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La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió que el artículo 52 de la Ley Nacional de Ejecución Penal, que permite el traslado de internos entre centros penitenciarios sin intervención judicial previa, no viola el derecho a la reinserción social ni el derecho de audiencia. El tribunal consideró que este procedimiento es un acto de molestia y no requiere audiencia previa, ya que no implica una decisión definitiva sobre la libertad del interno. La sentencia fue unánime, con la ministra Norma Lucía Piña Hernández reservando su derecho para formular voto concurrente.
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La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió que el artículo 52 de la Ley Nacional de Ejecución Penal, que permite el traslado de internos entre centros penitenciarios sin intervención judicial previa, no viola el derecho a la reinserción social ni el derecho de audiencia. El tribunal consideró que este procedimiento es un acto de molestia y no requiere audiencia previa, ya que no implica una decisión definitiva sobre la libertad del interno. La sentencia fue unánime, con la ministra Norma Lucía Piña Hernández reservando su derecho para formular voto concurrente.
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Registro digital: 30272

Asunto: TRASLADO

Instancia: Primera Sala

Undécima Época

Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación Libro 8, NOVIEMBRE 2024, Tomo II ,

ORDEN DE TRASLADO DE UN CENTRO PENITENCIARIO A OTRO SIN INTERVENCIÓN JUDICIAL


PREVIA. EL ARTÍCULO 52 DE LA LEY NACIONAL DE EJECUCIÓN PENAL QUE LO CONTEMPLA, NO
VIOLA EL DERECHO A LA REINSERCIÓN SOCIAL. ORDEN DE TRASLADO DE UN CENTRO
PENITENCIARIO A OTRO SIN INTERVENCIÓN JUDICIAL PREVIA. EL ARTÍCULO 52 DE LA LEY
NACIONAL DE EJECUCIÓN PENAL QUE LO CONTEMPLA, NO VIOLA EL DERECHO DE AUDIENCIA.

EN REVISIÓN 176/2024. 25 DE NOVIEMBRE DE 2024. UNANIMIDAD DE CUATRO VOTOS DE LAS


MINISTRAS NORMA LUCÍA PIÑA HERNÁNDEZ, QUIEN RESERVÓ SU DERECHO PARA FORMULAR
VOTO CONCURRENTE, Y ANA MARGARITA RÍOS FARJAT, Y LOS MINISTROS JORGE MARIO
PARDO REBOLLEDO Y ALFREDO GUTIÉRREZ ORTIZ MENA. AUSENTE: JUAN LUIS GONZÁLEZ
ALCÁNTARA CARRANCÁ. PONENTE: JORGE MARIO PARDO REBOLLEDO. SECRETARIA:
ALEXANDRA VALOIS SALAZAR.

Ciudad de México. Acuerdo de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en


sesión correspondiente al día veinticinco de noviembre de dos mil veinticuatro.

VISTOS para resolver los autos relativos al asunto en revisión 176/2024, interpuesto por el
ministerio público de la ciudad de Tehuacan Puebla, en contra del estado de Coahuila , dictada
por el Juzgado Segundo de Distrito en Materia Penal en el estado de Coahuila , con residencia
en Coahuila, y,

RESULTANDO:

1. PRIMERO.—Juicio indirecto. Por escrito presentado en la Oficina de Correspondencia Común


de los Juzgados de Distrito de Amparo en Materia Penal en el Estado, el 25 de noviembre de
2024, por conducto de su defensoría pública federal, solicitó la revisión y protección de la
Justicia Federal contra actos de las autoridades señaladas como responsables: Cámara de
Diputados, Cámara de Senadores así como del Presidente Constitucional de los Estados Unidos
Mexicanos, por la discusión, aprobación, promulgación y publicación del decreto por el que se
expidió la Ley Nacional de Ejecución Penal, en el Diario Oficial de la Federación el dieciséis de
junio de dos mil dieciséis; y, concretamente, la aplicación del artículo 52 de dicho
ordenamiento que prevé el traslado administrativo.
2. Reclamó también del Juez Quinto de Distrito en Materia Penal del Estado de Coahuila como
autoridad ejecutora, el auto, dictado en la causa penal, en la que se calificó de legal el traslado
de la parte quejosa en términos del artículo 52 de la Ley Nacional de Ejecución Penal.

3. Por razón de turno, la demanda fue remitida al Juzgado Quinto de Distrito en Materia Penal
en el Estado, quien lo radicó con el número 4699, y el veinticinco de noviembre siguiente, se
declaró impedido para conocer del asunto, en virtud de tramitarse la causa penal de la que
deriva el acto reclamado.

4. Del impedimento referido, conoció el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del
Cuarto Circuito, quien lo radicó con el número 4699 y, a la postre, lo calificó de legal. Por lo
anterior, ordenó que se remitiera la demanda a la Oficina de Correspondencia Común de los
Juzgados de Distrito en Materia Penal en el Estado, a fin de que lo turnara a cualquiera de los
Juzgados de Distrito de la materia, a excepción del Juzgado Quinto de Distrito en Materia Penal
en el Estado.

5. El asunto se remitió al Juez Segundo de Distrito en Materia Penal en el Estado de Coahuila.,


estimó que era legalmente incompetente para conocer del asunto, por lo que se remitió al
Juez Sexto de Distrito en el Estado de México, con residencia en Cuernavaca. Este último lo
radicó con el número 4699; sin embargo, consideró que no le correspondía avocarse al
conocimiento del juicio.

6. Debido a ello, dicho órgano jurisdiccional planteó conflicto competencial, que se radicó ante
el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Cuarto Circuito, bajo el número 4699. En
sesión de once de julio de dos mil diecinueve, resolvió que correspondía conocer al Juez
Segundo de Distrito en Materia Penal en el Estado de México.

7. el Juzgado Segundo de Distrito en Materia Penal citado, admitió a trámite la demanda de


traslado con el número 4699; solicitó a las autoridades responsables que rindieran su informe
justificado; dio la intervención correspondiente al agente del Ministerio Público de la
Federación adscrito y ordenó emplazar a juicio como tercero interesado al agente del
Ministerio Público de la Federación adscrito al Juzgado Quinto de Distrito en Materia Penal en
el Estado.

8. Hecho lo anterior, y seguida la secuela procesal del asunto, el Juez de Distrito en sentencia,
sostuvo la constitucionalidad del precepto legal invocado y determinó negar el traslado
solicitado.

9. SEGUNDO. —Recurso de revisión. En contra de esa decisión, la defensoría, por conducto de


su defensor público federal, interpuso recurso de revisión, el veinticinco de noviembre, cuyo
conocimiento correspondió al Pleno del Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Cuarto
Circuito bajo el número 4699. resolvió en el sentido de reservar jurisdicción a esta Suprema
Corte, en virtud de que advertía que subsiste un problema de constitucionalidad sobre el
artículo 52 de la Ley Nacional de Ejecución Penal, además de que estimó que no existía
precedente emitido por este Alto Tribunal. En ese mismo acto ordenó la remisión de los autos.

10. TERCERO. —Trámite ante este Alto Tribunal. Mediante acuerdo, el presidente de esta
Suprema Corte asumió la competencia originaria para conocer del recurso de referencia, lo
tuvo por admitido y lo registró con el número 4699/2024; asimismo, ordenó que se radicara en
la Primera Sala, por incidir en la materia de su competencia y lo turnó a la ponencia del
Ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo a efecto de que elaborara el proyecto de resolución
correspondiente.

11. CUARTO. —Avocamiento. La presidenta de esta Primera Sala recibió los autos del recurso
de revisión, se avocó al conocimiento del asunto y mediante proveído de veinticinco de
noviembre de dos mil veinticuatro, ordenó enviar los autos a la ponencia encargada de
formular el proyecto de sentencia respectivo.

CONSIDERANDO:

12. PRIMERO. —Competencia. Esta Suprema Corte de Justicia de la Nación es competente para
conocer del presente recurso de revisión, de conformidad con los artículos 107, fracción VIII,
inciso a), de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 83 de la Ley de Amparo;
10, fracción II, inciso a), de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación; así como con el
punto segundo, fracción III, y tercero del Acuerdo General Plenario 5/2013, en virtud de que
esta Suprema Corte es competente para conocer en revisión de las sentencias dictadas en
audiencia constitucional, por la que se reclamó la constitucionalidad de una norma de carácter
general del orden federal, cuyo tema subsiste en revisión.

13. SEGUNDO. —Oportunidad. Es innecesario pronunciarse sobre la oportunidad con que se


hizo valer el recurso de revisión, porque el Tribunal Colegiado verificó ese aspecto.

14. TERCERO. —Legitimación. La recurrente cuenta con legitimación para acudir al presente
recurso, pues se ostentó como quejosa en el juicio indirecto del que aquél deriva, en términos
de los artículos 5o., fracción I, y 81, fracción I, inciso e), ambos de la Ley de Amparo.

15. CUARTO. —Elementos necesarios para resolver. A fin de estar en condiciones de resolver
adecuadamente el problema planteado, es necesario reseñar los conceptos de violación que
en su momento se expresaron (relacionados con la inconstitucionalidad del precepto
cuestionado), las consideraciones de la sentencia recurrida (relativas a la materia de la
competencia de este Alto Tribunal), así como los agravios hechos valer (sobre la indicada
temática).

Cabe mencionar que los argumentos expuestos por la recurrente, fueron analizados y
reagrupados, sin que necesariamente se siga el orden planteado en el escrito de agravios. Lo
anterior no impacta en los principios de exhaustividad y congruencia, pues no se varían los
hechos ni los puntos debatidos.

1. Que el artículo 52 de la Ley Nacional de Ejecución es inconstitucional al facultar a la


autoridad penitenciaria, a que, con sólo una resolución administrativa, pueda ordenar el
traslado de personas privadas de su libertad, pues se sustituye al órgano jurisdiccional, quien
sólo califica la legalidad de la determinación; transgrediendo, por tanto:

1.1. El artículo 21 constitucional, que consagra que es facultad exclusiva de la autoridad judicial
la imposición de penas, su modificación y duración; y, por tanto, es la única autoridad que
puede resolver sobre el traslado, ya que este acto atañe a la libertad ambulatoria de los
internos en un centro de reclusión.

1.2. El derecho de audiencia y de defensa, cuya teleología es que la persona tenga la


oportunidad de ser vencida y oída en el juicio.

Que el hecho de que se notifique al Juez con posterioridad para que califique la legalidad de la
determinación administrativa no garantiza su derecho de audiencia.

1.3. El principio de contradicción, ya que se convierte a la autoridad judicial en un Juez


calificador de actos administrativos, dejando al arbitrio de la autoridad penitenciaria, la
potestad para decidir unilateralmente respecto a su traslado, sin darle oportunidad de
defenderse.

1.4. El artículo 18 constitucional, en perjuicio de su resocialización, al privarla del derecho de


estar cerca de su familia.

1.5. El artículo 1o. constitucional, en particular el derecho de igualdad y el principio de


progresividad; porque éstos se restringen, cuando lo lógico sería generar todo lo necesario
para que la persona privada de su libertad pueda ejercer el derecho de convivir con su familia
y tener mejores oportunidades de salud, que se anularían en el caso de alejarla de sus seres
queridos.
1.6. Que es ajeno a la perspectiva de género al no distinguir si se trata de hombres o mujeres,
cuando estas últimas por su especial condición de vulnerabilidad, requieren un trato diferente.

1.7. Que el que sean alejadas de sus hogares puede provocar afectación a los derechos de la
niñez, al no considerar que son madres de familia.

