SAULQUIN - POLITICAS DE LAS APARIENCIAS
1. Estrategias de la imagen
Una nueva mirada
Después de estar vigente durante más de 150 años, el sistema de la moda
comienza a desarticularse. Nace un nuevo orden de poder en el mundo de las
apariencias. Una de las razones de la “muerte” de la moda es la consolidación
de una sociedad orientada y digitada por las individualidades.
Hasta ahora existía una conciencia colectiva o común sobre los hechos
individuales y las conciencias particulares. Esta conciencia colectiva común se
convertía en un mecanismo para disciplinar a las personas, en el marco de
una sociedad que tomaba la moda como un necesario artificio de integración
y cohesión social. En la actualidad la moda “como conciencia colectiva
grupal” pierde su vigencia. Lo que desaparece la moda es sólo la parte de
imposición autoritaria y disciplinaria
A partir de comienzos del siglo actual, por el conjunto de la sociedad
industrial y la cultura digital, se están produciendo desajustes en todas las
áreas, lo que influye en las producciones del vestir.
Los códigos del vestir que hasta ahora pautaban las modas se están
resignificando y una de sus causas son las nuevas tecnologías, que en la
actualidad impulsan grandes transformaciones en las relaciones entre las
personas. El crecimiento acelerado de las redes sociales está imponiendo una
manera diferente de estar y percibir el mundo.
Se instala otra mirada que busca generar un desarrollo basada en la
simplificación y en la sustentabilidad. Para esto se busca apartarse de la
producción acelerada y el consumo. Se plantea un diseño de prendas que
debe ser eficaz, estable y sostenible, proyectado con responsabilidad y
conciencia social. Por esa razón los códigos de consumo masivo se están
redefiniendo.
La confortabilidad y la funcionalidad forman parte de los nuevos
requerimientos de muchas personas, el diseño interactivo también llamado
“simétrico”, puede circular sobre la base de los nuevos materiales tanto en
diferentes deportes y en las fuerzas de seguridad como en la vida cotidiana.
Con la pérdida del lugar de privilegio de la moda dependiente de tendencias
se recupera la ceremonia íntima, original y primaria en la creación de la
propia imagen. Se están consolidando como una bandera de identidades
personales.
¿Cuáles son las causas que impulsaron estos cambios y cuáles son sus
consecuencias? la moda enfatizaba la obsesión de la producción y el
consumismo. Descreía de las identidades culturales y homogeneizaba
objetos, cuerpos e imágenes. Pero, sobre todo, para poder producir y
reproducir sus prendas, los especialistas unificaron formas colores y texturas
para cada temporada.
Una posible explicación es que, a partir del poder de la comunicación de las
personas a través de las redes sociales, se está imponiendo una diferente
forma de comunicación y una manera alternativa de presentarse frente al
otro.
Las estéticas preferidas y compartidas en estos canales con acelerada
velocidad, permiten que sean las personas cada vez más alérgicas a los
autoritarismos. Ocurre que sus protagonistas al conocer y compartir gustos y
preferencias facilitan y estimulan la imitación de las formas de relacionarse y
comprar. Los primeros tiempos esos personajes eran muy seguidos como
Lady Gaga o Madonna. Por lo tanto, se produce una tendencia más libre,
tolerante y democratizadora para difundir y hacer circular aquellas imágenes
y apariencias convenientes que se arman para presentarse frente a asimismo
y al otro.
Existe una organización subyacente que es como un hilo conductor, en un
contexto donde las acciones forman parte de una trama más amplia a partir
de redes de dependencias mutuas. Moldean diferentes tipos de respuestas,
que incluyen aquellos que necesitan de la integración y el sentido de
pertenencia a través de la interacción con los otros para recibir la
confirmación o el respaldo de su imagen.
Por lo tanto, la lógica que durante buena parte de su historia necesitaba de la
moda para trascender los opuestos de integración/diferenciación y
consolidar la cohesión social, se desplaza en la cualidad de las personas
individuales. De allí la importancia que tiene descubrir y encontrar un estilo,
pues es el modo de hacer efectiva la propia imagen y la apariencia.
Se ha producido desplazamiento desde los comportamientos que se basaban
en la imitación y la copia hacia los personalizados.
De la distinción a las vivencias
Hacia fines de los 70, Bourdieu planteaba que los gustos son las preferencias
manifestadas y la afirmación bien práctica de una diferencia inevitable.
Al asociar las condiciones sociales a la disposición estética y marcar el sentido
estético como el de la distinción, destacaba que es una expresión distante y
segura con el mundo y con los otros, así como también la expresión de una
posición privilegiada en el espacio social, cuyo valor distintivo se determinaba
de manera objetiva. El gusto une a aquellos que tienen condiciones
semejantes de existencia y los distingue los demás, permitiendo construir
una clasificación de las personas de acuerdo a sus preferencias.
Estos gustos, ligados al principio de belleza y armonía instaurado por los
griegos permiten juzgar los valores estéticos de manera inmediata e intuitiva
y se remitían y referían a un estilo de vida. Por eso se categoriza según buen
gusto o mal gusto, teniendo siempre presente que estas se van a formar por
oposición a o imitación de.
Había una relación fundamental que se anudaba entre moda y buen gusto.
Aquellos que acumulaban un capital económico y simbólico por prestigio
oposición social se les permitía marcar el ritmo de las modas dominantes. Y
en la actualidad el poder está cada vez más presentes en las individualidades,
que integran comunidades de gustos e intereses que son compartidos,
porque se explayan dinámicamente por medio de las redes sociales.
La importancia y necesidad de proclamar “distinción y buen gusto” para
marcar el lugar que cada uno ocupaban el espacio social se desplazó en la
actualidad a la necesidad de experimentar sensaciones y vivencias del mundo
interior.
Para comprender mejor la importancia de esa sensación que produce en el
acto de vestir, se puede recordar a Dilthey que afirmaba que se trata de un
momento de aguda conciencia del cual participan tanto las emociones como
las facultades intuitivas del artista y su intelecto. Este momento de
conciencia del placer se complementa con el relato que cada persona ha
armado de su propia imagen.
Las apariencias ¿son una negociación?
Cuando se analizan las relaciones que sean entre las personas, resulta
habitual que actúe un mecanismo de medición de fuerzas, que puede cubrir
un arco que va desde las utiliza de un amable intercambio hasta las formas
más groseras de dominación.
En este juego social de negociación permanente entre las partes, las
apariencias son fundamentales porque van a enfatizar y completar, con el
poder de la experiencia en la imagen, el conjunto de las actitudes y
comportamientos involucrados.
