Poder Judicial de la Nación
CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -
SALA V
Expediente Nº CNT 60165/2012/CA2
SENTENCIA DEFINITIVA 85627
AUTOS: “PEQUEÑO, Pablo c/ INSTITUTO NACIONAL DE LA PROPIEDAD
INDUSTRIAL DE LA REPUBLICA ARGENTINA s/ Despido” (JUZGADO Nº 60)
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital federal de la República Argentina, a los
19 días del mes de Octubre de 2021 se reúnen los señores jueces de la Sala V, para dictar
la sentencia en esta causa, quienes se expiden en el orden de votación que fue sorteado
oportunamente, la doctora BEATRIZ E. FERDMAN dijo:
I. Contra la sentencia de la anterior instancia que obra a fs.
485/486vta., que rechazó en lo principal que decide la acción por despido, se agravia la
parte actora en los términos y con los alcances del memorial recursivo que surge presentado
digitalmente con fecha 01/02/2021, cuya réplica consta en idéntico formato, Asimismo, la
demandada apela virtualmente el día 29/12/2020 que también mereció réplica d la
contraria. Por la regulación de sus honorarios se agravia la representación letrada de la
parte actora y el perito contador.
El recurso interpuesto por la parte actora cuestiona la decisión de
grado por la cual se rechazaron los rubros indemnizatorios requeridos al considerarse que
las ausencias del actor habían sido injustificadas por lo que se configuraba el supuesto
determinado por el art. 244 LCT. En este sentido sostuvo el apelante que en grado se
corrieron los límites legales de la referida norma y se creó una falsa antinomia con el
Sistema Nacional de acceso a la Salud Ley 23.661, comprometiéndose el orden público
consagrado en la LCT en forma arbitraria. Que la sentenciante aplicó retroactivamente
estadios administrativos concluidos con la consecuente regresividad de derechos
originarios, en tanto sostiene que nunca existió tal abandono. Que no es cierto que los
profesionales médicos del servicio público hubieran contrariado el dictamen emitido por los
médicos de la obra social, ya que se demostró que el actor padecía una enfermedad crónica
que afectaba su movilidad futura, diagnóstico confirmado por el servicio médico público
del Ministerio de Economía. Cita jurisprudencia en apoyo de su postura.
A su turno, se agravia la parte demandada por la procedencia de rubros
salariales considerados impagos. Contrariamente refiere que acompañó la liquidación final
y de días trabajados en julio 2012, cuyas sumas fueran depositadas en la cuenta bancaria
correspondiente, recibos que se encuentran suscriptos de puño y letra por el actor.
Asimismo, cuestiona la imposición de costas a su cargo y la regulación de honorarios que
considera elevados.
La decisión tomada por la sentenciante de la anterior instancia se basó
en la dilucidación de la existencia o inexistencia de arbitrariedad en el despido directo
decidido por la accionada. Para ello, verificó los textos telegráficos incorporados en autos y
sostuvo que el despido por abandono de trabajo estaba plenamente justificado: “ante las
Fecha de firma: 19/10/2021
Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 1
Firmado por: BEATRIZ E. FERDMAN, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIEL DE VEDIA, JUEZ DE CAMARA
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ausencias injustificadas en que incurriera el Sr. Pequeño desde el 02 de julio de 2012 -cfr.
art. 244 RCT- la accionada se hallaba asistida de derecho para extinguir el vínculo
laboral como lo hizo por lo que el rechazo de las indemnizaciones peticionadas con
fundamento en los arts. 232, 233 y 245 del R.C.T., art. 2 Ley 25.323 y despido
discriminatorio corresponde sin hesitación y así se establece”.
II. Para resolver la suerte de los agravios, más allá de advertir que la
crítica efectuada por la parte actora raya con la deserción del recurso (art. 116 LO), lo cierto
es que aún, extremando la amplitud del planteo, luego de evaluar a la luz de las reglas de la
sana crítica (cfr. art. 386 C.P.C.C.N.) las probanzas arrimadas a la causa, me anticipo a
señalar que asiste razón al apelante.
Digo esto porque se encuentra fuera de discusión que el actor gozó de
licencia por enfermedad inculpable desde el 19 de enero de 2010 y hasta el 02 de julio de
2012, que fue citado a junta médica para su evaluación y que con fecha 21 de junio de 2012
lo encontró apto para desarrollar sus tareas habituales, quedando a cargo de recursos
humanos determinar su lugar de trabajo.
