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Capítulo Espacio Rural

La Geografía Rural estudia los espacios rurales, caracterizados por baja densidad de población y predominancia de actividades agrícolas. En la actualidad, estos espacios están en transformación, con la inclusión de actividades no agropecuarias y un aumento en la movilidad territorial. Además, se reconoce la necesidad de redefinir lo rural, considerando su multifuncionalidad y la interacción con lo urbano.

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Capítulo Espacio Rural

La Geografía Rural estudia los espacios rurales, caracterizados por baja densidad de población y predominancia de actividades agrícolas. En la actualidad, estos espacios están en transformación, con la inclusión de actividades no agropecuarias y un aumento en la movilidad territorial. Además, se reconoce la necesidad de redefinir lo rural, considerando su multifuncionalidad y la interacción con lo urbano.

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GEOGRAFÍA RURAL: Los espacios rurales: territorios productivos en

transformación1

1. Características generales de los espacios rurales

La Geografía Rural es una subdisciplina dentro de la Geografía que estudia los


espacios rurales, que son espacios producidos socialmente y cuyas transformaciones
comenzaron desde que existe la agricultura. Esta concepción implica que el espacio
no es un objeto dado, preexistente a la acción humana, sino que se produce social e
históricamente. Una definición de Clout (1975) señalaba que la Geografía Rural “Es
el estudio del uso social y económico de la tierra y los cambios espaciales ocurridos en
territorios de baja densidad poblacional”. Entonces, tenemos tres elementos básicos
que caracterizan a la mayor parte de los espacios rurales en el mundo: la baja
densidad de población, la preeminencia del entorno natural sobre el artificial y el
predominio de actividades productivas de tipo primarias, fundamentalmente agrícolas.

No obstante, en el mundo actual existen una amplia variedad de conceptos y sentidos


sobre lo rural, así como también una diversidad de valoraciones (Castro, 2018).
Históricamente, por ejemplo, se asoció el término rural como lo opuesto a lo urbano.
Esta connotación asoció determinadas actividades (principalmente las agrarias) y usos
de este espacio como sinónimos de “rurales” y opuestos a lo “urbano”. El origen de
esta conceptualización se remonta a la dependencia que las áreas rurales
comenzaron a tener respecto de las áreas urbanas luego de la revolución industrial
del siglo XVIII, la cual provocó la migración de campesinos a las ciudades, al mismo
tiempo que comenzaron a destinarse estas áreas exclusivamente para la producción
de materias primas.

Actualmente encontramos una diversidad de usos y actividades en las áreas rurales,


como aquellas que están ligadas al consumo de naturaleza: el turismo rural,
actividades recreativas y de ocio; residenciales y también de uso industrial, las cuales
se radican fundamentalmente en las áreas periurbanas, o también llamadas de borde
o de contacto entre lo rural y lo urbano. En términos de superficie, la mayor parte de
los espacios rurales se destinan a actividades agrarias: agricultura, ganadería,
silvicultura, fruticultura, horticultura. Otros usos que también se desarrollan en áreas
rurales son las actividades mineras, la caza y la pesca, la explotación forestal.

1
María Laura Visintini. Integrante del Departamento de Geografía de la Facultad de Humanidades y
Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral.

