Unidad 4:
Erogeneización del Yo: constitución del narcisismo:
En “3 ensayos de teoría sexual” (1905), Freud ubica 2 etapas de la evolución de la libido:
1. Autoerotismo: consiste en que en un primer momento la libido se satisface en el propio
cuerpo. Se corresponde con la sexualidad infantil. Pulsiones parciales.
2. Amor de objeto: tiene que ver con el hallazgo del objeto, que implica un abandono del
autoerotismo y acceso a la genitalidad en la pubertad. La satisfacción se alcanza por
enlace al objeto, que ya no es el cuerpo propio, sino que es un objeto ajeno, un objeto
otro. Las pulsiones autoeroticas parciales infantiles quedan subordinadas a la primacía
de la pulsión genital, quedan al servicio del “amor de objeto”. Complejo de Edipo.
Freud se pregunta ¿cómo se produce el pasaje de autoerotismo a amor de objeto?, ¿cómo
se darían las vicisitudes por las cuales se produce la transformación?. No hay pasaje directo de
la libido en el cuerpo a la libido en el objeto.
En “introducción del narcisismo” (1914): para que sea comprensible el pasaje de
autoerotismo a amor de objeto es preciso intercalar otra fase/ etapa de la evolución de la libido.
Se supone la existencia de un estadio intermedio de la libido, que consiste en que
necesariamente para que la libido pase del cuerpo al objeto tiene primeramente que investir a
la representación del YO, y recién a partir de que el YO esta investido puede disponer de libido
para amar a un objeto. Erogeneización del Yo. Solamente puede haber amor de objeto cuando
previamente se ha constituido el Yo, como una instancia psíquica, que puede reconocer al
objeto como algo diverso de si y por tanto investirlo amorosamente.
A ese estadio intermedio entre el autoerotismo y el amor de objeto, que constituye una fase
regular/ normal de la evolución de la libido, lo designamos como narcisismo.
La introducción de la noción de narcisismo comporta una complejización de la teoría libidinal,
respecto de lo que Freud había desarrollado en “3 ensayos de teoría sexual”.
3 Etapas de la evolución de la libido:
1. Autoerotismo: la libido se satisface en el propio cuerpo. Etapas de la evolución
psicosexual: Fase oral y fase anal primaria. El aparato no está clivado.
2. Narcisismo: la libido queda colocada en la representación del YO. Etapas de la evolución
psicosexual: Fase anal secundaria. Aparato se está clivando por la represión primaria lo
cual implica surgimiento de diques, implica conformación del yo.
3. Amor de objeto: distribuir parte de libido yoica en el objeto y poder amarlo. (Fase fálica).
≠ Etapas de la evolución psicosexual: que remiten a las fases de la evolución de la pulsión
sexual (oral, anal, fálica, latente).
El artículo se denomina “introducción DEL narcisismo”, porque es el narcisismo el que se
introduce dentro de la teoría psicoanalítica para explicar cómo se produce la evolución de la
libido.
Mito de Narciso: Un joven muy bello había recibido del oráculo la prohibición de verse en su
propia imagen, porque había algo de su propia imagen que se iba a tornar mortífera. Según el
oráculo viviría muchos años siempre y cuando no se viera su propia imagen.
A los 16 años, la ninfa Eco, se enamoró de él. El joven la rechazó, tras lo cual la joven se
debilitó, su cuerpo se marchitó y sus huesos se convirtieron en piedra. Sólo su voz permaneció
intacta. Un día de verano Narciso descansaba junto a un lago de superficie cristalina que
proyectaba su propia imagen. Narciso quedó fascinado, enamorado de su propia imagen
reflejada en el lago; y no advirtiendo la diferencia entre él y el reflejo, porque nunca se había
visto, nunca había tenido la posibilidad de ver un reflejo de sí mismo; se aproxima al reflejo con
la intención de besarlo, cae dentro del lago y muere ahogado y se convierte en la flor del
narciso. La ninfa Eco es la que observa toda la escena en la cual Narciso se ahoga quedando
capturado por la belleza de su propia imagen.
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Freud en este artículo introduce la categoría de narcisismo. Esta noción no es una invención
freudiana, sino que el término narcisismus (del latín), (que procede del mito de Narciso) había
sido empleado ya en 1899 por Näcke (se dice neje) para referirse a un tipo particular de
organización de la vida sexual por la cual ciertos seres humanos daba a su cuerpo el trato que
en verdad debían darle a un objeto sexual ajeno, es decir que lo mimaban, lo acariciaban y se
complacían en el cuerpo de la misma manera en que se supone que todos esos despliegues
tendrían que estar dirigidos hacia un objeto ajeno.