De hecho, este dictamen emitido por los profesionales de la junta
médica es al que hace referencia el recurrente en sus agravios y del cual sostiene no existe
discrepancia con lo informado por sus médicos tratantes, que le habían indicado realizara
sus tareas desde el domicilio.
La discusión se centra entonces en la forma en que el actor debía
prestar dichas tareas y, si en el caso, sus inasistencias estaban injustificadas, si desoyó las
intimaciones efectuadas e incumplió con su prestación de tareas y si ello implicó la
hipótesis prevista en el art. 244 LCT en la cual se amparó la demandada.
Conforme los argumentos recursivos, el actor no invoca una
discrepancia en el diagnóstico médico, sino que su médico tratante indicó desarrollar sus
tareas desde el domicilio particular, mientras que la junta médica indicó que debía ser el
departamento de recursos humanos quien debía asignar su lugar de trabajo.
En este sentido, la Sra. Jueza de la anterior instancia explicó que en
tanto la resolución administrativa de la junta médica no había determinado la necesidad de
que prestara tareas en su domicilio, al no arrimar una cuestión novedosa para justificar la no
presencialidad -pese a la intimación efectuada por su empleador para que lo hiciera en su
lugar habitual de trabajo-, entendía que la postura asumida por el actor era contraria a la
buena fe y continuidad en el empleo, porque insistió con la validez de un certificado
médico que ya había sido sometido a la opinión de un tercero imparcial. Con ese sustento
otorgó validez a la extinción del vínculo laboral decidida por la demandada y considerar
incurso en abandono de trabajo al actor.
Del intercambio telegráfico analizado se desprende que luego de haber
notificado al trabajador la reserva de puesto el 02/07/2012 conforme el dictamen de la junta
médica la demandada modificó su decisión: “Buenos Aires, 16 de julio de 2012.
Rechazamos sus TCL N° 82864256 (CD 281077039) recibido el 12 del corriente y TCL N°
82740682 (CD 253229436) recibido el 5 ppdo. Por improcedente y contrarios a derecho
negamos que este instituto incurriera en silencio ante supuestos reiterados pedidos a que
Fecha de firma: 19/10/2021
Firmado por: JULIANA2CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por: BEATRIZ E. FERDMAN, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIEL DE VEDIA, JUEZ DE CAMARA
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se aclare su situación laboral... Asimismo, trascribimos para su conocimiento el dictamen
en la junta médica del servicio médico del Ministerio de Economía de fecha 14.06.2012
“en el día de la fecha se efectúa junta médica al Señor Pequeño Pablo, DNI 22.588.230,
del examen médico efectuado y evaluado las declaraciones generales del neurólogo y del
otorrinoraringólogo, esta junta dictamina que dicho agente puede desarrollar sus tareas
habituales quedando su lugar de trabajo a determinar por recursos humanos de dicha
repartición… En consecuencia dejamos sin efecto nuestra CD 239750558 del 02.07.2012
en razón de la referida alta médica por lo tanto, encontrándose ausente sin causa desde el
día 2 del corriente, a pesar de estar en condiciones de trabajar, intimámosle por el plazo
de 48 horas a retomar sus tareas habituales en Paseo Colón 717, piso 2 Administración
Nacional de Patentes caso contrario quedará incurso en abandono de trabajo conforme lo
prescripto por el art. 244 de la LCT por su exclusiva culpa. Reservamos derechos”.
Esto determina en primer lugar que las ausencias no eran injustificadas
en tanto la demandada había notificado el 02/07/2012 el comienzo de la reserva de puesto.
En segundo lugar, que el Instituto había determinado que su lugar de prestación de tareas
debía ser el habitual y en forma presencial.
Destaco que con fecha 7 de julio y 12 de julio de 2012 el actor notificó
que “mi licencia por enfermedad no se encuentra vencida toda vez que he informado en
reiteradas oportunidades el alta domiciliaria estipulada por el profesional que me asiste.
Me encuentro imposibilitado de prestar tareas en mi puesto habitual de trabajo con orden
de trabajo domiciliario”. Luego, con fecha 24/07/2012 manifestó nuevamente que ante la
persistencia “en ignorar el dictamen médico del Dr. Zacarías como así también lo actuado
por el Ministerio de Salud, reitero lo peticionado en mi anterior carta documento.
