JUSTICIA
La organización del sistema judicial en Argentina se basa en la división
de competencias entre la justicia federal y la justicia ordinaria
(provincial), fundamentada en dos principios constitucionales:
1. Principio de Autonomía de las Provincias: Las provincias
conservan todas las facultades no delegadas expresamente al
gobierno nacional, lo que les permite mantener su autonomía en
asuntos locales.
2. Soberanía de la Nación: Las competencias cedidas por las
provincias al gobierno nacional conforman la soberanía nacional,
permitiendo al Estado central actuar en cuestiones de interés
general.
La Justicia Nacional incluye la creación de órganos judiciales inferiores
a la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) y se organiza
territorialmente en tres grupos:
Toda la República: Jurisdicción exclusiva y federal, o federal y
ordinaria.
Provincias: Dentro de los límites establecidos por las leyes
provinciales.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA): Jurisdicción
exclusiva federal, exclusiva ordinaria, o combinada ordinaria y
federal.
El Poder Judicial de la Nación abarca la justicia federal civil y
comercial en todo el país. En CABA, tanto la justicia federal como la
ordinaria dependen de la CSJN. La justicia ordinaria, conocida como
"justicia nacional", existía antes de la reforma constitucional de 1994.
Tras la reforma de 1994, CABA adquirió un estatus similar al de una
provincia, con poderes legislativo y judicial propios. Su poder judicial se
divide en dos fueros:
Contencioso Administrativo, Tributario y de Defensa del
Consumidor: Aborda conflictos relacionados con la administración
pública, cuestiones tributarias y derechos del consumidor.
Contravencional: Se ocupa de infracciones y contravenciones
específicas de la ciudad, con códigos propios.
CABA cuenta con un tribunal superior local, similar al de la Provincia de
Buenos Aires, y dispone de instancias de primera y segunda instancia,
además de un recurso extraordinario local. Adicionalmente, existe la
posibilidad de recurrir a la CSJN mediante un recurso extraordinario
federal, configurando así cuatro instancias judiciales.
En CABA coexisten la justicia nacional, la justicia ordinaria y la justicia
local, esta última regulada por la Ley 7, que establece la estructura del
poder judicial de la ciudad. El Código Procesal de la Nación se aplica en
la justicia ordinaria local (civil, comercial y, supletoriamente, en
procedimientos laborales), así como en el fuero contencioso
administrativo federal. Este código rige en toda la justicia federal del
país en materia civil y comercial. El Código Civil y Comercial de la Nación
(CCCN) se aplica en asuntos civiles y comerciales en CABA y en la
justicia federal, al ser una normativa nacional.
Las provincias tienen la facultad de establecer sus propios códigos
procesales y cuentan con tribunales provinciales y federales. Los
supuestos de competencia federal están determinados por el
artículo 116 de la Constitución Nacional, que asigna a la CSJN y a los
tribunales federales la responsabilidad de conocer y resolver causas
relacionadas con:
Puntos regidos por la Constitución y las leyes nacionales, excepto
las mencionadas en el inciso 12 del artículo 75 (leyes de derecho
común).
Tratados con naciones extranjeras.
Asuntos concernientes a embajadores, ministros públicos y
cónsules extranjeros.
Cuestiones de almirantazgo y jurisdicción marítima.
Casos en los que la Nación sea parte.
Litigios entre dos o más provincias.
Litigios entre una provincia y los ciudadanos de otra.
Litigios entre ciudadanos de diferentes provincias.
Litigios entre una provincia o sus ciudadanos contra un estado o
ciudadano extranjero.
Además, la competencia federal se regula en la Ley 48 y el Decreto Ley
1285/58.
La competencia de la CSJN se establece en el artículo 117 de la
Constitución Nacional, que dispone que la Corte ejerce su jurisdicción
por apelación según lo determine la ley del Congreso. En causas que
involucren a embajadores, ministros y cónsules extranjeros, y en
aquellas en las que una provincia sea parte, la Corte ejerce jurisdicción
originaria y exclusiva.
