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Mensaje de Esperanza de la Iglesia Mormona

El mensaje de la Primera Presidencia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, presentado por el presidente Gordon B. Hinckley, enfatiza la importancia de no tener miedo de hacer el bien y de cultivar la hermandad entre los miembros de la Iglesia. Se destaca el progreso de la obra a nivel mundial y la necesidad de apoyarse mutuamente en la fe y en la comunidad. Además, se reitera la declaración de principios éticos que deben guiar la conducta de los creyentes.
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Mensaje de Esperanza de la Iglesia Mormona

El mensaje de la Primera Presidencia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, presentado por el presidente Gordon B. Hinckley, enfatiza la importancia de no tener miedo de hacer el bien y de cultivar la hermandad entre los miembros de la Iglesia. Se destaca el progreso de la obra a nivel mundial y la necesidad de apoyarse mutuamente en la fe y en la comunidad. Además, se reitera la declaración de principios éticos que deben guiar la conducta de los creyentes.
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LA IGLESIA DE JESUCRISTO DE LOS SANTOS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS ■ FEBRERO DE 2000

SECCION GENERAL
2 MENSAJE DE LA PRIMERA PRESIDENCIA: "NO TENGÁIS MIEDO... DE HACER
LO BUENO" PRESIDENTE GORDON B. HINCKLEY

6 "COMO SI OS HALLASEIS PRESENTES" BYRON R. MERRILL

1 7 VOCES DE LOS SANTOS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS: UNA VOZ DESDE EL POLVO

25 MENSAJE DE LAS MAESTRAS VISITANTES: "ANDA CONMIGO"

30 JOSEPH F. SMITH: SIGUIENDO AL PRÍNCIPE DE PAZ


JILL MULVAY DERR Y HEIDI S. SWINTON

44 EL CONTROL DE LOS MEDIOS DE DIFUSIÓN EN EL HOGARE

SECCIÓN PARA LOS JÓVENES


14 NO ESTÁ TODO BIEN

22 ENTRE BASTIDORES PETER B. GARDNER

24 MENSAJE MORMÓN: ¿QUIÉN SE MOVIÓ?

26 ALAS ANNE YELVINGTON LYNCH

43 "HOLA, JOSÉ" TODD DUNN

AMIGOS
2 ENTRE AMIGOS: ÉLDER DAVID E. SORENSEN

4 TIEMPO PARA COMPARTIR: EN EL SENDERO CORRECTO ANN JAMISON

6 UN RELATO DEL LIBRO DE MORMÓN: LAS BENDICIONES DE NUESTRO


PADRE CELESTIAL VIVIAN PAULSEN

8 JUEGO DEL LIBRO DE MORMÓN LORNA REED Y H. J. NOEL

10 FICCIÓN: LA PARÁBOLA DE LA SALSA DE TOMATE MEGHAN DECKER

13 PARA LOS MÁS PEQUEÑOS: UN LIBRO SOBRE EL BAUTISMO ELISE BLACK

14 AYUNANDO POR BILLY GLORIA POPE


LIAHONA, febrero de 2000 COMENTARIOS
Vol. 24, Número 2 20982-002
Publicación oficial de La Iglesia de Jesucristo de los
Santos de los Ultimos Días, en el idioma español.
La Primera Presidencia: Gordon B. Hinckley,
Thomas S. Monson, James E. Faust
El Quórum ae los Doce Apóstoles:
Boyd K. Packer, L. Tom Perry, David B. Haight, Estoy muy agradecida y feliz de ser
Neal A. Maxwell, Russell M. Nelson, Dallin H. Oaks,
M. Russell Ballard, Joseph B. Wirthlin, Richard G. Scott, Santo de los Ultimos Días y de poder leer
Robert D. Hales, Jeffrey R. Holland, Henry B. Eyring
Editor: Martin K. Jensen la revista Liahona.
Asesores: F. Enzio Busche, John M. Madsen,
Alexander B. Morrison Gabriela Espeche,
Administradores del Departamento de Cursos
de Estudio:
Barrio Dorrego,
Director administrativo: Ronald L. Knighton
Estaca Guaymallén, Argentina
Director de redacción: Richard M. Romney
Director de artes gráficas: Alian R. Loyborg
Personal de redacción:
Editor administrativo: Marvin K. Gardner Nota de los editores: Les invitamos a que
Ayudante del editor administrativo: R. Val Johnson ENCONTRÉ MI RESPUESTA EN LA REVISTA
Editor asociado: Roger Terry nos den a conocer sus inquietudes y sugeren­
Colaboradora de redacción: Jenifer Greenwood LIAHONA
Coordinadora de redacción/producción: Beth Dayley
cias referentes a la revista Liahona. Sírvanse
Ayudante de publicaciones: Konnie Shakespear Hace dos semanas murió Mili, la her­
enviar sus cartas, artículos e ideas a Liahona,
Personal de diseño: mana de doce años de edad de mi amiga.
Gerente de artes gráficas: M. M. Kawasaki 50 East North Temple Street, Salt Lake
Diseño artístico: Scott Van Kampen Al nacer, Mili sufrió una lesión cerebral;
Diseñadora principal: Sharri Cook City, UT 84150-3223, USA; o correo
Diseñadores: Thomas S. Child, Tadd R. Peterson nunca pudo hablar, caminar ni hacer nada
Gerente de producción: Jane Ann Peters electrónico a CUR-Liahona-IMag@lds-
Producción: Reginald J. Christensen, Kari A. Couch, por sí misma.
Denise Kirby, Jason L. Mumford, Deena L. Sorenson
[Link].
Preimpresión digital: Jeff Martin Yo ayudé a cuidar a Mili durante mucho
Aunque nos complace recibir sus comenta­
Personal de subscripción:
tiempo. Cuando me avisaron que había
Director de circulación: Kay W. Briggs rios y colaboraciones, recibimos muchas cartas
Gerente de distribución: Kris Christensen muerto, me sentí desconsolada. Luego re­
Gerente de ventas: Joyce Hansen y correos electrónicos que nada tienen que ver
Coordinación de Liahona: W. Kent Ethington cordé haber aprendido que cuando resuci­
con nuestras responsabilidades con la revista
Para saber el costo de la revista y cómo suscribirse a ella temos y regresemos a la presencia del
fuera de Estados Unidos y Canadá, póngase en contacto Liahona. Por ejemplo, a menudo se nos pide
con el Centro de Distribución local o con el líder del barrio Señor, gozaremos de perfecta salud y ten­
o de la rama. ayudar a localizar a miembros que residen en
Las colaboraciones y los manuscritos deben enviarse a dremos un entendimiento perfecto, lo cual otros países o a proporcionar materiales para
Liahona, 50 East North Temple,
me consoló grandemente.
Salt Lake City, UT 84150-3223, USA o por correo lecciones o discursos. Nos complacería mucho
electrónico a: CUR-Liahona-IMag@[Link]
Yo deseaba dar consuelo a la familia,
La Liahona (un término del Libro de Mormón que significa
satisfacer esas peticiones, pero el hacerlo nos
"brújula" o "director") se publica en albanés, alemán, ar­ pero no sabía cómo compartir con ellos la impediría llevar a cabo nuestra primordial res­
menio, búlgaro, cebuano, coreano, checo, chino, danés,
español, estonio, fidji, finlandés, francés, haitiano, hiligaya- paz que sentía, ya que no son miembros de ponsabilidad, que es la de producir una revista
nón, holandés, húngaro, ilokano, indonesio, inglés, islan­
dés, italiano, japonés, kiribati, letón, lituano, malagasy, la Iglesia. Entonces se me ocurrió la idea de de calidad que sea tanto informativa como es­
mongol, noruego, polaco, portugués, rumano, ruso, samo-
buscar en la revista Liahona. Al azar escogí
ano, sueco, tagalo, tailandés, tahitiano, tongano, ucraniano piritualmente edificante. Es por esa razón que
y vietnamita. (La frecuencia de las publicaciones varía de
un ejemplar cuyo mensaje de la Primera suplicamos a nuestros lectores que limiten sus
acuerdo con el idioma.)
© 2000 por Intellectual Reserve, Inc. Todos los derechos Presidencia se intitulaba “La fe de un mensajes a temas que se relacionen con la re­
reservados. Impreso en los Estados Unidos de América.
Para los lectores de México: Certificado de Licitud de
niño”, por el presidente Thomas S. vista Liahona. Siempre nos complace recibir
título número 6988 y Licitud de contenido número 51 99, Monson (véase Liahona, agosto de 1998,
expedidos por la Comisión Calificadora de Publicaciones cartas para la página de los Comentarios, res­
y revistas ilustradas el 15 de septiembre de 1 993. págs. 2-6). Era sobre la muerte de una niña puestas a preguntas que aparecen en la sección
"Liahona" es nombre registrado en la Dirección de
Derechos de Autor con el número 252093. Publicación de diez años de edad; sobre el bello mensa­ Preguntas y Respuestas, relatos de experiencias
registrada en la Dirección General de Correos número
100. Registro del [Link]. 0340294 características je de Jesucristo: “...Dejad a los niños venir que fortalezcan la fe y artículos que brinden
218141210.
For readers ¡n the United States and Cañada:
a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales conocimiento en cuanto a los principios del
February 2000 vol. 24 no. 2. LIAHONA (USPS 311-480)
es el reino de Dios” (Marcos 10:14). Fue Evangelio. Los líderes locales de ustedes esta­
Spanish (ISSN 0885-3169) ¡s published monthly by The
Church of Jesús Christ of Latter-day Saints, 50 East North exactamente lo que yo necesitaba, ya que
Temple, Salt Lake City, UT 84150. USA subscription price is rán en mejores condiciones de dirigirles a los
$10.00 per vear; Cañada, $15.50 plus applicable encontré la manera de expresar consuelo a recursos que les prestarán ayuda y de asistirles
taxes. Periocícals Postage Paid at Salt Lake City, Utah, and
at additiona! mailing offices. Sixty days' notice required for esa familia.
change of address. Include address label from a recent con otros asuntos.
issue; oíd and new address must be ¡ncluded. Send USA
and Canadian subscriptions and queries to Salt Lake
Distribution Center at the address below. Subscription help
line: 1-800-537-5971. Credit card orders (Visa,
MasterCard, American Express) may be taken by phone.
POSTMASTER: Send address changes to Salt Lake
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Salt Lake City, UT 84126-0368.
MENSAJE DE LA PRIMERA PRESIDENCIA:

“NO TENGÁIS
MIEDO... DE HACER
LO BUENO”
por el presidente Gordon B. Hinckley

En la alborada de este año 2000, nos llena de maravi­ Estamos agradecidos


por la fe profunda y la
fidelidad de los miem­
lla el testimonio de José Smith en cuanto a las pala­
bros de la Iglesia. Nos
consideramos los unos
bras que le fueron dirigidas cuando era un jovencito
a los otros hermanos y
hermanas, no importa
de diecisiete años de edad. Durante la noche recibió el país en el que viva­
mos. Pertenecemos a la
la visita de Moroni, y José relata: “Me llamó por mi nombre, y me dijo que que puede ser conside­
rada como la más
grandiosa comunidad
era un mensajero enviado de la presencia de Dios, y que se llamaba
de amigos sobre la faz
de la tierra.
Moroni; que Dios tenía una obra para mí, y que entre todas las naciones,

tribus y lenguas se tomaría mi nombre para bien y para mal, o sea, que se

iba a hablar bien y mal de mí entre todo el pueblo” (José Smith—Historia

1:33). Y así ha sucedido.

Esta se ha convertido en una gran Iglesia cosmopolita. Nos complace el

tremendo progreso de la obra por todo el mundo. Estamos agradecidos por la

fe profunda y la fidelidad de los miembros de la Iglesia. Nos consideramos los

unos a los otros hermanos y hermanas, no importa el país en el que vivamos.


Pertenecemos a la que se puede considerar la Debemos ser amigos; debemos amamos,
más grandiosa comunidad de amigos sobre la honrarnos, respetarnos y ayudarnos los
faz de la tierra. unos a los otros. A dondequiera que van,
los Santos de los Últimos Días son bien reci­
EL HERMANAMIENTO DE LOS SANTOS bidos porque comparten las mismas creen­
Cuando el emperador de Japón se encontra­ cias sobre la divinidad del Señor Jesucristo,
ba de visita en los Estados Unidos hace algunos y juntos están embarcados en Su gran
años, asistí a un banquete que se celebró en su causa.
honor en San Francisco. A nuestra mesa se
sentaron otras tres parejas que habían tenido amplia ex­ debemos amarnos, honrarnos, respetarnos y ayudarnos
periencia en Japón y que habían residido allí por un tiem­ los unos a los otros. A dondequiera que van, los Santos
po mientras trabajaban para el gobierno, en el mundo de de los Ultimos Días son bien recibidos porque comparten
los negocios o en el campo de la educación. Uno de los ca­ las mismas creencias sobre la divinidad del Señor
balleros me dijo: “Jamás he visto algo semejante a su Jesucristo, y juntos están embarcados en Su gran causa.
gente. Muchos norteamericanos llegaron a Japón durante Nos referimos a la hermandad de los santos, la cual es
nuestra estancia allí y para la mayoría el adaptarse a la y debe ser algo muy real. Nunca debemos permitir que
cultura les fue dificilísimo; además, sufrían mucha soledad este espíritu de hermandad se debilite; debemos culti­
y nostalgia, pero siempre que llegaba una familia mormo- varlo constantemente, ya que es un aspecto importante
na, se hacían amigos al momento. Tanto ellos como sus del Evangelio.
hijos se integraban de inmediato en el ambiente social al
igual que en la congregación religiosa de ustedes. En mu­ UNA DECLARACIÓN BÁSICA DE NUESTRA TEOLOGÍA
chas ocasiones mi esposa y yo hablamos en cuanto a ello”. Ahora bien, hermanos y hermanas: “Creemos en ser
Así es como debería ser. Debemos ser amigos; honrados, verídicos, castos, benevolentes, virtuosos y en
hacer el bien a todos los hombres; en verdad, podemos el Señor dijo estas maravillosas y consoladoras palabras a
decir que seguimos la admonición de Pablo: Todo lo cre­ este pueblo:
emos, todo lo esperamos; hemos sufrido muchas cosas, y “No tengáis miedo, hijos míos, de hacer lo bueno, por­
esperamos poder sufrir todas las cosas. Si hay algo vir­ que lo que sembréis, eso mismo cosecharéis...
tuoso, o bello, o de buena reputación, o digno de alaban­ “Así que, no temáis, rebañito; haced lo bueno; aun­
za, a esto aspiramos” (Artículos de Fe 1:13). que se combinen en contra de vosotros la tierra y el in­
Este artículo de nuestra fe es una de las declaraciones fierno, pues si estáis edificados sobre mi roca, no
básicas de nuestra teología. Debemos meditar en él una y pueden prevalecer...
otra vez. Entonces, siempre que seamos tentados a hacer “Elevad hacia mí todo pensamiento; no dudéis; no te­
algo mezquino, o fraudulento o inmoral, esta declaración máis” (D. y C. 6:33-34, 36).
grandiosa y que todo lo abarca, relativa a la ética de Si oramos con fervor, buscando sabiduría de Dios,
nuestra conducta, acudirá a nuestra mente de manera quien es la fuente de toda la verdadera sabiduría; si cul­
poderosa. Así habría menos intentos de justificar algunos tivamos un espíritu de amor, de paz y de armonía en
elementos de nuestra conducta personal, los cuales tra­ nuestros hogares; si cumplimos con entusiasmo y fideli­
tamos de exculpar con una excusa u otra. dad las responsabilidades que nos han sido asignadas en
Algunas personas tratan de convencernos de que el la Iglesia; si tendemos una mano de ayuda a nuestros ve­
espacio que hay entre lo bueno y lo malo es mayormen­ cinos y demás personas en un espíritu de amor y de agra­
te de color gris, y que es difícil determinar lo que es co­ decimiento cristianos, ayudando a los necesitados en
rrecto y lo que no lo es. Para todo aquel que piense de dondequiera que los encontremos; si somos honrados
esa manera, le recomiendo esta maravillosa declaración con el Señor en el pago de nuestros diezmos y ofrendas,
de Mormón, a la que hizo referencia su hijo Moroni: seremos bendecidos como Dios lo ha prometido. Nuestro
“Pues he aquí, a todo hombre se da el Espíritu de Cristo Padre ha hecho convenios específicos con Su pueblo y
para que sepa discernir el bien del mal; por tanto, os está en posición de guardarlos; y testifico que lo hace. □
muestro la manera de juzgar; porque toda cosa que in­
vita a hacer lo bueno, y persuade a creer en Cristo, es IDEAS PARA LOS MAESTROS ORIENTADORES
enviada por el poder y el don de Cristo, por lo que sa­
bréis, con un conocimiento perfecto, que es de Dios” 1. Pertenecemos a la que puede ser considerada como
(Moroni 7:16). la más grandiosa comunidad de amigos sobre la faz de la
Establezcamos en nuestra vida el hábito de leer aquellas tierra.
cosas que fortalecerán nuestra fe en el Señor Jesucristo, el 2. Debemos cultivar constantemente la hermandad de
Salvador del mundo. El es la figura principal de nuestra te­ los santos —el espíritu de hermandad— porque es un as­
ología y de nuestra fe. Todo Santo de los Ultimos Días pecto importante del Evangelio.
tiene la responsabilidad de saber por sí mismo, con una 3. Una grandiosa declaración que todo lo abarca en lo
certeza sin lugar a dudas, que Jesús es el Hijo resucitado y que respecta a nuestra conducta hacia los demás es el
viviente del Dios viviente. Artículo de Fe número 13. Debemos estudiarlo con fre­
cuencia.
"NO TENGÁIS MIEDO... DE HACER LO BUENO" 4. Si elevamos la mirada hacia el Señor en todos nues­
Hermanos y hermanas, no tenemos nada que temer si tros pensamientos y hechos, no tenemos nada que temer
permanecemos del lado del Señor. Hace mucho tiempo, en cuanto a nuestro futuro.
“COMO SI OS
HALLASEIS PRESENTES"
por Byron R. Merrill

