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Moniciones Semana Santa

El documento describe las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa, comenzando con el Domingo de Ramos, que conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, y culminando con la Misa de Resurrección, que celebra su victoria sobre la muerte. Se enfatiza el significado de cada día, incluyendo el Jueves Santo con la institución de la Eucaristía y el Viernes Santo centrado en la Pasión de Cristo. A lo largo del texto, se invita a los fieles a reflexionar sobre el amor, el servicio y la esperanza que emanan de estas celebraciones.

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Moniciones Semana Santa

El documento describe las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa, comenzando con el Domingo de Ramos, que conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, y culminando con la Misa de Resurrección, que celebra su victoria sobre la muerte. Se enfatiza el significado de cada día, incluyendo el Jueves Santo con la institución de la Eucaristía y el Viernes Santo centrado en la Pasión de Cristo. A lo largo del texto, se invita a los fieles a reflexionar sobre el amor, el servicio y la esperanza que emanan de estas celebraciones.

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DOMINGO DE RAMOS

MONICIÓN INICIAL
Hoy iniciamos la Semana Santa con la celebración del Domingo de
Ramos, conmemorando la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.
Aclamado como Rey por la multitud, Él nos muestra un reinado
diferente: el del amor, la entrega y el servicio. Este año, en el marco
del Jubileo de la Esperanza, somos llamados a caminar con Cristo
con la certeza de que, aun en medio del dolor y la cruz, la esperanza
nunca se apaga. Dispongamos nuestro corazón para acompañarlo
con fe y devoción en este camino de salvación. Bienvenidos.

MONICIÓN PARA LA PROCESIÓN DE RAMOS


Queridos hermanos, con nuestras palmas en alto, unamos nuestras
voces al canto jubiloso del pueblo que aclamó a Jesús como Rey.
Pero recordemos que su realeza no es de poder humano, sino de
servicio y entrega. Caminemos con alegría y esperanza, sabiendo
que quien hoy entra en Jerusalén nos conducirá a la victoria de la
resurrección.

MONICIÓN PARA LA LITURGIA DE LA PALABRA


Hoy escuchamos dos contrastes en la Palabra de Dios: el júbilo de la
entrada de Jesús en Jerusalén y el relato de su Pasión. Es un
recordatorio de que la esperanza cristiana no es ingenua ni
superficial, sino que nace de la fidelidad de Dios aun en los
momentos de prueba. Escuchemos con atención.

MONICIÓN PARA LAS OFRENDAS


Presentemos ahora al Señor nuestras ofrendas, signo de nuestro
compromiso de vivir esta Semana Santa con fe y esperanza. Que
este pan y este vino, frutos del trabajo y de la entrega, se
conviertan en el alimento que nos fortalece en el camino hacia la
Pascua.

MONICIÓN PARA LA COMUNIÓN


Nos acercamos a recibir a Jesús, el Rey que se entrega por amor.
Que al recibir su Cuerpo y su Sangre, encontremos en Él la fuerza
para llevar nuestra cruz con esperanza y caminar con Él hacia la
vida nueva de la resurrección.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Confiados en la misericordia y el amor infinito de Dios, presentemos


nuestras súplicas con un corazón humilde y esperanzado. A cada
petición respondamos:

PADRE, ESCÚCHANOS Y DANOS TU ESPERANZA.

Padre Santo, bendice a tu Iglesia y a sus pastores, para que sean


testigos valientes de la pasión, muerte y resurrección de tu Hijo y
conduzcan a tu pueblo por caminos de justicia y paz, oremos al
Señor.

Te pedimos por los gobernantes y líderes del mundo, para que


reconozcan en Cristo al Rey de la paz y trabajen incansablemente
por el bienestar y la dignidad de cada persona, oremos al Señor.

Mira con compasión a quienes sufren en el cuerpo y en el alma: a los


enfermos, los perseguidos, los que han perdido la esperanza; que en
la cruz de Cristo encuentren fortaleza y consuelo, oremos al Señor.

Por cada uno de nosotros, aquí reunidos, para que esta Semana
Santa no sea solo una conmemoración externa, sino una verdadera
oportunidad de conversión y renovación espiritual, oremos al Señor.