1
Estos cambios recientes se producen por el acelerado proceso urbanizador y la
conformación de zonas metropolitanas, lo cual constituye uno de los fenómenos
espaciales y sociales más representativos del siglo XX. Los investigadores refieren a
algunos cambios en los usos de los espacios rurales -tradicionalmente asociados con
el uso agrario- que comenzaron en Europa y en los EEUU desde fines de los años 50
y comienzos de los 60, y que desde mediados de los años 90 se están desarrollando
en países de América Latina -Argentina entre ellos. Estos cambios hacen repensar la
idea de lo rural como sinónimo de agrario (Castro, 2018; Pérez, 2001; Piñeiro, 1999):
1- La aparición en ese ámbito de actividades no agropecuarias como industrias y
servicios, lo que conlleva una pluriactividad y multiocupación de la población rural
en otras actividades.
2- La revalorización del campo como lugar de residencia.
3-La aparición de otros usos que le otorgan una multifuncionalidad a los espacios
rurales, como la valorización paisajística y cultural, y con ello la ampliación de las
actividades ligadas al ocio y a la conservación ambiental como objetivo de la
instalación humana.
4- Los cambios de residencia y el progresivo aumento de la movilidad territorial de una
población antes considerada como casi inmóvil.
5-El surgimiento de “Nuevas ruralidades Solidarias” integradas por movimientos
sociales campesinos. que con una visión comunitaria trabajan en la transición
agroecológica y en el desarrollo de prácticas ambientalmente sostenibles.
Estos cambios acontecen principalmente en zonas rurales que se encuentran en áreas
de borde o de encuentro entre lo rural y lo urbano, conocidas también como
periurbanas. Ávila Sánchez (2009) señala que se trata de espacios que no tienen
límites geográficos bien definidos y en los que además “ocurre una intensa
transformación de las áreas agrícolas periféricas hacia usos discontinuos del suelo
urbano-rural” (2009: 95). En estas zonas conviven una multiplicidad de usos y por lo
tanto, la coexistencia de diferentes actividades, actores e intereses, principalmente los
de tipo residencial con los de tipo productivos (Giarraca, 2001).

2
Figura 1
Loteos urbanos sobre campos agrícolas.

Fuente: Visintini, M. L. (2023), loteos rurales en Colonia Ensayo (Dpto. Diamante, Entre Ríos)

Entonces, ¿cómo se definen los espacios rurales?

Cada país adopta una definición particular, no obstante, estas definiciones parten de
un concepto específico En el caso de nuestro país, la definición de lo rural fue
establecida por el INDEC y tiene en cuenta dos criterios concurrentes para definir
población urbana y rural: el carácter agrupado o disperso del asentamiento y, el
concepto de localidad, es decir el tamaño de la aglomeración. A partir de ello definen
como población urbana a aquella que reside en localidades de 2.000 y más habitantes,
y como población rural a la que vive dispersa en el campo o concentrada en
localidades de menos de 2.000 habitantes (Castro - Reboratti, 2008).

Las conceptualizaciones actuales sobre los espacios rurales proponen superar la vieja
visión dicotómica rural/urbano para optar por teorizaciones más complejas, que
contemplen las realidades heterogéneas y el continuum o gradiente de situaciones,
como mencionan varios autores y autoras que estudian la temática (Castro, 2018;
Gaviria Gutierrez,2009; Barsky, 2005). A su vez, el estudio de los espacios rurales
debe combinar diferentes aspectos, como los económicos, políticos, sociales,
culturales y ambientales.

2 Factores o condicionantes de las actividades agrarias y no agrarias en los


espacios rurales.
Si bien la diversidad de usos es creciente, la mayor parte de los espacios rurales se
destinan a actividades primarias, y dentro de ellas a la producción agrícola. No
obstante, no toda la superficie terrestre es apta para producir ya que se requieren de

3
determinadas condiciones para hacerlo. Siguiendo a autores como Marquez
Fernandez (2000) o Molinero (1990), los condicionantes que influyen en la posibilidad
de producir o no se pueden clasificar en tres grandes grupos: naturales, sociales,
socioeconómicos y políticos

Entre los condicionantes naturales, podemos mencionar: el clima y tres de sus


elementos principales: la temperatura, las precipitaciones y el viento; la topografía o el
relieve, que actúa como un factor de alteración de elementos como la temperatura y
precipitaciones, ya que la temperatura media desciende 1°C cada 180 metros y
establece un piso térmico para los cultivos; el suelo, que es la parte de la corteza
terrestre con capacidad de mantener la vida vegetal y animal, y que por los caracteres
físicos y químicos que posee cada parte del planeta, da lugar a que vivan
determinados grupos de plantas y no otras. Todos estos condicionantes naturales o
ecológicos son interdependientes y dinámicos en tiempo y espacio y vulnerables a las
acciones sociales.