LOS PROFETAS DEL LIBRO DE MORMÓN, el peligro del orgullo, la importancia de los profetas, el
CON SU PRESCIENCIA, HAN CENTRADO SUS papel de la familia y la promesa de que el Señor cumple
PALABRAS DE CONSEJO Y EXHORTACIÓN EN Sus convenios.
LOS ASUNTOS Y LAS NECESIDADES DE LOS
ÚLTIMOS DÍAS. LA IMPORTANCIA DE LA EXPIACIÓN

L
a mayoría de los autores escriben con la idea de En un mundo en el que la gente deambula por muchos
que sus contemporáneos lean sus palabras. Incluso senderos religiosos, el Libro de Mormón testifica que “no
los libros de las Escrituras, tales como los se dará otro nombre, ni otra senda ni medio, por el cual
Evangelios y las Epístolas del Nuevo Testamento, se es­ la salvación llegue a los hijos de los hombres, sino en el
cribieron primordialmente para los investigadores y los nombre de Cristo, el Señor Omnipotente...” (Mosíah
miembros de la Iglesia de los primeros días de la era cris­ 3:17).
tiana. Sin embargo, en contraste con el modelo acostum­ El Libro de Mormón aclara que el estado caído de la
brado, los autores proféticos del Libro de Mormón lo humanidad hizo necesaria la misión de Jesucristo y Su ex­
prepararon más que nada como un testamento y una piación. Por ejemplo, Amulek observó: “...sí, todos han
amonestación para una gente sumamente distante de caído y están perdidos, y, de no ser por la expiación que
ellos en tiempo y en cultura. es necesario que se haga, deben perecer” (Alma 34:9).
Moroni, el último escritor del Libro de Mormón, pro­ Jacob testificó que la Expiación “prepara un medio para
logó sus escritos con un análisis de las condiciones que que escapemos de las garras de este terrible monstruo; sí,
existirían en la tierra el día en el que el Libro de ese monstruo, muerte e infierno, que llamo la muerte
Mormón saliera a la luz (véase Mormón 8:14-41). El del cuerpo, y también la muerte del espíritu”
dijo: “He aquí, os hablo como si os hallaseis presentes, y (2 Nefi 9:10). Lehi dijo que esta redención
sin embargo, no lo estáis. Pero he aquí, Jesucristo me os viene a nosotros “por medio de los méritos, y
ha mostrado, y conozco vuestras obras” (Mormón 8:35). misericordia, y gracia del Santo Mesías...”
Después de haber visto nuestra época y nuestras cir­ (2 Nefi 2:8).
cunstancias mediante la presciencia de Dios y el poder Amulek enseñó que la Expiación no
de Cristo, los escritores principales del Libro de sería “un sacrificio de hombre, ni de
Mormón: Nefi, Jacob, Mormón y Moroni, hablaron en bestia, ni de ningún género de ave;
forma específica en cuanto a asuntos y temas de gran im­ pues no será un sacrificio humano,
portancia para nosotros: la importancia de la Expiación, sino debe ser un sacrificio infinito
y eterno “(Alma 34:10). La perso­
na que haría el sacrificio “será el
El Señor ha manifestado Su gran amor hacia todos Hijo de Dios, sí, infinito y eter­
nosotros al mostrar nuestros días a los escritores del no” (Alma 34:14). Amulek
Libro de Mormón e inspirarlos para tratar temas que también nos ayudó a
son de importancia para nosotros. comprender que la
Expiación se aplica a todos, dondequiera que se en­ “Y así vemos que toda la humanidad se hallaba caída,
cuentren, y en todo tiempo, incluso a aquellos que es­ y que estaba en manos de la justicia; sí, la justicia de Dios
cucharon estas palabras un siglo antes de los que los sometía para siempre a estar separados de su pre­
acontecimientos principales de la expiación del sencia.
Salvador: “...si os arrepentís y no endurecéis vuestros “Ahora bien, no se podría realizar el plan de la miseri­
corazones, inmediatamente obrará para vosotros el gran cordia salvo que se efectuase una expiación; por tanto,
plan de redención” (Alma 34:31; cursiva agregada). Dios mismo expía los pecados del mundo, para realizar el
La frase “sacrificio infinito y eterno” se refiere a la plan de la misericordia, para apaciguar las demandas de
profundidad y la amplitud de la expiación del la justicia, para que Dios sea un Dios perfecto, justo y mi­
Salvador, al tipo de sufrimiento así como a la dura­ sericordioso también” (Alma 42:14-15).
ción del mismo. Alma dijo que Jesús “Tomará sobre
sí los dolores y las enfermedades de su pueblo”, que EL PELIGRO DEL ORGULLO
El “tomará sobre sí la muerte, para soltar las ligadu­ Las encuestas de opinión en cuanto a cuáles son los
ras de la muerte que sujetan a su pueblo”, que El to­ problemas más graves del mundo actual incluyen a me­
maría “sobre sí los pecados de su pueblo, para borrar nudo respuestas tales como la economía, las enfermeda­
sus transgresiones según el poder de su redención” des, el crimen, la corrupción política o el medio
(Alma 7:11-13). El Señor, después de experimentar ambiente. Sin embargo, y de acuerdo con el Libro de
todo personalmente, sabe “cómo socorrer a los de su Mormón, uno de los peores problemas del mundo es la
pueblo, de acuerdo con las enfermedades de ellos” actitud definida como el orgullo. En el Libro de Mormón
(Alma 7:12). se considera al orgullo como el pecado más destructivo,
Debido al lugar primordial que ocupa la Expiación tanto individual como colectivamente, al que podamos
en el plan eterno, comprendemos por qué Nefi escri­ ceder.
bió: “...hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, Jacob, por ejemplo, advirtió que a menos que aquellos
predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo” (2 Nefi “que se inflan a causa de su conocimiento y su sabiduría
25:26) y por qué Lehi, el padre de Nefi, dijo: “Por lo y sus riquezas... desciendan a las profundidades de la hu­
tanto, cuán grande es la importancia de dar a conocer mildad, [Dios] no les abrirá” (2 Nefi 9:42). Al ver nues­
estas cosas a los habitantes de la tierra” (2 Nefi 2:8). tros días en una visión, Nefi observó que “los gentiles se
Alma lo resumió de esta manera: ensalzan con la soberbia de sus ojos” (2 Nefi 26:20) y se­
ñaló que el orgullo conduce a combinaciones secretas y a
supercherías (véase 2 Nefi 26:22, 29-30). También amo­
nestó: “¡Oh los sabios, los instruidos y los ricos que se in­
flan con el orgullo de sus corazones, y todos aquellos que
predican falsas doctrinas, y todos aquellos que cometen
fornicaciones y pervierten el recto camino del Señor!
¡Ay, ay, ay de ellos, dice el Señor Dios Todopoderoso,
porque serán arrojados al infierno! (2 Nefi 28:15).
Las palabras de Alma en cuanto al orgullo parecen
aplicarse particularmente a nosotros en la actualidad.
“He aquí, ¿os halláis despojados del orgullo? Si no, yo os
digo que no estáis preparados para comparecer ante Dios.
He aquí, debéis disponeros prontamente; porque el reino
de los cielos pronto se acerca, y el
que no esté preparado no tendrá vida
eterna” (Alma 5:28).
Moroni expresó el sentimiento que tenían otros profe­
tas del Libro de Mormón en cuanto a que el “vestir ropas
suntuosas” a menudo es una manifestación de orgullo
(Mormón 8:36). Alma observó que los zoramitas centra­
ban su atención en “sus suntuosos vestidos, y sus anillos,
sus brazaletes, sus ornamentos de oro y todos sus objetos
preciosos” (Alma 31:28).
Cuando los nefitas se llenaron de orgullo, Samuel el
Lamanita los confrontó, diciendo: “...sois malditos por
motivo de vuestras riquezas, y vuestras riquezas son mal­
ditas también, porque habéis puesto vuestro corazón en
ellas” (Helamán 13:21). Luego les amonestó: “No os
acordáis del Señor vuestro Dios en las cosas con que os
ha bendecido, mas siempre recordáis vuestras riquezas,
no para dar gracias al Señor vuestro Dios por ellas; sí,
vuestros corazones no se allegan al Señor, sino que se
hinchan con desmedido orgullo hasta la jactancia, y la
mucha vanidad, envidias, riñas, malicia, persecuciones,
asesinatos, y toda clase de iniquidades” (Helamán
13:22). los nefitas, ha sido la causa de su destrucción” (Moroni
Mormón, al expresar una preocupación similar, refle­ 8:27). Esta advertencia implícita nos exhorta a no seguir
xionó en la insensatez de las personas que, cuando son un camino similar.
grandemente bendecidas “endurecen sus corazones, y se
olvidan del Señor su Dios... y esto a causa de su comodi­ SEGUIR A LOS PROFETAS VIVIENTES
dad y su extrema prosperidad” (Helamán 12:2). Mormón En el Libro de Mormón se enseña la necesidad de se­
explicó que el motivo del orgullo es que las personas “no guir a los profetas vivientes. Por ejemplo, la familia de
desean que los gobierne y reine sobre ellos el Señor su Lehi y la de Ismael fueron preservadas de la destrucción
Dios que los ha creado”, o “no quieren que él sea su guía” de Jerusalén (véase 2 Nefi 1:4). De igual modo, Nefi con­
(Helamán 12:6). Lleno de congoja, Mormón le expresó a dujo a un lugar seguro a “aquellos que creían en las amo­
Moroni que “el orgullo de esta nación, o sea, el pueblo de nestaciones y revelaciones de Dios” (2 Nefi 5:6). El
referencia como “gran [des] profeta [s]
entre ellos” (3 Nefi 3:19).
Entre los jareditas, “se logró que
el pueblo se arrepintiera” cuando
el rey protegió a los profetas (Éter
7:25). En contraste, cuando un
rey posterior no protegió a
los profetas, “el pueblo
endureció su cora­
zón” y “rechaza­
ron todas las
palabras de los profe­
tas” (Éter 11:13, 22).
Lo que resultó fue que
“el Espíritu del Señor
había dejado de luchar con
ellos, y Satanás se había
apoderado completamente
de sus corazones” (Eter 15:19).
Entonces llegaron “al colmo de
la iniquidad”, lo cual acarreó
sobre ellos “la plenitud de la ira de Dios” (Éter 2:10-11).
El Libro de Mormón muestra el peligro de rechazar a
los profetas vivientes a la vez que se profesa creer en los
que han pasado a la otra vida. Durante los aconteci­
mientos que condujeron a su caída, el rey Noé y sus sa­
El Libro de Mormón nos ayuda a ver la forma en que cerdotes afirmaban creer las palabras de Isaías pero
deben relacionarse las familias. Las prioridades de rechazaban el testimonio contemporáneo de Abinadí
Lehi, orientadas hacia su familia, se manifiestan cla­ (véase Mosíah 11-17). El pueblo de Ammoníah, que
ramente cuando él sale para el desierto llevando “[eran] gente de corazón empedernido y dura cerviz”
"nada consigo, salvo a su familia, y provisiones y (Alma 9:5), citaba de las Escrituras mientras se burlaba
tiendas". de Alma ydeAmulek, lo que resultó en el trágico final
de su ciudad(véase Alma 8-16). Nefi, hijo de Helamán,
razonó con aquellos que rechazaban sus amonestaciones:
primer Mosíah y Alma, padre, también condujeron a su “...si Dios dio a [Moisés] tanto poder, ¿por qué, pues, dis­
pueblo a un lugar seguro (véase Omni 1:12-14; Mosíah putáis entre vosotros, y decís que él no me ha dado
24). Los nefitas subsiguientes fueron preservados de sus poder...?” (Helamán 8:12). Y prosiguió: “...no solamente
enemigos al dar oído a la dirección profética del capitán negáis mis palabras, sino también negáis todas las pala­
Moroni (véase Alma 46-62) y se libraron de la destruc­ bras que nuestros padres han declarado... concernientes
ción completa al seguir la dirección de Gidgiddoni y a la venida del Mesías” (Helamán 8:13).
del gobernador principal, Laconeo, a quienes se hace El rechazar las palabras de los profetas vivientes es, en
efecto, rechazar las palabras de los profetas que les han prometida (véase 1 Nefi 16:18-32; 18:4—8). En el Libro
precedido. Específicamente, debido a que la gente recha­ de Mormón también leemos con frecuencia en cuanto a
zó a “los profetas y... los santos”, el Señor causó la gran la preocupación que los padres sienten por sus hijos. Por
destrucción que se encuentra registrada en 3 Nefi 8 ejemplo, Alma, padre, y Mosíah se preocuparon en gran
(véase 3 Nefi 9:5, 7-9, 11-12). El Señor dijo: medida por el bienestar de sus hijos (véase Mosíah
“...Bienaventurados sois si prestáis atención a las palabras 27-28). Lehi dio bendiciones inspiradas a sus hijos y nie­
de estos doce que yo he escogido de entre vosotros para tos, y les enseñó el plan de salvación (véase 2 Nefi 1-3).
ejercer su ministerio en bien de vosotros” (3 Nefi 12:1). Alma, hijo, hizo lo mismo al enseñar, entrevistar y testi­
Podemos sacar en conclusión que la verdadera felicidad ficarle a sus hijos de acuerdo con las necesidades especí­
se obtiene al prestar atención, en pensamiento y accio­ ficas de ellos (véase Alma 36-42; 45).
nes, a las palabras que recibimos de los profetas y de los Quizás el mensaje más sublime del Libro de Mormón,
apóstoles vivientes. orientado hacia la familia, es que los padres, por medio
de la palabra y del ejemplo, deben enseñar continuamen­
EL PAPEL DE LA FAMILIA te a sus hijos acerca de Dios y Su justicia. El ejemplo de
Uno de los asuntos de los que más se habla en la ac­ padres y antepasados puede tener un efecto particular­
tualidad tiene que ver con la importancia y el papel de la mente poderoso en la posteridad, motivándoles a seguir
familia. El Libro de Mormón, que da comienzo con un re­ la verdad y vivir en la luz, incluso en tiempos de iniqui­
lato de los tratos que el Señor tuvo con una familia, de­ dad. Helamán recalcó este punto mientras explicaba a
muestra que las familias constituyen la unidad primordial sus hijos, Nefi y Lehi, por qué les había dado el nombre
de la sociedad. En su primer comentario, Nefi hace refe­ de sus antepasados: “...para que cuando os acordéis de
rencia con todo respeto a sus “buenos padres” (1 Nefi ellos, recordéis sus obras... a fin de que se diga, y también
1:1), quienes le enseñaron los caminos del Señor. Las se escriba, de vosotros, así como se ha dicho y escrito de
prioridades de Lehi, orientadas hacia su familia, se mani­ ellos” (Helamán 5:6-7). Les exhortó, diciendo: “...recor­
fiestan claramente cuando él sale para el desierto llevan­ dad que es sobre la roca de nuestro Redentor, el cual es
do “nada consigo, salvo a su familia, y provisiones y Cristo, el Hijo de Dios, donde debéis establecer vuestro
tiendas”, dejando atrás “su oro, su plata y objetos precio­ fundamento” (Helamán 5:12). Nefi y Lehi siguieron ese
sos” (1 Nefi 2:4). En la visión del árbol de la vida, el pri­ consejo y es así que les fue posible efectuar milagros entre
mer deseo que Lehi tuvo después de participar del fruto el pueblo (véase Helamán 7-11). Sus vidas fueron testi­
fue que su familia también participara de él (véase 1 Nefi monio de la influencia que sobre ellos tuvieron las ense­
8:12). Lehi, preocupado porque en su sueño Lamán y ñanzas de su padre y la fidelidad de sus antepasados. Del
Lemuel se negaron a participar del fruto (véase 1 Nefi mismo modo, los 2.000 jóvenes guerreros tenían gran fe
8:4, 35-36), “los exhortó, con todo el sentimiento de un debido a que “sus madres les habían enseñado que si no
tierno padre, a que escucharan sus consejos, para que dudaban, Dios los libraría” (Alma 56:47).
quizá el Señor tuviera misericordia de ellos” (1 Nefi La sagrada función de la familia se puede sintetizar con
8:37). dos referencias de la época de Jacob, quien alabó el ejem­
El Libro de Mormón nos ayuda a comprender la forma plo de aquellas familias en las que “sus maridos aman a sus
en que las familias deben relacionarse entre sí. Vemos a esposas, y sus esposas aman a sus maridos, y sus esposos y
Nefi honrar el papel que su padre tiene como patriarca, esposas aman a sus hijos” (Jacob 3:7). Indudablemente,
incluso el derecho que Lehi tiene de recibir revelación una expresión de amor como ésa en el propio hogar de
para beneficio de su familia, en los incidentes del arco Jacob fue lo que causó que a sus hijos se les criara “en dis­
roto y de fijar la hora de partida por barco hacia la tierra ciplina y amonestación del Señor” (Enós 1:1).
EL SEÑOR RECUERDA Y CUMPLE SUS CONVENIOS “que vengan a él” (2 Nefi 26:33). Así como hace mucho
En el Libro de Mormón se declara que en los últimos tiempo el Señor “les había cumplido su palabra en cada
días, el Señor se “acordar [á] del convenio que [ha] detalle” (Alma 25:17), del mismo modo Él cumplirá
hecho con [su] pueblo” (3 Nefi 20:29). Él “volverá a todas Sus palabras en nuestro futuro personal y colectivo.
traer a un resto de la posteridad de José al conocimiento
del Señor su Dios” y “reunirá de las cuatro partes de la ESCRITO PARA NUESTROS DÍAS
tierra a todo el resto de los descendientes de Jacob” Se podrían analizar muchos otros temas de interés ac­
(3 Nefi 5:23-24). En esta restauración convenida se tual. Por ejemplo, el Libro de Mormón trata la importan­
incluyen a “cuantos de los gentiles se arrepientan]” cia de las Escrituras, el valor de llevar registros, la
(2 Nefi 30:2). necesidad del arrepentimiento y de la obediencia, el
Estas promesas tienen que ver con las bendiciones cómo y el porqué de la obra misional, la importancia de
tanto temporales como espirituales. Después de que Nefi la oración, el papel de la libertad y de los gobiernos, y el
hiciera referencia a algunos de los escritos de Isaías refe­ verdadero significado de la fe, la esperanza y la caridad.
rentes al futuro, sus hermanos preguntaron si Isaías ha­ Más de la mitad del Libro de Mormón se concentra en los
blaba de cosas espirituales (véase 1 Nefi 22:1). Al 150 años llenos de acontecimientos ocurridos antes de la
responder que “los justos no tienen por qué temer” aparición del Salvador, aunque ese período abarca apro­
(1 Nefi 22:22) porque el Señor “protegerá a los justos por ximadamente sólo un 15 por ciento del total del tiempo
su poder” (1 Nefi 22:17), Nefi dio a entender que la sal­ que cubre el libro. El presidente Ezra Taft Benson pre­
vación sería tanto temporal como espiritual. sentó una posible razón del porqué de ese énfasis: “En el
En el Libro de Mormón se profetiza que “el Señor Dios Libro de Mormón encontramos un modelo para prepa­
procederá a desnudar su brazo a los ojos de todas las na­ rarnos para la Segunda Venida” (El Libro de Mormón: la
ciones, al llevar a efecto sus convenios y su evangelio”, clave de nuestra religión, Liahona, enero de 1987, pág. 4).
tiempo en el que Él derramará Su ira para que “todos los El saber que sus palabras estaban destinadas para un
soberbios y todos los que obran inicuamente [sean] como tiempo futuro influyó sin duda alguna en la selección de
rastrojo” (1 Nefi 22:11, 15). El registro sagrado contiene los temas, los sermones y las experiencias que los autores
muchas de las promesas reconfortantes hechas a aquellos principales del Libro de Mormón habrían de registrar.
Consideremos, por ejemplo, la observación inspirada de
Nefi en cuanto a los escritos de Isaías, que se encuentra
El Libro de Mormón contiene muchas de las en 2 Nefi 25-30. Doce versículos contienen profecías
promesas que el Señor hace a aquellos concernientes a los judíos (véase 2 Nefi 25:9-20).
"que vengan a él". Veintiún versículos adicionales hablan acerca del futuro
del propio pueblo de Nefi (véase 2 Nefi 25:21-26:11). En
comparación, 121 versículos —es decir, aproximadamen­
te el 75 por ciento de esos seis capítulos— relatan la vi­
sión que tuvo Nefi acerca de las condiciones del mundo
“en los últimos días, o sea, en los días de los gentiles”
(2 Nefi 27:1). Comentó además que sabía que sus pa­
labras serían “de gran valor para ellos en los postreros
días” (2 Nefi 25:8).
El profeta Mormón, cuyo nombre se ha dado a
este gran compendio que es el Libro de Mormón,
Mormón dio instrucciones a las personas de un día fu­
turo en cuanto a lo que debían hacer para encontrar
la verdadera felicidad. El día futuro del que habló son
nuestros días.

