Universidad Autónoma de México,
Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán.
“Génesis y estructura de la teoría general de Lord Keynes.”
Axel Kicillof
“Sección I=introducción, sección II= capítulo 1”
(pp. 8 al 35)
Tarea 4
Carrera: Contaduría
Materia: Macroeconomía
Profesor: Roldan Andrés Rosales
Grupo: 2414.
Alumno: López Chávez Alexis
Apertura: 1/Marzo/2025
Capítulo 1 - Génesis y estructura de la Teoría General.
Enfocado en la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, de John
Maynard Keynes, relacionado y justificando las similitudes con La teoría económica
más influyentes del siglo XX. En 1936 se publicó la Teoría General.
La Teoría General numerosos defectos formales, inconsistencias y contradicciones.
Referentes a la "teoría pura", en especial, los que Keynes dedica a investigar las
propiedades esenciales del interés y del dinero y la naturaleza del capital. Hacia
ellos se dirigió el rechazo más categórico.
enfocándose esta tesis en el enlace el sistema económico de Keynes (su "modelo"
de determinación del volumen de ocupación); El sistema económico de Keynes, o
keynesianismo, es una teoría económica que propone que el Estado intervenga en
la economía para mantener el equilibrio y salir de las crisis.
Con sus investigaciones sobre la naturaleza del dinero, del capital y de la
mercancía. Intentaremos demostrar sobre esta base que el rechazo de la Teoría
General puede explicarse mejor por su coherencia interna que por la falta de
cohesión de la que se la acusa.
El sistema económico de Keynes, o keynesianismo, es una teoría económica que
propone que el Estado intervenga en la economía para mantener el equilibrio y salir
de las crisis.
Axel Kicillof recapitula que en la teoría general afirma haber encontrado en este
diagnóstico sobre el estado de la teoría económica y el desafío que Keynes se
plantea se convierten en nuestro principal indicio para establecer la conexión entre
las diversas piezas separadas de la obra, dando cuenta de su unidad.
Keynes denomina teoría clásica a un conjunto de autores en el que incluye a
algunos de los marginalistas ingleses más importantes, como Marshal1, Edgeworth
y Pigou, pero que también comprende a Ricardo y J. S. Mi1l2 • Nuestro primer
objetivo consistirá en exponer con precisión y claridad cuáles son las notas
distintivas de la teoría clásica así considerada.
La crisis económica de 1930 es, sin duda, un factor fundamental para comprender
la aparición y el rápido reconocimiento del que gozó el libro de Keynes. Sin
embargo, en esta Tesis no brindaremos una descripción del contexto histórico que
rodeó a la gestación, publicación y difusión de la Teoría General.
Antecedentes económicos
La crisis económica de 1930 es, sin duda, un factor fundamental para
comprender la aparición y el rápido reconocimiento del que gozó el libro de Keynes.
Sin embargo, en esta Tesis no brindaremos una descripción del contexto histórico
que rodeó a la gestación, publicación y difusión de la Teoría General.
- En primer lugar, Keynes observa que el crecimiento en la dimensión de las
empresas divide a la clase capitalista en dos grupos.
Esta separación entre propiedad y gestión trae fuertes cambios en el modo en el
que se decide el nivel agregado de inversión. Pero esta transformación afecta
también la fisonomía de la clase trabajadora.
- En un contexto de precios y salarios flexibles, cuando se presenta el fenómeno de
trampa de la liquidez7 en la demanda de dinero; y
- Los salarios monetarios son rígidos a la baja; ya que el mercado de trabajo operará
con exceso de oferta constituido por trabajadores que buscan trabajo y no lo
encuentran.
Terminología y bibliografía.
El uso de las palabras "valor", "valor de cambio" y "precio". Tanto Marshall
como Keynes las denominan como "teoría del valor" a su explicación acerca de las
determinaciones de los precios de las mercancías. Nuestro criterio general nos
aconseja tratarlas del mismo modo indiferenciado. En este contexto, con "teoría dei
precio" y con "teoría del valor" nos referimos a lo mismo.
El autor hace tocar el punto donde llamaremos teoría clásica al conjunto de
marginalistas y ricardianos. El marginalismo es una teoría que sostiene que los
individuos toman decisiones sobre la compra de una unidad adicional de un bien o
servicio en función de la utilidad adicional que obtendrán de él . La teoría
marginalista, conocida como la revolución marginalista, se considera la línea
divisoria entre la economía clásica y la moderna.