Asimismo, propongo un nuevo dictamen de profesionales independientes… no es ni ha sido
jamás mi intención de abandonar tarea alguna sino convalidar la enfermedad que
padezco…”.
Es decir que queda claro en el intercambio telegráfico transcripto que
la intención del actor no fue abandonar su trabajo. Por lo demás, tampoco puede perderse
de vista que ese certificado médico al que alude la a quo fue emitido por su médico tratante
y, en igual sentido que la junta médica, consideró que el actor podía retomar sus tareas
habituales. La diferencia se centró en que la junta médica aclaró que quien debía definir el
lugar de trabajo era el departamento de personal del Instituto.
Cabe memorar que para la configuración de la causal de abandono de
trabajo como acto injurioso del trabajador en los términos previstos por el art. 244 de la
LCT, no sólo se necesita la intimación previa al empleado para constituirlo en mora, sino
que además requiere la no concurrencia de éste, incumpliendo sus deberes de asistencia y
efectivo de trabajo (cfr. arts. 62, 63, 84 y concordantes LCT) y su voluntad de abandonar el
empleo. Es decir, la existencia de un comportamiento excluyente en tal sentido, que
Fecha de firma: 19/10/2021
Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 3
Firmado por: BEATRIZ E. FERDMAN, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIEL DE VEDIA, JUEZ DE CAMARA
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evidencie su propósito expreso o presunto de no cumplir en lo sucesivo con su prestación
de servicios, sin que medie justificación alguna.
Lo que se evalúa en una situación de abandono-injuria, es la existencia
de un incumplimiento por parte del actor sin justificación para hacerlo, y no si la
empleadora pudo considerarse con derecho a interpretar que hubo abandono de trabajo. Si
frente a la intimación a retomar tareas, el trabajador sin causa de justificación se manifiesta
contumaz se produce la hipótesis contemplada en la norma citada, por el contrario, si la
falta de cumplimiento del débito tiene un motivo de justificación no puede analizarse dicha
situación.
En el caso, es claro que frente a la intimación efectuada por la
empleadora para que retome tareas el actor contestó en base al informe de su médico
tratante (24/07/2012). Ello es suficiente para dejar sin efecto la figura del abandono –
injuria, pues el actor está demostrando que su actitud no fue contumaz, aclarando que la
enfermedad es siempre una causa de justificación de su inactividad laboral, ausencias u
obligaciones asumidas por las partes en el contrato, además de aclarar que en el caso fue la
demandada la que notificó el comienzo del plazo de reserva de puesta por lo que mal puede
endilgar al actor ausencias injustificadas.
Ello me lleva a concluir -tomando en cuenta el marco fáctico antes
descripto- que si el Sr. Pequeño insistió con las indicaciones de los médicos de la obra
social, como adujo la sentenciante, mal puede considerar un supuesto de abandono de la
relación de trabajo o su intención de hacerlo, nota distintiva que -reitero- caracteriza a esta
causal extintiva de la relación laboral (cf. art. 244 de la LCT). Aun de considerarse -en
forma hipotética- que la accionada pudo estimar que le asistía algún derecho derivado de
los eventuales incumplimientos, los mismos -de existir- no deben confundirse con el
abandono de trabajo reglado por la norma citada.
A esta altura, entonces, lo que debe analizarse es si la demandada logró
acreditar el motivo por el cual el trabajador debía presentarse en su puesto habitual de
trabajo -contrario al informe del médico tratante- o la imposibilidad de asignar tareas
acordes al estado de salud del accionante, o en todo caso, si podía finalizar la relación
laboral sin adecuar su conducta a las previsiones establecidas por el art. 212 LCT.
Recuérdese que, en definitiva, lo que procura la ley es preservar la
salud del dependiente y su derecho a la prestación alimentaria, ya que los derechos que
intenta tutelar la normativa prevista en los artículos 208 y sgtes. LCT, pesa sobre la
empleadora la obligación de resguardar la integridad psicofísica del trabajador (cfr. art. 75
LCT). En este contexto, la condición que tiene el empleador para eximirse de la obligación
de dar tareas es que el trabajador se halle imposibilitado de volver al empleo por cuestiones
de salud que consten en un certificado médico o ante la observancia de la obligación de
seguridad que pesa sobre el empleador, que lo habilitan en uno u otro caso a reservar su
puesto de trabajo por el plazo que dispone la norma. Circunstancia que se evidenció en la
presente causa pero que luego fue revocado, indicando que ese período se lo consideraba al
actor incurso en ausencias injustificadas.
