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Comunicación y Producción de Texto

El documento aborda la comunicación como un proceso sociocultural complejo, destacando su importancia en la vida cotidiana y en diversas esferas sociales. Se analizan los géneros discursivos, las propiedades del texto y las características de la argumentación, enfatizando la interacción entre emisores y receptores en la producción de sentido. Además, se critican los modelos informacionales tradicionales, proponiendo una comprensión más dinámica y contextual de la comunicación.

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Comunicación y Producción de Texto

El documento aborda la comunicación como un proceso sociocultural complejo, destacando su importancia en la vida cotidiana y en diversas esferas sociales. Se analizan los géneros discursivos, las propiedades del texto y las características de la argumentación, enfatizando la interacción entre emisores y receptores en la producción de sentido. Además, se critican los modelos informacionales tradicionales, proponiendo una comprensión más dinámica y contextual de la comunicación.

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ÍNDICE

UNIDAD I: La Comunicación. La situación comunicativa ........................................................................ 4


1.1.- La situación comunicativa como un proceso sociocultural ............................................................... 4
1.2.- El principio de cooperación y las máximas conversacionales ........................................................ 12

UNIDAD II: Géneros discursivos y propiedades del texto ................................................................ 18


2.1.- Los géneros discursivos: noción, componentes internos y clasificación ......................................... 18
2.2.- El texto como un documento de decisiones lingüísticas ................................................................. 27

UNIDAD III: El texto argumentativo..................................................................................................... 43


3.1.- Características y estrategias de la argumentación ......................................................................... 43
3.2.- La argumentación cotidiana y la argumentación académica. Las falacias tradicionales ................. 47
3.3.- Marcas de subjetividad en el lenguaje ........................................................................................... 55

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REFERENCIAS DE ÍCONOS

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UNIDAD I: La Comunicación. La situación comuni-
cativa

1.1.- La situación comunicativa


como un proceso sociocultural
La información es básica para planificar, para tomar decisiones, para conseguir re-
cursos, para evaluar tanto las acciones que se hacen como a las personas que las
llevan adelante. Una de las características de la vida cotidiana es la pluralidad de las
actividades que el ser humano realiza en ella. En el escenario cotidiano, actúa simul-
táneamente como padre o madre, como empleado o empleada, como funcionario o
funcionaria, etcétera. Más allá de esa esfera de lo cotidiano, están las esferas supe-
riores de lo social, lo político, lo cultural. En una y otras, el ser humano asume además
su pertenencia a grupos sociales de diferente índole y con diferentes objetivos. En
cualquiera de esos ambientes en los que se mueve, requiere, por fuerza, de la co-
municación grupal, para saber desempeñarse adecuadamente. Sus relaciones son
siempre relaciones de comunicación.

En esta unidad realizaremos un recorrido por un enfoque de la comunicación como un


proceso sociocultural complejo en el que intervienen las diversas competencias que
los hablantes han desarrollado en base a su experiencia como usuarios de la lengua.

Este recorrido nos llevará a comprender la comunicación como un hecho cultural; nos
permitirá indagar y percibir las articulaciones que se producen entre los diversos pro-
ductos o mensajes que circulan en una sociedad y en un momento dado; plantearnos
cuestiones tales como la modelación histórica de los gustos y las opiniones; indagar
el sistema de relevo con que operan diversas instancias de producción de mensajes
y la manera en que ellas constituyen la trama discursiva -la trama de sentidos- de
una sociedad.

Nuestro objetivo es reflexionar en torno a las problemáticas comunicativas en diver-


sos contextos a fin de poder proyectar acciones puntuales y estratégicas para opti-
mizarla.

El proceso de la comunicación

Adaptación del texto “Nociones para pensar la comunicación y la cultura masiva” de


M. Cristina Mata 1

Todos nos comunicamos. Comunicarse es una de esas experiencias sustancial y


elementalmente humanas que asumimos como parte de nuestra cotidianeidad. Pero
comunicarse es también, para muchas personas y en distintos campos de la actividad
social, pública, una tarea, parte de su labor, un desafío. Doble objeto, en suma: algo
que nos constituye y que por tanto sería tan vital como el respirar; pero también, algo
que se nos convierte en trabajo, actividad en la que invertimos esfuerzo, ideas, he-
rramientas y de la que esperamos resultados.

Es bastante frecuente que al confrontar definiciones o nociones acerca de lo que


representa para algunos sujetos la comunicación como experiencia y como trabajo,
encontremos dicotomías y hasta contradicciones bastante significativas.

1.- Disponible en:


https://comeduc.blogspot.com/2012/09/marita-mata-nociones-para-pensar-la.html

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Comunicarse, en el sentido experiencial, suele ser vincularse, poner en común, com-
partir, intercambiar. La comunicación asumida como trabajo específico o relacionado
con alguna otra tarea de tipo cultural suele transformarse en producción de mensajes,
manejo de instrumentos o canales, estrategias informativas.

Lo que plantearemos a continuación son algunos de esos modelos de comprensión


de la comunicación. Más o menos cuestionados y superados algunos, más o menos
vigentes otros, todos ellos operan en la realidad en que actuamos.

Reconocerlos, incluso o especialmente en nuestra práctica- es garantía de capacidad


reflexiva: la posibilidad de separarnos de la experiencia para iluminarla, compren-
derla y poder transformarla.

El modelo informacional

Demasiado frecuentemente la comunicación es caracterizada, y pensada, como un


proceso de transmisión de significados que se realiza desde un emisor a un receptor
utilizando algún tipo de canal. En esas caracterizaciones está presente el modelo
explicativo originado a partir de las proposiciones formuladas a fines de la década de
40 en los Estados Unidos por Shannon y Weaver desde la teoría matemática de la
información para garantizar, en el campo de la ingeniería de las telecomunicaciones,
la mayor velocidad en la trasmisión de mensajes sin perder información y disminu-
yendo posibles distorsiones.

En tales procesos la comunicación (la transmisión) se considera eficaz o exitosa cuando


el destinatario recibe exactamente lo que la fuente ha organizado como mensaje a trans-
mitir. Y ello es posible, al eliminarse o controlarse los posibles ruidos, porque la fuente y
el destinatario emplean un mismo código, entendido como sistema de reglas que atri-
buye a determinadas señales un determinado valor y no un cierto significado.

Este primer modelo matemático-informacional de la comunicación fue convirtiéndose


en un modelo comunicativo más complejo, legitimándose así como modelo apto para
explicar ya no sólo la trasmisión de señales entre máquinas sino los múltiples proce-
sos de intercambio entre seres humanos en el que intervienen factores psicológicos,
lingüísticos y sociológicos.

Limitaciones y Consecuencias del Modelo informacional de la comunicación

Pensemos ahora en las limitaciones que conlleva pensar la comunicación en térmi-


nos de procesos lineales que comienzan en un emisor, que produce y envía un men-
saje a través de un determinado canal (no importa que no sea de naturaleza tecno-
lógica) y que terminan en la figura de un receptor que, al recibir los mensajes, los
decodifica e interpreta consecuentemente.

Nadie se atrevería a dudar de que una fiesta es un espacio de comunicación donde


diversos sujetos entran en relación, se expresan, se manifiestan individual y colectiva-
mente.

Sin embargo, ¿es posible identificar allí emisores y receptores? ¿Hay mensajes que
se envían? Nuestra propia experiencia podría decir que muchísimos. Pero, ¿son to-
dos ellos equiparables a ese “conjunto estructurado de signos de acuerdo a un código
determinado” tal como se han definido por mucho tiempo a los mensajes desde cier-
tas corrientes lingüísticas?

El clima creado por la música, el roce de los cuerpos, las luces, los murmullos o gritos,
¿son el contexto - la circunstancia en que se producen y reciben los mensajes - o son

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parte de una manera festiva de comunicarse - de entrar en relación, de identificarse
y compartir con otros- es decir, son también lo comunicado?

Podría aducirse que el caso de la fiesta es un caso extremo y, en consecuencia, poco


válido para basar en él las limitaciones de un cierto modelo explicativo. En realidad,
no es más extremo que otros muchísimos modos colectivos -masivos- de comunica-
ción, cuyo propósito fundamental no es la trasmisión de información, aunque de he-
cho, siempre exista algo a expresar o manifestar, algo nuevo por decir o algo que
quiere decirse nuevamente. Nos referimos a las manifestaciones colectivas de di-
verso tipo (religiosas, políticas), a las múltiples ceremonias y rituales de los que está
hecha nuestra vida en sociedad (desde los actos escolares a las celebraciones insti-
tucionales; desde las fiestas patrias a las celebraciones o rituales de vida y muerte
que marcan nuestra vida cotidiana). De ahí que planteemos una primera reserva
frente a ese modelo explicativo ya que quedan fuera de su alcance comprensivo de-
masiadas zonas y actos de comunicación.

Pero sus limitaciones también pueden advertirse, cuando se aplica ese modelo o
esquema a actos comunicativos que, sin duda, tienen mucho más la forma de un
envío de mensajes, o se acomodan mejor a la idea de un proceso de transmisión,
como ocurre con los mensajes producidos y difundidos a través de los llamados me-
dios de comunicación.

Tomemos el caso de un programa televisivo en el que fácilmente podemos reconocer


emisores y presumir receptores. El mensaje ¿es sólo lo articulado y transmitido en
función de códigos lingüísticos, visuales y sonoros o también forma parte de él -y
parte nada accesoria- el canal como código de comprensión cultural? En otras pala-
bras, ¿se produce y recibe del mismo modo la misma noticia, la misma propuesta de
entretenimiento, a través de la radio, de la televisión o de un periódico? Y el problema
no se resuelve teniendo en cuenta la mayor o menor exposición de distintos sujetos
a los diferentes medios, o teniendo en cuenta las características que ellos asumen
en cada sociedad (dimensiones, propietarios, etc.) como muchas veces se ha hecho
para completar lo que falta al esquema analítico que estamos cuestionando, en el
cual los canales son meros instrumentos. En este caso no son modos o actos comu-
nicativos los que quedan fuera del alcance del modelo informacional, sino que él dis-
torsiona la comprensión de los medios de naturaleza masiva como formas de orga-
nización cultural, reduciéndolos a una pura dimensión de transportadores de señales.

El modelo informacional, como paradigma de comprensión de los intercambios entre


los seres humanos, tiene también consecuencias particularmente significativas. Ese
modelo trasladó a los sujetos emisores y receptores la misma relación de simetría
existente entre las máquinas con respecto a los códigos y, consecuentemente,
adoptó la idea de isomorfismo entre ambos términos del proceso. Vale decir, la idea
de una homología entre la función emisora y la función receptora: la primera, codifi-
cando mensajes, la segunda decodificándola, en virtud de un instrumento dotado de
cierta neutralidad y univocidad: el código. De tal manera, lo que se transmite en un
acto comunicativo cualquiera es un mensaje respecto del cual -y más allá de las va-
riables psicológicas y sociológicas que caracterizan a los diversos sujetos- es posible
precisar un cierto significado cuya correcta comprensión por parte del receptor deter-
mina el éxito de la comunicación. En este modelo, serán considerados como ruido
todas las desviaciones en la comprensión del mensaje, es decir, en la atribución del
significado correcto por parte del receptor.

De ahí que, aun cuando los mismos teóricos de la mass communication research
hayan trasladado a la comunicación humana la idea de retroalimentación presente
en el modelo matemático-informacional, y aun cuando hayan avanzado notablemente
en la consideración de los factores externos al hecho comunicativo que influyen en

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la decodificación, la imagen del receptor que se crea desde esta perspectiva es la de
un sujeto cuya actividad resulta menguada, ya que es la réplica en espejo de la figura
del emisor.

Esa subsidiariedad de la figura del receptor, que sólo parecía modificarse cuando él
mismo ocupaba el lugar del emisor en una situación de comunicación de doble vía,
llevó a desarrollar una serie de proposiciones que, en buena medida, están en la
base de muchos planteos relacionados con la comunicación alternativa o popular y
educativa, aunque en ellos persiste el pensar lineal, informacional.

Así, por ejemplo, fue consolidándose la idea según la cual la información se diferencia
o distingue de la comunicación en tanto la primera es sólo transmisión unilateral de
mensajes (de un emisor a uno o varios receptores) mientras la segunda es el inter-
cambio de mensajes. Vale decir, un proceso en el cual distintos sujetos pueden fun-
cionar como emisores.

Se trata de un imperativo ético y político trabajar para que en nuestras sociedades,


tanto en los ámbitos públicos como en los privados, los individuos tengamos igualdad
de derechos en el terreno de la expresión y la misma oportunidad para tomar deci-
siones. Pero ello no debe ni puede impedirnos reconocer que la reciprocidad comu-
nicativa no puede fundarse en una búsqueda de igualitarismo transmisor con el emi-
sor porque, si así fuera, una significativa cantidad de actos no serían más que eso.
Imaginemos un festival de música popular donde los habitantes de una determinada
zona difunden sus composiciones. Los asistentes, esos otros vecinos que acuden
para escuchar, ¿son o no receptores? Y si lo son, ¿están comunicándose o son sim-
ple término de un proceso unilateral de trasmisión en tanto a su vez no componen,
no cantan y sólo aplauden, atienden entretenidos la música o se retiran aburridos?
Ana María Nethol señala con precisión que “... siempre se produce, comunicativa-
mente hablando, una situación de intercambio en el sentido de los símbolos emplea-
dos por los sujetos que profieren un acto de comunicación”.

Cuando el sacerdote da un sermón, hay seguramente allí congregados un grupo de


feligreses cuya acción comunicativa es la escucha, posiblemente acompañada de
actos no verbales: aquiescencia con miradas, seguimiento de los gestos del locutor,
silencios significativos ante algún párrafo que interpreta las escrituras.

Podríamos decir que en la multiplicidad de intercambios comunicativos se establecen


interacciones que no siempre implican la posibilidad de réplica o respuesta directa.
Diríamos que esta posibilidad está ligada a las formas de contrato comunicativo o,
dicho con otras palabras, al tipo de relación que se establece entre los interlocutores
según su situación social y sus formas de relacionamiento.

Para Nethol, la escucha (la recepción) es acción comunicativa. Esta posición no im-
plica desconocer que existen numerosísimas situaciones en las cuales el intercambio
comunicativo entre diversos actores es desigual en términos de saber y poder. Pero,
aun en esos casos, el receptor cumple una actividad que le es propia. De lo que se
trata, entonces, es de precisar en qué consiste esa actividad, de qué manera ella se
pliega o diferencia de la actividad del emisor y cómo ambos, de manera compleja,
producen unos sentidos al comunicarse, vale decir, al entrar en relación.

La comunicación como producción de sentido y hecho cultural

Han sido diversas disciplinas como la semiótica, la teoría literaria, y ciertas perspec-
tivas sociológicas -cómo la que representan los cultural studies ingleses- las que per-
mitieron una superación del modelo informacional de la comunicación.

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Un eje sustancial lo constituye, en ese sentido, la consideración de las prácticas co-
municativas como espacios de interacción entre sujetos en los que se verifican pro-
cesos de producción de sentido. Los emisores ya no transmiten unos mensajes ela-
borados en virtud de un instrumento neutro.

Asumiendo que un discurso es toda configuración témporo-espacial de sentido, una


de las proposiciones claves de la teoría del discurso es, sin duda, el carácter no lineal
de la circulación del sentido. Dice Eliseo Verón:

...del sentido, materializado en un discurso que circula de un emisor a un re-


ceptor, no se puede dar cuenta con un modelo determinista. Esto quiere decir
que un discurso, producido por un emisor determinado en una situación deter-
minada, no produce jamás un efecto y uno solo. Un discurso genera, al ser
producido en un contexto social dado, lo que podemos llamar un campo de
efectos posibles. Del análisis de las propiedades de un discurso no podemos
nunca deducir cuál es el efecto que será en definitiva actualizado en recepción.
Lo que ocurrirá probablemente, es que entre los posibles que forman parte de
ese campo, un efecto se producirá en unos receptores y otros efectos en otros.
De lo que aquí se trata es de una propiedad fundamental del funcionamiento
discursivo, que podemos formular como el principio de la indeterminación rela-
tiva del sentido: el sentido no opera según una causalidad lineal.

Estas consideraciones sobre el producto de la actividad discursiva (comunicativa)


tienen a nuestro juicio una extrema importancia por cuanto obligan a reconocer que
tanto en la esfera de la emisión como en la de la recepción existe producción de
sentido - y no mera transferencia de los primeros a los segundos- aun cuando ella
sea desigual, no simétrica. Los emisores, en unas ciertas circunstancias, despliegan
un conjunto de competencias que les permiten investir, dotar de sentido a ciertas
materias significantes. Los receptores, a su turno, atribuirán un sentido a lo recibido
y esa atribución, asentándose necesariamente en los posibles sentidos delineados
en un discurso dado, se realiza también en virtud de unas determinadas condiciones
de recepción, de unas ciertas competencias comunicativas que poseen esos sujetos.
Ser receptor, en consecuencia, no es ser pasivo recipiente o mecánico decodificador.
Es ser un actor sin cuya actividad el sentido quedaría en suspenso.

De ahí que podamos recuperar para la comunicación las ideas de contrato y nego-
ciación donde ambas partes -emisores y receptores- son activos, permaneciendo di-
ferenciados sus roles y su capacidad de operar. Y de ahí que reconociendo el indis-
cutible poder del emisor, aunque más no sea como aquél que tiene la iniciativa para
el intercambio- debamos advertir en su discurso la presencia activa de los receptores
porque ellos están presentes como término de su producción, como el otro que habla
en lo que yo digo.

Otro aporte que consideramos de sustancial importancia es el realizado por la se-


miótica textual en torno a la naturaleza de lo comunicado. Según sus perspectivas de
análisis, hablar de un mensaje producido y recibido en base a determinados códigos
resulta una simplificación terminológica porque se postula que lo que se recibe no
son mensajes particulares, reconocibles en sí mismos, sino conjuntos textuales. Es
decir, el resultado de prácticas que remiten no sólo a un código lingüístico, sonoro,
visual- en virtud del cual los signos se articulan con un cierto significado, sino funda-
mentalmente a otras prácticas y sus respectivos productos: a modos de decir- géne-
ros, estilos, etc.- a medios para hacerlo- diversidad de canales empleados- e, incluso,
a tipos de circunstancias en que ciertos discursos se producen, a la índole de sus
productores, etc.

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La perspectiva que acabamos de enunciar resulta clave para la comprensión de la
comunicación como hecho y matriz cultural. Esta perspectiva permite indagar y per-
cibir, por ejemplo, las articulaciones que se producen entre los diversos productos o
mensajes que circulan en una sociedad y en un momento dado; permite plantearse
cuestiones tales como la modelación histórica de los gustos y las opiniones; permite
indagar el sistema de relevo con que operan diversas instancias de producción de
mensajes y la manera en que ellas constituyen la trama discursiva –la trama de sen-
tidos- de una sociedad.

