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Novela Colombiana Entre 1990-2005: Un Enfoque Desde El Género Negro

El documento analiza la evolución de la novela negra en Colombia entre 1990 y 2005, destacando su relación con el contexto social y político del país. Se argumenta que, aunque influenciada por la narrativa norteamericana, la novela negra en América Latina se ha desarrollado de manera única, reflejando las particularidades culturales y las injusticias sociales. Se establece la 'Nueva Novela Negra' como una tendencia literaria emergente que combina diversas formas narrativas y un enfoque crítico hacia la realidad contemporánea.

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Novela Colombiana Entre 1990-2005: Un Enfoque Desde El Género Negro

El documento analiza la evolución de la novela negra en Colombia entre 1990 y 2005, destacando su relación con el contexto social y político del país. Se argumenta que, aunque influenciada por la narrativa norteamericana, la novela negra en América Latina se ha desarrollado de manera única, reflejando las particularidades culturales y las injusticias sociales. Se establece la 'Nueva Novela Negra' como una tendencia literaria emergente que combina diversas formas narrativas y un enfoque crítico hacia la realidad contemporánea.

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VISITAS AL PATIO No. 2 - 2008, ISSN 2248-485X, pp.

71-79

Novela colombiana entre 1990-2005:


un enfoque desde el género negro*
Adriana Rodríguez Peña1
Universidad Central de Bogota

Resumen Abstract

Los estudios histórico-críticos The narrative of the period is


sobre las novelas colombianas characterized by the historical
publicadas entre 1990 y 2005 and critical studies about the
caracterizan la narrativa del pe- Colombian novels published bet-
riodo desde dos grandes tenden- ween 1990 and 2005, from two
cias: novela de la ciudad o novela great tendencies: the city or post-
posmoderna. ¿Qué tan precisas modern novel. How precise are
son esas clasificaciones, dadas those classifications regarding
las particularidades y rasgos de the characteristics and features of
este gran número de novelas que this great amount of novels which
podrían relacionarse con el géne- could be related to the black
ro negro? Este texto se propone genre? This text aims to show the
mostrar las perspectivas teóricas, theoretical, ideological and his-
ideológicas e históricas de la no- torical perspectives of the novels
velas del periodo, que permiten of the period, which give the pos-
hablar de una tendencia de la sibility to speak about a tendency
novela colombiana que está re- of the Colombian novel which is
lacionada con el género negro en related to the black genre in Co-
Colombia y en América Latina. lombia and in Latin America.

Palabras clave: género negro, Key Words: black genre; condi-


condiciones, perspectivas, ten- tions; perspectives; tendency.
dencia.

*
El presente trabajo fue presentado en el Primer Coloquio Nacional de Historia de
la Literatura Colombiana, realizado en Medellín, en abril de 2008, como parte de
los resultados de la investigación sobre la Nueva Novela Negra en Colombia que se
adelanta en la Universidad Central de Bogotá.
1
Magíster en Literatura de la Universidad Javeriana. Docente del Departamento de
Humanidades y Letras de la Universidad Central. Correo-e: [email protected].
71
VISITAS AL PATIO No. 2 - 2008

No quiero empezar este texto haciendo alusión a las distintas


formas de enunciación hechas por la crítica literaria sobre la novela
colombiana de los últimos quince o veinte años. Voy a dejar de lado,
por ahora, las categorizaciones y panoramas abstractos sobre la
narrativa de este periodo. Voy a reflexionar, en primer lugar, sobre
las condiciones literarias y sociales que hacen posible el cultivo
del género negro en América Latina, y particularmente, en nuestro
país. Con este enfoque busco vincular la narrativa al país cultural y
político, es decir, a “las formas como las narrativas tratan de entender
la cultura” (Silva, 2003: 88). En segundo lugar, analizaré algunas
aproximaciones críticas al género como tendencia y su pertinencia
a la hora de establecer un estado del campo de la novela colombiana.

