ACT RUPTURAS
ACT se centra en fomentar la aceptación de las emociones y pensamientos difíciles de
manejar, reconociendo que son experiencias naturales e inevitables que hacen parte
de la vida de todas las personas y que paradójicamente al intentar evitar dichas
emociones se hacen más fuertes y por ende más difíciles de controlar o regular. El
objetivo de ACT es que el paciente o consultante asuma, acepte y se responsabilice de
sus reacciones problemáticas y adquiera el compromiso de actuar en la dirección
elegida por él mismo de acuerdo a sus valores, creencias y metas. Desde esta
perspectiva, la terapia hace referencia a identificar lo que es valioso en la vida de cada
persona y así poder construir conductas que van dirigidas hacia esa dirección (Hayes,
2004).
Conforme a lo anterior Hayes, (2004), recalca que para ello el terapeuta debe
incentivar repertorios psicológicos flexibles mediante 6 dimensiones y sus respectivas
técnicas:
1. Aceptación: reconociendo y aceptando los pensamientos y emociones difíciles
tal y como lo son: el dolor, la tristeza y el enojo en lugar de luchar contra ellos e
intentar eliminarlos.
2. Defusión-cognitiva: separase de los pensamientos y creencias problemáticas
reconociéndolos como situaciones mentales y no como una verdad absoluta,
3. Conciencia del momento presente: aprender a soltar el pasado y conectarse
plenamente con las experiencias del aquí y el ahora,
4. Dimensión del yo: cultivar la capacidad de observar y estar consciente de los
pensamientos, emociones y sensaciones propias sin identificarse completamente con
ellos,
5. Conexión con valores: comprometerse e identificarse con los valores personales
y utilizarlos como guía para tomar decisiones o dar dirección a la vida del paciente,
6. Compromiso con la acción: tomar acciones congruentes con dichos valores y
comprometerse en utilizar comportamientos que conlleven a una vida satisfactoria y
significativa.
Como se mencionó anteriormente, ACT busca principalmente la flexibilidad en los
repertorios psicológicos con el fin de que los seres humanos tengan más recursos para
adaptarse a los diferentes momentos del ciclo vital o a eventos inesperados como es
una ruptura amorosa. Para Boss (2008), los conflictos y las rupturas de pareja son uno
de los temas más comunes en las consultas de psicología. La ruptura amorosa se puede
definir en el momento en que dos personas que mantenían una relación amorosa
deciden separarse o ya no estar juntas. Algunos autores lo describen como un duelo
ambiguo en donde se experimentan estados afectivos y Según lo afirmado por Pozos,
Rivera, Reyes & López (2013), superar una ruptura amorosa no es un proceso lineal y, a
diferencia de un duelo tras la pérdida de un ser querido durante las rupturas de pareja,
en algunos casos se puede presentar una esperanza reforzada por la idea de “poder
volver” o motivada por el comportamiento ambivalente de la ex pareja que sigue en
contacto, dificultando aún más el proceso de afrontamiento.
Según Sánchez y Martínez (2014), existen cuatro fases que experimentan las personas
que están atravesando por una ruptura amorosa donde la primera etapa es la
negación o el shock emocional y suele aparecer cuando la ruptura es inesperada por lo
que se genera incertidumbre y confusión frente a la novedad; la segunda es la etapa de
culpa o tristeza, donde se presentan episodios de hostilidad y pensamientos de
minusvalía, la tercera etapa es la del miedo, autodestrucción y mucho dolor, donde se
presenta desesperanza y la ausencia de emociones
positivas como el entusiasmo o el bienestar psicológico. La cuarta etapa es la de la
aceptación y perdón, donde se asume la perdida de la pareja y las expectativas de los
proyectos a futuro con esa persona, surge el perdón por las cosas desagradables que
sucedieron en la relación y se acepta la perdida de la misma. Es importante aclarar que
una ruptura amorosa es diferente dependiendo del ciclo vital en el que se encuentra la
persona, no es lo mismo experimentar este evento en una persona que tiene 20 años a
una persona que tiene 40 años de edad, por tal motivo las características del duelo van
a depender particularmente de muchos factores como lo son la existencia de hijos o
mascotas en común y la etapa del ciclo vital.