experimentó la destrucción de su pueblo. Al igual que su


hijo Moroni, él dirigió claramente sus escritos a una era
futura en la que el Señor sacaría Su registro a la luz.
Mormón dijo que él había permanecido como “testigo
pasivo para manifestar al mundo las cosas que [él vio y
oyó]” (Mormón 3:16). En su compendio seleccionó ser­
mones y relatos del pasado de su pueblo que se aplicaran
directamente a nuestras circunstancias. Dio instruccio­
nes a las personas de un día futuro en cuanto a lo que de­
bían hacer para encontrar la verdadera felicidad, y
concluyó su obra con su testimonio del Evangelio de como temporalmente. Además de realizar un estudio
Jesucristo. El día futuro del que habló son nuestros días. concienzudo del Libro de Mormón, debemos vivir sus en­
Moroni terminó el sagrado registro con la esperanza de señanzas, lo cual nos permite obedecer el mandamiento
que nosotros estuviésemos agradecidos por él y que del Señor de “[recordar] el nuevo convenio, a saber, el
aprendiésemos “a ser más sabios” de lo que su pueblo lo Libro de Mormón y los mandamientos anteriores que
había sido (Mormon 9:31). [nos ha] dado, no sólo de hablar, sino de obrar de acuer­
Al entrar en un siglo y en un milenio nuevos, el Libro do con lo que [ha] escrito” (D. y C. 84:57; cursiva
de Mormón nos amonesta con respecto a los peligros que agregada).
hoy día enfrentan las personas y las naciones. Al mismo Como parte integral del nuevo convenio del Señor,
tiempo confirma nuestra fe y esperanza en Cristo y rea­ el Libro de Mormón es, por designio divino, no sólo un
firma nuestro entendimiento de esas doctrinas y princi­ libro importante, sino el libro más importante para
pios fundamentales que nos salvarán tanto espiritual nuestros días. □
No está
todo bien Se ha omitido el nombre del autor

S
olía asistir a una escuela en donde era muy difícil Lehi, el padre de Nefi, a menudo tenía que dar conse­
ser Santo de los Ultimos Días. Los estudiantes jo a los hermanos mayores de éste, Lamán y Lemuel, “por
SUD eran una minoría y pocos de los demás estu­ causa de [su] dureza de cerviz... pues he aquí, murmura­
diantes tenían valores semejantes a los nuestros. Sobre ban contra su padre en muchas cosas” (1 Nefi 2:11).
todo, a mí me parecía algo frustrante, ya que mis padres “Y aconteció que Lamán se irritó conmigo y también
se divorciaron durante mi primer año de enseñanza con mi padre”, escribió Nefi; “y lo mismo hizo Lemuel,
media. porque se dejó llevar por las palabras de Lamán. Por tanto,
Mi familia estaba dividida; peleá­ Lamán y Lemuel nos hablaron mu­
bamos todo el tiempo; mis padres La vida en mi hogar chas palabras ásperas a nosotros, sus
nunca hablaban favorablemente el hermanos menores, y hasta nos gol­
uno del otro, y trataban de conven­ dista de ser ideal, pero pearon con una vara” (1 Nefi 3:28).
cerme de que no asistiera a la Yo traté de dar un buen ejemplo a
Iglesia. Nuestro hogar estaba lleno
encuentro consuelo en
mi familia: iba a la Iglesia, asistía a la
de conflictos.
Durante ese tiempo, la vida me
parecía bastante confusa. Creo que
fue entonces que en verdad descubrí
el ejemplo de personas
como Nefi . Mutual y oraba con regularidad.
Incluso invité a mi madre a activarse
de nuevo en la Iglesia.
Nefi también trató de dar un
las Escrituras. Mi familia no me daba su apoyo cuando yo buen ejemplo y alentó a sus hermanos a volverse hacia el
las leía; incluso mi madre solía decirme que era unapér­ Señor: “Y yo, Nefi... les hablé... diciendo: He aquí, voso­
dida de tiempo. Pero en el Libro de Mormón encontré a tros sois mis hermanos mayores y ¿cómo es que sois tan
alguien más que tenía problemas familiares, y el leer en duros de corazón, y tan ciegos de entendimiento, que te­
cuanto a sus experiencias me dio fuerzas para hacer fren­ néis necesidad de que yo, vuestro hermano menor, tenga
te a los míos. que hablaros, sí, y daros el ejemplo?
“¿Cómo es que no habéis escuchado la palabra del chado, pero mi Padre Celestial me ha dado las
Señor?” (1 Nefi 7:8-9). Escrituras y sé que Él conoce muy bien la clase de vida
A veces lloraba a solas; a veces oraba por mi familia; que llevo en casa. Aunque el conflicto no ha cesado,
siempre me sentía solo. por lo menos he encontrado consuelo y paz, y maneras
Y de nuevo, supe que Nefi había tenido sentimientos de seguir adelante.
similares: “Mas he aquí, Lamán y Lemuel no quisieron Nefi dijo: “...Iré y haré lo que el Señor ha mandado,
escuchar mis palabras; por lo que, afligido por la dureza porque sé que él nunca da mandamientos a los hijos de
de sus corazones, rogué al Señor por ellos” (1 Nefi 2:18). los hombres sin prepararles la vía para que cumplan lo
Cuando me sentía triste, sabía que Nefi había tenido que les ha mandado” (1 Nefi 3:7).
tristezas; cuando estaba desanimado, sabía que Nefi tam­ De la misma forma que Nefi supo que el Señor le ayu­
bién lo había estado; cuando me sentía solo, sabía que daría a lograr cualquier cosa que le fuera mandado hacer,
Nefi había conocido lo que era la soledad. yo sé que mi Padre Celestial continuará dándome fuerzas
No, mi historia no tiene un final agradable y feliz. y apoyo a medida que lucho en un hogar terrenal lleno de
Quisiera poder decir que todos “vivieron muy felices”, conflictos. Las Escrituras son la cuerda de salvamento
pero eso aún no ocurre. Mi hogar sigue siendo desdi­ que me llevará a mi hogar celestial. □
VOCES DE LOS SANTOS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS

Una voz desde el polvo


ás de 400 años después del nacimiento de medida que el mundo se preparaba para la
Jesucristo, el profeta Moroni enterró los es­ Restauración. Ahora, con el Libro de
critos de los profetas nefitas en una colina desier­ Mormón traducido en su totalidad a 49 idiomas,
ta (véase Moroni 10:27). El sagrado registro y con selecciones del Libro de Mormón traducidas
fue preparado para algún día mostrar a los miem­ en otras 42 lenguas, las voces de estos profetas
bros de la casa de Israel las cosas maravi­ ayudan a millones de personas a venir a
llosas que el Señor había hecho por sus Jesucristo y a Su Evangelio restaurado.
antepasados y para convencer al Los siguientes son relatos de la in­
mundo de que Jesús es el Cristo fluencia que el Libro de Mormón
(véase la portada del Libro de está teniendo en la vida de los
Mormón). Los testimonios de Santos de los Ultimos Días de todo
esos profetas esperaron 1.400 años a el mundo.

“El gozo que siento dos fueron los que más me impresio­
naron. Por primera vez leía acerca de
es muy grande”
verdades religiosas que me aclaraban
por R. Stanley Swain
varios pasajes de la Biblia que previa­
n día, mientras mi esposa y yo reuniones de profesionales en Italia. mente no entendía.
servíamos en la Misión Nigeria Durante el transcurso de las sesio­ “Me entusiasmé de tal manera
Aba, ella se encontraba dando lec­ nes, a menudo pasaba tiempo en que pagué para sacar fotocopias de
ciones de órgano a algunos miembros unas salas apartadas para la medita­ ambos tomos y después las hice en­
de la rama cuando los élderes Uwaifo ción, en donde oraba y leía. cuadernar. Durante casi un año los
y Akagha nos presentaron a un hom­ “En una de esas ocasiones”, recor­ leí con regularidad y comparé sus
bre que estaba bastante emocionado. dó, “eché una rápida mirada por los mensajes con otros textos de
Las lágrimas le rodaban por las meji­ libros sagrados que estaban en el es­ Escritura. Intuía que los mensajes
llas. “¡El gozo que siento es muy gran­ tante reservado para ellos y encon­ eran inspirados.
de!”, exclamó. “¡Dios es muy bueno!” tré, entre otros, dos libros raros: “En diciembre de 1989, regresé a
Llenos de curiosidad, invitamos a ese primero, un volumen que contenía el mi pueblo para celebrar la Navidad,
hombre, el doctor Pius C. Ozoemena, Libro de Mormón, Doctrina y como se acostumbra entre mi gente.
a que nos relatara su historia. Convenios y la Perla de Gran Precio; Allí me encontré con mi primo O. C.
En agosto de 1988, el doctor y segundo, un ejemplar de Una obra Ekufu, de Lagos, Nigeria, quien tam­
Ozoemena, profesor adjunto de física maravillosa y un prodigio, por el élder bién había regresado a nuestro lugar
de la Universidad Estatal de LeGrand Richards (1886-1983), del de origen para la Navidad”.
Tecnología de Anambra, en Enugu, Quórum de los Doce Apóstoles. De El doctor Ozoemena se dio cuen­
Nigeria, fue invitado a asistir a unas todos los libros que había allí, esos ta de que su primo ya no fumaba ni
bebía cerveza. Cuando le preguntó
cuál era la razón, se enteró de que se
había unido a La Iglesia de Jesucristo
de los Santos de los Ultimos Días.
“Mi corazón vibraba de gozo”, dijo
el doctor Ozoemena. “Nos abraza­
mos y le relaté mis propias experien­
cias además de mostrarle mis
atesorados libros. El me mostró mu­
chos libros de la Iglesia que había
traído de Lagos, incluso aquellos que
yo había fotocopiado en Italia. Yo ex­
presé mi deseo de unirme a la Iglesia
y él prometió que me ayudaría a po­
nerme en contacto con los misione­
ros que servían en Enugu, en donde
yo trabajaba. Me sentía sumamente
feliz, ya que no sabía que la Iglesia se
encontrara fuera de los Estados
Unidos”.
Tal como lo había prometido, el
hermano Ekufu envió el nombre y la
dirección de su primo a la oficina de
la Misión Nigeria Aba. Sin embargo,
el doctor Ozoemena no esperó a que
alguien se pusiera en contacto con
él; él mismo salió en busca de los mi­
sioneros. Después de una larga bús­
queda, localizó a los misioneros,
quienes lo invitaron a que fuera a co­
nocernos a mi esposa y a mí.
El élder Uwaifo y el élder Akagha
empezaron a visitar a la familia
Ozoemena y a enseñarles el
Evangelio. El doctor Ozoemena y su
esposa se bautizaron el 4 de febrero
de 1990.
“En los libros revelados de la
Iglesia he encontrado un grandioso y
constante plan para la salvación
mediante el Señor Jesucristo”, expli­ Iglesia durante cuatro años. En esa
ca el hermano Ozoemena. “Estoy conversación me dijo que no necesi­
agradecido a mi Padre Celestial por taba el Libro de Mormón porque
haber encontrado el Evangelio”. había encontrada un “libro más her­
moso”. Cuando fuimos a su casa, mi
El Libro más hermoso compañera y yo teníamos la esperan­
por Nancy Marilijn Ruiter za de convencerla de que le diera
otra oportunidad al Libro de
urante mi juventud en los Mormón. Nos mostró partes de su

D Países Bajos, tuve la oportuni­ libro que trataban de la caridad y del


dad de pasar dos semanas trabajando orgullo, y se nos quedó viendo como
con las misioneras regulares; espera­ para decir: Eso no está escrito en el
ba dos semanas de mucho trabajo... y libro de ustedes, ¿verdad?
de mucha diversión. Afortunadamente, ese año yo
Para ese entonces, ya sabía que había estudiado el Libro de Mormón
tenía un Padre Celestial y que me en seminario y estaba familiarizada
amaba, pero durante esas dos sema­ con algunos pasajes relacionados con
nas, pensé en Él y en Su obra duran­ esos temas. No tardé en encontrar­
te las 24 horas del día; aun mientras los, empecé a leerlos y se los expliqué
dormía, soñaba con la obra misional. de una manera que no sabía que era
A pesar de mi entusiasmo, los pri­ capaz de hacerlo.
meros dos días fueron de muchísimo Cuando terminé, ella tenía lágri­
trabajo, sin que lográramos demasia­ mas en los ojos. Dijo que había pen­
do éxito. Para finales de la primera se­ sado devolvernos el Libro de
mana, me sentía exhausta, espiritual y Mormón que tenía, pero que ahora
emocionalmente. Toda esa noche me había decidido leer de nuevo ese
la pasé leyendo el Libro de Mormón. libro tan hermoso: el Libro de
Cuando me fui a acostar, percibía una Mormón.
sensación cálida y buena, y sabía que
mi Padre Celestial me daría el valor Mi propio testimonio
para seguir adelante incluso cuando del Libro de Mormón
nos cerraban las puertas. por Bethzaida Vélez Rivera
En los días subsiguientes continuó