2. Que al actuar la juzgadora con base en el inconstitucional artículo 52 impugnado y no aplicar


el principio pro persona, violenta la Carta Fundamental.

II. Sentencia del Juez de Distrito.

• Que son ciertos los actos legislativos reclamados al Presidente Constitucional de los Estados
Unidos Mexicanos, a las Cámaras de Senadores y de Diputados del Congreso de la Unión, pues
así se desprende de sus informes justificados.

• Que es cierto también el acto atribuido al "secretario del Juzgado Quinto de Distrito en
Materia Penal en el Estado en Funciones de Juez de Distrito" consistente en la determinación,
en la que se calificó de legal el traslado de la quejosa.

• Que existe el acto de aplicación de la disposición legal impugnada, puesto que sirvió de
apoyo para calificar de legal el traslado sin que se aprecie la existencia de alguna causal de
improcedencia, contra el citado acto de aplicación.

• Que no se soslaya que en contra del acto reclamado procede también el recurso de
apelación, pero que el artículo 61, fracción XIV, tercer párrafo, de la Ley de Amparo, establece
que cuando procede algún recurso en contra del primer acto de aplicación de una norma, es
optativo para el interesado hacerlo valer, o bien impugnarla en el juicio de amparo.

• Que no escapa a su consideración que en el oficio signado por la encargada interina del
despacho de la Dirección se fundamenta en el artículo 52 impugnado; sin embargo, que no
procede determinar, que sea el primer acto de aplicación de la norma, porque el traslado de
un centro de reclusión a otro, constituye una unidad de actos y no se trata de una sucesión de
actos independientes entre sí. Que al respecto resulta aplicable el criterio aislado del Segundo
Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, de título y subtítulo: "TRASLADO DE
INTERNOS DE UN CENTRO DE RECLUSIÓN A OTRO SIN AUTORIZACIÓN JUDICIAL PREVIA. EL
PROCEDIMIENTO EXCEPCIONAL PREVISTO EN EL ARTÍCULO 52 DE LA LEY NACIONAL DE
EJECUCIÓN PENAL CONSTITUYE UN SOLO ACTO INTEGRADO POR UNA FASE ADMINISTRATIVA
Y OTRA JUDICIAL, POR LO QUE NO SE ACTUALIZA LA CAUSAL DE IMPROCEDENCIA DE
CESACIÓN DE EFECTOS CUANDO EL JUEZ DE CONTROL LO CONVALIDA."

• Que no le asiste la razón a la quejosa en cuanto refiere que el multicitado artículo 52


transgrede lo dispuesto en los artículos 14 y 16 constitucionales; porque mientras el segundo
párrafo del artículo 14 constitucional contempla los actos privativos; es decir los que producen
la disminución, menoscabo o supresión definitiva de un derecho del gobernado, a través del
cumplimiento de requisitos que en el mismo se indican, tales como la exigencia de un juicio
seguido ante tribunal previamente establecido; que cumpla con las formalidades del
procedimiento, en el que se apliquen las leyes expedidas antes del hecho juzgado. Que para la
emisión de estos actos es menester que se cumplan las formalidades del procedimiento, entre
las que se encuentra la audiencia previa.

El artículo 16 se refiere a los actos de molestia, entendiéndose por tales, aquellos que, pese a
que constituyen afectación a la esfera jurídica del gobernado, no producen los mismos efectos
que los actos privativos, pues sólo restringen de manera provisional o preventiva un derecho,
con el fin de proteger ciertos bienes jurídicos y son autorizados por autoridad competente, en
mandamiento por escrito, en el que se funde y motive la causa legal del procedimiento. Que
en este caso no se requiere se otorgue audiencia previa al gobernado.

Que el traslado emitido y ejecutado por la autoridad penitenciaria, participa de la naturaleza


de un acto de molestia y, por ende, para su emisión no es necesaria la audiencia previa del
afectado, que al respecto son aplicables los siguientes criterios: "ORDEN DE TRASLADO DE UN
CENTRO DE RECLUSIÓN A OTRO. LA EXCEPCIÓN PREVISTA EN EL ARTÍCULO 52 DE LA LEY
NACIONAL DE EJECUCIÓN PENAL, QUE FACULTA A LA AUTORIDAD PENITENCIARIA PARA
EMITIRLA Y EJECUTARLA EN CASOS ESPECÍFICOS MEDIANTE RESOLUCIÓN ADMINISTRATIVA ES
TRANSITORIA EN LA MEDIDA EN QUE NO CONLLEVA DECISIÓN DEFINITIVA SOBRE ESE ACTO DE
MOLESTIA." Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito; "ORDEN DE
TRASLADO DE UN CENTRO PENITENCIARIO A OTRO SIN AUTORIZACIÓN PREVIA DE LA
AUTORIDAD JUDICIAL. EFECTOS DE LA CONCESIÓN DEL AMPARO PROMOVIDO EN SU CONTRA,
CUANDO LA AUTORIDAD ADMINISTRATIVA NO LOGRA SU CONVALIDACIÓN EN CASO DE QUE
ALEGUE UN SUPUESTO DE EXCEPCIÓN." Séptimo Tribunal Colegiado en Materia Penal del
Primer Circuito, y "ORDEN DE [Link] REUNIR LOS REQUISITOS DE
FUNDAMENTACIÓN Y MOTIVACIÓN PREVISTOS POR EL ARTÍCULO 16 CONSTITUCIONAL."
Segundo Tribunal Colegiado del Décimo Noveno Circuito.

• Que, en ese tenor, el artículo 52 de la Ley Nacional de Ejecución Penal, que establece la
excepción al traslado voluntario, en el que no se contempla la audiencia previa, no contraviene
el artículo 14 constitucional, pues al consistir en un acto de molestia y no privativo, se rige
conforme al artículo 16 de la Norma Suprema y, por tanto, para su dictado, no es necesario
que escuche antes al afectado, que en ese tenor es infundado el motivo de disenso planteado
por la quejosa.
• En relación con el argumento en el que se aduce que, se convierte a la autoridad judicial, en
un Juez calificador de actos administrativos consumados, determinó que no le asiste la razón,
ya que el Juez a cuya disposición se encuentra el gobernador, se encuentra en aptitud de
analizar si éste estaba en los supuestos de dicho numeral para proceder al traslado
excepcional, y de no ser así, ordenar el retorno del afectado al centro de reclusión en que se
encontraba, porque el acto no se considera consumado de manera irreparable.

• Que con relación al acto de aplicación se estima infundado el concepto de violación de la


quejosa en el que refiere que no se respetó la garantía de audiencia, porque:

– De las constancias allegadas por la encargada del centro de reinserción se desprendía la


resolución, firmada por el encargado de la Dirección Jurídica de la Agencia de Administración
Penitenciaria de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, quien tomó en consideración,
para autorizar el traslado, que no se contaba, por el momento, con un área especial destinada
para albergar personas que requieran medidas especiales de vigilancia.

– Que la autoridad penitenciaria invocó la recomendación 20/2018 de la Comisión Nacional de


Derechos Humanos, relativa a eliminar problemas de sobrepoblación, hacinamiento,
clasificación inadecuada y autogobierno, que generen ambientes de violencia.

– Que los centros penitenciarios estatales contaban con un nivel de seguridad medio bajo.

– Que por lo anterior, la responsable sostuvo que del artículo 18 constitucional se desprendía
que las personas privadas de su libertad, debían cumplir con la resolución judicial privativa de
libertad en los centros penitenciarios cercanos al lugar en que se lleva el proceso, hecha
excepción (sic) de los delitos de delincuencia organizada y respecto de personas que requieran
medidas especiales de seguridad; y, que en estos casos la autoridad administrativa puede
ordenar el traslado de las personas privadas de la libertad a través de resolución
administrativa, pero se debe notificar al Juez competente para que califique la legalidad o no
del traslado. Que el traslado de la quejosa al Centro Federal de Readaptación Social, se
encontraba justificado.

– Que en ese tenor era infundado el argumento respectivo, sin que se aprecie que el acuerdo
impugnado resulte violatorio de derechos humanos en su perjuicio, pues se encuentra
debidamente fundado y motivado.

III. Agravios.

• Señaló como fuente de agravio, el resolutivo único de la sentencia dictada en el juicio


• La resolución dictada por el Juez primario agravia a la quejosa, al concluir que el artículo 52
impugnado es constitucional, y también el acuerdo en el que se calificó de legal el traslado de
la quejosa, pues constituye un acto de molestia, y por ello no es necesario que antes de su
emisión se escuche al sujeto afectado, requiriéndose solamente que se emite por escrito, por
autoridad competente y con la debida fundamentación y motivación.

• Estimó que en caso de aceptarse que se trata de un acto de molestia, éste no reúne el
requisito relativo a que debe emitirse por autoridad competente pues, insiste, en que la única
autoridad legal y constitucionalmente competente para ordenar un traslado es la autoridad
judicial.

• Por ello, la determinación recurrida contradice la Norma Suprema en lo atinente a la


ejecución de las penas y soslaya el principio de interpretación más favorable, en tanto impide
que la quejosa sea oída y vencida en juicio.

16. QUINTO. —Procedencia. El recurso de revisión es procedente, porque se interpuso contra


una sentencia de un Juez de Distrito, que se dictó en audiencia constitucional de un juicio de
amparo indirecto, en el que se cuestionó la constitucionalidad del artículo 52 de la Ley
Nacional de Ejecución Penal. Por tanto, se surten los extremos del punto tercero, con relación
al segundo, fracción III, del Acuerdo General Plenario Número 5/2013.

17. Al respecto, es necesario señalar que del análisis de la resolución dictada por el Primer
Tribunal Colegiado en Materia Penal del Cuarto Circuito, correspondiente a la sesión, mediante
la cual se reservó jurisdicción a este Alto Tribunal para el conocimiento de las cuestiones de
constitucionalidad ahí ventiladas, se advierte que dicho órgano estimó que no se actualizaba
causal alguna de improcedencia pues no hubo alegaciones en tal sentido y tampoco el Juez de
amparo ni el órgano colegiado referido advirtieron alguna de oficio.

18. En ese tenor, deben quedar firmes las consideraciones sostenidas por el Juez Segundo de
Distrito en Materia Penal en el Estado de Nuevo León, relacionadas con la procedencia del
juicio de amparo promovido en contra del primer acto de aplicación de la norma tildada de
inconstitucional, del cual deriva la presente secuela procesal. Ello, al no haber sido impugnadas
por alguna de las partes y debido a que no se advierte la actualización de alguna diversa por
parte de esta Sala. (1)

19. SEXTO. —Estudio de constitucionalidad. Como se advierte con la lectura de las síntesis
anteriores, el planteamiento toral de la parte quejosa, radica en que, a su juicio, el artículo 52
de la Ley Nacional de Ejecución Penal –en el que se sustenta la convalidación del traslado
excepcional que reclama– es contrario al actual régimen constitucional de ejecución de
sanciones penales, en el cual aunque la autoridad jurisdiccional es quien debe vigilar todo lo
atinente a su compurgación, permite que la autoridad administrativa ordene el traslado de una
persona privada de la libertad, transgrediendo así sus derechos de audiencia y defensa.

20. Al respecto, el Juez de Distrito desestimó por infundados los conceptos de violación
respectivos, medularmente al considerar que no actualiza la alegada incompatibilidad con el
orden fundamental, dada la naturaleza del acto que reclama, acto de molestia, porque en ese
supuesto no es dable estimar que las autoridades que lo ordenan, se encuentren constreñidas
a conceder la audiencia que prescribe el artículo 14 de la Constitución Federal.