En la concepción de Näcke, el término narcisismo constituía una perturbación, una patología
que era entendida como una forma de la perversión.
Para Näcke los homosexuales eran sujetos particularmente narcisistas, es decir que se
complacían en su propia imagen y en procurarse a través del cuerpo una serie de placeres que
en verdad tendrían que conseguir a través de objetos ajenos.
Freud va a reconceptualizar la noción de narcisismo: si uno observa la vida regular de los
seres humanos, advierte que algo de ese narcisismo (complacencia del Yo consigo mismo)
esta presente en todo; en la conformación psíquica de todos los individuos.
Este narcisismo se observa en la vida amorosa de los neuróticos, donde se advierte que
siempre hay un fragmento de amor de si mismo en el amor a otro.
En algunos casos puede adquirir un carácter patológico como en los parafrenicos, es decir de
los psicóticos, en los cuales aparece un delirio de grandeza por la cual ese YO aparece como
sobreinvestido de una omnipotencia de la cual carece.
Con lo cual ya narcisismo no remite a una patología, a una perversión; sino que constituye una
etapa regular/ normal de la evolución libidinal del individuo y es un estadio intermedio entre el
autoerotismo y el amor de objeto.
En algunos casos, remite a un tipo particular de relación de objeto narcisista o de forma de
satisfacción narcisista cuando están construidas a partir de la representación del YO, aunque
incluyan parcialmente al objeto.
Así como sucede en la represión, el narcisismo no esta presente en el origen.
No tenemos un conocimiento directo del primer momento en el cual el narcisismo se constituye,
como pasa con la represión primordial, la suponemos pero no la vemos en el momento en el
cual se constituye. En las neurosis ya la represión primaria está instalada con lo cual vemos los
efectos de la represión secundaria.
En las neurosis vemos los efectos de que el narcisismo se ha dado, el YO se ha constituido y
esto ha permitido el amor de objeto.
En las neurosis nosotros ya vemos los avatares del amor de objeto, y a partir de esos avatares
suponemos la existencia de un narcisismo inicial en el cual el YO se constituyó. Dado que tiene
que haberse conformado el YO para que haya neurosis.
A ese narcisismo inicial, a esa etapa inicial en la cual el YO se constituye como representación
unificada del sujeto se lo llama narcisismo primario: que corresponde a la colocación de la
libido autoerotica sobre la representación del YO de manera inicial.
En las neurosis ese narcisismo primario queda oculto (libido yoica), detrás de todos los
avatares de la vida amorosa (libido de objeto). En las neurosis nos encontramos con la libido
de objeto.
¿Cómo conocemos el narcisismo primario? A partir de procesos con los cuales el
narcisismo está involucrado, y que ya suponen la existencia de un YO. El conocimiento que
tenemos del narcisismo primario es una conjetura a partir de los efectos del narcisismo
secundario. A partir de una serie de fenómenos (normales y patológicos) que son la
manifestación del narcisismo secundario:
1. Parafrenias: campo de las psicosis (forma patológica del narcisismo secundario).
Por el nombre de parafrenias Freud designa al conjunto de las psicosis, que incluían en ese
momento la demencia precoz, la paranoia.
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Hoy la parafrenia no es el nombre de las psicosis sino una clase de psicosis.
En todas las psicosis frente a la imposibilidad por parte del YO de alcanzar la satisfacción
en un objeto, sentía una frustración, y se producía un retiro de la libido de los objetos del
mundo, se desinteresa, se extraña de los objetos del mundo; y esa libido que estaba puesta
en el objeto, se retira y retorna sobre el YO. Eso explica 2 fenómenos de la parafrenia:
1. Extrañamiento de la realidad: la pérdida del principio de realidad.
El sujeto se aliena respecto de lo real, se enajena. En “las neuropsicosis de defensa”,
planteaba que era una ruptura con la realidad, como la jovencita que bailaba y que no
venía el novio, operaba una defensa y como consecuencia de ese mecanismo el sujeto
se extrañaba de una fragmento de la realidad. Esto opera en la psicosis.
Ese primer movimiento de la psicosis, equivale en términos libidinales, a que esa libido
que estaba puesta en los objetos, es decir esa libido con la cual el psicótico investía la
realidad, se retira, con lo cual la realidad deja de resultar familiar, deja de ser percibida.
O sea que se produce un retiro de la libido de objeto.
