EL SI DE MARIA
ORACION INICIAL - VEN ESPIRITU SANTO
INTRODUCCION AL TEMA El tema que nos reúne hoy es el SI DE MARIA, es decir, la maravillosa
predisposición al Plan al Plan de Salvación, que María manifestó durante toda su vida. Para ello, vamos
recorrer algunos momentos de su vida, a fin de conocer su gran FIAT, e imitando sus virtudes poder
caminar tomados de su mano de Madre en nuestro peregrinar al encuentro de su hijo y del Padre.
I - EL SI DE MARIA DESDE SU INMACULADA CONCEPCION Y HASTA LA ANUNCIACION -
LA INMACULADA CONCEPCION - MARIA LA ELEGIDA :
La historia del hombre sobre la tierra es la historia de la misericordia de Dios. Desde la eternidad, antes de
la creación del mundo, nos eligió para que fuéramos santos y sin mancha en su presencia, por el amor ( Ef 1,
4).
Sin embargo, por instigación del demonio, Adán y Eva se rebelaron contra el plan divino, no quisieron deber
nada al amor de Dios. Trataron de conseguir, por sus solas fuerzas, la felicidad a la que habían sido
llamados.
Pero Dios no se echó atrás. Desde la eternidad, en su Sabiduría y en su Amor infinitos había decidido
hacerse uno de nosotros mediante la Encarnación del Verbo.
Por eso, en el Génesis se dirigió a Satanás, que bajo figura de serpiente había tentado a Adán y a Eva, y le
dijo: Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo ( Gn 3, 15). Este el primer anuncio de
la Redención, en el que se entrevé ya la figura de una Mujer, que será la Madre del Redentor y, con Él y
bajo Él, aplastará la cabeza de la infernal serpiente. Una luz de esperanza se enciende entonces ante el
género humano desde el instante mismo en que pecamos.
María Santísima fue descendiente de la estirpe de David, sus padres fueron San Joaquín y Santa Ana.
Sabemos por la revelación y el magisterio de la Iglesia, que en Ella, la gracia divina se adelantó a la
naturaleza viciada; que el pecado no la contaminó jamás; que sola Ella, entre todas las hijas de Adán, por
un milagro de preservación redentora, fue preservada del pecado original.
LA PRESENTACION DE MARIA
No se conoce mucho sobre los años de infancia de María Santísima. Los cristianos, sin embargo, deseaban
conocer con más detalle la vida de María. Y como los evangelios guardan silencio hasta el momento de la
Anunciación, la piedad popular, inspirada en varios pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento, elaboró
pronto algunas narraciones sencillas que luego se recogerían en el arte, en la poesía y en la espiritualidad
cristiana.
Uno de estos episodios, quizá el más representativo, es la Presentación de la Virgen. Cuando María era
pequeña, fue ofrecida a Dios por sus padres, Joaquín y Ana, en el Templo de Jerusalén; de la misma manera
que, años después, María y José llevarían a Jesús recién nacido al Templo para presentarlo al Señor
(cfr. Lc 2, 22-38).
María era pura belleza y gracia, una doncella sonriente, trabajadora, unida siempre en oración con Dios.
Era suave y dulce pero a su vez firme en su amor por Dios. En sus ratos de oración, como buena conocedora
de la Sagrada Escritura, repasaría una y otra vez las profecías que anunciaban el advenimiento del Salvador.
Todo en la Virgen María estaba orientado hacia la Santísima Humanidad de Jesucristo, el verdadero Templo
de Dios. Santa María hizo que en torno suyo floreciera el amor a Dios. Lo llevó a cabo sin ser notada,
porque sus obras eran cosas de todos los días, María hacia con mucho amor las cosas más simples.
La joven María fue la gran Oyente. En el silencio, pudo escuchar al Espíritu Santo que le habló a través del
Ángel.
MEDITAMOS Cuales son los rasgos distintivos de María en su juventud ? Como pensás que María llegó a
enamorarse de Dios ? En que podríamos imitar a María para amar mas a Dios ?
II - EL SI DE MARIA DESDE LA ANUNCIACION HASTA EL INICIO DE LA VIDA PUBLICA DE NUESTRO SEÑOR
JESUCRISTO
LA ANUNCIACION
El diálogo más importante de la historia tuvo lugar en el interior de una pobre casa de Nazaret. Entre el
mismo Dios, que se sirvió del ministerio de un Arcángel y la Virgen María.
Muy probablemente María se hallaba recogida en oración, o quizá estaba ocupada en los trabajos de la
casa y, en este caso, también se hallaba inmersa en oración, pues todo en Ella era ocasión y motivo para
mantener un diálogo constante con Dios.