Fecha de firma: 19/10/2021
Firmado por: JULIANA4CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por: BEATRIZ E. FERDMAN, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIEL DE VEDIA, JUEZ DE CAMARA
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Ahora bien, no es menos cierto que el empleador debe arbitrar los
medios para otorgar tareas acordes al grado de incapacidad que aqueja al trabajador y de ser
ello de imposible cumplimiento, resolver el contrato de trabajo en los términos dispuestos
por el tercer párrafo del art. 212 LCT.
Por lo expuesto, no coincido con lo manifestado por la sentenciante de
la anterior instancia respecto a la causa invocada para decidir el distracto, máxime si se
tiene en cuenta que ante la discrepancia existente en el lugar donde debía prestar servicios
el actor -derivado de una enfermedad inculpable- la demandada debía inevitablemente
circunscribirse a la norma del art. 212 LCT si no podía otorgar tareas, conforme el
ordenamiento jurídico y la norma de los arts. 62, 63 y 78 LCT. De hecho, en momento
alguno la demandada refirió la causa por la cual citaba al actor en su puesto habitual de
trabajo sin que existiera la posibilidad de arbitrar una situación intermedia. Ello, impide
analizar si su fundamento fue la imposibilidad de asignar tareas que pudieran ser llevadas a
cabo por el actor en otros puestos de trabajo o incluso en forma remota, sobre todo ante la
observancia del deber de seguridad que le cabe como empleador ante un supuesto riesgo en
la dación de tareas. Recuérdese que el actor padece “Síndrome Meniere” que puede
provocarle episodios de vértigo y mareos severos.
En este contexto, habiendo la demandada revocado la reserva de
puesto del actor lo que seguía era ajustar su conducta a las previsiones de la norma legal,
por cuanto si no podía asignar tareas acordes con el estado de salud del actor o con sus
falencias para ejecutar la prestación, debía demostrar que esa imposibilidad no era
imputable a ella y debía indemnizar al trabajador afectado en la forma prevista por el
segundo párrafo del art. 212 o finalizar la relación contractual en los términos del tercer
párrafo de la misma. Digo esto porque los contenidos de la obligación debida emergen de la
regulación inserta en el primer párrafo del artículo 212 LCT:
Vigente el plazo de conservación del empleo, si del accidente o enfermedad
resultase una disminución definitiva en la capacidad laboral del trabajador y
éste no estuviere en condiciones de realizar las tareas que anteriormente
cumplía, el empleador deberá asignarle otras que pueda ejecutar sin
disminución de su remuneración.
Si el empleador no pudiera dar cumplimiento a esta obligación por causa
que no le fuere imputable, deberá abonar al trabajador una indemnización
igual a la prevista en el artículo 247 de esta ley.
Si estando en condiciones de hacerlo no le asignare tareas compatibles con
la aptitud física o psíquica del trabajador, estará obligado a abonarle una
indemnización igual a la establecida en el artículo 245 de esta ley.
La textualidad del primer y tercer párrafo de la citada norma,
determinan el contenido de la obligación contractual que rige en la especie, ya que, si no
fue acreditada o, como en el caso, siquiera invocada esta imposibilidad, la obligación
resarcitoria nace ante el incumplimiento de asignar tareas acordes luego del requerimiento
del trabajador (de realizar sus tareas desde el domicilio) durante el período de reserva de
puesto.