Entre los condicionantes sociales está la demografía, ya que la presión demográfica


que puede generar la necesidad de una extensión y/o intensificación de los cultivos
para cubrir las necesidades de alimentación, vestido y vivienda de la
población. Aunque la distribución de la población rural es compleja y desigual.

En cuanto a los condicionantes socioeconómicos y políticos podemos mencionar


la propiedad de la tierra. Dependiendo de la persona jurídica que tiene el control de
la tierra, la propiedad puede ser colectiva o de control público por un Estado; las
llamadas tierras fiscales son un ejemplo de ello. También existen otros tipos de
propiedades colectivas, como el caso del aprovechamiento colectivo del suelo propio
de algunos países de África o de algunos grupos campesinos e indígenas de América
Latina. La propiedad privada, en cambio, refiere a aquellas explotaciones que, bajo el
sistema capitalista, pertenecen a personas individuales o empresas.

Otro condicionante socioeconómico es el tipo de régimen de tenencia de la tierra,


es decir la relación que existe entre el propietario y el que la trabaja, que a su vez
puede ser una persona física o jurídica. Si coinciden quién trabaja la tierra con quien
es el propietario, se trata de un régimen directo; en caso de no coincidir, es un
régimen indirecto. Los más comunes son: el arrendamiento, que consiste en la
firma de un contrato por el que el campesino explota una tierra ajena mediante el pago
de una renta; y la aparcería, que es un sistema de contrato agrario por el cual el

4
propietario cede la tierra a un campesino para que la explote y a cambio recibe la parte
de producción que se haya estipulado en concepto de renta.

Otro elemento que influye es el tamaño de las explotaciones. La clasificación más


tradicional discrimina entre latifundios (grandes propiedades), minifundios y propiedad
media. Este aspecto se relaciona a su vez con el tipo de políticas que se lleven
adelante en relación a la distribución de la tierra, interviniendo el Estado con reformas
agrarias o políticas de desarrollo. Tanto el acceso e incorporación de tecnologías
como a los mercados también constituyen condicionantes de las actividades que se
desarrollan en los espacios rurales.

3- Tipos de sistemas productivos Para caracterizar los tipos de sistemas


productivos se han tenido en cuenta determinados factores, relativos al destino de los
productos, las características de las explotaciones, la intensidad en el uso de los
recursos, entre otros.

Según la finalidad o utilización de aquello que se produce, podemos hablar, por un


lado, de actividades de mercado o comerciales, y por otro lado, de subsistencia.
En el primer caso, la finalidad es insertar aquello que se produce en los mercados, ya
sean nacionales o internacionales, con el fin de generar ganancias.

En el segundo caso, suelen ser pequeños productores, cuya producción se destina


mayoritariamente al consumo de los propios grupos familiares (autoconsumo).

De acuerdo a la forma e intensidad del uso de la tierra, se distinguen los sistemas


intensivos de los extensivos.

En el caso de los intensivos, se busca un mayor aprovechamiento de tierra, la que


puede ser escasa en términos relativos. Esto se puede lograr a partir de la
incorporación de mucha mano de obra que trabaja de forma continua, o también se
puede lograr a partir de la tecnología. Podemos hablar de sistemas intensivos
bastante heterogéneos, como por ejemplo la agricultura intensiva del cultivo de arroz
de algunos países de Asia o la ganadería intensiva moderna, como el caso del feed
lot, que es un sistema de engorde intensivo que consiste en encerrar a los animales
en corrales donde reciben el alimento a través de comederos generando en un plazo
más corto de tiempo mayor producción de carne. Es una tecnología de producción de
carne con los animales en confinamiento, y dietas de alta concentración energética y
alta digestibilidad.

5
Los sistemas extensivos, en cambio, se asocian a mayores extensiones de tierra y a
una incorporación mucho menor de trabajadores, y mayor de maquinaria. Sin
embargo, esta relación no es lineal, ya que también podemos encontrar sistemas de
agricultura de subsistencia de grandes extensiones con escasa tecnificación. La
ganadería de tipo extensiva, son sistemas pastoriles donde el ganado ingiere el forraje
natural y ningún suplemento artificial.