—Dios te salve, oh llena de gracia, el Señor es contigo (Lc 1, 28).
Al escuchar estas palabras, María se turbó y consideraba qué podía significar tal saludo (Lc 1, 29). Se llenó
de confusión, no tanto por la aparición del ángel, sino por sus palabras. Y, azorada, se preguntaba el porqué
de tantas alabanzas. María se turba porque, en su humildad, se siente poca cosa aunque se da cuenta
inmediatamente de que el mensajero celestial le está transmitiendo un mensaje inaudito. ¿Quién es Ella
para merecer esos elogios? ¿Qué ha hecho en su breve existencia?
El Arcángel le dijo entonces : No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios: concebirás en
tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande y será llamado Hijo del Altísimo;
el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará eternamente sobre la casa de Jacob y su Reino
no tendrá fin (Lc 1, 30-33).
María, comprende entonces que será la Madre del Mesías y le responde «¿Cómo será esto, puesto que no
conozco varón? No hay en su respuesta la más mínima sombra de duda o de incredulidad: Su SI es un SI
ABSOLUTO, únicamente desea saber cómo se realizará ese prodigio.
San Gabriel le comunica entonces el modo divino en el que maternidad y virginidad se conciliarán en su
seno. —El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el
que nacerá Santo será llamado Hijo de Dios. Y ahí tienes a Isabel, tu pariente, que en su ancianidad ha
concebido también un hijo, y la que llamaban estéril está ya en el sexto mes, porque para Dios no hay
nada imposible (Lc 1, 35-37):
El ángel calla. Un gran silencio se adueña del cielo y de la tierra, mientras María medita en su corazón la
respuesta que va a dar al mensajero divino. Todo depende de los labios de esta Virgen: la Encarnación del
Hijo de Dios, la salvación de la humanidad entera.
No se demora María. Y, al responder a la invitación del Cielo, lo hace con toda la energía de su voluntad.
No se limita a un genérico dar permiso, sino que pronuncia un sí —fiat!— en el que vuelca toda su alma y
todo su corazón, plenamente adherida a la Voluntad de Dios.
MEDITAMOS : ¿ Cuales son las virtudes de María que se reflejan La Anunciación ? ¿ Como reaccionamos
nosotros frente a una noticia sorprendente ? Que podemos aprender de la actitud de María ?
La visitación a Santa Isabel
Isabel, a la que llamaban estéril, va a ser madre. María lo ha sabido por Gabriel, el enviado de Dios. Y, poco
después, se levantó y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá ( Lc 1, 39). No le mueve la
curiosidad, ni se pone en camino para comprobar por sí misma lo que el ángel le ha comunicado. María,
humilde, llena de caridad —de una caridad que le urge a preocuparse más de su anciana prima que de sí
misma— va a casa de Isabel porque ha entrevisto, en el mensaje del cielo, una secreta relación entre el hijo
de Isabel y el Hijo que Ella lleva en sus entrañas.
El camino desde Nazaret a Ain Karin —la pequeña ciudad situada en los montes de Judea, que la tradición
identifica con el lugar de residencia de Zacarías e Isabel— es largo. Cubre una distancia de casi ciento
cuarenta kilómetros
María entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel ( Lc 1, 40).
Se saluda a la persona que llega cansada de un viaje, pero en este caso es María quien saluda a Isabel. La
abraza, la felicita, le promete estar a su lado. Con Ella entra en aquella casa la gracia del Señor, porque Dios
la ha hecho su mediadora. Su llegada causó una revolución espiritual. Cuando oyó Isabel el saludo de
María —cuenta San Lucas— , el niño saltó en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo ( Lc 1, 41).
Tres fueron los beneficios que María llevó consigo (cfr. Lc 1, 42-45). En primer lugar, llenó de gloria aquella
casa: ¿De dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme? Inmediatamente, el Bautista
aún no nacido se estremeció y exultó de gozo: quedó santificado por la presencia de Jesucristo. E Isabel,
iluminada por el Espíritu de Dios, prorrumpió en una aclamación profética: en cuanto llegó tu saludo a mis
oídos, el niño saltó de gozo en mi seno; y bienaventurada Tú, que has creído, porque se cumplirán las cosas
que se te han dicho de parte del Señor .
La Virgen iba a servir y encuentra que la alaban, que la bendicen, que la proclaman Madre del Mesías,
Madre de Dios. María sabe que es efectivamente así, pero lo atribuye todo al Señor: porque ha puesto sus
ojos en la humildad de su esclava; por eso desde ahora me llamarán bienaventurada todas las
generaciones. Porque ha hecho en mí cosas grandes el Todopoderoso, cuyo nombre es Santo ( Lc 1, 48-49).
