Decreto Legislativo que regula el uso de la fuerza por
parte de la Policía Nacional del Perú
TÍTULO I: DISPOSICIONES GENERALES
CAPÍTULO I: OBJETO Y ALCANCE
Artículo 1.- Objeto
El presente Decreto Legislativo establece el marco legal que
regula el uso de la fuerza por parte del personal de la Policía
Nacional del Perú en cumplimiento de su finalidad
constitucional.
Artículo 2.- Alcance
Las disposiciones del presente decreto legislativo alcanzan a
todo el personal de la Policía Nacional del Perú en situación de
actividad que usa la fuerza en defensa de la persona, la
sociedad y el estado.
CAPÍTULO II: DEFINICIONES, PRINCIPIOS E
INTERPRETACIÓN
Artículo 3.- Definiciones
Para los efectos del presente decreto legislativo se debe tener
en cuenta las siguientes definiciones:
a. Fuerza. – Es el medio que en sus diferentes niveles usa el
personal de la Policía Nacional del Perú, dentro del marco de la
ley, para lograr el control de una situación que constituye una
amenaza o atenta contra la seguridad, el orden público, la
integridad o la vida de las personas.
b. Uso progresivo y diferenciado de la fuerza. – Es la
graduación y adecuación, por parte del personal policial, de los
medios y métodos a emplear teniendo en cuenta el nivel de
cooperación, resistencia o agresión que represente la persona a
intervenir o la situación a controlar.
c. Medios de policía. – Son las armas, equipo, accesorios y
otros elementos de apoyo, autorizados o proporcionados por el
estado, que emplea el personal policial para enfrentar una
amenaza o atentado contra la seguridad, el orden público, la
integridad o la vida de las personas.
d. Cumplimiento del deber. – Es la obligación del personal
policial en el ejercicio de la autoridad que representa, de
garantizar el orden y la seguridad sirviendo a la comunidad y
protegiendo a las personas en el marco de sus competencias,
funciones y atribuciones legalmente establecidas.
Artículo 4.- Principios
4.1. El uso de la fuerza por el personal de la Policía Nacional se
sustenta en el respeto a los derechos fundamentales y en la
concurrencia de los siguientes principios:
a. Legalidad.- el uso de la fuerza debe orientarse al logro de un
objetivo legal. Los medios y métodos utilizados en cumplimiento
del deber deben estar amparados en el marco del derecho
internacional de los derechos humanos, la Constitución Política
del Perú, y demás normas nacionales sobre la materia.
b. Necesidad.- el uso de la fuerza en el cumplimiento del deber
es necesario, cuando otros medios resulten ineficaces o no
garanticen de ninguna manera el logro del objetivo legal
buscado. Para determinar el nivel de fuerza a usar, de manera
diferenciada y progresiva, se debe considerar, razonablemente,
entre otras circunstancias, el nivel de cooperación, resistencia o
agresión de la persona intervenida y las condiciones del
entorno.
4.2. El personal de la Policía Nacional del Perú en el
planeamiento, conducción y ejecución de operaciones en el
ejercicio de sus funciones, observará y se sujetará a los
principios contemplados en el presente decreto legislativo.
Artículo 5.- Interpretación
Las disposiciones del presente decreto legislativo se interpretan
conforme a lo establecido en la Constitución Política del Perú, las
normas del Derecho Internacional de los Derechos Humanos
reconocidas por el Estado peruano, las decisiones de
organismos supranacionales; los Principios Básicos sobre el
Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios
Encargados de Hacer Cumplir la Ley y el Código de Conducta
para Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley.
TÍTULO II
DEL USO DE LA FUERZA EN EL EJERCICIO DE LA FUNCIÓN
POLICIAL
CAPÍTULO I
REGLAS GENERALES PARA EL USO DE LA FUERZA
Artículo 6.- Uso de la fuerza
La fuerza debe usarse de manera progresiva y diferenciada, de
conformidad con los principios y los niveles establecidos en el
presente Decreto Legislativo.
Artículo 7.- Niveles del uso de la fuerza
7.1. Los niveles de cooperación, resistencia o agresividad del
ciudadano a intervenir, son los siguientes:
A) Resistencia pasiva
a. Riesgo latente. Es la amenaza permanente no visible
presente en toda intervención policial.
b. Cooperador. Acata todas las indicaciones del efectivo
policial sin resistencia manifiesta durante la intervención.
c. No cooperador. No acata las indicaciones. No reacciona ni
agrede.
B) Resistencia activa
a. Resistencia física. Se opone a su reducción, inmovilización
y/o conducción, llegando a un nivel de desafío físico.
b. Agresión no letal. Agresión física al personal policial o
personas involucradas en la intervención, pudiendo utilizar
objetos que atenten contra la integridad física.
c. Agresión letal. Acción que pone en peligro inminente de
muerte o lesiones graves al efectivo policial o a personas
involucradas en la intervención.
7.2. Los niveles de uso de la fuerza por el personal de la policía
nacional son los siguientes:
A) Niveles preventivos
a. Presencia policial. – entendida como demostración de
autoridad del personal de la policía nacional uniformado,
equipado, en actitud de alerta y realizando un control visual,
que previene y disuade la comisión de una infracción o un delito.
b. Verbalización. – es el uso de la comunicación oral con la
energía necesaria y el uso de términos adecuados que sean
fácilmente entendidos y comprendidos por las personas a
intervenir, facilitando su control individual o grupal.
c. Control de contacto. – es el uso de técnicas de
comunicación, negociación y procedimientos destinados a guiar,
contener la acción o actitud de la persona o grupos a ser
intervenidos.
B) Niveles reactivos
a. Control físico. – es el uso de las técnicas policiales que
permiten controlar, reducir, inmovilizar y conducir a la persona
intervenida, evitando en lo posible causar lesiones.
b. Tácticas defensivas no letales. – es el uso de medios de
policía no letales para contrarrestar y/o superar el nivel de
agresión o resistencia.
c. Fuerza letal. – es el uso de armas de fuego por el personal
de la policía nacional, contra quién realiza una acción que
representa un peligro real e inminente de muerte o lesiones
graves, con el objetivo de controlarlo y defender la vida propia o
de otras personas.