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Seguridad Vial: Introducción

La seguridad vial se refiere a las acciones y mecanismos que garantizan un tránsito seguro para todos los usuarios de la vía pública, incluyendo conductores y peatones. Se divide en seguridad activa, que involucra elementos que previenen accidentes, y seguridad pasiva, que protege a los ocupantes en caso de un accidente. La responsabilidad en la seguridad vial recae en todos los actores involucrados, desde legisladores hasta usuarios, quienes deben colaborar para mejorar la seguridad en las vías.

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Seguridad Vial: Introducción

La seguridad vial se refiere a las acciones y mecanismos que garantizan un tránsito seguro para todos los usuarios de la vía pública, incluyendo conductores y peatones. Se divide en seguridad activa, que involucra elementos que previenen accidentes, y seguridad pasiva, que protege a los ocupantes en caso de un accidente. La responsabilidad en la seguridad vial recae en todos los actores involucrados, desde legisladores hasta usuarios, quienes deben colaborar para mejorar la seguridad en las vías.

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Seguridad vial

Introducción
Quizás alguna vez escuchamos hablar sobre seguridad vial sin tener muy claro de qué se trataba:
¿será sobre la seguridad de los vehículos?, ¿sobre la seguridad en la vía pública? En realidad, es
un poco de todo eso, ya que trata de acciones y mecanismos que se utilizan para garantizar el
funcionamiento correcto del tránsito, para lo cual se aplican leyes, normas, tecnologías, etcétera.
Abarca a todas las personas que utilizan la vía pública, es decir, conductores, peatones,
acompañantes… y es muy importante que todos colaboren y sean responsables en el uso de la
vía, respetando las normas de tránsito.

1. Seguridad vial
Un domingo a la madrugada, un grupo de seis amigos sale de un boliche luego de estar
festejando el cumpleaños de uno de ellos. Todos consumieron alcohol, menos Carlos, porque se
estaba preparando para correr un triatlón, por lo que decidieron que fuese él quien manejara el
Fiat Palio de Luis.

Los cuatro jóvenes que subieron en la parte trasera no se colocaron el cinturón de seguridad, Luis
lo hizo y Carlos solo se puso la parte inferior de este. Apurados por llegar a destino, tomaron la
avenida principal de la ciudad, a unos 100 km/h. El auto tenía una luz delantera quemada y le
faltaba el espejo retrovisor del lado del acompañante.

Llegando a la calle que debían tomar para ir hasta la casa de uno de los chicos, Carlos dobló
hacia la derecha, sin poner la luz de giro, y entonces escucharon un fuerte ruido y un golpe.
Frenaron de golpe. Los cuatro amigos que iban atrás terminaron golpeados y con lesiones leves,
ya que, al ir sin cinturón, rebotaron dentro del habitáculo. Carlos se desvaneció, producto de un
fuerte golpe contra el volante, y terminó con un corte en la cabeza, ya que llevaba mal colocado el
cinturón. De a poco se bajaron asustados y vieron una moto caída sobre la vereda y un cuerpo
inmóvil a varios metros.

Algunos consideran que la seguridad vial está conformada por reglas y actitudes que son
necesarias para garantizar la seguridad de las personas en su condición de usuarios de la vía, ya
sea como peatones, conductores, acompañantes o pasajeros.

Las leyes y normas que regulan el tránsito, sumadas a la responsabilidad de cada persona en su
rol en la vía pública o privada, conforman el punto principal en la seguridad vial. Por eso es
importante que todas las partes responsables de lograr buenos resultados sean responsables, es
decir, todos los seres humanos, indistintamente de cuál sea nuestro rol. No importa si somos
quienes hacemos las leyes, quienes las hacemos cumplir, quienes debemos garantizar el buen
estado de la vía o simples usuarios, todos debemos sumar nuestro granito de arena para que la
seguridad vial sea una realidad.