21. Dicha determinación se combate en vía de agravios por la parte quejosa, aduciendo que
aun cuando el acto pudiera considerarse como un acto de molestia y no uno privativo, éste
debía ser emitido por autoridad competente, pero que, en el caso, se había ordenado por una
autoridad administrativa y no una judicial, por lo que era inconcuso que la norma que permitía
tal mecanismo de traslado era contraria al régimen constitucional al efecto establecido.

22. En ese orden, dado que se controvierte la declaración de constitucionalidad sostenida por
el Juez de Distrito, la materia del presente asunto consiste en determinar si los agravios de la
parte quejosa desvirtúan dicha determinación de constitucionalidad de la norma.

23. Conforme a lo señalado, el estudio de constitucionalidad del presente asunto se hará


abordando los siguientes apartados: I. La judicialización de las penas en el nuevo marco
constitucional; II. El derecho a compurgar la pena en el lugar más cercano al domicilio; III.
Régimen de traslados en la Ley Nacional de Ejecución Penal; y, IV. Análisis del artículo 52 de la
Ley Nacional de Ejecución Penal.

I. La judicialización de las penas en el nuevo marco constitucional

24. Esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al resolver la contradicción
de tesis 57/2018,(2) precisó que la reforma constitucional a los artículos 18 y 21 de la
Constitución Federal, que se publicó en el Diario Oficial de la Federación, el dieciocho de junio
de dos mil ocho y que entró en vigor al día siguiente; así como la reforma que se publicó el diez
de junio de dos mil once, de los artículos 18 y 1o. constitucionales,(3) introdujo el modelo
penitenciario de reinserción social y la judicialización del régimen de penas, lo que a la postre
representó que se ejerciera un verdadero control judicial del sistema penitenciario.

25. El conjunto de esas reformas, puso de manifiesto que no sería posible transformar el
sistema penitenciario del país, si la ejecución de las penas continuaba bajo el control absoluto
del Poder Ejecutivo, por lo que se adujo que para lograr esa transformación, era necesario
reestructurar el sistema, circunscribiendo únicamente la facultad de administrar las prisiones
al Poder Ejecutivo, y confiriendo al Poder Judicial la potestad de ejecutar lo juzgado, a través
de la creación de la figura de los "Jueces de ejecución de sentencias".

26. Reforma constitucional que tenía diversas finalidades, entre otras, evitar el rompimiento
de una secuencia derivada de la propia sentencia, por lo que el Poder Judicial vigilaría que la
pena se cumpliera estrictamente, en la forma como se pronunció en la ejecutoria; terminar
con la discrecionalidad de las autoridades administrativas en torno a la ejecución de dichas
sanciones; y que el respeto a los derechos humanos fuera una de las bases sobre las que se
debía organizar el sistema penitenciario nacional, junto con el trabajo, la capacitación para el
mismo, la educación, la salud y el deporte.

27. El Tribunal Pleno de esta Suprema Corte, al resolver entre otros, el amparo en revisión
151/2011, del que derivó la jurisprudencia de rubro: "PENAS. SU EJECUCIÓN ES COMPETENCIA
EXCLUSIVA DEL PODER JUDICIAL, A PARTIR DEL 19 DE JUNIO DE 2011.", examinó la primera de
las reformas, y concluyó que, a partir de la misma, todas las cuestiones de trascendencia
jurídica que pudieran surgir durante la ejecución de la pena y los aspectos relacionados con los
problemas que en su trato cotidianamente reciben los sentenciados, debían quedar bajo la
supervisión de la autoridad judicial en materia penal.

28. Asimismo, se estableció que cualquier controversia que se suscitara por parte de los
sentenciados respecto de dichas cuestiones, su conocimiento y solución correspondería a los
Jueces; lo que implicó un verdadero cambio fundamental en cuanto a la vía a instar, porque
pasó de la administrativa a la penal.

29. Ahora, correspondía a las autoridades judiciales en materia penal, en especial a los Jueces
de Ejecución, tanto en el ámbito federal como local, asegurar el cumplimiento de las penas y
controlar las diversas situaciones que se podían producir dentro del centro de reinserción
social en el cumplimiento de aquéllas, así como las decisiones que sobre dicha ejecución podía
adoptar la administración penitenciaria, velando siempre porque los derechos humanos se
garanticen y efectivicen.

30. En el artículo quinto transitorio, del decreto de reforma correspondiente, se fijaron los
plazos y condiciones para que los aludidos modelos de reinserción social y judicialización en la
ejecución de penas entraran en vigor, a saber, cuando la legislación secundaria respectiva lo
estableciera, sin que pudiera exceder del plazo de tres años, contados a partir del día siguiente
de su publicación, esto es, el diecinueve de junio de dos mil once.

31. En esa misma línea, la ejecutoria de la referida contradicción destacó que, con motivo de
las citadas reformas y con el propósito de lograr la unificación de procedimientos y criterios,
así como de dotar certeza y seguridad jurídica a los justiciables, el Constituyente otorgó
facultades al Congreso de la Unión para crear una legislación única en materia de ejecución
penal que reglamentara las reformas constitucionales.

32. Así, el ocho de octubre de dos mil trece, se publicó en el Diario Oficial de la Federación, la
reforma al artículo 73, fracción XXI, de la Constitución Federal.(4) Y, en el inciso c), de dicho
precepto, se establecieron facultades legislativas al Congreso de la Unión para expedir, entre
otros ordenamientos legales, la legislación única en materia de ejecución de penas, que debía
regir en la República Mexicana, tanto en el orden federal como en el orden común.

33. En suma, la intención del Poder Reformador fue la de establecer un mecanismo


constitucional que facultara al Congreso de la Unión para expedir, entre otros ordenamientos,
una ley de ejecución de sanciones penales única, aplicable a todo el territorio nacional,
reforzando la idea de la seguridad jurídica, de un procedimiento de ejecución de sanciones
expedito, eficaz y eficiente, que redujera la confrontación de criterios, que se aplicara de
manera uniforme en todo el país y en condiciones de igualdad para el sentenciado y demás
intervinientes en el procedimiento.

34. Al respecto, en el régimen transitorio del decreto de reforma constitucional,


particularmente en su artículo segundo transitorio, se estableció que la legislación única en
materia de ejecución de penas que expidiera el Congreso de la Unión tendría que entrar en
vigor a más tardar el dieciocho de junio de dos mil dieciséis.

35. De las razones expuestas por el Constituyente, se aprecia que la finalidad de crear una
legislación única en materia de ejecución de penas fue propiciar mayores herramientas que
permitieran consolidar la reforma constitucional al sistema de ejecución de sanciones penales,
optimizando y potencializando su implementación en los diversos órdenes de gobierno, bajo
una óptica de cooperación y coordinación plena entre todas las instancias involucradas en el
sistema, con pleno respeto a la soberanía de las entidades federativas.

36. Asimismo, porque el federalismo también implicaba la instrumentación eficaz del sistema
penitenciario, por lo que una legislación única contribuiría de manera directa en hacer
eficiente la responsabilidad otorgada a las entidades federativas y a la Federación, respecto de
la implementación del sistema de ejecución de sanciones penales.

37. Se resaltó que la nueva ley obedecía al mandato contenido en el decreto del dieciocho de
junio de dos mil ocho, que reformó la Constitución en materia de justicia penal y seguridad
pública. En la cual, se reglamentan los derechos establecidos en los preceptos constitucionales
18 y 21, en la parte relativa a la judicialización de la ejecución penal y al régimen de reinserción
social.
38. Se indicó que mediante la ley única se buscaba que el Estado asumiera una serie de
responsabilidades particulares, a fin de que las personas privadas de la libertad, tuvieran las
condiciones necesarias para desarrollar una vida digna y contribuir al goce efectivo de aquellos
derechos que no se suspenden ni se restringen por estar cumpliendo una resolución judicial
penal privativa de la libertad, siendo obligación del Estado, velar por su respeto y garantía,
mientras se encuentren bajo su custodia directa.

39. De igual modo, se especificó que el establecimiento de la Ley de Ejecución garantizaría la


seguridad y el adecuado funcionamiento de los centros penitenciarios, así como el
cumplimiento de las medidas dictadas por un Juez calificado, en irrestricto respeto de los
derechos humanos. Lo anterior, en coordinación con autoridades federales, locales y
municipales, bajo una administración transparente y eficiente, que contenga medios de
prevención y de reinserción social para los sentenciados, sustentado en el trabajo, la
capacitación para el mismo, la educación, la salud y el deporte, evitando que vuelvan a
delinquir.

40. Con base en ello, se propuso la creación de una Ley Nacional de Ejecución de Sanciones
Penales que transformara el sistema penitenciario y garantizara la protección de los derechos
humanos de los internos. Ley que debía contemplar una delimitación de las funciones de las
distintas autoridades que intervienen en la ejecución de las sanciones y en el internamiento
preventivo, estableciendo explícitamente que la imposición de las penas, su modificación y
duración fueran competencia exclusiva de la autoridad judicial.

41. De esta forma se buscó concretar la figura del Juez ejecutor, para clarificar el
procedimiento de ejecución de resoluciones condenatorias y la delimitación de reglas para
sanciones no privativas de libertad; así como sustraer del Poder Ejecutivo las facultades para
administrar la duración de las sentencias, para fortalecer la separación de funciones entre
poderes, convirtiendo a las autoridades penitenciarias en auxiliadores de los Jueces, respecto a
las medidas de internamiento que hubiesen ordenado con motivo de la prisión preventiva o de
la pena de prisión.

42. Por tanto, el dieciséis de junio de dos mil dieciséis, se publicó en el Diario Oficial de la
Federación, la Ley Nacional de Ejecución Penal, que entró en vigor al día siguiente, de
conformidad con el artículo primero transitorio de dicha norma general.

43. Del contenido del artículo 1(5) se apreciaba que su objeto es establecer las normas que
deben observarse durante el internamiento por prisión preventiva, ejecución de la pena y en
las medidas de seguridad impuestas como consecuencia de una resolución judicial.

44. Parte de su finalidad radica en implementar los mecanismos necesarios a través de los
cuales, en un marco irrestricto de derechos humanos, se resolvieran las controversias que
surgieran con motivo de la prisión preventiva, la ejecución de la sentencia penal o sujeta a
medidas de seguridad por delitos del orden común o federal.

45. En efecto, la Ley Nacional de Ejecución Penal recoge el sistema procesal acusatorio y tiene
como propósito lograr un sistema jurídico uniforme, sobre la base de una política criminal
coherente y congruente con las nuevas bases constitucionales, que evite espacios de
impunidad y el consecuente descrédito del sistema de ejecución de sanciones y de reinserción
social.

46. En suma, la finalidad de dicha ley es la transformación del sistema penitenciario, entre
otros, a través de mecanismos eficientes que logren la reinserción social del sentenciado y la
protección de los derechos humanos de las personas privadas de su libertad.

47. Conforme a su artículo primero transitorio, y los artículos 1 y 2,(6) a partir del diecisiete de
junio de dos mil dieciséis, los actos suscitados con relación a cuestiones de internamiento o de
ejecución de sentencias de las personas privadas de su libertad, sean procesadas o
sentenciadas, se ciñen a las disposiciones de la aludida Ley Nacional de Ejecución Penal, con las
excepciones y reglas previstas en su segundo transitorio.

48. Del contenido del artículo 2 de la Ley Nacional de Ejecución Penal, se aprecia que las
disposiciones de la ley son de orden público y de observancia general en la Federación y las
entidades federativas, respecto del internamiento por prisión preventiva, así como en la
ejecución de penas y medidas de seguridad por delitos que sean competencia de los tribunales
de fuero federal y local, según corresponda.