S
habiendo más respuestas negativas iempre deseé tener un testimo­
que positivas; pero si en todo un día nio del Libro de Mormón. Sabía
había una sola persona que estuviera que mis padres tenían sus testimo­
dispuesta a escuchar, hacía que todo nios porque habían leído el libro y
valiera la pena. orado en cuanto a él. Yo no podía
Un día llamé por teléfono a una decir lo mismo, ya que nunca lo
señora que había investigado la había leído.
Había asistido a la Iglesia desde en algunos lugares, el texto marcado de Cristo; porque he aquí, las pala­
que era pequeña. Mi fe creció y fui por todas partes y los márgenes lle­ bras de Cristo os dirán todas las cosas
bautizada en mi adolescencia. Había nos de anotaciones. La cubierta azul que debéis hacer” ( 2 Nefi 32:3). Yo
leído varias partes del Libro de estaba casi desprendida de las demás siempre había leído la palabra, pero
Mormón que contenían cosas bellas e páginas y las letras doradas empeza­ jamás me había deleitado en ella.
interesantes, y había escuchado el ban a perder su brillo. Llegué a un punto en mis esfuer­
testimonio de mis padres y el de otras No podía creerlo. Mi Libro de zos en que dejé simplemente de
personas que decían que el libro era Mormón no se parecía en nada a ése. echar una mirada ligera a las pala­
verdadero, pero sabía que tenía que Yo tenía el mío desde los 9 años de bras y empecé a ver el mensaje.
obtener mi propio testimonio. edad y ahora que tenía 18, mi libro se Esperaba con ansia el momento de
En seminario, me fijé la meta de veía como nuevo. La cubierta, así ponerme a leer el Libro de Mormón;
poner atención a lo que me enseña­ como las páginas, estaban nuevecitas ya no lo consideraba una obligación,
ban y a pasar más tiempo estudiando y limpias. La tapa casi nunca había sino que se convirtió en una bendi­
las Escrituras. Durante mi último año sido abierta, y las pocas anotaciones ción.
de seminario, leimos el Libro de y marcas que había hecho encerra­ Mi Libro de Mormón todavía no
Mormón. Empecé a orar más, a leer ban escaso significado para mí. está tan desgastado como el de mi
más y a poner más atención; tomaba Nunca había visto un Libro de amiga; sus páginas aún no están tan
apuntes cuidadosos en mi libreta de Mormón tan desgastado por tanto llenas de anotaciones y la cubierta
seminario. uso. Mi amiga no lo había maltrata­ no está tan acabada debido al uso
Con el tiempo, llegó a mi corazón do: ella había estudiado la palabra de frecuente, pero algún día lo estará.
el simple pero profundo testimonio una manera que simplemente yo no En verdad Jesucristo sacia a aquellos
del Espíritu Santo de que el Libro de podía comprender. Yo lo había leído que se deleitan en Sus palabras.
Mormón es verdadero. Sentí en mi y había orado con respecto a él y en
corazón que este conocimiento era verdad sentía que era la palabra de “¡Permítame ver
algo de inmenso valor. Dios. Sin embargo, cuando vi el ese libro!”
Sé que cada uno de nosotros Libro de Mormón de ella y la luz de por Coke Newell
puede obtener un testimonio verda­ sus ojos, me di cuenta de que había
dero del Libro de Mormón y de todas algo más que yo podría hacer con i compañero de misión y yo ca­
las Escrituras; y de acuerdo con lo
que éstas nos enseñan: “...por el
esas palabras y que nunca había sabi­
do valorar.
M minábamos por una sombreada
calle residencial cerca de la
poder del Espíritu Santo podréis co­ Empecé a orar a fin de tener el Universidad de Antioquía, en
nocer la verdad de todas las cosas” Espíritu Santo conmigo al leer el Medellín, Colombia. Después de
(Moroni 10:5). Libro de Mormón, y empecé a leerlo haber experimentado una serie de di­
varias veces al día. Meditaba en las ficultades en esa ciudad, me preparé
Tenía hambre cosas que leía y estudiaba cualquier para lo peor cuando un jovencito se
por LaChere Bodine Jones versículo que no podía entender. apartó de un grupo de estudiantes
Encontré un pasaje que había universitarios y nos llamó. Nosotros
permanecimos inmóviles a medida
L
as esquinas estaban dobladas visto en muchas ocasiones, pero que
hacia arriba debido al uso fre­ nunca antes había tenido tanto sig­ que él corría hacia donde nos encon­
cuente, las páginas arrugadas y rotas nificado: “...Deleitaos en las palabras trábamos.
“¡Permítame ver ese libro!”, insis­ y sencillez que me fue posible. hasta que lo vio en mis manos aquel
tió, señalando el Libro de Mormón Cuando terminé, él tenía lágrimas en día en la calle.
que yo llevaba en la mano. los ojos. Al poco tiempo empezamos a en­
Lo sostuve en alto, mostrándole la “He visto este libro antes”, dijo. señarle las charlas a Juan Guillermo
cubierta, en la que aparecía una es­ “Los he visto a ustedes antes; pero Mejía. Con cada uno de los princi­
tatua dorada del ángel Moroni con­ eso fue hace siete años, en un sueño”. pios, él solía responder que “ya lo
tra un fondo color azul. “Es suyo, si Nos empezó a relatar el sueño. “Vi sabía”, y que nosotros sólo estábamos
lo quiere”, dije un tanto nervioso. un simple libro azul, de pasta blanda, confirmando lo que él sabía desde
Lo tomó en sus manos. con una figura dorada en la cubierta. hacía mucho tiempo. Esa semana
Su siguiente pregunta nos dejó to­ El hombre llevaba una túnica y toca­ terminó de leer el Libro de Mormón
talmente confusos: “Yo los conozco. ba lo que parecía ser una trompeta”. y fue bautizado el sábado.
¿Dónde obtuvieron este libro?”. Pero era el sentimiento lo que más Meses después, cuando terminé
Mi compañero había llegado a la recordaba. Había recibido una pode­ mi misión, él era el presidente del
misión tan sólo hacía tres días, de rosa impresión de que el libro era im­ quorum de élderes de su rama.
modo que me armé de valor y le con­ portante, esencial y verdadero. Después de siete años, el libro de sus
testé al joven con toda la sinceridad Nunca había vuelto a ver el libro sueños había cambiado su vida. □
Entre bastidores
por Peter B. Gardner

—Creo que sí —dije, con la esperanza de disminuir un

D
urante mi adolescencia, casi todos los años nues­
tra estaca llevaba a cabo un teatro ambulante, poco la tensión.
una noche de risas y alegría en la que cada barrio Ya era tarde cuando por fin encontramos al resto de la
representaba, en el salón de actividades y frente a los familia y nos fuimos a casa. Sin embargo, una vez que los
miembros de la estaca, una obra teatral melodramática más pequeños se acostaron, papá tomó las llaves del auto
puramente de aficionados. Durante varias semanas antes y se dirigió a la puerta.
de la presentación, los líderes de los barrios ideaban tra­ —¿A dónde vas? —pregunté.
mas increíbles, creaban canciones y bailes ridículos y con­ —Voy otra vez al centro de estaca —dijo en voz
vencían a jóvenes reacios a usar disfraces estrafalarios. A baja—. Voy a ver qué puedo hacer para tenerlo listo para
esas presentaciones no se les podría poner en la categoría mañana. ¿Quieres venir?
de teatro, pero eran muy divertidas. Yo no tenía ningún deseo de pasarme haciendo lim­
De todos los teatros ambulantes en los que participé, pieza en lo que quedaba del sábado por la noche, pero
hay uno en particular que se destaca en mis recuerdos. El cuando pensé en que papá haría todo el trabajo solo, ac­
año en que cumplí los 16, la presidencia de la estaca, de cedí a acompañarlo.
la que mi padre formaba parte, acordó que a los barrios Para cuando llegamos al centro de estaca, la actitud de
no se les permitiría usar sustancias brillantes pulverizadas mi padre había cambiado. A medida que limpiábamos,
en los disfraces ni en el maquillaje. Aunque las partículas parecía estar menos desalentado e incluso un tanto entu­
relucientes lucían muy bien en el escenario bajo las luces, siasmado ante el desafio que teníamos por delante. Se
casi siempre acababan en las alfombras y los muebles de pasó el tiempo haciéndome preguntas acerca de la escue­
los salones que los barrios disponían para los preparati­ la y mis amigos.
vos. Debido a que los teatros ambulantes se llevaban a Aunque nos tomó varias horas hacer la limpieza,
cabo el sábado por la noche, la presidencia de la estaca ambos sentimos cierta satisfacción en nuestro trabajo y
tenía la esperanza de que esa medida sirviera para man­ tratamos de hacerlo de la mejor manera posible. Fue
tener el edificio limpio para el día de reposo. después de la medianoche que consideramos que el
Pero en medio del entusiasmo y de la sana competi­ edificio estaba listo para los servicios dominicales del
ción de los teatros ambulantes de ese año, el consejo de día siguiente.
la presidencia de la estaca pasó mayormente desatendi­ Al otro día, sentí una satisfacción especial al mirar las
do. Una vez que concluyeron las presentaciones, busqué habitaciones limpias y recordar el estado en que habían
a papá entre los miembros que lentamente iban saliendo quedado la noche anterior. Pensé en decirles a mis ami­
del edificio. Todos parecían haber disfrutado de una gos en cuanto a la noche que había pasado haciendo tra­
noche de amistad y diversión. Cuando por fin localicé a bajo de conserje, pero no me pareció apropiado hacerlo.
mi padre en uno de los salones que se habían usado para Aparentemente mi padre sintió lo mismo. Hasta el día
los preparativos, pude darme cuenta de que no estaba de de hoy, no recuerdo haberlo oído mencionar esa noche a
muy buen humor. Caminaba lentamente alrededor de la nadie.
habitación, inspeccionando en silencio las partículas re­ Hoy, cuando pienso en ese teatro ambulante, no
lucientes esparcidas en el piso. recuerdo la alegría, ni los disfraces ni la música. Lo que
—La mayoría de los barrios usaron brillo —dije—, acude a mi mente son las imágenes de mi padre pasan­
mencionando lo que era obvio. do la aspiradora, barriendo y recogiendo las partículas
—Casi todos los cuartos están igual —dijo con un sus­ de brillo del piso de la capilla, haciendo el trabajo
piro—. ¿No acordamos que no se usaría brillo? —pre­ “entre bastidores” en preparación para el día de
guntó frustrado. reposo. □
MENSAJE DE LAS MAESTRAS VISITANTES

“ A N D A C O N M I G O ”

E
s un singular privilegio el de acudir para la remisión de sus pe­ como Él nos elevará, no sólo al final
vivir en la tierra a medida cados” (2 Nefi 25:26). Hoy en día, de la vida, sino cada día de nuestra
que el tiempo avanza hacia continuamos adorando al Señor vida” (véase “Gloria en lugar de ceni­
un nuevo milenio. En calidad de como un ser viviente y glorificado za: La expiación de Jesucristo”,
Santos de los Ultimos Días, com­ que nos ama y que se preocupa per­ Liahona, abril de 1997, pág. 48).
prendemos el incalculable significa­ sonalmente por nuestro bienestar. El El Señor siempre está al tanto de
do del nacimiento de nuestro Señor hecho de que El vivió y murió hace nuestras necesidades y dispuesto a
y Salvador, Jesucristo, hace unos aproximadamente 2.000 años es de ayudar. Una hermana relata la forma
2.000 años. “...Nuestro Padre conocimiento general; el hecho de en que acudió a nuestro Padre
Celestial... [envió] a Su Hijo que Él vive y dirige Su Iglesia en la Celestial en oración y fue bendecida
Unigénito a la tierra para cumplir actualidad lo atestigua la revelación por el poder de la Expiación: “No
por lo menos dos misiones que nin­ personal y el testimonio inspirado de tenía a quien recurrir, no tenía a
guna otra persona podría haber cum­ Sus siervos y los frutos de sus obras. dónde ir, excepto ponerme de rodillas.
plido”, observó el presidente Howard Oré como nunca lo había hecho;
W. Hunter. “La primera misión de SU CUIDADO BONDADOSO ayuné a menudo con fe y propósito; leí
Cristo... fue redimir a todo el género El élder Bruce C. Hafen, de los y estudié las Escrituras de principio a
humano de la Caída, expiando el pe­ Setenta, testifica: “Cada uno de noso­ fin por primera vez en mi vida... Y Él
cado de Adán y nuestros propios pe­ tros probará las amargas cenizas de la estuvo allí. El escuchó mis humildes
cados si lo aceptamos como nuestro vida, desde el pecado y el descuido, súplicas; Él puso Su brazo de amor a
Salvador y lo seguimos. Y la segunda hasta el pesar y la desilusión. Pero en mi alrededor; Él me perdonó mis pe­
gran misión fue establecer el ejemplo aras de una promesa segura de inmor­ cados y me mostró otro camino mejor.
perfecto de rectitud, de bondad, de talidad y de vida eterna, la expiación Me quedé sorprendida al ver la felici­
misericordia y de compasión, a fin de de Cristo nos puede elevar, en gloria, dad, el éxito y las oportunidades que
que el resto del mundo sepa cómo por encima de nuestras cenizas. Es así vinieron a mi vida” (“After Divorce:
vivir, cómo progresar y cómo llegar a Clearing the Hurdles”, Ensign, agosto
ser más como Él es” (“¿Qué clase de de 1985, pág. 50).
hombres habéis de ser?”, Liahona, Podemos acercarnos más al
julio de 1994, pág. 72). Salvador si seguimos Su tierna ex­
hortación: “...anda conmigo”
EL CRISTO VIVIENTE (Moisés 6:34). “Debemos llegar a co­
Aproximadamente 600 años nocer a Cristo mejor de lo que lo co­
antes del nacimiento del Salvador, el nocemos”, aconsejó el presidente
profeta Nefi reconoció la importan­ Hunter; “debemos recordarle con
cia de la misión de Jesucristo: “Y ha­ más frecuencia de lo que le recorda­
blamos de Cristo, nos regocijamos en mos; debemos servirle más valiente­
Cristo, predicamos de Cristo, profeti­ mente de lo que le servimos.
zamos de Cristo y escribimos según Entonces beberemos del agua que
nuestras profecías, para que nues­ salta para vida eterna” (Liahona,
tros hijos sepan a qué fuente han julio de 1994, pág. 72). □
por Anne Yelvington Lynch
ILUSTRADO POR CARY HENRIE; SE USARON MODELOS.

onocí a William el primer día del tercer año que “Me llamo William y vivo con una pensión del gobier­
yo enseñaba inglés en un programa de educa­ no en mi auto, en un garaje vacío. Tengo 19 años y bebo
ción para adultos del colegio comunitario local. desde los 11. Pero ahora he decidido aprender”.
El era de corta estatura, de ojos oscuros, de cabello rubio Nunca había enseñado a un alumno que casi no su­
muy ondulado, más bien desaliñado y sucio, y, como piera leer ni escribir; no tenía idea de cómo hacer frente
pronto pude darme cuenta, casi totalmente analfabeto. a esa situación.
Era a principios de la década de 1970, en la que el cabe­ “Tienes faltas de ortografía en casi todas las palabras”,
llo largo era popular entre los jóvenes y las drogas se es­ le dije.
taban convirtiendo en un problema de grandes William pareció muy consternado. “Puedo aprender”,
proporciones. Pensé: He aquí otra víctima de la cultura de dijo.
las drogas, y el ánimo se me vino abajo. “De acuerdo. Las escribiré correctamente y cuando
Después de mis palabras de introducción, pedí a la vengas mañana a la clase, tendrás que escribírmelas”.
clase, como acostumbro hacerlo el primer día, que es­ “Una prueba de ortografía”, dijo, como si fueran pala­
cribieran algo acerca de sí mismos. Pasando la vista de bras mágicas.
alumno en alumno, me di cuenta de que William pare­ Aparté la vista de él. “Mira, William...”. Pensé en de­
cía estar poniendo un esfuerzo desmedido en el párrafo cirle que la clase sería imposible, que sus aptitudes eran
que escribía; agarraba el lápiz de manera torpe y poco tan deficientes que inmediatamente se atrasaría y que no
práctica, y lamía la punta cada vez que pasaban unos había esperanzas de que se pusiera al nivel de los demás.
minutos. Tenía el rostro muy cerca del papel y fruncía el Quise decirle que no había posibilidades de que saliera
entrecejo. adelante, pero en vez de ello, le dije: “Tus aptitudes bási­
El resto de la clase terminó la asignación un tanto rá­ cas son un tanto limitadas; ¿estás dispuesto a trabajar
pido y empezaron a impacientarse. Les permití irse. A duro?”.
William le tomó 40 minutos escribir unas cuantas líneas Me miró fijamente.
y, cuando por fin me entregó la asignación, no la podía “Estudiaremos escritores difíciles, como Shakespeare y
leer. El permaneció a un lado de mi escritorio, observán­ Twain”.
dome mientras yo la revisaba. “¿Quién?”
“¿Quiere que se la lea?”, dijo. “William Shakespeare y Mark Twain”.
“Sí”. “Ah”, dijo. Y después de hacer una pausa, agregó:
“Puedo aprender”.
"Si alguien me enseña a hacerlo, puedo aprender. “No te será fácil”, dije, “pero si haces un esfuerzo...”.
Si tuviera ese otro libro, podría practicar en él. No No esperé volver a verlo jamás, pero al día siguiente,
soy un tonto". Le di Las aventuras de Huckleberry William fue el primero en llegar al salón. Se sentó en la
Finn. primera fila, y a medida que yo enseñaba la clase, tenía la
mirada fija en mí; sus cejas formaban la misma línea en­ llegaba con el material aprendido de memoria. Unas se­
marañada y tenía la boca entreabierta mientras escucha­ manas más tarde me devolvió el texto de Twain. “Ya lo
ba. Al concluir la clase, permaneció de pie a un lado de leí”, dijo. Se me salieron las lágrimas al ver la mirada de
mi escritorio, observándome durante mucho tiempo. orgullo en su cara.
“¿Qué ocurre?”, pregunté, irritada. Esa semana le di una bolsa de papel con una barra de
“Estoy listo para la prueba de ortografía”, dijo. jabón, una toalla pequeña de aseo, una toalla y un deso­
Y en efecto lo estaba. Había memorizado todas las pa­ dorante. “Ésta es también una parte importante de la
labras y, a medida que yo las dictaba, él las escribía rápi­ educación”, le dije.
damente. Miró dentro de la bolsa y luego a mí, como aturdido.
Se quedó a observar mientras yo calificaba la prueba Pero al día siguiente, William estaba limpio. Ya leía y es­
poniendo una marca al lado de cada palabra correcta, cribía con mayor confianza. Había progresado tanto que
luego escribía “sobresaliente” y un mensaje grande en la a veces insistía en tomar su turno para leer en voz alta
parte superior que decía: “ESTOY MUY ORGULLOSA poemas de nuestro libro de literatura. Y todos los días se
DE TI”. Por primera vez veía a William sonreír. Tomó la quedaba después de la clase durante una hora para ha­
prueba, la dobló con mucho cuidado y se la puso en el blar conmigo. En realidad, hacía una pregunta tras otra y
bolsillo de la camisa. yo trataba de contestarlas.
“Ahora”, dijo, “quisiera mejorar en la lectura. ¿Tiene El entusiasmo que tenía por aprender se contagiaba, y
algo que pueda prestarme?” muy pronto otros tres estudiantes empezaron a quedarse
“Dudo que tenga algo apropiado”, le contesté. Abrí también: Suzy, que más tarde se tituló de enfermera;
el cajón del escritorio y empecé a buscar entre papeles y Jody, que llegó a obtener un doctorado en biología; y
libros. George, que tenía planes de ser médico pero que murió
“¿Qué tal ése?”, preguntó, señalando un ejemplar de en un accidente de motocicleta aquella primavera.
Las aventuras de Huckleberry Finn. La muerte de George conmocionó a la clase y pasamos
Mi mano vaciló, y luego moví la cabeza en señal ne­ ese día hablando acerca de la cualidad pasajera de la
gativa. “Sería muy difícil para ti”. vida, tratando de dar respuesta a preguntas eternas: ¿de
“He hecho cosas difíciles toda mi vida”, dijo. dónde vinimos, por qué estamos aquí y qué sucede con
Saqué del cajón un libro de cuentos para niños que era nosotros al morir? Les enseñé que el conocimiento es
de mi hija. poder, que la gloria de Dios es la inteligencia y que lo
“Ése es para niños”, dijo. único que llevamos con nosotros de este mundo al veni­
“Es para principiantes”, le contesté, al momento que dero son nuestras relaciones con los demás y el conoci­
se lo daba. miento que obtengamos en esta vida.
“Yo quiero ese otro”. “La mayoría de la gente aprende de dos maneras” les
Sin prestarle atención, abrí el libro para niños y empe­ dije. “Una es por medio de la experiencia, pero la vida no
cé a leer en voz alta, señalando con el dedo cada una de dura lo suficiente para que podamos obtener todo nues­
las palabras, mientras él seguía a mi lado observándome tro conocimiento de ese modo. La otra es mediante la
y escuchando. lectura”. Les exhorté a extender sus alas y a aprender
“Ahora permítame leer”. Leyó en forma vacilante y mientras fueran jóvenes llenos de energía y entusiasmo.
con mucha dificultad. “Como ve, si alguien me enseña a
hacerlo, puedo aprender. Si tuviera ese otro libro, podría En una ocasión, William me dijo que quería leer mi
practicar en él. No soy un tonto”. Libro de Mormón. Le di un ejemplar y una semana
Le di Las aventuras de Huckleberry Finn. más tarde me enteré de que había llamado al número
Todos los días enviaba a William a su hogar en aquel de teléfono de los misioneros, el cual se encontraba
garaje con una lista de palabras en una mano y uno de los anotado junto con el testimonio que yo había escrito
libros de mi hija metido bajo el brazo. Cada mañana en una de las primeras páginas del libro.
Un día, William fue a la clase con una lista de citas mi Libro de Mormón. Le di un ejemplar y una semana
que había copiado de la biblioteca, y las compartió con más tarde me enteré de que había llamado al número de
nosotros. Una de sus preferidas era ésta: “El conocimien­ teléfono de los misioneros, el cual se encontraba anotado
to constituye las alas mediante las cuales podemos volar”. junto con el testimonio que yo había escrito en una de las
“Míreme volar, maestra”. Él extendió los brazos y los primeras páginas del libro. Cuando se bautizó, le obse­
agitó, suscitando la risa de los estudiantes y la mía. quié un ejemplar de la Perla de Gran Precio.
William (ese genio, el único genio verdadero al que La primavera pasada recibí una tarjeta de William. Era
jamás he enseñado) fue alumno mío durante los dos años profesor de español y de literatura americana en una de las
que duró la clase de inglés. Cuando se graduó, yo me en­ grandes universidades. “Estamos leyendo Las aventuras de
contraba presente y lo observé con orgullo, con lágrimas Huckleberry Finn", escribió, “y jamás he sido tan
en los ojos. Él continuó su educación inscri­ feliz. Parece que tengo el don de lenguas”. Y
biéndose en el programa del colegio comunita­ prosiguió: “¿Recuerda cuando años
rio. A veces pasaba por mi oficina durante la atrás tuvo que enseñarme leer y
semana, para compartir la emoción de su escribir? Le estoy muy agradecido
mundo nuevo. Todos los viernes por la tarde por todo lo que usted hizo por mí,
se llevaba prestado uno de mis libros, los maestra. Gracias por prestarme sus
leía y me los devolvía con prontitud. alas mientras las mías apenas em­
En una ocasión me dijo que quería leer pezaban a crecer”.
Joseph F. Smith
Siguiendo al
Príncipe de paz
por Jill Mulvay Derr y Heidi S. Swinton