Seguridad activa y pasiva


A lo largo de la historia, los vehículos han ido evolucionando tanto en confort como en capacidad,
reacción, estética, etcétera, pero el aumento de los accidentes de tránsito y sus consecuencias
han demandado un mayor esfuerzo en un punto en particular: la seguridad.

Cuando se habla de seguridad en los vehículos, en lo primero que pensamos es en el cinturón


de seguridad; sin embargo, es mucho más amplio, y por eso vamos a profundizar un poco más en
ello para conocer qué elementos hacen a la seguridad en los vehículos.

En primer lugar, debemos diferenciar entre seguridad activa y seguridad pasiva. En el caso que
planteamos al inicio, podemos observar dos situaciones puntuales que nos sirven para ilustrar
todo esto. El Fiat Palio en el que se trasladaba el grupo de amigos tenía una luz delantera
quemada y le faltaba el espejo retrovisor del lado del acompañante, lo cual se relaciona con fallas
en la seguridad activa; mientras que el hecho de que no todos hayan utilizado el cinturón de
seguridad nos ilustra una falla en la seguridad pasiva.

Por lo tanto, podemos decir:

Tabla 1. Seguridad de los vehículos.

TIPO DE ELEMENTOS O SISTEMAS


SEGURIDAD DEFINICIÓN QUE LA CONFORMAN
Es el conjunto de elementos del vehículo Sistema de frenos, luces,
ACTIVA que permiten su conducción de forma sistema de dirección,
segura. Su funcionamiento correcto evita neumáticos, sistema de
que se produzca un accidente. transmisión, etcétera.

La seguridad activa engloba todos los


elementos del vehículo cuya misión es
mejorar las condiciones dinámicas [de
este] para lograr que su respuesta a los
requerimientos del conductor sea siempre
la deseada por este, tanto en el control de
la trayectoria como en procesos de
aceleración y frenado. Por otra parte, la
mayor parte de la información necesaria
para desarrollar adecuadamente las tareas
de conducción es recibida por la vista, de
ahí que las condiciones de visibilidad
directa e indirecta (a través de retrovisores
o por otros medios tecnológicos) deben
permitir la observación de la totalidad del
espacio exterior, aunque esto no se logra al
cien por cien en todos los casos. Por
último, el mantenimiento de unas buenas
condiciones psicofísicas durante periodos
de conducción razonables también tiene
influencia en las condiciones de seguridad,
de ahí que las características de confort
puedan considerarse relacionadas con la
seguridad activa. (Aparicio Sánchez, 2011).

Es el conjunto de elementos que actúan Cinturón de seguridad, airbag,


PASIVA cuando se ha producido un accidente, sistemas de retención infantil
evitando o disminuyendo las lesiones o (SRI), casco, apoyacabezas,
daños que puedan recibir los involucrados paragolpes, carrocería y
en el hecho; es decir que su finalidad es bastidor, etcétera.
minimizar los daños que se puedan
producir como producto del accidente.

El principio fundamental de la seguridad


pasiva se basa en que el vehículo debe
proteger en cualquier momento la
integridad física de sus ocupantes cuando,
por la impericia, la imprudencia o el motivo
que fuere, se produce un choque o
atropello. Entendemos, entonces, que la
seguridad pasiva está orientada a disminuir
las consecuencias lesivas que se puedan
originar como resultado del siniestro vial.
(Aparicio Sánchez, 2011).

Fuente: elaboración propia.

Elementos que conforman la seguridad activa

Frenos: Deben garantizar detener el vehículo en una distancia mínima y mantener la


trayectoria deseada durante el proceso de frenado.
ABS (anti-lock braking system): El sistema antibloqueo de frenos permite que las ruedas
no se bloqueen al pisar el freno a fondo y que, de esta manera, la distancia de frenado sea
menor, gracias a lo cual se puede esquivar un obstáculo.