A su vez llaman el sistema económico o sistema, como la explicación provista por
los diversos autores para el grupo de fenómenos. Diferenciar un sistema y un
modelo; un sistema; se trata de un conjunto de causas, efectos, factores dados,
variables dependientes e independientes en mutua interacción. Y un modelo; es una
representación simplificada de un sistema elaborada para comprender, predecir y
controlar el comportamiento de dicho sistema.
La auténtica naturaleza del desacuerdo entre Keynes y los "clásicos". Esta omisión
se transformó con el correr del tiempo en una inagotable fuente de confusión, en la
causa profunda de incontables desacuerdos posteriores; desacuerdos en gran
medida inconducentes.
La economía clásica dejó una abierta una fisura que podía aprovecharse para la
restauración de la antigua tradición, fuertemente cuestionada. Antes siquiera de
considerar los aportes de Keynes, se puso en tela de juicio la adecuación entre el
blanco de sus ataques y las ideas predominantes en la época, lo que permitió
aceptar ciertos aspectos de la crítica de Keynes, sin tener por esto que descartar en
bloque las anteriores creencias. A modo de ilustración, podemos con citar el
comentario con que J. R. Hicks inicia su célebre Mr. Keynes and The Classics: a
Suggested Interpretation de 1937, el breve artículo que se convertiría con el correr
del tiempo en la piedra fundacional de la denominada síntesis neoclásica.
La teoría clásica consiste esencialmente en la aplicación del «laissez faire» («dejar
hacer») del capitalismo puro, es decir, la no interferencia del gobierno. En esta
visión, los ciclos económicos son procesos naturales de ajustes que no requieren
de ninguna acción por parte del gobierno.
En la explicación de Adam Smith sobre la mano invisible, esto es, el proceso que
hace que las empresas produzcan lo que la gente desea, el gobierno no es
necesario. La economía resuelve por sí sola sus problemas.
La teoría del empleo de Keynes parte de una crítica a la teoría clásica. En esta
crítica, Keynes argumenta que:
Ahorradores e inversores tienen planes incompatibles, por lo que es posible que no
se llegue a establecer un equilibrio en el mercado monetario,
Los precios y los salarios tienden a ser rígidos, por lo que es posible que no exista
equilibrio en los mercados de productos y de trabajo,
Han existido períodos de desempleo severo (afirmación que la teoría clásica niega).
La teoría de Keynes se publicó inmediatamente después de la gran depresión. En
esa época resultaba muy difícil sostener que solamente existe desempleo
voluntario, cuando millones de trabajadores estaban en paro.
Según esta interpretación sugerida, Keynes dirigió sus dardos hacia la teoría
equivocada. De esta manera sus objeciones no logran cuestionar a la teoría clásica
tradicional. Keynes es acusado de falsear -voluntaria o involuntariamente- las ideas
de sus contrincantes y maestros. Para enmendar la confusión, Hicks se cree
obligado a exponer su propia versión del pensamiento típico de la ortodoxia; se trata
de un modelo, según él, más crudo que el que Keynes expone. Cuando Hicks
concluye su comparación.
Las mayores dificultades brotan del particular carácter del objeto que debemos
recrear. Keynes no consagró su Teoría General a la crítica de una obra en especial,
pero tampoco a un conjunto seleccionado de obras de un único autor o de un grupo
de autores anteriores o contemporáneos. Aspiraba a hacerle frente a una' escuela
de pensamiento completa. Para referirse a este corpus de ideas utilizó variadas
expresiones: economía ortodoxa, teoría tradicional y teoría prevaleciente. En los
pasajes en que desea ser más preciso, llama a la teoría económica dominante teoría
clásica.
Hoy la escuela neoclásica o marginalista es considerada generalmente el
mainstream de la profesión, pero en su seno coexisten diversas corrientes y, más
allá de esa cohabitación, la teoría se encuentra en un permanente estado de
mutación y desarrollo dentro de un cauce más o menos establecido. De manera que
un crítico de la teoría actual se toparía con los mismos inconvenientes que encontró
Keynes y se vería expuesto a los mismos cuestionamientos. A principios del siglo
XX el marginalismo' acababa de imponerse, reemplazando a las escuelas
anteriores; acababa de producir su propia revolución teórica.
Los nuevos keynesianos lograron explicar el desempleo a partir de ciertas rigideces
reales y no solo a partir de rigideces nominales. Los costos de menú, la teoría del
insider/outsider y los salarios de eficiencia son algunos de los desarrollos más
recientes en la nueva teoría keynesiana. La primera concierne a rigideces nominales
(de precios), mientras que las dos últimas corresponden al ámbito de las rigideces
reales.
