Tema 5 Ae
Tema 5 Ae
CONCEPTOS PREVIOS
El PIB se puede calcular a través del enfoque de la renta, sumando la remuneración de todos los
factores de producción que intervienen en la producción de bienes y servicios en el interior de una
economía en un período determinado.
1. RENTAS PRIMARIAS
Las rentas primarias son las rentas generadas en el proceso productivo como remuneración a los
factores e instituciones que han contribuido a obtenerlas. Por tanto, se consideran rentas primarias:
remuneración de salarios, el excedente bruto de la explotación, los impuestos sobre la producción y las
rentas de propiedad.
• Remuneración de asalariados (RA). Hace referencia a los sueldos y salarios brutos. Incluye las
cotizaciones patronales a la seguridad social (remuneración correspondiente al trabajo).
• Impuestos netos sobre la producción, productos e importaciones (INPDM). Los impuestos sobre
la producción e importación gravan la actividad productiva, con independencia del valor de lo
producido. Se consideran un coste más de la producción para las empresas y están incluidos en el
cálculo del valor básico de la producción en términos de valor añadido. Por el contrario, los
impuestos sobre productos e importaciones tienen que ver con la etapa de comercialización y se
pagan en función del valor de lo producido, vendido ó importado. No se aplican en la etapa de
producción sino en la distribución y, por tanto, aumentan el valor de los bienes y servicios
producidos a precios de mercado. Las dos categorías de impuestos, netas de subvenciones, forman
parte de las rentas primarias. Vienen a ser la remuneración que perciben las Administraciones
Públicas por su participación en el proceso productivo y posterior comercialización mediante la
oferta y mantenimiento de infraestructuras y servicios públicos. No son rentas primarias los
impuestos corrientes sobre la renta de familias y empresas, que no remuneran a factores
productivos, tienen la consideración de transferencias y afectan a la distribución secundaria de la
renta (remuneración de las Administraciones Públicas por su prestación de servicios)
1
3º ADE – ANÁLISIS ECONÓMICO
capital y trabajo, sin que pueda distinguirse qué parte remunera a uno y otro factor de producción.
Dado el carácter residual de este concepto, la partida EBE/RMX no permite diferenciar la
titularidad de la propiedad del factor capital en el momento de aportarlo a la explotación
(vinculado a la actividad empresarial).
• Rentas de la propiedad (RP). Hacen referencia al conjunto de renta percibidas por los propietarios
del capital en forma de activos financieros y activos reales no producidos (bienes de equipo, tierra
e intangibles), como remuneración por su aportación a la producción o la utilización por otro
agente económico. Como tal se consideran en contabilidad nacional (vinculado al capital):
= RPRM Renta primaria neta del (+) o al (-) resto del mundo.
2. RENTAS SECUNDARIAS
2
3º ADE – ANÁLISIS ECONÓMICO
Cuando se analizan los flujos de rentas de las Administraciones Públicas con el resto de
sectores institucionales, se utiliza con frecuencia el concepto de transferencias corrientes netas
para referirse al flujo resultante de considerar la diferencia entre los impuestos corrientes y las
cotizaciones, por un lado, y las prestaciones sociales por otro.
Ahorro Bruto (AHB) = Renta nacional disponible – Gasto en consumo final público y privado.
Notas:
• Se trata de rentas percibidas por los agentes económicos en concepto de remuneración por
participar en el proceso productivo durante un período de tiempo. Se contabilizan como tales
las rentas que reciben el conjunto de sectores institucionales a cambio de su aportación trabajo
y capital, además de la contribución de las Administraciones Públicas en concepto de servicios
públicos.
• Al tratarse de una magnitud valorada en precios de mercado, debe incluir el impacto de los
impuestos netos sobre los productos e importaciones.