II. El derecho a compurgar la pena en el lugar más cercano al domicilio

49. El artículo 18 constitucional, en la parte que interesa, establece:

"Artículo 18.

"...

(Reformado, D.O.F. 29 de enero de 2016)

"La Federación y las entidades federativas podrán celebrar convenios para que los
sentenciados por delitos del ámbito de su competencia extingan las penas en establecimientos
penitenciarios dependientes de una jurisdicción diversa.(7)
"...

"Los sentenciados, en los casos y condiciones que establezca la ley, podrán compurgar sus
penas en los centros penitenciarios más cercanos a su domicilio, a fin de propiciar su
reintegración a la comunidad como forma de reinserción social. Esta disposición no aplicará en
caso de delincuencia organizada y respecto de otros internos que requieran medidas
especiales de seguridad. ..."

50. Texto que reconoce el derecho fundamental de los sentenciados a compurgar la pena de
prisión en el centro penitenciario más cercano a su domicilio; sin embargo, también precisa
que los Gobiernos de la Federación y de los Estados, podrán celebrar convenios para que los
sentenciados por delitos en sus respectivos ámbitos, extingan las penas impuestas en
establecimientos penitenciarios dependientes de una jurisdicción distinta.

51. Cabe destacar que no existen derechos humanos o fundamentales absolutos, pues el
párrafo primero del artículo 1o. de la Constitución Federal, prevé que pueden restringirse o
suspenderse en ciertas condiciones y con determinados requisitos.

52. En esa misma vertiente, el artículo 30 de la Convención Americana sobre Derechos


Humanos establece que las restricciones permitidas a los derechos y libertades, no pueden ser
aplicadas sino conforme a las leyes que se dicten en razón del interés general y de acuerdo al
propósito para el que han sido establecidas.

53. Para dotar de contenido y alcance al derecho fundamental de los sentenciados a


compurgar la pena de prisión en el centro penitenciario más cercano a su domicilio, es
necesario abordar sus restricciones y configuración legislativa, pues como se dijo, ningún
derecho fundamental es absoluto, y en esa medida, admiten restricciones que provocan que
su titular no pueda ejercer válidamente una determinada prerrogativa en ciertas
circunstancias. Reconocer, por tanto, que los derechos están sujetos a restricciones, no
significa restarles su máximo valor y relevancia en el ordenamiento jurídico.

54. Conforme al párrafo octavo del artículo 18 constitucional, se advierte que el derecho
humano en cuestión se encuentra restringido expresamente, por dos aspectos: i) cuando el
delito por el que la persona fue sentenciada, se trate de delincuencia organizada; y, ii) que la
persona interna requiera medidas especiales de seguridad.

55. Párrafo que tuvo su génesis en la reforma constitucional de catorce de agosto de dos mil
uno, en cuya exposición de motivos de siete de diciembre de dos mil, que presentó el
Ejecutivo, se propuso:
"Artículo 18

"...

"Los indígenas podrán compurgar sus penas preferentemente en los establecimientos más
cercanos a su domicilio, de modo que se propicie su reintegración a la comunidad como
mecanismo esencial de readaptación social ..."

56. En la discusión de la Cámara de Diputados de veintiocho de abril de dos mil uno, se


puntualizó:

"... Y tampoco creo que puedan estar de luto nuestros compañeros indígenas, se añade
también un párrafo al artículo 18 para que en materia de readaptación social todos los
sentenciados puedan compurgar sus penas en los centros penitenciarios más cercanos a sus
domicilios para propiciar su reintegración a la comunidad como forma de readaptación social.
Esto como garantía de ellos, pero también de todos los mexicanos. ..."

57. Artículo constitucional que, como se señaló, se reformó el dieciocho de junio de dos mil
dieciocho, y en el dictamen de las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales y de Justicia
de la Cámara de Diputados, de once de diciembre de dos mil siete, se expuso:

"... Centros de alta seguridad para delincuencia organizada y otros internos que requieran
seguridad especial.

"Ahora bien, la pena de prisión afecta a uno de los mayores bienes que tiene el ser humano: su
libertad. Sin embargo, en ocasiones, el ciudadano que viola la ley debe ser sancionado
restringiéndole ese preciado bien. Los penales de máxima seguridad deben estar reservados
para aquellos procesados o sentenciados por delincuencia organizada y otros internos que
requieran medidas especiales de seguridad. Con este último supuesto, nos referimos a los
casos en que el delito no sea de los previstos para el régimen de delincuencia organizada, pero
que tal medida pueda justificarse dada la capacidad del interno para evadirse de la acción de la
justicia o para seguir delinquiendo desde los centros penitenciarios, así como cuando exista
peligro evidente de terceros hacia el propio interno –como en el caso de exmiembros de
instituciones policiacas– o que haya una afectación psicológica que pueda poner en riesgo al
resto de la comunidad penitenciaria, entre otros supuestos.

"Excepción en casos de delincuencia organizada.


"Se juzga conveniente prohibir que los indiciados y sentenciados por delitos de delincuencia
organizada puedan compurgar sus penas en los centros penitenciarios más cercanos a su
domicilio, y por otra parte, que se destinen centros de reclusión especiales para estos mismos
internos. De igual manera, es acertado avalar restricciones a las comunicaciones de estos
internos con terceros, salvo con su defensor, e imponerles medidas de vigilancia especial, dada
su alta peligrosidad. ..."

58. Así, las restricciones en estudio, no pueden ser cuestionadas, porque están establecidas en
el propio Texto Constitucional.

59. Ahora bien, con relación a la porción normativa "... en los casos y condiciones que
establezca la ley... en los centros penitenciarios más cercanos a su domicilio ...", que marcan
los alcances del derecho en cuestión, el Tribunal Pleno, al resolver entre otros, el amparo en
revisión 151/2011, refirió:

"... En cuanto a que, el precepto constitucional en comento establece que al conceder ese
derecho, éste quedará sujeto a los casos y condiciones que el legislador secundario federal o
local que, de acuerdo con sus atribuciones constitucionales establezca a través de
ordenamientos formal y materialmente legislativos, ello está reflejando que se trata de un
derecho limitado, restringido, no de un derecho incondicional o absoluto.

"Si ello es así, entonces el legislador secundario, en cumplimiento del mandato constitucional,
goza de la más amplia libertad de configuración de las hipótesis normativas, relacionadas con
la determinación de los requisitos y condiciones, a fin de que el sentenciado pueda alcanzar y
gozar de dicho beneficio, con la única limitante de no hacer nugatorio el ejercicio o el
reconocimiento de tal prerrogativa.

"Entonces, es a los órganos legislativos constitucionalmente competentes, por el principio de


reserva de ley, a quienes corresponde, a fin de que los sentenciados puedan purgar sus penas
en los centros penitenciarios cercanos a su domicilio, ponderar e instituir, de forma abstracta,
las condiciones que los individuos deben satisfacer para gozar del derecho relativo, así como
las circunstancias y los casos en que lo podrán hacer, siempre y cuando dicha disposición sea
válida, lo que implica que, además de estar expresamente prevista en la Constitución como tal,
sea idónea, necesaria y proporcional en relación con el fin que persigue, pues sólo así se evita
cualquier pretensión del legislador ordinario de hacer nugatorio un derecho
constitucionalmente reconocido. Ello, independientemente de que en su momento se permita
al afectado ejercer su garantía de audiencia ante la autoridad judicial correspondiente, que
determine el lugar en donde deba purgar la condena privativa de libertad impuesta en un
proceso penal ..."
60. Así, el derecho a compurgar la pena de prisión en un lugar cercano al domicilio del
sentenciado, se materializará en los casos y condiciones que establezca la ley.

61. Por tanto, el derecho fundamental en estudio, se encuentra sujeto a los casos y
condiciones que el legislador secundario establezca a través de ordenamientos formal y
materialmente legislativos; es decir, se trata de un derecho restringido, no de uno
incondicional o absoluto.

62. Al respecto, el Tribunal Pleno consideró que el legislador secundario goza de la más amplia
libertad de configuración de las hipótesis normativas, a fin de que la persona sentenciada
pueda alcanzar y gozar de ese derecho, con la única limitante de no hacer nugatorio el
ejercicio o el reconocimiento de tal prerrogativa.

III. Régimen de traslados en la Ley Nacional de Ejecución Penal

63. Conforme a lo señalado con anterioridad se advierte que la regla general aplicable es que
la persona se encuentre en el lugar más cercano a su domicilio, conforme a lo señalado en el
párrafo octavo del artículo 18 constitucional,(8) que se reglamentó en el artículo 49 de la Ley
Nacional de Ejecución Penal.(9) Prerrogativa que admite excepciones, en tanto no se trata de
un derecho absoluto; siendo que se encuentra sujeto a los casos y condiciones que el
legislador secundario establezca y correspondiendo a la autoridad judicial hacer la
ponderación respectiva.

64. En ese tenor, se establecieron en el capítulo V de la citada ley, tres supuestos de traslados
nacionales: el traslado voluntario, el traslado involuntario y la excepción al traslado voluntario.

Traslado voluntario.

65. Está regulado en el artículo 50 como una regla general, pues constituye el procedimiento
que se debe realizar para todos los traslados de los sentenciados o procesados. En lo
conducente, cuando una persona tiene interés en ser trasladada a un centro penitenciario
distinto de aquel en que se encuentra, es necesario que comparezca en audiencia ante el Juez
que corresponda, para que exponga su voluntad con la presencia de un defensor.

66. No obstante, para que se pueda llevar a cabo el traslado, es necesario que exista un
acuerdo entre la entidad de origen y la entidad de destino, o en su caso, entre la entidad
correspondiente y la Federación; y de ser así, no puede negarse esa prerrogativa, porque
únicamente se encuentra condicionada a lo establecido en el artículo 18 constitucional.
67. Beneficio que no asiste a las personas sentenciadas por delitos de delincuencia organizada,
y respecto de internos que requieran medidas especiales de seguridad.

Traslado involuntario

68. Conforme al artículo 51, de la legislación en estudio, el traslado involuntario debe observar
la misma regla; esto es, que sea autorizado previamente en audiencia pública por el Juez de
Control, o de ejecución, según sea el caso. Y de autorizarse, el sentenciado cuenta con el
recurso de apelación para impugnar la decisión.

69. Ahora bien, dado el uso del vocablo "involuntario", resulta lógico concluir que quien lo
solicita, es una persona distinta de aquella que es susceptible de ser trasladada; así, respecto
de quienes se encuentran sujetos a la prisión preventiva, quien solicita el traslado es el
Ministerio Público ante el Juez de Control, y en el caso de los sentenciados, la solicitud la hace
la autoridad administrativa penitenciaria.

70. Hasta aquí, el común denominador es la intervención previa de la autoridad judicial, que
tiene la facultad de contrastar los motivos por los que se realiza el traslado –con
independencia de si es voluntario o involuntario– pues su injerencia, es el único mecanismo
objetivo con el que cuentan las personas privadas de la libertad para hacer valer sus derechos;
además, dota de certeza jurídica tanto a la solicitud del traslado, como al sistema en que éste
se lleva a cabo.

Excepción al traslado voluntario

71. El tercer supuesto que contempla la Ley Nacional de Ejecución Penal, es el contenido en su
artículo 52, que autoriza a ir más allá de la regla general analizada, pues al margen de los
procedimientos referidos, permite que la autoridad administrativa penitenciaria, ordene y
ejecute sin control judicial previo el traslado de personas privadas de la libertad, bajo dos
condiciones: (i) que sea mediante una resolución; y, (ii) que dentro de las veinticuatro horas
siguientes, se notifique de la misma a la autoridad judicial.