El modelo de salarios de eficiencia es el más popular y sostiene que las firmas no
reducen salarios frente a una situación de desempleo porque haciéndolo también
reducen la productividad y sus beneficios, pues pierden a sus trabajadores más
calificados que son los únicos que se van.
Los antiguos keynesianos, como J. Tobin, plantean que el mecanismo de ajuste
neoclásico es débil e incluso probablemente inexistente y que, por ende, son
necesarias una política fiscal y monetaria activas;
los nuevos keynesianos, por el contrario, no son tan optimistas acerca de la
efectividad de la política fiscal para morigerar las fluctuaciones de la economía. Es
justo en ese aspecto que se han visto claramente influenciados por los argumentos
monetaristas y de la nueva macroeconomía clásica. Algunos nuevos keynesianos
como G. Mankiw, influenciados teórica y empíricamente por los aportes de M.
Friedman (1968), R. Lucas (1972) y F. Kydland y E. Prescott (1977), llegan a
cuestionarse la efectividad de una política fiscal discrecional como una herramienta
estabilizadora y, siguiendo los trabajos neoclásicos sobre inconsistencia dinámica.
Una reconstruir fielmente a la teoría clásica como tal, sino que nos conformamos
con aportar una imagen definida del sistema clásico según la visión de propio
Keynes. Seguramente el hecho de dirigir la Teoría General a sus "colegas
economistas" lo exime del tedioso esfuerzo de exponer sistemáticamente la teoría
que critica; la. supone generalmente conocida por sus lectores. La complejidad de
este primer paso, que juzgamos esencial, se encuentra entonces reunir todas las
piezas que se encuentran dispersas a lo largo de la obra, unificándolas hasta
convertirlas en una presentación completa y coherente.
En segundo lugar, podremos medir a la teoría clásica así reconstruida desde el
punto de vista del estado actual del pensamiento marginalista. Más allá de la
trascendencia de esta segunda comparación, el intento presenta nuevos
inconvenientes.
En la década de 1970, se produjo el derrumbe del llamado "consenso" que reinó
durante la etapa denominada edad de oro del capitalismo dejando tras de sí un
cuadro de notable fragmentación teórica. El siglo XX no ha proporcionado todavía
una nueva síntesis en el pensamiento marginalista en sentido amplio.
La economía keynesiana dominó la teoría y la política económica después de la
Segunda Guerra Mundial hasta la década de 1970. creían que en el largo plazo una
política monetaria expansiva genera únicamente inflación. Los economistas
keynesianos adoptaron en gran medida estas críticas, incorporando a la teoría
original una mejor integración del corto y el largo plazo así como una comprensión
de la neutralidad del dinero a largo plazo: la idea de que un cambio en la oferta
monetaria afecta solo las variables nominales de la economía, como precios y
salarios, pero no ejerce efecto alguno en las variables reales, como el empleo y el
producto.
Los clásicos según Keynes: el grupo inglés.
'Los economistas clásicos' fue un nombre inventado por Marx para designar
a Ricardo y James Mill y sus predecesores, es decir, para los fundadores de la teoría
que culminó en la economía ricardiana. Me he acostumbrado, tal vez perpetrando
un solecismo, para incluir en 'la escuela clásica' a los seguidores de Ricardo,
aquellos, es decir, que adoptaron y perfeccionaron la teoría de la economía
ricardiana.
La mayoría de los historiadores del pensamiento económico adoptó la clasificación
de Marx y no la de Keynes: se denomina usualmente clásicos a Smith, Ricardo y
sus discípulos directos. Son hoy considerados clásicos algunos de los autores
anteriores a Marx y a los marginalistas y no los antecesores de Keynes.
Marginalistas o neoclásicos para referirse a los economistas que abrazan los
resultados de la revolución teórica de fines del siglo XIX.
Para Keynes, en cambio, la teoría clásica agrupa a algunos de los clásicos como
Ricardo y John Stuart Mili pero también a los más prominentes marginalistas
ingleses, como Marshall, Edgeworth y Pigou; el grupo cuenta con la significativa
ausencia de Jevons, el miembro inglés del triunvirato "fundador" del marginalismo'.
Se trata de los economistas que "perfeccionaron" la economía ricardiana.
“Neoclásicos”, así se va a definir un grupo importante de los autores que agrupamos
acá. Prestemos atención a la composición de la palabra: “neo-” y “clásicos”,
“nuevos” clásicos.