De acuerdo al aprovechamiento que se realiza del agua, se distinguen sistemas


agrarios de secano y de riego. Los de secano son aquellos que se basan
únicamente en el aprovechamiento del agua proveniente de las precipitaciones. En
cambio, en la agricultura de riego, como el agua de lluvia suele ser escasa para cubrir
las necesidades de humedad de los cultivos, se utilizan sistemas de riego artificiales.
Los sistemas de irrigación pueden abastecer a los cultivos por infiltración o
aspersión.

Molinero caracteriza grandes sistemas agrarios del mundo en base a su dinámica


socioeconómica y a las estructuras espaciales que crean. Puede hablarse, a grandes
rasgos, de sistemas más tradicionales que se asocian a los a saberes ancestrales, y
otros más modernos, generalmente caracterizados por el uso de innovaciones
tecnológicas, como maquinarias o biotecnología.

Cabe mencionar que los sistemas agrarios tradicionales han sido afectados por
cambios profundos derivados del sistema de relaciones nacionales e internacionales,
del crecimiento demográfico, de la integración más o menos fuerte con el comercio
mundial, o de la puesta en práctica de los programas de desarrollo rural orientados al
autoabastecimiento en regiones tradicionalmente acuciadas por el hambre. Es el caso
de, por ejemplo, el sistema de cultivo itinerante o la propiedad colectiva de la tierra en
África.

3. Las transformaciones de la agricultura sobre los espacios rurales


La agricultura fue la primera actividad social transformadora del ambiente y su
desarrollo fue acompañando los cambios en el desarrollo de tecnologías y de la
población. A lo largo de la historia estos cambios pueden resumirse en diferentes
etapas:
a. La primera revolución agrícola data del neolítico (10.000 años a 15.000 años
A.C) y dio comienzo al llamado sedentarismo agrario (Fernandez Durán, R.;
Gonzalez Reyes,2014), en la zona llamada Cercano Oriente, en el mar de
Galilea-Israel, donde se encontraron los primeros restos de cebada silvestre y
trigo. Las primeras prácticas productivas estuvieron basadas en la tala y la

6
quema de especies y en el desarrollo de los primeros sistemas agrarios
hidráulicos, es decir, la producción sobre áreas inundables. Ejemplo de estos
sistemas fueron los desarrollados por las sociedades fluviales en los valles de
río Indo y el río Nilo. Otras regiones que comenzaron a desarrollar las primeras
agriculturas fueron el imperio Inca en América y las regiones de Europa
septentrional, Asia Central y Oriente Próximo-Sahara-Sahel. También las
regiones tropicales húmedas de China, Vietnam, India, Tailandia, Madagascar,
Indonesia o costa de Guinea.
b. La segunda Revolución Agrícola se produjo entre los siglos XVIII y XIX,
donde se pasó de una economía de subsistencia a producir para la economía
de mercado. En dicho contexto, se introdujeron técnicas y procesos nuevos: la
sustitución el sistema trienal2 por el cuatrienal, se introdujo la rotación de
cultivos y las especies forrajeras a gran escala para alimentar el ganado, se
generalizó el uso del arado de hierro y maquinarias como las primeras
sembradoras, y, al mismo tiempo, se establecieron las redes comerciales a
nivel planetario, donde algunos países basaron su economía en la exportación
de materias primas y otros a manufacturarlas.
c. La conformación de una agricultura moderna e industrializada se dio entre
el SXIX y 1944. Se produjo gracias a la revolución del transporte, a la
incorporación del petróleo como fuente energética básica y de la electricidad
como vector, al crecimiento demográfico y al desarrollo de nuevas técnicas en
la agricultura americana y europea. El período de entreguerras fue de gran
crecimiento principalmente para la agricultura norteamericana, que pudo
generar excedentes, ampliar los mercados y reducir los costes de producción.
d. Entre 1944 y 1970, el contexto de posguerra requirió de la generación de
mayores niveles de productividad3 y se produjo una nueva revolución ligada a
la producción agrícola que profundizó los anteriores cambios. Se la conoce
como Revolución Verde y consistió en la incorporación de nuevas tecnologías
a la actividad agraria, especialmente el desarrollo de variedades de alto
rendimiento (VAR) y mejoras en dos cereales básicos: trigo y arroz. También la
incorporación de fertilizantes, riego, plaguicidas. Se pensaba que
introduciendo estos cambios (financiados por los países desarrollados) se
resolvería la problemática del hambre en el tercer mundo. Si bien aumentó la