Este primer momento es silencioso, mudo porque en general no se advierte a través de
la aparición de síntomas, los síntomas patognomónicos van a aparecer después.
Esta fase se caracteriza por la presencia de indicadores, como por ejemplo: el
aislamiento, la labilidad afectiva, el autismo.
Si la libido se retira del objeto, necesariamente retorna sobre el YO y eso explica el:
2. Delirio de grandeza: es decir que el YO pasa a quedar sobreinvestido con una libido
que ahora es narcisista. Tenemos en un segundo movimiento el sobreinvestimiento
narcisista: es decir el depósito de esa libido que antes estaba en el objeto ahora pasa a
ser el YO, el narcisismo.
Ese retiro de la libido sobre el Yo se lo llama narcisismo secundario.
Aparece del lado del YO un intento de curación, un intento de restituir nuevamente el
enlace a la realidad (al objeto), pero en la medida en que la realidad está perdida, el
enlace a la realidad se consigue a partir de crear una realidad sustitutiva y ahí es donde
aparecen los síntomas: delirios y alucinaciones. El delirio es un parche que se coloca en
el mismo punto donde se produjo la desgarradura con la realidad.
2. Enfermedades orgánicas: fenómeno físico normal. El interés del YO por el mundo decrece
cuando uno esta enfermo o cuando experimenta un dolor físico. Parte de la libido que
estaba depositada en el objeto exterior, abandona parcialmente al objeto para volver sobre
la parte del cuerpo que esta afectada.
En la enfermedad orgánica se advierte el narcisismo secundario porque ese fragmento de la
libido que estaba puesto en los objetos del mundo, en la enfermedad decrece y se
reconfiguran los investimientos libidinales.
También se puede ver al narcisismo secundario en la hipocondría, donde el interés no esta
puesto en la parte del cuerpo sino en la representación de la parte del cuerpo. Consiste en
una preocupación psíquica constante de padecer una enfermedad.
En narcisismo secundario también se puede advertir en otros fenómenos normales:
3. Vicisitudes de la vida amorosa: en la vida amorosa de los neuróticos, podemos advertir la
presencia de un narcisismo secundario, cuando el sujeto ama al objeto o deja de amarlo.
Cuando el Yo ama al objeto, el objeto queda investido, pero si lo pierde, lo abandona o la
dejan, esa libido tiene que volver necesariamente al Yo.
Presencia de un narcisismo secundario cuya libido va y viene de los objetos al Yo.
Duelo normal: se produce un retorno al narcisismo secundario, porque se retira la libido
que estaba puesta en el objeto y pasa ahora a investir las representaciones/ recuerdos/
huellas de ese objeto perdido. ≠ Melancolía: va a volver sobre el narcisismo.
Estado del dormir: se cancelan y retiran los investimientos del mundo, y esos
investimientos que se retiran de los objetos exteriores van a parar al deseo del dormir del
Prcc. Todo el interés del mundo en el estado del dormir recae sobre el deseo de dormir.
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Narcisismo secundario:
Es un proceso dinámico que explica el retiro parcial de la libido que estaba depositada en el
objeto (libido de objeto) y su retorno al interior del yo que queda nuevamente investido como
inicialmente lo estuvo. Es un estado transitorio en virtud de que el yo nuevamente vuelve a
reinvertir otros objetos.
Esto puede ser efecto de un proceso patológico, como en las parafrenias, puede ser efecto de
un proceso orgánico como una enfermedad, puede ser el efecto de un proceso de la vida
amorosa, puede ser el proceso normal del dormir o puede darse en los duelos con diferentes
destinos.
Presuponemos, en todo ser humano, el narcisismo primario que puede expresarse de manera
dominante en su elección de objeto. Se pasa del YO al amor de objeto eligiendo un objeto.
2 formas de elección de objeto:
1. Anaclítica o por apuntalamiento: anaclisis quiere decir apoyo. Elección que se apoya en
los primeros objetos de amor. Las personas encargadas de la nutrición, el cuidado y la
protección del niño devienen los primeros objetos de amor: la madre o sus sustitutos. El
niño (y el adolescente) elige sus objetos sexuales tomándolos de sus vivencias de
satisfacción infantiles. El objeto es sustituto de los primeros objetos de amor. Se ama al
otro, al objeto en la medida en que ese otro es el sustituto del primer objeto de amor.
Esta forma de elección de objeto, Freud considera que es la más saludable, porque el
objeto se ama en tanto objeto y en la medida en que ese objeto viene a sustituir a los
objetos primarios de amor que están prohibidos.