El derecho procesal se encarga de estudiar cómo funciona la justicia y
cómo se aplican las leyes en la práctica. Para entender esto, es esencial
conocer tres conceptos fundamentales que están interrelacionados:
1. Jurisdicción: Es la autoridad que tienen los jueces y tribunales
para aplicar la ley y administrar justicia. Esto incluye cómo se
organizan y funcionan los tribunales, así como los deberes y
facultades de los jueces. La jurisdicción se activa cuando una
persona ejerce su derecho de acción, es decir, cuando acude al
sistema judicial para resolver un conflicto.
2. Acción: Es el derecho que tiene cualquier persona para acudir al
sistema judicial y solicitar la resolución de un conflicto. Implica la
capacidad y legitimación para reclamar, y abarca aspectos como
quiénes son las partes involucradas, sus representantes y su
capacidad legal.
3. Proceso: Es el conjunto de actos que se desarrollan desde que se
inicia un trámite judicial hasta que se dicta una sentencia
definitiva. Es una secuencia dinámica de pasos que buscan aplicar
el derecho a un caso específico. El proceso tiene como resultado la
sentencia y como finalidad la correcta aplicación del derecho al
caso concreto.
El proceso judicial es metódico y está regido por leyes que establecen
las reglas a seguir. Estas reglas determinan cómo se llevan a cabo las
distintas etapas del proceso, que generalmente incluyen:
Etapa postulatoria: Donde las partes presentan sus pretensiones
y defensas.
Etapa probatoria: Donde se aportan y analizan las pruebas.
Etapa decisoria: Donde el juez toma una decisión basada en lo
presentado.
Etapa impugnativa: Donde las partes pueden recurrir la decisión
si no están conformes.
Además, los procesos judiciales pueden clasificarse según diversos
criterios, como la naturaleza de la acción, el contenido del proceso, el
modo y la finalidad de la acción. Por ejemplo:
Procesos de conocimiento: Donde se busca que el juez conozca
y resuelva sobre la existencia o no de un derecho o una obligación.
Procesos de ejecución: Donde se persigue la realización efectiva
de un derecho reconocido, como el cobro de una deuda.
Procesos cautelares: Donde se buscan medidas provisionales
para asegurar el cumplimiento de una futura decisión judicial.
Cada tipo de proceso tiene sus propias características y procedimientos
específicos, adaptados a la naturaleza del conflicto y a los objetivos que
se persiguen con la acción judicial.
CLASIFICACIÓN DE LOS PROCESOS
CLASIFICACIÓN SEGÚN EL ORGANO
PROCESOS JUDICIALES
Los procesos judiciales son procedimientos legales que buscan resolver
conflictos entre partes aplicando la ley vigente. En Argentina, estos
procesos se clasifican principalmente en tres tipos:
A) Procesos de Conocimiento: Su objetivo es esclarecer un conflicto
mediante la presentación y evaluación de pruebas, culminando en una
sentencia definitiva. Se dividen en:
Ordinario: Incluye etapas de demanda, contestación, prueba y
resolución.
Sumarísimo: Similar al ordinario, pero con plazos más breves y
procedimientos simplificados.
B) Procesos de Ejecución: Buscan hacer cumplir obligaciones
reconocidas en títulos ejecutivos, como sentencias firmes o documentos
que acrediten una deuda líquida y exigible. Se caracterizan por una
etapa probatoria limitada y plazos más cortos. Ejemplos incluyen la
ejecución de una sentencia o de un pagaré impago.
C) Procesos Cautelares: Pretenden asegurar la eficacia de una futura
sentencia, evitando que el derecho en cuestión se vea afectado durante
el proceso principal. Requieren demostrar la verosimilitud del derecho y
el peligro en la demora. Ejemplos son el embargo preventivo o la
inhibición general de bienes.
Cada tipo de proceso tiene sus propias características y procedimientos
específicos, adaptados a la naturaleza del conflicto y a la urgencia de la
resolución requerida.
PROCESOS ARBITRALES
Los procesos arbitrales y la mediación son métodos alternativos al
sistema judicial tradicional para resolver conflictos entre partes. Se
basan en la autonomía de la voluntad, es decir, las partes eligen
voluntariamente someter sus diferencias a estos procedimientos.
Aunque permiten resolver disputas sin acudir directamente a los
tribunales, no tienen poder para ejecutar sus decisiones; para ello, es
necesario recurrir al Poder Judicial.