Se compone de un sensor que mide la velocidad de giro de cada rueda analizando su


situación y transmitiéndola a una unidad de control, la cual analiza la situación y ordena
inmediatamente aumentar o disminuir la presión de frenado sobre cada una de ellas, para
evitar que se bloqueen. (Bomberos Grupo/Subgrupo C2, 2018, p. 693).
Figura 1: Distancias para detenerse
Fuente: AprendEmergencias, s. f., [Link]

Dirección: “Es el órgano encargado de orientar el vehículo para conseguir que su


trayectoria se adapte al trazado de la vía y poder realizar las maniobras necesarias”
(Bomberos Grupo/Subgrupo C2, 2018, p. 693). “El giro de las ruedas mediante el volante es
asistido, haciendo que sea más suave a bajas velocidades y más dura a altas velocidades
para evitar que demos un volantazo y perdamos el control” (AprendEmergencias, s. f.,
[Link]
veh%C3%ADculo/).
Neumáticos: “Es la parte elástica del conjunto rodante y [la] responsable del
comportamiento dinámico del vehículo. Constituye el único punto de unión entre el vehículo
y el suelo. Sobre ellos descansa todo el peso del vehículo” (Bomberos Grupo/Subgrupo C2,
2018, p. 693). “De la calidad de los neumáticos y su buen estado y presión depende que
cumplan con su función, que es: soportar la carga, asegurar la trasmisión del esfuerzo
motor, dirigir el vehículo, ayudar a la estabilidad” (AprendEmergencias, s. f.,
[Link]
veh%C3%ADculo/).
Suspensión: “Está formada por el conjunto de elementos cuyas funciones son: suavizar la
transmisión de las irregularidades del terreno al habitáculo, permitir un buen agarre del
coche al suelo y mejorar la estabilidad [de este]” (Bomberos Grupo/Subgrupo C2, 2018, p.
694).
Alumbrado y señalización óptica:

La función de estos elementos es doble: por una parte, permite ver al conductor en
condiciones de poca iluminación natural… lo que tiene de frente y conducir con la máxima
seguridad. Para ver, los vehículos están dotados de luces altas, bajas y antiniebla.

Por otra parte, le permite ser visto por los demás usuarios de la vía, advirtiendo su
presencia, fijando su posición y evitando posibles colisiones. Para ser vistos cuentan con
las luces de posición, de gálibo, de niebla posterior, de frenado, de marcha atrás [y de
giro, entre otras]. (Bomberos Grupo/Subgrupo C2, 2018, p. 694).

Parabrisas:

Se trata de un cristal que se coloca en la parte delantera del automóvil, a través del cual el
conductor mira la carretera y su entorno. Es un complemento del alumbrado para tener
buena visión…

Debe permitir ver a través de él los objetos sin deformaciones y con la suficiente claridad.
Debe ser transparente y no modificar los colores. (Bomberos Grupo/Subgrupo C2, 2018,
p. 695).
Como vimos en el caso planteado al comienzo de esta lectura, el vehículo presentaba dos fallas
en su seguridad activa: tenía una luz delantera quemada y le faltaba el espejo retrovisor del
lateral derecho, lo que seguramente influyó en que Carlos no viera la moto que iba por ese lateral.

Elementos que conforman la seguridad pasiva

Cinturón de seguridad:

Es la medida más efectiva de todas las inventadas hasta la fecha; el uso del cinturón de
seguridad reduce en un 50 % la probabilidad de sufrir lesiones graves y lesiones mortales
en caso de accidente…

La finalidad es retener los cuerpos de los ocupantes del vehículo en caso de colisión,
vuelco o desaceleración brusca del vehículo, evitando que se desplacen y reciban golpes
en el interior o salgan proyectados al exterior. (Bomberos Grupo/Subgrupo C2, 2018, p.
700).
Figura 2: Cinturón de seguridad
Fuente: AprendEmergencias, s. f., [Link]

Sistemas de retención infantil (SRI):

Por ley, los menores que no alcancen los 1,35 metros de altura no pueden utilizar el
cinturón de seguridad del vehículo, ya que no se lo podrán ajustar bien y por ello deben
viajar con un sistema de retención infantil. Debes comprar una silleta adecuada a su peso
y estatura y que se ajuste bien al vehículo donde va a ir instalada. (AprendEmergencias, s.
f., [Link]
veh%C3%ADculo/).
Si se encuentra mal instalado, su eficacia es nula e incluso puede ser contraproducente. “Si se
usaran sistemas de seguridad especialmente diseñados para [los menores], se estima que se
podría evitar el 75 % de las muertes infantiles y el 90 % de las lesiones graves” (Bomberos
Grupo/Subgrupo C2, 2018, p. 702).