Intenciones particulares

Padre de amor y bondad, escucha nuestra oración y concédenos la


gracia de seguir a tu Hijo con fidelidad, aun en medio de las
dificultades, para que podamos compartir un día su victoria en la
resurrección. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
JUEVES SANTO

El Jueves Santo es el inicio del Triduo Pascual, la celebración más


solemne del año litúrgico. Esta tarde recordamos la Última Cena,
donde Jesús, rodeado de sus discípulos, instituyó la Eucaristía, el
sacramento de su Cuerpo y su Sangre, alimento de vida eterna.
También recordamos el lavatorio de los pies, pues, Jesús, el Maestro
y Señor, se arrodilla ante sus discípulos, mostrándonos que la
verdadera grandeza se encuentra en el servicio. Finalmente,
acompañamos a Jesús en su oración en el Huerto de los Olivos,
donde experimenta la angustia ante la inminente Pasión. Que esta
celebración nos prepare para vivir con intensidad la Pasión, Muerte
y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

Comentario a las Lecturas:


El Éxodo nos relata la Pascua judía, cena que conmemora la
liberación de la esclavitud de Egipto. San Pablo nos transmite la
institución de la Eucaristía, tal como lo recibió de la tradición. Y el
evangelio nos narra el lavatorio de los pies. Jesús nos muestra que
el amor verdadero se manifiesta en el servicio desinteresado.
Escuchemos.

Monición para el Lavatorio de Pies:


"Hermanos, observemos con atención este gesto de Jesús, que se
arrodilla ante sus discípulos para lavarles los pies. En un mundo
donde el poder y la grandeza suelen ser sinónimos de dominio, Jesús
nos muestra un camino radicalmente diferente: el del servicio
humilde y desinteresado. Que este ejemplo nos inspire a
despojarnos de toda arrogancia y a servir a nuestros hermanos con
la misma entrega y amor que Jesús nos mostró."

Ofrendas:
"Con el pan y el vino, frutos de la tierra y del trabajo humano,
presentamos al Señor nuestros dones y nuestras vidas. Que estos
dones se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, alimento de
vida eterna.

Comunión:
"Que la comunión con el Cuerpo y la Sangre de Cristo nos fortalezca
en nuestro camino de fe, nos impulse a amar como Él amó y nos
prepare para la vida eterna. Que este encuentro con Cristo nos
transforme en testigos de su amor en el mundo."

ORACIÓN DE FIELES.

En esta celebración de Jueves Santo, en la que recordamos la


institución de la Eucaristía y el mandamiento del amor fraterno,
elevemos nuestras súplicas con esperanza y gratitud:

PADRE, ENSÉÑANOS SERVIR CON AMOR Y ESCÚCHANOS.

Por el Santo Padre, los obispos y sacerdotes, para que, siguiendo el


ejemplo de Jesús, sirvan con humildad y entrega a la Iglesia, y que
su ministerio sea un reflejo del amor y la misericordia de Dios,
oremos.

Por nuestros gobernantes, para que encuentren en la Eucaristía la


fuerza para seguir luchando por la dignidad humana, y por medio
del servicio a los más pobres, encuentren el sentido de su llamado,
oremos.

Por los que sufren en el mundo, los abandonados, enfermos, los que
no tienen pan en su mesa ni esperanza en su corazón, para que
encuentren en nosotros el consuelo, la solidaridad y el auxilio que
necesitan, oremos.

Por todos nosotros, aquí reunidos, para que se renueve nuestra fe


en la presencia real de Cristo en la Eucaristía y nos impulse a vivir
con generosidad el mandamiento del amor, oremos.

Presidente:
Señor Jesús, que en la Última Cena nos dejaste el mandamiento del
amor, y el alimento para el camino, escucha nuestras oraciones y
concédenos ser testigos de tu amor en el mundo. Tú que vives y
reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Monición durante la procesión del Santísimo Sacramento:


"Acompañemos al Santísimo Sacramento, mientras es trasladado al
lugar de la reserva, donde permanecerá en adoración hasta la
noche. Que este momento de silencio y contemplación nos permita
profundizar en el misterio de la Eucaristía y nos prepare para vivir
intensamente la Pasión de Cristo."

Monición final:
"Concluimos esta solemne celebración del Jueves Santo, recordando
el amor y el servicio de Jesús. Que este día nos inspire a vivir con
mayor entrega y generosidad, a amar a nuestros hermanos como
Cristo nos amó, y a ser testigos de su amor en el mundo."
VIERNES SANTO

Monición de entrada:
"Hemos llegado al corazón del Triduo Pascual, el Viernes Santo, día
de silencio y profunda contemplación. Dejemos a un lado las
palabras y abramos nuestros corazones al misterio del amor
redentor. Hoy, no celebramos la Eucaristía, sino que nos unimos al
dolor de Cristo en su Pasión y Muerte. Acompañemos a Jesús en su
camino hacia la cruz, recordando su inmenso sacrificio por nuestra
salvación, y permitamos que su amor nos transforme."