3
3º ADE – ANÁLISIS ECONÓMICO
Los recursos obtenidos en concepto de rentas primarias no son las que definitivamente
disponen los agentes económicos para financiar su gasto. Esos recursos pueden verse modificados de
forma importante por la acción de las Administraciones Públicas, que, a cambio de impuestos y
cotizaciones sociales, otorgan rentas en concepto de transferencias de distinta naturaleza como
subsidios de desempleo, pensiones y otras ayudas, y también por la acción de agentes privados en
concepto de donaciones, herencias, etc., que no tienen la consideración de remuneración. Se trata de lo
que en contabilidad nacional se denomina la distribución secundaria de la renta como resultado de
considerar a los flujos de transferencias corrientes netas.
Es importante tener en cuenta que mientras nos refiramos al concepto de renta nacional, las
transferencias corrientes que se explicitan son las que se establecen entre la economía en su conjunto y
el resto del mundo. Los flujos de transferencias entre sectores institucionales que se compensan (unos
sectores las otorgan y otros las reciben), de modo que al considerar la renta a nivel nacional esas
transferencias no se explicitan. Ello significa que para analizar flujos de transferencias tan importantes
como las de las Administraciones Públicas tendremos que recurrir a la información de la renta disponible
desagregada a nivel de sectores institucionales.
La naturaleza de las macromagnitudes que se obtienen para cada uno de los sectores
institucionales es semejante a las que se obtienen a nivel nacional, pero el análisis desagregado permite
obtener información que antes quedaba oculta al agregar flujos de signo contrario entre agentes
residentes. Este es el caso de los flujos de rentas primarias y transferencias netas entre sectores
4
3º ADE – ANÁLISIS ECONÓMICO
residentes, que sólo se explicitan cuando se consideran las relaciones entre sectores institucionales, pero
que se anulan cuando se agregan a nivel nacional, y sólo se manifiestan las que tienen lugar entre el
conjunto de la economía y el resto del mundo.
La renta disponible de los hogares (RDH) mide el valor total de los recursos disponibles para el
gasto de las familias residentes localizados en territorio económico ó en el exterior.
La fuente principal que alimenta la renta disponible de los hogares son las rentas primarias
recibidas en concepto de remuneración de asalariados. A bastante distancia se encuentran las rentas de
propiedad (alquileres, intereses, dividendos, etc.) que reciben por sus inversiones en activos reales y
financieros, y el excedente de la explotación/rentas mixtas que reciben las familias por su actividad
productiva como autónomos.
Se trata de renta disponible. Por tanto, además de las rentas primarias, habrá que tener en
cuenta los flujos netos de transferencias resultado de dos flujos opuestos: los impuestos corrientes sobre
la renta y las cotizaciones sociales que recaudan las Administraciones Públicas a cambio de las
prestaciones sociales (desempleo, pensiones,...) a favor de los hogares o familias.
A la renta disponible de los hogares o familias se le suele también denominar renta personal,
concepto que no debe confundirse con el renta per cápita.
La renta disponible de las empresas (RDE) mide el valor total de los recursos disponibles para el
gasto de los productores residentes, cualquiera que sea el lugar donde se encuentre, en territorio
económico y en el exterior.
Las rentas primarias que reciben son casi en su totalidad en concepto de excedente bruto de la
explotación. Por su naturaleza no cuentan con el recurso de los salarios y, a diferencia de los hogares, no
son receptores netos de renta de la propiedad sino que las pagan en concepto de intereses, beneficios
empresariales, etc., como remuneración a las inversiones del resto de los agentes económicos, incluidas
las Administraciones Públicas, a las que, además, deberán remunerar con los correspondientes
impuestos y cotizaciones sociales a cargo de la empresa.
5
3º ADE – ANÁLISIS ECONÓMICO
Mide el valor total de los recursos disponibles para el gasto de las Administraciones Públicas
resultado de sus relaciones con el resto de los sectores residentes y con el exterior.
Con los recursos obtenidos llevan a cabo operaciones de consumo final colectivo ó público
(incluido el gasto de personal al servicio de las Administraciones Públicas) y demás bienes y servicios
necesarios para prestar los servicios públicos encomendados.