Predomina la libido objetal aunque ese objeto se encadena con los objetos primarios.
El YO elige desde el objeto, porque el objeto se encadena dentro de la serie de los objetos
primarios a los cuales sustituye
En esta clase de elección de objeto hay 2 variantes:
Según la madre nutricia.
Según el padre protector.
2. Narcisista: en las personas homosexuales y en los perversos, (cuyo desarrollo libidinal
experimentó una perturbación). No es excluyente de ellos.
El objeto no vale para el perverso en tanto tal sino en la medida en que produce una
satisfacción narcisista.
En la homosexualidad se elige a alguien semejante a si, pero esto no quiere decir que todos
los homosexuales tengan elecciones de objeto narcisistas. Tanto las elecciones de
homosexuales como de heterosexuales pueden ser por apuntalamiento o narcisistas,
dependiendo de que valor tenga el objeto para el sujeto.
El objeto no vale como sustituto de los objetos primarios ni interesa en sí mismo sino en la
medida en que es un reflejo del propio Yo. Se buscan a sí mismos como objeto de amor. El
Yo elige un objeto que reúne alguna particularidad que se le asemeja, con lo cual no ama al
objeto en sí mismo, ama a lo que de sí mismo encuentra en el objeto.
La elección es narcisista porque predomina la libido narcisista. El sujeto va a investir al
objeto con libido narcisista.
Hay 4 tipos, en la cual se elige según:
1. Lo que uno mismo es: se busca a uno idéntico a uno mismo, que el otro valga
como reflejo de mi.
2. Lo que uno fue: según la representación idealizada de la infancia, de lo que uno fue
en otro momento y ya ahora no es pero pretende reencontrar en el otro.
3. Lo que uno quisiera ser: el otro vale como un ideal respecto de mi, no importa
quien sea el otro, importa en la medida en que me refleja algo que yo quisiera.
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4. La persona que fue parte del sí mismo propio: se pretende recuperar en la
relación con un objeto esa misma relación infantil con la madre donde la madre forma
parte de uno, en la medida en que uno completa a la madre.
Todas estas formas de elecciones de objeto son narcisistas, aunque haya amor de objeto,
pero el acento esta puesto en el YO, el YO elige desde si mismo.
Es muy frecuente en las primeras elecciones de objeto amoroso, por ejemplo en la
adolescencia, que predominen las elecciones narcisistas y que después se sustituyan por
elecciones objetales.
El amor de objeto puede ser tanto objetal (por apuntalamiento) o narcisista.
Esta elección es inconsciente, no tiene nada de voluntario ni de deliberado.
Uno no decide si la elección de objeto es narcisista o por apuntalamiento.
En alemán el término elección es un término que se opone a necesario. No esta determinada
qué clase de elección de objeto va a desplegar el sujeto, puede ser una u otra, en ese sentido
es electivo. La elección es efecto de una construcción. Depende de las constelaciones
psíquicas con las cuales se ha ido construyendo el aparato. No es modificable la elección de
objeto una vez que se cristaliza.
Todo sujeto tiene abierto frente a sí ambos caminos para la elección de objeto.
El sujeto tiene 2 objetos sexuales originarios:
El mismo: si sigue amándose a si mismo, elección narcisista.
La mujer que lo crió: la madre es el primer otro, con lo cual si sigue amando a
sustitutos de la madre, elección objetal.
¿Sobre qué constelaciones se monta esta elección de objeto? Sobre un conjunto de
constelaciones que se designa como Complejo de Edipo inicialmente.
En la pubertad con la aparición de un nuevo objeto, el psiquismo va reactivando al objeto
primario, al primero que se armó y ahí se produce la reactualización del Complejo de Edipo,
choca contra la barrera del incesto y obliga ha amar a otros objetos, siguiendo elecciones
narcisista u objetales.
El término YO hasta 1914 tiene 2 usos en Freud:
1. YO para referirse a la persona, es decir de un modo descriptivo.
2. YO como una instancia al interior del aparato anímico.
En “las neuropsicosis de defensa” cuando Freud decía que un deseo chocaba contra el YO
oficial, no se refería a la instancia psíquica del YO, hablaba del individuo, es decir lo que más o
menos el individuo se considera que es.
En 1914, en “introducción del narcisismo”, el concepto de YO pasa a ser un contenido
psíquico, un conjunto de representaciones investidas de manera estable por la libido. Forma
una unidad, tiene una organización estable.