Las prendas traducen y representan una trilogía que muestra quién soy,
quien quiere ser y como me ven los demás. Así, cada uno configura un
discurso de su apariencia para expresar y relatar con su ropa la proyección de
su propio ideal. Entonces cuando la aprobación o desaprobación de los
demás y de uno mismo que vuelve la imagen del espejo realimenta el sentido
de quién soy.
El problema surge cuando esa conciencia del yo corporal, en vez de impulsar
el crecimiento, se convierte en un comportamiento que recuerda al
mito de Narciso.
Diseñadores y marcas
A partir de 1990 se instala como tendencia macro social la necesidad de
hacer visible una forma de pensar el universo de vestimentas, objetos y
producciones en general desde un ángulo “autoral”. El nuevo mercado de
prendas tuvo a partir de entonces un importante desarrollo, sobre todo en
Buenos Aires, como consecuencias excelentes diseñadores/autores que
alcanzaron a protagonismo y reconocimiento en un país acostumbrado hasta
entonces a la copia generalizada.
Los diseñadores por un lado las marcas por el otro. En un país como
Argentina, que tenía la copia como una metodología para disciplinar las
apariencias hasta principio de los 90, fue necesario enfatizar la importancia
del concepto “diseño de indumentaria de autor”, que, al imponerse,
comenzó a circular en contraposición al concepto “moda”.
en cuanto a la respuesta del público, mientras algunos de ellos compraban
diseño, otros preferían consumir las prendas dependientes de tendencias por
encontrarse más cómodos con las integraciones que con las diferenciaciones.
Sin embargo, lo que más importa en la realidad es enfatizar la autenticidad
de los proyectos a favor de las copias y malas invitaciones. Ser auténtico es
fundamental en el universo de las apariencias; se trata de un importante
cambio de rumbo, ya que precisamente “aparentar” es en cierta forma
“enmascarar” las verdaderas intenciones.
para construir las apariencias desde la interioridad y poder sacarse la
máscara a fin de descubrir la verdadera y auténtica cara, es necesario pasar
por la vivencia de saber sentir y experimentar en nuevos
caminos y sensaciones.
Comunidades creativas
En la relación que se entabla entre la vestimenta y las experiencias
sensoriales, se da también una manera especial de traducir y percibir el
mundo que hace evidente la dimensión social de las apariencias.
A partir de la tendencia que privilegia el trabajo en equipo por sobre el
trabajo solitario e individual, se van generando comunidades creativas en
todas las áreas, con la utilización de las redes sociales a nivel global.
En la formación de estos grupos, sus participantes cooperan entre sí y se
despliegan y potencian en las llamadas “acciones colaborativas”, que se
basan en el sistema Open Source. Con este sistema las personas colaboran
desarrollando herramientas abiertas a la comunidad, agrupándose para
lograr un objetivo de bien común. En estos grupos se destacan y ocupan un
primer lugar los proyectos que, si bien pueden surgir de mentes individuales,
son compartidos con todos para su desarrollo e implementación y sin la
presencia de intermediarios.
Al disminuir el impacto de las imposiciones disciplinarias y controladoras, la
referencia al grupo se hace habitual y hasta necesaria: a veces, colaborando
activamente en el diseño del proyecto; otras, con la misión de apoyar o
respaldar las propias elecciones.
Michael Spence planteó el concepto de “señal” para comprender los
comportamientos de las modas. Las señales identitarias son fundamentales
para las modas, porque a partir de su transmisión se desarrollan los
fenómenos de imitación y de diferenciación que están en sus fundamentos.
EPILOGO: del parecer a ser
Las transformaciones que están aconteciendo desde el principio del siglo
actual en todos los órdenes están reconfiguración en especial las relaciones
sociales a partir de las redes sociales, donde, por un lado, las personas
asumen la independencia de criterios propia de una sociedad individualista y,
por el otro, desarrollan una adicción a la aceleración de sus respuestas, a la
comparación y a la consulta con pares.
La facilidad que acercan las nuevas tecnologías permiten desplazar el
concepto de “ser” y “estar”. Como consecuencia de esta invasión y hasta
saturación de los medios audiovisuales, se está desarticulando la imagen que
cada uno tiene sí mismo porque en lugar de ser la resultante un diálogo entre
el interior y el contexto, está siendo moldeada completamente por el afuera.
entonces, con el ser de cada uno moldeado por los ojos y los otros, el yo se
transforma en una simple apariencia; y se comienza a desplazar el lugar
principal que el siglo XX le había otorgado al tener, cuando celebraba la
obsesión por la producción y el consumo.
¿Y la construcción de las apariencias?
La moda actuaba como el gran regulador del sistema de las apariencias y hoy
por hoy ya no necesita del vestido para el reconocimiento social, la
promoción o la competencia, digitada por el grupo social.
La moda se resiste a dejar su lugar de privilegio y sólo busca el
reconocimiento de las apariencias como espectáculo. Se niega a cumplir con
una misión diferente a la tradicional y sigue pretendiendo no asumir su
nuevo rol e integrar la cohorte del nuevo sistema de la indumentaria junto a
las prendas funcionales realizadas con nuevos materiales textiles que
permiten la interacción con el medio, las prendas creadas con independencia
de tendencias y aquellas otras diseñadas de acuerdo a principios
sustentables.
Al ocupar la moda un lugar diferente al tradicional, las nuevas formas de
vestir ya no empujan a las personas a competir sólo por el espectáculo y la
promoción social, si no ser reconocidas por sus estilos de vida interesantes,
originales y creativos.
Si para funcionar la moda necesitaba un consumismo despreocupado y verás
para que comprar era un verdadero fin en sí mismo, en esta novedosa
configuración social se está gestando un modelo de consumo responsable,
basado en personas que pueden elegir con libertad de criterios y con una
conciencia guiada por alguien común.
El refinamiento de los nuevos objetos se produce no sólo con la extrema
calidad y autenticidad de sus materiales, sino con procesos que deben ser
necesariamente amigables con el medio ambiente.
estas nuevas formas de encarar las apariencias comienzan a traducir un
lenguaje ético y estético que organiza y da un lugar a comportamientos
auténticos, naturales, respetuoso de las personas, de la naturaleza y de las
diversas culturas y también al arte, al juego y al sentido del humor.
Como en todo proceso de cambio, va a existir elementos previsibles,
continuadores del pasado y repetidos, alineados todavía con el parecer. Va a
haber también otros imprevisibles que llegan con la misión de ruptura para
agilizar los desarrollos, anunciando la importancia de ser.
Entre los primeros se encuentra el lugar central de la sociedad actual como
un inmenso escenario donde se reproducen, comparten y circulan las
imágenes que son consumidas con una oración total que anula la capacidad
de gozo y de pensamiento.
Por lo tanto, desde laberinto de esas interioridades cada persona será capaz,
si se atreve, hacer esa misma, es decir, plasmar de manera auténtica y verás
una imagen que va a construir a partir de su propia seguridad.