72. Hecha la notificación, el Juez tendrá un plazo fatal de cuarenta y ocho horas para calificar la
legalidad de la determinación.

73. En contra de tal determinación procede el recurso de apelación. En el supuesto de que


fenezca ese plazo, y el Juez no se haya pronunciado, la persona privada de su libertad también
puede controvertir la resolución administrativa que determinó su traslado, en términos del
artículo 117 de la propia ley.
74. No obstante que la autorización del traslado en esos casos es aplicable únicamente a
supuestos específicos; a saber: a) en casos de delincuencia organizada y medidas especiales de
seguridad conforme a las leyes aplicables;(10) b) en casos de riesgo objetivo para la integridad
y la salud de la persona privada de su libertad; y, c) en caso de que se ponga en riesgo la
seguridad o gobernabilidad del centro penitenciario.

75. Hipótesis que se refieren a situaciones excepcionales, pues de la simple lectura del artículo
analizado, se aprecia que se encuentran de por medio nociones de interés superior, como la
seguridad, la integridad personal y la salud, que por su naturaleza exigen una celeridad que los
procedimientos a los que se ha hecho referencia podrían coartar, en detrimento de las
personas sujetas al traslado; sin que sea óbice a lo anterior, que también se prevean casos en
los que esté involucrada la delincuencia organizada o se trate de medidas especiales de
seguridad, puesto que estos últimos tienen un tratamiento diferenciado desde la Norma
Fundamental.

76. En otras palabras, al prever este tipo de supuestos, la ley reconoce la necesidad de
privilegiar, en todo momento, la vida, la seguridad y la salud de los internos, así como la
seguridad del propio centro penitenciario y su gobernabilidad; pues en esos casos, la omisión
de realizar los traslados, podría generar situaciones de gravedad o riesgo, ya sea para el propio
interno que solicita el amparo, o bien, para el resto de la población del centro de reclusión, e
incluso, para el propio sistema penitenciario.

IV. Análisis de constitucionalidad del artículo 52 de la Ley Nacional de Ejecución Penal

A. Violación al derecho de audiencia.

77. El principal motivo de disenso de la quejosa en que, a su parecer, el artículo 52 en cita,


faculta a la autoridad penitenciaria, para que, con sólo una resolución administrativa, pueda
ordenar y ejecutar el traslado de personas privadas de la libertad, contraviniendo el Texto
Constitucional, pues se sustituye al órgano jurisdiccional, sin que se garantice el derecho de
audiencia y defensa, cuya teleología es que la persona tenga la oportunidad de ser oído y
vencido en el juicio.

78. Al respecto, el Juez de amparo consideró que no le asiste la razón; porque el artículo 14 del
Pacto Fundamental, contempla los actos privativos, mientras que el artículo 16 se refiere a los
actos de molestia; siendo que para los actos es menester que se cumplan las formalidades del
procedimiento, entre las que se encuentra la audiencia previa; mientras que para los
segundos, no se requiere que se otorgue audiencia previa al gobernado; que en ese tenor, el
traslado emitido y ejecutado por la autoridad penitenciaria, participa de la naturaleza de un
acto de molestia y, por ende, para su emisión, no es necesaria la audiencia previa del afectado.
79. Para combatir la consideración anterior, la recurrente insiste en que, al autorizar el
precepto controvertido a la autoridad penitenciaria para ordenar y ejecutar un traslado de un
interno, contraría lo que señala nuestra Carta Magna, respecto a que la orden para el traslado
de internos es competencia exclusiva de la autoridad judicial y que no es delegable.

80. Esta Primera Sala considera que el agravio planteado por la quejosa es infundado.

81. Para explicar las razones que llevan a concluir así, es conveniente desentrañar los aspectos
más relevantes de la norma impugnada a partir del sistema normativo al que pertenece y los
fines que persigue en armonía con el Texto Constitucional.

82. Como se señaló con anterioridad, en la Ley Nacional de Ejecución Penal se establecen dos
tipos de decisiones respecto de traslados involuntarios, las que se llevan a cabo con
autorización judicial ex ante (artículo 51) y las realizadas con autorización judicial ex post
(artículo 52).

83. En el presente caso, la quejosa impugna la inconstitucionalidad del artículo 52, que se
transcribe a continuación:

"Artículo 52. Excepción al traslado voluntario

"La autoridad penitenciaria, como caso de excepción a lo dispuesto en el artículo 50, podrá
ordenar y ejecutar el traslado de personas privadas de la libertad, mediante resolución
administrativa con el único requisito de notificar al Juez competente dentro de las veinticuatro
horas siguientes de realizado el traslado, en los siguientes supuestos:

"I. En casos de delincuencia organizada y medidas especiales de seguridad;

"II. En casos de riesgo objetivo para la integridad y la salud de la persona privada de su


libertad; y,

"III. En caso de que se ponga en riesgo la seguridad o gobernabilidad del centro penitenciario.

"En todos los supuestos de excepción a los traslados sin autorización previa, el Juez tendrá un
plazo de cuarenta y ocho horas posteriores a la notificación para calificar la legalidad de la
determinación administrativa de traslado. En contra de la resolución judicial se podrá
interponer el recurso de apelación en los términos previstos en esta ley.

"En caso que dentro del plazo establecido, la autoridad jurisdiccional no se pronuncie respecto
de la legalidad del acto, la persona privada de la libertad podrá interponer una controversia
judicial contra la determinación administrativa."

84. Como se ha explicado, este artículo establece una de las excepciones al traslado voluntario
(que dentro del sistema normativo al que pertenece es la regla general); en el cual, a
diferencia del traslado contemplado en el artículo 51 de la normatividad en cita, no existe una
autorización judicial previa para que las autoridades penitenciarias lo lleven a cabo, ya que se
establece para determinados supuestos de urgencia, que ponen en peligro bienes como la
vida, la integridad, la seguridad, etcétera. Sin embargo, lo anterior no significa que la autoridad
judicial esté excluida de este procedimiento ya que, como se consagra en el mismo precepto,
es esta autoridad la que debe determinar su legalidad, calificando las razones que motivaron a
la autoridad penitenciaria a llevarlo a cabo (control judicial ex post).

85. En efecto, si bien el artículo impugnado autoriza a las autoridades penitenciarias para
ejecutarlo, cuando se trate de casos de delincuencia organizada, esté en riesgo la integridad y
la salud de la persona privada de la libertad o esté en riesgo la seguridad o gobernabilidad del
centro penitenciario,(11) esto sólo es una primera fase, que es a la que esta Primera Sala ha
denominado como fase administrativa.

86. No obstante, para efectos de un estudio integral de la norma sometida a examen, es


menester resaltar que además de implicar una determinación administrativa, el artículo
también prevé una segunda fase judicial, que inicia cuando la autoridad penitenciaria notifica a
la autoridad jurisdiccional, dentro de las veinticuatro horas posteriores al traslado, para que,
esta última, en un plazo de cuarenta y ocho horas, resuelva sobre la legalidad de la medida.

87. En ese orden, es posible advertir que el artículo entraña un procedimiento, regulado por la
propia ley, que inicia con la determinación administrativa de traslado y culmina cuando el Juez
se pronuncie sobre la legalidad de ésta.

88. Ahora, como es posible advertir de su propia construcción, el artículo prevé dos medios de
defensa legal con los que puede ser combatida la determinación de traslado: el recurso de
apelación y la controversia judicial; cuya procedencia depende del actuar del Juez de Control o
de Ejecución, ya que una vez que esa autoridad ha sido notificada de la orden de traslado
urgente o excepcional, cuenta con cuarenta y ocho horas para emitir la resolución en la que
calificará la legalidad de la orden de traslado, y contra dicha resolución es procedente el
recurso de apelación.
89. En cambio, si la autoridad judicial es omisa en pronunciarse sobre la legalidad de la
determinación administrativa que ordena el traslado dentro del término fijado, se actualizará
la procedencia de la controversia judicial.

90. En ese tenor, no es dable sostener que se viola la garantía de audiencia, contemplada en el
artículo 14 constitucional. Lo anterior, al tomar en cuenta la parte conducente de dicha norma,
que se transcribe a continuación:

"Nadie podrá ser privado de la libertad de sus propiedades, posesiones o derechos, sino
mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las
formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las leyes expedidas con anterioridad
al hecho."

91. Conforme a lo anterior, el derecho de audiencia implica otorgar al gobernado la


oportunidad de defensa, previo al acto privativo de la libertad, propiedad, posesiones o
derechos, imponiendo a las autoridades la obligación de que esta privación sea mediante
juicio, en el que se cumplan las formalidades del procedimiento, que son en esencia:

• La notificación del inicio de procedimiento y sus consecuencias;

• La oportunidad de ofrecer y desahogar las pruebas en que se finque la defensa;

• La oportunidad de alegar; y,

• El dictado de una resolución que dirima las cuestiones debatidas.

92. De no respetarse estos requisitos, se dejaría de cumplir con el fin de la garantía de


audiencia, que es evitar la indefensión del afectado.(12)

93. Ahora bien, este derecho está garantizado, con independencia de que sólo se pueda
ejercer hasta una segunda etapa, ya que como se ha anticipado, el artículo impugnado
contempla un verdadero procedimiento en el que participa una autoridad judicial.

94. En efecto, si bien es verídico que, en la fase administrativa del traslado excepcional, no es
posible prever a favor del quejoso todas las prerrogativas a que se ha hecho referencia, esto es
así, atendiendo precisamente a la urgencia que conlleva su ejecución. Lo anterior porque a
diferencia de los traslados voluntario e involuntario, en este tipo de traslados excepcionales la
autorización es ex post, atendiendo precisamente a su necesidad ante circunstancias que
ponen en peligro bienes de la mayor relevancia, tales como: la vida, la integridad, la seguridad,
entre otros, de personas privadas de la libertad que están bajo el cuidado del Estado, por lo
que está obligado a proteger sus derechos;(13) también el control, la gobernabilidad y el
adecuado funcionamiento del sistema penitenciario.

95. Así, esta Primera Sala considera que este traslado excepcional obedece a la peculiaridad de
los supuestos en que procede, al tener como objeto proteger a la propia persona trasladada, a
otros internos y al centro mismo, respecto de conductas o situaciones que los pongan en
peligro, no solamente tomando en cuenta bienes jurídicos individuales, sino también aquellos
que presentan una titularidad colectiva.

96. En ese tenor, para garantizar el eficaz cumplimiento de esos fines públicos, es necesario
que, al estar ante los supuestos de urgencia contemplados en la norma, se permita a la
autoridad administrativa actuar de una manera rápida, a fin de salvaguardar el bien común de
las personas que están bajo su custodia, ya que podrían estar en riesgo la vida, la salud, la
dignidad o la seguridad de cualquier interno y la gobernabilidad, civilidad y seguridad del
centro de reclusión.

97. En congruencia con lo anterior, las razones aducidas para trasladar a una persona deben
estar relacionadas con la protección de los bienes particulares o colectivos mencionados o con
el control, gobernabilidad y operatividad de centros penitenciarios, de forma tal que debe
examinarse minuciosamente por la autoridad judicial que el traslado atienda a esos supuestos
y que con la medida se respete la dignidad y los derechos humanos de las personas
trasladadas.

98. Ello, porque el Juez competente tiene un papel garante en el proceso que vigila, de ahí que
tenga la obligación de observar no sólo los requisitos legales para efectuar su
pronunciamiento, sino también diversos elementos que rodean las circunstancias particulares
de cada caso, a fin de salvaguardar los derechos humanos que pudieran verse vulnerados y así
dotar de legitimidad y certeza el pronunciamiento que al efecto resultare procedente, pues de
lo contrario se privaría de objeto a esta figura jurídica.

