GUIÒN PARA LA PROCLAMACION DE LA INDEPENDENCIA
Narrador:
Para fines de 1820. San Martin había consolidado el norte peruano, Cochrane ejercía el bloqueo en
el puerto del Callao había capturado a la fragata española “Esmeralda “. Mientras tanto, el general
argentino Álvarez de Arenales había organizado montoneras y fuerzas insurgentes en la zona de la
sierra central.
Las derrotas del ejercito realista y la situación crítica del Virreinato llevaron al Virrey La Serna a
evaluar la situación decidir que Lima no era la plaza adecuada para defender el régimen colonial,
pues los patriotas eran más fuertes en la costa mientras que las fuerzas realistas eran muy
superiores en los Andes.
El 6 de julio de 1821 los realistas abandonaron la capital. La sorpresiva salida de La Serna de Lima
dejó a los españoles y simpatizantes del Rey en la ciudad sin protección y temiendo en cualquier
momento un ataque del ejército patriota o de las montoneras indígenas que rodeaban la capital.
Las primeras tropas patriotas ingresaron en Lima el 11 de julio sin encontrar resistencia, por el
contrario, fueron bien recibidas por casi todos los sectores.
San Martin ingresó a Lima el 12 de julio de 1821 y el 14 de julio ofició al Cabildo invitándolo a
proclamar la Iindependencia.Seguidamente, pidió al Alcalde Lima, Conde de San Isidro que
convoque a Cabildo Abierto el 15 de julio de 1821 para redactar y firmar el Acta de Independencia.
San Martin:
Señor Conde de San Isidro, en vista de que toda la ciudadanía está de acuerdo con la
independencia, debo recordarle que, en su calidad de alcalde de esta ciudad del los Reyes, debe
usted convocar a todos los vecinos notables de esta capital, para realizar el Cabildo Abierto en el
cual se redactará y firmará el Acta de la Independencia del Perú.
Conde de San Isidro
En efecto Señor General, ya se ha tomado las previsiones del caso, aquí está convocado el Cabildo
Abierto y se le ha encargado la responsabilidad de redactar el Acta de la Independencia al ilustre
vecino Manuel Pérez de Tudela, aquí presente.
Manuel Pérez de Tudela
A sus órdenes mi General
San Martin
Señor Pérez de Tudela, queda entonces en sus manos la redacción de este valiosísimo documento,
en el cual debe quedar expresa la voluntad general del pueblo peruano que se ha manifestado por
la independencia.
Pérez de Tudela
Se hará como usted diga mi General
Narrador
Don Manuel Pérez de Tudela, más tarde Ministro de Relaciones Exteriores, procedió entonces a
redactar el Acta de la Independencia cuyo tenor es el que sigue:
Pérez de Tudela
“En la Ciudad de los Reyes, el quince de julio de mil ochocientos veintiuno, reunidos en este
Excelentísimo Ayuntamiento los señores que lo componen, con el excelentísimo e ilustrísimo de
esta Santa Iglesia Metropolitana, prelados de los conventos religiosos, títulos de Castilla y varios
vecinos de esta capital, con el objeto de dar cumplimiento a lo prevenido en el oficio del
Excelentísimo Señor General en Jefe del Ejército Libertador del Perú, Don José de San Martin, el día
de ayer , cuyo tenor se ha leído, he impuesto de su contenido reducido a que las personas de
conocida probidad, luces y patriotismo que habita en esta capital, expresa si la opinión general se
haya decidida por la independencia, cuyo voto le sirviese de norte al expresado Señor General para
proceder a la Jura de ella. Todos los señores concurrentes, por si y satisfechos, de la opinión de los
habitantes de la capital, dijeron: Que la voluntad general está decidida por la Independencia del
Perú de la dominación española y de cualquiera otra extranjera y que, para que se proceda a la
sanción por medio del correspondiente juramento, se conteste con copia certificada de esta Acta al
mismo Excelentísimo”.