Ferreiro, (2020), añade otras dos etapas a las anteriormente mencionadas y explica a la
quinta etapa como: la etapa de aprendizaje y superación, durante esta etapa se
aprende a identificar lo que ha pasado, es una etapa que permite conocerse a sí mismo
e identificar lo que se está dispuesto a aceptar en relaciones futuras para no repetir
patrones. Finalmente, la sexta y última etapa es el ser capaz de no sentir ninguna
emoción o impacto desagradable relacionada a la expareja, se caracteriza por poder
neutralizar la carga emocional que se tiene por la expareja.
PRÁCTICA DE LOS VALORES
Nuestros valores son nuestras raíces invisibles y profundas que
influyen en nuestros
principios de actuación, motivan nuestros actos, determinan lo que
conseguimos, afectan a la manera en la que tenemos de percibirnos a
nosotros mismos e intervienen en cómo nos desarrollamos.
La delimitación de nuestros valores a veces nos resulta complicada y
una tarea algo
abstracta. Para ello identificaremos y concretaremos cuales son:
¿Qué considero yo importante? Ejemplos: la transparencia, la
serenidad, la prudencia.
Tus valores actúan como filtros mentales y afectan a las
representaciones que te
haces del mundo en cada momento. Este ejercicio se puede afinar
aún más si lo
aplicas a distintas áreas de nuestra vida.
¿Qué considero yo importante en una relación de pareja? Ejemplo:
La fidelidad, la confianza, el respeto.
¿Qué considero yo importante en el trabajo? Ejemplo: La
coherencia, la seguridad, la
libertad.
Una vez que tengas tus listas de valores aplicadas a diferentes
parcelas de tu vida, puedes preguntarte por qué son importantes para
ti cada uno de esos valores. Las respuestas pueden llevar dentro más
valores en los que ni siquiera habías pensado.
Por ejemplo:
¿Por qué es importante para mí el respeto en una relación de
pareja?
• Porque supone la valoración del otro.
En esta respuesta se aprecia que el reconocimiento y la escucha son
partes esenciales de una sana relación de pareja para la persona que
ha contestado a la pregunta.
Ahora vamos a priorizar tus valores.
De todos los valores que tienes, ¿cuál consideras como más
importante para ti?
¿Qué valor ocupa ahora una posición relevante en mi vida tras la
ruptura de pareja? Ejemplo: La familia.
Esta práctica te sirve para saber qué te mueve, para valorarte, para
conducirte con
fluidez y equilibrio en el caos emocional y para activar las llamas que
le van a ir dando
calor a tu corazón. Estás recogiendo la leña para sacarte la sensación
de frío que anida
dentro de ti.
LIBERADOR DE LA IRA
Repítelo constantemente durante unas tres semanas a la misma hora,
en el mismo lugar y siguiendo el mismo ritual.
1. Preparamos el espacio escogido atenuando las luces para crear
una atmósfera íntima que nos ayude a conectar con nuestro
estado de ánimo.
2. Encendemos una vela y la colocamos enfrente de donde nos
vayamos a sentar. Cogemos un cojín, nos acomodamos,
cerramos los ojos y comenzamos a respirar serenamente.
(respiración diafragmática)
3. Poco a poco traemos los recuerdos traumáticos de nuestra
relación, entramos en la rabia y la ira que albergamos tras la
ruptura. Dile a esa rabia que es bienvenida, que la aceptas y
que no la vas a negar. Dile que la comprendes y que estás
dispuesto a dejarla hablar. Anímale con confianza a que se
exprese. A partir de aquí toma conciencia de tus pensamientos,
creencias, actitudes, emociones, sentimientos, proyecciones y
conclusiones.
4. Ahora imagina que la luz de la vela que te está
acompañando en este ejercicio forma un círculo
luminoso y dorado que os contiene a ti y a tu
rabia. Ese círculo es tu espacio íntimo de sanación
y liberación. Ahí dentro estás a salvo. Ahí dentro
no va a ocurrir nada que tú no quieras que
suceda.
5. No desatiendas tu respiración y completa
mentalmente la frase «Tengo rabia por...». Añade
todas las respuestas que salgan de tu interior. No las reprimas,
no escondas nada y no tengas prisa por acabar. Tus respuestas
son todas válidas y tienen sentido. Algunas serán abstractas,
otras serán más concretas.
«Tengo rabia por tantos años de sufrimiento.»
«Tengo rabia porque siento que renuncié a parte de mí
en esta relación.»
«Tengo rabia por haberte hecho un regalo en tu último
cumpleaños.»