Nuevos enfoques de la comunicación

En el marco de esta propuesta de pensar la comunicación como un hecho cultural y


situado en un contexto socio-histórico determinado, resulta importante que recupere-
mos los aportes de la lingüista Catherine Kerbrat-Orecchioni, que propone una refor-
mulación del esquema de comunicación proveniente del modelo informacional. Su
propuesta instala como eje central el concepto de “competencias comunicativas”, en-
tendido como un conjunto de habilidades y conocimientos que poseen los hablantes
de una lengua, que les permiten comunicarse de manera efectiva.

A partir de esta noción, Kerbrat-Orecchioni revisa la noción de “código” planteada


anteriormente por el modelo informacional. Observa que aunque los participantes de
una comunicación pertenezcan a la "misma comunidad lingüística", no hablan exac-
tamente la misma "lengua". Esto significa que la comunicación no se funda sobre un
código único compartido por los participantes de la comunicación, sino que cada par-
ticipante posee su propio idiolecto, (manera particular que cada individuo tiene de
hablar una lengua) y que ambos son compatibles, pero no idénticos.

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Esto pone en evidencia que la noción de “código” alberga tensiones tensiones, en-
frentamientos y opresiones que se realizan en el lenguaje. Si bien la posibilidad de la
comunicación se basa en un consenso de significaciones que permite una intercom-
prensión por lo menos parcial; en el intercambio verbal se juegan relaciones de poder,
y muy a menudo es el fuerte el que le impone su propio al idiolecto al más débil.

A su vez, cada participante de la comunicación ha desarrollado una determinada


“competencia lingüística”. Esta se refiere a todos los saberes sobre un idioma que
son puestos en uso en el momento de la enunciación para elaborar los mensajes y
para interpretarlos.

En este modelo también se incorpora la consideración de que los participantes de la


comunicación poseen “competencias paralingüísticas”. Estas refieren a todos los sa-
beres puestos en uso en el momento de la comunicación acerca de los tonos de voz,
las posturas del cuerpo, los gestos, los silencios, las risas, etc., que acompañan (o a
veces sustituyen) al enunciado lingüístico.

Asimismo, los hablantes poseen “competencias ideológicas”, esto es, un sistema de


valores y creencias acerca de la realidad, desde las que se evalúa el mundo.

Las “competencias culturales” también son un elemento fundamental en el proceso


comunicativo, ya que se refiere a la suma de conocimientos, saberes, experiencias
que tienen los hablantes y ponen en uso en el momento de la comunicación.

Intervienen, además, como un factor fundamental de este proceso, las “determina-


ciones psicológicas”. Se trata de un juego complejo de imágenes que los participan-
tes de la comunicación forman de sí mismos y de los otros a partir de lo que dicen.

En el cierre de la reformulación, la lingüista agrega las “restricciones del universo del


discurso”, es decir, convenciones que adoptamos socialmente y que indican qué tipo
de discurso es correcto en cada situación. Aquí se considera la relación social entre
los interlocutores, uno puede tener mayor jerarquía que el otro (docente-alumno), pue-
den ser amigos, familiares o desconocidos, lo que implica mayor o menor grado de
formalidad en el mensaje y la situación específica en que se produce el intercambio.

Finalmente, se considera la existencia de los “modelos de producción y modelos de


interpretación”, que son los procesos y reglas generales que se ponen a funcionar
cuando los individuos se acercan a un acto enunciativo. Estos modelos son comunes
a todas las personas, ya que todos realizamos los mismos procedimientos cuando
emitimos/recibimos mensajes.

La construcción del enunciador, el enunciatario y el referente

Desde estos parámetros recientemente abordados sobre la comunicación surgen


nuevas figuras que amplían nuestra mirada sobre los roles de “emisor” y “receptor”.
Entendemos a estos como los sujetos reales e históricos que intervienen en la comu-
nicación y que se diferencian de las imágenes discursivas que se forman de ellos
mismos a partir de lo que dicen.

De aquí devienen las nociones de “enunciador” y “enunciatario”, que a continuación


abordaremos.

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La enunciación

Para desarrollar nuestras actividades mediadas por el lenguaje, disponemos del sis-
tema de la lengua. Éste es una potencialidad que solo se actualiza, se realiza, cuando
un locutor decide hacer uso de él por medio de un discurso. cuando hablamos o
escribimos siempre dejamos marcas lingüísticas de nuestra presencia en el discurso.
La lengua nos da diversas posibilidades para “instalarnos” en el discurso.

Podemos elegir hacerlo a través del pronombre personal de primera persona. Si cree-
mos que es más adecuado para la situación del habla en la que nos encontramos,
podemos elegir formas menos ostensibles, más “diluidas”, que van desde el nosotros,
pasando por el se dice que…, hasta las formas impersonales como es de destacar
la presencia de…, existe/ hay un factor…, etc. Al instalarnos en el discurso, también
marcamos la presencia de aquellos a quienes nos dirigimos y la de terceros discur-
sivos, señaladas por las formas pronominales de segunda y tercera personas, res-
pectivamente.

Más allá de las formas pronominales, existen otros indicios que remiten a los enun-
ciadores, fundamentalmente las expresiones de tiempo (ayer/ ahora/ mañana/etc.) y
espacio (aquí/allá/etc.) y los tiempos verbales, que sitúan a los participantes del
evento comunicativo en el contexto donde se produce el discurso y que solo pueden
ser interpretados en relación con la situación de enunciación. Veamos el siguiente
ejemplo:

- Hoy vos no venís acá a la tarde, ¿no?


- No. Yo hoy voy al consultorio a la tarde.
- Pero ¿a qué hora venís al consultorio? Porque yo puedo arrimarte los libros, los que
vos me prestaste. Yo voy a estar acá hoy. A la tarde puedo ir hasta allá.

En este breve fragmento de conversación aparece varias veces yo, sin embargo no
se refiere a la misma persona. Asimismo, vos remite a la primera ocurrencia de yo.
A diferencia de otras palabras, los pronombres personales yo/vos solo designan a
alguien cuando son pronunciadas por una persona que se identifica a sí misma como
yo y por una persona que se dirige a su interlocutor respectivamente.

De igual modo acá/ hoy/ allá solo pueden interpretarse en la medida que conocemos
el momento y el lugar en que se encuentra quien enuncia yo.

En nuestros intercambios cotidianos escritos u orales cuando utilizamos el lenguaje,


lo hacemos en el marco de la interacción social. Esto significa que cuando hablamos
o escribimos y cuando escuchamos o leemos, lo hacemos siempre desde una deter-
minada posición (de padre, docente, socio de un club, gremialista, estudiante, etc.)
en función del rol social que estamos asumiendo y con una intención, con una finali-
dad inherente en ese rol.

La fuente del discurso producido y recibido desde esa posición socio- subjetiva recibe
el nombre de enunciador y de enunciatario, respectivamente. Un mismo emisor, es
decir, un mismo sujeto empírico puede asumir distintas posiciones según el rol social,
según la posición desde la que habla/ escribe o escucha/ lee. Pensemos en el caso
de de un gremialista que en el curso del mismo evento comunicativo abandona, mo-
mentáneamente, su rol de defensor de los derechos del grupo de trabajadores que
representa para hablar desde la posición de simple ciudadano.

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Las imágenes de enunciador, de enunciatario y de referente en el texto

Cuando una persona ocupa el lugar del enunciador (A) y se dirige a otra que momen-
táneamente ocupa el lugar del enunciatario (B) construye discursivamente una repre-
sentación a propósito de algo, el tema (T) y lo hace con una finalidad determinada:
pedir, agradecer, persuadir, aconsejar, etc.

En efecto, esa construcción discursiva nace del punto de vista subjetivo de A, de una
percepción evaluativa de la situación verbal en la que se encuentra implicado, per-
cepción que incluye la representación que A tiene:

- de sí mismo: no hablamos ni escribimos de la misma manera cuando nos sentimos


competentes, cuando nos sentimos seguros, incómodos o tímidos. Esta percepción
es dependiente de la situación de comunicación;
- del enunciatario B, representación que varía en función de las relaciones que A crea
mantener con B. La relación A-B refleja las relaciones de fuerza que se establecen
en un contexto entre los interlocutores;
- del tema T: la relación A-T tiene un rol fundamental: opinión, creencia, certeza no
son equivalentes. La relación B-T refleja la actitud de B en relación con aquello de
lo que se habla o escribe y esto, a veces, puede ser determinante. Sabemos que
una gran resistencia del enunciatario frente a determinados temas puede tornar im-
posible su tratamiento;
- de la finalidad de su intervención: ya que no se habla ni se escribe sin razón alguna
y no se escucha ni se lee sin motivo. no nos expresamos del mismo modo sobre
nuestro empleo según queramos incitar a un amigo a presentar su currículum vitae
en nuestra empresa o si queremos hacerle ver que es el peor lugar del mundo. de
igual modo, hay mil maneras diferentes de leer un texto que dependen del motivo
por el cual se lo lee. Leer es siempre leer de una determinada manera.

1.2.- El principio de cooperación


y las máximas conversacionales
El filósofo británico Paul Grice (1913-1988) introdujo conceptos de gran relevancia
para el análisis pragmático. A diferencia de John Searle, no toma en cuenta los as-
pectos gramaticales o su relación con la fuerza ilocutiva de los enunciados, sino que
se aboca a estudiar los principios que regulan la manera en que se interpretan los
distintos enunciados.

Grice plantea la existencia de principios que son aceptados de manera tácita por
todos quienes participan de una interacción. De esta forma, los intercambios comu-
nicativos son esfuerzos de cooperación en los que cada participante identifica un
propósito común. El autor planteó el principio general de cooperación en 1975 de la
siguiente manera: “Haga que su contribución a la conversación sea, en cada mo-
mento, la requerida por el propósito o la dirección del intercambio comunicativo en el
que usted está involucrado” (Escandell, 2013).

Junto con este principio de cooperación, Grice describió un conjunto de categorías y


máximas que lo detallan. Estas máximas no son normas estrictas de conducta, sino
principios descriptivos que permiten evaluar el comportamiento lingüístico. Se espera
que los hablantes respeten estas máximas, que se ajusten a ellas durante una con-
versación; sin embargo, estas se vulneran con frecuencia en la vida cotidiana (Es-
candell, 2013).

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Máximas conversacionales

Existe una serie de normas que regulan tácitamente la comunicación, pero que tam-
bién podrían ser transgredidas y, en esos casos, se producirían ciertas particularida-
des en la comunicación.

Básicamente, son cuatro las máximas conversacionales:

Categoría Máximas

Cantidad 1.- Su contribución debe ser todo lo informativa que requiera el pro-
pósito de la conversación.

2.- Pero no debe ser más informativa de lo necesario.

Calidad 1.- No diga algo que crea falso.

2.- No diga algo de lo que no tenga pruebas suficientes.

Relación 1.- Diga cosas relevantes (pertinentes).

Modalidad 1.- Evite la oscuridad de expresión.

2.- Evite la ambigüedad.

3.- Sea breve.

4.- Sea ordenado.

La vulneración de las máximas conversacionales

El incumplimiento de alguna (o varias) de estas máximas puede generar efectos en


el sentido. Dependiendo del tipo de vulneración se pueden generar cuatro escenarios
diferentes (Escandell, 2013):

- Violación encubierta de una máxima. Esta transgresión se puede producir con


intención del hablante (engaño) o sin intención (equívoco).
- Supresión abierta del principio. El interlocutor se niega a colaborar con el propó-
sito de la comunicación; se rompe el diálogo.
- Conflicto entre las máximas. En ciertos contextos en que hay que privilegiar una
máxima por sobre otra, necesariamente se transgrede al menos una.
- Incumplimiento abierto de una de las máximas. Cuando un hablante respeta el
principio de cooperación y se ajusta a todas las máximas conversacionales salvo
una -la que se vulnera de manera evidente y ostensible-, se asume que está inten-
tando decir algo distinto de lo que realmente dice.

Las implicaturas conversacionales

En los casos de incumplimiento del último tipo, en los que la máxima se vulnera de
forma ostensible y manifiesta, el oyente se da cuenta de dicha transgresión. En estas
situaciones, el oyente debe generar una inferencia pragmática, que va más allá del
contenido semántico. Dado que se parte de la base de que el interlocutor está res-
petando el principio de cooperación, esa vulneración de una máxima solo se puede
entender como una intención de comunicar algo más de lo que se dice.

Comprensión y Producción de Texto | 13


Surge así el concepto de implicatura conversacional, entendida como “una inferencia
pragmática que efectúa el oyente, a partir de la violación ostensible de una máxima
conversacional que efectúa el hablante” (Gil, 2001).

Como reseña Escandell (2013), Grice distingue entre lo que se dice (el contenido
proposicional del enunciado) y lo que se comunica (toda la información que se trans-
mite). La brecha es implícita y se denomina implicatura. Esta es un camino para
reconstruir el auténtico contenido de lo que se ha tratado de comunicar, más allá de
lo semánticamente dicho. Estas implicaturas conversacionales se generan combi-
nando tres clases de elementos:

- la información contenida en el enunciado,


- los factores que configuran el contexto de emisión
- y los principios conversacionales.

El uso de la cortesía como una estrategia conversacional

La cortesía se puede entender de dos maneras distintas: como un conjunto de nor-


mas sociales establecidas, que regulan el comportamiento adecuado de los miem-
bros de una sociedad a través de la prohibición de algunas formas de conducta y el
favorecimiento de otras, o como un conjunto de estrategias conversacionales desti-
nadas a evitar o aminorar los conflictos entre los distintos miembros de una sociedad
(Escandell, 2013).

Este segundo enfoque surge de la noción de que la comunicación verbal es una ma-
nifestación de actitudes intencionales destinadas a lograr ciertos objetivos. En el pro-
ceso de alcanzar dichos propósitos, el lenguaje cumple un rol fundamental para man-
tener una relación cordial con los interlocutores, en especial cuando los objetivos de
hablante y destinatario son divergentes. En este sentido, se puede entender la corte-
sía como una estrategia que permite mantener buenas relaciones con los interlocu-
tores (Escandell, 2013).

La cortesía según Lakoff

En 1973, la lingüista estadounidense Robin Lakoff publicó su artículo The logic of


politeness, uno de los primeros esfuerzos académicos por sistematizar el fenómeno
de la cortesía verbal. Lakoff proponía dos reglas básicas de la cortesía: “sea claro” y
“sea cortés”. La noción de claridad apunta a la misma idea de Paul Grice, en el sen-
tido que se busca asegurar la transmisión eficaz de la información a través del uso
de un lenguaje claro. La segunda regla apunta a la relación interpersonal, pues se
entiende a la cortesía como el mecanismo que intenta reducir las tensiones creadas
durante la interacción entre las personas.

La gran regla “sea cortés” se manifiesta a través de tres reglas:

- No se imponga. Para evitar que el otro se sienta obligado a hacer algo, en especial
cuando no hay confianza entre los interactuantes, se utilizan estrategias de cortesía
para mitigar cualquier forma de imposición sobre el otro. Pedir permiso o usar for-
mas lingüísticas indirectas son maneras de ser cortés en este sentido.
- Ofrezca opciones. Cuando hay equilibrio social pero no mucha confianza entre los
interlocutores, se suelen presentar las cosas de manera que el rechazo de la propia
opinión u oferta no se sienta como algo conflictivo. Si uno entrega una opinión per-
sonal como información neutral, por ejemplo, el otro no se siente cuestionado; el
rechazo de dicha información tampoco se entiende como un cuestionamiento a la
opinión personal.

Comprensión y Producción de Texto | 14


- Refuerce los lazos de camaradería. Cuando hay cercanía, confianza y familiari-
dad, se busca que el otro esté en una posición agradable: se muestra interés por
sus asuntos y opiniones. Se puede ver cuando el emisor se implica a sí mismo en
las situaciones que atañen al otro, convirtiendo el “yo” en “nosotros”.

La cortesía según Leech

En 1983, el lingüista británico Geoffrey Leech propone que, en cualquier interacción


comunicativa, uno puede tratar de mantener el equilibrio existente o se puede intentar
modificarlo, ya sea para mejorar la relación o para aumentar la distancia con el otro.
Según este planteamiento, la cortesía es el principio regulador de la distancia social,
pues gracias a ella aumenta, se mantiene o disminuye nuestra distancia con los demás.

Se puede hablar de una cortesía absoluta, asociada a ciertas acciones específicas,


en términos del costo o beneficio que implican para el emisor y el destinatario. Así,
una acción va a ser más cortés si su costo es menor y su beneficio es mayor para el
destinatario (lo contrario para el emisor); y va a ser intrínsecamente más descortés
si su beneficio es menor y su costo es mayor para el destinatario (y lo contrario para
el emisor).

A partir de estos elementos, se establecen cuatro categorías de acciones:

- las que apoyan la cortesía (agradecer, felicitar, ofrecer, invitar),


- las indiferentes a la cortesía (informar, aseverar),
- las que entran en conflicto con la cortesía (preguntar, pedir, ordenar)
- y las dirigidas frontalmente contra el mantenimiento de la relación (amenazar, insul-
tar).

La cortesía según Brown y Levinson

La psicóloga y antropóloga estadounidense Penelope Brown y el arqueólogo britá-


nico Stephen Levinson publicaron en 1978 un artículo en el que estudiaban el carác-
ter universal de los fenómenos de cortesía verbal. Sus planteamientos fueron afina-
dos y profundizados en el libro Politeness: Some universals in language usage de
1987.

Los autores parten del supuesto de que todas las personas tienen una imagen, una
cara social. Esta está vinculada con la autoestima y con el respeto que cada uno
exige de los demás para sí mismo. Dado que a todas las personas les preocupa
resguardar su imagen, las estrategias de cortesía verbal tienen el objetivo de conser-
var y proteger dicha imagen, tanto de los hablantes como de los oyentes.

Cada persona tiene dos tipos de imagen, las que son complementarias: una negativa
(el deseo de que no nos impongan lo que tenemos que hacer) y una positiva (el deseo
de que los demás aprecien lo que nosotros apreciamos).

En cualquier interacción comunicativa realizamos diversas acciones que pueden in-


vadir o afectar la imagen de los demás, tanto negativa (prohibir una acción, entregar
un consejo, solicitar algo) como positiva (mostrar desacuerdo con la opinión del otro).
Surge entonces la noción de actos amenazadores de la imagen (AAI), que abarca
todas las acciones lingüísticas que pueden afectar la imagen social del interlocutor.
La cortesía es, entonces, un conjunto de estrategias codificadas, tendientes a pre-
servar la imagen que se amenaza. La selección de estrategias de cortesía dependerá
de la magnitud del riesgo de amenazar la imagen del otro.