BAUMAN – VIDA DE CONSUMO
3. Cultura consumista
Vida de Consumo - Bauman
(cap’tulo 3)
Resumen:
ÒMedia docena de estilos clave
para los pr—ximos meses que te
pondr‡n a la delantera del
pelot—n de la modaÓ
¥Sociedad de consumidores y vida
consumista crean nuevos temas
y preocupaciones:
1- Estar y mantenerse a la delantera:
¥Estar y mantenerse a la delantera del
grupo de referencia, cuya aprobaci—n
y rechazo define el
propio Žxito o fracaso.
¥ÓSoy quien soy porque los otros me
reconocen como talÓ
¥En una sociedad de consumidores los
v’nculos humanos tienden a estar
mediados por el
mercado de consumo.
¥El sentimiento de pertenencia se
alcanza por la identificaci—n
meton’mica del propio aspirante
con ese Òpelot—nÓ.
¥Estar a la delantera luciendo los
emblemas de las figuras emblem‡ticas
del pelot—n de la moda
es la œnica receta confiable para
asegurarse de que, si el pelot—n
elegido supiera de la existencia
del aspirante, le otorgar’a el
reconocimiento y aceptaci—n que
tanto anhela.
¥Mantenerse a la delantera es el
œnico modo de garantizar que ese
reconocimiento de
pertenencia dure tanto como se
desea.
¥ÓEstar a la delanteraÓ promete
alguna certeza de seguridad
experiencia conspicua pero
ausente en en la vida consumista.
Paradoja, ya que el
objetivo es alcanzarla.
¥ÓEstar a la delantera del pelot—n de
la modaÓ promete un alto valor de
mercado y una gran
demanda, las cuales se traducen como
certeza de reconocimiento, aprobaci—
n e inclusi—n.
¥Una adquisici—n se considera
completa cuanto es de dominio
pœblico, traduciendo as’ a un
sentimiento de pertenencia.
¥ÓPermanecer a la delanteraÓ es una
advertencia del peligro de pasar por
alto el momento en el
que los actuales emblemas de
pertenencia sales de circulaci—n y son
reemplazados por otros m‡s
frescos. Si no se pone atenci—n a esto
se corre el riesgo de rechazo, exclusi—
n, abandono y
soledad.
¥Los bienes sirven para movilizar
personas
2- Presi—n del tiempo:
¥Tiempo puntillista compuesto de
instantes
¥Para los pr—ximos meses: el mensaje
ya tiene fecha de vencimiento.
episodios con plazo
prefijado, duraci—n ya
predeterminada.
¥Nuevos comienzos constantes.
¥No hay tiempo que perder Ñ presente
explorado y explotado al m‡ximo
¥Si bien se obtienen grandes
beneficios por atender prontamente a
ese llamado, no durar‡n para
siempre.
¥Cualquier Ògarant’a de seguridadÓ
deber‡ ser ÒrenovadaÓ una vez
pasados los pr—ximos meses.
¥Relaci—n entre velocidad y olvido: en
nivel de velocidad es directamente
proporcional a la
intensidad del olvido. Ocupar el
escenario implica desplazar a otros de
Žl y mantenerlos fuera de
escena.
¥Lentitud = muerte social
¥En un mundo donde todos progresan,
quien no avanza queda estancando, y
es este mismo
estancamiento quien excluye.
3- Libertad de elecci—n:
¥Ya no se ofrece un estilo, sino media
docena de estilos diferentes.
¥Uno tiene libertad de elegir, siempre
y cuando sea dentro de los estilos
ofrecidos.
El rango de oferta traza un
limite infranqueable al rededor de las
opciones.
¥Elegir algœn estilo de los ofrecidos
es lo que se debe hacer bajo la pena
de exclusi—n.
¥No existe la posibilidad de modificar
de ningœn modo las opciones
disponibles, no hay otras
alternativas.
Vida de Consumo - Bauman
(cap’tulo 3)
Resumen:
ÒMedia docena de estilos clave
para los pr—ximos meses que te
pondr‡n a la delantera del
pelot—n de la modaÓ
¥Sociedad de consumidores y vida
consumista crean nuevos temas
y preocupaciones:
1- Estar y mantenerse a la delantera:
¥Estar y mantenerse a la delantera del
grupo de referencia, cuya aprobaci—n
y rechazo define el
propio Žxito o fracaso.
¥ÓSoy quien soy porque los otros me
reconocen como talÓ
¥En una sociedad de consumidores los
v’nculos humanos tienden a estar
mediados por el
mercado de consumo.
¥El sentimiento de pertenencia se
alcanza por la identificaci—n
meton’mica del propio aspirante
con ese Òpelot—nÓ.
¥Estar a la delantera luciendo los
emblemas de las figuras emblem‡ticas
del pelot—n de la moda
es la œnica receta confiable para
asegurarse de que, si el pelot—n
elegido supiera de la existencia
del aspirante, le otorgar’a el
reconocimiento y aceptaci—n que
tanto anhela.
¥Mantenerse a la delantera es el
œnico modo de garantizar que ese
reconocimiento de
pertenencia dure tanto como se
desea.
¥ÓEstar a la delanteraÓ promete
alguna certeza de seguridad
experiencia conspicua pero
ausente en en la vida consumista.
Paradoja, ya que el
objetivo es alcanzarla.
¥ÓEstar a la delantera del pelot—n de
la modaÓ promete un alto valor de
mercado y una gran
demanda, las cuales se traducen como
certeza de reconocimiento, aprobaci—
n e inclusi—n.
¥Una adquisici—n se considera
completa cuanto es de dominio
pœblico, traduciendo as’ a un
sentimiento de pertenencia.
¥ÓPermanecer a la delanteraÓ es una
advertencia del peligro de pasar por
alto el momento en el
que los actuales emblemas de
pertenencia sales de circulaci—n y son
reemplazados por otros m‡s
frescos. Si no se pone atenci—n a esto
se corre el riesgo de rechazo, exclusi—
n, abandono y
soledad.
¥Los bienes sirven para movilizar
personas
2- Presi—n del tiempo:
¥Tiempo puntillista compuesto de
instantes
¥Para los pr—ximos meses: el mensaje
ya tiene fecha de vencimiento.
episodios con plazo
prefijado, duraci—n ya
predeterminada.
¥Nuevos comienzos constantes.
¥No hay tiempo que perder Ñ presente
explorado y explotado al m‡ximo
¥Si bien se obtienen grandes
beneficios por atender prontamente a
ese llamado, no durar‡n para
siempre.
¥Cualquier Ògarant’a de seguridadÓ
deber‡ ser ÒrenovadaÓ una vez
pasados los pr—ximos meses.