Airbag:

Se trata de una bolsa de tela que se hincha de gas en milésimas de segundo, y se sitúa
en el frente [o lo laterales] de los ocupantes [dependiendo el vehículo], en caso de
colisión. Su función es evitar que la parte superior del cuerpo… impacte contra el volante,
parabrisas, [puertas, etcétera]… También reduce el riesgo de heridas por cortaduras de
cristal procedente del parabrisas y disminuye el riesgo de lesiones cervicales. (Bomberos
Grupo/Subgrupo C2, 2018, p. 698).
“Son sistemas de retención suplementarios (SRS) al cinturón de seguridad, ya que están
sincronizados para trabajar juntos, es decir que un airbag no sirve para nada si no llevas el
cinturón puesto” (AprendEmergencias, s. f., [Link]
vial/sistemas-de-seguridad-en-el-veh%C3%ADculo/).

Figura 3: Airbag
Fuente: AprendEmergencias, s. f., [Link]

Bastidor y carrocería:

Es la parte que sufrirá en primer lugar las consecuencias de un posible impacto… [Su
función] es que sea [la] estructura del vehículo la que desborda la energía cinética,
deformándose de manera controlada en caso de choque y preservando un espacio de
supervivencia para los ocupantes que debe ser indeformable. (Bomberos Grupo/Subgrupo
C2, 2018, p. 697).
Figura 4: Chasis y carrocería

Fuente: AprendEmergencias, s. f., [Link]

Volante y columna de dirección:

En caso de colisión, constituyen un grave riesgo potencial de lesiones porque se


desplazan hacia el interior del coche o hacia el techo, mientras que el cuerpo del
conductor lo hace hacia adelante. [Por ello], se adoptó la solución de dividir la columna en
segmentos articulados, de forma que se pudiera replegar en caso de accidente sin llegar a
clavarse en el cuerpo del conductor. También se le añade un tirante adicional que la une
con el suelo, mejorando el control de la columna de dirección en caso de colisión frontal.

A la vez, se mejoraban los volantes mediante almohadillado, modificación de los radios y


disminución de la resistencia de la zona que pudiera impactar con el pecho de la persona
que conduzca. Se emplean materiales plásticos que sean capaces de absorber con su
elasticidad la energía producida en el impacto. (Bomberos Grupo/Subgrupo C2, 2018, p.
698).

Apoyacabezas: Nacieron como elemento de confort y no de seguridad.

No se instala para llevar la cabeza recostada en él, sino para sujetarla en caso de
accidente y proteger de las lesiones en el cuello.

En un choque, el cuerpo se desplaza hacia adelante bruscamente y luego retrocede hacia


atrás con gran violencia. La cabeza no realiza el movimiento del torso al mismo tiempo,
sino que se retrasa unos segundos. Además, el torso queda sujeto en el retroceso por el
respaldo del asiento, pero las vértebras cervicales pueden sufrir un fuerte e inesperado
movimiento de vaivén denominado “latigazo” si no hay instalados reposacabezas [o no se
los utiliza correctamente]. (Bomberos Grupo/Subgrupo C2, 2018, pp. 699-700).
Figura 5: Reposacabezas

Fuente: AprendEmergencias, s. f., [Link]


Protección contra el fuego:

Durante la colisión, el derrame de combustible y la existencia de focos de calor en


elementos mecánicos o eléctricos supone la existencia de riesgo de incendio que debe ser
evitada o minimizada. [Por ello], la protección del depósito de combustible es de la
máxima importancia a estos efectos. (Bomberos Grupo/Subgrupo C2, 2018, p. 700).
En el caso de los seis amigos, solo Luis iba con el cinturón correctamente colocado, el resto lo
tenía colocado en forma incorrecta o no lo usaba; esto propicia que se generen heridas de
consideración debido a los golpes entre las personas dentro del vehículo y con distintas partes
del habitáculo. Si hubiese sido un accidente con otras características, es muy probable que
alguno de los ocupantes hubiera salido despedido del vehículo por no usar el cinturón.