Comprensión y Producción de Texto | 15


Para establecer cómo se puede determinar el grado de riesgo de un acto amenazador
de la imagen, Brown y Levinson proponen tres parámetros que serían válidos para
todas las culturas: la distancia social (D), una dimensión horizontal que incluye el
grado de familiaridad y contacto entre los interlocutores; el poder relativo (P), una
dimensión vertical que da cuenta de las jerarquías existentes en una sociedad; y la
imposición absoluta (R), que da cuenta de ciertas imposiciones cultural y situacional-
mente definidas. El peso del AAI es igual a la suma de distancia, poder e imposición.
A mayor peso del AAI, mayor es la búsqueda de atenuación por medio de estrategias
de cortesía.

ACTIVIDAD

Con sus compañeros de grupo, elijan uno de los siguientes videos, en los que se
presentan situaciones comunicativas concretas y reales, y analicen qué ocurre en el
caso elegido en relación a los siguientes aspectos:

- participantes y características
- propósitos comunicativos
- competencias lingüísticas y paralingüísticas que poseen los participantes
- competencias ideológicas y culturales que evidencian los interlocutores
- determinaciones psicológicas de los participantes
- restricciones del discurso
- tipos de actos de habla
- máximas de la conversación
- problemáticas en torno a la cortesía

Elaboren un texto (entre 250 y 500 palabras) como respuesta y participen con él en
el Foro N° 1: Las competencias comunicativas.

Comprensión y Producción de Texto | 16


Recursos

Bibliografía de la Unidad 1

- Video: “Siesta interrumpida”


https://youtu.be/_R68J71FyQk?si=j
- Video: “Desatención al cliente”
https://youtu.be/1K_cVUzZZLo?si=aPmxkzPr9PdEH8aL
- Video: “Es mi vida”
https://youtu.be/daa50MTsb08?si=wzMeaY0Bvv59xDjj
- Video: “No debí preguntar eso”
https://youtu.be/g4S9ybRP0qs?si=jbb8sQB6hyarUO4Q

Comprensión y Producción de Texto | 17


UNIDAD II: Géneros discursivos y propiedades del
texto

2.1.- Los géneros discursivos:


noción, componentes internos y clasificación
En este apartado estudiaremos las nociones de género discursivo y de enunciado
propuestas por M. Bajtín (1985), que resultan fundamentales para indagar acerca de
la estructura de los textos, su composición y su clasificación.

A partir de estos conceptos, abordaremos la cuestión de las tipologías textuales


desde el enfoque propuesto por el lingüista J. M. Adam (1992), para quien “la hipóte-
sis de la existencia de un pequeño número de tipo secuenciales de base - tipos mo-
nogestionados narrativo, descriptivo, argumentativo y explicativo, así como el tipo
poligestionado dialogal- tiene como objetivo teorizar de manera unificada la hetero-
geneidad compositiva de los discursos”.

Los géneros discursivos

Adaptación del texto “Los géneros discursivos como productos de las prácticas so-
ciales” de Nogueira 2

El lenguaje es una práctica social que se integra con otras prácticas sociales no
verbales (por ejemplo, el trabajo, el estudio, el deporte, etc.). Se utiliza en diversos
ámbitos y con funciones diversas. El lenguaje, que se emplea en las distintas esferas
de la actividad humana, se presenta en forma de enunciados. El enunciado es el
producto concreto de la enunciación, de la acción de enunciar (decir oralmente o por
escrito algo).

Cada conjunto de enunciados que se producen a partir de una actividad determinada


responde a un género discursivo, es decir, a un tipo relativamente estable de enun-
ciados (Bajtín, 1982). Todos los enunciados que responden a un mismo género dis-
cursivo tienen en común el estilo (vocabulario empleado, uso de figuras retóricas,
ejemplos, aclaraciones de términos, uso o no de muchos adjetivos, oraciones sintác-
ticamente simples o complejas, etc.), el tópico o tema y la estructura o composición
(el modo en que están organizados, su “forma”). Esa regularidad es una de las cau-
sas por las cuales cualquiera de nosotros sabe diferenciar, en principio, un fallo judi-
cial de un contrato de trabajo, una carta de una noticia, una monografía de una no-
vela, etc.

Los hablantes conocen y utilizan diversos géneros discursivos porque, de hecho, par-
ticipan en varias esferas de la actividad humana. Los aplican en situaciones de inter-
acción verbal diferentes (por ejemplo, para comunicarse con sus familias emplean
géneros discursivos coloquiales, como la conversación, la confesión o “la nota en la
heladera”, apropiados para relaciones interpersonales íntimas; cuando se dirigen a
sus jefes, emplean géneros discursivos más formales, como el balance, la memoria,
el pliego de licitación, etc.).

Si nos resulta relativamente sencillo reconocer a alguien que no posee gran vocabula-
rio o que se expresa gramaticalmente de manera confusa, no nos resulta tampoco
demasiado problemático reconocer cuando alguien usa un género discursivo

2.- Disponible en Nogueira, S. (Coord.) (2004). Ibid.

Comprensión y Producción de Texto | 18


inadecuado a sus circunstancias. Por ejemplo: a) un vecino, a quien simplemente le
preguntamos en un ascensor “¿cómo le va?”, nos responde con una confesión de sus
acciones más privadas, y b) un alumno que es convocado por el director del colegio
por un acto de violencia, utiliza un género coloquial, extremadamente informal, que se
corresponde más bien con el de una conversación entre pares en un club. Tales reco-
nocimientos nunca son insignificantes: tienen consecuencias de variable trascendencia
según las relaciones de poder establecidas por los diversos ámbitos de la actividad
humana entre los interlocutores. Así, si un vecino suele respondernos a un (también
usual de nuestra parte) “¿Qué tal?” con una confesión, lo saludaremos con un “buen
día” o lo evitaremos para no asumir el rol de confidentes; si un alumno, en aquel caso,
en vez de formular un descargo, cuenta chistes, es probable que el director entienda
que al acto de violencia por el que convoca al estudiante se suma el desafío a su au-
toridad y, en función de ello, lo sancione no con una suspensión sino con una expulsión.
Estos ejemplos, didácticamente extremos, pueden confrontarse con otros para enten-
der que las reglas que se imponen a través de los géneros discursivos son auténtica-
mente tales e imponen deberes que, de no ser cumplidos por los hablantes, dan lugar
a sanciones: una monografía cuyo “contenido” haya sido tomado de la bibliografía pro-
puesta por el profesor pero sea expuesto con una sintaxis de apuntes de clase o con
un vocabulario que no es el particular que corresponde a la disciplina en cuestión o sin
reconocer, por medio de notas e indicaciones bibliográficas, que los responsables de
esos contenidos son tales y tales autores, es sancionable con un aplazo.

Tipos de géneros discursivos

A la base de la heterogeneidad genérica está la distinción que Bajtín hace entre:

- géneros primarios (simples) que tienen una relación inmediata con la realidad y con
los enunciados de los otros. son producto de sucesos de la vida cotidiana y se cons-
tituyen en la comunicación discursiva inmediata como el diálogo, la carta;
- géneros secundarios (complejos), como novelas, investigaciones científicas, géne-
ros periodísticos, etc. Como puede verse a partir de los ejemplos, los géneros se-
cundarios surgen de la comunicación cultural más compleja, principalmente escrita
y se forman absorbiendo y reelaborando diversos géneros primarios.

Las secuencias textuales

Adaptación del texto “Los tipos de secuencias” de Pipkin Embón y Reynoso 3

Ahora bien, desde el punto de vista de su organización interna, los géneros discursi-
vos se definen por el predominio de algún tipo de secuencia: narrativa, descriptiva,
Argumentativa, explicativa, instruccional y dialogal.

Prototipo de la secuencia narrativa

Podemos definir el texto narrativo como una sucesión de proposiciones que progre-
san hacia un fin. todo relato presenta:

- Una sucesión de acontecimientos que ocurren en un tiempo determinado, tardan un


cierto período y se desarrollan temporalmente. Pero para que exista el relato, no
basta con una cronología de los hechos. Esta temporalidad debe organizarse en
función de la situación final. Para pasar de la simple linealidad temporal al relato
propiamente dicho debe haber una intriga, es decir, una problematización.
- La presencia de, al menos, un agente de los acontecimientos del relato. Este agente
puede ser humano o puede tratarse de entidades personificadas.

3.- Disponible en Pipkin Embón y Reynoso (2010). Ibid.

Comprensión y Producción de Texto | 19


- La existencia de un proceso que implica una transformación que hace que de la si-
tuación inicial se llegue a la situación final. La primera parte del proceso se llama
orientación, que consiste en la presentación de los personajes, su localización espa-
cio- temporal y las relaciones que mantienen. Esto puede estar al comienzo o no ya
que, a veces, el relato puede empezar con la acción en desarrollo y recién después
el autor hace conocer la situación inicial de los personajes. Luego, viene la complica-
ción que destruye el equilibrio de la situación inicial, es la zona de nudo de la narración
hasta la llegada de la resolución. Existe una causalidad narrativa de la intriga.
- La narración puede comportar una evaluación final, explícita o implícita, que habilita
establecer algún tipo de conclusión a partir de los hechos relatados.

El esquema de la secuencia narrativa puede, entonces, sintetizarse así:

Situación inicial (orientación)


Complicación
Resolución
Situación final
Evaluación final

Gramaticalmente, se caracteriza por la presencia de verbos perfectivos (por ejemplo,


el simple), de adverbios y conectores temporales (“luego”, “más tarde” “después”).

Prototipo de la secuencia descriptiva

Una descripción consiste en una enumeración de características, atributos de alguien


o de algo. La enumeración es el grado cero del procedimiento descriptivo, el que se
logra cuando se cumplen los siguientes momentos:

Anclaje referencial. Al comienzo o al final de la secuencia, un tema- título, por lo ge-


neral un sustantivo, indica el objeto de la descripción. Cuando aparece al comienzo,
el lector puede activar sus conocimientos enciclopédicos y confrontar sus expectati-
vas con lo que va a leer. En cambio, cuando, el objeto de la descripción se menciona
al final, el lector hace hipótesis que solo puede verificar a posteriori.

Aspectualización. Quien describe recorta en partes el sujeto o el objeto que describe


para considerar sus cualidades o propiedades (color, dimensión, forma, número,
etc.). La elección de las partes y sus propiedades se hace en función del efecto bus-
cado con la descripción. En este sentido, el procedimiento descriptivo, como por otra
parte todo proceso de textualización, conlleva una orientación evaluativa.

Puesta en relación. La relación entre las partes descriptas puede hacerse por com-
paración, metáfora o metonimia. En este último caso el objeto descrito se aproxima
espacial o temporalmente a otros objetos.

Encastre por subtematización. Todo elemento de la descripción, una parte o una cua-
lidad de una parte, puede a su vez, ser punto de partida de una nueva aspectualización.

Suele presentar verbos imperfectivos (presente, pretérito imperfecto), adverbios de


modo y de lugar.

Prototipo de la secuencia explicativa

El texto explicativo tiene una base informativo- expositiva ya que, en parte, aporta un
saber, pero la secuencia explicativa se caracteriza, fundamentalmente, por la volun-
tad de hacer comprender un fenómeno.

Comprensión y Producción de Texto | 20


Siempre parte de una pregunta explícita o implícita y el desarrollo de la secuencia
tiene por finalidad llegar a la elucidación de dicha pregunta.

Por lo tanto, la secuencia explicativa:

- parte de una situación inicial, que a menudo corresponde a una descripción desti-
nada a presentar el objeto problemático;
- puede plantear explícitamente el problema a través de una pregunta o, en el caso
de estar implícita, puede ser inferida del texto;
- aporta una explicación que constituye la respuesta activada por la pregunta;
- llega a una conclusión- evaluación de la situación inicial.

La estrategia explicativa permite al enunciador presentarse no como agente de la


acción sino como testigo, como observador “objetivo” que despliega su saber en la
explicación del fenómeno.

Predominan los verbos en presente, en pretérito perfecto compuesto y en futuro im-


perfecto. La explicación, sobre todo cuando es escrita, se construye a partir de la
tercera persona del singular. Tiende a marcar una distancia afectiva entre el que
enuncia y el objeto de su explicación. Se emplean conectores de causa, consecuen-
cia, etc.

Prototipo de la secuencia dialogal

Un diálogo es un texto co-construido que cuenta con la concurrencia de, al menos,


dos enunciadores en un marco espacio- temporal determinado.

En el texto dialogal podemos distinguir dos tipos de secuencias internas:

- Las secuencias fácticas, de apertura y cierre. Estas secuencias están altamente


ritualizadas.
- Las secuencias transaccionales, que constituyen el cuerpo de la interacción, están
mucho menos estructuradas que las secuencias fácticas.

Detrás de esta segmentación en apariencia simple, se esconden ciertas dificultades


en delimitar, por ejemplo, dónde termina el saludo inicial y a partir de dónde comienza
la secuencia transaccional, la que, en principio, finaliza cuando aparecen las primeras
manifestaciones de los saludos de cierre de la interacción. Nuestra “historia conver-
sacional” nos enseña cuántas veces creemos estar sobre el final del encuentro
cuando, por propia iniciativa o de forma reactiva, reiniciamos la secuencia transac-
cional.

A su vez, para delimitar las secuencias transaccionales el criterio temático se impone.


Cambiamos de secuencia transaccional cambiando de tema.

Prototipo de la secuencia argumentativa

La argumentación tiene como finalidad influir en las representaciones, opiniones, ac-


titudes o comportamientos del lector o el interlocutor/ auditorio. El enunciador inten-
tará hacer aceptable, creíble, una conclusión apoyándose en diversos datos, razones
o argumentos. Por definición, un argumento apuntala o refuta una proposición.

La secuencia argumentativa conlleva la presencia de un razonamiento que, explícita


o implícitamente, establece relaciones -de causa, oposición, consecuencia,etc.- entre
las etapas que en él se distinguen.

Comprensión y Producción de Texto | 21


Es a partir del reconocimiento de la conclusión -y no antes de que esto suceda- que
pueden ser individualizados la tesis y los argumentos que la apuntalan.

Conviene, asimismo, hacer dos observaciones. Por una parte, algunos de los ele-
mentos constitutivos del razonamiento (tesis, argumentos, conclusión) pueden no
aparecer y, por la otra, tanto la tesis como la conclusión o los argumentos pueden
encabezar el razonamiento.

Un rasgo importante del discurso argumentativo es que siempre va a situarse en re-


lación a un contra- discurso, real o virtual.

Predominan, como en la explicación, los verbos en presente, en pretérito perfecto y


en futuro imperfecto. A diferencia de la explicación, se estructura normalmente a par-
tir de la primera persona del singular. Y la distancia afectiva entre el que enuncia y el
objeto de su argumentación es muy escasa. A esto obedece la profusa presencia de
palabras cargadas de una valorización subjetiva, verdaderas marcas o huellas enun-
ciativas, llamadas “subjetivemas”. Se emplean preferentemente conectores de
causa-consecuencia.

Prototipo de la secuencia instructiva

La secuencia instructiva o instruccional, como una receta de comida o un manual de


uso de un electrodoméstico, prescribe acciones que se ordenan según un orden ló-
gico y cronológico. Se estructura sobre la base de la explicitación de una meta (la
acción final) y de procedimientos (la serie de acciones parciales que garantizan al-
canzar tal meta). predominan los verbos en imperativo y en infinitivo. suelen em-
plearse conectores que marcan orden (“en primer lugar”, “primero”, etc.).

- Magniclass: Géneros discursivos (Bajtin)

Comprensión y Producción de Texto | 22


ACTIVIDAD

1.- En los textos que se proponen a continuación identifique la secuencia textual que
predomina y cuál es su propósito comunicativo. Justifique su respuesta con una
descripción de las características de dicha secuencia.

TEXTO 1

TEXTO 2

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TEXTO 3

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TEXTO 4

TEXTO 5

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TEXTO 6

TEXTO 7

TEXTO 8

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2.- Reescriba el siguiente fragmento, que contiene problemas de textualidad, ha-
ciendo uso de los distintos recursos cohesivos y de la progresión temática.

La palabra “empresa” proviene del latín “in prehendo” (emprender). La palabra


emprender significa acciones arduas o dificultosas que se acometen o comien-
zan simultáneamente. La palabra “empresa” se la puede definir como la organi-
zación económica que reúne diversos factores de la producción para combinar
los factores de la producción de tal manera que los factores productivos propor-
cionen, por su cuenta y riesgo, los bienes y servicios destinados a la satisfacción
de las necesidades del consumo. Las empresas surgen de un emprendimiento.
El emprendimiento implica una inversión de capital asumiendo un riesgo. Las
empresas tienen como actividad principal la producción de bienes o la prestación
de servicios tendientes a satisfacer las necesidades de un mercado. Las empre-
sas actúan y compiten en el mercado, y a cambio de su producto o servicio co-
bran un precio.

2.2.- El texto como


un documento de decisiones lingüísticas
Si bien existe un conocimiento intuitivo en cada hablante de aquello que denomina-
mos texto, esta realidad se transforma sustancialmente cuando el término queda de-
limitado por parámetros científicos. Presentar una definición precisa de este objeto
de estudio no resulta fácil, no solo por la complejidad del término, sino también por
la gran cantidad de disciplinas que se han acercado a él (la lingüística, la retórica, la
estilística, la psicología, la sociología, la semiótica, la filosofía, etc.). No obstante, es
necesario presentar alguna definición que nos sirva para acotar el tema. Un buen
punto de partida nos lo brinda Bernárdez (1982), que nos da, más que una definición,
un conjunto de características del texto:

Texto es la unidad lingüística comunicativa fundamental, producto de la activi-


dad verbal humana, que posee siempre carácter social; está caracterizado por
su cierre semántico y comunicativo, así como por su coherencia profunda y
superficial, debida a la intención (comunicativa) del hablante de crear un texto
íntegro, y a su estructuración mediante dos conjuntos de reglas: las propias del
nivel textual y las del sistema de la lengua (1982: 85).

En este apartado profundizaremos en el concepto de texto, para conocer qué propie-


dades son fundamentales en su producción.

Propiedades textuales

Partimos de la idea del texto como un “documento de decisiones”, en tanto que los
comunicadores producen y reciben los textos siguiendo intencionadamente un plan
cuyo cumplimiento les permitiría alcanzar las metas deseadas, puesto que existe una
intencionalidad de los actores sociales, que operan en el marco de situaciones dis-
cursivas diferentes.

Estas decisiones son tomadas en base a una serie de propiedades o condiciones


que permiten que un texto pueda ser interpretado cabalmente: la cohesión, la cohe-
rencia, la adecuación y la corrección.