Los análisis sobre la generación y distribución de la renta constituyen un elemento clave para
valorar adecuadamente el nivel de bienestar de un país y orientar las medidas de política económica para
corregir situaciones de desigualdad. Pero la distribución de la renta no es sólo una cuestión social, sino
también un factor determinante del crecimiento económico, en la medida que influye sobre las variables
como el ahorro, la inversión, la productividad o el empleo. Por esa razón, en este tipo de análisis se
contraponen los principios de eficiencia económica y equidad, y no siempre es sencillo obtener
conclusiones unívocas sobre sus resultados, porque con mucha frecuencia su interpretación está
impregnada de ideología sobre la conveniencia de una u otra situación.
La teoría económica relaciona los análisis de distribución funcional de la renta con la eficiencia
de esos factores: se interpreta que los factores se remuneran de acuerdo a su capacidad de generar
bienes y servicios, es decir, a su productividad. Sin embargo, el simple análisis de la distribución de la
renta disponible, tal y como se contempla en la contabilidad nacional, entre excedente de la explotación,
remuneración de asalariados y rentas mixtas, no es suficiente para diagnosticar la eficiencia de los
factores productivos, y mucho menos para conocer si el trabajo o el capital se remuneran mejor en uno
u otro momento, en uno u otro sector productivo ó en uno u otro país. La información de la contabilidad
nacional no contempla aspectos tan decisivos como la naturaleza del capital, el papel de la gestión
empresarial, la proporción de asalariados sobre el total de trabajadores, la cualificación laboral o la
tecnología disponible. Por tanto, los diagnósticos sobre la eficacia productiva del trabajo y el capital a
partir de la evolución de este tipo de indicadores deben tomarse con toda reserva y, como mínimo,
acompañarse de indicadores de asalarización y de costes laborales unitarios, así como de indicadores de
6
3º ADE – ANÁLISIS ECONÓMICO
rentabilidad de capital, sin olvidar la asignación de las rentas primarias a las Administraciones Públicas
en concepto de impuestos sobre la producción.
Se puede obtener información sobre el reparto funcional de la renta desde el PIB desde la
perspectiva de la renta ó a través de indicadores sintéticos que agrupan distintos elementos relacionados
con el nivel de vida como el Better Life Index de la OCDE, que compara el nivel de bienestar en los países
de la OCDE a través de indicadores relacionados con las condiciones de vida.
No hay que confundirla con la pobreza, que señala la carencia de recursos, mientras que la
desigualdad alude a un reparto inequitativo de la renta. Puede haber países con serios problemas de de
pobreza pero no de desigualdad
El papel del sector público es fundamental en la distribución personal de la renta, ya que la renta
disponible puede verse mermada por las cargas que son aplicadas por las Administraciones Públicas
(impuestos, cotizaciones,...) ó aumentada por las transferencias que se reciben a través de pensiones,
subsidios,...etc., o a través de los diferentes servicios públicos como son la enseñanza o la educación.
Los estudios sobre la distribución personal de la renta se completan con el análisis de niveles de
pobreza. La intensidad o profundidad de la pobreza se define en relación a un umbral de la pobreza, que
es el nivel de renta por debajo del cual se considera pobre una familia. En la Unión Europea se consideran
pobres los que disponen de rentas inferiores al 50% de la renta media y pobres extremos a los que están
por debajo del 25%. A partir de ahí se diferencia entre pobreza absoluta y pobreza relativa: la primera se
relaciona con la carencia absoluta de bienes esenciales para subsistir (vivienda en condiciones mínimas,
asistencia sanitaria, disponibilidad de determinados bienes,...), mientras que la pobreza relativa tiene en
cuenta las carencias en el entorno social en que se mueven las familias, de manera que pueden ser
calificadas como pobres familias que en otro momento y entorno económico no lo son.
La fórmula más usual es a través del índice Gini (ya estudiado en temas anteriores), el índice de
desarrollo humano (IDH) ó a través de la distribución de la renta según deciles o quintiles (comprobar
cómo un determinado porcentaje de la renta se concentra el 10% (deciles) ó 20% (quintiles) más
pobre/rico de la población.