2
Durante la Edad Media, en las regiones de la Europa Atlántica, se cultivaba cereal de invierno en la primera parte
del año, un cereal de primavera la segunda parte del año y al final del año de barbecho. Su aplicación se
fundamentaba en que la alternancia de plantas de diferentes familias y con diferentes requerimientos nutricionales
dentro de un mismo terreno evitaba la degradación del suelo y la progresión de infecciones.
3
Significa la posibilidad de producir más con menos factores de la producción (tierra y trabajadores)

7
producción, estos cambios trajeron consecuencias ambientales en países muy
vulnerables, además de profundizar las desigualdades sociales. Los países
donde se desarrollaron las primeras pruebas fueron México en 1952 (maíz),
India en 1955 (trigo)y Filipinas en 1962 (arroz).
Estas innovaciones fueron desarrolladas por grandes empresas, también llamadas
corporaciones. La mayoría ubicadas en EE. UU, comenzaron a dominar el mercado
mundial de productos agrícolas alimentarios (cereales, azúcar, bebidas), y también
productos no alimentarios), semillas, agroquímicos, maquinarias, datos informáticos,
seguros climáticos y agrícolas. Actualmente las más importantes son Syngenta y
Chem-China, DuPont y Dow Agroscience, Monsanto-Bayer.
Figura Nº 2:

8
Fuente: Atlas del agronegocio (2018)

¿Cómo lo hicieron?, a través de la colocación de sus excedentes en el mercado


externo y a políticas como los subsidios a la producción agrícola o el Dumping (vender
a un precio inferior al del mercado) y de esta manera proteger a sus producciones y
productores.
Después de la Guerra de Vietnam, hacia 1976 Monsanto presenta al mundo el
herbicida más vendido de la historia: el Round Up4 (glifosato) un herbicida capaz de
terminar con las especies que puedan competir con aquello que se quiere cultivar.

4
Es el nombre comercial. Es un herbicida a base de glifosato, atrazina y otros elementos.

9
Posteriormente y durante los años 80´se produce la última Revolución agrícola
llamada también biotecnológica que se basa en la incorporación de Organismos
Genéticamente Modificados (OGM) a la producción agrícola. Un ejemplo de ella es la
soja RR (Round up Resistant) cuya modificación genética le permite resistir al glifosato
y que fueron incorporados progresivamente en países como Estados Unidos, Brasil y
Argentina. También se fueron desarrollando variedades genéticamente modificadas de
maíz, algodón y trigo.
La distribución de las producciones mundiales de alimentos, como se observa en el
mapa los países productores de cereales y oleaginosas son , los países Un fenómeno
característico de la agricultura industrializada es el desarrollo de monocultivos que se
desarrollan bajo un modelo extractivista dirigido a la exportación de recursos naturales.
Los tres principales ocupan vastas regiones de América Latina, Africa y Asia, con tres
especies: la caña de azúcar, muy utilizado en la industria agroalimentaria, la palma
africana para producir aceite de palma utilizado por la industria alimentaria y
cosmética, y la soja transgénica, utilizado para producir harina de soja, pellets, aceite
de soja y biodiésel. (Castro, Villadiego, Moreno Alcojor, 2019)

Figura Nº 3:

Fuente: Atlas del agronegocio (2018)