Comprensión y Producción de Texto | 27


La cohesión

La cohesión se refiere a las formas en que pueden conectarse mutuamente los com-
ponentes de la superficie o manifestación lingüística. Estos componentes dependen
unos de otros según determinaciones gramaticales de dependencia. A la cohesión
de un texto contribuyen procedimientos muy variados y múltiples, como la recurrencia
total o parcial de elementos y estructuras. Los más importantes son la paráfrasis, la
sustitución, la elipsis y los conectores y marcadores discursivos. El uso de estos pro-
cedimientos otorga a cada elemento lingüístico la cualidad de instrumento eficaz para
acceder a otros elementos lingüísticos, con lo cual la sintaxis se desempeña como
un patrón que organiza de manera patente la comunicación.

Concebido el texto como una red de relaciones, se encuentra en ella una configura-
ción de nudos o estados gramaticales que están conectados entre sí mediante víncu-
los. Para trasladarse de un nudo a otro, es realizar un movimiento de transición cru-
zando el espacio textual a través de un vínculo. una relación cohesiva, entonces, da
lugar a que la interpretación de un elemento del texto dependa de otro.

Las relaciones referenciales

Procedimientos gramaticales: deixis, anáfora, catáfora y elipsis

Adaptación del texto “El texto y sus propiedades II” de Institut Obert de Catalunya 4

La deixis es el mecanismo por el que el texto se refiere a elementos de la situación


extralingüística. Los deícticos son pronombres o adverbios que sitúan el tema del que
se habla (persona, objetos, actos...) en el tiempo y en el espacio; suelen acompa-
ñarse de gestos. Son deícticos los pronombres personales, pronombres y determi-
nantes demostrativos y posesivos: yo, tú,este, ese, mi, tu...; y los adverbios, locucio-
nes o sintagmas adverbiales: aquí, allí, ahora, hace un rato, en seguida, anteayer.
En el centro del discurso se sitúa el emisor, que es el punto de referencia de perso-
nas, tiempo y espacio en el texto, el cual se articula desde su yo, aquí y ahora. Ejem-
plos:

- Esta mañana yo no he salido a hacer mi paseo matinal; ¿lo has hecho vos?
- No, porque ella no me ha dejado salir de aquí.

Las palabras en negrita sólo adquieren su sentido en el presente y en el espacio del


emisor; las personas son el yo-emisor, su interlocutor, y la tercera persona, ella, co-
nocida por emisor y receptor. Los deícticos se limitan a señalar todo lo relacionado
con la situación.

La anáfora es la relación entre un elemento llamado antecedente y otro que aparece


después sustituyéndolo. Este último es normalmente un pronombre (personal, de-
mostrativo, posesivo, relativo, etc.), un determinante (artículo, adjetivo demostrativo
o posesivo, etc.), o un adverbio de lugar. Ejemplo: “Érase que en Londres vivían, no
ha medio siglo, un comerciante y un artífice de piernas de palo, famosos ambos: el
primero por sus riquezas y, el segundo, por su rara habilidad en su oficio. Y basta
decir que ésta era tal, que aun los de piernas más ágiles y ligeras envidiaban las que
solía hacer de madera”.

A través de la sustitución gramatical (los pronombres y determinantes en negrita) el


autor va refiriéndose a los personajes y objetos, sin necesidad de repetir

4.- Disponible en: https://www.academia.edu/78630456/EL_TEXTO_Y_SUS_PROPIEDADES_II?


uc-g-sw=28950883

Comprensión y Producción de Texto | 28


palabras(comerciante, artífice, pierna). Comprobamos, pues, que el texto se cohe-
siona con procedimientos gramaticales. Hay que incluir aquí los casos de sustitución
de toda una oración, y también las llamadas anáforas “de identidad de sentido”, en
las que el pronombre no se refiere exactamente al mismo objeto. Ejemplos: “Aparen-
temente en la imagen televisiva no hay mediación ni discurso, sino realidades. Pero
esto es una ilusión”. Esto tiene como antecedente todo el enunciado anterior, al que
sustituye. “Este auto es increíble pero yo me he comprado uno mejor”. Uno no tiene
como referente el mismo objeto (este auto), sino el mismo concepto (un auto, pero
no el mismo).

La catáfora es la relación que se da entre un elemento y otro que aparece después


en el texto. A menudo se introduce con una coma o con dos puntos,y con expresiones
del tipo: “lo que sigue a continuación:”; “veamos un ejemplo:”. Ejemplo: “Hay otros
factores que condicionan el interés: por ejemplo, la proximidad de las noticias”.“Había
nombrado una fonda y recordé que esa era mi segunda necesidad, hospedarme en
alguna parte”. Otros y esa anticipan el referente, que aparece después (las expre-
siones subrayadas).

La elipsis es la supresión de un elemento conocido que aparece muy cerca en el


texto, y gracias al contexto es fácilmente recuperable. La elipsis es el procedimiento
de referencia más habitual. La elipsis puede ser:

- oracional: “¿No entra usted? No (quiero entrar)”;


- nominal: “Antonia canta y (Antonia) baila muy bien”;
- y verbal: “Ayer vi la película. Yo también (vi la película)”.

Procedimientos de sustitución léxico-semánticos

La sustitución léxica es la relación que se da por la sustitución de una palabra por


otra que es su sinónimo, hiperónimo (palabra cuyo significado incluye el de otras),
hipónimo (palabra cuyo significado está incluído en el de otra) o antónimo. La susti-
tución puede darse también entre un nombre propio y su común, o a través de una
perífrasis, metáfora, o metonimia. El contexto es el que hace posible la sustitución,
porque es en éste donde se concretan los rasgos de significación comunes. Veamos
varios ejemplos:

“Tengo trece hijos, dos gatos, un perro, tres peces, dos conejos y un loro. Con los
niños las cosas me van muy bien, pero con los animales - un capricho de mi santa
esposa- tengo problemas”.

Comprobamos que los hipónimos “hijos”, “gatos”, “perro”, etc. se sustituyen por los
hiperónimos “niños” y “animales”.

“Hay una diferencia radical entre las letras y las imágenes. El universo del televidente
es dinámico, mientras que el del lector es estático. La televisión privilegia la gratifica-
ción sensorial, visual y auditiva, mientras que el libro privilegia la reflexión”. Vemos
que “letras”, “el universo del lector” y “el libro” funcionan como expresiones sinónimas,
aluden a la misma realidad. Lo mismo sucede con “imágenes”, “universo del televi-
dente” y “televisión”. Cabe considerar aquí aquellas expresiones que, si bien no son
sinónimas en sentido estricto, actúan como tales en el texto por el conocimiento del
mundo que tienen emisor y receptor, como podemos comprobar en el ejemplo si-
guiente:

“Asistió a la entrega de premios Harrison Ford, el famoso Indiana Jones. El actor


americano llegó al acto acompañado de [...]”.

Comprensión y Producción de Texto | 29


Los sintagmas subrayados actúan como expresiones sinónimas por el conocimiento
de la realidad que se supone entre emisor y receptor.

La conexión

En la gramática se han estudiado tradicionalmente sólo los nexos que relacionan las
proposiciones de la oración compuesta; pero, a partir del desarrollo de la lingüística
del texto y, sobre todo, de la pragmática, también se estudian un tipo de unidades,
llamadas “marcadores o conectores discursivos” que sirven para guiar y cohesionar
los fragmentos del discurso precedentes y siguientes. Son como unas señales que
orientan la información, ya que estos elementos ponen en conexión las unidades del
texto (enunciados, párrafos, apartados e incluso unidades mayores), ordenándolas y
estableciendo diversas relaciones significativas entre ellas (aditivas, de causa-efecto,
ejemplificadoras, de síntesis, etc.). Los marcadores o conectores discursivos no per-
tenecen a una categoría morfológica determinada: pueden ser conjunciones (y,
pero...), adverbios (además,después...), locuciones conjuntivas o adverbiales (siem-
pre que, aun así, no obstante...), sintagmas (debido a...) e incluso oraciones (y pode-
mos añadir que...). Existe una gran variedad de conectores, por lo que es difícil esta-
blecer una clasificación exhaustiva. Según las diversas funciones y en relación a su
contenido,se pueden agrupar de la siguiente forma:

- Estructuradores u organizadores de la información:


Sirven para señalar la organización del texto o del discurso. Ejemplos: “pues bien”,
“en primer lugar... en segundo lugar...”, por una parte... por otra...”, “hasta enton-
ces”, “más tarde”, “por último”, “a propósito de”, “por cierto”, “hasta aquí”, “en el
punto anterior”, “con respecto a”, “en relación con”, “acerca de”, etc.
- Conectores argumentativos:
Relacionan una parte del texto con el texto anterior. Ejemplos: “además”, “incluso”;
“en consecuencia”, “por lo tanto”; “en cambio”, “sin embargo”; “después”, “enton-
ces”, “luego”, “más tarde”, “en ese momento”; “enfrente”, “delante”, “detrás”...
- Reformuladores:
Presentan lo que se quiere expresar volviendo a explicar lo que se dijo anterior-
mente. Ejemplos: “es decir”, “en otras palabras”, “o sea”; “mejor dicho”, “más bien”;
“en cualquier caso”, “de todos modos”; “en fin”, “en conclusión”, “en definitiva”...
- Operadores:
Muestran un ejemplo o refuerzan un argumento. Ejemplos: “por ejemplo”, “en con-
creto”; “en realidad”, “en el fondo”...
- Conversacionales:
Aparecen en la conversación y señalan el grado de certeza, las diversas actitudes
del hablante respecto a lo que se está diciendo, etc. Ejemplos: “desde luego”, “por
lo visto”; “bueno”, “vale”; “oye”, “mira”... Veamos los conectores textuales del si-
guiente texto:
“La espectacularización de la realidad en los informativos es un recurso de doble
filo. Por una parte, les otorga un plus de interés. Es un elemento motivador. Por
otra, puede llevar a la trivialización y superficialidad […]. De todos modos, el inte-
rés de las informaciones no deriva solo de la espectacularidad. Hay otros factores
que lo condicionan, por ejemplo, la proximidad de las noticias respecto a las preo-
cupaciones e inquietudes de los espectadores”.
Además de los marcadores en negrita, que en un caso ordenan y distinguen (“por
una parte”, “por otra parte”, “de todos modos”) y en otro caso detallan o ejemplifican
(“por ejemplo”), vemos cómo dos oraciones pueden relacionarse de forma implícita,
sin conector: “Es un elemento motivador”, que insiste en la idea haciendo hincapié
en ella. Ahora bien, el conector es una marca sintáctica superficial que “conecta”
una relación semántica que ha de existir previamente. Así, sería incorrecta esta
relación: “María es rica; así pues, ha nacido en Edimburgo”.

Comprensión y Producción de Texto | 30


La coherencia

(Adaptación del texto “El texto y sus propiedades: algunas consideraciones de carác-
ter práctico” de Jorge Roselló Verdeguer 5

Calsamiglia y Tusón (1999: 221) consideran coherencia y cohesión “conceptos rela-


cionados entre sí por inclusión de uno en otro”, en el sentido de que la coherencia es
“una noción más extensa e incluye las relaciones pragmáticas, además de las rela-
ciones semánticas intratextuales”. Dicen estas autoras que:

…es un concepto que se refiere al significado del texto en su totalidad, abar-


cando tanto las relaciones de las palabras con el contexto como las relaciones
entre las palabras en el interior del mismo texto. Alude a la estabilidad y a la
consistencia temática subyacente, asociada a la macroestructura (contenido),
a la superestructura (esquemas de organización) del texto, a su anclaje enun-
ciativo (protagonistas, tiempo y espacio) y a las inferencias que activan los ha-
blantes para interpretarlo a partir de conocimientos previos (1999: 222).

De Beaugrande y Dressler (1981) vinculan el concepto de coherencia al hecho de


que el texto tenga sentido, y este hecho lo liga a su vertiente pragmática. Así, desde
esta perspectiva, la coherencia está estrechamente relacionada con la intención de
los hablantes, la consecución de unos fines, las inferencias puestas en marcha para
comprender los textos y el contexto en que situamos los mensajes. La coherencia,
en este aspecto, no se puede considerar como un fenómeno exclusivamente objetivo
en el discurso, sino también subjetivo, puesto que depende de la comprensión de los
hablantes, que incluso pueden dotar de coherencia, en contextos adecuados, frases
inconexas o sin mucho sentido aparente. En esta misma línea, Bernárdez (1995: 133)
señala que es prácticamente imposible “crear un texto totalmente incoherente, esto
es, que no sea aceptado por algún receptor, puesto que la aceptación siempre se
hace en virtud de un contexto, pero si no existe este, el receptor creará uno que
permita dar coherencia a lo que se ofrece como texto”. En definitiva, lo que nos está
diciendo este autor es que la coherencia textual es fruto del conjunto de procesos
realizados por los participantes en la comunicación y no una característica inherente
al texto; es, como la propia comunicación, un proceso dinámico.

Podemos sumar a estas ideas la importancia de la organización del texto por medio
de párrafos para lograr su coherencia, pues esta unidad nos sirve para organizar y
jerarquizar las distintas ideas desarrolladas en el texto. El párrafo “es una unidad
básica para organizar los escritos en una determinada estructura comunicativa, es
decir, para dotarlos de coherencia” (Bordons, Castellà y Costa, 1998: 11) y tiene gran
importancia sobre todo en textos de poca extensión, donde no hay subdivisiones de
rango superior (capítulos, apartados, etc.) que ayuden a su organización.

El párrafo como unidad temática

El párrafo viene delimitado por un signo de puntuación: el punto y aparte. La Orto-


grafía de la lengua española (2010: 294) señala que el punto y aparte es “el que
separa dos párrafos distintos, que suelen desarrollar, dentro de la unidad del texto,
ideas o contenidos diferentes”. Para el tratado académico, este signo tiene que ver
con destrezas relativas a la organización de la información y a la agrupación de las
ideas en los párrafos para que el texto sea claro y coherente. “Respetando siempre
esta premisa de coherencia, cabe la posibilidad de que la jerarquización de las ideas
varíe en función de cómo quiere el que escribe que su texto sea interpretado” (Orto-
grafía, 2010: 295).

5.- Disponible en: https://www.um.es/tonosdigital/znum28/secciones/tintero-7--rosello_texto.htm

Comprensión y Producción de Texto | 31


La idea de que el párrafo dota de coherencia al texto parece estar presente en la
mayor parte de los autores. Así, Montolío (2000: 70) señala que el párrafo no solo
debe constituir “una secuencia de oraciones relacionadas entre sí de tal modo que
desarrollen un tema común de manera coherente, sino que la información que estas
oraciones aporten conformando un párrafo debe resultar también coherente respecto
al tema global que el texto expone”. En la misma línea se manifiesta Figueras (2001:
54), al aconsejar que cada párrafo plantee un subtema que esté en relación con el
resto del texto, es decir, que “además de la coherencia temática interna, el párrafo
debe ser coherente respecto al conjunto”.

Vigara (2001: 51), al hablar de las ideas expresadas en las distintas frases de un
párrafo, señala que estas pueden ser muy distintas, pero si están juntas en un mismo
párrafo es porque sirven a un mismo objetivo informativo. Por ello, critica la simple
sucesión de oraciones-párrafo, ya que desorientan gravemente al lector, que con fre-
cuencia “no puede encontrar coherencia (‘argumentación’ común) en lo que se le
presenta como unos pocos y sucesivos datos sueltos”. Pone el siguiente ejemplo:

La autora señala que, formando parte del mismo párrafo (como en la columna de la
derecha), todas las oraciones se percibirían como orientadas en una misma direc-
ción, esto es, la de justificar lo afirmado por la primera (“El Madrid salvó el partido con
algunos momentos de gran belleza”) y así permiten la descripción posterior del estu-
pendo gol de Martín Vázquez, que fue el primero del partido (información con la que
se cierra el párrafo original).

De la Fuente (2007: 98-100) señala que el objetivo de la división en párrafos es faci-


litar la lectura, “al presentar el texto en segmentos coherentes y asimilables”. En su
estudio sobre esta unidad lingüística habla de la incoherencia que supone aglutinar
párrafos que, en su opinión, deberían ser independientes. Al contrario de lo que ocu-
rría con el anterior texto, que estaba demasiado segmentado, en esa ocasión el autor
ejemplifica con un fragmento de un artículo de Arcadi Espada que, a su juicio, debería
haberse dividido en cuatro párrafos porque se suceden consecutivamente cuatro te-
mas muy diferenciados y, a primera vista, sin conexión natural: 1) una referencia, en
su título, al trato cortés; 2) un elogio de la palabra represión; 3) una descripción del
tráfico rodado; y 4) un recuerdo de ciertas obligaciones del Gobierno. Reproducimos
aquí el texto de Arcadi Espada, respetando el formato original y señalando con una
barra el lugar en el que deberían haberse iniciado párrafo independiente:

Comprensión y Producción de Texto | 32


Para De la Fuente, estos cuatro contenidos no tienen ninguna relación, “aunque el
ser humano trate siempre de encontrar un sentido, y suele partir del presupuesto de
que se respeta la máxima de cooperación”; por esa razón considerará, en contra de
una primera impresión, que el texto de Arcadi Espada “no es una broma ni el producto
incoherente de una mente desquiciada”. Concluye que “si el párrafo se hubiera seg-
mentado en tres, la sensación de incoherencia se habría amortiguado” (De la Fuente
2007: 100). Este autor señala que hay que pensar más en el lector cuando se escribe
y que, de la misma manera que no renunciamos a escribir por separado palabras,
aunque sean cortas, tampoco deberían unirse párrafos simplemente por su pequeña
extensión.

Como vemos, son múltiples los puntos de vista para delimitar esta unidad, y en el
fondo subyace la idea de que para segmentar un texto en párrafos podemos guiarnos
por diversos criterios (temático, visual, semántico…) y que su elección va a depender
de muchos factores, entre los que destaca el tipo de texto, la complejidad del tema
que se está tratando, la extensión, etc. El criterio más citado por los autores para
delimitar el párrafo es el temático, en el sentido de que a un párrafo le corresponde
una sola idea o un mismo contenido. También se citan criterios visuales (la extensión
que ocupa en la página) y ortográficos, ya que el párrafo está delimitado por el punto
y aparte, la sangría al principio y, ocasionalmente, el espacio en blanco o línea
blanca. La perspectiva funcional está relacionada tanto con el contenido como con el
lugar que ocupa esta unidad dentro del texto; así se habla de párrafos iniciales, de
desarrollo, de transición, de enumeración, de conclusión, autónomos, subordinados,
etc. También hay autores que se fijan en la lectura y toman como eje la figura del
lector con el fin de facilitarle la comprensión del texto. Por último, los límites del pá-
rrafo responden también a actividades de naturaleza cognitiva como son la interpre-
tación textual y el almacenamiento de la información transmitida.