Mediación:
Es un proceso en el cual un tercero neutral (el mediador) ayuda a las
partes a alcanzar un acuerdo amistoso. Si las partes llegan a un acuerdo
y una de ellas no lo cumple, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
(CABA), dicho acuerdo debe ser homologado judicialmente para tener
fuerza ejecutoria, especialmente cuando hay menores o personas
incapaces involucradas. En la provincia de Buenos Aires, todos los
acuerdos de mediación requieren homologación judicial para ser
ejecutables.
Arbitraje:
Es un procedimiento en el cual las partes acuerdan que uno o varios
árbitros resuelvan su conflicto. Dependiendo de las características del
arbitraje, puede ser de dos tipos:
Árbitros (Arbitraje de Derecho): Los árbitros son expertos en
derecho que siguen un proceso establecido por la ley y emiten una
decisión (laudo) basada en normas legales. Según el artículo 736
del CPCCN, cualquier cuestión entre partes, excepto las
mencionadas en el artículo 737 (que no pueden ser objeto de
transacción), puede ser sometida a la decisión de jueces árbitros,
antes o después de iniciada en juicio y cualquiera sea el estado de
este.
Amigables Componedores (Arbitraje de Equidad): Son
personas de reconocida ética y confianza, que no necesariamente
son expertos en derecho. Resuelven el conflicto según su leal
saber y entender, sin estar sujetos a un proceso legal específico. El
artículo 766 del CPCCN establece que las cuestiones que pueden
ser objeto del juicio de árbitros también pueden someterse a la
decisión de amigables componedores. Si en el compromiso arbitral
no se especifica si el arbitraje será de derecho o de amigables
componedores, o si se autoriza a los árbitros a decidir según
equidad, se entenderá que es de amigables componedores.
Ejecución de las Decisiones:
Tanto en la mediación como en el arbitraje, si una de las partes no
cumple voluntariamente con el acuerdo o laudo, es necesario acudir al
Poder Judicial para su ejecución, ya que ni el mediador ni el árbitro
tienen facultades para hacer cumplir sus decisiones por sí mismos.
CLASIFICACIÓN SEGÚN LA AFECTACIÓN DEL
PATRIMONIO/CONTENIDO/BIENES
PROCESOS SINGULARES
Los procesos singulares son aquellos que afectan solo una parte del
patrimonio de una persona, en lugar de comprometer todos sus bienes o
su situación jurídica en general. Se centran en un tema jurídico
específico, como el cobro de una deuda, la resolución de un contrato o
un reclamo por despido. También pueden involucrar varias cuestiones,
siempre que puedan resolverse por separado.
Por ejemplo, en un juicio por daños y perjuicios, una persona demanda
una indemnización por un accidente o una mala praxis. En un juicio por
despido, un trabajador reclama compensaciones por haber sido
despedido injustamente. En un proceso de cobro de pesos, se exige el
pago de una deuda determinada.
Estos procesos permiten que una persona haga valer sus derechos sobre
un tema concreto sin que esto afecte la totalidad de su patrimonio o su
situación legal en general.
PROCESOS UNIVERSALES
Los procesos universales son aquellos que afectan el patrimonio total
de una persona, es decir, involucran todos sus bienes y deudas.
Ejemplos de estos procesos son la sucesión, el concurso o la quiebra.
Estos procesos tienen un fuero de atracción, lo que significa que
incluyen todas las cuestiones relacionadas con la masa patrimonial de la
persona, es decir, todo lo que tiene que ver con sus bienes y deudas. Por
ejemplo, en un proceso de sucesión, se resuelven todos los asuntos
legales relacionados con los bienes de una persona fallecida. En un
proceso de quiebra, se analiza la situación económica de una empresa
o persona y se organiza la distribución de los bienes para pagar sus
deudas.
En resumen, los procesos universales afectan todo el patrimonio de una
persona o entidad, y en ellos se resuelven todas las cuestiones legales
vinculadas a sus bienes.
CLASIFICACIÓN SEGÚN LA ESTRUCTURA DEL PROCESO-TRÁMITE
PROCESOS ORDINARIOS
Los procesos ordinarios son los que siguen una estructura básica en
tres etapas: introductoria, probatoria y decisoria. En estos procesos,
las partes presentan sus argumentos, se presentan pruebas, y luego el
juez toma una decisión final.
