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Motivos Puros para Servir a Dios

El documento explora la importancia de servir a Dios con motivos puros, destacando cómo muchas acciones pueden estar motivadas por el deseo de agradar a los hombres en lugar de a Dios. Se enfatiza la necesidad de autoevaluación y sinceridad en los motivos detrás del servicio, y se menciona que servir con la motivación correcta es una bendición tanto para uno mismo como para los demás. Finalmente, se recuerda que aquellos con corazones puros serán bienaventurados y verán a Dios.
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Motivos Puros para Servir a Dios

El documento explora la importancia de servir a Dios con motivos puros, destacando cómo muchas acciones pueden estar motivadas por el deseo de agradar a los hombres en lugar de a Dios. Se enfatiza la necesidad de autoevaluación y sinceridad en los motivos detrás del servicio, y se menciona que servir con la motivación correcta es una bendición tanto para uno mismo como para los demás. Finalmente, se recuerda que aquellos con corazones puros serán bienaventurados y verán a Dios.
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¿Cuáles son los motivos por los que servimos al Señor?

(Joyce Meyer – Libro “De mujer a mujer”) Dios comenzó a tratar conmigo
acerca de los motivos hace muchos años cuando acababa de iniciar
mi ministerio. Ésta fue una lección nueva para mí. Yo era una obrera.
Siempre estaba ocupada con alguna clase de proyecto, y gran parte de
mi trabajo involucraba actividades de la iglesia que se habrían
considerado “buenas acciones”. Cuando Dios comenzó a cavar más
profundo en el por qué detrás del qué, empecé a darme cuenta de que
mucho de lo que hacía parecía ser para los demás, pero en realidad era
para mí. Me hacía ver buena… me hacía sentir bien acerca de mí misma.
Eso hacía que tuviera favor con las “personas apropiadas”.

Aprendí que mucho de lo que estaba haciendo no era hecho en


obediencia a Dios. Yo era una persona que agradaba al hombre. Hacía
muchas cosas porque otros pensaban que debería o lo esperaban de mí.
Sentí como si toda esta “nueva verdad” estuviera derrumbando mi vida,
especialmente cuando Dios llegó al punto crucial de que no quería que
yo hiciera nada a menos que mis motivos sean puros.

¿Qué pasaría si Dios nos dijera: no quiero que me sirvas más en


ningún ministerio o en ningún lugar donde tus motivos no sean
puros?

Después de un corto período de tiempo, me sometí a Dios y tuve


motivos puros, pero no sucedió rápidamente. Puedo decir
categóricamente que cambié de gloria en gloria, poco a poco. Lleva un
largo tiempo volverse lo suficientemente sincero con uno mismo para
enfrentar la verdad acerca de los motivos. Luego lleva aún más tiempo
estar dispuesto a dejar las antiguas formas.

Jeremías 17.9-10 nos provee entendimiento en cuanto a lo difícil que es


realmente conocerse a sí mismo. “Nada hay tan engañoso como el
corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? Yo, el SEÑOR,
que examino los pensamientos y escudriño las intenciones del corazón;
para darle su merecido a cada uno, la cosecha de las acciones que
sembró».

Recuerdo ahora, y me doy cuenta de que en muchas de mis “obras de la


carne”, Dios estaba tratando de hacerme saber que mis motivos no eran
correctos, que mis obras no le estaban agradando ya que no eran
realizadas con un corazón puro.

¿Cuán puros son tus motivos?


Observá por qué haces las cosas. No vivas en un remolino de hacer, sin
detenerte nunca a preguntar si sus actos realmente complacen a Dios

(Devocional – Ricardo Arana “Servir a Dios con pasión y excelencia sin


morir en el intento) Servir a Dios con la motivación correcta es siempre
una bendición para tu vida y para quienes te rodean. Los creyentes
debemos estar siempre atentos al estado de nuestro corazón y de
nuestros pensamientos y no permitir que motivaciones incorrectas
comiencen a guiar nuestra vida.

Efesios 6:6 habla de que no debemos servir al ojo, esto significa servir
con la motivación de ser vistos, el Apóstol Pablo dice que quienes esto
hacen buscan agradar a los hombres en vez de a Dios.
(Efesios 6.6-8 “No sean de los que trabajan bien sólo cuando el amo los
está observando, para quedar bien con él. Trabajen como si lo hicieran
para Cristo, cumpliendo de todo corazón la voluntad de Dios.
Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los
hombres, sabiendo que el Señor recompensará a cada uno por el bien
que haya hecho, sea esclavo o sea libre.”)

Antes de conocer a Jesús me dedicaba a la música como guitarrista y


para el tiempo que comencé a asistir a las reuniones me di cuenta de
que hacían falta músicos. Mientras el ministerio de alabanza adoraba yo
me imaginaba tocando con ellos, pensaba en lo bien que sonarían si yo
estuviera ahí, me imaginaba la sorpresa que se llevaría la congregación,
los músicos y el pastor cuando se dieran cuenta de mi talento,
fantaseaba pensando en los elogios y el reconocimiento que recibiría.
Tenía una motivación incorrecta.

En vez de pensar en poner mi talento al servicio de la Iglesia y de mis


hermanos creyentes, yo quería impresionar a todos. En vez de servir a
Jesús por amor y gratitud y con el único objetivo de que Él recibiera la
gloria, inconscientemente yo quería recibir esa gloria. Tengo que
reconocer que Dios tuvo que trabajar fuerte esa área en mi vida para
que yo aprendiera la humildad y comenzara a servir a Dios de corazón
con el objetivo de que Él y nadie más fuera admirado.

Cuida tu corazón de las motivaciones incorrectas en el área del servicio,


es Jesús el que debe brillar, es Jesús el que debe ser admirado, es Jesús
el que merece todo el honor. Sirve con el anhelo de que brille Jesús
siempre. Mengüemos para que Él crezca.

(Joyce Meyer) Creo firmemente que Jesús merece que le sirvamos con
corazones y motivos puros. A mi carne puede no gustarle pero mi
espíritu se regocija. Hay un precio que pagar pero las recompensas son
ricas. Dios es un inversor. Él estuvo dispuesto a pagar el precio para
redimir a los suyos. ¿Nosotros estamos dispuestos a pagar el precio para
tener pureza en nuestra vida, pureza en los motivos, pensamientos,
actitudes, palabras y acciones? Recordá que Mateo 5.8 promete que los
puros de corazón serán bienaventurados porque ellos verán a Dios.

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