Tipos de párrafos

Adaptación del texto “El párrafo” de M. Teresa Serafini 6

A continuación clasificaremos los tipos de párrafos de acuerdo al modo en el que


están organizadas las secuencias oracionales. Estas maneras de organizar la infor-
mación responden a determinados propósitos comunicativos y pueden combinarse
dentro de un mismo texto.

Párrafo de enumeración

El párrafo de enumeración es uno de los modos más corrientes de organizar la infor-


mación en un texto; este tipo de párrafo permite presentar un listado de informaciones
relacionadas entre sí, es decir, está constituido por una lista de propiedades que

6.- Disponible en Serafini, M. T. (2008). Cómo se escribe. Buenos Aires: Paidós.

Comprensión y Producción de Texto | 33


describen un mismo objeto, hecho o idea, y por una frase organizadora, que indica
al lector la estructura del párrafo. Un buen párrafo de enumeración debe presentar
las informaciones aprovechando todas sus posibles regularidades y simetrías; así se
ayuda al lector a comprender la organización del texto, y por consiguiente a concen-
trar toda su atención en la información contenida en él. Sin embargo, conviene no
excederse en la regularidad e introducir algunas “variaciones” para romper la mono-
tonía, en especial si la lista es larga.

La frase organizadora puede aparecer antes o después de la lista, y ser de tres tipos
diferentes: frase/ recuento, frase/ síntesis y frase/ encuadramiento. En los siguientes
ejemplos, la frase organizadora aparece en cursiva:

a.- Frase/ recuento: En este caso, la frase organizadora dice cuántos elementos la
siguen o preceden.
Ejemplos:
Existen cuatro criterios para seleccionar un empleado: el primero es…, el se-
gundo es…, el tercero es…, el cuarto es…
La etiqueta del agua Buenaire incluye los tres elementos utilizados en las cam-
pañas publicitarias. Un sol que representa la vida, una hoja de árbol que simbo-
liza la vida y un cuerpo femenino estilizado que recuerda la importancia y el pla-
cer de sentirse ligeros.
b.- Frase/ síntesis: En este caso, la frase organizadora anticipa los contenidos de la
lista, presentando cada elemento de forma breve.
Ejemplo:
Las opiniones contra el humo llegan de muchos lugares; por ejemplo, de la Igle-
sia y de la Comunidad Europea. El obispo de Lecce, que anteriormente había
criticado los teléfonos portátiles, ha arremetido ahora contra el vicio de los ciga-
rrillos: “Quien fuma, peca contra sí mismo y contra los demás”. Por su parte, la
comisión de la CEE ha preparado un proyecto de resolución que prevé la prohi-
bición absoluta de publicidad, tanto directa como indirecta, de los productos de-
rivados del tabaco.
c.- Frase/ encuadramiento: En este caso, la frase organizadora permite intuir que
seguirá una lista, o bien sintetiza a la lista que la precede, pero no presenta un
número que la resuma, ni pasa revista a cada uno de sus elementos.
Ejemplo:
Dieciocho millones a Guadalupe, en México; cinco a Lourdes, en Francia; cuatro,
a Fátima, en Portugal; más de tres millones a Loreto, en Italia; en Estados Uni-
dos, dos millones y medio a Belleville, en Illinois. El mundo está lleno de santua-
rios marianos, y cada año acude a ellos un flujo interminable de peregrinos.

Cómo se construye

El párrafo de enumeración requiere una buena organización de la información en la


etapa de la planificación. Antes de empezar a escribir, es oportuno precisar el listado,
rellenando un esquema del siguiente tipo:

FRASE ORGANIZADORA: ……………………………………………………………………………...…

LISTA:

1.- ……………………………………………………………
2.- ……………………………………………………………
3.- ……………………………………………………………
4.- ……………………………………………………………

Comprensión y Producción de Texto | 34


Para relacionar los elementos entre sí, se pueden utilizar conectores que se refieran
a la posición de cada uno de los elementos en la lista, como: “primero, segundo,
tercero”, o bien “uno, otro, el último”, o bien “uno, por el contrario, finalmente”, o tam-
bién “además, luego, en fin”.

En muchos casos, para ser más incisivo el texto, es oportuno ordenar de forma de-
terminada los elementos de la lista. Los criterios de organización pueden ser varios,
por ejemplo:

- del más frecuente al más raro


- del más al menos importante
- del más extraño al más obvio
- del más alto al más bajo
- del más viejo al más joven
- del más antiguo al más reciente

Obviamente cada uno de estos criterios, que puede aparecer en el texto final a través
de los conectores adecuados, es aplicable únicamente a algunas situaciones.

Para que el párrafo resulte “equilibrado”, hay que tratar de desarrollar los elementos
de la lista del mismo modo: es preciso evitar la utilización de tres palabras para uno
y tres renglones para otro. Entre los elementos de la lista se emplea preferiblemente
el mismo signo de puntuación: coma para las listas de palabras o frases breves; punto
y coma para frases de longitud intermedia; punto para períodos largos y complejos.
En algunos casos, cuando la información es muy rica, la frase organizadora relaciona
entre sí varios párrafos: uno para cada elemento de la lista.

Párrafo de secuencia

El párrafo de secuencia es un caso particular del párrafo de enumeración: los ele-


mentos se presentan por separado, pero además se ordenan según un criterio explí-
cito, por ejemplo cronológico. Este tipo de párrafo se encuentra con frecuencia en
textos de tipo científico y es típico de las instrucciones operativas para la resolución
de un problema.

En el párrafo de secuencia, los elementos se presentan a menudo en un orden tem-


poral; el orden se explicita por medio de números o letras sucesivos; también pueden
utilizarse conectores temporales.

Ejemplo:

Cómo estacionar el automóvil en Barcelona

1.- Ante todo, colocar el automóvil en uno de los espacios señalados, entre sobre
el pavimento.
2.- Acercarse a la máquina expendedora colocada a un lado en mitad del área, y
realizar las siguientes operaciones:
a.- Insertar por la ranura apropiada la cantidad de dinero correspondiente al
tiempo elegido, como se indica en un rótulo presente en la máquina (hay una
ranura para las tarjetas de crédito y otra para monedas de 5, 25, 50, 100,
200 y 500 pesetas).
b.- Apretar el botón que dispensa el ticket.

3.- Una vez realizadas estas operaciones, retirar el ticket emitido por la máquina.
4.- Llevar el ticket al interior del automóvil y dejarlo en un lugar bien visible.

Comprensión y Producción de Texto | 35


Cómo se construye

Antes de empezar a escribir, es útil preparar un esquema como el siguiente:

PROCEDIMIENTO: ………………………………………………………………………………………..…

FASES PRINCIPALES:

1.- ……………………………………………………………
2.- ……………………………………………………………
3.- ……………………………………………………………
4.- ……………………………………………………………

La principal dificultad de la construcción de un párrafo de secuencia consiste en com-


prender bien el proceso que se describe y presentarlo con precisión. El número ideal
de fases depende de la complejidad del proceso. Cada una de las fases puede arti-
cularse a su vez por medio de una nueva secuencia interna.

Las frases que corresponden a los distintos elementos de la secuencia deben estar
construidas del mismo modo. Por ejemplo, ha de optarse entre presentar todos los
verbos de la secuencia en infinitivo, o bien en indicativo o subjuntivo. En caso de
emplear el indicativo, puede optarse por una forma impersonal o bien por la segunda
persona del singular o del plural.

Párrafo de comparación / contraste

El párrafo de comparación / contraste indica las semejanzas y diferencias entre dos


o más objetos, situaciones, ideas o personas, comparándolos según cierto número
de categorías.

En general, un párrafo de comparación / contraste está introducido por una frase que
presenta los dos o más objetos que se someten a comparación. Hay después dos
tipos de esquema general que desarrollan un párrafo de estas características.

a.- En el desarrollo por descripciones contrapuestas cada una de las categorías


se analiza por separado, comparando los dos o más objetos y mostrando sus
diferencias. El párrafo finaliza cuando se han agotado las categorías de compa-
ración.
Ejemplo: Sócrates y los sofistas tienen en común el amor por la palabra y la
habilidad en la discusión. Sin embargo, existen notables diferencias entre ellos.
Sócrates es el maestro que se propone ayudar al discípulo a conocerse mejor a
sí mismo, a encontrar por medio del diálogo conocimientos que ya estaban im-
plícitos en su interior, aunque ocultos; mientras que los sofistas se proponen
como finalidad el enseñar a hablar bien sobre no importa qué tema.
El diálogo socrático estimula a buscar la verdad y el bien, en tanto que los sofis-
tas enseñan habilidades oratorias útiles para conseguir el éxito en la vida de la
polis. El conocimiento del bien tiene como consecuencia, para Sócrates, un com-
portamiento éticamente correcto, mientras que los sofistas no se plantean el pro-
blema de la moral.
b.- En el desarrollo por descripciones separadas cada objeto es analizado por
separado. Se construyen de esa forma dos frases o dos párrafos que tienen una
estructura idéntica, con los términos de la comparación presentados en paralelo.
Ejemplo: Sócrates y los sofistas tienen en común el amor por la palabra y la
habilidad en la discusión. Sin embargo, existen diferencias entre ellos.
Sócrates es el maestro que se propone ayudar al discípulo a conocerse mejor a

Comprensión y Producción de Texto | 36


sí mismo, a encontrar por medio del diálogo conocimientos que ya estaban im-
plícitos en su interior, aunque ocultos. El diálogo socrático estimula a buscar la
verdad y el bien, y tiene como consecuencia un comportamiento éticamente co-
rrecto.
En cambio, los sofistas se proponen como finalidad el enseñar a hablar bien so-
bre No importa qué tema: enseñan habilidades oratorias útiles para conseguir el
éxito en la vida de la polis. los sofistas no se plantean el problema de la moral.
En ambos casos, es posible presentar el contenido del párrafo mediante un cua-
dro de objeto/categorìas, en el que aparezcan en las columnas los objetos com-
parados, y en las líneas o filas, las categorías comparadas. El cuadro correspon-
diente al ejemplo anterior es:

SÓCRATES LOS SOFISTAS

Diálogo para intentar conocer Diálogo para adquirir habilidad en la oratoria

Conocer la verdad Sostener no importa qué tesis

Conocer el bien Tener éxito en la polis

Hacer el bien Ningún problema moral

Cómo se construye

El párrafo comparación/contraste exige una buena organización de la información en


la fase de planificación de la escritura; es necesario distinguir tres tipos de elementos:
los objetos de la comparación, las categorías por las que se establece dicha compa-
ración y las características que surgen de ella.. Todas esas informaciones se organi-
zan por medio de un cuadro de objetos/categorías, en el que aparecen en las colum-
nas las características de los objetos comparados, y en las líneas, las categorías
comparadas:

OBJETO A OBJETO B

CATEGORÍA 1 A1 B1

CATEGORÍA 2 A2 B2

CATEGORÍA 3 A3 B3

Si se elige el método de las descripciones contrapuestas, se desarrolla el párrafo


leyendo el cuadro del modo siguiente:

Objeto A, Objeto B (A1-B1), (A2-B2), (A3-B3).

Si se elige el método de las descripciones separadas, en cambio:

Objeto A (A1, A2, A3); Objeto B (B1, B2, B3).

Cuando se comparan entre sí dos únicos objetos (el caso más común), las descrip-
ciones contrapuestas resultan en general más legibles; en cambio, cuando los obje-
tos son tres o más, las descripciones separadas resultan más claras.

Comprensión y Producción de Texto | 37


Párrafo de desarrollo de un concepto

En el párrafo de desarrollo de un concepto se da una idea principal, enunciada de


forma explícita, que posteriormente se reafirma por medio de ejemplos o argumenta-
ciones. Las informaciones de apoyo explican, aclaran, dan detalles o ilustran la afir-
mación principal. Este tipo de párrafo es muy frecuente en todos los tipos de prosa.

En el párrafo de desarrollo de un concepto está presente una idea principal, que por
lo general aparece al principio o al final del párrafo. Los elementos que la desarrollan
están constituidos por palabras aisladas, frases breves, períodos enteros o incluso
párrafos complejos. En los siguientes ejemplos la idea principal se presenta en cur-
siva.

Ejemplo: La jirafa posee una anatomía extraordinaria. Tiene un cuello larguísimo y


cada ejemplar posee un pelaje exclusivo, diferente del de sus semejantes (las man-
chas de la piel son como nuestras huellas dactilares). Su desproporcionado cuello
tiene, como el nuestro, tan solo siete vértebras, pero muy alargadas. Finalmente, de
la cabeza del macho sobresalen unos extraños cuernecillos con los que golpea a sus
rivales en celo.

Cómo se construye

También en este caso es necesaria una buena organización de la información en la


etapa de la planificación. Antes de empezar a escribir, conviene construir un esquema
del siguiente tipo:

IDEA PRINCIPAL: ………………………………………………………………………………………..…

EJEMPLOS O ARGUMENTOS:

1.- ……………………………………………………………
2.- ……………………………………………………………
3.- ……………………………………………………………
4.- ……………………………………………………………

Es importante destacar mucho la idea principal, por medio de un breve período colo-
cado al inicio o bien al final del párrafo.

Los elementos que desarrollan la idea central deben ser presentados siguiendo un
orden determinado: por ejemplo, atendiendo a su importancia o a sus dimensiones.
En el caso de elementos de longitud distinta, conviene colocar los más breves al
comienzo y el más largo al final; de ese modo, el lector podrá relacionarlos más fácil-
mente con la idea principal.

Los modos de relacionar la idea principal con los ejemplos y los argumentos, y estos
entre sí, son múltiples. A menudo se introduce la serie de ejemplos con la expresión
en efecto. Son asimismo frecuentes las expresiones de relación del tipo como se ha
explicado antes…, añadiremos ahora…

Párrafo de enunciado/ solución de un problema

El párrafo de enunciado/ solución de un problema está constituido por dos partes: en


la primera se presenta un problema, en la segunda se expone una solución. Este
esquema admite algunas variantes:

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a.- Forma completa. El problema se expresa con claridad y va seguido por una
solución igualmente explícita.
b.- Contraposición de soluciones. El problema se expresa con claridad, pero va
seguido por hipótesis de solución contrapuestas.
c.- Omisión de la solución. Se expresa el problema, pero la solución queda sobre-
entendida.
d.- Omisión del problema. Se expresa la solución, pero se sobreentiende el pro-
blema.

En ocasiones, el enunciado del problema se descompone posteriormente en una


premisa/marco, que da algunas informaciones necesarias para plantear el pro-
blema, seguida por una pregunta, que expone el problema de forma explícita. A ve-
ces la pregunta explícita queda sobreentendida y solo aparece la premisa.

Veamos un ejemplo de la forma completa.

En primavera algunas personas padecen una forma particular de alergia, llamada


comúnmente fiebre del heno. ¿Cómo deben comportarse? Para resolver sus proble-
mas de forma radical, tendrían que trasladarse a una zona en la que no se diera en
esa estación la difusión del polen nocivo. Dado que tal solución resulta difícil en la
práctica, para disminuir las molestias pueden: a) evitar la exposición prolongada al
aire libre; b) tomar fármacos (antihistamínicos).

En el ejemplo anterior, es posible diferenciar la premisa, la pregunta y la solución:

Premisa/marco: en primavera algunas personas padecen una forma particular de


alergia.

Pregunta: ¿Cómo deben comportarse?

Respuesta: para resolver sus problemas de forma radical, tendrían que trasladarse
a una localidad distinta; para reducir las molestias, deben evitar la exposición al aire
libre y tomar fármacos.

Cómo se construye

El párrafo de enunciado/solución de un problema exige centrar la atención en el pro-


blema y la elección de una de las cuatro formas descritas anteriormente. El contenido
del párrafo puede esquematizarse de la forma siguiente:

PROBLEMA:

PREMISA/MARCO: ………………………………………………………………………………………..…

PREGUNTA: ………………………………………………………………………………..………………..…

SOLUCIÓN: …………………………………………………………………………………………………..…

El párrafo resulta más legible de la forma completa, pero en ocasiones puede resultar
excesivamente pesado; por ese motivo, normalmente se omite la pregunta. La forma
con omisión del problema es preferible, en especial, cuando en el contexto del escrito
la situación resulta lo bastante explícita.

Comprensión y Producción de Texto | 39


Párrafo de causa/efecto

El párrafo organizado de causa/efecto presenta un acontecimiento o una situación


seguidos por las razones que los han causado; se encuentra con frecuencia en textos
argumentativos o explicativos.

En este tipo de párrafo, se contraponen frase, períodos o apartados que presentan


una relación de causa/efecto. La descripción de la causa puede preceder o bien se-
guir a la del efecto.

Ejemplo:

En el Renacimiento recibieron un gran impulso los viajes marítimos a largas distan-


cias, que llevaron al descubrimiento del Nuevo Mundo. Los viajes y las exploraciones,
cuyos principales promotores fueron los portugueses y los españoles, se vieron esti-
mulados por la renovada confianza del hombre en sus capacidades. A esta sed de
aventuras se añadieron otras razones más concretas: la necesidad de mercados más
amplios, la política expansionista de los nuevos estados nacionales y la caída de
Constantinopla en manos de los turcos, que significaba una amenaza para la vía
tradicional del tráfico con el Oriente.

En este ejemplo, el efecto se antepone al conjunto de las causas. El esquema del


párrafo anterior es:

EFECTO: descubrimiento del nuevo mundo

CAUSAS:

1.- confianza del hombre en sus capacidades


2.- necesidad de nuevos mercados
3.- política expansionista de los Estados nacionales
4.- caída de Constantinopla

Cómo se construye

La construcción de este tipo de párrafo exige destacar de forma Clara la relación de


causa/ efecto entre varias ideas o hechos y posteriormente elegir entre anteponer la
descripción del efecto o bien de las causas. la estructura del párrafo es la siguiente:

CAUSAS:

1.- ……………………………………………………………
2.- ……………………………………………………………
3.- ……………………………………………………………

EFECTOS: ……………………………………………………………

O bien:

EFECTOS: ……………………………………………………………

CAUSAS:

1.- ……………………………………………………………
2.- ……………………………………………………………
3.- ……………………………………………………………

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ACTIVIDAD

A continuación encontrará distintos tipos de párrafos, según la clasificación que he-


mos abordado en nuestro recorrido. A cada grupo le corresponderá el desarrollo de
las actividades de un tipo de párrafo (que la docente habrá distribuido previamente).
Para cada tipo de organización, se les plantearán actividades específicas para ese
tipo de párrafo. Realicen las que corresponden a su grupo y compartan el desarrollo
en el Foro N° 2.