Actividad de repaso
¿Cuáles son los elementos o sistemas que poseen los vehículos y que,
con su correcto funcionamiento, permiten evitar la producción de un
accidente?

ABS.

Sistema de retención infantil.

Airbag.

Sistema de suspensión.

Luces.

Justificación

2. El hombre. Características del conductor y


características del peatón
Antes de comenzar a hablar sobre el ser humano y sus características como usuario de la vía, es
necesario que conozcamos de dónde surge y cómo se aplica esto.

Quienes transitamos somos las personas. Los medios que usamos para transitar por vía terrestre
son el propio cuerpo y el vehículo, en sus diferentes tipos y modalidades. El espacio para transitar
es diverso (vereda o acera, calzada, ruta, etc.) y a la vez conlleva una traza particular (avenida,
peatonal, rotonda, puentes, etc.), con sus características como dispositivos de control de tránsito,
obstrucciones, iluminación, volumen, densidad, etcétera.

Así, se pueden apreciar las muchas variables que existen al transitar. Pensemos que además se
entrecruzan, por lo que pueden darse en un mismo lugar y tiempo.

En un accidente de tránsito, intervienen tres elementos que se denominan de la siguiente


manera: factor humano, factor mecánico y factor ambiente (Montoro González, 1999). El primero
es el ser humano, el segundo es el vehículo y el tercero es la vía y su entorno, es decir, lo referido
a la infraestructura, la iluminación, el clima, etcétera. Este conjunto se conoce como trilogía vial o
triángulo accidentológico.
Veremos ahora que este popular triángulo es uno de los causantes de malos entendidos y
errores conceptuales.

Es frecuente oír hablar del “triángulo del accidente”, cuyos vértices son:

Factor humano-factor ambiental-factor máquina, o variaciones de estos nombres; muchas


veces vemos peritajes en los cuales se utiliza esta sistematización.

Factor humano: Considera la participación o incidencia del ser humano en el


fenómeno.
Factor ambiental (o entorno): Considera la participación o incidencia del camino y
los factores ambientales en el fenómeno.
Factor máquina (o automotor): Considera la participación o incidencia del rodado
en el fenómeno.

Así, el sistema de transporte está conformado por tres elementos: usuarios (elemento
humano), máquinas y ambiente (elemento vía o entorno).

En realidad, es casi unánime la adhesión a este paradigma.

Esta figura proviene del “triángulo del fuego” (carburante-comburente-calor).

En este caso el triángulo tiene sentido, ya que indica todos los elementos necesarios y
suficientes para producir y mantener una llama. (Si se elimina alguno de los “lados” —
elementos— no se puede producir el fuego, o se lo apaga. Todos los sistemas de extinción
de fuego se basan en esto). (Irureta, 2017, pp. 31-32).
Ahora bien, dejando un poco de lado este debate (no significa que nos vamos a olvidar de él, sino
que te animamos a leer todo ese capítulo de Irureta [2017] y buscar otros autores para ver sus
posturas y sacar tus propias conclusiones), vamos a profundizar un poco en algunas
características que las personas, en su rol de usuarios de la vía pública, deberían poseer.
Respecto del factor humano, este se muestra como el de mayor importancia en caso de
situaciones de riesgo o choques, ya que el avance tanto en el diseño de la vía y el control
del ambiente como el de la seguridad del vehículo han hecho posible una reducción de
errores y fallas.