Fecha de firma: 19/10/2021
Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 5
Firmado por: BEATRIZ E. FERDMAN, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIEL DE VEDIA, JUEZ DE CAMARA
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Si se tiene en cuenta que una de las principales obligaciones a cargo
del empleador es brindar ocupación efectiva al trabajador, en este caso de acuerdo a su
capacidad física (cfr. art. 78 LCT), entiendo que debió arbitrar los medios necesarios para
proveer al trabajador tareas adecuadas, lo que como se analizó no hizo. Por ello entiendo
que el caso encuadra dentro del régimen general de despido incausado, por cuanto el
distracto dispuesto por la empleadora que aludió a ausencias injustificadas y abandono –
injuria, resultó contrario al principio de buena fe (cfr. art. 63 LCT) y de continuidad laboral
(cfr. art. 10 LCT) por lo que debe cargar con las consecuencias jurídico económicas de su
obrar ilegítimo (cfr. arts. 232, 233 y 245 LCT) con más los rubros salariales, Sac y
vacaciones proporcionales que siempre son debidas, cualquiera sea la causa del distracto y
conforme los términos dispuestos en los párrafos precedente, corresponden sean abonadas.
III. Ahora bien, respecto a los agravios vertidos por la parte
demandada, la misma sostiene que acompañó la liquidación final y la liquidación de los dos
días correspondiente de julio 2012, cuyas sumas fueran depositadas en la cuenta bancaria
correspondiente, recibos que se encuentran suscriptos de puño y letra por el actor. De allí
surge la liquidación de vacaciones proporcionales por $6.972,65 y SAC por $427,25, con
más dos días de julio 2012 por $306,98.
Sin embargo lo expuesto en párrafos precedentes indican que la fecha
de extinción incausada del vínculo decidido por la demandada debe ubicársela el
01/08/2012 –recepción de la CD de despido-, es decir con posterioridad a la imputación que
se hacen de las sumas abonadas. Por lo demás, teniendo en cuenta que los recibos aludidos
por la demandada que acompañó en sobre que obra por cuerda identificado con el nro.
4746, no se encuentra legiblemente suscripto por el actor, correspondía a la demandada
arbitrar los medios necesarios para solicitar informe al Banco donde se depositaban los
haberes del actor para así poder verificar dicho pago (cfr. art. 125 LCT). En este contexto,
no corresponde considerar dichas sumas por cuanto el pago no resultó demostrado.
Igual temperamento cabe adoptar con la indemnización peticionada a
partir de lo normado por el art. 2 de la ley 25.323 en tanto que el accionante cursó sin éxito
la intimación fehaciente prevista por la norma citada y la demandada con su accionar, la
obligó a litigar a fin de conseguir las acreencias debidas.
Si bien la determinación de la justa causa del despido (sea invocada
por el actor o por la demandada), es en la última instancia judicial, una decisión declarativa
de efectos retroactivos al momento de la ruptura contractual, en casos como el del sub lite,
el derecho a las indemnizaciones pertinentes y sus accesorios, como los intereses o los
recargos resarcitorios -art. 2 de la ley 25.323-, quedan subordinados a la acreditación de la
injuria. Si se acredita esta situación, todas las obligaciones se torna exigibles
retroactivamente sin que se configure el supuesto previsto por el segundo párrafo de la
norma para eximir del pago de la multa a la accionada.
IV. En consecuencia, teniendo en cuenta los fundamentos precedentes
el actor es acreedor a un monto total de $90.054,80 (art. 245 $41.015 + art. 232 incl sac
$11.108,35 + art. 233 incl sac $5.554,18 + vac 2012 inc. sac $3.110,35 + sac prop $427.25
+ art. 2 ley 25.323 $28.839,07) en base a la remuneración de $5.125,95, emolumentos que
Fecha de firma: 19/10/2021
Firmado por: JULIANA6CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por: BEATRIZ E. FERDMAN, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIEL DE VEDIA, JUEZ DE CAMARA
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surgen cuantificados por el perito contador en su informe pericial (ver fs. 375vta.). Dichas
sumas devengarán los intereses establecidos a las tasas CNAT 2601, 2630 y 2658 desde
que cada suma es debida y hasta su efectivo pago.
En tanto lo dispuesto precedentemente respecto a la reforma de la
sentencia de grado, los restantes argumentos esgrimidos en el memorial recursivo han
quedado comprendidos en la misma y, por ende, sin materia para su tratamiento.
V. La solución propuesta en mi voto implica adecuar la imposición de
costas y regulación de honorarios de primera instancia (conf. art. 279 CPCCN) y proceder a
su determinación en forma originaria. Las costas de ambas instancias serán impuestas a la
empleadora vencida (conf. art. 68 CPCCN).