1.- Párrafo de enumeración


a.- Analicen el siguiente párrafo: identifiquen la frase organizadora y los ele-
mentos que constituyen la lista.
Humanismo y Renacimiento representan un movimiento cultural único, aun-
que diversificado, del que pueden destacarse algunas características. Asis-
timos, en primer lugar, a una progresiva laicización de la cultura, con la for-
mación de Academias protegidas por el mecenazgo de los príncipes. Se
produce, en segundo lugar, un redescubrimiento de la cultura clásica, que
ya no se adapta a la concepción religiosa de la vida, sino que se restituye, a
través de un trabajo literario-filológico, a su contexto original. En fin, se deli-
nea un sentido de la naturaleza diferente y una distinta concepción del hom-
bre que actúa en ella, lleno de confianza en los poderes de su actividad.

Frase organizadora: ...........................................................................................................

Lista:

1.- .........................................................................................
2.- .........................................................................................
3.- .........................................................................................

b.- Dada la siguiente frase organizadora, construyan una lista coherente a partir
de ella. A continuación, escriban el párrafo.
- Frase organizadora: Existen diversos tipos de administración, clasifica-
dos en función del sector en el que actúan o el área funcional con el que
se relacionan.

2.- Párrafo de secuencia


a.- Indiquen de qué manera se alteró la secuencia en el siguiente párrafo.
Cómo estacionar un automóvil
No hay que dejar el auto pegado a los que se encuentren adelante y atrás,
porque eso reduce o elimina el margen de maniobra.
Ahí, se gira el volante a la derecha y se retrocede hasta que la rueda delan-
tera/eje delantero (usar como guía el guardabarros o el espejo derecho para
guiarnos desde el interior) coincida con el paragolpes del auto que está pa-
rado delante del lugar elegido.
Se finaliza girando el volante hacia la izquierda y se continúa retrocediendo
hasta que el auto quede paralelo al cordón. Si se necesita, avanzar un poco
para dejar centrado el auto.
Al tener el espacio debe alinearse el eje trasero del vehículo (generalmente
coincide con el respaldo del asiento de atrás) con el paragolpes trasero del
auto ubicado delante del lugar en el que se quiere estacionar.
Para estacionar en paralelo, hay que procurar que el lugar donde se esta-
cionará mida como mínimo un metro más que el auto.
b.- Redacten un párrafo secuencial en el que expliquen el procedimiento para
reclutar personal para una empresa en seis fases o etapas.

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3.- Párrafo de comparación/contraste
a.- Establezcan qué objetos se están comparando en el siguiente párrafo, bajo
qué categorías de comparación y qué características surgen de cada una de
ellas. Organicen esa información en un cuadro comparativo.
Al constituirse una organización bajo una forma societaria deberá inscribirse
en un organismo oficial de carácter provincial; deberá obtener la correspon-
diente habilitación municipal y también inscribirse como contribuyente de di-
ferentes tributos a nivel nacional, provincial y municipal. Las empresas uni-
personales si bien no deben realizar la inscripción en la Dirección de Perso-
nas Jurídicas o su equivalente, sí están obligadas a cumplir con el resto de
los requisitos enunciados. De esta manera se formaliza su existencia. Para
el caso de las Organizaciones del Estado la personería jurídica existe desde
su origen, por cuanto son creadas por las constituciones (nacionales o pro-
vinciales) o por leyes especiales.
b.- Elaboren un párrafo comparativo en base al siguiente cuadro:

4.- Párrafo de desarrollo de un concepto


a.- Distingan la idea principal y los argumentos o ejemplos con los que se des-
pliega esa idea en el siguiente párrafo.
También un recién nacido tiene emociones. Sabe distinguir los estímulos sono-
ros, táctiles y visuales; interactúa con el ambiente y con los padres. Recien-
temente, un pionero sobre las investigaciones sobre las infancias, Daniel
Stern, ha escrito “El diario de un niño”, reconstruyendo lo que ve, lo que
siente y lo que piensa.
b.- Dada la siguiente idea principal, construyan un párrafo con cuatro ejemplos
o argumentos que la desarrollen.
El uso excesivo de las redes sociales genera una distorsión de la realidad.

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UNIDAD III: El texto argumentativo

3.1.- Características y estrategias de la argumentación


La argumentación, como secuencia textual, está presente en las charlas cotidianas,
en el aula, en nuestras cartas y notas, en discusiones, en los juicios, asambleas,
debates, así como también en los medios de comunicación (publicidades, propa-
ganda política, editoriales, cartas abiertas, columnas de opinión, por mencionar algu-
nos de los más comunes). En un sentido amplio, la argumentación es una práctica
discursiva cuya finalidad comunicativa es convencer o persuadir al receptor bus-
cando su adhesión en torno a un tema problemático, para que haga o deje de hacer
algo, para que piense de algún modo o cambie sus opiniones. Los textos argumen-
tativos instalan siempre la subjetividad del enunciador. Esto es así porque, a partir de
una situación problemática, el sujeto adopta una postura y trata de persuadir a través
de diferentes recursos.

Las características fundamentales de la argumentación son:

- Objeto: cualquier tema controvertido, dudoso, problemático, que admite diferentes


maneras de tratarlo.
- Carácter: polémico, marcadamente dialógico; se basa en la contraposición de dos
o más posturas (verdades o creencias aceptadas o posiciones defendidas por un
sector o por una persona). Los enunciados se formulan en relación con otros enun-
ciados. Se manifiesta la oposición, el contraste, la desautorización, el ataque, la
provocación.
- Propósito: provocar la adhesión, convencer, persuadir a un interlocutor o a un pú-
blico de la aceptabilidad de una idea, de una forma de ver el tema que se debate.
- Enunciador: manifiesta una manera de ver e interpretar la realidad, una toma de
posición. Expone la opinión a través de expresiones modalizadas y axiológicas (ex-
presa sus valoraciones e ideología).
- Lenguaje subjetivo: la posición del locutor frente al tema abordado se manifiesta
en el uso de términos subjetivos (comúnmente adjetivos y sustantivos apreciativos)
y de modalizadores. Los modalizadores son expresiones (una palabra o un grupo
de palabras) o formas verbales (tiempo o modo), que reflejan el punto de vista del
locutor en dos sentidos: uno lógico y otro apreciativo. Los modalizadores lógicos
evalúan lo que se dice como verdadero/falso, probable/improbable, posible/imposi-
ble. Puede tratarse de adverbios como ciertamente, probablemente, posiblemente,
seguramente, etc; también de frases hechas como es verdad que, es imposible que,
puede ser que, tal vez, con seguridad; en otros casos la evaluación puede estar
dada a través del uso de ciertos verbos o formas verbales, por ejemplo:
a.- Parece que Pedro aprobó.
b.- Pedro sabe que aprobó.
c.- Pedro cree que aprobó.
d.- Pedro se cree que aprobó.

En los casos anteriores, el locutor evalúa el hecho de haber aprobado como a. pro-
bable, b. verdadero, c. posible, y d. falso. Puede ocurrir también que la modalidad
aparezca en un modo verbal, como es el caso del Potencial. En el ejemplo siguiente,
el locutor no asume la verdad del hecho, evaluándolo como posible: La causa del
accidente habría sido un desperfecto técnico.
Los modalizadores apreciativos valoran lo dicho en términos de bueno/malo, fe-
liz/infeliz, útil/inútil. Es el caso de expresiones como desgraciadamente, por suerte,
es necesario que, felizmente, como si fuera poco, etc.

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- Uso de la primera persona: dado que el locutor expresa su punto de vista sobre
una cuestión, es frecuente el uso de la primera persona (singular o plural).
- Tiempo presente: por tratarse, en la mayoría de los casos, de comentarios, el
tiempo verbal predominante suele ser el Presente.
- Uso de conectores con función argumentativa: los conectores garantizan la ar-
ticulación de las proposiciones en el desarrollo del texto; unen dos o más enuncia-
dos asignándole a cada uno un papel específico como argumento. A continuación
analizaremos los conectores más usados en la argumentación, según la propuesta
de Sosa de Montyn y Mazzuchino (201: 305-310).

Comprensión y Producción de Texto | 44


Estructura de un texto argumentativo

La argumentación suele estructurarse de la siguiente manera, aunque a veces este


orden se altera en el hilo discursivo:

- Tesis: es la posición o idea central que defiende el argumentador. Puede ser un


enunciado constatativo y/o una invitación a la acción. Puede estar explícita o no en
el texto y, en este último caso, debe ser inferida. Para ello, hay que guiarse por lo
que el autor dice y por lo que no dice, pero sugiere. La tesis explícita puede estar al
comienzo, al medio o al final del texto, caso este en que coincide con la conclusión.
- Argumentos: son razones, motivos o pruebas que el argumentador presenta para
defender su posición. Estos razonamientos se expresan mediante técnicas y recur-
sos.
- Contraargumentos: son los argumentos opuesto a la tesis del enunciador; o sea,
los del adversario que no siempre se presentan de modo explícito.
- Refutación: la acción de negar, rechazar o demostrar que un contraargumento no
es válido. Es un acto de oposición. Para refutar, la estructura general y clásica con-
siste en:
a.- Presentar el contraargumento;
b.- Refutarlo;
c.- Expresar el argumento del enunciador, que suele seguir a la refutación.

Comprensión y Producción de Texto | 45


Estrategias de la argumentación

El cuerpo de la argumentación consiste en el despliegue de recursos o estrategias


argumentativos, que permiten sostener lo planteado en la tesis. Existe una diversidad
de estrategias posibles de implementar en esta instancia del texto. Algunas de ellas
son:

- Comparación por analogía: si establece semejanzas entre dos elementos, o por


contraste al poner en evidencia las diferencias.
- Ejemplos: se introduce un ejemplo particular que ilustra o justifica una afirmación
general. Con su uso se aclara lo que se va a demostrar, aludiendo a la experiencia
compartida entre el hablante y sus destinatarios.
- Cita de autoridad: introduce directa o indirectamente, el nombre o la frase dicha
por otra persona que se reconoce como autoridad.
- Argumento causal: relaciona dos elementos mediante un vínculo de causa y con-
secuencia.
- Concesión: opone otro argumento al propio. Acepta parte del argumento del opo-
nente para descalificarlo o refutarlo a continuación.
- Pregunta retórica: anticipa los interrogantes del lector y ofrece una respuesta.
- Metáfora: figura que reemplaza algo por otro elemento con el cual hay semejanzas.
- Ironías y uso del registro humorístico: la ironía consiste, en líneas generales, en
dar a entender lo contrario de lo que se está diciendo.
- Argumentos deductivos o de generalización: aquellos que presentan una serie
de afirmaciones que conducen a una conclusión considerada verdadera, con dife-
rentes formas de representación. Indican un movimiento de lo general a lo particu-
lar.
- Narraciones o anécdotas: contar una historia o una serie de casos para derivar
de ella un principio o una regla general.
- Definición argumentativa: la escogida por el argumentador implica rechazar otras
definiciones propuestas por el opositor y, de esa manera, establecer qué posición
asume.

La argumentación oral y la discusión crítica

Perelman y Olbrech (1989) afirman que el fin de toda argumentación es el persuadir


y/o el convencer de algo al auditorio o interlocutor, diferenciando entre el persuadir
como un resultado práctico orientado a la acción, frente al convencer que trasciende
la esfera mental del interlocutor. Vista así la argumentación, no tiene como fin única-
mente la adhesión intelectual: ella busca muy a menudo, incitar a la acción, o por lo
menos, crear una disposición a la acción en quien recibe el discurso, es decir su
auditorio; en este caso, la eficacia de quien argumenta (el orador) está no en su do-
minio del código lingüístico, sino en su conocimiento de lo que dicho auditorio sabe
o piensa y hasta lo que ignora.

La interacción es vista como un proceso dialógico (pregunta - respuesta), porque al


avanzar en la presentación de las opiniones es factible saber los roles de los interlo-
cutores, en qué grado de acercamiento o distanciamiento a la tesis presentada se
encuentran y si efectivamente están dispuestos a relacionarse.

Hay interacción cuando existe una verdadera relación entre los agentes de la comu-
nicación, la cual se hace palpable al compartir un mínimo de conocimientos, roles,
intereses y cultura; en otras palabras, cuando el mundo referido es el de la intersub-
jetividad.

Un modelo posible para examinar de manera crítica la argumentación de otro es res-


pondiendo la siguiente guía de preguntas:

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a.- ¿Cuál es la cuestión? ¿Está explícita o implícita?
b.- ¿En qué contexto social e histórico está planteada la cuestión o problemática?
c.- ¿La finalidad del texto es el tratamiento de la cuestión? ¿Este responde a esta
pregunta?
d.- ¿Esa tesis se sostiene con razones o argumentos válidos?
e.- ¿La pregunta se desplaza, se responde, se transforma o deriva? ¿Cómo y por
qué?
f.- ¿Qué oposición se justifica en el texto? ¿Este responde a qué oposición explícita
o implícita?
g.- ¿Existe un contradiscurso y una posibilidad de duda de terceros?
h.- ¿Cómo se presentan, argumentado, oponentes y terceros?

Estas preguntas no permiten establecer la verdad o falsedad de los argumentos y las


tesis, pero sí puede posibilitar la identificación de los puntos de vista, la reflexión
sobre el modo cómo se construyen las argumentaciones, valores, creencias y repre-
sentaciones como también ideas y pasiones que se ponen en juego, posiciones y
discursos que se refutan.

De este modo se puede determinar el carácter manipulatorio de un discurso y oponer


a él un contradiscurso, como también identificar la intencionalidad y postura del ar-
gumentador.

3.2.- La argumentación cotidiana y


la argumentación académica. Las falacias tradicionales
Se dice que la argumentación ha sido un gran avance para la humanidad, pues en
cierto sentido ha llegado a limitar la violencia entre las personas, es decir, en vez de
darse de puñetazos para convencer de un punto de vista determinado, la argumen-
tación ha dado la oportunidad de demostrar con premisas información que nos lleve
a persuadir al oponente.

En este sentido, la argumentación es la instancia por excelencia para resolver el


desacuerdo de forma racional pues, al fin y al cabo, involucra una apelación a la
razón del otro de manera explícita: al darle razones, trato al otro como un sujeto ra-
cional. Como ya se había mencionado anteriormente, la argumentación es una acti-
vidad cotidiana y ubicua en la interacción social: desde los medios de comunicación
a los foros científicos, desde las sobremesas a los debates parlamentarios, es tan
común ver gente embarcada en la tarea de dar y pedir razones que no queda sino
pensar que tal ubicuidad no es mera casualidad Se reconoce que una tesis debe ser
concisa, pero en la comunicación cotidiana son más bien generales, por ello, siempre
corren el riesgo de ser refutadas. En muchos casos se fundamentan en supuestos,
creencias y corazonadas no demostrables. Las tesis, según el propósito que persi-
gan, pueden evaluar, explicar, sugerir o predecir resultados; de haber oposición del
interlocutor, la tesis fomentará la elaboración de otras argumentaciones contrarias
que enriquecerán la situación. La tesis se sustentará a partir de la organización de
los argumentos.

La valoración de los argumentos indicará si estos son fiables y pertinentes para el


caso específico donde se exponen o si por el contrario subyace el interés de mani-
pular con el discurso. La mayoría de las argumentaciones cotidianas siguen un es-
quema donde los argumentos no tienen que ver con las tesis en cuestión, unos son
ambiguos y otros modifican los hechos a su favor; en general, son argumentos ilegí-
timos (las falacias) pero muy frecuentes y eficaces en la comunicación del día a día.

Comprensión y Producción de Texto | 47


De acuerdo con la definición estándar, una falacia es un argumento que parece ser
válido, pero no lo es. Cometer una falacia no siempre es equivalente a una conducta
poco ética. Sólo es incorrecta en el sentido de que frustra los esfuerzos para alcanzar
la resolución de la disputa.

Tipo de falacias

“Diccionario de falacias” de RICARDO GARCÍA DAMBORENEA disponible en:


http://www.usoderazon.com/conten/arca/ARCAPDFCOMPLETO.pdf

1.- Falacias en las que se atribuyen arbitrariamente las cualidades de una parte
al todo o viceversa:
- AD HOC: Se trata de la utilización de un caso para sostener un razonamiento,
cuando se trata de algo puntual que no sirve para explicar otras situaciones.
Ej.: Argentina es un país racista. Si no me creen, visiten Buenos Aires.
- EVIDENCIA ANECDÓTICA: Se utiliza como explicación de una situación una
circunstancia que puede ser casual.
Ej.: Rompió un espejo y esa misma tarde tuvo un accidente.
- FALACIAS DE LA COMPOSICIÓN: Cuando se concluye que una propiedad
compartida por un número de cosas en particular también es compartida por la
suma de estos entes.
Ej: El Real Madrid es uno de los mejores equipos de la liga española, ya que
todos sus jugadores son grandes estrellas.
En este caso, la conclusión puede ser cierta, pero si se razona de otra manera,
por ejemplo utilizando como prueba el número de partidos que han ganado.
- GENERALIZACIÓN PRECIPITADA: Cuando se forma una regla general exa-
minando solo unos pocos casos específicos que no son representativos de to-
dos los posibles. Dentro de este tipo de falacia se encuentran los estereotipos.
Ej.: Los matrimonios en que hay gran diferencia de edad no pueden funcionar,
conocemos casos que lo demuestran.
- FALACIA DE LA DIVISIÓN: Consiste en asumir que la propiedad de algo debe
aplicarse a sus partes (al contrario que la falacia de la composición).
- GENERALIZACIÓN AMPLIA (DICTO SIMPLICITER): Se produce cuando una
regla general es aplicada a una situación en particular, pero las características
de este caso hacen que la regla general no sea aplicable.

2.- Falacias en las que, sobre la base de una analogía, se atribuye a una de las
partes características de la otra que no tienen que ver con la comparación
utilizada.
- ANALOGÍA EXTENDIDA. Es asumir que la mención de dos o más situaciones
diferentes en un debate sobre una regla general constituye una afirmación de
que esas situaciones son análogas entre sí.
Ej.: Al estar en contra de la inmigración, ustedes están adoptando la misma
postura que los grupos de extrema derecha.

3.- Falacias basadas en suposiciones en relaciones causa-efecto.


- AFIRMACIÓN DE LO CONSECUENTE: “A implica B, B es verdadero, luego A
es verdadero”.
Ej.: La energía nuclear produce electricidad. La electricidad es necesaria, luego
la energía nuclear es necesaria.
- NEGACIÓN DE LO ANTECEDENTE: “A implica B, A es falso, luego B es falso”.
- POST ERGO PROPTER HOC: Se asume algo como causa simplemente por-
que ha ocurrido antes.
Ej.: Las ayudas del gobierno a los agricultores han producido un aumento de la
producción este año (cuando la causa verdadera ha sido las condiciones clima-
tológicas).