¥Relaci—n entre velocidad y olvido: en
nivel de velocidad es directamente
proporcional a la
intensidad del olvido. Ocupar el
escenario implica desplazar a otros de
Žl y mantenerlos fuera de
escena.
¥Lentitud = muerte social
¥En un mundo donde todos progresan,
quien no avanza queda estancando, y
es este mismo
estancamiento quien excluye.
3- Libertad de elecci—n:
¥Ya no se ofrece un estilo, sino media
docena de estilos diferentes.
¥Uno tiene libertad de elegir, siempre
y cuando sea dentro de los estilos
ofrecidos.
El rango de oferta traza un
limite infranqueable al rededor de las
opciones.
¥Elegir algœn estilo de los ofrecidos
es lo que se debe hacer bajo la pena
de exclusi—n.
¥No existe la posibilidad de modificar
de ningœn modo las opciones
disponibles, no hay otras
alternativas.
Vida de Consumo - Bauman
(cap’tulo 3)
Resumen:
ÒMedia docena de estilos clave
para los pr—ximos meses que te
pondr‡n a la delantera del
pelot—n de la modaÓ
¥Sociedad de consumidores y vida
consumista crean nuevos temas
y preocupaciones:
1- Estar y mantenerse a la delantera:
¥Estar y mantenerse a la delantera del
grupo de referencia, cuya aprobaci—n
y rechazo define el
propio Žxito o fracaso.
¥ÓSoy quien soy porque los otros me
reconocen como talÓ
¥En una sociedad de consumidores los
v’nculos humanos tienden a estar
mediados por el
mercado de consumo.
¥El sentimiento de pertenencia se
alcanza por la identificaci—n
meton’mica del propio aspirante
con ese Òpelot—nÓ.
¥Estar a la delantera luciendo los
emblemas de las figuras emblem‡ticas
del pelot—n de la moda
es la œnica receta confiable para
asegurarse de que, si el pelot—n
elegido supiera de la existencia
del aspirante, le otorgar’a el
reconocimiento y aceptaci—n que
tanto anhela.
¥Mantenerse a la delantera es el
œnico modo de garantizar que ese
reconocimiento de
pertenencia dure tanto como se
desea.
¥ÓEstar a la delanteraÓ promete
alguna certeza de seguridad
experiencia conspicua pero
ausente en en la vida consumista.
Paradoja, ya que el
objetivo es alcanzarla.
¥ÓEstar a la delantera del pelot—n de
la modaÓ promete un alto valor de
mercado y una gran
demanda, las cuales se traducen como
certeza de reconocimiento, aprobaci—
n e inclusi—n.
¥Una adquisici—n se considera
completa cuanto es de dominio
pœblico, traduciendo as’ a un
sentimiento de pertenencia.
¥ÓPermanecer a la delanteraÓ es una
advertencia del peligro de pasar por
alto el momento en el
que los actuales emblemas de
pertenencia sales de circulaci—n y son
reemplazados por otros m‡s
frescos. Si no se pone atenci—n a esto
se corre el riesgo de rechazo, exclusi—
n, abandono y
soledad.
¥Los bienes sirven para movilizar
personas
2- Presi—n del tiempo:
¥Tiempo puntillista compuesto de
instantes
¥Para los pr—ximos meses: el mensaje
ya tiene fecha de vencimiento.
episodios con plazo
prefijado, duraci—n ya
predeterminada.
¥Nuevos comienzos constantes.
¥No hay tiempo que perder Ñ presente
explorado y explotado al m‡ximo
¥Si bien se obtienen grandes
beneficios por atender prontamente a
ese llamado, no durar‡n para
siempre.
¥Cualquier Ògarant’a de seguridadÓ
deber‡ ser ÒrenovadaÓ una vez
pasados los pr—ximos meses.
¥Relaci—n entre velocidad y olvido: en
nivel de velocidad es directamente
proporcional a la
intensidad del olvido. Ocupar el
escenario implica desplazar a otros de
Žl y mantenerlos fuera de
escena.
¥Lentitud = muerte social
¥En un mundo donde todos progresan,
quien no avanza queda estancando, y
es este mismo
estancamiento quien excluye.
3- Libertad de elecci—n:
¥Ya no se ofrece un estilo, sino media
docena de estilos diferentes.
¥Uno tiene libertad de elegir, siempre
y cuando sea dentro de los estilos
ofrecidos.
El rango de oferta traza un
limite infranqueable al rededor de las
opciones.
¥Elegir algœn estilo de los ofrecidos
es lo que se debe hacer bajo la pena
de exclusi—n.
¥No existe la posibilidad de modificar
de ningœn modo las opciones
disponibles, no hay otras
alternativas.
Vida de Consumo - Bauman
(cap’tulo 3)
Resumen:
ÒMedia docena de estilos clave
para los pr—ximos meses que te
pondr‡n a la delantera del
pelot—n de la modaÓ
¥Sociedad de consumidores y vida
consumista crean nuevos temas
y preocupaciones:
1- Estar y mantenerse a la delantera:
¥Estar y mantenerse a la delantera del
grupo de referencia, cuya aprobaci—n
y rechazo define el
propio Žxito o fracaso.
¥ÓSoy quien soy porque los otros me
reconocen como talÓ
¥En una sociedad de consumidores los
v’nculos humanos tienden a estar
mediados por el
mercado de consumo.
¥El sentimiento de pertenencia se
alcanza por la identificaci—n
meton’mica del propio aspirante
con ese Òpelot—nÓ.
¥Estar a la delantera luciendo los
emblemas de las figuras emblem‡ticas
del pelot—n de la moda
es la œnica receta confiable para
asegurarse de que, si el pelot—n
elegido supiera de la existencia
del aspirante, le otorgar’a el
reconocimiento y aceptaci—n que
tanto anhela.
¥Mantenerse a la delantera es el
œnico modo de garantizar que ese
reconocimiento de
pertenencia dure tanto como se
desea.
¥ÓEstar a la delanteraÓ promete
alguna certeza de seguridad
experiencia conspicua pero
ausente en en la vida consumista.
Paradoja, ya que el
objetivo es alcanzarla.
¥ÓEstar a la delantera del pelot—n de
la modaÓ promete un alto valor de
mercado y una gran
demanda, las cuales se traducen como
certeza de reconocimiento, aprobaci—
n e inclusi—n.
¥Una adquisici—n se considera
completa cuanto es de dominio
pœblico, traduciendo as’ a un
sentimiento de pertenencia.
¥ÓPermanecer a la delanteraÓ es una
advertencia del peligro de pasar por
alto el momento en el
que los actuales emblemas de
pertenencia sales de circulaci—n y son
reemplazados por otros m‡s
frescos. Si no se pone atenci—n a esto
se corre el riesgo de rechazo, exclusi—
n, abandono y
soledad.