Una de las consecuencias económicas y sociales fue la dependencia alimentaria de


los países no agrícolas y la profundización una estructura de la producción polarizada:
áreas de sobreproducción y áreas deficitarias. A la vez, los países con agriculturas
campesinas poco mecanizadas se volvieron más vulnerables y comenzaron las crisis
de seguridad alimentaria, cuya manifestación más extrema son las crisis alimentarias

10
como las hambrunas, desnutrición y subnutrición que se produjeron en distintas
regiones, principalmente en Africa (Sudan, Etiopía y somalía), Asia (India, Bangladesh)
y que han requerido de asistencia/ayuda humanitaria y que según la FAO, se estima
son 800 millones de personas las que no comen lo suficiente. A contrapelo, en los
países con sobreproducción y más ricos se van incrementando problemas en la salud
como la obesidad, el sobrepeso, la diabetes crónica por el exceso de calorías y grasas
saturadas en las dietas, sobre todo en las infancias provenientes de alimentos
ultraprocesados. Consumidores y asociaciones civiles llevan adelante protestas y
reclamos que apuntan a visibilizar el modelo productivo bajo la consigna de que
consumir es un acto político. El etiquetado frontal se considera una conquista en pos
de los derechos de los consumidores acerca de saber qué están hechos los alimentos.
(Castro, et al. 2019)
Mapa del hambre
Grafico N° “Personas con hambre en el mundo” (en millones)

Regiones/años 2015 2019


América Latina 39 48
Africa 217 250
Medio Oriente 27 30
Fuente: Martín Caparrós: El hambre (2014)

El modelo agroindustrial en América Latina se profundizó en la mitad del siglo XX y


significó un cambio importante en la estructura agraria, aunque tiene sus orígenes en
el desigual reparto de la tierra que se produjo durante la conquista y colonización por
parte de españoles y portugueses. Originalmente fueron las plantaciones de caña de
azúcar, algodón, café que dieron lugar al desarrollo de las economías coloniales y que
modificaron radicalmente los paisajes y la biodiversidad. Siglos más tarde, algunos
estados y organizaciones sociales han luchado por revertir este reparto, y se dieron
algunos procesos como las reformas agrarias (México, Perú, Bolivia), la colonización
oficial o la apertura de la frontera agropecuaria. Algunas implicaron revueltas sociales
y otras la formación de movimientos políticos que llevaron adelante las
reivindicaciones, como el Movimiento de los Sin Tierra en el sur de Brasil, cuando los
pequeños productores locales fueron desplazados por los grandes productores de
trigo y soja.
La subsistencia de las agriculturas campesinas-familiares en este esquema mundial
depende

11
de programas y políticas de ayuda estatal así como también de las resistencias
campesinas, ya que siguen un modelo productivo que no puede responder a las
demandas actuales, por contar con poco capital y por verse progresivamente
dominado por los otros actores que participan en el medio rural: los empresarios, las
grandes empresas integradas que incorpora a estos grupos sociales como reserva de
mano de obra.

Figura Nº 4:

Fuente: Programa Mundial de Alimentos (ONU) 2021. Disponible en


[Link]

4. Los espacios rurales de Argentina


Una de las características distintivas de los espacios rurales de Argentina es la
heterogeneidad en cuanto a los usos, el régimen de tenencia de la tierra, el rol del
Estado, las prácticas productivas, la disponibilidad de recursos (equipamiento,
conectividad, tecnologías), la cantidad de habitantes y los impactos que estos usos
provocan sobre los ambientes. Por otra parte, producto de la herencia histórica del
proceso de ocupación y reparto de tierras, la estructura agraria es desigual y
altamente concentrada. Esto se evidencia en los resultados definitivos del último
Censo Nacional Agropecuario publicados en abril del año 2022 en lo que respecta a la
disminución de las explotaciones agropecuarias (EAPs). En el cuadro N° 1

12
observamos en valores absolutos y relativos cómo fueron disminuyendo las EAPs a lo
largo del tiempo. ¿Cómo ocurre este proceso? La tierra no desaparece, lo que cambia
es el tamaño de las explotaciones: las pequeñas explotaciones, es decir las que tienen
menos de 50 y 100 has. van desapareciendo y aumentan las grandes explotaciones
de más de 500 y 1000 has.

