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La Encarnación: Significado y Consecuencias

El documento aborda la Encarnación del Verbo, enfatizando su papel como luz y salvador del mundo, y cómo a través de su llegada, los creyentes son llamados a ser hijos de Dios. Se destaca la importancia de vivir con los sentimientos de Cristo y ser testigos de su amor y gracia en la comunidad. Además, se reflexiona sobre las implicaciones prácticas de la Encarnación en la vida personal y comunitaria de los creyentes.

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La Encarnación: Significado y Consecuencias

El documento aborda la Encarnación del Verbo, enfatizando su papel como luz y salvador del mundo, y cómo a través de su llegada, los creyentes son llamados a ser hijos de Dios. Se destaca la importancia de vivir con los sentimientos de Cristo y ser testigos de su amor y gracia en la comunidad. Además, se reflexiona sobre las implicaciones prácticas de la Encarnación en la vida personal y comunitaria de los creyentes.

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La encarnación

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba
en el principio junto a Dios. Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto
se ha hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en la
tiniebla, y la tiniebla no lo recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba
Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por
medio de él. No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz. El Verbo era la luz
verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo. En el mundo estaba; | el
mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció. Vino a su casa, y los suyos no lo
recibieron. Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen
en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, | ni de deseo de varón,
sino que han nacido de Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos
contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí
se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud todos hemos
recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad
nos han llegado por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que
está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer. (Jn 1, 1-18)

Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús. El cual, siendo de condición
divina, | no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo |
tomando la condición de esclavo, | hecho semejante a los hombres. | Y así, reconocido
como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, | hecho obediente hasta la muerte,
| y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todo | y le concedió el Nombre-sobre-
todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús | toda rodilla se doble | en el cielo, en la
tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: | Jesucristo es Señor, | para gloria de Dios
Padre. (Flp 2, 5-11)

Como Cristo, Palabra Encarnada, Presencia en queremos vivir con los hombres de nuestro
tiempo el mundo y y compartir sus alegrías y esperanzas, discernimiento sus angustias y
sufrimientos. Pero recordamos la advertencia del Señor de permanecer vigilantes, para que
los criterios, los ejemplos y las costumbres del mundo no empañen ni debiliten la fuerza de
su palabra. Esta preocupación de ser testigos fieles es muy necesaria para una comunidad
que quiere transmitir al mundo la liberación de Jesucristo. Cuanto más penetrante sea
nuestro discernimiento, mayor será nuestra audacia apostólica. (RV 11)

¿Por qué el Verbo se hizo carne? (CEC)


456 Con el Credo Niceno-Constantinopolitano respondemos confesando: "Por nosotros los
hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de
María la Virgen y se hizo hombre".

457 El Verbo se encarnó para salvarnos reconciliándonos con Dios: "Dios nos amó y nos
envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados" (1 Jn 4, 10)."El Padre envió a su
Hijo para ser salvador del mundo" (1 Jn 4, 14). "El se manifestó para quitar los pecados" (1
Jn 3, 5):

Nuestra naturaleza enferma exigía ser sanada; desgarrada, ser restablecida; muerta, ser
resucitada. Habíamos perdida la posesión del bien, era necesario que se nos devolviera.
Encerrados en las tinieblas, hacia falta que nos llegara la luz; estando cautivos,
esperábamos un salvador; prisioneros, un socorro; esclavos, un libertador. ¿No tenían
importancia estos razonamientos? ¿No merecían conmover a Dios hasta el punto de
hacerle bajar hasta nuestra naturaleza humana para visitarla ya que la humanidad se
encontraba en un estado tan miserable y tan desgraciado? (San Gregorio de Nisa, or.
catech. 15).

458 El Verbo se encarnó para que nosotros conociésemos así el amor de Dios: "En esto se
manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que
vivamos por medio de él" (1 Jn 4, 9). "Porque tanto amó Dio s al mundo que dio a su Hijo
único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn 3, 16).

459 El Verbo se encarnó para ser nuestro modelo de santidad: "Tomad sobre vosotros mi
yugo, y aprended de mí ... "(Mt 11, 29). "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al
Padre sino por mí" (Jn 14, 6). Y el Padre, en el monte de la transfiguración, ordena:
"Escuchadle" (Mc 9, 7;cf. Dt 6, 4-5). El es, en efecto, el modelo de las bienaventuranzas y la
norma de la ley nueva: "Amaos los unos a los otros como yo os he amado" (Jn 15, 12). Este
amor tiene como consecuencia la ofrenda efectiva de sí mismo (cf. Mc 8, 34).

460 El Verbo se encarnó para hacernos "partícipes de la naturaleza divina" (2 P 1, 4):


"Porque tal es la razón por la que el Verbo se hizo hombre, y el Hijo de Dios, Hijo del
hombre: Para que el hombre al entrar en comunión con el Verbo y al recibir así la filiación
divina, se convirtiera en hijo de Dios" (S. Ireneo, haer., 3, 19, 1). "Porque el Hijo de Dios se
hizo hombre para hacernos Dios" (S. Atanasio, Inc., 54, 3). "Unigenitus Dei Filius, suae
divinitatis volens nos esse participes, naturam nostram assumpsit, ut homines deos faceret
factus homo" ("El Hijo Unigénito de Dios, queriendo hacernos participantes de su divinidad,
asumió nuestra naturaleza, para que, habiéndose hecho hombre, hiciera dioses a los
hombres") (Santo Tomás de A., opusc 57 in festo Corp. Chr., 1).

“El evento desconcertante de un Dios hecho carne, que piensa con una mente humana,
trabaja y actúa con manos humanas, ama con un corazón humano, un Dios que lucha,
come y duerme como cada uno de nosotros”.

“El cambio hecho por Jesús compromete a sus discípulos de ayer y de hoy a una
verificación personal y comunitaria. En nuestros días, de hecho, puede pasar el hecho de
alimentar prejuicios que nos impiden captar la realidad, porque la gracia de Dios a menudo
se nos presenta de maneras sorprendentes, que no se corresponden con nuestras
expectativas. Dios no se ajusta a los prejuicios”. (Papa Francisco)
¿Qué significa la Encarnación en mi vida? ¿Qué supone? No como algo teórico, sino qué
consecuencias prácticas tiene en mi vida, en mis opciones vitales, que Jesús se haya
encarnado.

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