J
oseph F. Smith, sexto Presidente de la Iglesia, nació el indefenso a llevar su carga y al
13 de noviembre de 1838 en medió de las persecucio­ oprimido a recuperarse de su aflicción.
nes de Misuri, y falleció el 19 de noviembre de 1918, Él era un pacificador, un amante de la paz”2.
ocho días después del armisticio que puso fin a la Primera Joseph F. Smith conocía la paz que reciben “los
Guerra Mundial. Por estar bien familiarizado con el dolor y pacíficos discípulos de Cristo” (Moroni 7:3), y exhortó a
el sufrimiento, la violencia y la persecución, tenía el deseo los Santos de los Ultimos Días a seguir adelante en ver­
de ser “un pacificador, un predicador de justicia”. Por lo dad y santidad. Abrió el camino con su propia actitud pa­
tanto, enseñó las doctrinas de Jesucristo con extraordinaria cífica. “No soy más que un niño, sólo estoy aprendiendo”,
claridad y se esforzó “por predicar la justicia no sólo por dijo en 1916. “Espero sinceramente que, a medida que
medio de la palabra sino también por el ejemplo”1. Su po­ aprenda poco a poco, línea por línea, precepto por pre­
deroso testimonio del Redentor era el mensaje central de cepto, un poco aquí y un poco allí, día tras día, mes tras
sus sermones y el núcleo de su diario vivir. Su hijo, Joseph mes y año tras año, llegue el momento en que habré
Fielding Smith, décimo Presidente de la Iglesia, recuerda aprendido la verdad y la conozca como Dios la conoce, y
con cariño: “Tenía un espíritu gentil y bondadoso. Entre los sea salvo y exaltado en Su presencia”3.
del pueblo de Israel [los miembros de la Iglesia] no habría Los hermanos del Sacerdocio de Melquisedec y las
podido encontrarse un alma más comprensiva, que sufriera hermanas de la Sociedad de Socorro tienen la oportuni­
con el afligido, que estuviera más dispuesta a ayudar al dad de acompañar al presidente Smith en su jornada du­
rante los años 2000 y 2001. Durante esos años, un
Como hijo fiel, esposo y padre justo, y miembro de la compendio de sus enseñanzas será el curso de estudio del
Primera Presidencia desde que tenía 27 años de edad Sacerdocio de Melquisedec y de la Sociedad de Socorro
hasta su fallecimiento a los 80 años, el presidente para los idiomas de la fase 3. Dicho compendio, que se ha
Joseph F. Smith se esforzó por andar "en la luz, como extraído de sus discursos y escritos, es el segundo de la
Cristo está en la luz". serie Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia.
UNA HERENCIA DE OBEDIENCIA Y la vida. Varios líderes de la Iglesia, entre ellos
SACRIFICIO Hyrum, su hermano el profeta José Smith y
El deseo que tenía Joseph F. Smith de se­ Hyrum Smith otros, fueron encarcelados injustamente.
guir al Príncipe de Paz nació durante su Años más tarde, el presidente Smith daría
niñez. Sus padres le enseñaron a seguir el ejemplo que el comienzo a un bosquejo de su vida con las siguientes pa­
Salvador dio de obediencia, sacrificio y servicio, aun ante labras: “Nací en Far West, condado de Caldwell, Misuri,
las tribulaciones y las dificultades. trece días después de que la chusma se llevase prisionero
A finales del otoño de 1838, Hyrum y Mary Fielding a mi padre”4.
Smith esperaban el nacimiento de su primer hijo en Hyrum, José y los demás sufrieron en la cárcel de
medio del conflicto que se agudizaba entre los primeros Liberty durante cuatro largos meses. Mary Fielding Smith,
colonizadores de Misuri y un grupo numeroso de Santos quien acababa de dar a luz a su “querido y pequeño Joseph
de los Ultimos Días recién llegados. Cuando se desató la F.”, luchó por cuidar al recién nacido y a los cinco hijos que
violencia, el gobernador dio órdenes de que los Santos de Hyrum había tenido con su primera esposa Jerusha Barden
los Ultimos Días abandonaran el estado o hicieran fren­ Smith, quien había fallecido en 1837.
te a la “exterminación”. Cientos de miembros de la Mientras Mary se encontraba postrada en cama, unos
Iglesia perdieron sus propiedades y otros tantos perdieron rufianes atacaron el hogar de los Smith, saquearon las per­
tenencias de la familia y estuvieron a punto de sofocar al
Abajo, izquierda: La casa de Hyrum Smith en Kirtland, pequeño Joseph F. con ropa de cama que le tiraron enci­
Ohio, durante una de las visitas de Joseph F. Smith en ma. Mary y los niños, con la ayuda de la hermana de ésta,
1905. Abajo, derecha: El padre de Joseph F. Smith, Mercy Fielding Thompson, se unieron al éxodo de Misuri
Hyrum, y su tío, el profeta José Smith, fueron martiri­ impuesto de manera obligatoria sobre los santos. Hyrum se
zados en Carthage,
Illinois, en 1844.
reunió finalmente con su familia el 22 de abril la misión divina de Jesucristo y el llama­
de 1839 en Quincy, Illinois, y en junio se tras­ miento profético de su tío, José Smith, al
ladaron por el río Misisipí para establecerse Mary Fielding Smith. darse cuenta de que José “era un profeta de
con otros santos en Nauvoo, Illinois. Dios, de que era inspirado como ningún
Años más tarde, el 13 de noviembre de 1874, día en otro hombre de su generación, ni de siglos antes, pudo ser
que cumplió 36 años de edad, Joseph F. agregó lo si­ inspirado, de que había sido escogido por Dios para esta­
guiente de manera reflexiva: “El día era frío, gris y depri­ blecer el fundamento del reino de Dios”6.
mente, un aniversario adecuado para el día tenebroso y José y Hyrum fueron asesinados por un populacho el
angustioso de mi nacimiento cuando mi padre [Hyrum] 27 de junio de 1844. Joseph F. no había cumplido los seis
y su hermano [José] fueron encerrados en un calabozo años, pero la imagen del cuerpo inerte de su tío “junto
por causa del Evangelio y los santos eran desalojados de con el de mi padre, después que fueron asesinados en la
sus casas en Misuri por populachos despiadados. La luz cárcel de Carthage” permaneció con él durante mucho
radiante de mi alma nunca ha disipado del todo las tene­ tiempo7. Aunque nunca olvidó “las atroces escenas que...
brosas sombras de la amenazadora oscuridad de aquellos llenaron diez mil corazones de pesar y de congoja”,
días en los que ocurrieron tantas cosas. No obstante, la Joseph F. llegó a comprender el significado sagrado que el
misericordiosa mano de Dios y sus benévolas providen- martirio tenía para él, para su familia y para la Iglesia8. En
cias han estado siempre visiblemente extendidas hacia años subsiguientes, testificó con frecuencia que el profe­
mí, incluso desde mi niñez, y mis días se vuelven mejores ta José Smith había cumplido su destino y sellado su tes­
por medio de la humildad y la búsqueda de la sabiduría y timonio con su sangre.
la felicidad en el reino de Dios. Los objetivos de mi vida El presidente Smith también atesoraba tiernos recuer­
se hacen más evidentes a medida que pasa el tiempo y dos de su madre, de su fe perdurable y su disposición para
gano experiencia. Dichos objetivos son la proclamación sacrificarse. Durante el lapso de ocho años que transcurrió
del Evangelio, o sea, el establecimiento del reino de Dios entre el martirio de Hyrum en 1844 y la muerte de Mary
sobre la tierra, la salvación de las almas”5. en 1852, ella dirigió a su familia a través de las llanuras
Durante cinco años relativamente pacíficos en hasta el valle del Gran Lago Salado, estableció un hogar y
Nauvoo, Joseph F. observaba a su padre que servía como una granja, y fortaleció la fe de sus hijos. El presidente
Patriarca de la Iglesia y presidente auxiliar del profeta Smith siempre veneró la buena voluntad que tenía su
José. Fue así que el joven Joseph F. aprendió en cuanto a madre; “trabajaba, se afanaba y se sacrificaba día y noche
para lograr las comodidades y las bendiciones temporales
Abajo, izquierda: Cuando tenía nueve años, Joseph F. que escasamente podía dar a sus hijos”9. En medio de tiem­
cruzó las llanuras en 1848. Abajo, derecha: En 1850, su pos duros y difíciles, él sintió gran consuelo en la convic­
familia se mudó a una casa de adobe en Salt Lake City. ción que ella expresaba: “El Señor abrirá el camino”10.
UN MISIONERO PARA EL MUNDO Joseph F. Smith, de aproximada­
Siendo un joven misionero, Joseph F. hizo todo lo po­ mente 19 años de edad, poco
sible por llevar la obra del Salvador “a los confines más después de volver de la Misión
remotos de la tierra”11. Antes de cumplir dieciséis años, Hawaiana.
aceptó el llamamiento para servir como misionero en las
islas Sandwich (Hawai). Su primera la cultura hawaiana. Al poco tiem­
asignación, en octubre de po, este jovencito inexperto descu­
1854, fue en Kula, brió que la gente “tenía hábitos
en donde se dedi­ muy diferentes a los que él había estado acostumbrado, y
có de lleno a la comida, el modo de vestir, las casas y todo eran nuevos
aprender el y extraños... Esta separación del mundo continuó duran­
Este símbolo idioma y te tres meses, pero la historia de ese breve período de mi
de estirpe real vida no se puede contar. Dispuse del tiempo suficiente
hawaiano le fue para llegar a conocer al Señor y acercarme a El con toda
otorgado al pre­ mi alma”12.
sidente Smith en re­ En medio de todo eso, descubrió que también se fue
conocimiento a su acercando cada vez más a la gente hawaiana. Con ahínco
liderazgo. El ornamento buscó el don de lenguas y aprendió el idioma en cien
colgante está hecho con días; enseñó el Evangelio, solucionó disputas, sanó a
un diente de ballena y los enfermos, echó fuera espíritus malignos y trató
cabello humano. de recuperar a aquellos que se habían alejado.
En las islas de Maui, Hawai y Molokai, sir­
vió como élder presidente y aprendió a reci­
bir y a dar amor. En marzo de 1856 anotó
en su diario que un hermano de Maui
“me dio los zapatos que llevaba en
sus pies y se fue descalzo... Para mí
eso fue una muestra de su amor
hacia mí que no se debe olvi­
dar”13.
En Molokai, recibió cuida­
do maternal de la hermana
Entre algunas de las pertenencias de Joseph F. Smith se encuentran las ediciones del Libro
de Mormón, Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio en hawaiano y una guirnalda
de flores que le fueron obsequiadas durante una visita a Hawai en 1915.

Ma Mahuhii, quien le atendió durante los tres meses en Inglaterra a principios de la década de 1860. “Yo estaba
que se encontró gravemente enfermo. Ella nunca lo olvi­ hablando, y dije que ‘la autoridad de los apóstoles de hoy
dó, ni él a ella, “ilosepa, Iosepa!”, exclamó ella cuando él en día era la misma que la que tenían los apóstoles de la
fue a Hawai casi cincuenta años más tarde. “¡Mamá, época de Cristo, y que la palabra de los apóstoles con­
mamá, mi querida anciana mamá!”, exclamó él14. temporáneos era tan válida como lo era la palabra de los
Aquellas personas que al antiguos apóstoles’. Una de las personas que estaban ahí
principio de su misión habí­ congregadas exclamó: ‘¡Blasfemia!’. Esto fue el colmo
an parecido ser tan diferen­ que mi joven temperamento no pudo soportar”.
tes a él se habían convertido El ardiente joven misionero discutió lleno de brío con
en su familia. su oponente e “incitó a los emisarios de su Majestad
Durante su primera mi­ Satánica hasta que estaban a punto de reventar de ira”.
sión, el presidente Joseph F. El presidente Smith dijo haber aprendido “una buena
Smith se volvió un ávido de­ lección” de aquel arranque emocional. “Después de
fensor de la verdad. Durante aquella ocasión moderaba mi fervor: tuve más diploma­
la segunda, aprendió la im­ cia ante la presencia de un grupo mixto, y evitaba mani­
portancia de evitar la con­ festar ninguna clase de mal genio cuando era objeto de
tención y de ofrecer la paz. algún abuso verbal. Por cierto, aprendí a ser objeto de
En 1896 le describió a su hijo abuso verbal sin reciprocar la acción, a recibir un insulto
Hyrum un incidente que sin responder, excepto con mansedumbre y con la digni­
ocurrió durante su misión a dad de un caballero”. Lo resumió de esta manera:
“Siempre intenté que las personas que me escuchaban
Joseph F. Smith en sintieran que mis compañeros y yo éramos pacificadores,
Liverpool, Inglaterra, en amadores de la paz y la buena voluntad, que nuestra mi­
1861, durante su misión a sión era la de allanar el camino y no de destruir, de edifi­
Gran Bretaña. car y no de echar abajo”15.
UN ESPOSO Y PADRE AMOROSO pérdida de sus ‘preciosas joyas’ ”18. El 6 de julio de 1879,
El presidente Smith comprendía que el hombre o la el presidente Smith escribió en su diario palabras de pesar
mujer que estableciera la paz no sólo debía predicar los por la muerte de su hija Rhoda: “La puse en una almo­
principios de rectitud, sino vivir de acuerdo con ellos. hada, la levanté así y la paseé, revivió y estuvo viva cerca
Para él, “en el hogar divinamente ordenado se establece de una hora y murió en mis brazos a la 1:40 de la madru­
el cimiento mismo del Reino de Dios, de la rectitud, el gada. Ahora sólo Dios sabe cuánto lloramos su pérdida.
progreso, el desarrollo, la vida eterna y el progreso eter­ Ésta es la quinta muerte que ocurre en mi familia. ¡Mis
no en el Reino de Dios”16. Su hijo Joseph Fielding Smith tan amados pequeñitos! ¡Oh, Dios, ayúdanos a soportar
observó con admiración y gratitud que su padre amaba a esta prueba!”19.
su familia “con un amor sagrado que raras veces se ve, y El creía que “la vida sempiterna debería empezar... en
jamás igualado. Al igual que Job de antaño, oraba por el hogar”20. Habló con fervor acerca de salvar a sus pro­
ellos noche y día, y le pedía al Señor que los conservara pios hijos y aconsejó a los padres que enseñaran el
puros y sin mancha en el sendero de la rectitud”17. Evangelio a sus hijos. “¡Oh Dios, no permitas que pierda
Las muchas ocasiones “en que la muerte invadía su a los míos!” clamó. “No puedo perder a los míos, los que
hogar... y sus pequeños le eran arrebatados, sufría con un Dios me ha dado y por quienes soy responsable ante el
corazón quebrantado y se lamentaba, no de la manera Señor, los cuales dependen de mí para que les dé orien­
que se lamentan los que viven sin esperanza, sino por la tación, instrucción y una influencia correcta”21.

