La inteligencia artificial (abreviado: IA), en el contexto de las ciencias de la
computación, es una disciplina y un conjunto de capacidades cognoscitivas e
intelectuales expresadas por sistemas informáticos o combinaciones de algoritmos
cuyo propósito es la creación de máquinas que imiten la inteligencia humana para
realizar tareas, y que pueden mejorar conforme recopilen información.
Estas tecnologías permiten que las máquinas aprendan de la experiencia, se adapten
a nuevas entradas y realicen tareas humanas como el reconocimiento de voz, la toma
de decisiones, la traducción de idiomas o la visión por computadora.[1][2]
En la actualidad, la inteligencia artificial abarca una gran variedad de subcampos.
Éstos van desde áreas de propósito general, aprendizaje y percepción, a otras más
específicas como el reconocimiento de voz, el juego de ajedrez, la demostración de
teoremas matemáticos, la escritura de poesía y el diagnóstico de enfermedades. La
inteligencia artificial sintetiza y automatiza tareas que en principio son
intelectuales y, por lo tanto, es potencialmente relevante para cualquier ámbito de
actividades intelectuales humanas. En este sentido, es un campo genuinamente
universal, además, la IA se encuentra en constante evolución gracias al desarrollo
de tecnologías como el aprendizaje profundo, redes neuronales y procesamiento del
lenguaje natural, lo cual permite un avance acelerado en su capacidad para resolver
problemas complejos.[3]
La arquitectura de las inteligencias artificiales y los procesos por los cuales
aprenden, se mejoran y se implementan en algún área de interés que varía según el
enfoque de utilidad que se les quiera dar, pero de manera general, estos van desde
la ejecución de sencillos algoritmos hasta la interconexión de complejas redes
neuronales artificiales que intentan replicar los circuitos neuronales del cerebro
humano y que aprenden mediante diferentes modelos de aprendizaje tales como el
aprendizaje automático, el aprendizaje por refuerzo, el aprendizaje profundo y el
aprendizaje supervisado.[4]
Por otro lado, el desarrollo y aplicación de la inteligencia artificial en muchos
aspectos de la vida cotidiana también ha propiciado la creación de nuevos campos de
estudio como la roboética y la ética de las máquinas, que abordan aspectos
relacionados con la ética en la inteligencia artificial y que se encargan de
analizar cómo los avances en este tipo de tecnologías impactarían en diversos
ámbitos de la vida, así como el manejo responsable y ético que se les debería dar a
los mismos, además de establecer cuál debería ser la manera correcta de proceder de
las máquinas y las reglas que deberían cumplir.[5]
En cuanto a su clasificación, tradicionalmente se divide a la inteligencia
artificial en inteligencia artificial débil, la cual es la única que existe en la
actualidad y que se ocupa de realizar tareas específicas, e inteligencia artificial
general, que sería una IA que excediese las capacidades humanas. Algunos expertos
creen que si alguna vez se alcanza este nivel, se podría dar lugar a la aparición
de una singularidad tecnológica, es decir, una entidad tecnológica superior que se
mejoraría a sí misma constantemente, volviéndose incontrolable para los humanos,
dando pie a teorías como el basilisco de Roko.[6]
Algunas de las inteligencias artificiales más conocidas y utilizadas en la
actualidad alrededor del mundo incluyen inteligencia artificial en el campo de la
salud, asistentes virtuales como Alexa, el asistente de Google o Siri, traductores
automáticos como el traductor de Google y DeepL, sistemas de recomendación como el
de la plataforma digital de YouTube, motores de ajedrez y otros juegos como
Stockfish y AlphaZero, chatbots como ChatGPT, creadores de arte de inteligencia
artificial como Midjourney, Dall-e, Leonardo y Stable Diffusion, e incluso la
conducción de vehículos autónomos como Tesla Autopilot.[7]
Denominación
Ilustración generada mediante inteligencia artificial, con estilo de Acuarela, de
Alan Turing, considerado uno de los padres fundadores de la IA.[8]
En 2019 la Comisión Mundial de Ética del Conocimiento Científico y la Tecnología
(COMEST) de la UNESCO definió la inteligencia artificial como un campo que implica
máquinas capaces de imitar determinadas funcionalidades de la inteligencia humana,
incluidas características como la percepción, el aprendizaje, el razonamiento, la
resolución de problemas, la interacción lingüística e incluso la producción de
trabajos creativos.