Durante el siglo XX, la narrativa latinoamericana asimila las corrien-


tes del relato policial en sus distintas tradiciones, desde la clásica
inglesa, como la de Conan Doyle y Gilbert K. Chesterton, hasta la
de tradición norteamericana, iniciada por Dashiel Hammett y Ray-
mond Chandler. Estos últimos, al pretender innovar el género poli-
cial, aportaron los cimientos para edificar lo que hoy se conoce como
“novela negra”. En Latinoamérica, pese a las distintas denominacio-
nes: “novela policíaca”, “novela criminal”, “neopolicíal”, “novela negra”,
se puede afirmar que el término obedece a una renovación, a una
actualización o superación del modelo de la novela negra nortea-
mericana, gracias tanto a las condiciones literarias, como sociales,
políticas y culturales de nuestros países.

Los estudios críticos coinciden en señalar la influencia de la narrativa


norteamericana en Latinoamérica. Mempo Giardinelli, por ejemplo,
sostiene que las coincidencias entre la novela policíaca en Estados
Unidos y en América Latina (particularmente en Argentina y México),
tienen que ver con el crimen y “la denuncia de la marginalidad, de
la injusticia social en su más amplia concepción, de la represión
que ejercen las autoridades, sean estas de una democracia liberal-
burguesa, como la norteamericana, o de las dictaduras cíclicas, como
las latinoamericanas” (Giardinelli, 1980: 140). Sostiene este mismo
autor que es en la relación con el poder y sus motivaciones donde se
encuentran las diferencias fundamentales entre una y otra literatura.

La relación con el poder, en el caso norteamericano, se expresa en la


confianza en el sistema; en América Latina las relaciones de poder
están inscritas en la sumisión, el abuso y la injusticia. De ahí la falta
de confianza y el deseo de cambio y rebelión contra éste. Esta es la
razón fundamental para que gran parte de la crítica considere que
el género en América Latina no es sólo una “forma de evasión o de
entretenimiento sino un arma ideológica” (Giardinelli, 1980: 142).
72
Adriana Rodríguez Peña

El género cobra importancia social durante el siglo XX, a lo largo


de América Latina, primero en los círculos intelectuales, y luego
como género popular. Así mismo, Giardinelli concluye que son los
efectos de la injusta distribución, la crisis generalizada y las grandes
diferencias sociales, los motivos fundamentales de cultivo del género
en América Latina; mientras que para la narrativa norteamericana el
foco de motivación está en el interés de los personajes por el dinero,
la posesión, el lucro y la moral.

Sin embargo, es importante anotar que también coexisten circuns-


tancias culturales que suscitan la lectura y posterior cultivo de esta
forma de ficción narrativa en nuestro continente: la promoción de
las ediciones de bolsillo2 que circularon durante los años 50 y el gus-
to literario que despertaron en muchos lectores que, sumados a la
realidad política y social como materia de escritura, configuran la
atmósfera, el ambiente que hace posible el cultivo del género, par-
ticularmente en México y en Argentina, países con una próspera in-
dustria editorial.

En Colombia la lectura de novelas de aventuras, policíacas y de


vaqueros se da con “las colecciones de cordel o de zapatería”. Gracias
a estas colecciones que se alquilan o intercambian en la zapatería,
es donde el género comienza a difundirse y hace sus lectores a
través de las colecciones Bruguera y Diana3. Sin embargo, no es por
estas colecciones que se conoce a los grandes autores del género.
Con las colecciones de Séptimo Círculo y Seix Barral4 algunos títulos
circularon entre los integrantes del grupo “La Cueva”, de García
Márquez, y del grupo que se reunía alrededor de la revista Mito.

A partir de los años ochenta los lectores colombianos comienzan a


abordar de manera más regular a los autores del género negro, gracias
a la difusión de la colección de la serie “Novela Negra”, publicada
por Bruguera y distribuida por la librería Buchholz, inicialmente, y
luego en supermercados. A través de esta colección el género negro

2
Giardinelli muestra cómo la amplia difusión de ediciones de bolsillo, tanto en
Argentina como en México, aseguraron la distribución y promoción del género
policíaco y negro en América Latina. Algunas de estas ediciones son: en Argentina,
Cobalto, Débora, Pandora, Linterna, Rastros, Teseo, “Serie naranja” y “El Séptimo
Círculo (creado por Borges y Bioy Casares-1949); en México: Jaguar y Caimán.
3
Es así como lo indica el escritor Roberto Rubiano Vargas, en entrevista inédita. En
particular, se difundían las novelas de Marcial Lafuente Estefanía, en su momento
uno de los autores más populares.
4
Esta última colección en particular se hizo muy popular porque la superficie
exterior de las hojas estaba pintada de negro.
73
VISITAS AL PATIO No. 2 - 2008

dejó de ser un asunto para iniciados y cayó en manos de toda clase


de lectores, lo que obviamente abrió el camino para que los nuevos
escritores se interesaran en el género.