Señores, os invito a firmar el Acta de la Independencia del Perú.
Narrador:
Y así, procedieron a firmar los señores: El Conde de San Isidro: Bartolomé de la Heras; Arzobispo de
Lima: Francisco Javier de Zarate; El Conde de la Vega del Ren; El Conde de las Lagunas; Toribio
Rodríguez de Mendoza; Francisco Javier de Luna Pizarro; José de la Riva Agüero: el Marques de la
Villa Fuerte y otros personajes más. Al final firmaron el Acta 3504 personas.
PROCLAMACION DE LA INDEPENDENCIA
Narrador:
El sábado 28 de julio de 1821, el más memorable día de nuestra Historia amaneció radiante la
Capital de los Virreyes. Desde tempranas horas el pueblo se congrego en la Plaza Mayor, en tanto
que el júbilo y el entusiasmo se apoderaban de la ciudad en espera de maravilloso acontecimiento.
Ordenado todo por el Ayuntamiento, conforme a las disposiciones de Su Excelencia el Señor
General en Jefe, Don José de San Martin salió este de Palacio hacia la Plaza Mayor de Lima, junto
con el Excelentísimo Señor Teniente General Marqués de Montemira, Gobernador Político Militar y,
acompañándole el Estado Mayor y demás generales del Ejercito Libertador.
Precedía una lúcida y numerosa comitiva compuesta de la Universidad de San Marcos con sus
cuatro colegios; los prelados de las casas religiosas, los jefes militares, algunos oidores y mucha
parte de la principal nobleza, con el Excelentísimo Ayuntamiento, todos en briosos caballos
ricamente enjalmados. Marchaban por detrás de la Guardia de Caballería y la de albarderos de
Lima. Los Húsares que formaban la escolta del Excelentísimo Señor General en Jefe, el Batallón
Nº08 con las banderas de Buenos Aires y Chile y la artillería con sus cañones respectivos.
En un espacioso tablado aseadamente prevenido, que se alzaba en medio de la calle mayor, lo
mismo que en las demás plazas de la ciudad. Su Excelencia el General en Jefe enarbolo el pendón en
que esta el nuevo escudo de armas del Perú recibiéndolo de manos del Señor Gobernador, que
llevaba desde palacio.
Acallado el alborozo del inmenso concurso, Don José de San Martin pronunció estas palabras que
permanecerán eternamente esculpidas en el corazón de todo peruano.
San Martin
“EL PERÙ ES DESDE ESTE MOMENTO LIBRE E INDEPENDIENTE POR LA VOLUNTAD GENERAL DE LOS
PUEBLOS Y POR LA JUSTICIA DE SU CAUSA QUE DIOS DEFIENDE”
Narrador:
Batiendo después el pendón y con el corazón anegado de placer puro y celestial que sólo puede
sentir un ser benéfico, repitió muchas veces:
San Martin
¡VIVA LA PATRIA! ¡VIVA LA LIBERTAD! ¡VIVA LA INDEPENDENCIA!
Narrador
Expresiones que como eco festivo resonaron en toda la Plaza de Armas, entre el estrepito de los
cañones, el repique de todas las campanas de la ciudad y las efusiones del alborozo universal que se
manifestaba de diversa manera y especialmente en arrobar desde el tablado y los balcones, no solo
medallas de plata con inscripciones que perpetúen la memoria de ese día, sino también toda
especie de monedas pródigamente derramadas, por muchos vecinos y señoras entre los que se
distinguió el Ilustre Colegio de Abogados.
En seguida se procedió al acompañamiento por las calles públicas, repitiendo en cada una de las
plazas el mismo acto con las mismas ceremonias y demás circunstancias, hasta volver a la Plaza
Mayor, en donde le esperaba el inmortal e intrépido Lord Cochrane, en una de las galerías de
Palacio y allí terminó, mas no cesaron las aclamaciones generales ni el empeño de significar cada
cual el intimo regocijo que no podía contener dentro del pecho.