Coloquialmente, la locución «inteligencia artificial» se aplica cuando una máquina
imita las funciones «cognitivas» que los humanos asocian como competencias humanas;
por ejemplo: «percibir», «razonar», «aprender» y «resolver problemas».[9] Andreas
Kaplan y Michael Haenlein definen la inteligencia artificial como «la capacidad de
un sistema para interpretar correctamente datos externos, y así aprender y emplear
esos conocimientos para lograr tareas y metas concretas a través de la adaptación
flexible».[10] A medida que las máquinas se vuelven cada vez más capaces, se
elimina de la definición la tecnología que alguna vez se pensó que requería de
inteligencia. Marvin Minsky, uno de los ideadores de la IA, hablaba del término
inteligencia artificial como una palabra maleta («suitcase word») porque en él se
pueden meter una diversidad de elementos.[11][12]
Por ejemplo, el reconocimiento óptico de caracteres ya no se percibe como un
ejemplo de la «inteligencia artificial», habiéndose convertido en una tecnología
común.[13] Avances tecnológicos todavía clasificados como inteligencia artificial
son los sistemas de conducción autónomos o los capaces de jugar al ajedrez o Go.
[14]
La inteligencia artificial es una nueva forma de resolver problemas dentro de los
cuales se incluyen los sistemas expertos, el manejo y control de robots y los
procesadores, que intenta integrar el conocimiento en tales sistemas; en otras
palabras, un sistema inteligente capaz de escribir su propio programa. Un sistema
experto definido como una estructura de programación capaz de almacenar y utilizar
un conocimiento sobre un área determinada que se traduce en su capacidad de
aprendizaje.[15] De igual manera, se puede considerar a la IA como la capacidad de
las máquinas para usar algoritmos, aprender de los datos y utilizar lo aprendido en
la toma de decisiones tal y como lo haría un ser humano.[16]
Según Takeyas (2007), la IA es una rama de las ciencias computacionales encargada
de estudiar modelos de cómputo capaces de realizar actividades propias de los seres
humanos con base en dos de sus características primordiales: el razonamiento y la
conducta.[17]
En 1956, John McCarthy acuñó la expresión «inteligencia artificial», y la definió
como «la ciencia e ingenio de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas
de cómputo inteligentes».[18]
Grau-Luque contrasta diferentes definiciones desde diversas fuentes y autores,
destacando que difieren dependiendo de «en qué campo específico se usen».[19]Esto
lleva al autor a definir «inteligencia artificial» como «sistemas que llevan a cabo
tareas consideradas inteligentes», para luego asociar conceptos como «aprendizaje»
y «razonamiento» con el aprendizaje automático como una subdisciplina de la
inteligencia artificial.
También existen distintos tipos de percepciones y acciones, que pueden ser
obtenidas y producidas, respectivamente, por sensores físicos y sensores mecánicos
en máquinas, pulsos eléctricos u ópticos en computadoras, tanto como por entradas y
salidas de bits de un software y su entorno hardware.
Varios ejemplos se encuentran en el área de control de sistemas, planificación
automática, la capacidad de responder a diagnósticos y a consultas de los
consumidores, reconocimiento de escritura, reconocimiento del habla y
reconocimiento de patrones. Los sistemas de IA actualmente son parte de la rutina
en campos como economía, medicina, ingeniería, el transporte, las comunicaciones y
la milicia, y se ha usado en gran variedad de programas informáticos, juegos de
estrategia, como ajedrez de computador, y otros videojuegos.
Asimismo la inteligencia artificial se está desarrollando en la plataforma digital
cada vez más, evolucionando y creando nuevas herramientas, como la plataforma
laboral que existe desde el año 2023 llamada SIVIUM, una herramienta por la cual
una persona postula en forma automatizada a todas las ofertas laborales de todos
los portales de trabajo, sin necesidad de estar revisando cada oferta laboral que
se presente y enviar su CV uno por uno.[20]
Tipos
Stuart J. Russell y Peter Norvig diferencian varios tipos de inteligencia
artificial:[21]
Los sistemas que piensan como humanos: Estos sistemas tratan de emular el
pensamiento humano; por ejemplo, las redes neuronales artificiales. La
automatización de actividades que vinculamos con procesos de pensamiento humano,
actividades como la toma de decisiones, resolución de problemas y aprendizaje.[22]
Los sistemas que actúan como humanos: Estos sistemas tratan de actuar como humanos;
es decir, imitan el comportamiento humano; por ejemplo, la robótica (el estudio de
cómo lograr que los computadores realicen tareas que, por el momento, los humanos
hacen mejor).[23]
Los sistemas que piensan racionalmente: Es decir, con lógica (idealmente), tratan
de imitar el pensamiento racional del ser humano; por ejemplo, los sistemas
expertos, (el estudio de los cálculos que hacen posible percibir, razonar y
actuar).[24]
Los sistemas que actúan racionalmente: Tratan de emular de forma racional el
comportamiento humano; por ejemplo, los agentes inteligentes, que están relaciona