Sin embargo, debemos aclarar, y es importante no dejar de lado, que, por ejemplo, obras
de responsabilidad estatal o privada, como suelen ser las banquinas y su mantenimiento,
que corresponden al ángulo de lo ambiental, muchas veces no son tomadas en cuenta a
la hora de analizar factores incidentes en un choque. Otro hecho en el que debemos
reparar es que algunas industrias automotrices, factor mecánico, privilegian el
equipamiento de seguridad en sus choches más caros sobre los vinculados con el confort
y la estética. Esta situación también suele ser olvidada, quizá por no ser tan aparente
como quien maneja un volante. Poder ver estas diferencias incidirá luego en que el factor
humano, que deberá ser usuario de espacios y vehículos, reclame y elija por su seguridad.
Cuidar, en definitiva, su seguridad y la de los demás permite estar involucrado en aquello
que es su diario quehacer, su continua situación de exposición en el desplazamiento
cotidiano. (Crescente et al., 2014, p. 70).
Podemos decir que existe un amplio rango de habilidades relacionadas con su capacidad para
ver, oír, sentir, procesar y reaccionar ante la información que recibimos. En algunos casos, dichas
habilidades se encuentran afectadas por el consumo de alcohol, psicofármacos, drogas,
cansancio, enfermedades, etcétera.
La forma de conducir depende de numerosas variables; además de los conocimientos,
influyen aptitudes físicas y psíquicas, y situaciones particulares que pueden
ocasionalmente modificar dichas capacidades.

Todo ello hace que el comportamiento de un conductor no sea constante, no solo porque
un mismo conductor puede actuar diferente en distintas circunstancias ante un mismo
hecho, sino también por las diferencias existentes entre un conductor y otro, lo que motiva
que algunos conductores sufran accidentes en las mismas situaciones en las que otros no
lo harían.

El comportamiento de los peatones es aún menos predecible que el de los conductores.


Además, es mucho más difícil regular el movimiento de los peatones que el de los
vehículos. (Berardo, 2004, p. 4).
Dentro de las funciones visuales, algunas tienen una mayor influencia en el rendimiento y en el
tiempo de reacción frente a un posible peligro. Estas son: agudeza visual, error refractivo, campo
visual, recobro del deslumbramiento, visión del color, visión de contraste, capacidad de
acomodación, visión binocular, visión en profundidad, adaptación a la oscuridad, destellos
luminosos, entre otras.
Las personas, frente a diferentes estímulos, reaccionamos de forma refleja; por ejemplo, cuando
nuestra mano se acerca al fuego y sentimos el calor, la alejamos antes de tomar conciencia de lo
sucedido. Esta situación se da porque nuestro cuerpo reacciona frente a los estímulos y, a través
de los nervios sensoriales, llega a la médula espinal, quien manda la orden a los músculos
correspondientes para alejar la mano, mientras que también envía la información al cerebro,
donde se toma consciencia de lo sucedido. Todo ese proceso se da en 0,1 segundos,
aproximadamente.

Lo mismo sucede cuando estamos conduciendo y, por ejemplo, quien viene adelante frena de
golpe, por lo que debemos reaccionar a tiempo para evitar colisionar. El problema surge cuando
hay algo que afecta nuestra reacción, como el alcohol, las drogas, las enfermedades, el
cansancio, etcétera.

Estudios muestran cómo varía el tiempo de percepción y reacción bajo los efectos de algunas
sustancias. A continuación, veremos algunos casos:

Alcohol: Es común escuchar sobre cómo influye la ingesta de alcohol en la conducción


específicamente en el tiempo de reacción. Unas pruebas realizadas determinaron que, con
solo el 0,1 % de concentración de alcohol en sangre, el tiempo de reacción se incrementó a
0,97 segundos en promedio, mientras que las pruebas realizadas a personas sin alcohol
dan un promedio de 0,77 segundos. Es decir que, bajo el consumo de alcohol, hubo un
incremento del tiempo de reacción del 26 %.
Marihuana: Se comprobó que su consumo incrementa el tiempo de reacción. Los
resultados obtenidos muestran que las personas a las que se les administró un placebo
tuvieron un tiempo medio de 1,08 segundos, mientras que aquellos que estaban bajo los
efectos de la marihuana tuvieron una media de 1,18 segundos; es decir, hubo un
incremento del 10 %. Un dato no menor es que también se encontró un incremento en los
errores de identificación.
Influencia de la fatiga: Hay evidencia que muestra un gran aumento del tiempo de
reacción en períodos prolongados de viaje, lo que se relaciona con la disminución de
atención y ensoñaciones.