“marginalistas”. Se refiere aquí a los partidarios de la teoría de la utilidad marginal.
Más adelante desarrollaremos el concepto. Por ahora retengamos que el término
“marginal” remite a una connotación propia del análisis matemático: los
movimientos de la próxima (o la ultima) unidad del bien que consumir o que
ofrecer. Esta denominación nos permite observar una característica distintiva de la
mayoría de los economistas que aquí agrupamos: la utilización profusa, hasta el
extremo de confundir un método con la disciplina científica en sí, de la matemática.
La economía pasará a ser una disciplina que mostrará su estatus de cientificidad a
partir de la construcción de modelos matemáticos.
Keynes agrega aquí -no lo menciona en la Teoría General- una referencia
esclarecedora: no se refiere ya simplemente a la teoría clásica, sino a una corriente
más acotada la "English classical (or orthodox) tradition". Debemos entonces
remitirnos a este contingente más limitado de autores. Veremos que ni aun
admitiendo esta reducción es sencillo distinguir un cuerpo doctrinario homogéneo.
En primer lugar, dado que en esta Tesis se analizará en detalle principalmente la
obra de Keynes, creemos conveniente tomar prestadas sus categorías, con el
objetivo de evitar confusiones y más allá de todo juicio ulterior acerca de sus
virtudes.
Es cierto que se prestan a confusión porque no coinciden con las que habitualmente
se emplean, pero si no lo hiciéramos de esta manera, nos veríamos forzados a
introducir aclaraciones cada vez que nos referimos a los pasajes tomados de su
obra, señalando, por ejemplo, que se trata de los clásicos según Keynes y no de los
economistas a los que habitualmente se denomina clásicos.
En segundo lugar, cuando el desarrollo nos obligue a referirnos a los "verdaderos"
clásicos utilizaremos el término ricardianos; reservamos el término marginalistas
para los economistas que participaron de la revolución teórica que tuvo lugar en el
seno de la ortodoxia de fines de siglo XIX.
La revuelta marginalista contra David Ricardo y John Stuart Millo
Mientras que estos pensadores se centraban en el valor del trabajo y la
producción, los marginalistas, como Carl Menger, Léon Walras y Alfred Marshall,
introdujeron la idea de que el valor se determina por la utilidad marginal, es decir, la
satisfacción adicional que se obtiene al consumir una unidad más de un bien.
Este cambio de enfoque fue fundamental porque permitió entender mejor cómo las
decisiones de los consumidores y la escasez de recursos influyen en los precios y
en la economía en general. En lugar de ver el valor como algo intrínseco relacionado
con el trabajo, los marginalistas argumentaron que el valor es subjetivo y depende
de las preferencias individuales.
En los primeros años de la década de 1870, las nuevas doctrinas marginalistas no
llegarían a imponerse de manera extendida hasta bien entrada la octava década del
siglo XIX y especialmente a lo largo de la novena. Una nueva camada de
economistas fue la encargada de consolidar el sistema teórico. Alfred Marshall, el
mentor de Keynes 1, pertenece a esta "segunda generación" de economistas
marginalista.
La influencia de Ricardo y MilI era aun vigorosa a fines de siglo XIX. Es por eso que
las obras del primer terceto marginalista (Jevons, Menger, Walras) dirigen sus
dardos contra lo que aún era considerada la ortodoxia. Para la joven escuela era
necesario destacar los que consideraba sus aportes originales en contraste con el
pensamiento dominante. Pretendía así clausurar algunos de los viejos debates que
agitaron a la economía política desde su surgimiento en el campo de la teoría del
valor, pero también de la producción y la distribución.
“Cuando por fin se llegue a establecer un sistema económico, se verá que ese
hombre capaz pero equivocado, David Ricardo, desvió el carro de la ciencia
económica en una línea equivocada, una línea, sin embargo, en la que fue
empujado aún más hacia la confusión por su igualmente capaz y desatinado
admirador, John Stuart MilI. Había economistas como Malthus y Senior, que tenían
una comprensión mucho mejor de las verdaderas doctrinas (aunque no libres de los
errores ricardianos), pero fueron expulsados del campo por el unidad e influencia
de la escuela Ricardo-Mill. Será un trabajo de trabajo recoger el fragmento de una
ciencia destrozada y comenzar una nueva, pero es un trabajo del que pueden no
deben achicarse quienes desean ver algún avance de la Ciencia Económica.”