Lo que caracteriza al YO es que no es cualquier tipo de contenido mental, sino que es un
contenido psíquico con el cual el sujeto se identifica, es decir aquello que yo considero que soy.
Este YO es el que en la segunda tópica (1920) va a terminar de quedar definido como una
instancia del aparato. En este momento todavía no esta reformulada la tópica, este YO esta
ubicado al lado del sistema preconsciente y la conciencia.
Constitución del narcisismo: el Yo como objeto libidinal:
Constitución del Yo: Yo-Ideal e Ideal del Yo:
En la constitución del aparato psíquico al principio no hay ninguna unidad comparable al YO, es
decir que no hay YO desde el nacimiento. En el modelo del peine: al principio no hay más que
huellas, no hay YO ni represión.
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El Yo tiene que constituirse. Se constituye a contrapelo del autoerotismo, sucediendo a las
pulsiones autoeróticas que son primordiales y a su vez creando las condiciones del amor de
objeto. Las pulsiones son anteriores al Yo.
Ese narcisismo tiene que haberse constituido en un primer tiempo.
La constitución del narcisismo es el efecto del narcisismo primario, es el efecto de una nueva
acción psíquica que se agrega al autoerotismo y que tiene por efecto la conformación del yo.
El narcisismo primario surge a partir del narcisismo de los padres → fuente del narcisismo
infantil.
La actitud de los padres respecto de los hijos se caracteriza por una sobreestimación del hijo,
le atribuyen valoraciones, atributos y perfecciones de las cuales el niño carece.
El narcisismo primario es el efecto de la proyección sobre el niño del narcisismo parental.
Los padres proyectan sobre sus hijos sus propias expectativas narcisistas a las cuales ellos
mismo tuvieron que renunciar en virtud de que son adultos, con lo cual esas perfecciones que
ellos mismos ya no reconocen en sí mismos las proyectan en el hijo y la reactualizan en su hijo.
Ese narcisismo redivivo de los padres ahora en la persona del hijo.
Los padres ven en el niño una cierta prolongación de su propio narcisismo, ven una parte de si
mismos en el niño.
El niño debe tener mejor suerte que sus padres, no debe estar sometido a enfermedad, muerte,
renuncia al goce, restricción de la voluntad propia; debe cumplir los sueños y los irrealizados
deseos de sus padres, el varón ser un grande hombre y un héroe en lugar del padre y la niña
se casará con un príncipe como también en recompensa para la madre.
¿Cómo pasa ese narcisismo parental a los hijos? Por proyecciones.
¿Qué trabajo psíquico se tiene que cumplir dentro del aparato psíquico del niño para que el YO
se conforme? ¿Cuál es la acción/ operación psíquica por la cual el niño se conforma a ese
narcisismo parental? Es la “nueva acción psíquica” con la cual el niño asimila ese narcisismo
parental, se conforma, se ajusta a esas proyecciones, perfecciones que el otro le atribuye.
Para que esa conformación del YO sea posible, para que se de el pasaje de autoerotismo a
narcisismo, tiene que darse una complejización en la conformación psíquica, a esa
complejización Freud la llama una “nueva acción psíquica” o un nuevo acto psíquico.
Freud no va a decir en este texto cuál es esa nueva acción psíquica; pero se la puede extraer
de la teoría que él plantea.
Ese mecanismo psíquico fundamental que constituye al YO y por el cual el niño recoge todos
los enunciados que vienen de los padres se llama Identificación.
Freud no la define en estos términos en este artículo, pero da idea de este proceso.
¿En qué consiste la identificación? Consiste en la incorporación, al modo canibalístico como si
fuera una incorporación oral, de un atributo, carácter o cualidad de otro, de un objeto que pasa
a asimilarse como parte del YO, pero que a partir de esa incorporación ese atributo pasa a
formar parte del YO y deja de tener referencia al objeto.
El YO, en el narcisismo primario, se constituye por identificación a los enunciados que los
padres profieren en términos narcisistas a los niños. Esa identificación, en la medida en que
constituye el narcisismo primario, es un primer tiempo de identificación, entonces se llama
Identificación primaria.
Como resultado de la identificación primaria se conforma el narcisismo primario y por tanto el
YO como representación de sí.
Hay 3 tipos de identificaciones:
1. Identificaciones primarias.
2. Identificaciones secundarias.
Son identificaciones estructurantes, que forman parte de la organización del aparato anímico.
3. Identificación histérica: o al síntoma, que es solamente posicional. Una clase de
identificación transitoria.