«Tengo rabia por haber cambiado mis vacaciones por ti
este verano.»
«Tengo rabia por haberte creído cuando me prometiste
que no había nadie más.»
6. Una vez que hayas finalizado con la lista, repite tres veces esta
afirmación, mientras sigues enfocado en tu respiración:
Te devuelvo todo lo que es tuyo.
Me quedo con lo que es mío.
Suelto la rabia. Me libero de la
ira. Ahora estoy a salvo
TAREAS
TERAPEUT
ICAS
LUNES - MARTES
BIENVENIDA TRISTEZA
Siéntate en una silla y pon otra vacía enfrente de ti en la que vas a
invitar a tu tristeza a que se siente. Mírala cara a cara y dale la
bienvenida a tu vida. Agradece a tu tristeza que te esté acompañando
en este trance de tu vida y dile que sabes que ha venido para que
sanes. Tómate el tiempo necesario para que te acostumbres a ver así
a tu tristeza. Una vez que estés preparado, hazle las siguientes
preguntas:
1. ¿Qué me quieres decir, tristeza?
2. ¿Qué parte de mí quieres que recupere?
Toma aire y deja que estas preguntas se instalen en tu interior. No las
contestes desde tu mente consciente. Deja que reposen y que sea tu
intuición la que se manifieste cuando lo desee. Si tu llanto necesita
abrirse paso ahora, no lo cortes y deja que fluya. Llora con conciencia.
Llora con sentido y verás cómo tus lágrimas inundan tu vida de
significado.
MIERCOLES - JUEVES
YO TE PERDONO
(Meditación)
1. Cierra los ojos y trae a tu mente la imagen de la persona
con la que has roto tu relación sentimental.
2. Mírala a los ojos desde el respeto y el afecto hacia otro ser
humano. Dile que le agradeces que haya estado en tu vida, los
momentos vividos y los mensajes que has aprendido tras la
ruptura. Dile que aceptas que se vaya y deséale que le vaya
bien en su vida.
3. Sonríele y deja que se marche.
4. Ahora mira hacia tu interior y corta el vínculo negativo
que te mantenía atado a la culpa. Enfoca tu atención en el
latido de tu corazón y siente la vida que hay en ti. Imagina que
de tu corazón brota una llama violeta, el color de la
transformación. Esa llama es la energía del perdón, que va a
recorrer todo tu cuerpo.
5. Cuando sientas que estás pleno de esa energía, repite
mentalmente: «Me comprendo, me escucho, me atiendo, me
cuido, me acepto, me amo, recupero mi energía, me libero y me
perdono».
Haz este ejercicio cuando lo consideres necesario, siempre y cuando
lo hagas con fe y le inyectes todo tu ser, y siente cómo te purifica. Si
quieres disfrutar de lo nuevo, debes trabajar el adiós perdonado al
pasado. Fluye con la energía del perdón para activar la magia en tu
vida.
VIERNES
A TRAVÉS DEL ESPEJO
1. Coge un espejo y mírate en él con detenimiento. ¿Qué ves?
¿Quién es la persona que se refleja en él? ¿La reconoces?
¿Cómo ve esa persona su vida? Permítele que se exprese y
háblate a través del espejo. No intentes manipular el diálogo
hacia ninguna dirección. Deja que fluyan tus palabras y que
reboten en ti. ¿Qué te dices? ¿A qué suenan tus palabras? ¿Qué
hay detrás de lo que te estás diciendo? ¿Qué mensaje te está
dando la expresión de tu rostro?
2. Fíjate en tus ojos y trata de encontrar
a tu niño o niña interior.
3. Te aseguro que este ejercicio es muy potente y va a remover
muchas cosas dentro de ti. Te estás viendo y estás siendo
consciente del poder de tu diálogo en ti. Deja que rueden las
lágrimas por tu rostro, si así lo deseas, pero no dejes de mirarte.
No retires la vista de ti. Tú eres tu refugio. Tú eres el nido
resguardado en una pared en el que tienes que permanecer
para poder renacer. Saca tu dolor escudado en autocompasión.
4. Cuando te sientas con fuerzas, repite esta frase mirándote en
el espejo:
«Estoy aquí y no te voy a abandonar.
Dame la mano y juntos transitaremos
por este camino de evolución, que
nos ayudará a sacar al ser
maravilloso que somos».