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- CUM HOC ERGO PROPTER HOC: Consiste en afirmar que porque dos even-
tos ocurren al mismo tiempo deben estar causalmente relacionados. Se ignoran
así otros factores que pueden ser la causa de los eventos.

4.- Falacias que apelan a una fuerza que apoya el argumento, aunque dicha
fuerza no puede aceptarse como evidencia válida.
- ARGUMENTUM AD NUMERUM: Afirmación de que cuanta más gente crea en
una proposición, más posibilidades tiene de ser cierta.
Ej.: Usted está diciendo que este programa de televisión es una estupidez, pues
sepa que está llamando estúpidos a seis millones de espectadores.
- ARGUMENTUM AD POPULUM: Intenta ganar la aceptación de una afirmación
apelando a un grupo más grande de gente. Es lo que habitualmente se conoce
como demagogia.
- ARGUMENTUM AD VERECUNDIAM: Usa la admiración hacia un personaje
famoso para tratar de obtener respaldo para una afirmación. No tiene nada que
ver con el argumento de autoridad, en el que se recurre a los conocimientos de
un experto como prueba de argumento.
- ARGUMENTUM AD MISERICORDIAM: Cuando se apela a la piedad para que
se acepte una conclusión.
Ej.: En un debate acerca de la necesidad de la intervención de las tropas de la
OTAN en Libia, el equipo a favor expuso: “Imagínense que sobre esta misma
mesa un soldado estuviese violando a una mujer, ¿no harían nada para evi-
tarlo?”
- ARGUMENTUM AD CRUMENAM: Razonamiento que se basa en la premisa
de que el dinero es un criterio de corrección.
Ej.: La salud privada es de mayor calidad, ya que sus profesionales están mejor
pagados.
- ARGUMENTUM AD LAZARUM: La opuesta a la anterior, basada en la asunción
de que los pobres son más íntegros y virtuosos que los que tienen más dinero.
Ej.: Las medidas que propone el equipo solo beneficiarán a los más ricos,
cuando son las clases trabajadoras las que realmente lo merecen.
- ARGUMENTUM AD NOVITATEM: Cuando se supone que algo es mejor o más
correcto porque es más nuevo.
Ej.: Los avances tecnológicos siempre nos traerán una mejora a la sociedad.
- ARGUMENTUM AD ANTIQUITATEM: Al contrario que la anterior, es la declara-
ción de que algo es correcto o bueno porque es antiguo o porque siempre ha
sido así.
Ej.: Recuperar los valores morales de nuestros padres es la única solución para
la crisis de identidad que atraviesa la juventud.
- ARGUMENTUM AD BACULUM: Argumentación basada en una posición de
fuerza para obligar a aceptar una conclusión (esto es lo mismo que presionar o
amenazar).

5.- Falacias en las que no existe correspondencia de los argumentos con la cues-
tión que se debate o de las distintas partes de la argumentación entre sí:
- FALACIA DE LA INTERROGACIÓN O DE LA PRESUPOSICIÓN: Supone dar
una respuesta exacta a una pregunta diferente a la que se ha formulado (muy
frecuente en los famosos, los políticos y los abogados).
- NON SEQUITUR: Razonamiento donde la conclusión es obtenida a partir de
premisas que no están conectadas con ella.
Ej.: Los hábitos alimentarios son muy diferentes de unas culturas a otras, por
lo que podemos afirmar que es imposible implantar un programa de conciencia
social a nivel mundial.
- CONCLUSIÓN IRRELEVANTE: Consiste en afirmar que un razonamiento sos-
tiene una conclusión determinada cuando en realidad no tiene nada que ver
con la conclusión.

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- FALACIA DEL MEDIO NO DISTRIBUIDO / FALACIA “A se basa en B”: Se pro-
duce cuando se intenta afirmar que las cosas son similares en cierta forma pero
en realidad no especifica en qué.
- PENDIENTE RESBALADIZA: Consiste en asegurar que si ocurre un hecho,
otros hechos peligrosos o negativos ocurrirán igualmente.
- PEZ ROJO: Cuando un orador introduce material irrelevante en el debate para
distraer la atención hacia una conclusión diferente.
Ej.: En un debate sobre los avances en ingeniería genética un orador del equipo
en contra mostró en sus conclusiones unas imágenes de las deformidades pro-
vocadas por el escape radioactivo de Chernobyl, buscando un golpe de efecto
que provocara rechazo ante cualquier tipo de avance científico. Este material
no era relevante para la cuestión que se trataba.
- “EL HOMBRE DE PAJA”: Se compara la postura del contrario con una posición
que es fácilmente atacable. Se destruye el ejemplo para concluir que la postura
original también ha sido destruida.
- TU QUOQUE: Ocurre cuando uno argumenta que una acción es aceptable por-
que su oponente también lo hizo.

6.- Falacias consistentes en realizar afirmaciones o negaciones cuando se ca-


rece de pruebas.
- ARGUMENTUM AD IGNORANTIAM: Cuando se dice que algo debe ser cierto
simplemente porque no se ha probado su falsedad, o viceversa.
Ej.: Mientras que ustedes no me den una prueba de que no existe vida extrate-
rrestre, nosotros creeremos en esta posibilidad.
- NON CAUSA PRO CAUSA: Cuando se identifica como la causa de un evento
pero realmente no ha sido probada como tal.

7.- Falacias simplistas


- BIFURCACIÓN: Cuando un equipo presenta una situación como si tuviera so-
lamente dos alternativas, cuando en realidad existen o pueden existir más (es
la falacia del blanco y negro).
Ej.: La inmigración es la única alternativa para la continuidad del sistema de
pensiones.
- PLURIUM INTERROGATIONUM: Cuando alguien exige una respuesta simple
a una cuestión compleja. Por ejemplo, preguntas que se formulan de forma
cerrada, que solo aceptan como respuesta un sí o un no, pero cuyo contenido
abarca muchos matices.
- ARGUMENTUM AD NAUSEAM: Repetición constante. Es la creencia inco-
rrecta de que es más posible que una afirmación sea cierta cuanta más veces
se escuche.
- ARGUMENTUM AD HOMINEM (dirigido al hombre): Existen dos variedades:
a.- Abusivo: Se rehúsa aceptar una afirmación justificando su rechazo me-
diante la crítica a la persona que la hizo.
Ej.: No creo que una persona de su volumen sea la más indicada para
hablar de los hábitos necesarios para llevar una vida sana.
Los oradores deben tener cuidado en este punto, ya que además de un
razonamiento falaz pueden incurrir en un comentario discriminatorio u
ofensivo.
b.- Circunstancial: El orador intenta persuadir a alguien de aceptar una afirma-
ción refiriéndose a las circunstancias particulares de esa persona.
Ej.: Usted mismo ha sufrido la violencia callejera, por lo que tiene que estar
de acuerdo conmigo en que un endurecimiento de penas es necesario.

- FALACIA DE LA LEY NATURAL: Se trata de hacer una analogía entre una


conclusión en particular y un aspecto del mundo natural y luego afirmar que tal
conclusión es inevitable porque en el mundo natural es así.

Comprensión y Producción de Texto | 50


Ej.: La homosexualidad no es una opción aceptable, ya que el fin que la natu-
raleza establece para la pareja es la reproducción, y es imposible en el caso de
personas del mismo sexo.
¿Qué son las FALACIAS y cómo identificarlas? Tipos de falacias y ejem-
plos

ACTIVIDAD

1.- Lea el siguiente texto:

Clonación. Dónde está el límite


Nora Bär
12 de enero de 2003, La Nación
Una aguja penetra a través de la membrana exterior de un óvulo. Con una ma-
niobra diestra, un técnico extrae su núcleo. Luego utiliza una segunda aguja para
inyectar en su lugar otro núcleo, extraído esta vez de una célula diferenciada
(con un juego completo de cromosomas). Una descarga eléctrica los fusiona. Y
el embrión empieza a dividirse...
La maniobra es sorprendentemente simple; sin embargo, el procedimiento
puesto a punto por los científicos británicos Ian Wilmut y Keith Campbell para
clonar la oveja Dolly, y que por estos días cautiva y aterroriza al mundo tras los
anuncios de la secta de los raelianos de que habrían logrado clonar dos bebas -
que la doctora Brigitte Boisselier se esmeró en difundir generosamente-, no sólo
alimenta el fuego de nuestros fantasmas interiores, sino también las tormentas
de la controversia.
La nueva tecnología para producir copias genéticas de organismos vivos hace
vibrar las cuerdas de nuestra imaginación con imágenes perturbadoras y ame-
nazantes. Biólogos, genetistas, especialistas en medicina reproductiva, bioeticis-
tas, filósofos, políticos, y millones de personas comunes y corrientes tienen vi-
siones encontradas. Para algunos, la humanidad está tomando en sus manos el
fuego de la vida, "jugando a ser Dios", y podría controlar -o malograr su propio
destino como especie; otros, por el contrario, lo consideran un peligro improbable
y lejano, y advierten que se convierte en una excusa para pasar por alto otros
asuntos más urgentes.
Dolly nació al caer la tarde, el 5 de julio de 1996, cerca de Edimburgo, Escocia.
Tenía la apariencia de una típica oveja de raza Finn-Dorset, pero lo cierto es que
no era nada típica: Wilmut y Campbell la habían creado aplicándole una diminuta
descarga eléctrica a una célula de ubre de una oveja ya muerta y un óvulo sin
fertilizar desprovisto de sus cromosomas. Si bien su embrión había sido 38 38
implantado en el útero de otra oveja, en rigor, no tenía ni madre ni padre: fue una
hermana gemela de la oveja donante del material genético.
Muy pronto, la comunidad científica vislumbró las potencialidades de este desa-
rrollo que, tras repetidos fracasos durante un cuarto de siglo, nadie había creído
posible. El artículo que lo describía fue publicado en Nature el 7 de marzo de 1996,
y una semana más tarde un editorial advertía que "el poder creciente de la genética
molecular nos enfrenta a la perspectiva futura de ser capaces de cambiar la natu-
raleza de nuestra especie" y plantea cuestiones que afectarán a la humanidad.
En poco tiempo, Bill Clinton recomendó adoptar una mora en las investigaciones
y prohibió el empleo de fondos federales para la experimentación con embriones
humanos. Varios países europeos hicieron lo propio. La Iglesia condenó el uso
inescrupuloso del cuerpo humano y hasta los mismos Wilmut y Campbell se opu-
sieron al uso de la clonación con fines reproductivos: "Todo tipo de manipulación
de embriones humanos debería ser prohibida", declararon.

Comprensión y Producción de Texto | 51


Un mundo feliz
Los investigadores estaban asombrados porque veinticinco años de intentos los
habían convencido de que, una vez que las células habían comenzado a dife-
renciarse hacia sus roles de adultas en el embrión temprano, no podían volver
atrás. Dolly demostró lo contrario, pero además dio a entender que la clonación
y la ingeniería genética, aplicadas a la fertilidad asistida, componen un cóctel
capaz de hacer que nuestros sueños... o nuestras pesadillas se vuelvan realidad.
"Los conocimientos y tecnologías de la reproducción asistida, la genómica y la
clonación hacen que los escandalosos escenarios imaginados por las mentes de
guionistas de Hollywood parezcan verosímiles", advierte el teórico de Princeton,
Lee Silver.
Para este biólogo molecular, los padres podrán guiar y enriquecer las caracterís-
ticas de sus hijos con lo que él llama reprogenética. Y también las de los hijos de
sus hijos. "En 1931, Aldous Huxley describió en Un mundo feliz un estado político
mundial que ejerce un completo control sobre la reproducción y naturaleza hu-
manas -afirma-. En ese mundo feliz, el Estado utiliza incubadoras fetales para
criar niños agrupados en clases intelectuales predeterminadas. (...) Pero Huxley
se equivocó al predecir quién utilizaría el poder y con qué propósitos. Lo que no
llegó a entender es la fuerza impulsora que hay tras la procreación de niños. Son
los individuos y las parejas quienes quieren reproducirse a su propia imagen.
Son los individuos y las parejas quienes quieren que sus hijos sean felices y
tengan éxito. Son los individuos y no los gobiernos quienes tendrán el control
sobre estas nuevas tecnologías. Y las acciones combinadas de muchos indivi-
duos, durante muchas generaciones, podrían dar lugar a una humanidad polari-
zada más terrorífica que el mundo feliz imaginado por Huxley."
Para Silver, el uso de tecnologías reprogenéticas es inevitable. Y "nos guste o
no, el mercado mundial reinará por encima de todas las cosas". Por 200.000
dólares los padres podrán tener su hijo "Bill Gates" o "Maradona", su hija "Nicole
Kidman" o "Dolores Barreiro", dotados de genes que los protegerán contra en-
fermedades o potenciarán sus capacidades intelectuales. En un futuro incierto,
los humanos se dividirán en géneticos y naturales, apartados por un abismo equi-
valente al que hoy separa al chimpancé del ser humano.
Otros, sin embargo, piensan que este camino está plagado de obstáculos que ter-
minarán por disuadirnos. En primer lugar, en clonación reproductiva, el fracaso es
la norma. Fueron necesarios 276 intentos fallidos para producir a Dolly. Para clonar
a Pampa, la ternerita creada el año último por Biosidus en la Argentina, hubo que
fusionar miles de óvulos y núcleos celulares, e implantarlos en decenas de vacas.
A medida que se clonaban cabras, ratones y hasta monos rhesus, los científicos
identificaron un rasgo distintivo de estos animales. Los individuos nacidos por
esta vía son un tercio más grandes que los normales, lo que los somete a riesgos
adicionales a ellos y a sus madres portadoras.

Vulnerables
Los que sobreviven son vulnerables, enormemente obesos o con otros proble-
mas metabólicos y de desarrollo. Dolly misma padeció artritis siendo aún muy
joven. Noah, el primer clon creado para salvar a una especie en peligro de extin-
ción, el gaur, falleció a los dos días de nacer por una infección bacteriana.
Wilmut y otros científicos sospechan que la reprogramación no inicia el programa
genético de manera uniforme y completa, y por eso no corre bien. Y aunque no
quieren que seres humanos sean sometidos a estos riesgos cuyas causas aún
resultan misteriosas, también temen que la legislación contra la clonación repro-
ductiva perjudique los estudios sobre sus usos médicos y científicos válidos.
Los clones transgénicos, como Clara, Dulce y Mansa, las gemelas de Pampa
que llevan el gen de la hormona de crecimiento humana, por ejemplo, podrían
transformarse en fábricas de medicamentos. Otros, convertirse en individuos re-
sistentes a las plagas o de alta producción.

Comprensión y Producción de Texto | 52


Pero, además, dado que en teoría la clonación ofrece la posibilidad de obtener
células madre con el bagaje genético de los pacientes, serviría para cosechar
células, tejidos y órganos para trasplante que no provoquen rechazo.
"Lo primero que hay que señalar es cuál es la diferencia que existe entre fines
terapéuticos y reproductivos de la clonación -afirma Florencia Luna, filósofa bio-
eticista. Desde una perspectiva ética, al primer caso se lo considera moralmente
aceptable o justificable. Una de las razones es que esta técnica permitiría evitar
enfermedades o solucionar la escasez de órganos, y los complejos problemas
de rechazo que generan los trasplantes. Pero hay que tener en cuenta que este
tipo de técnicas parecen íntimamente conectadas con las necesidades de los
países desarrollados, porque se orientan a solucionar los problemas de pobla-
ciones muy envejecidas. En general, lo que se percibe es que la genética está
virando hacia enfermedades que tienen mercado."
Por otro lado, subraya la filósofa, no se puede experimentar con seres humanos
sin saber cuáles son las consecuencias: aunque siempre habrá una cuota de
falta de certeza, debe haber un manejo responsable de las variables de riesgo.
"Por eso lo que hacen los raelianos linda con lo criminal -destaca-. Pero, además,
hay una visión utópica y naif de la clonación en sí misma, un reduccionismo ge-
nético. Parecería que uno puede obtener un ser idéntico al que clonó, lo que es
imposible. Ya el hecho de nacer décadas más tarde hace que esa persona sea
diferente y mucho más si lo que se busca es reproducir rasgos de carácter que
tienen una fortísima conexión con el medio ambiente, la educación, las frustra-
ciones..."
Por su parte, Lino Barañao, investigador del Instituto de Genética y Biología Mo-
lecular (Ingebi), del Conicet, y artífice de la modificación del genoma de las va-
quitas transgénicas locales, observa el espectáculo desde las primeras filas, pero
no se inquieta. Sobre la clonación reproductiva opina que, aunque se perfec-
cione, si bien no es conveniente, no es un hecho grave, ni tendrá un impacto
biológico o médico comparable a las otras técnicas de reproducción asistida.
"Como cualquiera sabe, las nuevas generaciones producto del libre juego de los
genes superan a sus padres... La clonación no es estable como estrategia repro-
ductiva, porque acumula mutaciones letales -explica-. Por otro lado, todas las
características que podríamos eventualmente querer clonar porque nos resultan
deseables -la memoria, la creatividad, la inteligencia- son multigénicas y muy
difíciles de reproducir experimentalmente. La mayoría de las veces ni siquiera se
logran rasgos biológicos en animales. Además, la clonación no reproduce a la
pareja, sino a un individuo. El único caso en que podría brindar una ventaja es el
de un marido estéril que no quiere recurrir a un banco de espermatozoides. Pero
incluso allí, a través de la clonación terapéutica, se podrían generar precursores
de gametas para una reproducción sexual. La clonación jamás va a suplir a la
reproducción común, es un negocio mediático. Si no se alimenta el temor, el
negocio no existe."

Discriminación genética
Para Barañao hay otros riesgos más cercanos y graves de los que no se habla.
Por ejemplo, el de la presión para el mejoramiento genético. "En el mejor de los
casos, sólo recurriría a la clonación un puñado de personas de alto poder adqui-
sitivo. Pero cuando se dominen las técnicas de modificación genética y puedan
incluirse en los embriones, por ejemplo, genes de resistencia a las enfermeda-
des, ¿cómo evitaremos las presiones de compañías médicas o aseguradoras?
Y cuando en segundos podamos rastrear 100.000 genes en busca de indicios
de riesgo a la diabetes, el Parkinson o el cáncer, ¿cómo se evitará la discrimina-
ción genética? Creo que falta un debate serio sobre el status del embrión para
poder encarar estudios en células embrionarias, si no queremos que sean sólo
países como Israel o Inglaterra los que tomen la delantera de las futuras aplica-
ciones médicas. Cuando en el mundo hay mil millones de chicos que no acceden

Comprensión y Producción de Texto | 53


a lo mínimo, plantear que la clonación es el problema bioético del momento es
pecar de necio."
El inexorable paso del tiempo se encargará de convertir en sombra y polvo la
soberbia humana. Pero no hay duda de que no es posible soslayar una reflexión
profunda acerca de estos caminos por los que tan audazmente ya nos aventura-
mos.