La distribución de la renta puede hacerse también bajo la perspectiva espacial, que hace
referencia a cómo se reparte la renta generada de un país entre los distintos territorios. Los niveles típicos
de análisis es el regional, aunque también puede ser el provincial ó el local. La Contabilidad Regional de
España ofrece una descripción cuantificada de la actividad económica regional de nuestro país, permite
7
3º ADE – ANÁLISIS ECONÓMICO
estudiar la estructura y evolución de las economías regionales, y sirve de base estadística para el diseño,
ejecución y seguimiento de las políticas regionales comunitarias.
Los niveles de desagregación sectorial dependen del territorio a estudiar. La mayoría de ellos
muestran las aportaciones del sector primario, sector industrial, construcción y servicios, en éste último
las desagregaciones suelen ser muy amplias.
Durante los últimos años la renta nacional disponible española ha crecido con menos intensidad
que el producto interior bruto. Esta tendencia es síntoma del intenso proceso de integración de nuestra
economía en los mercados internacionales y su correspondiente reflejo en los flujos de rentas primarias
y transferencias corrientes con el exterior.
Nuestro papel de receptores netos de capital, en buena parte debido a flujos de inversión directa
desde países europeos, no es gratuito. Se remunera con dividendos, beneficios, intereses, etc., que
merman el volumen de renta disponible pero hacen posible el crecimiento de la renta bruta y el empleo.
A todo lo anterior hay que computar el flujo de transferencias hacia el exterior en concepto de remesas
de emigrantes. Asimismo, todavía existe un flujo de transferencias hacia nuestro país en concepto de
ayudas de las instituciones comunitarias a la política agraria y el desarrollo regional, pero su importancia
será cada vez menor, especialmente por la ampliación de la Unión Europea a países con menor nivel de
renta. Estas transferencias de capital y trabajo (escasas en nuestra economía) debería mantenerse en el
futuro para garantizar el crecimiento de la actividad económica y el empleo en nuestro país.
8
3º ADE – ANÁLISIS ECONÓMICO
El peso relativo de las rentas de asalariados ha aumentado ligeramente en los últimos años, lo
que no debe interpretarse como un cambio en la distribución de la renta a favor de los asalariados sino
como la consecuencia del aumento de la tasa de asalarización que normalmente acompaña a las fases
expansivas del ciclo económico como la de los últimos años de la década de los noventa: ante buena
expectativas de empleo, muchos pequeños empresarios y ocupados autónomos pasan a ser asalariados.
Esta influencia del ciclo económico es más intensa en España que en la Unión Europea, debido a la gran
volatilidad del empleo en situaciones de recesión económica.
9
3º ADE – ANÁLISIS ECONÓMICO
La renta disponible de las empresas españolas apenas representan la quinta parte de la renta
disponible de las familias. Pero, desde la perspectiva de la contabilidad nacional, los propietarios de los
factores de producción no son las empresas sino las familias y, por tanto, una parte importante de las
rentas primarias generadas en concepto de excedente de la explotación acaba en manos de las familias
en forma de intereses, dividendos,...., y por otra parte en manos de las Administraciones Públicas en
forma de impuestos de sociedades. En definitiva, conviene no identificar la propiedad de los factores de
producción con el sector empresas.
Para cumplir su cometido, la renta disponible de las Administraciones Públicas se nutre de los
impuestos y de las cotizaciones sociales que aportan trabajadores y empresarios. Pero el papel distribuidor
se pone de manifiesto en la evolución del gasto en transferencias de carácter social: más del 60% de la renta
disponible de las Administraciones Públicas se dedica a estos menesteres y, dentro de ellos, los gastos en
sanidad y pensiones dominan claramente en importancia.
El ahorro bruto de las Administraciones Públicas españolas está muy vinculado al ciclo económico y
la política fiscal de los respectivos gobiernos. En etapas de recesión económica se reducen los ingresos
públicos y aumentan los gastos en transferencias. En etapas de crecimiento sostenido, el efecto es el contrario
y las labores de distribución de la renta y la inversión pública pueden llevarse a cabo sin necesidad de
endeudamiento con el resto de los sectores institucionales.