Dentro de los procesos ordinarios, hay tres tipos principales:
1. Contencioso: Se trata de disputas entre partes, donde cada una
defiende su posición ante el juez, quien decide con base en lo
presentado.
2. Declarativo: El objetivo de este proceso es que el juez declare la
existencia o no de un derecho, por ejemplo, cuando hay dudas
sobre la interpretación de un contrato o el alcance de una norma.
3. De Conocimiento: Son los procesos en los que el juez tiene que
conocer a fondo las circunstancias de la disputa, tomar en cuenta
pruebas y hacer un análisis detallado para llegar a una decisión.
Principio General (Art. 319): El juicio ordinario se aplica en la mayoría
de los casos, a menos que haya una ley que diga lo contrario o un
proceso especial. Si el litigio no se refiere a derechos que se puedan
valorar en dinero o hay dudas sobre el valor que se reclama, el juez
determinará qué tipo de proceso aplicar. Esta decisión del juez no se
puede recurrir, es decir, no puede ser apelada.
En resumen, el juicio ordinario es el tipo de proceso más común y se
utiliza cuando no hay una tramitación especial definida.
PROCESOS ESPECIALES
Los procesos especiales son aquellos que tienen trámites más
específicos o simplificados en comparación con los procesos ordinarios.
Dentro de esta categoría, se encuentran los procesos sumarísimos y
los procesos especiales propiamente dichos.
A) Proceso Sumarísimo:
Este proceso es más rápido y tiene un carácter urgente. El juez puede
asignarle este tipo de trámite dependiendo de los hechos del caso, y
tiene ciertas características:
Celeridad: Se busca resolver el caso rápidamente.
Menor cantidad de pruebas: No se requieren tantas pruebas
como en los procesos ordinarios.
Plazos cortos: Los plazos para presentar pruebas, contestar
demandas y otras acciones son más cortos, generalmente de 3
días, excepto en algunos casos como el de presentar memoriales
(que son 5 días).
Excepciones: No se pueden presentar excepciones previas ni
reconvenciones; estas se tratarán como defensas generales junto
con la sentencia.
Estructura: Al igual que en los procesos ordinarios, tiene tres
etapas: introductoria, probatoria y resolutoria.
No es lo mismo que un proceso de ejecución: Es importante
no confundirlo con un proceso de ejecución, ya que no se refiere a
la ejecución de una sentencia, sino a la resolución de un conflicto
específico.
Amparo: El proceso sumarísimo se asemeja al proceso de amparo, que
es utilizado para proteger derechos fundamentales rápidamente.
Originalmente, solo los actos del poder público podían ser cuestionados
en amparo, pero con el tiempo también se incluyeron los actos de
particulares.
Artículo 321: Este artículo establece cuándo se puede aplicar el
proceso sumarísimo:
1. Para casos donde el valor en disputa no exceda los 5000 pesos.
2. Para casos en los que se reclamen actos de particulares que violen
derechos fundamentales y requieran una solución urgente.
3. En otros casos previstos por este Código u otras leyes.
Trámite del Proceso Sumarísimo (Art. 498):
Demanda: El juez decide si corresponde que el proceso se tramite
como sumarísimo.
Modificaciones: Las modificaciones son similares a las del
proceso ordinario, pero con plazos más cortos y sin admisión de
excepciones previas o reconvenciones.
Plazos: En general, los plazos son de tres días, salvo en algunos
casos específicos donde son cinco días.
Apelación: Solo se pueden apelar las sentencias definitivas y
algunas providencias. La apelación se concede en efecto
devolutivo, pero si la sentencia puede causar un perjuicio
irreparable, se concede con efecto suspensivo.
B) Procesos Especiales Propiamente Dichos:
Los procesos especiales no son un tipo de proceso en sí mismo, sino
que se refieren a un tipo de pretensión. En este caso, se trata de la
acción meramente declarativa.