Cuadro N°1:
Evolución de las Explotaciones Agropecuarias (EAPs) en los Censos Nacionales
Agropecuarios 1988-2018

Años censales 1988 % 2002 % 2008 % 2018 1988-2018

Cantidad de EAPs 421221 -20,82 333532 -24,72 251082 -5,77 236601 -43,83

Fuente: Elaboración propia en base a los resultados de los Censos Nacionales Agropecuarios.

Otra característica distintiva es la baja proporción de población residiendo en áreas


rurales y además su progresivo despoblamiento, junto con el aumento de la población
que reside en áreas urbanas (Ver gráfico N° 1).

Gráfico N° 1:
Evolución de la población urbana y rural en Argentina entre 1970 y 2020.

Fuente: CELADE. Boletín demográfico N° 76. 2005.

13
Si nos atenemos a los resultados de los últimos censos nacionales de población, en
1991 la población rural representaba el 13,4% del total; en 2001 de 10,6% y en 2010 el
8,9% de población. En 2022, aunque aún no están disponibles los datos del censo, las
proyecciones indican que está en un 8%. Esto quiere decir que el porcentaje de
población urbana en nuestro país ronda el 92%. Este porcentaje está muy por encima
de la media mundial (54%) y por encima de la media de Europa (75%), de Estados
Unidos (82,2%). El descenso de la población rural es progresivo y una de las
principales causas es la urbanización. Las provincias con más éxodo rural en
Argentina son Buenos Aires, Chaco, Santa Fe y Córdoba y en general se explica por
los procesos de concentración de la propiedad y aplicación de tecnologías que fueron
reemplazando mano de obra.

Cuadro N° 2:
Participación de la población rural (% sobre la población total) 1895-2010

Años censales 1895 1914 1947 1960 1970 1980 1991 2001 2010 2022

Total País 63 47 38 28 21 17 13 11 9 8

Fuente: elaboración propia en base a datos censales

En relación a la heterogeneidad de los espacios rurales, debemos tener en cuenta que


ésta responde a la historia de nuestro territorio, específicamente en relación a qué
recursos fueron valorizados en diferentes momentos, así como también con la
diversidad de relieve y el clima que tiene el país. El resultado es una geografía
agraria diversa y compleja.
Haciendo una síntesis de lo anterior y fundamentalmente de acuerdo con el tipo de
producción predominante, Silli (2012) identifica tres zonas en Argentina:
1-una de producción intensiva, de regadío o bosque, en donde se incluyen desde los
cinturones hortícolas ubicados en los periurbanos de las grandes ciudades como La
Plata, Santa Fe, Rosario, Mar del Plata, donde se producen tomates, morrón, ají,
cebolla, papa y legumbres, a la fruticultura en el Alto Valle de Río Negro, la producción
cañera en Tucumán, a la producción de vides, olivos, frutos secos en los oasis
cuyanos estructurados con sistemas de riego en Mendoza, San Juan, La Rioja, Salta y
Catamarca; los cultivos perennes de cítricos (limón y naranjas) en Tucumán y Entre
Ríos respectivamente; en el NEA la yerba mate, té, tabaco y banana localizados en las
provincias de Corrientes, Formosa y sobre todo Misiones; hasta la actividad forestal
que se desarrolla en las provincias de Misiones y Corrientes, donde se cultivan

14
coníferas, eucaliptus para la producción de celulosa y madera. También hay
producción de madera proveniente de bosques naturales, como el caso del monte
chaqueño (oeste de Chaco y Formosa) y de la selva misionera.
El segundo tipo productivo, es la zona de tipo extensiva que representa la mayor parte
de la superficie cultivada del país, donde se producen cereales y oleaginosas. Esta
producción liderada por empresas de gran tamaño, se caracteriza por un modelo
productivo de tipo agroindustrial que utiliza gran cantidad de insumos (semillas,
fertilizantes, agroquímicos) y que se intensificó en los últimos 30 años. Este proceso
de agriculturización producido fundamentalmente por la sojización, ocupa toda la
región pampeana y avanza hacia las regiones extrapampeanas, representando