¥Los bienes sirven para movilizar
personas
2- Presi—n del tiempo:
¥Tiempo puntillista compuesto de
instantes
¥Para los pr—ximos meses: el mensaje
ya tiene fecha de vencimiento.
episodios con plazo
prefijado, duraci—n ya
predeterminada.
¥Nuevos comienzos constantes.
¥No hay tiempo que perder Ñ presente
explorado y explotado al m‡ximo
¥Si bien se obtienen grandes
beneficios por atender prontamente a
ese llamado, no durar‡n para
siempre.
¥Cualquier Ògarant’a de seguridadÓ
deber‡ ser ÒrenovadaÓ una vez
pasados los pr—ximos meses.
¥Relaci—n entre velocidad y olvido: en
nivel de velocidad es directamente
proporcional a la
intensidad del olvido. Ocupar el
escenario implica desplazar a otros de
Žl y mantenerlos fuera de
escena.
¥Lentitud = muerte social
¥En un mundo donde todos progresan,
quien no avanza queda estancando, y
es este mismo
estancamiento quien excluye.
3- Libertad de elecci—n:
¥Ya no se ofrece un estilo, sino media
docena de estilos diferentes.
¥Uno tiene libertad de elegir, siempre
y cuando sea dentro de los estilos
ofrecidos.
El rango de oferta traza un
limite infranqueable al rededor de las
opciones.
¥Elegir algœn estilo de los ofrecidos
es lo que se debe hacer bajo la pena
de exclusi—n.
¥No existe la posibilidad de modificar
de ningœn modo las opciones
disponibles, no hay otras
alternativas.
Vida de Consumo - Bauman
(cap’tulo 3)
Resumen:
ÒMedia docena de estilos clave
para los pr—ximos meses que te
pondr‡n a la delantera del
pelot—n de la modaÓ
¥Sociedad de consumidores y vida
consumista crean nuevos temas
y preocupaciones:
1- Estar y mantenerse a la delantera:
¥Estar y mantenerse a la delantera del
grupo de referencia, cuya aprobaci—n
y rechazo define el
propio Žxito o fracaso.
¥ÓSoy quien soy porque los otros me
reconocen como talÓ
¥En una sociedad de consumidores los
v’nculos humanos tienden a estar
mediados por el
mercado de consumo.
¥El sentimiento de pertenencia se
alcanza por la identificaci—n
meton’mica del propio aspirante
con ese Òpelot—nÓ.
¥Estar a la delantera luciendo los
emblemas de las figuras emblem‡ticas
del pelot—n de la moda
es la œnica receta confiable para
asegurarse de que, si el pelot—n
elegido supiera de la existencia
del aspirante, le otorgar’a el
reconocimiento y aceptaci—n que
tanto anhela.
¥Mantenerse a la delantera es el
œnico modo de garantizar que ese
reconocimiento de
pertenencia dure tanto como se
desea.
¥ÓEstar a la delanteraÓ promete
alguna certeza de seguridad
experiencia conspicua pero
ausente en en la vida consumista.
Paradoja, ya que el
objetivo es alcanzarla.
¥ÓEstar a la delantera del pelot—n de
la modaÓ promete un alto valor de
mercado y una gran
demanda, las cuales se traducen como
certeza de reconocimiento, aprobaci—
n e inclusi—n.
¥Una adquisici—n se considera
completa cuanto es de dominio
pœblico, traduciendo as’ a un
sentimiento de pertenencia.
¥ÓPermanecer a la delanteraÓ es una
advertencia del peligro de pasar por
alto el momento en el
que los actuales emblemas de
pertenencia sales de circulaci—n y son
reemplazados por otros m‡s
frescos. Si no se pone atenci—n a esto
se corre el riesgo de rechazo, exclusi—
n, abandono y
soledad.
¥Los bienes sirven para movilizar
personas
2- Presi—n del tiempo:
¥Tiempo puntillista compuesto de
instantes
¥Para los pr—ximos meses: el mensaje
ya tiene fecha de vencimiento.
episodios con plazo
prefijado, duraci—n ya
predeterminada.
¥Nuevos comienzos constantes.
¥No hay tiempo que perder Ñ presente
explorado y explotado al m‡ximo
¥Si bien se obtienen grandes
beneficios por atender prontamente a
ese llamado, no durar‡n para
siempre.
¥Cualquier Ògarant’a de seguridadÓ
deber‡ ser ÒrenovadaÓ una vez
pasados los pr—ximos meses.
¥Relaci—n entre velocidad y olvido: en
nivel de velocidad es directamente
proporcional a la
intensidad del olvido. Ocupar el
escenario implica desplazar a otros de
Žl y mantenerlos fuera de
escena.
¥Lentitud = muerte social
¥En un mundo donde todos progresan,
quien no avanza queda estancando, y
es este mismo
estancamiento quien excluye.
3- Libertad de elecci—n:
¥Ya no se ofrece un estilo, sino media
docena de estilos diferentes.
¥Uno tiene libertad de elegir, siempre
y cuando sea dentro de los estilos
ofrecidos.
El rango de oferta traza un
limite infranqueable al rededor de las
opciones.
¥Elegir algœn estilo de los ofrecidos
es lo que se debe hacer bajo la pena
de exclusi—n.
¥No existe la posibilidad de modificar
de ningœn modo las opciones
disponibles, no hay otras
alternativas.
Vida de Consumo - Bauman
(cap’tulo 3)
Resumen:
ÒMedia docena de estilos clave
para los pr—ximos meses que te
pondr‡n a la delantera del
pelot—n de la modaÓ
¥Sociedad de consumidores y vida
consumista crean nuevos temas
y preocupaciones:
1- Estar y mantenerse a la delantera:
¥Estar y mantenerse a la delantera del
grupo de referencia, cuya aprobaci—n
y rechazo define el
propio Žxito o fracaso.
¥ÓSoy quien soy porque los otros me
reconocen como talÓ
¥En una sociedad de consumidores los
v’nculos humanos tienden a estar
mediados por el
mercado de consumo.
¥El sentimiento de pertenencia se
alcanza por la identificaci—n
meton’mica del propio aspirante
con ese Òpelot—nÓ.
¥Estar a la delantera luciendo los
emblemas de las figuras emblem‡ticas
del pelot—n de la moda
es la œnica receta confiable para
asegurarse de que, si el pelot—n
elegido supiera de la existencia
del aspirante, le otorgar’a el
reconocimiento y aceptaci—n que
tanto anhela.
¥Mantenerse a la delantera es el
œnico modo de garantizar que ese
reconocimiento de
pertenencia dure tanto como se
desea.
¥ÓEstar a la delanteraÓ promete
alguna certeza de seguridad
experiencia conspicua pero
ausente en en la vida consumista.
Paradoja, ya que el
objetivo es alcanzarla.