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La nueva acción psíquica es la identificación primaria. Algunos autores plantean que esa nueva
acción psíquica podría ser entendida como la represión primaria.
Si el YO se constituye en el aparato a partir de la identificación primaria quiere decir que en ese
mismo momento tiene que clivarse el aparato en sistemas.
Solamente puede haber YO a partir de que se produzca el clivaje tópico en los sistemas
psíquicos, y se segregue el Icc como algo diferente del Yo. Sse sepulta el aotoerotismo →
contrainvestimiento de agencias representantes pulsionales primordiales que es correlativa a la
instalación de los primeros diques.
En el mismo momento lógico en el cual se organiza el YO como una totalidad, como una masa
de representaciones investidas narcisisticamente (del lado del Prcc), tiene que clivarse el
aparato, es decir tiene que constituirse la divisoria en tópicas.
La identificación primaria es correlativa en términos lógicos a la “represión primaria”, en un
mismo movimiento psíquico (a la vez) se produce la represión primaria en términos tópicos (se
cliva el aparato en sistemas) y la identificación primaria en términos narcisistas, en el plano de
la evolución de la libido (el Yo se constituye como una masa organizada).
Ese narcisismo primario, es primario porque:
Es primero en términos temporales.
A partir de él se origina/ conforma el Yo.
La representación del Yo como el Yo oficial, como aquello con lo cual el sujeto se identifica.
Núcleo del Yo: son identificaciones primarias, remiten al orden del ser, de lo que el sujeto es
en términos constitutivos. La identificación primaria es estructurante de la representación del
Yo. Son un conjunto de enunciados y representaciones a los cuales el Yo se ha identificado de
manera primordial y que designan la posición del sujeto en el mundo.
Son inmutables una vez que se instalan. Las identificaciones primarias no varían a lo largo del
tiempo salvo en patologías graves en las cuales ha habido un fracaso en la instalación de esas
representaciones, es decir, que lo que un sujeto es en el plano de la representación de si no
muta, es como una suerte de conglomerado estable. Los contenidos de la identificación
primaria permanecen estables a pesar de las transformaciones parciales del individuo.
En situaciones de normalidad, esa representación de sí permanece como un núcleo estable de
lo que llamamos la identidad.
Cuando se habla de la identidad, es decir, lo que cada uno es, que en última instancia es el
resultado de identificaciones primarias, es decir, el sujeto no nace con una identidad, la
identidad es el efecto de una construcción. Los psicoanalistas cuando hablan de identidad, se
refieren a identificaciones.
≠ Núcleo del Icc: son agencias representantes representativas de pulsiones autoeróticas
primordialmente reprimidas.
¿Qué características tiene esa primera representación del YO? Esa primera representación del
YO se ha constituido por identificación al narcisismo de los padres y por lo tanto es
omnipotente, es grandiosa, no tiene límites, provista de todas las perfecciones. A esa primera
representación del YO, producto de la identificación primaria del narcisismo parental, Freud la
va a llamar YO ideal, es decir que es el momento en el cual la representación del YO coincide
con el ideal narcisista de los padres, el YO es el ideal parental. Tiene que haber un YO ideal en
los primeros momentos de la vida que es la identificación a la representación omnipotente de
los padres, esa primera representación que el niño tiene de sí mismo.
Esas perfecciones omnipotentes es preciso que se constituyan en los primeros tiempos de la
vida para que el YO se conforme y por tanto la libido se deposite en el YO grandiosamente,
omnipotentemente.
Esa representación inicial del yo como grandioso, omnipotente, totalmente investido por libido
narcisista no se mantiene permanentemente porque para poder amar al objeto hay que perder
esa representación omnipotente, para que se instale la diferencia entre el yo y el objeto como
algo distinto de si mismo.
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Esa primera representación que es el YO ideal, en los momentos sucesivos de la vida, tiene
que estar sometida a frustraciones. Las frustraciones de la vida hacen que ese YO ideal vaya
minándose y se constituya una representación del YO real, ni tan maravillo, ni tan
extraordinario. Ese YO real aspirará a recuperar algo de esa omnipotencia infantil, pero en la
medida en que esa representación es irrecuperable, se desplazará a otra instancia psíquica
como un ideal que el yo no es pero al cual tiende a ser.
A esa representación ideal que el yo no es pero a la cual tiende y a partir de tender a esa
representación aspira a recuperar la omnipotencia inicial la designamos como Ideal del yo. Es
aquella representación a través de la cual el YO aspira a recuperar algo del YO ideal pero en el
futuro.