Por otra parte, teniendo en cuenta la entrada en vigencia de la ley
27.423, la observación del art. 64 del texto normativo sancionado por el Congreso de la
Nación y la promulgación parcial dispuesta por el decreto 1077/2017 (art. 7), corresponde
determinar cuál es la ley aplicable a los trabajos cumplidos con anterioridad a la entrada en
vigencia de dicho texto normativo. Al respecto, recientemente la Corte Suprema de Justicia
de la Nación ha establecido por mayoría –con arreglo a lo decidido por ese Tribunal ante
situaciones sustancialmente análogas- que en el caso de los trabajos profesionales el
derecho se constituye en la oportunidad en que se los realiza, más allá de la época en que se
practique la liquidación (Fallos: 321:146; 328:1381; 329:1066, 3148, entre muchos otros).
Por ello, concluyeron que “el nuevo régimen legal no es aplicable a los procesos fenecidos
o en trámite, en lo que respecta a la labor desarrollada durante las etapas procesales
concluidas durante la vigencia de la ley 21.839 y su modificatoria ley 24.432, o que
hubieran tenido principio de ejecución (arg. art. 7 del decreto 1077/2017, considerandos
referidos al art. 64 de la ley 27.423 y doctrina de Fallos: 268:352, 318:445 –en especial
considerando 7-, 318:1887, 319:1479, 323:2577, 331: 1123, entre otros” (CSJ 32/2009 (45-
E) /CS1, originario, “Establecimiento Las Marías S.A.C.I.F.A. c/ Misiones, Provincia de s/
acción declarativa”, sentencia del 4 de septiembre de 2018).
Resulta necesario, entonces, ante la entrada en vigor de un nuevo
ordenamiento arancelario, discriminar aquellas tareas pasadas durante la vigencia del
régimen anterior, de las que se hicieron a partir de la operatividad del nuevo sistema.
De tal modo, en el caso, en tanto los trabajos profesionales sustanciales
por la labor cumplida en primera instancia se realizaron estando en vigencia la ley 21.839,
el art. 38 OL.O., el art. 13 de la ley 24.432 y el decreto ley 16.638/57, habrán de utilizarse
las normas arancelarias allí contenidas. A tal efecto, corresponde regular al patrocinio y
representación letrada de la parte actora, demandada y del perito contador por su actuación
en primera instancia- en el 17%, 12% y 7% para el perito contador, respecto del nuevo
capital de condena con más sus intereses.
Asimismo, corresponde regular por los trabajos de alzada, a la
representación y patrocinio del actor y de la ex empleadora en el 30% de lo que en
Fecha de firma: 19/10/2021
Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 7
Firmado por: BEATRIZ E. FERDMAN, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIEL DE VEDIA, JUEZ DE CAMARA
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definitiva les corresponda por su actuación en la anterior instancia a los abogados de cada
parte (art. 30 ley de honorarios).
El doctor GABRIEL de VEDIA manifestó:
Que por análogos fundamentos adhiere al voto de la señora jueza de
Cámara preopinante.
En virtud de lo que surge del acuerdo que antecede, el TRIBUNAL
RESUELVE: 1. Revocar la sentencia y hacer lugar a la acción entablada por el Sr. Pablo
Pequeño contra Instituto Nacional de la Propiedad Industrial condenando a ésta última a
abonar al actor la suma de PESOS NOVENTA MIL CINCUENTA Y CUATRO CON
OCHENTA CENTAVOS ($90.054,80) con más los intereses previstos en los considerandos
del primer voto, con costas a la empleadora vencida. 2. Regular los honorarios de los
profesionales interviniente por su intervención en origen y alzada conforme considerandos
del primer voto. 3. Regístrese, notifíquese, cúmplase con el art. 1 de la ley 26.856,
Acordadas C.S.J.N. 15/13 punto 4) y 24/13 y devuélvase. Con lo que terminó el acto,
firmando las señoras juezas por ante mí, que doy fe. Se deja constancia que la Dra. Graciela
Liliana Carambia no vota en virtud de lo dispuesto por el art 125 LO.
FL
Beatriz E. Ferdman Gabriel de Vedia
Jueza de Cámara Juez de Cámara
Fecha de firma: 19/10/2021
Firmado por: JULIANA8CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por: BEATRIZ E. FERDMAN, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: GABRIEL DE VEDIA, JUEZ DE CAMARA
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