Algunos de los estudios más relevantes coinciden en señalar las


particularidades ideológicas, culturales, políticas y sociales de la
novela negra, sus tendencias e intención. En términos generales,
la novela negra es considerada como una forma de relato realista
(Paz Balibrea, 2002: 113) en un campo de referencias compartidas:
violencia, caos, decadencia (Rainov, 1978: 222), cuya intención
fundamental refiere su carácter crítico y de denuncia social ante el
poder (Pino, 2002: 1)5.

Según Jacovkis (2006), Argentina es probablemente el país con


mayor tradición en la narrativa policial, pues fue Jorge Luis Borges,
en la década del cuarenta, quien popularizó y legitimó el género
con la fundación de Séptimo Círculo, editorial especializada en la
publicación de cuentos y artículos en los que se defiende el género
policial de vertiente inglesa. A partir de los años sesenta, en el cono
sur la corriente negra norteamericana se actualiza en una serie de
obras que actúan como arma crítica ante la situación política del país
en la narrativa de escritores como Rodolfo J. Walsh, Ricardo Piglia,
Osvaldo Soriano, José Pablo Feinmann y Mempo Giardinelli.

En el caso de Chile, el género negro tuvo un fuerte control por parte


de la dictadura, y es sólo a partir de los años ochenta que se empieza
a difundir y consolidar en la industria editorial. Sus primeros
cultivadores son Alberto Edwards, René Vergara y José María Nasal;
en la década de los noventa el género se consolida con escritores
como Roberto Ampuero, Luis Sepúlveda y Ramón Díaz Eterovic.

En México la producción literaria policial y negra también tiene una


rica trayectoria. Antonio Helú creó la primera publicación referida
a lo policial en el año de 1946: Selecciones policíacas y de misterio.
Aunque, al parecer, la tendencia policial ha tenido mayor raigambre
en autores como José Revueltas y Rafael Ramírez Heredia. En 1969
aparece la novela El complot Mongol, de Rafael Bernal, considerada
como fundacional de la novela negra mexicana; posteriormente,
Paco Ignacio Taibo II afirmaba haber encontrado en la novela negra

5
Sobre esta idea puede revisarse Lo negro del policial, de Ricardo Piglia (2003);
El relato policial en Argentina, de Jorge Rivera (1986); Asesinos de papel, de Jorge
Lafforgue (1996); Breviario de la literatura policial en América Latina, de Stavans
Ilán (1990); El género negro, de Mempo Giardinelli (1996); El género negro: su
gestación anglosajona y colonización hispánica, de Cristian Brito (2000).
74
Adriana Rodríguez Peña

un mundo que le permitía narrar los conflictos sociales a través de


una historia policial: “Eso fue lo que me atrajo: estar en contacto
con la problemática social y expresarlo a través del neopolicial
latinoamericano”6.

Los inicios de la novela negra en Cuba se inscriben “en el género


del espionaje, por ello acabó siendo un instrumento de propaganda
del régimen” (Prada, 2005: 42). Dentro de esta tendencia se pueden
mencionar autores como Luis Rogelio Nogueiras y Antonio Heras.
Durante los últimos 15 años escritores como Leonardo Padura y
Amir Valle se han consolidado como figuras emblemáticas del género
negro en América Latina.

En el caso de Brasil es Rubem Fonseca quien traslada ese subgénero


al campo del “gran arte”. La narrativa de Fonseca es una de las más
evolucionadas del género, en tanto que se adentra en el mundo de
la ciudad latinoamericana, explora en técnicas de investigación,
incorpora aspectos históricos y tipifica sicológicamente al criminal.