Arriba: Joseph F. Smith y algunos de los miembros de su familia aproximada­


mente en 1895. Izquierda: Joseph F. y Julina Lambson Smith en su aniversario
de las bodas de oro en 1916.
insinuaciones y la blasfemia, y dejen que el Espíritu de
Dios tome posesión de su corazón. Enseñen a sus hijos
estas cosas con espíritu y con fuerza, sostenidos y fortale­
cidos por la práctica personal”22.
A los que tenían hijos que se habían ido por mal ca­
mino les aconsejó: “Habladles con bondad... procurad
que sientan lo que vosotros sentís, que tengan interés en
En 1915, la Primera Presidencia (que aparece aquí en las cosas en que vosotros estáis interesados, que amen el
1917) anunció la noche de hogar semanal. Desde la evangelio como vosotros lo amáis, que se amen el uno al
izquierda: El presidente Charles W. Penrose, Segundo otro como vosotros los amáis y que amen a sus padres
Consejero; el presidente Joseph F. Smith con su esposa como éstos aman a sus hijos”23.
Julina; y el presidente Anthon H. Lund, Primer Con el fin de solidificar aún más a las familias en con­
Consejero. tra de las asechanzas del mundo, en 1915 introdujo la
noche de hogar semanal. El presidente Smith y sus con­
Usaba palabras enérgicas para recalcar la importancia sejeros hicieron la promesa de que el llevar a cabo la
del hogar y la familia en la búsqueda de la paz personal: noche de hogar acarrearía paz y grandes bendiciones:
“En el hogar son muy limitados la devoción religiosa, el “...aumentarán el amor en el hogar y la obediencia a los
amor y el temor de Dios; la mundanería, el egoísmo, la padres; se desarrollará la fe en el corazón de los niños y
indiferencia y la falta de reverencia en la familia son ex­ jóvenes de Israel, y obtendrán fuerzas para combatir la
cesivos; de lo contrario, no existirían tan abundante­ mala influencia y las tentaciones que los acosan”24.
mente alrededor. De manera que es el hogar lo que debe
reformarse”. Tenía confianza en lo que produciría armo­
nía: “Hagan que abunden en su familia el amor y la paz,
el Espíritu del Señor, la bondad, la caridad, el sacrificio
en bien de los demás. Desechen las palabras ásperas, la
envidia, el odio, la maledicencia, el lenguaje obsceno, las

Algunos de los extensos es­


critos de Joseph F. Smith,
entre ellos la visión de la re­
dención de los muertos, que
ahora es la sección 138 de
Doctrina y Convenios.
La Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles en 1869. Joseph F. Smith,
consejero de la Primera Presidencia, está sentado al final del lado derecho.

UN TESTIGO ESPECIAL DE JESUCRISTO Smith, de 62 años, fue ordenado y apartado como sexto
Como apóstol y presidente de la Iglesia, Joseph F. Presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Smith aumentó su capacidad para tener un amor seme­ Últimos Días.
jante al de Cristo y trató de preparar a los Santos de los Durante el primer discurso que pronunció como
Ultimos Días para disfrutar la bendición de una vida pa­ Presidente de la Iglesia, habló lleno de pesar sobre el ri­
cífica. En 1866, cuando tenía 27 años de edad, fue orde­ dículo y la persecución que habían padecido los Santos
nado apóstol y miembro de la Primera Presidencia. de los Ultimos Días. “El Señor tiene la intención de cam­
Prestaría servicio en el Quórum de los Doce Apóstoles y biar esta condición”, anunció de manera profética, “y
en la Primera Presidencia durante más de medio siglo. El darnos a conocer al mundo en nuestro verdadero aspec­
17 de octubre de 1901, una semana después del falleci­ to, como verdaderos adoradores de Dios” cuya “misión
miento del presidente Lorenzo Snow, el presidente en este mundo es hacer lo bueno, poner la iniquidad bajo

Abajo: El presidente Joseph F. Smith dedicó el predio del Templo de Alberto en 1913. Derecha: Paleta
que le fue otorgada al presidente Smith; fue utilizada por el élder David O. McKay, en aquel entonces
del Quórum de los Doce Apóstoles, en la ceremonia de la colocación de la piedra angular
del Templo de Alberto.
nuestros pies, exaltar la rectitud, pu­
reza y santidad en el corazón del pue­
blo e inculcar en los pensamientos de
nuestros hijos, por sobre todas las
cosas, el amor de Dios y de su pala­
bra, que será en ellos como fuente de
luz, fuerza, fe y poder”25.
Les prometió a los santos que si En 1888, un grupo de personas de Utah, en el que se encontraba el pre­
vivían más cerca del Señor, goza­ sidente Smith (centro), llevó a cabo gestiones en Washington, D. C., para
rían un mayor derramamiento del que a Utah se le concediera la categoría de estado.
Espíritu. Les suplicó que sintieran
“en el corazón y en lo más profundo del alma el deseo daño ni siquiera un poquito, sólo se están perjudicando
de perdonarse unos a otros, y que desde hoy en ade­ a sí mismos. ¿No sabes, querida, que cuando alguien
lante dejen de abrigar malos sentimientos contra uno dice una mentira se perjudica a sí mismo más que
de sus semejantes”26. Vivió de acuerdo con ese consejo, nadie?’”28.
negándose a permitir que los constantes ataques en El presidente Smith les confirmó, tanto a sus hijos
contra de su carácter lo convirtieran en una persona como a la Iglesia, lo que había aprendido cuando era
amarga y vengativa. “El espíritu del mundo es despia­ niño: “Dejen que al maligno se le agoten sus esfuerzos y
dado” , dijo, al aconsejar a los santos que valorasen los haga lo peor; al final, el Señor lo invalidará por el bien de
27

frutos del Espíritu Santo: “...amor, gozo, paz, paciencia, Su causa”29.


benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza”
(Gálatas 5:22-23). En diciembre de 1905, los líderes de la Iglesia viajaron
Periodistas hostiles lo hicieron objeto de artículos de­ a Sharon, Vermont, para dedicar el Monumento a José
nigrantes y caricaturas difamatorias. Su hija Edith Smith. El grupo se detuvo en el Cerro Cumora (abajo)
Eleanor recordaba lo siguiente: “En la escuela, algunas y en la Arboleda Sagrada (recuadro).
personas tenían en su poder informes falsos y mentiras
acerca de mi padre. Un día regresé de la escuela furiosa
y apenas llegó él esa noche le dije: ‘Papá, ¿por qué no
tomas alguna medida? Tú no haces nada y estos
hombres malos se aprovechan de ti e imprimen
todas esas mentiras’ ”. Su padre la miró y sonriendo
le dijo: “ ‘Mi amor, no te enojes. Ellos no me hacen
En 1906, el presidente Smith (fila de en medio, segundo desde la derecha);
el élder Heber J. Grant (fila de en medio, extremo derecho), en aquel entonces del
Quórum de los Doce Apóstoles; y Charles W. Nibley (fila de en medio, tercero
desde la derecha) visitaron la Misión Británica.

Al enseñar el Evangelio de paz, él observó: “...Si tene­ quien más tarde fue consejero de la Primera Presidencia,
mos en el corazón el firme propósito de servir a Dios y de dijo acerca del presidente Smith: “Llegó a ser uno de los
guardar Sus mandamientos, ¿cuáles serán los frutos que hombres más tolerantes... aunque censuraba el pecado
produzcamos? ¿Cuál será el resultado?... Los hombres es­ con tan justa indignación como la que jamás se haya
tarán llenos del espíritu de perdón, de caridad, de mise­ visto en ningún hombre, no obstante, sentía compasión y
ricordia, de amor sincero.... Esperamos con anhelo el lástima por el pobre pecador”31. Loleka Koleka, una de
momento en que podamos alcanzar esa norma gloriosa y sus estimadas colaboradoras hawaianas, lo elogió al des­
exaltada que el Señor Jesucristo estableció para nosotros cribirlo como “el siervo del Altísimo, el hombre de cora­
con Su ejemplo, Su vida y Su misión”30. zón sincero y lleno de amor”32.
Su íntimo amigo Charles W. Nibley (1849-1931), Miles lloraron la muerte del presidente Joseph F.

El presidente Joseph F. Smith con miembros de su familia y un grupo numeroso de


santos hawaianos en Honolulú en 1909.
Durante los años 2000 y 2001, los hermanos del
Sacerdocio de Melquisedec y las hermanas de la
Sociedad de Socorro estudiarán las enseñanzas del
presidente Joseph F. Smith.

Smith acaecida el 19 de noviembre de 1918, incluso mu­


chas personas que en una ocasión habían “expresado re­
sentimiento y enemistad hacia él”33.
“El gran objetivo de nuestra venida a esta tierra es lle­
gar a ser como Cristo”, enseñó el presidente Smith34.
“Por lo tanto, busquemos la verdad y andemos en la luz,
como Cristo está en la luz, a íin de gozar de confraterni­
dad con Él, así como unos con otros, y de que Su san­
gre nos limpie de todo pecado”35. El presidente Joseph
F. Smith, al haber testificado del Salvador a través de
toda su vida y al haber alentado a los santos a “ [lle­
gar] a ser conformes a la imagen y semejanza de
Jesucristo”36, deja con nosotros su perenne testi­
monio profético del Príncipe de Paz.

NOTAS
1. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Joseph E Smith Joseph Fielding McConkie (sin fecha).
(curso de estudio del Sacerdocio de Melquisedec y de la Sociedad 16. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, 372.
de Socorro, 1998), XXIV. 17. Life of Joseph F. Smith, 449.
2. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, 428. 18. Life of Joseph F. Smith, 455.
3. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, XXIV y XXV. 19. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, 137.
4. Diario de Joseph F. Smith, 13 de noviembre de 1838, holó- 20. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, 261-262.
grafo; Archivos del Departamento Fiistórico, La Iglesia de 21. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, 261.
Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días. 22. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, 372-373.
5. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, 157. 23. Doctrina del Evangelio, 310.
6. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, 11. 24. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, 348.
7. Joseph F. Smith, Doctrina del Evangelio, 531. 25. Doctrina del Evangelio, 136.
8. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, XIV. 26. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, 276.
9. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, 36. 27. En Conference Report, abril de 1905, 86.
10. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, XIV. 28. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, 275.
11. Life of Joseph F. Smith, compilación de Joseph Fielding 29. En Conference Report, abril de 1912, 10.
Smith, 1938, 181. 30. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, 457-458.
12. From Prophet to Son: Advice of Joseph F. Smith to His 31. “Reminiscences of President Joseph F. Smith,”
Missionary Sons, editado por Hyrum M. Smith III y Scott G. lmprovement Era, enero de 1919, 193.
Kenney, 1981, VII. 32. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, XXIII.
13. Joseph F. Smith Journal, l9 de marzo de 1856. 33. Life of Joseph F. Smith, 479.
14. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, 207. 34- Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, 162.
15. Joseph F. Smith a Hyrum M. Smith, 18 de mayo de 1896, 35. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, 382.
en Truth and Courage: The Joseph F. Smith Letters, editado por 36. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, 160.
13 de noviembre de 1838: 7 de abril de 1889: 50 años de edad.
Nace en Far West, Misuri, hijo de Hyrum y de Mary Es sostenido como Segundo Consejero del presidente
Fielding Smith. Wilford Woodruff, de la Primera Presidencia.

Invierno de 1838-39: 13 de septiembre de 1898: 59 años de edad.


Se obliga a su familia a salir de Misuri. Es sostenido como Segundo Consejero del presidente
Lorenzo Snow, de la Primera Presidencia.
27 de junio de 1844: 5 años de edad.
Su padre, Hyrum, y su tío José Smith son martirizados 17 de octubre de 1901: 62 años de edad.
en la cárcel de Carthage, Carthage, Illinois. Es sostenido como sexto Presidente de la Iglesia. El
número de miembros de la Iglesia es de 278.645.
Otoño de 1846: 7 años de edad.
Cruza el río Misisipí con su madre, de Nauvoo a Iowa. 1903-1907:
Da órdenes de que la Iglesia adquiera lugares históricos:
23 de septiembre de 1848: 9 años de edad. la Cárcel de Carthage en Illinois; una porción del pre­
Llega a Salt Lake City, Utah, después de conducir una dio del templo en Independence, Misuri; el lugar de
yunta de bueyes a través de las llanuras. nacimiento de José Smith, en Sharon, Vermont; la
granja de la familia de Joseph Smith, padre, y la
21 de mayo de 1852: 13 años de edad. Arboleda Sagrada cerca de Palmyra, Nueva York.
Es bautizado en City Creek, Salt Lake City, Utah.
(El bautismo a los 8 años de edad no era tan común 1906:
como lo es en la actualidad). Visita Europa; es el primer Presidente de la Iglesia que
lo hace en el desempeño de su cargo.
21 de septiembre de 1852: 13 años de edad.
Muere su madre. 27 de julio de 1913:
Dedica el predio del templo en Cardston, Alberta,
1854-57: 15 a 19 años de edad. Canadá.
Sirve una misión en Hawai.
27 de abril de 1915:
1860-63: 21 a 24 años de edad. Introduce el programa semanal de la noche de hogar.
Sirve una misión en Gran Bretaña.
lº de junio de 1915:
1864: 25 a 26 años de edad. Dedica el predio del templo en Laie, Hawai.
Sirve otra misión en Hawai.
3 de octubre de 1918: 79 años de edad.
le de julio de 1866: 27 años de edad. Recibe la revelación sobre la redención de los muertos,
Es ordenado apóstol y llamado como consejero del pres­ que actualmente es la sección 138 de Doctrina y
idente Brigham Young, de la Primera Presidencia Convenios.

1874-75, 1877: 35-36, 38 años de edad. 19 de noviembre de 1918: 80 años de edad.


Sirve como presidente de la Misión Europea. Muere en Salt Lake City, Utah, después de ser
Presidente de la Iglesia durante 17 años. El número de
10 de octubre de 1880: 41 años de edad. miembros de la Iglesia es de 495.962.
Es sostenido como Segundo Consejero del presidente
John Taylor, de la Primera Presidencia.
“Hola, José”
por Todd Dunn
ILUSTRADO POR GREGG THORKE1SON.