Tabla 2. Características de quienes transitan.


Fuente: Crescente et al., 2014, p. 71.

Cuando estudiamos al ser humano dentro del contexto de la accidentología, debemos distinguir
“entre error humano y las limitaciones del ser humano. Las limitaciones se refieren a todas las
ocasiones donde las capacidades mentales y físicas son inferiores a las requeridas por una tarea”
(Mangosio, 2002, p. 14).

Según Reason, en los errores humanos, las acciones planeadas pueden fallar en sus objetivos
por tres razones:

1. Las acciones no se realizan como fueron planeadas: El desliz (que está relacionado
con la atención) y el lapsus (que está relacionado con la memoria).
2. El plan en sí mismo era inadecuado (equivocación, en sus dos categorías,
relacionadas con el conocimiento y relacionadas con las reglas).
3. Desviaciones del plan original (violaciones). (En Mangosio, 2002, p. 14).

Para ir finalizando con esta lectura, podemos analizar una vez más el accidente planteado al
comienzo. Más allá de las fallas en la seguridad activa del vehículo (luz quemada y faltante de
espejo retrovisor), hubo imprudencia por parte de todos los que subieron al Fiat Palio esa noche.
A pesar de que Carlos no había consumido alcohol y de que fue quien condujo esa madrugada,
no se colocó correctamente el cinturón de seguridad y excedió la velocidad de circulación
permitida; los chicos que iban en el asiento trasero no se colocaron el cinturón, sumado a que
excedían la cantidad permitida de ocupantes para ese vehículo. El cansancio después de tantas
horas sin dormir influye en el tiempo de percepción-reacción del conductor.
Todas las que hemos visto hasta aquí han sido pequeñas cosas que sumaron para que sucediera
el accidente. La seguridad vial comienza desde nosotros mismos, siendo responsables y
conscientes al momento en que nos convertimos en usuarios de la vía pública. Hasta el más
pequeño detalle, como cruzar la calle por las esquinas y no a mitad de cuadra, hace la diferencia.
Debemos tener presente que cualquiera de nosotros puede ser partícipe de un accidente, y por
ello es tan importante que empecemos a cambiar nuestra forma de transitar.

Referencias
Aparicio Sánchez, M. J. (2011). Tema 19: Regulación de sistemas de seguridad activa y pasiva
en general. Cinturón de seguridad. Sistemas de retención infantil. Recuperado de
[Link]

AprendEmergencias. (s. f.). Sistemas de seguridad en el automóvil. Recuperado de


[Link]

Berardo, M. G. (2004). Accidentes de tránsito. Análisis pericial científico-mecánico. Córdoba, AR:


Mediterránea.

Bomberos Grupo/Subgrupo C2. (2018). Pruebas psicotécnicas. Sevilla, ES: Rodio.

Crescente, S. S., Danelón, S. M., Messina, A. B., Sáez, J., Esteo, P., Santana, V. B.… Suari,
S. A. (2014). El hombre como eje del tránsito. Características del usuario de la vía pública. En
Conductas seguras y saludables en tránsito vial: aporte de la psicología del tránsito en Argentina
(pp. 65-79). Buenos Aires, AR: Federación de Psicólogos de la República Argentina.

Irureta, V. (2017) Accidentología Vial Científica. Buenos Aires, AR: Cathedra.

Mangosio, J. (2002). Investigación de accidentes. Recuperado de


[Link]

Montoro Gonzáles, L. (1999). Seguridad Vial, el factor humano de las nuevas tecnologías.
Madrid: Intras.

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