2.- Responda las siguientes consignas en base a la comprensión del texto:


- ¿Qué cuestión polémica se plantea en relación a la clonación?
- Esquematice quiénes son los participantes en la discusión y sus posiciones
sobre el tema. Agregue la postura del enunciador y algunas frases o palabras
que permitan detectarla.
- ¿El texto responde a la pregunta del título?

3.- Fundamente por qué el texto anterior es una argumentación, mediante tres
características esenciales y ejemplos del texto mismo.
4.- Indique en un esquema: tesis, argumentos, contraargumentos y refutación.
Aclare y ejemplifique con el texto los tipos de argumentos utilizados.
5.- Complete el siguiente plan de escritura de su propio texto argumentativo
sobre la temática “Clonación”.

Problemática planteada:

Tesis:

Argumentos (al menos 4). Aclarar tipo de estrategias argumentativas que utilizará:

Conclusión:

6.- Elabore un breve texto argumentativo, teniendo en cuenta todo lo analizado


hasta aquí y guiándose con su plan de escritura.
7.- Identifique el tipo de falacia en los casos que siguen:
a.- “El profesor de matemáticas ha dado las notas, y ha aprobado también a los
alumnos que han obtenido más de 5,5. En su explicación de esa medida de
gracia, insistió en que esos alumnos se quedaron sólo a 5 décimas del apro-
bado, cuando ha suspendido el 80% de la clase, es decir en un control que
ha sido de especial dureza. Juana ha obtenido un 5,4 en el control, y le in-
siste al profesor, que ella merece también aprobar, porque se ha quedado
sólo a “1” décima de los que aprobaron por haberse quedado sólo a 5 déci-
mas del aprobado. El profesor se niega en redondo, y Juana se enfada con
el profesor. ¿Está justificado el enfado de Juana? ¿Se asienta el enfado de
Juana en una falacia? Si es así, ¿en qué tipo de falacia?
b.- “El profesor sorprende a Silvia fumando un cigarro, y la pide que lo tire,
puesto que no se puede fumar en la Institución. Silvia contesta indignada,
que no hay derecho a obligarla a apagar el cigarro, ya que muchos profeso-
res fuman. ¿Está justificada la indignación de Silvia? ¿Está razonando fa-
lazmente? Si es así, indique en qué tipo de falacia se basa su indignación.
c.- “El profesor intenta convencer a Silvia de que fumar daña su salud, su ima-
gen, y que supone un gasto inútil. Silvia le responde molesta, que a ella le
gusta fumar. En el fondo, Silvia sabe que el profesor tiene razón, pero no
quiere dejar de fumar, para no engordar. ¿Qué falacia justifica la adicción al
tabaco de Silvia?
d.- Juan ha prometido a su novia, que no va a beber alcohol, para no meterse
en líos. Sus amigos le dicen que beba, para no aburrirse, insistiendo en que
la pasa muy bien cuando bebe. ¿Qué tipo de falacia están usando los ami-
gos de Juan, para convencerle de que beba?

Comprensión y Producción de Texto | 54


e.- En la reunión, la presidenta de la Asociación de Vecinos defiende que es
peligroso dejar salir a los jóvenes de noche hasta altas horas de la madru-
gada durante los fines de semana. Pero, todos los vecinos saben que la
señora presidenta no logra poner orden en la vida de sus hijos.
f.- El proyecto de construcción hidráulica que tiene usted delante, señor Inten-
dente, necesita de un importante número de trabajadores. Y, como usted
sabe muy bien, los 400 parados del municipio tienen puestas sus esperan-
zas en usted. Esta presa hidráulica, sin duda, es necesaria para nuestra
ciudad.
g.- Leonel Messi, el mejor futbolista de todos los tiempos, afirma en un anuncio
publicitario, que los productos de repostería de los Hermanos Ortiz son como
hechos en casa.
h.- La llamada conjetura de Goldbach, en la cual se afirma que todo número par
es la suma de dos números primos, es verdadera, puesto que su falsedad
no ha podido ser demostrada.
i.- Hace unos años escribiste en un artículo, con una rotundidad sorprendente,
que el pensamiento de Ortega y Gasset carecía de actualidad. Ahora, sin
embargo, defiendes que su pensamiento tiene grandes virtualidades para el
pensamiento humanista del siglo XXI.
j.- "Si es racional es un hombre. Si es un hombre no es una mujer. Luego, si
es racional no es una mujer."
k.- “La filosofía es un saber. El saber es algo útil. Luego, la filosofía es algo
"útil".”
l.- "La ciencia médica persigue el bien. La ética es la ciencia del bien. Luego,
ciencia y ética son iguales."
m.- Hay quienes insisten en que los estados tienen que abolir la pena de muerte,
porque, en caso contrario, están castigando el asesinato con el más frío,
calculado y cruel de los asesinatos.

3.3.- Marcas de subjetividad en el lenguaje


Cuando el hablante enuncia un discurso, se instala como “el creador del mundo”, el
mundo discursivo que genera según una intencionalidad y una voluntad comunicativa
que siempre están presentes, aunque se manifiesten en mayor o menor grado. Por
eso, en cada enunciado queda la “huella” de esta actividad voluntaria que es la enun-
ciación, la cual es posible analizar mediante determinadas palabras que revelan las
actitudes del hablante frente al mundo creado y frente a la situación en que se ins-
cribe.

Todo enunciado, sin embargo, se desplaza entre dos polos, a los que se acerca sin
alcanzarlos plenamente nunca: la objetividad y la subjetividad, que se manifiestan en
los siguientes tipos de expresiones:

- Objetiva: cuando el enunciador se esfuerza por “borrar” del discurso toda huella de
sí mismo. Por ejemplo, en el siguiente enunciado, mediante el uso de la 3ª persona:
Se vuelve imprescindible revisar el documento antes de enviarlo.
- Subjetiva: si el enunciador se manifiesta, ya sea explícita o implícitamente, al ha-
blar abiertamente de sí mismo o de otro tema, pero con términos que revelan una
visión interpretativa personal. Por ejemplo: “Me parece aburrida la película”: el emi-
sor asume explícitamente su opinión respecto de algo. “Es aburrida la película”:
implícitamente, evalúa algo.

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A partir de una selección de recursos, identificaremos algunas huellas del sujeto en
su propio enunciado, siguiendo principalmente el desarrollo expositivo de C. Kerbra-
tOrecchioni (1985).

La expresión de la subjetividad

La presencia del enunciador en el enunciado no se efectúa solamente mediante el


uso de la 1ª persona gramatical, sino que existen diversos procedimientos lingüísticos
que pueden transmitir valoraciones o sentimientos acerca de lo formulado. La subje-
tividad en el discurso se manifiesta por usos gramaticales y discursivos. Los más
importantes son:

1.- Los deícticos.


2.- Los subjetivemas.
3.- Los modalizadores.

Los deícticos

Los deícticos constituyen una clase de palabra especial, cuya referencia varía de
acuerdo con la situación comunicativa. En general, se trata de las categorías grama-
ticales que figuran en este cuadro:

Pronombres Personales (de 1ª y 2ª persona)


Demostrativos
DEÍCTICOS Posesivos

Adverbios (o frases adverbiales) De lugar


De tiempo

En el enunciado “Yo me levanto ahora de esta cama”, “yo”, “ahora” y “esta” son deíc-
ticos porque localizan e identifican persona, objeto y contexto temporal en el mo-
mento mismo de la enunciación. De ahí que los referentes varíen de acuerdo con
quién sea el emisor. Cabe aclarar que sólo se consideran deícticos aquellos términos
que remiten a la situación de enunciación y no los que se refieren a lo dicho o escrito
en otro lugar del discurso, los cuales son recursos de cohesión textual, o sea elemen-
tos no contextuales. Así, en: “Se levantó de la cama. Esta había sido heredada de la
abuela”, esta no es deíctico.

En resumen, las referencias deícticas construyen en el texto una “reproducción” de


la situación de enunciación (que refiere a quién, cómo, cuándo, dónde ha sido pro-
ducido el discurso), cuyo centro es el enunciado representado por el pronombre “yo”.
Desde el momento en que lugar, tiempo y personas sean explicitados en el texto,
todo elemento que remita a ellos resultará, en realidad, un anafórico.

Los subjetivemas

Las valoraciones acerca de los objetos del mundo representado se manifiestan me-
diante elementos léxicos llamados subjetivemas, que expresan evaluación o estado
emocional del enunciador respecto de lo nombrado. Funcionan como subjetivemas
diversos sustantivos, adjetivos, verbos y adverbios dotados de rasgos semánticos
subjetivos, que pueden ser:

- Afectivos: cuando además del valor representativo objetivo, expresan una reacción
emocional o sentimientos del enunciador. Implican un compromiso afectivo del
enunciador.

Comprensión y Producción de Texto | 56


“Tiene un puestito en el Ministerio”: el sustantivo afectivo adquiere un matiz despec-
tivo, mediante el sufijo;
“Es un partidazo”: el sufijo también indica una evaluación del partido; en este caso,
positiva.

Los adjetivos afectivos enuncian una propiedad o cualidad del sustantivo al que de-
terminan y, al mismo tiempo, sentimiento o reacción emocional frente a él. En espa-
ñol, los adjetivos calificativos antepuestos al sustantivo expresan la cualidad expre-
siva con mayor intensidad que los adjetivos pospuestos, cuya función, en general, es
especificativa, lo que se traduce en una mayor objetividad.

Analícense estos pares de ejemplos: “El nuevo negocio” / “El negocio nuevo”; “El
tapado gastado” / “Las gastadas zapatillas”; “El simple hombre” / “El hombre simple”.
En “Fue una escena terrible”, el adjetivo transmite los sentimientos de rechazo, im-
presión o estremecimiento del enunciador respecto de la “escena”.

Por su significado, algunos verbos también indican afectividad del enunciador: “Él
ama profundamente a su abuela”, “Me gusta eso”.

- Evaluativos: cuando expresan opinión y, en ocasiones, un juicio de valor positivo


o negativo acerca de lo que se habla. Se clasifican en:
- axiológicos: si involucran juicios de valor en términos de bueno o malo.
- no axiológicos: si expresan valoración cualitativa o cuantitativa, en relación con
tamaño, altura, peso, costo, etc., o juicios diversos.

El valor de los sustantivos evaluativos casi siempre se infiere del contexto; en muchos
casos son metáforas como en “La violencia se instaló en el campo de juego”, “Una
explosión de pesar y de rabia lo ahogó” y “¡Qué infierno este día!” Generalmente, en
todas las lenguas, los sustantivos relacionados con lo escatológico tienen rasgos pe-
yorativos. Otros ejemplos: “Para bailar, es de madera”, “Vive en un rancho: ni siquiera
tiene calefacción”, pero si alguien muestra una hermosa vivienda y pregunta “¿Te
gusta mi rancho?”, mediante la ironía se opera una inversión del rasgo semántico y
el sustantivo deja de ser peyorativo.

Los adjetivos evaluativos axiológicos manifiestan una evaluación según las repre-
sentaciones, creencias y valores de cada persona, ya que aplican un juicio de valor
positivo o negativo (bueno/ malo): “Es un amigo leal”, “Has tenido una excelente
idea”, “Perdiste una buena oportunidad”, “Qué idea brillante”, “Su proceder fue delez-
nable” (en este último ejemplo, el enunciador manifiesta su rechazo, repudio o con-
dena respecto de la actitud de otro).

Los adjetivos evaluativos no axiológicos, en cambio, introducen valoraciones re-


lativas al tamaño, la altura, el precio o diversos aspectos físicos o propiedades que
no remiten al plano de lo bueno/ malo o verdadero/ falso: “La comida está fría”, “El
pantalón es caro”.

También hay verbos evaluativos no axiológicos: “La vecina, en vez de hablar, vo-
cifera”, “Me confesó que detesta su forma de actuar y hablar” (los verbos indican una
fuerte oposición). Entre los verbos evaluativos están los que expresan juicio de ver-
dadero / falso, con distintos subtipos:

a.- Verbos de decir: cuando el hablante no juzga la verdad o falsedad de lo enun-


ciado, como decir, afirmar, declarar, exponer, criticar, etc. En “Juan afirmó que
Pedro tenía razón”, no se prejuzga la verdad o falsedad de los contenidos enun-
ciados.

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b.- Verbos de juzgar: expresan opinión sobre lo enunciado o no se pronuncia sobre
la verdad: “Juan juzgó que Pedro tenía razón” (el emisor toma posición implícita
frente a la postura de Juan).
c.- Verbos de opinión: enuncian una actitud intelectual: “Juan supuso/ imaginó/
creyó que Pedro tenía razón”.

A la vez, los tiempos verbales se pueden clasificar de la siguiente manera:

a.- Los tiempos comentativos: presentan una perspectiva personal acerca de los
hechos: el presente, el pretérito perfecto y el futuro. Todo comentario es un modo
de acción que transforma la situación de los interlocutores y los compromete
mutuamente, por breve que sea.
b.- Los tiempos narrativos, los que refieren al mundo narrado: el pretérito perfecto
simple, el pretérito imperfecto, el pluscuamperfecto del indicativo y el condicional.

Al analizar un discurso, la aparición recurrente de un grupo de tiempos verbales fun-


ciona como una “pista” sobre el modo de interpretarlo ya que esos usos gramaticales
implican al lector (mundo comentado) o lo ubican en un escenario en el cual transcu-
rren las acciones (mundo narrado).

Comentario: “Volé a Chile el verano pasado; ahora, me parece absurdo viajar por el
aumento del dólar”.

Narración: “Había viajado a España, cuando el dólar empezó a aumentar en nuestro


país”.

En síntesis:

Afectivos o de Sentimiento
Sustantivos Adjetivos Ver-
Subjetivemas Axiológicos
bos
Evaluativos
No axiológicos

La modalización

La modalización es otro fenómeno característico del proceso de enunciación, siem-


pre presente en la actividad discursiva. Mediante la modalidad, el enunciador indica
la actitud del sujeto hablante con respecto a su interlocutor y a sus propios enuncia-
dos. De otro modo, la modalidad se manifiesta en dos tipos de relaciones:

a.- del autor con sus propios enunciados y


b.- del autor con sus interlocutores.

Así, por ejemplo:

Es una alegría enorme que hayas obtenido la beca: el contenido del enunciado se
evalúa en términos positivos en su actitud hacia el interlocutor, por quien siente ale-
gría.

Vamos de vacaciones; ya me pagaron: el enunciado marca el grado de adhesión del


enunciador respecto de lo que presenta como certeza (el hablante aún no salió de
vacaciones, pero, mediante el presente, lo expone como un hecho consumado).

Según Charaudeau y Maingueneau (2005: 394), la modalidad como fenómeno dis-


cursivo “es una parte de la enunciación y explicita posiciones del sujeto hablante con

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relación al interlocutor, a sí mismo y al asunto que trata”. Es decir, el concepto refiere
a la relación entre el enunciador y sus enunciados; de ahí que la modalidad afecta al
contenido (lo dicho) pues al modalizar ciertos enunciados, agregamos la perspectiva
del hablante, quien opina, evalúa, siente… respecto del contenido de sus expresio-
nes.

Hay modalidades de distinto tipo (apreciativas, de certeza y probabilidad, expresivas,


etc.) que se materializan en palabras, expresiones y usos gramaticales llamados “mo-
dalizadores”. Son numerosos los mecanismos para modalizar un discurso; pueden
estar explícitos en el discurso y pertenecer a distintos niveles lingüísticos (prosódicos,
léxicos, sintácticos) o, como la ironía, estar implícitos.

Debemos tener en cuenta que el contexto discursivo es fundamental al permitir la


interpretación de la actitud del emisor, ya que el valor modalizador de las formas
lingüísticas solo puede establecerse en un contexto. Entre los principales modaliza-
dores consideramos solamente tres casos, por su mayor frecuencia:

- Verbos y perífrasis modales de obligación y posibilidad: “Hay que revisar el


texto; No debe olvidarse este antecedente; Me alegro de que nos haya consultado;
Conviene que se decida cuanto antes”.
- Adverbios modalizadores: son valorativos o subjetivos: indudablemente, eviden-
temente, tristemente. Estos adverbios pueden clasificarse desde distintos puntos
de vista.
a.- Modalizadores de la enunciación: califican el acontecimiento enunciativo y
corresponden a la relación interpersonal y social; por ello, marcan el grado de
adhesión o actitud del enunciador respecto de la enunciación: “Sinceramente,
no me gusta cómo te queda”; “Francamente, lo que hiciste fue lamentable”.
b.- Modalizadores del enunciado: caracterizan las actitudes del enunciador res-
pecto de lo dicho o escrito; es decir, el modo como el enunciador evalúa el
contenido del enunciado con respecto a la verdad/ falsedad, verosimilitud, pro-
babilidad, certeza, etc. Remiten a un juicio sobre el sujeto del enunciado: “Po-
siblemente, Juan no lo sepa”; “Sin duda, Juan llegó a tiempo”.
c.- Modalizadores adverbios afectivos (restrictivos y apreciativos): acotan el
punto de vista u otro rasgo y se colocan entre comas: “Artísticamente, es digno”;
“El negocio, económicamente, era desastroso”. Pueden expresar emotividad:
afortunadamente, lamentablemente, por suerte, felizmente, desgraciadamente.

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Recapitulando, la subjetividad enunciativa puede expresarse o permite ser detectada
mediante:

DEÍCTICOS
Su referencia varía de acuerdo con la situación comunicativa

PRONOMBRES ADVERBIOS

- Personales (de 1° y de 2° persona) - De lugar


- Demostrativos - De tiempo
- Posesivos

SUBJETIVEMAS
Expresan, en mayor o menor grado, alguna valoración o estado emocional del enunciador respecto
de algo.

SUSTANTIVOS, ADJETIVOS Y VERBOS

Afectivos Evaluativos

Axiológicos No axiológicos

USOS DE TIEMPOS VERBALES

Comentativos Narrativos

MODALIZADORES
Manifiestan la actitud del hablante frente a su propio enunciado, frente a su interlocutor o frente a la
realidad.

Adverbios Verbos y perífrasis modales

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ACTIVIDAD

1.- Observe el siguiente video, en el que se contraponen dos discursos famosos, el


de Hitler y el de Chaplin en la película El gran dictador discurso de Hitler vs
Chaplin (clic aquí para ver)
2.- Complete el siguiente cuadro con frases tomadas de ambos discursos para ejem-
plificar los distintos usos de la subjetividad en el lenguaje.

Cómo se representa
Deícticos Subjetivemas Modalizadores el tema central que
desarrolla

Discurso
de Hitler

Discurso
de Chaplin

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Este material fue elaborado por la Prof. María Florencia Geipel en conjunto a la Dirección de Diseño y Desarrollo Instruccional del Sistema de
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