¥ÓEstar a la delantera del pelot—n de
la modaÓ promete un alto valor de
mercado y una gran
demanda, las cuales se traducen como
certeza de reconocimiento, aprobaci—
n e inclusi—n.
¥Una adquisici—n se considera
completa cuanto es de dominio
pœblico, traduciendo as’ a un
sentimiento de pertenencia.
¥ÓPermanecer a la delanteraÓ es una
advertencia del peligro de pasar por
alto el momento en el
que los actuales emblemas de
pertenencia sales de circulaci—n y son
reemplazados por otros m‡s
frescos. Si no se pone atenci—n a esto
se corre el riesgo de rechazo, exclusi—
n, abandono y
soledad.
¥Los bienes sirven para movilizar
personas
2- Presi—n del tiempo:
¥Tiempo puntillista compuesto de
instantes
¥Para los pr—ximos meses: el mensaje
ya tiene fecha de vencimiento.
episodios con plazo
prefijado, duraci—n ya
predeterminada.
¥Nuevos comienzos constantes.
¥No hay tiempo que perder Ñ presente
explorado y explotado al m‡ximo
¥Si bien se obtienen grandes
beneficios por atender prontamente a
ese llamado, no durar‡n para
siempre.
¥Cualquier Ògarant’a de seguridadÓ
deber‡ ser ÒrenovadaÓ una vez
pasados los pr—ximos meses.
¥Relaci—n entre velocidad y olvido: en
nivel de velocidad es directamente
proporcional a la
intensidad del olvido. Ocupar el
escenario implica desplazar a otros de
Žl y mantenerlos fuera de
escena.
¥Lentitud = muerte social
¥En un mundo donde todos progresan,
quien no avanza queda estancando, y
es este mismo
estancamiento quien excluye.
3- Libertad de elecci—n:
¥Ya no se ofrece un estilo, sino media
docena de estilos diferentes.
¥Uno tiene libertad de elegir, siempre
y cuando sea dentro de los estilos
ofrecidos.
El rango de oferta traza un
limite infranqueable al rededor de las
opciones.
¥Elegir algœn estilo de los ofrecidos
es lo que se debe hacer bajo la pena
de exclusi—n.
¥No existe la posibilidad de modificar
de ningœn modo las opciones
disponibles, no hay otras
alternativas.
ÒMedia docena de estilos clave
para los pr—ximos meses que te
pondr‡n a la delantera del
pelot—n de la modaÓ
¥Sociedad de consumidores y vida
consumista crean nuevos temas
y preocupaciones:
1- Estar y mantenerse a la delantera:
¥Estar y mantenerse a la delantera del
grupo de referencia, cuya aprobaci—n
y rechazo define el
propio Žxito o fracaso.
¥ÓSoy quien soy porque los otros me
reconocen como talÓ
¥En una sociedad de consumidores los
v’nculos humanos tienden a estar
mediados por el
mercado de consumo.
¥El sentimiento de pertenencia se
alcanza por la identificaci—n
meton’mica del propio aspirante
con ese Òpelot—nÓ
“Media docena de estilos clave para los próximos meses que te pondrán a la
delantera del pelotón de la moda”
1. Estar y mantenerse a la delantera:
Estar y mantenerse a la delantera del grupo de referencia, cuya aprobación y
rechazo define el propio éxito o fracaso. “Soy quien soy porque los otros me
reconocen como tal”
En una sociedad de consumidores los vínculos humanos tienden a estar
mediados por el mercado de consumo. El sentimiento de pertenencia se
alcanza por la identificación metonímica del propio aspirante con ese
“pelotón”.
Estar a la delantera luciendo los emblemas de las figuras emblemáticas del
pelotón de la moda es la única receta confiable para asegurarse de que, si el
pelotón elegido supiera de la existencia del aspirante, le otorgaría el
reconocimiento y aceptación que tanto anhela. Estar a la delantera” promete
alguna certeza de seguridad, certeza de reconocimiento, aprobación e
inclusión. Paradoja, ya que el objetivo es alcanzarla.
Mantenerse a la delantera es el único modo de garantizar que ese
reconocimiento de pertenencia dure tanto como se desea. También es una
advertencia del peligro de pasar por alto el momento en el que los actuales
emblemas de pertenencia sales de circulación y son reemplazados por otros
más frescos. Si no se pone atención a esto se corre el riesgo de rechazo,
exclusión, abandono y soledad.
Una adquisición se considera completa cuanto es de dominio público,
traduciendo así a un sentimiento de pertenencia.
2. Presión del tiempo:
El mensaje publicado tiene fecha de vencimiento y está en perfecta
sintonía con el tiempo puntillista compuesto de instantes, episodios con
plazo prefijado y nuevos comienzos. Los consumidores avanzados
seguramente sabrán captar el mensaje y responder con prontitud a su
llamado, que le recuerda que no hay tiempo que perder.
Hay una advertencia en el anuncio, si bien se obtienen grandes beneficios
por atender prontamente a ese llamado, no durarán para siempre.
Milan Kundera plantea una relación entre velocidad y olvido: en nivel de
velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido porque
ocupar el escenario implica desplazar a otros de él y mantenerlos fuera de
escena. (con escenario se refiere a la atención del público) Lentitud es
sinónimo de muerte social, ya que en un mundo donde todos progresan,
quien no avanza queda estancando, y es este mismo estancamiento
aparece la exclusión.
3. Libertad de elección:
No se ofrece un estilo, sino media docena de estilos diferentes, uno tiene
libertad de elegir, siempre y cuando sea dentro de los estilos ofrecidos. El
rango de oferta traza un límite infranqueable alrededor de las opciones.
Elegir algún estilo de los ofrecidos es lo que se debe hacer bajo la pena de
exclusión y no existe la posibilidad de modificar de ningún modo las opciones
disponibles, no hay otras alternativas.
Los tres puntos mencionados anteriormente son inconvenientes menores: lo
que realmente importa es que ahora uno está a cargo, lo que conlleva el
deber de elegir. Aunque la elección sea personal, no se debe olvidar que
elegir es una obligación. Todas nuestras compras implican decisiones y el
ejercicio de nuestro juicio y gusto, pero no se puede controlar la oferta de
productos disponibles. En la cultura consumista, elegir y ser libre son
considerados sinónimos, ya que uno puede abstenerse de elegir a costa de
perder su libertad.
Estos tres mensajes anuncian un “estado de emergencia”, según Nicole
Aubert, quien afirma que este estado cubre necesidades existenciales y
concede a los individuos e instituciones un alivio ilusorio. En la sociedad
consumista, existe la ilusión del dominio del tiempo. Ahora, los sufrimientos
humanos suelen ser producidos por el exceso de posibilidades, y la principal
oposición es entre lo posible y lo imposible, a diferencia del pasado, donde
las preocupaciones eran por el exceso de prohibiciones y la oposición era
entre lo permitido y lo prohibido.