(pp.25)
Independientemente de sus propias creencias, Alfred Marshall es un integrante
destacado de la reciente escuela marginalista. Sin embargo, su postura hacia los
economistas ricardianos se diferencia de la de los primeros marginalistas y de
muchos de sus colegas. Marshall parecía desear que la naciente economía se
convirtiera en una disciplina tan "respetable" como las ciencias naturales
consolidadas, evitando conflictos triviales. Consideraba que las discrepancias entre
los economistas perjudicaban la imagen de seriedad que la nueva disciplina debía
presentar. Así, su enfoque teórico se centraba en construir una síntesis única que
buscaba restaurar la cohesión en el pensamiento económico, combinando la teoría
ricardiana con nuevas ideas y conceptos del marginalismo.
Mr. Marshall and the classics: Natura non facit saltum. Los intentos de
reconciliación con Ricardo.
Alfred Marshall enfocó la economía con una mentalidad ética, queriendo que
la economía ayudara a explorar las formas en que se podía mejorar el bienestar del
mercado. Afirmó en una ocasión que "el más valioso de todos los capitales es el que
se invierte en los seres humanos.
El intento de reconciliar las ideas marginalistas con las ricardianas alejas a Marshall
del resto de los marginalistas que, como vimos, destacaban todos y cada uno de los
que consideraban errores de sus precursores'. El modo particular de unirlos no
consiste en desconocer las innovaciones del marginalismo, sino de encontrar su
justo lugar al lado de las teorías anteriores. Para Marshall el principal mérito de la
nueva escuela se encuentra en el "descubrimiento" del principio de la utilidad
marginal decreciente y su conexión con el precio de las mercancías.
Los primeros marginalistas fundaron la determinación del precio exclusivamente en
las condiciones de la demanda con fundamento en la utilidad individual. Fue este
recorte equivocado el que los condujo a un furioso enfrentamiento no menos
también desencaminado con los ricardianos. Marshall comprende cuál fue la causa
de ese énfasis exagerado que se puso en la demanda, y aunque lo considera
justificado por la situación de la ciencia en la época, no puede dejar de condenarlo
por innecesario e inconducente.
Los neoclásicos pensaban que el valor percibido por el consumidor de un producto
determinaba su precio de mercado. Suponía que la utilidad de un producto importa
más en las decisiones de compra que cuánto cuesta producirlo y que la gente
compraría algo por un precio superior al coste de producción si creía que obtendría
una mayor utilidad de ello. La diferencia entre el coste de producción y el precio real
de mercado se denominó excedente económico para los economista s neoclásicos
En efecto, la apasionada controversia entre ricardianos y anti-ricardianos, desatada
luego de la publicación de los Principios, se centró esencialmente en el problema
del valor. Para Ricardo, en principio, únicamente los incrementos en la cantidad de
trabajo requerida en la producción de una mercancía son capaces de provocar
aumentos en su valor de cambio.
Todo el argumento se dirige a demostrar que los cambios en el salario afectan la
ganancia, pero no producen variaciones en el precio del producto. Esta posición
tiene fuertes implicaciones en la teoría de la distribución de vital importancia para
Ricardo. En términos esquemáticos, al afirmar que el valor está dado únicamente
por las condiciones de producción, queda establecido un conflicto "distributivo" entre
trabajadores y capitalistas, porque todo incremento de la ganancia, en lugar de
resolverse en un aumento del precio de las mercancías, desemboca por fuerza en
una reducción de los salarios.
Los problemas teóricos que Ricardo, pese a su genial aporte, no logró resolver
ocasionaron fuertes choques entre sus defensores y críticos. Entre estos últimos se
encuentran algunos de los autores que aportaron los fundamentos conceptuales
para la futura constitución de la escuela marginalista.
Ricardo para rescatar sus aportes fundamentales. Sostiene que la mayoría de las
interpretaciones, particularmente las de los marginalistas, son equivocadas; y lo son
básicamente porque pasan por alto dos aspectos cruciales de la obra de Ricardo.
En primer lugar, Ricardo tenía el objetivo de develar los principios generales y no la
forma concreta en que éstos operan en la práctica. Desoyendo al propio Ricardo,
los autores posteriores intentaron aplicar sus explicaciones directamente al mundo
empírico, cometiendo graves errores.
En segundo lugar, en la obra de Ricardo no existe una exposición sistemática de los
temas y abundan, en cambio, las dificultades de expresión -admitidas por el autor
en su correspondencia1. Para Marshall esta falta de prolijidad en la exposición
obliga a clarificar las ideas de Ricardo.