Este ideal del YO tiene que ver con lo que Freud llama la conciencia moral, con cómo el YO
debe ser. La conciencia moral tiene una función específica: se ocupa de medir/ comparar al yo
real con un ideal, que el yo no es pero que aspira a ser.
Ese ideal del YO es más tardío, es siempre una representación distante, es decir cuando el YO
real más se aproxima al ideal del YO, el yo experimenta un engrandecimiento, y el ideal del YO
más se corre. El ideal del YO permanentemente se distancia del YO real y hace imposible el
recupero del YO ideal. Esto que Freud en este texto llama el ideal del YO es un antecedente
del concepto de superyó.
El sentimiento de si mismo es la representación del grandor del yo, cuan grande se siente el
yo, es decir, cuan engrandecido está de libido narcisista.
Hay 3 fuentes del sentimiento de estima de sí mismo: (hoy autoestima)
1- Las satisfacciones de objeto, es decir, ser amado.
2- La omnipotencia corroborada por la experiencia, es decir, la aproximación al ideal.
3- Los logros y éxitos concretos que el sujeto tiene.
Con todo esto el narcisismo aumenta, la libido narcisismo aumenta y uno se siente mejor.
Por el contrario este sentimiento de estima de sí mismo disminuye cuando:
1- El sujeto no es amado.
2- Se distancia excesivamente del ideal, le resulta imposible llegar al ideal del yo, y en su
lugar a parece el sentimiento de inferioridad (consiste en el menosprecio del yo respecto
de su propio valor con relación a un ideal inalcanzable).
3- El sujeto no obtiene logros, ni éxitos, ni puede conseguir sus metas.
Teoría de la libido:
1º teoría pulsional: Freud divide entre 2 pulsiones:
AUTOCONSERVACIÓN O YOICA: pujan por conservar al individuo (hambre).
SEXUAL (LIBIDO: energía de la pulsión sexual, amor), aspiran a la reproducción.
↓
Hay 2 formas de libido:
1. Libido narcisista (yoica): la libido inviste al Yo.
2. Libido objetal: la libido inviste al objeto.
Para algunos autores esta diferenciación de Freud entre libido narcisista y libido objetal
constituye una 2º teoría pulsional que sustituye a la 1º (pulsiones de autoconservación y
pulsiones sexuales). La libido narcisista sustituye a la pulsión de autoconservación y libido
objetal recompone la pulsión sexual.
Con lo cual si esta es la 2º doctrina pulsional, la de 1920 sería la 3º (pulsiones de vida y
pulsiones de muerte).
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Para otros autores (Blestcher) esto no es una 2º teoría pulsional, sino que es una
complejización de la 1º, porque la libido narcisista y libido objetal son 2 formas de la pulsión
sexual, la pulsión de autoconservación sigue siendo pulsión de autoconservación en el plano
de la necesidad. La libido, es decir, la energía de la pulsión sexual puede investir tanto al Yo
como a los objetos, pero la pulsión de autoconservación sigue existiendo con independencia de
la libido.
Tiene que ver con qué estatuto se le da a la autoconservación, porque si la autoconservación
pasa a ser libido narcisista queda subsumida en el Yo, con lo cual el Yo toma a su cargo todas
las necesidades. La autoconservación es independiente, el hambre no depende de la libido
narcisista, el hambre es autoconservación, algo diferente es que uno se alimente para verse
lindo, que eso si sería libido narcisista.
Si yo arrastro la autoconservación me queda pura libido lo cual es contradictorio porque Freud
plantea que la libido es solamente la energía de una de las pulsiones, no es una energía
universal con lo cual si yo subsumo todo a libido no me queda otro plano que no sea sexual.
La libido es una sola. Es la misma libido invistiendo al objeto o invistiendo al YO. Su magnitud
varía de acuerdo a si es libido narcisista y libido objetal. Es decir que siempre hay libido
narcisista y libido objetal pero su magnitud aumenta o decrece dependiendo de cómo se
distribuya.
La libido no pasa de manera íntegra al amor de objeto; sino que cierto monto de libido
permanece siempre junto al Yo, cierta medida de narcisismo persiste aun en el más
desarrollado amor de objeto.
El Yo es un gran reservorio del que fluye la libido destinada a los objetos y al que ella refluye
desde los objetos.
Para la salud integral de la persona es esencial que su libido no pierda su plena movilidad.