C
ierto día, mientras servía en Al acercarme a su cama, me era de la Iglesia. Varias veces él se puso a
la Misión Chile Santiago difícil caminar; los pies no me res­ llorar, pero en cada ocasión asentía
Este, mi compañero, el pondían. Me fijé en una pequeña tar­ con la cabeza, para hacerme saber
élder Patricio Alvarez, y yo recibimos
jeta amarilla que decía “José”. Me que todo saldría bien.
permiso de nuestro presidente de mi­ pregunté: ¿Dónde están los amigos y la Treinta minutos pasaron con
sión para visitar al abuelo enfermo familia de este hombre? El no es tan sólo suma rapidez. Mi compañero y yo te­
del élder Alvarez en un hospital de la un nombre en la pared. níamos que irnos. Yo no sabía cómo
localidad. Entonces me di cuenta de que él despedirme de José. ¿En qué forma
Al ubicar la habitación del abue­ me miraba; sus ojos estaban llenos de podría sintetizar lo que había sentido
lo, encontramos a dos ancianos com­ dolor. Intenté sonreír, pero no pare­ y pensado? Me incliné y le dije al
pletamente rodeados de tubos y cía ser el momento para ello. oído: “Jesucristo está contigo’’. Asintió
alambres. Dos tías del élder Alvarez Permanecí al pie de la cama mientras por última vez y partimos por cami­
se encontraban allí, dando consuelo hacía acopio de suficiente valor para nos separados, para nunca volvernos
al abuelo; de inmediato, el élder ponerme al lado de él. Una vez que a ver en este mundo.
Alvarez fue a donde ellas estaban. lo logré, extendí el brazo, puse mi Espero que algún día tenga la
Yo me quedé apartado del grupo; mano sobre la de él, y dije: “Hola, oportunidad de llegar a conocer a
no quería importunarlos en ese mo­ José”. Lágrimas gigantescas le roda­ José de verdad. □
mento familiar. Al encontrarme a ban por las mejillas, al igual que
cierta distancia del pequeño grupo, por las mías. Nuestras miradas
me llamó la atención el otro pacien­ se encontraron; todo lo
te que estaba en la habitación; pare­ demás pareció esfumarse.
cía no darse cuenta de nada de lo Entonces cerró los ojos con
que pasaba a su alrededor; sus ojos fuerza y empezó a sollozar.
hundidos tenían la mirada fija en el Ahí estábamos: un ancia­
cielo raso y tenía la boca abierta. Su no y un joven. Tarareé himnos
apariencia me hizo estremecer.
De pronto, un pensamiento me
pasó por la mente: ¡Ve a darle
consuelo!
No, pensé, está en muy mal estado
para que le vaya a hacer ningún bien.
Además, ¿qué le diría? Es totalmente
un extraño.
Pero el pensamiento acudió de
nuevo: ¡Ve a darle consuelo!
Esta vez pensé en lo que Jesucristo
haría y me di cuenta de que a aquel
hombre no le haría ningún daño si
al menos fuera a saludarlo.
El control de los medios
de difusión en el hogar
uestros hijos se están criando en una época en
que las comunicaciones de las masas están fá­
cilmente al alcance de todos, a la vez que sur­
ten en ellos una gran influencia. Esta fácil
accesibilidad es a la vez una bendición y también un
problema. Los medios de difusión pueden educar y
entretener, informar e inspirar, pero también pueden
envilecer y corromper.
Así como jamás concebiríamos el permitir que
nuestros hijos-jugarán en Casa con cables eléctricos sin
aislante y al descubierto, de igual modo debemos ais­
lar y controlar el tiempo que nuestra familia esté ex­
puesta al televisor, la radio, las películas, la música, los
juegos de video y de computadoras, el Internet, las re­
vistas y los periódicos.
De todos los medios de difusión, la televisión quizás
sea el que mayor influencia surta. Por esa razón, este
argumento se concentrará primordialmente en la tele­
visión, pero los comentarios específicos que se hagan
con respecto a este tema se pueden aplicar a todas las
formas de comunicación de las masas.
Los programas que se encuentran disponibles en la
televisión hoy en día permiten a más gente que nunca
la oportunidad de experimentar música, drama y arte
espectaculares y el estar expuestos a los pensamientos
y a la vida de hombres y mujeres sobresalientes.
Lamentablemente, muy pocas familias aprove­
chan esas magníficas presentaciones. Una
de las razones por las que tal vez no las
veamos es porque otros programas de
calidad inferior, pero promociona-
dos de manera extraordinaria, a
menudo llaman más nuestra
atención.
madres como a personas débiles y desdichadas en sus pa­
peles tradicionales. Esos programas distorsionan la reali­
dad y pueden persuadir al niño a adquirir falsas
expectativas en cuanto a la vida. Dichos espectáculos in­
sinúan que los problemas complejos de la vida siempre
tienen una solución rápida y simple, que se pueden resol­
ver en un solo episodio de media hora o de una hora de
duración.
Muchas veces el problema es simplemente que el
tiempo que se pasa viendo televisión podría pasarse en
actividades que valieran más la pena. ¿Qué estarían ha­
ciendo usted y su familia si no estuvieran viendo televi­
sión? ¿Estarían leyendo más, cantando más, jugando más
unidos y llegándose a conocer mejor los unos a los otros?
¿Podrían más actividades como éstas hacer que su vida
familiar fuese más satisfactoria y les ayudaría a acercarse
Podemos alentar a las cadenas de radio y televisión más a nuestro Padre Celestial y los unos a los otros?
nacionales y locales a patrocinar programas de cali­ Hace algunos años, una madre deseaba disminuir el
dad al tomar un momento para escribirles cartas de tiempo que el televisor estaba quitándoles a los niños de
agradecimiento cada vez que lo hagan. edad escolar de su vecindario, por lo que empezó una
campaña con el fin de fomentar la idea de pasar más
Y ése es el problema. Los productores de televisión nos tiempo alejados del televisor, a la que nombró: “Apaga tu
sofocan con tanto material degradante e indigno de televisor; enciende tu mente”. Extendió el desafío a los
nuestra naturaleza superior, que es imposible que aque­ estudiantes de la escuela a la que asistían sus hijos a dejar
llas personas que no saben administrar el tiempo que de­ de mirar televisión durante un mes, excepto durante dos
dican a ver televisión escapen a la violencia y a otros o tres horas a la semana de noticias o programas educati­
comportamientos inapropiados que en ella se exhiben. vos. De inmediato contó con el apoyo del director y del
Más aún, no es necesario que los programas de televi­ cuerpo docente de la escuela. Los maestros contribuye­
sión sean excesivamente violentos ni que se concentren ron con ideas en cuanto a la forma en que los alumnos
en el tema del sexo para que afecten a nuestra familia de podrían utilizar su tiempo y los niños emprendieron pro­
manera negativa. Wendell Berry, un inteligente escritor yectos especiales, tales como el participar en maratones
contemporáneo, describe el cordón del televisor como de lectura, la construcción de modelos y el llevar a cabo
“un tubo de la aspiradora que chupa y extrae la vida y el experimentos.
significado de un hogar”. Y añade: “La televisión y otros La campaña “Apaga tu televisor” resultó ser una ex­
medios de difusión han aprendido a insinuar con astucia periencia memorable, en especial para los niños y sus
cada vez mayor... que es mejor consumir que producir, padres. Los medios de difusión locales dieron cobertu­
comprar en vez de plantar y confeccionar, salir a pasear ra al acontecimiento y elogiaron los esfuerzos de los
en vez de quedarse en casa. Si usted tiene un televisor, participantes.
sus hijos estarán sujetos, casi desde que estén en la cuna, Al igual que esa madre, nosotros podemos hacer que
a una extraordinaria insinuación de que todo lo que vale la influencia que la televisión tenga en nuestra vida sea
la pena experimentar está en alguna otra parte y que todo por lo que escojamos ver y no lo que veamos de modo
lo que vale la pena tener se debe comprar” (The Gift of fortuito. La forma en que nosotros controlemos este
Good Land, 1981, pág. 156). medio de difusión determinará si es un siervo útil o un
La televisión no sólo es representativa de la cultura, maestro dominante de nuestro tiempo y de nuestra ener­
sino que también influye mucho en ella. Algunos progra­ gía mental.
mas, por ejemplo, dan la impresión de que la vida fami­ Para cada familia dan resultado diferentes métodos de
liar es ridicula y monótona; caracterizan a padres y administración; algunas eligen no tener siquiera un
televisor; otras miran televisión únicamente cierto nú­ Los padres podrían considerar el adoptar cualquiera o
mero de horas a la semana; otras tienen reglas que regu­ todas las ideas que siguen a continuación con el fin de re­
lan cuándo se puede encender el televisor. No importa el gular lo que la familia ve en televisión. Naturalmente,
método que se siga, lo importante es que las familias lle­ esas ideas se pueden modificar para incluir todos los tipos
guen juntos a un acuerdo en cuanto al criterio que em­ de medios de difusión.
plearán al seleccionar los programas de televisión. 1. Como familia, determinen cuáles son los valores
Al explorar las formas de controlar el uso de la televi­ que desean utilizar como norma de conducta en los pro­
sión, tal vez los padres deseen llevar a cabo una encues­ gramas de televisión que vean. Las normas son las mis­
ta en cuanto a la influencia que los medios de difusión mas para padres e hijos.
tienen en la familia. Las preguntas que siguen a conti­ 2. Lleguen a un acuerdo, como familia, de que si un
nuación podrían servir de guía: programa no reúne esas normas, apagarán el televisor.
1. Haga una lista de lo que los miembros de la familia 3. Los padres no utilizarán el televisor de manera ina­
miran, escuchan o leen durante una semana. Se deben propiada como niñera.
incluir televisión, videos, películas, música, computado­ 4- Los padres seguirán de cerca los programas para los
ra, radio, libros, revistas y periódicos. ¿Cuánto tiempo se niños. A veces, incluso los programas educativos para
dedica a cada una de estas actividades? niños no reúnen las normas establecidas por la familia.
2. Calcule cuántas horas por semana hace usted uso 5. Cuando se vaya a exhibir un programa particular­
del televisor para mantener entretenidos a los niños. mente excelente, se anotará en el calendario familiar con
¿Varía con la edad de los niños? el fin de que la familia lo pueda disfrutar junta.
3. ¿Ayuda usted a seleccionar programas de televisión 6. En el día de reposo, si se enciende el televisor por
para los hijos más pequeños? ¿Para los hijos mayores? alguna razón, el programa deberá estar en armonía con el
4. Como padres, ¿qué programas ven ustedes? espíritu del día de reposo.
5. ¿Qué libros, revistas u otro material de lectura tie­ 7. La casa debe estar ordenada y las tareas escolares se
nen disponibles en su hogar? deberán haber terminado antes de encender el televisor.
6. ¿En dónde está ubicado el televisor? ¿Es el mueble El pasar tiempo viendo los medios de difusión —sean
principal, con los sofás y los sillones situados alrededor de buenos o malos— puede convertirse en hábito. Pero es
él? ¿Hay televisores en los dormitorios? ¿En qué forma
influyen en los hábitos de dormir, trabajar o El tiempo que se dedica a ver televisión podría pa­
estudiar? sarse en actividades que valgan más la pena. ¿Qué
7. ¿Con cuánta frecuencia está encendido el televisor estarían haciendo usted y su familia si no estuvieran
durante las comidas? ¿Influye en la calidad o en la can­ viendo televisión?
tidad de la conversación que se tiene a la hora de comer?
8. ¿Cuán a menudo se toman el tiempo para analizar
como familia un programa de televisión después de verlo?
¿Hablan alguna vez sobre la forma en que el mensaje que
transmitió el programa se compara con el Evangelio?
9. ¿Están satisfechos con la influencia que la televisión
tiene en sus hogares? ¿Qué les gustaría cambiar?
Después de llevar a cabo esta encuesta, tal vez quieran
analizar en un consejo familiar las preferencias de la fa­
milia en lo que respecta a los medios de difusión, y eva­
luarlas juntos. Si deciden, como familia, que tienen que
hacer algunos cambios, lleguen a un acuerdo y elogien las
buenas elecciones que ya se estén haciendo. Si se ve te­
levisión en exceso, la familia quizás desee establecer al­
gunas reglas o pautas con el fin de regular la influencia
que la televisión tiene en su hogar.
un hábito que se puede quebrantar. Una mujer que se marzo de 1977, pág. 19).
había hecho “adicta” a ver telenovelas durante el día de­ Junto con el Señor, los padres y los hijos pueden
cidió cambiar sus prioridades y poner fin a lo que consi­ aprender a escapar el aluvión de programas negativos de
deraba una práctica en la que desperdiciaba su tiempo y los medios de difusión y ocupar su tiempo en actividades
su mente. Llegó a lograrlo y más tarde escribió: “A veces más productivas. A medida que las familias se hagan
toda nuestra familia ve programas de televisión juntos, y cargo de los medios de difusión en sus hogares, descubri­
es muy divertido, pero ahora soy yo la que está al mando. rán que se comunicarán más los unos con los otros, se es­
Cuando deseo invitar a reporteros, actores o animadores cucharán más mutuamente y se llegarán a conocer más
a mi hogar, lo hago, pero es porque tienen que ofrecer unos a otros como jamás lo habían hecho. El efectuar
programas informativos moral, espiritual y emocional- este tipo de actividades fomentará una clase de comuni­
mente edificantes, y no tan sólo porque estén ahí” cación más importante que cualquier otra que provenga
(LeRee Farrar, “How I Kicked the TV Habit”, Ensign, a través de los medios de comunicación. □

Controlemos la influencia de Internet


Al igual que la televisión, Internet puede ser una fuente de maestros mejores y más entusiastas tal vez sean los hijos
gran cantidad de valiosa información, aunque las personas propios.
que buscan la suciedad, la violencia y la depravación fácil­ Los padres prudentes hacen de la actividad en Internet
mente las pueden encontrar allí. una actividad familiar y fijan reglas en cuanto al uso de la
Los padres pueden tomar varias medidas con el fin de con­ computadora. Entre las reglas que la familia podría llevar a la
trolar la influencia que Internet tenga en su familia. Una de práctica se encuentran éstas:
las opciones es instalar software que bloquee el acceso a los Mantener públicas las conversaciones con extraños; no
sitios web que no sean apropiados. Otra manera de contro­ mantener contacto con ellos en privado. Las personas no
lar el uso de Internet es establecer el acceso con una con­ siempre revelan su verdadera identidad.
traseña que sólo los padres conozcan. Una de las mejores No revelar información personal a ninguna persona a
precauciones es ubicar las computadoras que estén conec­ través de Internet.
tadas a Internet en lugares en donde haya mucha gente, y Nunca acceder, sin el permiso de los padres, a conocer
limitar el acceso a las horas en las que otros miembros de la en persona ni a comunicarse por teléfono con alguien a quien
familia estén despiertos y puedan vigilar de cerca el tiempo se haya conocido por internet.
que se pase en la computadora. Hacer saber de inmediato a los padres en cuanto a algu­
Es necesario que los padres sepan cuándo, dónde y na experiencia desagradable que hayan tenido en
cómo están sus hijos usando Internet. Por lo Internet, incluso aquellas que se les
general, el acceso que se tiene a él en las es­ ruega que mantengan en secreto.
cuelas está controlado, lo cual tal vez no Por cierto, las reglas tienen eficacia
sea así en las bibliotecas públicas o en el únicamente cuando se imponen con
hogar de uno de los amigos. firmeza y equidad. Cuando se cercioren
Aquellos padres que tengan un de que las reglas familiares se estén lle­
buen conocimiento de Internet están vando a la práctica, los padres tendrán
en mejor posición de guiar a sus hijos más éxito si ellos mismos dan un ejemp­
en cuanto al uso apropiado del mismo. lo intachable, enseñan a sus hijos princi­
Los padres que no sepan cómo usar Internet pios correctos y les hacen saber que
por lo general pueden encontrar a alguien confían en que tomarán las decisiones
que esté dispuesto a enseñarles. Los correctas. □
ENTRE AMIGOS

Élder David E. Sorensen


de la Presidencia de los Setenta
De una entrevista que le hizo Jill Hymas

l haberme criado en el pe­ a cinco metros de profundidad. Yo

A queño pueblo de Aurora,

Utah, aprendí en cuanto al


poder de la oración. Vivíamos en
sabía que muy pronto el canal se lle­
naría de agua y que el ganado atra­
pado moriría ahogado.
No podía sacar a 24 cabezas de
una granja en la que los animales ganado por las empinadas orillas del
eran indispensables para nuestro canal y no sabía de qué otro modo
sustento. Llamábamos a cada uno podría salvarlas, de modo que me
de ellos por su nombre, y cuando puse de rodillas y pedí ayuda. Tuve
uno enfermaba, papá siempre oraba la impresión de que debía conducir
por él. En una ocasión, cuando una el ganado por el canal hasta llegar a
de nuestras vacas tenía demasiado las tierras de otro propietario. Tuve
aire atrapado en el estómago, papá dudas en cuanto a lo prudente que
se puso de rodillas allí mismo en el sería hacerlo, ya que no conocía
campo e hizo una oración para que esas tierras ni a su dueño y no quería quedarme atrapa­
el animal sanara, y la vaca se recuperó. do entre orillas aún más profundas. No obstante, obede­
Cuando yo era pequeño, tenía muchas responsabili­ cí al Espíritu y al poco rato encontré una sección del
dades en la granja. Cuando tenía nueve años de edad, canal por la que el ganado podría subir fácilmente. Y el
una de mis tareas durante el verano era vigilar a doce vecino no se molestó por lo que hice. Cuando le relaté
vacas y a doce terneros para que permanecieran donde a mi madre lo sucedido, dijo que mi Padre Celestial me
estaba el pasto. Lamentablemente, les gustaba empujar había dado inspiración.
el cerco hasta hacerlo caer para así pasar al campo con­ Durante esos años asistí a la Primaria con otros
tiguo y hartarse de alfalfa tierna. En una de sus escapa­ once niños y cuatro niñas. Mis maestras de la Primaria
das, se metieron en un canal vacío que tenía de cuatro
tuvieron un efecto profundo en mi vida.
Una de ellas, la hermana Georgeanna
Johnson, poseía un testimonio firme
y esperaba que asistiésemos a la
Primaria habiendo cumplido con
nuestras asignaciones de lectura de
las Escrituras. Insistía en que fuésemos
bien vestidos y limpios y que no causáramos
problemas. De ella aprendí que cada uno de nosotros
era especial y diferente y que éramos bendecidos por ser
miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Últimos Días. La hermana Johnson se hizo cargo de no­
sotros y se habría afligido mucho si alguno hubiese deso­
bedecido la Palabra de Sabiduría.
La hermana Beth Curtís, otra maestra de la Primaria,
nos alentó a que fuéramos reverentes en la Primaria, y
nos daba las gracias cuando nos comportábamos bien.
Hacía hincapié en la importancia y el privilegio de ser
dignos de poseer el Sacerdocio Aarónico. Todos los
niños de mi clase de la Primaria recibieron el
Sacerdocio Aarónico y repartieron la Santa Cena cuan­
do cumplieron doce años de edad.
Otra persona que influyó en mi vida fue la esposa de
nuestro obispo. Ella era enfermera y me enseñó en
cuanto al poder y la autoridad del Sacerdocio de
Melquisedec para sanar a los enfermos. También me en­ 1. El élder Sorensen y su esposa.
señó en cuanto al don de ser sanado. Un día, mientras 2. A los diez años de edad con su her­
jugábamos en un silo, mi primo accidentalmente dejó mana de siete años, Carolyn.
caer una piedra que me golpeó la cabeza. Incluso antes 3. A los 14 (extremo derecho) con sus her­
de vendarme la profunda herida, la esposa del obispo le manos Morris, Garth y Voyle.
pidió a mi padre y a su esposo que me dieran una bendi­ 4. De misionero a los 21 años de edad.
ción. La herida sanó y no tuve que ir a un médico. □ 5. Los hermanos Sorensen con su familia.
TIEMPO PARA COMPARTIR

EN EL SENDERO CORRECTO
por Ann Jamison

"Y cualquiera que crea en mí, y sea bautizado, éste Cuando somos bautizados, nos encontramos en el
será salvo; y son ellos los que heredarán el reino de sendero correcto, el sendero que conduce a nuestro
Dios" (3 Nefi 11:33). hogar celestial.