El terror a ser inadecuado es una dolencia psicológica muy difundida en la
sociedad de consumidores, y la preocupación más frecuente es igualar la
velocidad y el ritmo del tiempo. El “complejo de inadecuación” se refiere a la
incapacidad de igualar el esfuerzo con su recompensa. Las explicaciones más
comunes del fracaso son la falta de tiempo y la falta de dinero. Un esfuerzo
intenso realizado en un estado de emergencia alivia el complejo de
inadecuación, generando una sensación de “vivir más intensamente” que
causa enorme placer. Sentir que se tiene “poder sobre el tiempo”
proporciona una adrenalina placentera.
La versión modernizada de la “cacería de la liebre” refleja la importancia de
estar permanentemente atareado con una urgencia tras otra, lo que brinda la
seguridad de una vida plena. Las personas tienden a pensar a corto plazo y en
un futuro cercano, usando la acción como un escape del yo y un remedio
para la angustia, como señala N. Aubert. Cuanto más intensa es la acción,
más confiable es su potencia terapéutica. “Declarar un estado de emergencia
y seguir al mando” es la receta más popular para mantener la autoridad
incuestionable.
La vida de consumo es una vida de aprendizaje rápido y olvido veloz. La vida
del consumidor se trata de estar en movimiento, no de adquirir y poseer. El
principio ético de la vida de consumo es evitar la satisfacción duradera, ya
que la satisfacción debe ser momentánea. Según Don Slater, la cultura
consumista asocia la satisfacción con el estancamiento económico: las
necesidades deben ser insaciables, buscando satisfacerlas con productos.
Nos arrastran a buscar la satisfacción incesantemente, pero tememos la clase
de satisfacción que podría detener nuestra búsqueda. El aburrimiento es la
pesadilla del hombre consumista, temeroso de que las cosas se prolonguen
más de la cuenta y atiborren el escenario.
Lo que mantiene viva a la economía de consumo es la minimización de las
necesidades de ayer y la ridiculización de sus objetos, que ahora son pasados
de moda. Lo que antes era un signo de audacia, ahora está pasado de moda,
es aburrido, feo, vergonzoso, una marca de ignorancia, ineptitud e
inferioridad, y una señal de haberse quedado atrás o fuera. Los consumidores
fallados son aquellos con necesidades finitas, que solo procuran lo que creen
necesitar y no buscan nuevas necesidades que despierten el anhelo de
satisfacción. La cultura consumista se caracteriza por la presión de ser
alguien más, promoviendo el cambio de identidad, el descarte del pasado, la
búsqueda de nuevos principios y el “volver a nacer” como conductas
obligatorias disfrazadas de privilegios, lo que lleva al consumo constante e
incesante. La sociedad de consumo ofrece la libertad de “adelantarse al
futuro y despojar de poder al pasado”, invalidando al pasado y permitiendo
un cambio en la condición humana con la posibilidad de “volver a nacer”. El
significado de “mejorado” es cambiante, por lo que siempre se desea adquirir
nuevos bienes que borren los rastros de los anteriores.
La cirugía estética se ha convertido en un medio para comenzar de nuevo y
mejor, funcionando como un instrumento rutinario para la reconstrucción
perpetua del yo visible y proporcionando un look “nuevo y mejorado”. Esta
práctica está relacionada con el rápido cambio de estándares, combinando
una nueva identidad con un nuevo comienzo. Según A. Elliott, la cirugía
estética se está convirtiendo gradualmente en una elección de estilo de vida.
En la cultura consumista, si algo pierde su atractivo público o valor de
mercado, debe ser rápidamente reemplazado por algo “nuevo y mejor”.
“Volver a nacer” implica que las “vidas anteriores” y sus consecuencias han
sido anuladas, y abolir el pasado significa que lo que fuimos ayer no puede
impedirnos ser algo completamente diferente hoy. T. H. Eriksen describe la
“tiranía del momento” como el rasgo más conspicuo de la sociedad
contemporánea.
El síndrome consumista marca un punto de inflexión que diferencia la cultura
consumista de la productivista, invirtiendo el valor otorgado a la duración y la
transitoriedad. Este síndrome niega las virtudes de la procrastinación y los
beneficios de la demora en la gratificación, pilares de una sociedad de
productores gobernada por el síndrome productivista. En la cultura
consumista, lo novedoso se valora por encima de lo perdurable, reduciendo
el lapso que separa el deseo de la satisfacción y el tiempo entre el nacimiento
de un deseo y su desaparición.
Existe una precaución de no permitir que las cosas prolonguen su visita más
allá de lo deseado, abreviando la expectativa de vida del deseo y la distancia
temporal entre el deseo y su satisfacción, y de la satisfacción a la eliminación
de los desechos. El síndrome consumista se caracteriza por la velocidad, el
exceso y el desperdicio, con la regla general de aceptar la corta vida útil de
las cosas. Deshacerse de las cosas cuyo plazo de consumo (placer) ha vencido
se convierte en un evento para celebrar, encontrando la perfección en la
profusión y la veloz circulación de las cosas. Así, la sociedad de consumo es
una sociedad de excesos y prodigalidad.
Cuanto más fluidas son las condiciones de vida, más objetos de consumo
necesitan los actores sociales para cubrir sus apuestas y asegurarse contra las
consecuencias imprevistas. El exceso alimenta la incertidumbre, que debería
atenuar, pero paradójicamente, el exceso nunca es suficiente. En la vida
consumista no existen constantes, todo son variables que cambian
demasiado rápido como para seguir el rastro de sus cambios o adivinar su
dirección.
El concepto de “este es un país libre” implica que el tipo de vida que uno
desea vivir, cómo decide vivirla y qué elecciones hace para lograrlo dependen
de uno mismo. Y si eso no conduce a la felicidad tan anhelada, uno es el
único culpable. Esto sugiere que la alegría de la emancipación está
íntimamente entrelazada con el horror de la derrota. La libertad, en su forma
de elección de consumo, es considerada un acto de emancipación de
prohibiciones, obligaciones y rutinas. Sin embargo, una vez que la libertad se
instala y se convierte en otra rutina más, aparece un nuevo horror: la
responsabilidad.