Puede concluirse de lo anterior que en nuestro continente, aunque


el género surge por influencia de la literatura norteamericana, sus
cultivadores encuentran muy pronto la manera de apropiarse del
modelo y desarrollarlo desde la peculiaridad de nuestros países.
La forma de la novela negra se fija en el individuo marcado por una
ética social que lo define. Si bien en su origen puede responder a
las expectativas y necesidades comerciales del medio editorial, es
la condición social de los personajes, el juego permanente con su
entorno –cómo se mueven, cómo piensan– lo que la hace específica y
sella su orientación estética.

Novela negra en Colombia

Como señalé, en Colombia sólo a comienzos de los ochenta empieza


a leerse masivamente a los autores del género negro. Los lectores
son estudiantes universitarios, escritores que recién comienzan y
profesores de literatura. Hasta ese momento lo que se conocía como
policial en Colombia eran las novelas de Ian Fleming (la serie de
James Bond, 007) y las “novelas de zapatería”. Por eso no resulta
extraño que, a principios de la década del setenta, surja en Cali
un autor como Hernán Hoyos, que escribió parodias de novelas
policíacas, como el caso de Cero cero ocho contra sancocho. Puede
pensarse que en realidad los autores colombianos interesados en el
género se incubaron durante la década del ochenta, ya que sólo una

6
Entrevista: Paco Ignacio Taibo II, director de la Semana Negra, en Gijón..
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década después puede plantearse la consolidación de una tendencia,


en términos de producción y difusión. De ahí la importancia analítica
del género negro en Colombia entre 1990 y 2005.

El trabajo de Hubert Pöppel (2001) sobre La novela policíaca en


Colombia es hasta ahora el único estudio sistemático que intenta
establecer las raíces del género policial, y por extensión, del género
negro7; según explica Pöppel, la falta de estudios rigurosos sobre el
género policial y sus variantes hacen difícil la tarea de caracterización
y sistematización del género negro en nuestro país. Por eso este
estudio analiza el campo de la novela colombiana entre 1990-2005,
para determinar los límites y alcances de la Nueva Novela Negra
como tendencia, esto es, definir sus rasgos y la red de relaciones del
contexto literario en el que se da. Hemos denominado Nueva Novel
Negra al fenómeno literario que acontece en Colombia entre 1990
y 2005, para superar las nominaciones críticas que en el campo
de la novela se han hecho (novela de ciudad, novela posmoderna,
etc.). Desde nuestro punto de vista, la constitución del género
como tendencia se inicia en los años noventa, por la confluencia
de condiciones en el campo y disposiciones de los escritores como
agentes del mismo.

Dentro del conjunto de condiciones que hacen posible la evolución


del género están: el aumento de publicaciones, la diversidad de
formas narrativas que buscan la elaboración artística de la realidad
reciente (social, política, histórica) a través de un tratamiento estético
del lenguaje y la actualización del género a través de distintas
formas (parodia, metaficción, ironía, literariedad, verosimilitud). La
introducción del género en nuestro país puede ser considerada como
una cuestión de status, ya que creció entre los intelectuales como
divertimento literario y estuvo encaminado a la plasmación en el
relato de un complicado andamiaje de razonamiento y juego deductivo
dispuesto a sorprender a los lectores eruditos. De ahí la afición por la
parodia, entendida en su vocación de imitación, de juego con la forma.

Sobre esta última afirmación es necesario acotar algunos aspectos:


en primer lugar, no puede afirmarse de manera definitiva que esta
sea una condición generalizada, pero sí una particularidad presente
en muchas de las obras que pueden ser consideradas como género
negro. Por otra parte, esta condición de burla, de ironía con el
lenguaje sobre el lenguaje y sobre la construcción de la realidad,
puede ser entendida como un mecanismo de resistencia, una salida

7
Pöppel utiliza el termino de policial y negro pera definir una amplia gama de subgéneros
(novela policial-policíaca, novela criminal, novela detectivesca-novela negra).
76
Adriana Rodríguez Peña

ante la anomia que gobierna el mundo social; pero también como


un mecanismo de elaboración simbólico del dolor ante la violencia
indiscriminada y la barbarie inusitada, ante la crisis social y política
que ha vivido el país a lo largo de su historia. Ante todo, como una
búsqueda estética frente al recrudecimiento de la ignominia, la
ausencia de Estado y la falta de credibilidad en las instituciones
que en la década del ochenta tuvo su renglón aparte y dio lugar a la
exploración en el género policial negro como posible vía de escape.