¿Has hecho alguna vez un viaje largo? ¿Cómo Instrucciones


supiste en qué dirección debías ir? ¿Te guiaste Descubre algunas de las “señales de tráfico del
por un mapa? ¿Seguiste las señales de tráfico? Evangelio” al buscar cada una de las referencias que se
Todos nos encontramos en un viaje muy importante, encuentran en la página 5. Rellena los espacios en blan­
un viaje al reino celestial, en donde podemos vivir con co de cada una de las señales de tráfico a fin de encon­
nuestro Padre Celestial y con Jesucristo. Nuestro Padre trar algunos de los mandamientos que te ayudarán a
Celestial nos ha dado un “mapa” para guiarnos en nues­ permanecer en el sendero que conduce al reino celes­
tro viaje, el cual es el Evangelio de Jesucristo. Los man­ tial. Al estudiar las Escrituras, busca otras señales de
damientos del Señor son como las señales de tráfico a lo tráfico del Evangelio. Tal vez podrías dibujar un peque­
largo del sendero. ño símbolo de una señal de tráfico en el margen de los
El plan de nuestro Padre Celestial hace posible que pasajes de Escritura que encuentres.
cada uno de nosotros venga a la tierra a obtener un
cuerpo, aprenda a obedecer Sus mandamientos y siga el Ideas del Tiempo para Compartir
ejemplo de Su Hijo Jesucristo. 1. Recuerde a los niños que el bautismo es un paso importante
Cuando nos bautizamos, entramos por la puerta a lo largo del sendero que conduce al reino celestial. Divida los
del camino que conduce hacia nuestro Padre niños en grupos pequeños y dé a cada grupo una o dos de las si­
Celestial. Sin pasar por la puerta del bautismo, no guientes referencias de pasajes de las Escrituras. Pida a cada grupo
podríamos seguir el sendero hacia el reino celestial. que identifique algunas de las “señales de tráfico” que se encuen­
Después de que somos bautizados, recibimos el don tran en los pasajes, las cuales nos sirven para permanecer en el
del Espíritu Santo. El Espíritu Santo nos ayuda a esco­ sendero que conduce al reino celestial. Los niños podrían marcar
ger lo bueno y a permanecer en el sendero. (Véase las señales en sus propios ejemplares de las Escrituras. A medida
2 Nefi 31:17-18). que vayan identificando las señales de tráfico, canten una canción
Incluso Jesús, que era perfecto, fue bautizado (véase de “Canta conmigo” acerca de ese principio. Referencias de los
Mateo 3:16-17). Su bautismo demostró que Él era obe­ pasajes de las Escrituras: Alma 32:27 (ejercitar la fe); Alma 5:50
diente. Nuestro Padre Celestial está complacido cuando (arrepentirse); Mateo 6:14-15 (perdonar); 2 Nefi 31:5 (ser bau­
somos bautizados porque de ese modo estamos siguien­ tizado); D. y C. 8:2 (escuchar al Espíritu Santo); 2 Nefi 4:15
do el ejemplo de Jesucristo y nos encontramos en el (escudriñar las Escrituras); D. y C. 124:45 (seguir a los profetas);
sendero que nos lleva otra vez a Él. Juan 13:34-35 (amarse unos a otros).
Al viajar por los senderos de la mortalidad, debemos 2. Explique que la vida y las enseñanzas del Salvador nos pro­
prestar cuidadosa atención a las señales de tráfico que porcionan ejemplos maravillosos que llevar a la práctica. Pida a
nos indican cuándo debemos doblar una esquina, dete­ cada una de las clases que dramatice en pantomima un relato o
nernos y seguir adelante con mucho cuidado. Algunas una enseñanza de Jesús. Posibles opciones: Marcos 1:35 (oración);
de las “señales de tráfico” que se relacionan con el Mateo 3:13-17 (bautismo); Juan 13:34-35 (amar a los demás);
Evangelio y que son importantes comprenden el orar a Marcos 12:41-44 (la ofrenda de la viuda); Lucas 8:4-15 (la pa­
diario, estudiar las Escrituras, seguir al profeta viviente, rábola del sembrador); Lucas 10:29-37 (el buen Samaritano).
recordar al Salvador, pagar diezmos, tratar a los demás Pida que en cada presentación los demás niños identifiquen el
con bondad y obedecer a nuestros padres. El guardar ejemplo que debemos seguir. Analicen las formas en que pueden
esos mandamientos nos ayudará a permanecer en el llevar ese ejemplo a la práctica. Canten “Cuando Jesús se bautizó”
sendero que lleva al reino celestial. (Sección de los Niños, septiembre de 1997, pág. 5). □
FICCIÓN

por Meghan Decker

C
arla, que tenía nueve años de edad, se apresuró a dar vuelta en la es­
quina de uno de los pasillos de la tienda, mientras trataba de mantener
el carrito fuera del alcance de Andrés, su hermano de seis años de
edad.
“¡Me toca a mí!”, exclamó. “Tú lo has estado empujando todo el tiem­
po”. El intentó quitarle el carrito, pero Carla se lo arrebató, golpeando por
accidente una hilera de botellas de salsa de tomate que estaban perfecta­
mente acomodadas en el estante. Dos de los frascos cayeron al suelo y
se hicieron pedazos, rociando por todas partes su brillante conteni­
do rojo. Los dos niños contemplaron horrorizados los trozos de
vidrio y la salsa de color rojo vivo.
En ese momento daba vuelta a la esquina la madre, que
decía: “Quiero que los dos se queden conmigo...”. Las palabras
se le fueron apagando al ver el desastre en el piso y la preocupa­
ción en el rostro de Carla y de Andrés.
“Parece que tuvieron un accidente”, dijo. No se preocupen; a
veces algunas cosas se quiebran y hay que limpiar el lugar.
La madre encontró a uno de los empleados de la tienda, quien limpió la
salsa de tomate y los vidrios sin molestarse con Carla ni con Andrés. Pero
Carla seguía sintiéndose muy mal; sabía que nada habría ocurrido si no hu­
biese hecho girar el carrito para quitárselo a Andrés. Antes de irse de la
tienda, le contó a su madre en voz muy baja cómo se habían quebrado las
botellas. La madre escuchó con mucha seriedad mientras Andrés la miraba
con una expresión de miedo.
“¿Nos vas a castigar?”, preguntó Andrés esforzándose por no llorar.
La madre le dio un abrazo. “No, creo que ya de por sí se sienten muy
mal por lo ocurrido y que de ahora en adelante tendrán más cuidado en la
tienda. Pero, Carla, ¿qué crees que debes hacer para reponer lo que la tien­
da perdió en esas dos botellas de salsa de tomate”.
“Creo que debo pagarlas; no quería quebrarlas, pero como quiera fue
culpa mía”, contestó Carla.
“Creo que es muy buena idea”, le dijo la madre. Por ahora yo puedo pa­
garlas, y tú harás algunos quehaceres en casa para pagarme a mí.

La parábola de la salsa de tomate


Al llegar a la caja registradora, la madre explicó que Carla había estado
jugando con el carrito cuando las botellas se quebraron, de modo que que­
ría pagar la salsa de tomate. El dependiente le dio las gracias a Carla por ser
honrada, y ella se sintió más tranquila.
Al llegar a casa, Carla sabía que estaría ocupada haciendo algunos que­
haceres para pagarle a su madre, pero se sentía feliz por no tener aquel te­
rrible sentimiento que había experimentado cuando las botellas se habían
roto. Recordó que había algo rojo por todas partes; le había dado miedo
que la salsa dejara una mancha en el piso que le recordara para siempre su
error; pero había quedado limpio con un paño mojado. “Claro. ¿Pero cómo puedo usarla para la Expiación?”
Unos meses más tarde, cuando Carla terminó de “Piensa en la salsa de tomate”, dijo la madre en tono
comer un domingo por la tarde, se dejó caer en el sofá misterioso.
dando un gran suspiro. Carla la miró confundida, y luego exclamó:
“¿Qué ocurre”, preguntó la madre. “Es un suspiro “¡Perfecto!”, al momento que se levantaba del sofá y se
muy hondo para un domingo de tarde”. apresuraba a ir a la cocina para conseguir papel, lápices
“Mamá, tengo que dar un discurso en la Primaria el y cartulina. Trabajó en su discurso toda la tarde, recor­
próximo domingo acerca de la expiación de Jesucristo; tando figuras y pensando en su relato.
ni siquiera estoy segura de lo que es la Expiación”. A la semana siguiente, mientras Carla daba su dis­
“Esa me parece una buena actividad para el domingo”, curso, incluso los niños más pequeños dejaron de mene­
dijo la madre, sentándose en el sofá a un lado de Carla. arse inquietos en sus asientos. Carla puso a la vista la
“Dime, ¿qué es lo que sí sabes en cuanto a la Expiación?” ilustración de un frasco de salsa de tomate, y después
Carla permaneció en silencio unos momentos y luego otra del mismo frasco quebrado con una gran mancha
contestó: “Creo que es cuando Jesús sufrió por nuestros roja esparcida por todas partes. Los niños se quedaron
pecados. Si nos arrepentimos, ya no tenemos que sufrir impresionados al pensar en quebrar dos frascos enteros
por ellos porque El ya lo hizo, y entonces podemos ser de salsa de tomate de un rojo intenso.
perdonados”. Carla les explicó: “Todos cometemos errores que pa­
“¡Muy bien!”, exclamó la madre, apretando con cari­ recen demasiado terribles para ser perdonados, pero si
ño el brazo de Carla. “Sabes mucho; dime en cuanto a nos arrepentimos, podemos ser limpios del pecado, así
ser perdonado; ¿qué significa eso?” como la salsa se puede quitar del piso con un paño”.
“Pues creo que significa que ya no estamos en proble­ Entonces quitó la ilustración del frasco quebrado y la
mas”. Carla siguió pensando. “Lo que quiero decir es reemplazó con una de un piso reluciente.
que nuestro Padre Celestial nos perdona y nosotros po­ “Jesús nos ayuda a ‘limpiarnos’ cuando cometemos
demos olvidar lo que sucedió”. un pecado, si en verdad nos hemos arrepentido y trata­
“¿Olvidamos completamente?”, preguntó la madre en mos de reparar el daño que hemos hecho. Él ha sufrido
seguida. por nuestros pecados para que no tengamos que sentir­
“Pues, no; debemos recordar no volver a hacer lo nos culpables para siempre. Él nos ayuda a sentirnos
malo. Y debemos intentar reparar el daño que hemos bien otra vez después de que nos arrepentimos”.
hecho, como cuando le pido disculpas a Andrés si le Terminó su discurso con un pasaje de la Biblia, y ex­
grito o algo por el estilo. Y una vez que somos perdona­ plicó que aun si nuestros pecados son rojos como la
dos, no tenemos por qué seguir sintiéndonos mal. grana, podemos volvernos tan blancos como la nieve
Pero, mamá”, preguntó Carla, “¿cómo puedo explicar por medio del arrepentimiento, gracias a la Expiación
esto a los niños de la Primaria? ¡Los niños de tres (véase Isaías 1:18).
años de edad no van a entender!” Cuando Carla pasó a sentarse, dirigió la mirada a su
A la madre le brillaban los ojos de la emoción. madre, que estaba sentada en la fila trasera del salón de
“¿Crees que les gustaría una historia presentada la Primaria. Ella le guiñó un ojo y Carla le sonrió. Era el
en la tabla de franela?” mejor discurso que jamás había dado. iTal vez al resto
de la familia le gustaría que lo presentara durante la
noche de hogar!
PARA LOS MÁS PEQUEÑOS

Un libro sobre el bautismo por Elise Black


ILUSTRADO POR LA AUTORA.

ega esta página en cartulina gruesa y pide a un en donde se indica; coloca las tiras do­
adulto que recorte las dos tiras. Dobla las tiras a bladas una encima de la otra, con
modo de acordeón a lo largo de las líneas, po­ la página del título encima y
niendo la página del título en la parte de arriba de la únelas con una cinta, tal como
primera tira, y la ilustración de la entrevista del obispo se muestra en la ilustración.
en la parte de arriba de la segunda tira. Haz agujeros Cuenta el relato a tu familia.
H
abía algo diferente en Heidi, de nueve años
de edad, al salir de la escuela aquella fría
tarde. En vez de lanzar la chaqueta en el mo­
mento de abrir la puerta, la colgó con cuidado en la
percha. En lugar de abalanzarse sobre el refrigerador
como un tigre hambriento, miraba pensativa por la ven­
tana como si estuviera viendo algo mucho más allá del

Ayunando
borde del jardín.
“¡Hola!”, le dijo su madre, que trataba de atraer su
atención.
Al igual que alguien que despierta de un sueño,

por Billy Heidi miró a su madre y sonrió. “Ah, ¿cómo te fue hoy,
mama;
/i))

La madre se secó las manos en el delantal y se puso a


por Gloria Pope (Basado en un incidente real) estudiar la cara de Heidi. “Lo he pasado bien, ¿y tú?”
“Pues...”, comenzó Heidi lentamente, “fue... diferente”.
“Me lo imagino. Pareces estar muy lejos de aquí”.
“Quizás no tan lejos, pero sí por lo menos en
Arkansas” [Estados Unidos].
“Arkansas está muy lejos de California. ¿Qué te hace También podemos orar por su padre. ¿Qué te parece?”
pensar en Arkansas?” Heidi pensó unos momentos en los domingos de
La madre cortó una manzana en cuatro pedazos y le ayuno. Le habían enseñado que el ayunar le ayudaría a
ofreció uno a Heidi, quien lo sostuvo entre las manos. sentir el Espíritu, pero por lo general se sentía con ham­
“Mañana vamos a tener en nuestra clase a un niño bre y se ponía de mal humor. Vaciló por un momento,
que viene de Arkansas. La maestra nos contó que los pero algo en su interior le indicó que estaría bien. Le
papás de él tuvieron un accidente en su auto; la mamá sonrió a su madre y le dijo que estaba dispuesta a
murió y el papá está en el hospital, y probablemente hacerlo.
también muera. A Billy lo mandaron aquí a California a Justo en ese momento entró en la cocina Chris, el
vivir con un tío”. Heidi se quedó viendo la manzana hermano de trece años de Heidi, quien, al oír lo que
que tenía en las mano. “¿Te imaginas lo que sería ser ese ésta acababa de decir, exclamó: “¿Hacer qué cosa?”.
niño, mamá?” Su madre le habló brevemente acerca de Billy y le
“No, pero tú sí, ¿verdad?” explicó el plan. Chris le dijo: “Yo ayunaré con ustedes”.
Heidi asintió. “Quisiera que hubiera algo que pudiera “¡Ay! ¿De veras?”, preguntó Heidi.
hacer por él. Mañana se va a sentir muy solo”. “Sí, de veras”, contestó él, en el momento en que es­
“Estoy segura de que hay algo que puedes hacer para tiraba el brazo para alcanzar unas galletitas. Deteniendo
ayudar; pensemos en qué podría ser”. la mano antes de abrir el bote de las galletitas, pregun­
“Le puedo sonreír”. tó: “¿A qué hora empezaremos?”
“Es muy buena idea”. “Después de la cena”, contestó la mamá.
“Puedo enseñarle la escuela y hablarle en cuanto a Al día siguiente, Heidi llegó a casa un poco pálida,
las cosas que hacemos en la clase”. Heidi descansó la pero feliz.
barbilla entre las manos y miró a su madre. “Pero no es “¡Ay! ¡Pensé que ayunar en domingo era difícil!
suficiente. ¿No hay algo especial que pueda hacer?” ¡Pero trata de jugar a la pelota y de ver a todos los
“Pues sí hay algo especial que podemos hacer por demás comer a la hora del almuerzo! Creo que nuestro
Billy; algo que tal vez sea suficiente”. ayuno y nuestras oraciones ayudaron a Billy”.
“¿Qué?” “¡Qué bueno! Cuéntame cómo te fue”.
“Tú y yo podemos ayunar y orar por él. Podemos pe­ “Bueno, cuando le sonreí, él también me sonrió. Los
dirle a nuestro Padre Celestial que lo bendiga para que otros niños también se portaron bien con él, y ya para el
sienta paz en su nuevo hogar y en su nueva escuela. final del día se había hecho amigo de dos niños”.
“¡Qué bien!”, dijo la mamá. Cuando Chris llegó a casa, se desplomó en la silla
“Y luego pasó algo muy curioso”, agregó Heidi. más cercana y dejó caer en el suelo la pesada mochila;
“¿Sabías lo incómoda que me sentía últimamente cuan­ descansó la cabeza contra el respaldo y cerró los ojos.
do los niños decían malas palabras?” Su madre asintió, y “¿A qué hora comeremos?”
Heidi continuó: “Lo raro es que oí esas mismas palabras, “Terminemos nuestro ayuno con una oración; la
pero, por alguna razón, no se me quedaron en la mente; cena estará lista pronto”, indicó la mamá. Pero antes
era como si hubiera tenido protegida la mente todo el que nada, cuéntame cómo te fue hoy.
día para que no se ensuciara. ¡Qué lindo!, ¿verdad?” Me sentía muy débil, pero me puse a pensar en Billy y
“Es maravilloso, Heidi”, le dijo su madre, sonriente. eso me ayudó”, dijo Chris. “El dejar de comer durante des
“Estoy muy cansada, pero me siento feliz. Espero que comidas no es mucho si a él le ayuda a sentirse mejor”.
Billy se sienta igual de tranquilo como yo en estos mo­ Cuando los tres se arrodillaron para decir una ora­
mentos”. ción más a favor de Billy, la madre puso los brazos alre­
La mamá le dio un abrazo y le dijo: “Tengo el presen­ dedor de los hombros de sus hijos. ¿Era su imaginación,
timiento de que se siente así”. o sus dos hijos habían adquirido más madurez ese día? □
“...al levantarse mi padre por la mañana... con gran asombro vio
en el suelo una esfera de bronce fino, esmeradamente labrada; y
en la esfera había dos agujas, una de las cuales marcaba el
camino que debíamos seguir por el desierto... Y aconteció que
el Señor me habló, diciendo: Construirás un barco, según la
manera que yo te mostraré, para que yo lleve a tu pueblo a
través de estas aguas... Después que hubimos navegado por
el espacio de muchos días, llegamos a la tierra prometida”
(1 Nefi 16:10; 17:8; 18:23).

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