Los dos argumentos más poderosos y persuasivos a favor de la necesidad de
una “sociedad” (entendida como una autoridad que monitorea un sistema de
normas, reglas, restricciones, prohibiciones y sanciones) surgen del
reconocimiento de las amenazas físicas y de las cargas espirituales endémicas
a la condición de ser libres. Estos argumentos incluyen:
1. Coerción social y restricciones impuestas por la regulación normativa sobre
la libertad individual, articulado por Hobbes como un medio necesario,
inevitable y a la larga benéfico para proteger la convivencia humana de la
guerra de “todos contra todos” y a los seres humanos de una vida “fea, brutal
y corta”. Los defensores de este argumento sostenían que el cese de la
coerción social no liberaría a los individuos, sino que, al contrario, los volvería
incapaces de resistir los impulsos de sus propios instintos. Freud añadió que
la coerción social y la limitación de las libertades individuales son la esencia
misma de la civilización. Sin coerción, la civilización sería impensable debido
al “principio del placer”, que es contradicho por el “principio de realidad”.
2. El desafío ético que representa la presencia de los otros, descrito por
Levinas como “el silencioso semblante en el rostro del Otro”. La sociedad
actúa como un artefacto que reduce la responsabilidad sobre el otro,
esencialmente incondicional e ilimitada, a un conjunto de prescripciones y
proscripciones más manejables para las posibilidades humanas. La principal
función de la regulación normativa es hacer que la responsabilidad hacia el
otro sea condicional y limitada, es decir, solo en circunstancias bien definidas
y hacia un grupo reducido de “otros”, evitando así un sentimiento de
responsabilidad inalienable e inagotable.
El consumismo ha debilitado la fuerza moral de ambos argumentos debido al
desmantelamiento del sistema de regulación normativa. Cada vez más
ámbitos del comportamiento humano son exonerados de ordenamiento y
vigilancia, dejando caer más responsabilidades (que antes se socializaban)
sobre los individuos. La coerción ha sido reemplazada por la estimulación: los
patrones de conducta obligatorios han sido sustituidos por la seducción, la
vigilancia del comportamiento por las relaciones públicas y la publicidad. En
caso de conflicto entre el “principio de placer” y el “principio de realidad”, es
probable que sea este último el que deba autolimitarse y hacer concesiones,
ya que el “principio de placer” promete ganancias y beneficios.
Ahora corresponde a los individuos establecer los límites de su propia
responsabilidad hacia los otros humanos y decidir cuánto de su propio
bienestar están dispuestos a sacrificar para cumplir con sus
responsabilidades morales hacia los demás. Esta tarea ya no está en manos
de una autoridad inquebrantable, sino que depende de ellos mismos, lo que
la hace abrumadora. Existen empresas comerciales dispuestas a tomar a su
cargo estas tareas y vender sus servicios a los consumidores. Los conceptos
de responsabilidad y elección responsable ahora pertenecen al ámbito de la
autorrealización y el cálculo de riesgos, en lugar de la responsabilidad ética y
la preocupación moral por el Otro. En este contexto, la figura del “Otro” ha
sido desplazada por el propio yo de los actores.
La responsabilidad se ha convertido en responsabilidad de sí mismo, con
expresiones como “te lo debes a ti mismo” y “te lo mereces” que descargan
la responsabilidad sobre uno mismo. Así, los movimientos responsables son
aquellos necesarios para servir los intereses y satisfacer los deseos del yo.
Vida de Consumo - Bauman
(cap’tulo 3)
Resumen:
ÒMedia docena de estilos clave
para los pr—ximos meses que te
pondr‡n a la delantera del
pelot—n de la modaÓ
¥Sociedad de consumidores y vida
consumista crean nuevos temas
y preocupaciones:
1- Estar y mantenerse a la delantera:
¥Estar y mantenerse a la delantera del
grupo de referencia, cuya aprobaci—n
y rechazo define el
propio Žxito o fracaso.
¥ÓSoy quien soy porque los otros me
reconocen como talÓ
¥En una sociedad de consumidores los
v’nculos humanos tienden a estar
mediados por el
mercado de consumo.
¥El sentimiento de pertenencia se
alcanza por la identificaci—n
meton’mica del propio aspirante
con ese Òpelot—nÓ.
¥Estar a la delantera luciendo los
emblemas de las figuras emblem‡ticas
del pelot—n de la moda
es la œnica receta confiable para
asegurarse de que, si el pelot—n
elegido supiera de la existencia
del aspirante, le otorgar’a el
reconocimiento y aceptaci—n que
tanto anhela.
¥Mantenerse a la delantera es el
œnico modo de garantizar que ese
reconocimiento de
pertenencia dure tanto como se
desea.
¥ÓEstar a la delanteraÓ promete
alguna certeza de seguridad
experiencia conspicua pero
ausente en en la vida consumista.
Paradoja, ya que el
objetivo es alcanzarla.
¥ÓEstar a la delantera del pelot—n de
la modaÓ promete un alto valor de
mercado y una gran
demanda, las cuales se traducen como
certeza de reconocimiento, aprobaci—
n e inclusi—n.
¥Una adquisici—n se considera
completa cuanto es de dominio
pœblico, traduciendo as’ a un
sentimiento de pertenencia.
¥ÓPermanecer a la delanteraÓ es una
advertencia del peligro de pasar por
alto el momento en el
que los actuales emblemas de
pertenencia sales de circulaci—n y son
reemplazados por otros m‡s
frescos. Si no se pone atenci—n a esto
se corre el riesgo de rechazo, exclusi—
n, abandono y
soledad.
¥Los bienes sirven para movilizar
personas
2- Presi—n del tiempo:
¥Tiempo puntillista compuesto de
instantes
¥Para los pr—ximos meses: el mensaje
ya tiene fecha de vencimiento.
episodios con plazo
prefijado, duraci—n ya
predeterminada.
¥Nuevos comienzos constantes.
¥No hay tiempo que perder Ñ presente
explorado y explotado al m‡ximo
¥Si bien se obtienen grandes
beneficios por atender prontamente a
ese llamado, no durar‡n para
siempre.
¥Cualquier Ògarant’a de seguridadÓ
deber‡ ser ÒrenovadaÓ una vez
pasados los pr—ximos meses.
¥Relaci—n entre velocidad y olvido: en
nivel de velocidad es directamente
proporcional a la
intensidad del olvido. Ocupar el
escenario implica desplazar a otros de
Žl y mantenerlos fuera de
escena.
¥Lentitud = muerte social
¥En un mundo donde todos progresan,
quien no avanza queda estancando, y
es este mismo
estancamiento quien excluye.
3- Libertad de elecci—n:
¥Ya no se ofrece un estilo, sino media
docena de estilos diferentes.
¥Uno tiene libertad de elegir, siempre
y cuando sea dentro de los estilos
ofrecidos.
El rango de oferta traza un
limite infranqueable al rededor de las
opciones.
¥Elegir algœn estilo de los ofrecidos
es lo que se debe hacer bajo la pena
de exclusi—n.
¥No existe la posibilidad de modificar
de ningœn modo las opciones
disponibles, no hay otras
alternativas.
1
1. Cata Zerbani
11 giugno 2022, [Link]!