Lo anterior lleva a establecer las condiciones específicas que hacen


posible el cultivo del género, es decir, la incidencia del contexto
colombiano como acontecimiento que actúa sobre el campo literario.
La realidad de nuestro país nos sorprende a diario con sucesos fuera
de alguna lógica que permita pensarlos coherentemente, sucesos
que se desbordan, alimentando un sentido común hiperbolizado: la
violencia y el conflicto, los desajustes estructurales que producen
pobreza y desempleo, y al mismo tiempo, la dinámica de un país donde
coexisten idiosincrasias, grupos humanos, ideologías, topografías,
todos ellos radicalmente opuestos, muchos de ellos hasta el punto
de la agresión mutua. Estas condiciones harán necesaria la aparición
de nuevas formas de construcción simbólica. Una de ella es la novela
negra. Y aunque cada escritor actualiza dicho espacio de sucesos con
sus propias aproximaciones, la confluencia de muchos de ellos en
este género es la que da lugar a la hipótesis de investigación sobre la
presencia del mismo en nuestro medio como tendencia.

En conclusión, si hay algo que caracterice a la Nueva Novela Negra


en nuestro país es la intención de hacer crítica social sin abandonar
los caminos de la expresión artística: denunciar sin renunciar al arte.
La novela negra en Colombia es nueva, en la medida en que busca
retomar el modelo del género para dar forma al sentimiento de
nuestro tiempo: el desencanto frente a la crisis del mundo que nos
rodea y que no parece tener salida. Asimismo, es nueva entendida
desde una estética especial paródica que, al parecer, radica en un
uso particular, conciente del lenguaje, a veces metaficcional, a veces
intertextual, y siempre dialógico, en la evaluación crítica del mundo.
De ahí que pueda decirse que siendo un género de escape, resulta
antiescapista, en tanto que puede relacionarse con la novela social,
por el fuerte componente de malestar, de frustración social y de
violencia que incorpora; y sin embargo, se mantiene profundamente
irónico y carnavalesco en la reinvención de la parodia:

Vivimos en una era post-industrial donde la novela negra es un


testigo descarnado de las cloacas que mueven el mundo, más
allá del agente moralizador de la burguesía que acampaba en
77
VISITAS AL PATIO No. 2 - 2008

las páginas de las novelasenigma tradicionales. Los tiempos


han cambiado y no hay retorno posible. El realismo y la
denuncia imponen su rostro literario. Los mejores personajes
de la novela negra actual son malas personas, pero, como
diría Orwell, algunas son más malas que otras. (Sánchez Soler:
2003).

Bibliografía

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Giardinelli, Tempo. (1980). “Coincidencias y divergencias en la li-teratura
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latinoamericana con la norteamericana del género policial)”, en Re-
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Puerto Apache, de Juan Martín”, en Ciberletras, No. 15, disponible en
http://www.lehman.cuny.edu/ciberletras/index.html
Paz Balibrea, Mari. (2002). “La novela negra en la transición española como
fenómeno cultural: una interpretación”, en Iberoamericana. América
Latina, España, Portugal: Ensayos sobre letras, historia y sociedad.
Notas. Reseñas iberoamericanas, Nº 7, pp. 111- 118.
Prada Silva, Olga. (2005). Significación e importancia de la novela negra
“Luna caliente” de Mempo Giardinelli. Tesis para optar al título de
Magíster en Literatura, Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá.
Pöppel, Hubert. (2001). La novela policíaca en Colombia. Medellín: Editorial
Universidad de Antioquia,
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Sánchez Soler, Mariano. (2003). Cómo se escribe una novela negra (¿se puede
freír un huevo sin romperlo?). Alicante: Biblioteca Virtual Miguel
de Cervantes. Disponible en http://www.cervantesvirtual.com/
FichaObra.html?Ref=11444
Silva, Juan Manuel. (2003). “Problemas y perspectivas del modelo crítico y
su relación con la novela colombiana”, en Revista Fundación Universi-
taria del Área Andina, No. 3 (agosto-diciembre).

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