Marshal1, cree ver en On PrincipIes o/ PoliticaI Economy una temprana explicación
de la moderna teoría de la utilidad marginal. De esta manera "agrega" factores que
contribuyen además del tiempo de trabajo en la determinación del valor,
deshaciéndose de lo que los contemporáneos de Ricardo -pero también la mayoría
de los intérpretes actuales- considera la principal nota distintiva del pensamiento
ricardiano.
Rodbertus y Karl Marx reclaman la autoridad de Ricardo para la afirmación de que
lo natural el valor de las cosas consiste únicamente en el trabajo invertido en ellas;
e incluso esos alemanes. Los economistas que más enérgicamente combaten las
conclusiones de estos escritores a menudo son se les encontró admitiendo que
habían interpretado correctamente a Ricardo, y sus conclusiones siguen
lógicamente del suyo. Este y otros hechos similares demuestran que la reticencia
de Ricardo fue un error de juicio.
La doctrina de Ricardo se reduce entonces a la que convierte a la suma de los
costos de producción en el centro gravitatorio del precio normal en el largo plazo.
Así y todo, aun faltaría en Ricardo la referencia al papel de la demanda como un
factor permanente en la determinación del precio. La solución de Marshall es la
siguiente. Según él, sin decirlo, Ricardo no desconocía que las mercancías podían
encuadrarse en tres clases según su producción obedeciera a la ley de rendimientos
crecientes, decrecientes o constantes. Pero con el objetivo de formular una teoría
del valor aplicable a cualquier mercancía.
La propuesta que presentó Marshall
Fue en la obra Principios de Economía donde se introdujo por primera vez al ámbito
económico el gráfico de oferta y demanda de Marshall, que subrayaba su concepto
sobre el valor. Como se mencionó anteriormente, Alfred Marshall intentó amalgamar
las influencias del coste de producción y la utilidad percibida por el consumidor. Su
diagrama de oferta y demanda evidenció que el precio en el mercado de un
producto, así como su producción, depende tanto de la oferta disponible como de la
demanda existente. Así, el valor se veía influenciado por ambos elementos.
"Podríamos debatir de forma igualmente válida si es la hoja superior o la inferior de
unas tijeras la que corta un pedazo de papel, así como si el valor se determina por
la utilidad o el costo de fabricación. Es cierto que cuando una hoja permanece fija
y se mueve la otra para realizar el corte, se podría decir de manera imprecisa que
el corte resulta de la segunda; sin embargo, esta declaración no es del todo precisa
y debe ser justificada solo en el contexto de un relato coloquial y no estrictamente
científico sobre lo que realmente sucede. "
Excedente del consumidor
Otro aporte significativo de Alfred Marshall al ámbito económico fue el concepto que
él denominó excedente del consumidor. En Principios de Economía, Marshall afirmó
que "la diferencia entre el precio que estaría dispuesto a abonar antes que prescindir
del producto y el que efectivamente paga, es la medida económica de esta
satisfacción excedente. "
Esto implica que con frecuencia, muchas personas están dispuestas a desembolsar
más que el precio de mercado por un bien debido a la alta utilidad que perciben del
mismo. Por ende, estos consumidores obtienen un beneficio adicional, el cual se
ilustra a través de la región sombreada del gráfico a la izquierda.
A pesar de que hoy en día este concepto puede parecer bastante entendido, en la
era de Marshall, los modelos económicos no habían considerado adecuadamente
las variadas creencias, preferencias y situaciones financieras de las diferentes
personas. En lugar de eso, asumían que todos los consumidores actuarían de la
misma manera. Como indican numerosos sesgos cognitivos, estos modelos
económicos ideales a menudo no captan completamente cómo opera el mundo real.
Marshall aplicó sus pensamientos sobre el excedente del consumidor para discutir
el bienestar del mercado, que se centra en cómo la distribución de bienes y recursos
económicos influye en el bienestar de la sociedad en su conjunto. Por consiguiente,
pudo examinar cómo los impuestos y las variaciones en los precios impactarían el
bienestar general de los consumidores. Es evidente que, basado en conceptos
como el excedente del consumidor, Marshall tenía el objetivo de democratizar la
economía y creía que se podía enfocar desde una perspectiva que tuviera en cuenta
valores éticos.
Bibliografía
Kicillof, A, (2005), Génesis yestructura de la teoría general de Lord Keynes, Buenos
Aires: Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Económicas,
Departamento de Doctorado.