Liturgia de la Palabra:
El profeta Isaías, nos describe al Siervo de Yahvé, que carga con
nuestros pecados y sufre por nuestras culpas. En medio del dolor y
la angustia, el salmista expresa su confianza en Dios. "La carta a los
Hebreos nos presenta a Cristo como el Sumo Sacerdote que se
ofrece a sí mismo como sacrificio perfecto por nuestros pecados.
Escuchemos.

Pasión según San Juan


"Escuchemos el relato de la Pasión de nuestro Señor según San
Juan. En cada palabra, contemplemos el amor y la entrega de Jesús,
que nos redime con su sacrificio en la cruz. Que este relato nos
conmueva y nos lleve a una profunda conversión."

Oración Universal:
"Elevemos nuestras súplicas a Dios Padre, uniéndonos a la oración
de Cristo en la cruz. Que nuestras oraciones sean un reflejo del
amor de Cristo por toda la humanidad."

Veneración de la Cruz:
"Acerquémonos a venerar la Cruz, signo de la entrega de Cristo por
nosotros. Con un gesto de amor y gratitud, adoremos a aquel que
nos ha redimido con su sangre. Que la veneración de la cruz nos
lleve a una mayor unión con Cristo y a un mayor compromiso con su
Evangelio."

Comunión
"Recibamos el Cuerpo de Cristo, entregado por nosotros en la cruz.
Que esta comunión nos fortalezca en la fe y nos impulse a seguir el
ejemplo de amor y entrega de nuestro Salvador. Que la comunión
nos transforme en testigos del amor de Cristo en el mundo."

Monición final:
"Concluimos esta solemne celebración del Viernes Santo, llevando
en nuestro corazón el recuerdo de la Pasión de Cristo. Que su
sacrificio nos inspire a vivir con mayor amor y entrega, y a ser
testigos de su resurrección en el mundo. Que la cruz de Cristo sea
nuestra esperanza y nuestra fortaleza."
SOLEMNE VIGILIA PASCUAL

MONICIÓN INICIAL
Esta es la noche más santa del año, la madre de todas las vigilias.
En ella, la Iglesia permanece en vela, esperando con fe la victoria
del Señor sobre el pecado y la muerte. Esta noche santa
resplandece con la luz del Resucitado, luz que ilumina nuestras
vidas y renueva nuestra esperanza. En el marco del Jubileo 2025,
proclamamos que Cristo ha vencido y que en Él todo es posible.
Desde el fuego nuevo, pasando por la Palabra proclamada, el agua
bautismal y la mesa del Señor, esta celebración nos introduce en la
alegría pascual. Que la esperanza del Resucitado inunde nuestros
corazones y transforme nuestras vidas.

MONICIÓN PARA LA LITURGIA DE LA LUZ


En el silencio profundo de esta noche santa, seremos testigos del
signo primordial de nuestra fe: la luz que brota del fuego nuevo.
Cristo, Luz del mundo, resucita glorioso, venciendo toda oscuridad y
trayendo vida a los que yacen en sombras. Participemos con
recogimiento y alegría, reconociendo en esta llama pascual el
cumplimiento de todas las promesas. Que en este Año Jubilar, el
Resucitado sea la luz que disipe nuestras dudas y renueve nuestra
esperanza.

MONICIÓN PARA LA LITURGIA DE LA PALABRA


Escuchemos ahora, en actitud de profundo recogimiento, la historia
de nuestra salvación. Desde la creación hasta la redención, Dios ha
hablado y ha actuado con fidelidad y amor. Su Palabra nos recuerda
que no estamos solos, que Él camina con nosotros y que su alianza
es eterna. En este Jubileo de la Esperanza, abramos nuestro corazón
para acoger la Buena Nueva del triunfo de Cristo, quien ha vencido
la muerte para darnos vida en abundancia.

MONICIÓN PARA LA LITURGIA BAUTISMAL


La liturgia bautismal es el momento en que renovamos la fuente de
nuestra vida cristiana. Esta noche, el agua bendita nos recuerda
nuestro nacimiento en Cristo y la promesa de vivir como hijos de la
luz. En el Jubileo 2025, redescubrimos nuestra vocación a ser
testigos de esperanza, llamados a irradiar la alegría del Evangelio en
todo lugar. Renovemos con gozo nuestras promesas bautismales.

ORACIÓN DE LOS FIELES

En esta noche santa, en la que Cristo ha vencido a la muerte y ha


inaugurado la vida eterna, elevemos nuestras súplicas con el
corazón lleno de gozo, sabiendo que nuestra esperanza no está en
vano. Confiadamente digamos:

CRISTO RESUCITADO, ESCÚCHANOS.

1. Por la Iglesia, para que, fortalecida por la luz del Resucitado,


anuncie con alegría, audacia y compasión el Evangelio de la vida, y
en este tiempo de Jubileo de la Esperanza sea signo de acogida,
misericordia y consuelo para todos los pueblos.