Figura Nº 5:

Fuente: Silli, et al. (2015) pág. 107

15
alrededor del 70% de la superficie cultivable del país, lo que permite afirmar que se
trata de un monocultivo. Los factores que explican el proceso pueden resumirse en: el
aumento de la demanda externa de este producto por parte de algunos países de
la Unión Europea y de China, el aumento de los precios internacionales de estos
productos llamados commodities, así como también las condiciones agroclimáticas
aptas para su desarrollo, que se complementan con la incorporación del llamado
paquete tecnológico. Dicho paquete tecnológico se basa en la introducción de
organismos genéticamente modificados, como la soja transgénica, junto con el
desarrollo de tecnologías de proceso como la siembra directa y el uso de
agroquímicos. Finalmente, la capacidad financiera y técnica de algunos productores
para llevar adelante estas innovaciones.

Figura Nº 6:

Fuente: Mapa del área sembrada con soja como porcentaje de la superficie del departamento o
partido en 2017 (Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario)

16
5. Los conflictos ambientales y socio- territoriales asociadas
Es importante recordar que toda práctica productiva genera un impacto en el
ambiente, una transformación. En el caso de las prácticas agrícolas, precisamente se
trata del reemplazo de un ecosistema natural por otro con fines productivos, para la
satisfacción de necesidades. El grado de impacto varía en función de la intensificación
de estos reemplazos, la escala de los mismos y el tiempo de desarrollo que tienen
dichas prácticas. Por otra parte, hay diferencias regionales en estos procesos, en
América Latina la expansión territorial sobrepasó a al intensificación como herramienta
para obtener mayor producción. La progresiva incorporación de tierras agrícolas es
uno de los fundamentos del crecimiento agrícola.
La deforestación de montes y bosques nativos para la implantación de cultivos, así
como el deterioro de pastizales por prácticas como la ganadería, han reducido la
biodiversidad, y actualmente se han perdido en Argentina más del 70% de los bosques
nativos.
La contaminación de aguas subterráneas por la progresiva incorporación de
sustancias químicas.

El deterioro y degradación de los suelos: se produjo en parte por el peso de las


actividades productivas basado en la alternancia entre agricultura y ganadería con la
utilización hasta fines de los 70´ de un sistema de labranza convencional, derivó en
esta problemática. A partir de los años 80´ se adopta el cultivo continuo con un nuevo
sistema, la siembra directa acompañada del uso masivo de herbicidas, plaguicidas que
constituyen un conjunto de procesos físicos como la erosión eólica e hídrica, la
salinización, la alcalinización y la pérdida de las cualidades físico-químicas del suelo.

El conflicto por el acaparamiento de tierras es un proceso que se produce a escala


global y que consiste en la adquisición (compra, arrendamiento, concesión) de
superficies de más de 1000 has. de tierras, ya sea de capitales extranjeros o
nacionales” (Costantino, 2019). Las causas de este fenómeno se relaciona con el
contexto de crisis global del sistema de acumulación capitalista y el crecimiento del
comercio de carbono y extracción mineral, el uso de la tierra para la conservación y
el turismo y la creciente demanda de cultivos industriales/flexcrops o cashcrops
(cultivos flexibles o de caja rápida), cultivos alimenticios como la palma, la soja, y
cultivos forestales. Las conflictividades territoriales que genera tiene relación con la
progresiva expulsión de los pequeños productores y la pérdida de biodiversidad a
causa de la deforestación para la implantación de estos cultivos.

17
Bibliografía
Atlas del agronegocio 2018- Le Monde diplomatique (Fundación Heinrich Böll, la
Fundación Rosa de Luxemburgo, Amigos de la Tierra (Alemania), OX fam Alemania,
Germanwatch)

Avila Sanchez, (2009): Periurbanización y espacios rurales en la periferia de las


ciudades. En Revista Estudios Agrarios. N° Pp. 93-123.

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