99. Además, se debe resaltar que dentro de este procedimiento de traslado excepcional, una
vez que se haga calificación por parte de la autoridad judicial, su determinación será notificada
al afectado, quien tendrá oportunidad de impugnarla mediante el recurso de apelación
respectivo; y, en el caso de que no se hiciera dicha calificativa, se podrá interponer la
controversia respectiva.

100. Por lo anterior, es claro que no se transgrede el derecho de audiencia señalado, porque si
bien la autoridad penitenciaria en un primer momento, puede ejecutar en un traslado ante
diversas situaciones de emergencia que ponen en peligro bienes de gran relevancia, esto no la
releva de que se someta al conocimiento de la autoridad judicial el control de legalidad del
mismo, quien deberá examinar si efectivamente se reúnen los requisitos plasmados en la
norma para su ejecución.

101. En ese sentido el derecho a que sea la autoridad judicial la que decida sobre las
cuestiones inherentes a la pena, está garantizado, con independencia de que ese derecho sólo
se pueda ejercer hasta la segunda etapa, ya que la ley dispone de los mecanismos idóneos
para que la autoridad penitenciaria sea revisada, pues de resultar favorable la determinación
alcanzada en alguno de los medios de defensa antes enunciados, el efecto será devolver a la
persona privada de su libertad al lugar de reclusión de origen.

102. De allí que, no asista la razón a la recurrente cuando señala que la excepción al traslado
voluntario contravenga el Texto Constitucional al permitir una actuación administrativa sin que
se observe el derecho de audiencia, ya que –como se analizó– dicho acto siempre será
controlado por una autoridad judicial y el derecho de audiencia tendrá plenos efectos al
momento en que se convalide el traslado y en su caso se impugne en apelación.

B. Violación al derecho a la reinserción social.

103. En diverso aspecto, la quejosa refiere que el precepto impugnado viola su derecho a la
reinserción social, consagrado en el artículo 18 constitucional, porque no se le permite convivir
con su familia, tener mayores oportunidades de salud, entre otros, que se anularían al alejarlo
de sus seres queridos; al respecto, se advierte que el Juez de amparo no dio respuesta a ese
planteamiento, sin que la recurrente esgrimiera agravio al respecto. En ese tenor, esta Primera
Sala procederá a su estudio, supliendo la deficiencia de sus planteamientos.

104. Como se mencionó con antelación, el derecho a compurgar la pena en los centros
penitenciarios cercanos a su domicilio puede ser modulado en casos específicos, como el de la
quejosa, por requerir medidas especiales de seguridad. Lo anterior se puede advertir con la
lectura de la porción específica del precepto de nuestra Carta Magna a que se hace referencia:

"Los sentenciados, en los casos y condiciones que establezca la ley, podrán compurgar sus
penas en los centros penitenciarios más cercanos a su domicilio, a fin de propiciar su
reintegración a la comunidad como forma de reinserción social. Esta disposición no aplicará en
caso de delincuencia organizada y respecto de otros internos que requieran medidas
especiales de seguridad."

105. En efecto, el penúltimo párrafo del artículo 18 constitucional contiene diversas


prevenciones relacionadas con el régimen penitenciario, particularmente, el lugar en que se
debe ejecutar la pena de prisión que, si bien es cierto, inicialmente podrá ser en el centro
penitenciario más cercano a su domicilio, con la clara finalidad de facilitar su reinserción a la
sociedad, lo cierto es que el texto del citado párrafo permite advertir que el Constituyente no
concibió tal posibilidad como un derecho automático para el sentenciado, es decir, como una
opción siempre segura, ineludible y obligatoria para la autoridad, sino limitado o circunscrito a
lo establecido por las normas instrumentales aplicables, especificando con claridad que esa
disposición no aplicará en caso de delincuencia organizada y respecto de los internos que
requieran medidas especiales de seguridad.

106. Además, en dicho párrafo se señala que ese derecho a compurgar sus penas en los
centros penitenciarios más cercanos a su domicilio, será en los casos y condiciones que
establezca la ley; por lo que se pone de manifiesto, por una parte, que serán los órganos
legislativos los que han de ponderar las condiciones y circunstancias para que opere este
supuesto y, por otra, que se trata de una limitación expresamente contemplada en la propia
Constitución Federal, para los casos de delincuencia organizada y medidas especiales de
seguridad, lo que abre la posibilidad para que la autoridad competente, atendiendo a las
necesidades de traslado, mediante resolución debidamente fundada y motivada, determine el
lugar en que aquél debe cumplir la pena impuesta.

107. De manera adicional, este Alto Tribunal se ha pronunciado en el sentido de que, el hecho
que el sentenciado no se encuentre cerca de su domicilio, de ninguna manera significa que no
estará en un ambiente adecuado para su desarrollo integral que es finalmente lo que se
persigue con la reinserción, no obstante que esté alejado de su domicilio ordinario.(14)

108. Como se señaló en apartados anteriores, la excepción al traslado voluntario se instauró


en función de la necesidad preponderante de salvaguardar ciertos aspectos de interés
superior, entendiendo éstos como la seguridad y la vida de los internos, así como la
gobernabilidad del centro penitenciario, los cuales son esenciales para los fines de reinserción
y el cumplimiento de las obligaciones que adquiere el Estado con las personas privadas de su
libertad.

109. Por tanto, contrario a lo manifestado por la recurrente, no es dable considerar que el
precepto impugnado contravenga el artículo 18 constitucional.

C. Adecuación a perspectiva de género y al interés superior del menor.

110. En un sentido similar, debe estimarse infundado el argumento relativo a que el artículo 52
de la Ley Nacional de Ejecución Penal es contrario a la Constitución Federal, pues para su
construcción no fue tomado en cuenta que la norma también se encuentra dirigida a las
mujeres, es decir, que carece de perspectiva de género y de una adecuación al interés superior
del menor, en el caso de que aquéllas tuvieran hijos.
111. Con independencia de que tal argumento tampoco haya sido atendido por el Juez de
Distrito y ello no haya sido motivo de agravio por la quejosa; en un estudio integral de la
norma, debe decirse que no le asiste la razón en cuanto a que la norma es inconstitucional, por
no prevenir las situaciones particulares que engloban las personas que además de estar
privadas de su libertad, guardan cierta vulnerabilidad frente al orden jurídico.

112. Inicialmente, debe decirse que no asiste la razón a la quejosa en relación con que el
legislador, al emitir la referida ley, fue omiso en hacerlo conforme los principios de interés
superior del menor y perspectiva de género. Ello, porque de un análisis integral de ese cuerpo
normativo, es posible advertir que existen preceptos específicos tendentes a proteger dicha
interseccionalidad en tratándose de traslados urgentes decretados a mujeres privadas de la
libertad.

113. Al respecto, el artículo 10 cobra especial relevancia puesto que, además de prescribir
diversos derechos especialmente enfocados a mujeres que se encuentran privadas de la
libertad,(15) dispone que: "En el supuesto en el que las autoridades determinen el traslado de
una mujer embarazada o cuyos hijos o hijas vivan en el centro penitenciario con ella, se
garantizará en todo momento el interés superior del menor."

114. De igual forma, en el diverso 53, se establece una prohibición a las autoridades
penitenciarias para someter a traslado involuntario a mujeres embarazadas y a mujeres
privadas de la libertad cuyas hijas o hijos vivan con ellas en el centro penitenciario.(16)

115. En ese tenor, es posible afirmar que el legislador no fue ajeno a la observancia de las
directrices fundamentales invocadas por la quejosa, pues dentro del sistema normativo en
análisis sí hizo especial énfasis a las situaciones –relativas a los traslados– que podrían vulnerar
el interés superior del menor en relación con los menores hijos de las mujeres privadas de su
libertad.

116. En ese sentido, el simple señalamiento de que en la norma controvertida no se reguló de


forma específica que la calificación de legalidad de la excepción al traslado voluntario debía
hacerse, en tratándose de mujeres, con perspectiva de género y, en el caso de que éstas
tuvieran hijos menores, atendiendo al interés superior de éstos, llevaría al extremo de que
toda situación particular pudiera recurrirse bajo el argumento de que no hay una regulación
que cada persona considere ideal para sus casos específicos.

117. Tal situación tornaría imposible la labor legislativa, pues ésta se vería obligada a describir
innumerables supuestos en aras de abarcar una totalidad de casos que, derivado de la
dinámica social en la que se desenvuelve (compleja, plural y cambiante), sería imposible
prever, volviendo las normas obsoletas y obligando a su reforma constante, lo cual las privaría
de todo sentido y objetividad.

118. Bajo tales consideraciones, contrario a lo argüido por la recurrente, esta Primera Sala
sostiene la constitucionalidad de la norma analizada en estas líneas, toda vez que como se
demostró a partir del estudio emprendido, ésta no vulnera los derechos reclamados. En
consecuencia, lo procedente es, en la materia de la revisión competencia de esta Suprema
Corte, confirmar la sentencia recurrida y negar el amparo y protección de la Justicia Federal en
relación con la alegada inconstitucionalidad del artículo 52 de la Ley Nacional de Ejecución
Penal.

119. SÉPTIMO.—Reserva de jurisdicción al Tribunal Colegiado. Se reserva jurisdicción al


Tribunal Colegiado, respecto de los tópicos de legalidad que subsistan; por tanto,
devuélvansele los autos con el objeto de que dentro del ámbito de su competencia, se
pronuncie respecto de los correspondientes planteamientos, atendiendo a lo siguiente:

I. Se haga una revisión de las constancias respectivas, a efecto de verificar si las hijas de la
recurrente son menores de edad; y, de ser así, se tome la situación que guarda la relación
entre la quejosa y sus hijas para que, de ser el caso, se pronuncie en relación con el interés
superior de aquéllas en su calidad de menores y se resuelva también con perspectiva de
género conforme a su derecho de la persona trasladada a la familia.

II. Hecho lo anterior, y de ser procedente, resuelva en virtud de lo que resulte más favorable
para los intereses de las menores, haciendo una ponderación entre ello y las circunstancias
específicas y particulares de la quejosa dentro del centro de reclusión, merced de las cuales se
ordenó su traslado.

120. Lo anterior a la luz de la doctrina constitucional que ha emitido esta Primera Sala,
respecto al derecho a la familia de las personas privadas de la libertad (amparo en revisión
1219/2016);(17) el interés superior del menor (amparo directo en revisión 4416/2013);(18) el
principio de mantenimiento del menor en su familia (amparo en revisión 644/2016);(19) y la
situación de reclusión y la relación maternal.

121. En los cuales se determinó, en esencia, que:

• El Estado puede trasladar a las personas internas en un centro de reclusión a uno diverso; sin
embargo, la importancia de preservar los lazos familiares del interno con su núcleo familiar y el
interés de tutelar el interés superior de los menores de edad, cuando uno de sus padres se
encuentre en prisión, obligan a quienes deben aplicar la norma impugnada a realizar un
ejercicio de ponderación de esos derechos, frente a los supuestos de traslado excepcional, de
tal forma que la persona interna pueda convivir de manera simultánea con su núcleo familiar,
y sobre todo, se reitera, cuando haya hijos menores de edad, con objeto de garantizar su
interés superior.

• Es necesario advertir que para valorar el interés superior del menor, muchas veces se
impone un estudio comparativo y en ocasiones beligerante entre varios intereses en conflicto,
por lo que el Juez tendrá que examinar, minuciosamente, las circunstancias específicas de cada
caso para poder llegar a una solución estable, justa y equitativa, especialmente, para el menor,
cuyos intereses deben primar frente a los demás que puedan entrar en juego, procurando la
concordancia e interpretación de las normas jurídicas en la línea de favorecer al menor.

