía en
las noches sin explicación alguna. Una noche, decidida a descubrir la verdad, la Rubia lo siguió hasta la cima del cerro. Allí, para su horror, vio cómo su
amado se transformaba en un ser monstruoso, una especie de demonio andino con ojos rojos y cuernos afilados.
Asustada, la Rubia intentó escapar, pero el demonio la atrapó. Desesperada, ella pidió ayuda a los dioses andinos, y en respuesta a su plegaria, una
tormenta furiosa se desató. Un rayo cayó sobre el demonio, destruyéndolo, pero el cerro se derrumbó parcialmente, sepultando a la Rubia bajo
toneladas de tierra y roca.
Desde entonces, se dice que en las noches de luna llena, la Rubia aparece en el Cerro Chilco, peinando su largo cabello dorado y buscando a su amado.
Aquellos que han visto su espectro cuentan que su belleza es aún mayor, pero advierten que cualquier hombre que se atreva a acercarse corre el riesgo
de ser arrastrado por ella a las profundidades del cerro, donde nadie ha regresado.
Esta leyenda es un reflejo de las creencias y temores de las comunidades andinas, donde los cerros y montañas son considerados seres sagrados, a
menudo asociados con espíritus o fuerzas sobrenaturales. La Rubia del Cerro Chilco representa tanto el encanto como el peligro que estas entidades
pueden ejercer sobre los seres humanos, recordando a las personas la necesidad de respetar y temer a la naturaleza y sus misterios.
Leyenda de la
Rubia del Cerro
Chilco