2. Por los gobernantes de los pueblos que sufren a causa de la


guerra, el hambre, la injusticia o la indiferencia, para que la luz
gloriosa de Cristo resucitado disipe sus noches de dolor y se abran
caminos de paz, solidaridad y dignidad para todos.

3. Por los que hoy sufren a causa de la enfermedad, el abandono, la


tristeza y la cautividad, para que la fuerza renovadora de la Pascua
los alcance en lo profundo del alma, y descubran en Jesús vivo la
ternura del Padre que nunca abandona.

4. Por todos nosotros, para que renovemos con sinceridad nuestro


compromiso bautismal y vivamos esta Pascua como verdaderos
discípulos del Resucitado, sembrando vida nueva, reconciliación y
alegría en el mundo.

Intenciones particulares

Dios y Padre nuestro, escucha con amor estas súplicas que te


presentamos en esta noche de victoria y resurrección. Que la
esperanza que nace del sepulcro vacío transforme nuestras vidas y
renueve el mundo entero. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

MONICIÓN PARA LA LITURGIA EUCARÍSTICA


En la mesa del altar, celebramos la presencia viva del Resucitado
que se entrega como alimento de vida eterna. En este tiempo de
gracia jubilar, alimentémonos con fe y gratitud, sabiendo que en
cada Eucaristía somos fortalecidos para ser constructores de
esperanza y mensajeros de vida nueva.
MISA DE RESURRECCIÓN

MONICIÓN INICIAL
Cristo ha resucitado, ¡verdaderamente ha resucitado! En esta
mañana gloriosa de Pascua, la Iglesia entera se llena de júbilo,
porque la muerte ha sido vencida y la vida ha triunfado. Hoy
proclamamos que el amor ha vencido para siempre. En el contexto
del Jubileo de la Esperanza, esta celebración nos recuerda que que
ningún dolor, oscuridad o fracaso tiene la última palabra: el
Resucitado nos abre un horizonte nuevo y ninguna oscuridad es
definitiva, porque el Resucitado es nuestra luz. Participemos con fe,
con alegría, y con la certeza de que la vida nueva ha comenzado,
gracias a la vida nueva de Cristo vencedor de la muerte.
Bienvenidos.

MONICIONES A LAS LECTURAS


Pedro proclama con valentía que Jesús murió en la cruz y resucitó.
San Pablo nos exhorta a vivir como resucitados, orientando nuestro
corazón hacia lo eterno. En el Evangelio María Magdalena, Pedro y el
discípulo amado descubren que el sepulcro está vacío: la muerte ha
sido vencida. Escuchemos.

OFRENDAS
En este día santo presentamos al altar el pan y el vino, signos de
nuestra entrega, para que por el poder del Espíritu se transformen
en el Cuerpo y la Sangre del Señor Resucitado.
COMUNIÓN
Al acercarnos a comulgar, recibimos al Cristo vivo que nos llena de
alegría, de paz y de vida nueva. Que esta comunión pascual
fortalezca nuestra fe y nos impulse a ser testigos del Resucitado en
medio del mundo.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Con el corazón lleno de gozo y esperanza por la gloriosa


Resurrección de Jesucristo, presentemos nuestras súplicas al Padre
de la Vida. Que el triunfo del Señor ilumine nuestro mundo y
renueve nuestras vidas.

CRISTO RESUCITADO, DANOS TU PAZ Y TU VIDA.

Por el Papa Francisco, los obispos, presbíteros y diáconos, para que


el Espíritu del Resucitado los colme de sabiduría, fortaleza y ternura,
y puedan guiar al pueblo de Dios con fidelidad, especialmente en
este Año Jubilar, siendo pastores según el corazón de Cristo.

Por todos los gobernantes, para que el poder del Señor resucitado
disipe las tinieblas, y brote una humanidad nueva que se abra al
diálogo, al perdón, a la justicia y a la paz verdadera.

Por todos los que han perdido la fe a causa de la enfermedad y el


dolor, para que la luz del sepulcro vacío les devuelva el aliento, los
despierte del desánimo y los lleve a un encuentro personal con el
amor de Cristo resucitado.
Por todos nosotros, para que no guardemos la alegría pascual sólo
para hoy, sino que sepamos ser testigos de la resurrección en
nuestro entorno, llevando luz donde hay oscuridad, paz donde hay
conflictos, y vida donde reina la muerte.

Intenciones particulares.

Padre de bondad, que nos das la vida nueva por medio de tu Hijo
resucitado, escucha nuestras súplicas y haz de nosotros testigos
alegres de tu amor. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

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