En el Magnificat , cántico tejido por la Virgen —bajo inspiración del Espíritu Santo— con expresiones
tomadas del Antiguo Testamento, se retrata el alma de María. Es un canto a la misericordia de Dios, grande
y omnipotente, y simultáneamente una manifestación de la humildad de Nuestra Señora. Sin que yo hiciese
nada —viene a decir—, el Señor ha querido que se cumpliera en mí lo que había anunciado a nuestros
padres, en favor de Abraham y de su linaje, para siempre. Mi alma engrandece al Señor , no porque mi
alma sea grande, sino porque el Señor la ha hecho grande.
María humilde: esclava de Dios y sierva de los hombres. Permanece tres meses en la casa de Isabel, hasta
que nace Juan. Y, con su presencia, llenará de gracias también a Zacarías, para que cante al Señor un himno
de alabanza y de arrepentimiento, con toda la fuerza del habla recobrada: bendito sea el Señor, Dios de
Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo ( Lc 1, 68
CANCION MAGNIFICAT
EL NACIMIENTO DE JESUS
Octavio César Augusto ha dispuesto el censo de los habitantes del orbe romano. La orden alcanza a todos:
desde el más rico al más pobre. En Palestina, ha de hacerse según las usanzas judías: cada uno en su ciudad
de origen. Como José era de la casa y familia de David, subió desde Nazaret, ciudad de Galilea, a la ciudad
de David, llamada Belén, en Judea, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta ( Lc 2, 4-
5).
El viaje era largo: unos ciento veinte kilómetros. Cuatro días de camino —si todo transcurría normalmente
— en alguna de las caravanas que de Galilea viajaban hacia el sur. María no estaba obligada a realizarlo; era
deber del cabeza de familia. Pero ¿cómo dejarla sola, si estaba a punto de dar a luz? Belén era una
pequeña aldea. Pero, con ocasión del empadronamiento, había adquirido un gran movimiento de gente.
José se dirigió con María al oficial imperial para pagar el tributo e inscribirse con su mujer en el libro de los
súbitos del emperador. Luego, comenzó a buscar un lugar donde pasar la noche. La tradición nos lo
presenta llamando infructuosamente de puerta en puerta. Al fin acude alkhan o mesón público, donde
siempre se puede hallar un hueco. No era más que un patio cerrado por muros. En el centro, una cisterna
proveía de agua; en torno a ella se acomodaban las bestias de carga y, adosados a la pared, unos cobertizos
para los viajeros, cubiertos de un rudimentario techo.
No era el lugar oportuno para que la Madre de Dios diera a luz. Nos imaginamos el sufrimiento de José, al
aproximarse la hora del parto, por no hallar un sitio adecuado. El Rey de Israel, el Deseado de todas las
naciones, el Hijo eterno de Dios, vino al mundo en un lugar propio de animales. Y su Madre se ve obligada a
ofrecerle, como primera cuna, un pesebre. Pensemos que FE TAN GRANDE deben haber tenido María y
José para creer que el niño nacido en tales circunstancias era el Mesias !!!
MEDITAMOS: Que enseñanza nos deja el nacimiento de Jesús a nosotros como Familia ? Que actitud
tuvieron los esposos ante la incertidumbre y la falta de condiciones ?
LOS AÑOS NAZARET
La Sagrada familia regresó a Nazaret y vivió una vida ordinaria, fueron años de trabajo, oración y vida en
familia con María y José. Las tareas de María eran las propias de un ama de casa: caminatas a la única
fuente del pueblo para llenar el cántaro de agua fresca; amasar la harina y llevarla al horno para fabricar el
pan de la semana; mantener limpia y agradable la vivienda, hilar lana y suave lino, tejer luego las prendas
necesarias; muchas tareas domésticas que María realizaba como las demás mujeres de la aldea, pero con
un inmenso amor. Cuando Jesús era pequeño habrá estado al cuidado de María, luego al ir creciendo
comenzaría a ayudar a José en la carpintería.
Fueron años de trabajo y obediencia, los años de María mamá, criando al pequeño hijo de Dios, meditando
cada palabra , cada gesto de su hijo y guardando estas cosas en su corazón.
Un día murió José. Jesús había crecido, ya podía hacerse cargo de la casa y cuidar de su Madre. Debieron de
llorar María y Jesús al afrontar ese trance, mientras el Santo Patriarca, acompañado muy de cerca por sus
dos grandes amores, expiraba en paz. Había cumplido su misión.