• Que el Estado debe no sólo resguardar la estabilidad de los niños en su núcleo familiar, sino
garantizar que aquéllos puedan gozar efectivamente de sus relaciones familiares. Así, si la
separación se estima necesaria por encontrarse una afectación a los bienes o derechos del
infante, el Estado debe velar porque el niño mantenga contacto constante con sus padres, a
menos que ello resulte contrario a los bienes o derechos del menor.

• Que el hecho de que la madre de un menor esté privada de su libertad es una circunstancia
que puede impedir que el niño disfrute plenamente de la relación maternal. Por tanto, en este
supuesto el Estado tiene a su cargo distintos deberes encaminados a reducir estas dificultades.
Últimadamente, estos deberes cumplen el propósito de que la situación de reclusión no se
traduzca en la necesidad de separar a un niño del seno materno, en un momento en el que
aquél necesita sustancialmente de los cuidados de su madre.

• Que, no obstante, hay que recalcar que el derecho del menor a convivir con su madre es
importante en la medida en la que tal circunstancia sea la que mejor convenga a los intereses
del niño. En efecto, este derecho se debe garantizar en tanto existan bases sólidas para afirmar
que ese estado de cosas es apropiado a la luz del interés superior del menor. Sin embargo, la
realidad puede ser diferente.

• Que hay una expectativa alta frente al interés superior del niño, pero no es absoluta, caso
por caso se debe analizar con el objeto de determinar si hay suficientes elementos que
derroten ese derecho.

122. Cuestiones que se deben validar pues, el presente asunto podría implicar derechos de
menores y, para estar en aptitud de pronunciarse al respecto –con independencia del sentido–
se debe emprender un análisis más profundo del caso concreto que estaba sometiéndose a su
consideración.
123. De acuerdo con lo anterior, a juicio de esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, se debe realizar una valoración de las particulares circunstancias de la interna,
ponderándolas frente a las circunstancias que motivan su traslado, atendiendo al impacto que
pudiese tomar su decisión sobre el bienestar psicológico o emocional de las menores.

124. Consecuentemente, la aplicación de la norma se debe realizar de conformidad con el


derecho de la persona privada de la libertad a convivir con su familia; y, preponderantemente
tomando en cuenta los derechos de los menores de edad (si aún lo son) a la convivencia con su
madre, que se encuentra privada de la libertad.

125. Por lo anteriormente expuesto y fundado se

RESUELVE:

PRIMERO.—Se confirma la sentencia recurrida.

SEGUNDO.—La Justicia de la Unión no ampara ni protege a **********, en contra de la


expedición del artículo 52 de la Ley Nacional de Ejecución Penal.

TERCERO.—Se reserva jurisdicción al Tribunal Colegiado de origen, en términos de la presente


ejecutoria.

Notifíquese; con testimonio de esta resolución, vuelvan los autos relativos al lugar de su origen
y, en su oportunidad, archívese el toca como asunto concluido.

Así, lo resolvió la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por unanimidad de
cuatro votos de las y los Ministros: Norma Lucía Piña Hernández, quien se reserva su derecho a
formular voto concurrente; Jorge Mario Pardo Rebolledo (ponente), Alfredo Gutiérrez Ortiz
Mena y presidenta Ana Margarita Ríos Farjat. Ausente el Ministro Juan Luis González Alcántara
Carrancá.

En términos de lo previsto en los artículos 113 y 116 de la Ley General de Transparencia y


Acceso a la Información Pública; 110 y 113 de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la
Información Pública; y el Acuerdo General 11/2017, del Pleno de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, publicado el dieciocho de septiembre de dos mil diecisiete en el Diario Oficial de
la Federación, en esta versión pública se suprime la información considerada legalmente como
reservada o confidencial que encuadra en esos supuestos normativos.
Nota: Las tesis aislada y de jurisprudencia de rubros: "ORDEN DE TRASLADO. DEBE REUNIR LOS
REQUISITOS DE FUNDAMENTACIÓN Y MOTIVACIÓN PREVISTOS POR EL ARTÍCULO 16
CONSTITUCIONAL." y "PENAS. SU EJECUCIÓN ES COMPETENCIA EXCLUSIVA DEL PODER
JUDICIAL, A PARTIR DEL 19 DE JUNIO DE 2011." citadas en esta sentencia, aparecen publicadas
con las claves XIX.2o.20 A y P./J. 17/2012 (10a.) en el Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta, Novena Época, Tomo VIII, agosto de 1998, página 886, con número de registro digital:
195842; y Décima Época, Libro XIII, Tomo 1, octubre de 2012, página 18, con número de
registro digital: 2001988, respectivamente.

Las tesis aisladas de títulos y subtítulos: "ORDEN DE TRASLADO DE UN CENTRO PENITENCIARIO


A OTRO SIN AUTORIZACIÓN PREVIA DE LA AUTORIDAD JUDICIAL. EFECTOS DE LA CONCESIÓN
DEL AMPARO PROMOVIDO EN SU CONTRA, CUANDO LA AUTORIDAD ADMINISTRATIVA NO
LOGRA SU CONVALIDACIÓN EN CASO DE QUE ALEGUE UN SUPUESTO DE EXCEPCIÓN.",
"ORDEN DE TRASLADO DE UN CENTRO DE RECLUSIÓN A OTRO. LA EXCEPCIÓN PREVISTA EN EL
ARTÍCULO 52 DE LA LEY NACIONAL DE EJECUCIÓN PENAL, QUE FACULTA A LA AUTORIDAD
PENITENCIARIA PARA EMITIRLA Y EJECUTARLA EN CASOS ESPECÍFICOS MEDIANTE RESOLUCIÓN
ADMINISTRATIVA, ES TRANSITORIA EN LA MEDIDA EN QUE NO CONLLEVA UNA DECISIÓN
DEFINITIVA SOBRE ESE ACTO DE MOLESTIA." y "TRASLADO DE INTERNOS DE UN CENTRO
PENITENCIARIO A OTRO SIN AUTORIZACIÓN JUDICIAL PREVIA. EL PROCEDIMIENTO
EXCEPCIONAL PREVISTO EN EL ARTÍCULO 52 DE LA LEY NACIONAL DE EJECUCIÓN PENAL
CONSTITUYE UN SOLO ACTO INTEGRADO POR UNA FASE ADMINISTRATIVA Y OTRA JUDICIAL,
POR LO QUE NO SE ACTUALIZA LA CAUSAL DE IMPROCEDENCIA DE CESACIÓN DE EFECTOS
CUANDO EL JUEZ DE CONTROL LO CONVALIDA." citadas en esta sentencia, aparecen
publicadas con los números de identificación I.7o.P.78 P (10a.), I.1o.P.79 P (10a.) y I.2o.P.64 P
(10a.) en el Semanario Judicial de la Federación de los viernes 4 de agosto de 2017 a las 10:12
horas, 10 de noviembre de 2017 a las 10:21 horas y 6 de septiembre de 2019 a las 10:15 horas,
así como en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libros 45, Tomo
IV, agosto de 2017, página 2974, con número de registro digital: 2014847; 48, Tomo III,
noviembre de 2017, página 2077, con número de registro digital: 2015525 y 70, Tomo III,
septiembre de 2019, página 2264, con número de registro digital: 2020572, respectivamente.

________________
1. "IMPROCEDENCIA. ESTUDIO OFICIOSO EN EL RECURSO DE REVISIÓN DE MOTIVOS DIVERSOS
A LOS ANALIZADOS EN LA SENTENCIA COMBATIDA. Es cierto que las consideraciones
expuestas en la sentencia recurrida, que no son impugnadas en vía de agravio por el
recurrente a quien perjudican, deben tenerse firmes para seguir rigiendo en lo conducente al
fallo, pero esto no opera en cuanto a la procedencia del juicio de amparo, cuando se advierte
la existencia de una causa de improcedencia diferente a la que el juzgador de primer grado
estimó actualizada o desestimó o, incluso, de un motivo diferente de los apreciados en
relación con una misma causa de improcedencia, pues en este caso, el tribunal revisor debe
emprender su estudio de oficio, ya que sobre el particular sigue vigente el principio de que
siendo la procedencia de la acción constitucional de orden público, su análisis debe efectuarse
sin importar que las partes la aleguen o no, y en cualquier instancia en que el juicio se
encuentre, de conformidad con lo dispuesto en el último párrafo del artículo 73 de la Ley de
Amparo. Este aserto encuentra plena correspondencia en el artículo 91 de la legislación de la
materia, que establece las reglas para resolver el recurso de revisión, entre las que se
encuentran, según su fracción III, la de estudiar la causa de improcedencia expuesta por el Juez
de Distrito y, de estimarla infundada, confirmar el sobreseimiento si apareciere probado otro
motivo legal, lo que patentiza que la procedencia puede examinarse bajo supuestos diversos
que no sólo involucran a las hipótesis legales apreciadas por el juzgador de primer grado, sino
también a los motivos susceptibles de actualizar esas hipótesis, lo que en realidad implica que,
a pesar de que el juzgador haya tenido por actualizada o desestimado determinada
improcedencia, bien puede abordarse su estudio bajo un matiz distinto que sea generado por
diversa causa constitucional, legal o jurisprudencial, o aun ante la misma causa por diverso
motivo, pues no puede perderse de vista que las causas de improcedencia pueden actualizarse
por diversos motivos, por lo que si el inferior estudió sólo alguna de ellas, es dable e incluso
obligatorio que se aborden por el revisor, pues al respecto, no existe pronunciamiento que
pueda tenerse firme." Registro digital: 192902. Instancia: Pleno. Novena Época. Materias
común. Tesis: P./J. 122/99. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo X,
noviembre de 1999, página 28, tipo: jurisprudencia.

2. En sesión de diecisiete de octubre de dos mil dieciocho, bajo la ponencia del Ministro José
Ramón Cossío Díaz, por mayoría de tres votos, en contra de los emitidos por el Ministro Arturo
Zaldívar Lelo de Larrea y la Ministra Norma Lucía Piña Hernández, quien se reservó el derecho
de formular voto particular en cuanto al fondo.

3. Los cuales en la parte que interesa establecen:

"Artículo 18. Sólo por delito que merezca pena privativa de libertad habrá lugar a prisión
preventiva. El sitio de ésta será distinto del que se destinare para la extinción de las penas y
estarán completamente separados. ...

"El sistema penitenciario se organizará sobre la base del respeto a los derechos humanos, del
trabajo, la capacitación para el mismo, la educación, la salud y el deporte como medios para
lograr la reinserción del sentenciado a la sociedad y procurar que no vuelva a delinquir,
observando los beneficios que para él prevé la ley. Las mujeres compurgarán sus penas en
lugares separados de los destinados a los hombres para tal efecto. ...
"La Federación y las entidades federativas podrán celebrar convenios para que los
sentenciados por delitos del ámbito de su competencia extingan las penas en establecimientos
penitenciarios dependientes de una jurisdicción diversa. ..."

"Artículo 21. La investigación de los delitos corresponde al Ministerio Público y a las policías,
las cuales actuarán bajo la conducción y mando de aquél en el ejercicio de esta función. ...

"La imposición de las penas, su modificación y duración son propias y exclusivas de la


autoridad judicial. ..."

"Artículo 1o. En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos
humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el
Estado Mexicano sea Parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no
podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta
Constitución establece.

"Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover,


respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de
universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado
deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los
términos que establezca la ley. ..."