Acción Meramente Declarativa (Art. 322):
Objetivo: El objetivo de esta acción es obtener una sentencia que
aclare la existencia, alcance o modalidades de una relación
jurídica. Esto se hace cuando existe incertidumbre sobre una
relación legal que podría causar un perjuicio o lesión al actor.
Condiciones: Esta acción solo puede ser utilizada cuando no hay
otro medio legal para resolver la incertidumbre de manera
inmediata.
Decisión del juez: El juez decidirá si procede con el trámite
solicitado por el actor, basándose en la naturaleza del caso y las
pruebas ofrecidas.
En resumen, los procesos especiales permiten resolver conflictos de
manera más rápida o simplificada, dependiendo del tipo de proceso, y
tienen procedimientos específicos según el tipo de disputa o pretensión.
POR EL MODO
Contencioso: Se da cuando hay un conflicto o disputa entre las
partes. Ejemplo: en un divorcio, las partes tienen un desacuerdo que
debe resolverse judicialmente.
1. Voluntario: No hay conflicto entre las partes. En estos casos, se
trata de peticiones extra contenciosas, como en situaciones en
las que las personas buscan acuerdos sobre relaciones jurídicas
privadas sin un litigio. Ejemplo: la curatela (cuando se designa a
alguien para cuidar los intereses de una persona que no puede
hacerlo por sí misma).
o Resoluciones inapelables e irrecurribles: En algunos
casos, las resoluciones de estos procesos pueden ser
definitivas y no pueden ser apeladas o impugnadas.
2. Arbitraje: Es un proceso voluntario, pero en este caso las partes
eligen someterse a un juez privado (árbitro) para resolver su
controversia, en lugar de ir a un tribunal judicial.
POR NATURALEZA
Los procesos también se clasifican según el área o rama del derecho en
la que se inscriben:
1. Proceso civil: Relativo a disputas entre personas en general, no
vinculadas a crímenes o temas penales.
2. Proceso comercial: Trata disputas relacionadas con actividades
comerciales o negocios.
3. Proceso laboral: Relacionado con conflictos entre
empleadores y trabajadores.
4. Proceso penal: Para delitos o acciones ilegales que involucran
a personas acusadas de cometer crímenes.
5. Proceso fiscal: Relativo a disputas entre individuos o entidades y
la administración tributaria (el Estado) sobre impuestos u
obligaciones fiscales.
POR LA FINALIDAD DE LA ACCIÓN O PROCESO
1. Procesos declarativos: Buscan aclarar o declarar la existencia
o situación de un derecho o relación jurídica. Ejemplo: un proceso
para declarar que un contrato es válido.
2. Procesos constitutivos: Son aquellos en los que se busca crear
o modificar una situación jurídica. Ejemplo: un proceso de
adopción, donde se establece una nueva relación familiar.
3. Procesos de condena: Buscan obligar a una parte a cumplir con
una pena o responsabilidad establecida por la ley. Ejemplo: un
juicio penal donde se condena a una persona por un delito.
POR LA ESTRUCTURA Y FUNCIÓN DE LOS PROCESOS
1. Procesos de conocimiento: Son aquellos en los que se busca
conocer o esclarecer los hechos y las circunstancias de un caso.
Este tipo de proceso se lleva a cabo para determinar la verdad y
llegar a una resolución.
2. Procesos de ejecución: Se refieren a la ejecución de una
sentencia o resolución judicial. Una vez que se ha determinado el
fallo, se lleva a cabo la acción para que se cumpla.
3. Procesos especiales: Son aquellos que tienen un procedimiento
diferenciado o simplificado debido a la naturaleza del caso
(como los procesos sumarísimos o de amparo).
4. Procesos cautelares: Buscan asegurar que no se produzcan
daños irreparables durante el curso de un juicio. Por ejemplo, se
pueden pedir medidas cautelares como el embargo de bienes para
asegurar el cumplimiento de una sentencia futura.
En resumen, los procesos se pueden clasificar de diversas formas según
su modo (contencioso, voluntario, arbitraje), su naturaleza (civil,
comercial, laboral, penal, fiscal), la finalidad de la acción (declarativos,
constitutivos, de condena) y su estructura y función (conocimiento,
ejecución, especiales, cautelares). Cada una de estas clasificaciones
tiene un propósito específico en el ámbito judicial.