Como se trata de una misma libido, la relación proporcional entre libido narcisista y libido
objetal se correlaciona, esto quiere decir que a mayor libido narcisista menor libido objetal y
viceversa.
Metáfora: la relación del YO con sus objetos, en términos de la libido, es análoga a la de la
ameba con sus seudópodos. Los seudópodos son las cilias con las cuales la ameba se
moviliza. Si uno ve el movimiento de las amebas, va a advertir que algunas de esas cilias están
volcadas hacia el exterior, pero siempre hay algunas que están replegadas y hay un
movimiento permanente de sustitución; y esto es justamente lo que explica el movimiento de
las amebas, algunas cilias se repliegan mientras otras avanzan y a la inversa.
Si la libido se encuentra en el YO, en el narcisismo, un fragmento de la libido inviste al objeto y
a la par un cierto investimiento del YO siempre se mantiene, de otra manera uno abandonaría
la representación de sí mismo y se fusionaría al objeto.
Cuanto más libido coloca en el objeto, menos libido tiene a disposición del YO y a la inversa,
cuanto más libido tiene a disposición del YO, menos libido queda a ser distribuida entre los
objetos.
Cuando un sujeto se encuentra enamorado, no hay momento en el cual su narcisismo valga
menos. En el enamoramiento es el momento de la vida amorosa donde existe más
investimiento del objeto, donde la mayor parte de la libido está puesta en el objeto, en
detrimento del Yo; ese objeto aparece como sobreinvestido de libido y a ese sobreinvestimiento
del objeto lo llamamos idealización.
Freud decía que el enamoramiento era como una especie de pequeña psicosis, porque
implicaba la pérdida de la realidad, el objeto aparecía con una sobreestimación que no le
corresponde, se le otorga cualidades de perfección que el objeto por sí mismo no tiene, pero es
efecto de la distorsión que la libido misma produce sobre el objeto.
El enamoramiento cae cuando cae la idealización, cuando empieza a imponerse en los
neuróticos el principio de realidad, ahí el objeto empieza a perder esa sobreestimación de la
cual estuvo dotado y hay 2 posibilidades:
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Cae el enamoramiento y fracasa el investimiento libidinal dando lugar a otra cosa como la
indiferencia y ahí se cancela el investimiento al objeto.
El enamoramiento se sustituya por el amor, que es un investimiento del objeto pero acorde
al principio de realidad.
El narcisismo es patológico cuando falta. Si no se constituye se tiene un aparato anímico
funcionando a nivel autoerótico. Una vez que se constituye, el carácter patológico dependerá
de su intensidad:
Un narcisismo excesivamente intenso es patológico porque no permite la derivación al
amor de objeto.
Un exceso de narcisismo puede permitir el amor de objeto pero a condición de que el
objeto reúna ciertas características que satisfagan más al narcisismo que al
reconocimiento del otro.
Cuando se constituye la identificación primaria, cuando la libido pasa a investir al Yo, Freud va
a designar a esa libido como libido narcisista. Si el narcisismo surge a partir de los padres, los
padres son parte del propio yo al principio.
Cuando hay una representación del Yo es posible que se pueda amar al objeto, es decir, que
se pueda pasar del narcisismo al amor de objeto.
El amor de objeto implica que ya tenemos reconocimiento del objeto en tanto otro, con lo cual
este objeto ya es diferente al Yo.
Ese pasaje no es absoluto, si bien las etapas se suceden unas a otras no se abandonan, el
autoerotismo no desaparece queda como modo de organización del Icc, cuando se ama al
objeto el narcisismo no se pierde, se distribuye la libido hacia el objeto pero nunca se
abandona totalmente el narcisismo primario en el amor de objeto, siempre una parte de sí tiene
que mantenerse investida para poder amar al otro, sino sería lo mismo que fusionarse al otro y
quedar absolutamente indiferenciado con el otro.
El objeto se va constituyendo por una serie de diferenciaciones progresivas del Yo, primero
como algo que está afuera, luego como algo que es no- yo y posteriormente como objeto,
como algo que está enfrentado a mí, diferente de mi.
Freud decía que esto aparece recién en la pubertad. Ya en la sexualidad infantil aparece una
primera organización en la cual se ama al objeto y eso es el Complejo de Edipo, es amor de
objeto, incestuoso, pero es amor de objeto. Ya en la infancia se va consumando una primera
elección de objeto, un primer amor de objeto del cual la pubertad será su reactualización.
El amor de objeto implica que una parte de esta libido narcisista en virtud de que pasa a
investir al objeto se trasmuda en libido objetal.
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