4. "Artículo 73. El Congreso tiene facultad:

"...

"XXI. Para expedir:

"...

"c) La legislación única en materia procedimental penal, de mecanismos alternativos de


solución de controversias y de ejecución de penas que regirá en la República en el orden
federal y en el fuero común."

5. "Artículo 1. Objeto de la ley

"La presente ley tiene por objeto:

"I. Establecer las normas que deben de observarse durante el internamiento por prisión
preventiva, en la ejecución de penas y en las medidas de seguridad impuestas como
consecuencia de una resolución judicial;

"II. Establecer los procedimientos para resolver las controversias que surjan con motivo de la
ejecución penal; y,

"III. Regular los medios para lograr la reinserción social.

"Lo anterior, sobre la base de los principios, garantías y derechos consagrados en la


Constitución, tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea Parte y en esta ley."
6. "Artículo 2. Ámbito de aplicación

"Las disposiciones de esta ley son de orden público y de observancia general en la Federación y
las entidades federativas, respecto del internamiento por prisión preventiva, así como en la
ejecución de penas y medidas de seguridad por delitos que sean competencia de los tribunales
de fuero federal y local, según corresponda, sobre la base de los principios, garantías y
derechos consagrados en la Constitución, en los tratados internacionales de los que el Estado
Mexicano sea Parte, y en esta ley. ..."

7. El texto anterior a la reforma indicada disponía:

"La Federación, los Estados y el Distrito Federal podrán celebrar convenios para que los
sentenciados por delitos del ámbito de su competencia extingan las penas en establecimientos
penitenciarios dependientes de una jurisdicción diversa."

8. "Artículo 18. Sólo por delito que merezca pena privativa de libertad habrá lugar a prisión
preventiva. El sitio de ésta será distinto del que se destinare para la extinción de las penas y
estarán completamente separados.

"...

"Los sentenciados, en los casos y condiciones que establezca la ley, podrán compurgar sus
penas en los centros penitenciarios más cercanos a su domicilio, a fin de propiciar su
reintegración a la comunidad como forma de reinserción social. Esta disposición no aplicará en
caso de delincuencia organizada y respecto de otros internos que requieran medidas
especiales de seguridad."

9. "Artículo 49. Previsión general

"Las personas sujetas a prisión preventiva deberán cumplir con la resolución judicial privativa
de la libertad en los centros penitenciarios más cercanos al lugar donde se está llevando a cabo
su proceso. Las personas sentenciadas podrán cumplir con la resolución judicial privativa de la
libertad en los centros penitenciarios más cercanos a su domicilio. Esta disposición no aplica en
el caso de delincuencia organizada y respecto de otras personas privadas de la libertad que
requieran medidas especiales de seguridad en los términos del penúltimo párrafo del artículo
18 constitucional."

10. En relación con este inciso se advierte que la Ley General para Prevenir y Sancionar los
Delitos en Materia de Secuestro, Reglamentaria de la Fracción XXIII del Artículo 73 de la
CPEUM, en su artículo 46 autoriza imponer medidas especiales de vigilancia a los procesados o
sentenciados en términos de la misma.

11. Cfr. Recursos de queja 36/2020, 46/2020, ambos fallados por esta Primera Sala, en sesión,
por unanimidad de cinco votos; y, queja 166/2019, fallada también por esta Primera Sala, en
sesión de tres de febrero de dos mil veintiuno, por unanimidad de cinco votos.
12. Al respecto, resulta ilustrativa la tesis de título, subtítulo y texto siguientes:

"DERECHO AL DEBIDO PROCESO. SU CONTENIDO. Dentro de las garantías del debido proceso
existe un ‘núcleo duro’, que debe observarse inexcusablemente en todo procedimiento
jurisdiccional, y otro de garantías que son aplicables en los procesos que impliquen un ejercicio
de la potestad punitiva del Estado. Así, en cuanto al ‘núcleo duro’, las garantías del debido
proceso que aplican a cualquier procedimiento de naturaleza jurisdiccional son las que esta
Suprema Corte de Justicia de la Nación ha identificado como formalidades esenciales del
procedimiento, cuyo conjunto integra la ‘garantía de audiencia’, las cuales permiten que los
gobernados ejerzan sus defensas antes de que las autoridades modifiquen su esfera jurídica
definitivamente. Al respecto, el Tribunal en Pleno de esta Suprema Corte de Justicia de la
Nación, en la jurisprudencia P./J. 47/95, publicada en el Semanario Judicial de la Federación y
su Gaceta, Novena Época, Tomo II, diciembre de 1995, página 133, de rubro: ‘FORMALIDADES
ESENCIALES DEL PROCEDIMIENTO. SON LAS QUE GARANTIZAN UNA ADECUADA Y OPORTUNA
DEFENSA PREVIA AL ACTO PRIVATIVO.’, sostuvo que las formalidades esenciales del
procedimiento son: (i) la notificación del inicio del procedimiento; (ii) la oportunidad de
ofrecer y desahogar las pruebas en que se finque la defensa; (iii) la oportunidad de alegar; y,
(iv) una resolución que dirima las cuestiones debatidas y cuya impugnación ha sido
considerada por esta Primera Sala como parte de esta formalidad. Ahora bien, el otro núcleo
es identificado comúnmente con el elenco de garantías mínimo que debe tener toda persona
cuya esfera jurídica pretenda modificarse mediante la actividad punitiva del Estado, como
ocurre, por ejemplo, con el derecho penal, migratorio, fiscal o administrativo, en donde se
exigirá que se hagan compatibles las garantías con la materia específica del asunto. Por tanto,
dentro de esta categoría de garantías del debido proceso, se identifican dos especies: la
primera, que corresponde a todas las personas independientemente de su condición,
nacionalidad, género, edad, etcétera, dentro de las que están, por ejemplo, el derecho a
contar con un abogado, a no declarar contra sí mismo o a conocer la causa del procedimiento
sancionatorio; y la segunda, que es la combinación del elenco mínimo de garantías con el
derecho de igualdad ante la ley, y que protege a aquellas personas que pueden encontrarse en
una situación de desventaja frente al ordenamiento jurídico, por pertenecer a algún grupo
vulnerable, por ejemplo, el derecho a la notificación y asistencia consular, el derecho a contar
con un traductor o intérprete, el derecho de las niñas y los niños a que su detención sea
notificada a quienes ejerzan su patria potestad y tutela, entre otras de igual naturaleza."
Registro digital: 2005716. Instancia: Primera Sala. Décima Época. Materias constitucional y
común. Tesis: 1a./J. 11/2014 (10a.). Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación,
Libro 3, febrero de 2014, Tomo I, página 396, tipo: jurisprudencia.

13. "El Estado es garante de los derechos de los detenidos y debe ofrecer a estas condiciones
de vida compatibles con su dignidad.". Corte IDH. Caso Neira Alegría y otros Vs. Perú. Fondo,
Reparaciones y Costas, Sentencia de 30 de mayo de 1999, párrafo 195.

14. en revisión, fallado por el Tribunal Pleno en sesión de doce de enero de dos mil doce,
mayoría de 9 votos.
15. "Artículo 10. Derechos de las mujeres privadas de su libertad en un centro penitenciario.

"Además de los derechos establecidos en el artículo anterior, las mujeres privadas de la


libertad tendrán derecho a:

"I. La maternidad y la lactancia;

"II. Recibir trato directo de personal penitenciario de sexo femenino, específicamente en las
áreas de custodia y registro. Tratándose de la atención médica podrá solicitar que la examine
personal médico de sexo femenino, se accederá a esa petición en la medida de lo posible,
excepto en las situaciones que requieran intervención médica urgente. Si pese a lo solicitado,
la atención médica es realizada por personal médico de sexo masculino, deberá estar presente
un miembro del personal del centro penitenciario de sexo femenino;

"III. Contar con las instalaciones adecuadas y los artículos necesarios para una estancia digna y
segura, siendo prioritarios los artículos para satisfacer las necesidades de higiene propias de su
género;

"IV. Recibir a su ingreso al centro penitenciario, la valoración médica que deberá comprender
un examen exhaustivo a fin de determinar sus necesidades básicas y específicas de atención de
salud;
"V. Recibir la atención médica, la cual deberá brindarse en hospitales o lugares específicos
establecidos en el centro penitenciario para tal efecto, en los términos establecidos en la
presente ley;

"VI. Conservar la guardia y custodia de su hija o hijo menor de tres años a fin de que pueda
permanecer con la madre en el centro penitenciario, de conformidad a las disposiciones
aplicables;

"VII. Recibir la alimentación adecuada y saludable para sus hijas e hijos, acorde con su edad y
sus necesidades de salud con la finalidad de contribuir a su desarrollo físico y mental, en caso
de que permanezcan con sus madres en el centro penitenciario;

"VIII. Recibir educación inicial para sus hijas e hijos, vestimenta acorde a su edad y etapa de
desarrollo, y atención pediátrica cuando sea necesario en caso de que permanezcan con sus
madres en el centro penitenciario, en términos de la legislación aplicable;

"IX. Acceder, a los medios necesarios que les permitan a las mujeres con hijas e hijos a su cargo
adoptar disposiciones respecto a su cuidado.

"Para el caso de las mujeres que deseen conservar la custodia de la hija o el hijo menor de tres
años, durante su estancia en el centro penitenciario y no hubiera familiar que pudiera hacerse
responsable en la familia de origen, la autoridad penitenciaria establecerá los criterios para
garantizar el ingreso de la niña o el niño.

"Se notificará a la Procuraduría Federal de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes o a sus


equivalentes en las entidades federativas;

"X. Contar con las instalaciones adecuadas para que sus hijas e hijos reciban la atención
médica, de conformidad con el interés superior de la niñez, atendiendo a su edad, condiciones
y a sus necesidades de salud específicas; y,

"XI. Los demás previstos en las disposiciones legales aplicables.


"La autoridad penitenciaria coadyuvará con las autoridades corresponsables, en el ámbito de
su competencia, para proporcionar las condiciones de vida que garanticen el sano desarrollo
de niñas y niños.

"Para los efectos de las fracciones I y IV de este artículo, las mujeres en reclusión podrán
conservar la custodia de sus hijas e hijos en el interior de los centros penitenciarios. La
autoridad penitenciaria, atendiendo el interés superior de la niñez, deberá emitir el dictamen
correspondiente.

"Si la hija o el hijo tuviera una discapacidad, se podrá solicitar a la autoridad penitenciaria la
ampliación del plazo de estancia al cuidado de la madre. En todo caso, se resolverá
ponderando el interés superior de la niñez.

"En el supuesto de que la madre no deseara conservar la custodia de sus hijas e hijos, estos
serán entregados a la institución de asistencia social competente, en un término no mayor a
veinticuatro horas, en donde se harán los trámites correspondientes, de acuerdo con la
legislación aplicable.

"La autoridad penitenciaria deberá garantizar que en los centros penitenciarios para mujeres
haya espacios adecuados para el desarrollo integral de los (sic) hijas o hijos de las mujeres
privadas de su libertad, o en su defecto, para el esparcimiento del niño o niña en las visitas a su
madre.

"En el supuesto en el que las autoridades determinen el traslado de una mujer embarazada o
cuyos hijas o hijos vivan en el centro penitenciario con ella, se garantizará en todo momento el
interés superior de la niñez.

"Las disposiciones aplicables preverán un régimen específico de visitas para las personas
menores de edad que no superen los diez años y no convivan con la madre en el centro
penitenciario. Estas visitas se realizarán sin restricciones de ningún tipo en cuanto a frecuencia
e intimidad, y su duración y horario se ajustarán a la organización interna de los centros."

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