La distribución personal de la renta en España ha mejorado a lo largo de las dos últimas décadas,
aunque no se ha alcanzado los niveles de igualdad que disfrutan alemanes, franceses, ni mucho menos que
los ciudadanos nórdicos, pero la diferencia del punto de partida era notable.
Los diferentes indicadores muestran una lenta pero continua tendencia a la reducción de diferencias
en el nivel de renta personal en nuestro país: los hogares con mayores niveles de renta pierden peso relativo
en el total de la renta a favor de los hogares con menores rentas. Esa mejora se ha producido a la vez que
aumentan las diferencias en el abanico salarial, lo que pone de manifiesto la creciente importancia de otro
tipo de rentas en los ingresos en las familias españolas (rentas de capital, revalorización de activos reales,
etc.) y, sobre todo, las transferencias por desempleo, jubilación y ayuda familiar. Los factores que contribuyen
en mayor medida a la dispersión salarial en nuestro país están relacionados con diferencias en el nivel de
10
3º ADE – ANÁLISIS ECONÓMICO
ocupación, en el nivel educativo y, en los últimos años, en la existencia de una creciente proporción de
contratos temporales, que marcan la diferencia de ingresos con trabajadores de contrato indefinido.
La evolución en la distribución personal de la renta es coherente con los resultados obtenidos en los
análisis sobre la pobreza en nuestro país. Durante las dos últimas décadas los niveles de pobreza han
descendido aunque en estos últimos años y debido a la crisis este descenso en los niveles de pobreza se ha
resentido.
El crecimiento económico no basta para corregir la desigualdad de la renta, sino que es necesaria
una decidida política de intervención de los poderes públicos las disparidades personales y regionales de
renta tenderían a aumentar. Todavía queda mucha tarea para la actividad redistributiva del sector público, a
base de obtener rentas con impuestos de los grupos sociales y las zonas más prósperas, y canalizarlas hacia
las más pobres o las de mayor tasa de paro que, por lo general, son coincidentes.
Para elegir uno de los tres métodos de cálculo hay que tener en cuenta qué parte del entorno
económico se quiere estudiar.
Si queremos estudiar cuáles son los sectores productivos que más se han visto afectados por la
situación actual lo más conveniente es calcular el PIB desde la perspectiva de la oferta o producción, para así
identificar lo sucedido en cada rama de producción. Es la vía que permite analizar la estructura económica de
un país más claramente, es decir, a qué tipo de productos (bienes y servicios) dedica la mayor parte de sus
recursos.
Si lo queremos estudiar es la parte de la economía que depende del sector exterior, lo más apropiado
es calcular el PIB desde la perspectiva de la demanda, identificando que parte es demanda interna y qué parte
es demanda externa. Este será también el método de cálculo en el caso de querer analizar a qué se dedica
principalmente el gasto que se realiza en una economía, si al consumo o a la inversión, y dentro del primero
si son agentes privados o administraciones públicas quienes llevan un mayor peso dentro del consumo, etc.
Por último, cuando lo que se quiere es conocer la participación en el producto final de los diferentes
recursos o factores productivos, el método de cálculo más conveniente es el de renta, acercándonos al
concepto de distribución de renta y desarrollo económico.
9. EL CUADRO MACROECONÓMICO
Con esta información, el PIB a través de sus tres caminos, se construyen los cuadros
macroeconómicos. Un cuadro macroeconómico no deja de ser una tabla donde se aporta la información
relevante de una economía.
Además del cálculo desde los tres enfoques, es necesario añadir información sobre el mercado de
trabajo, evolución de los precios, déficit ó superávit presupuestario, deuda pública, etc.
Asimismo en un cuadro financiero no se recogen exclusivamente los datos conocidos, sino que
plantean las estimaciones previstas para el futuro inmediato (sus desviaciones con respectos a otras
predicciones). Esta información, junto con las previsiones, nos servirá para conocer el entorno en el que se
desarrolla una economía y fundamentalmente tomar decisiones de política económica o de inversión.
11