Con la muerte del Patriarca, la Madre y el Hijo estrecharon aún más su intimidad. ¡¡¡Cuántas veces le
recordarían en sus charlas a solas, o con otros miembros de la familia, en las largas veladas del invierno, al
calor del hogar !! .
En la tranquila paz de aquella casa, María continuó sus tareas de siempre, cada vez con más amor, pues
tenía cerca, muy cerca, a su lado, a Quien es la Fuente del amor.
MEDITAMOS: Cuales fueron las principales virtudes de la Sagrada Familia y porque ?
III - EL SI DE MARIA DESDE EL INICIO DE LA VIDA PUBLICA DE JESUS HASTA SU MUERTE
MARIA INTERCESORA
LAS BODAS DE CANÁ
Al finalizar el largo período de Nazaret, el Señor comenzó a predicar la llegada del reino de Dios. San Juan
nos cuenta sobre la presencia de la Virgen en esos comienzos de la vida pública: al tercer día —anota— se
celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y estaba allí la Madre de Jesús. También fueron invitados a la
boda Jesús y sus discípulos (Jn 2, 1-2).
Una lectura rápida del texto lleva a constatar, sencillamente, que Jesús realiza un milagro a ruegos de su
Madre. La celebración de las bodas duraba siete días; y en una aldea pequeña, como Caná, es probable que
todos los habitantes participaran de un modo u otro en los festejos. Jesús se presentó en compañía de los
primeros discípulos. No resulta extraño que, con tantos asistentes, llegase a escasear el vino. María, atenta
siempre a las necesidades de los demás, fue la primera en darse cuenta y lo comunicó a su Hijo: no tienen
vino (Jn 2, 3). Jesús atendió la petición de su Madre y realizó el gran milagro de la conversión del agua en
vino. Previamente, María les dijo a los sirvientes " Hagan todo los que El les diga "
Más allá del hecho histórico de las bodas, Juan pone de relieve que la presencia de María al principio y al
final de la vida pública de Jesús obedece a un designio divino.
Así, en Caná de Galilea, María ha depositado su confianza en el Señor y adelanta el momento de su
manifestación mesiánica. Precede en la fe a los discípulos, que creerán en Jesús después de realizado el
prodigio.
MEDITAMOS: Cual es el papel de María en el primer milagro de Jesús ? Que nos enseña María con esta
intervención ?
LA SEPULTURA DE JESUS
Jesús había muerto hacia las tres de la tarde. María seguía al pie de la Cruz, con Juan y la santas mujeres.
No podía apartarse de ese lugar, con la mirada fija en su Hijo. Le quedaban aún varios tragos amargos,
antes de poder depositar su cuerpo en el sepulcro.
Al ponerse el sol, hacia las seis de la tarde, comenzaba ya el sábado, que aquel año era muy solemne, pues
coincidía con la Pascua de los hebreos. No era conveniente que, en una festividad tan grande, los cuerpos
de los condenados siguieran pendientes de las cruces. Por eso, un grupo de notables se dirigió a Pilato
rogándole que les rompieran las piernas y los retirasen ( Jn 19, 31). El Procurador romano envió a unos
soldados con ese penoso encargo. Podemos imaginar el sobresalto de María cuando vio aparecer en el
Calvario a ese pelotón armado de mazas y lanzas. San Juan describe la escena: rompieron las piernas al
primero y al otro que había sido crucificado con Él. Pero cuando llegaron a Jesús, al verle ya muerto, no le
quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le abrió el costado con la lanza. Y al instante brotó
sangre y agua ( Jn 19, 32-34).
La lanza atravesó el corazón de Jesús ya muerto e hirió profundamente el alma de María, cumpliendo la
profecía de Simeón: una espada te traspasará el alma ) (cfr. Lc 2, 35
Luego bajaron el cuerpo de Jesús para prepararlo para la sepultura. María firme al pié de la cruz abrazaría a
su hijo muerto con el alma desgarrada. Cuánto dolor en su corazón de Madre !! Sin embargo, aún en el
medio del dolor ella siguió dando su Si. La fe en Jesucristo, el Mesías, el Hijo de Dios, parecía haberse
apagado sobre la tierra. Pero brillaba con fuerza en el corazón de María, que no había olvidado la promesa
de su Hijo: al tercer día resucitaré ( Mt 27, 63).
MEDITAMOS : Como reaccionamos cuando enfrentamos un momento de dolor ? Que nos enseña María
sobre el dolor ? Con que actitudes nuestras podemos aliviar el dolor en nuestras familias ?
FINAL CANCION LA FE DE MARIA