MÁSTER UNIVERSITARIO EN
RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS EN EL
AULA
ESTUDIO DE CASOS
CASO 2
Alumnos: Jorge Alberto Colom Nobrega
Lorena Pastor Martínez
Marta Sánchez Matallín
Docente: Ángela Serrano Sarmiento.
Año académico: 2020/2021
ACTIVIDAD 2: LÍNEA BASE DE INTERVENCIÓN Y TÉCNICAS
Javier es un niño de 4 años que está cursando el segundo ciclo de Educación Infantil. Se
trata de un niño bastante violento, pues aprovecha cualquier momento para golpear a sus
compañeros, a las niñas les coge del pelo con rabia y fuerza, el recreo lo aprovecha para
jugar a hacer combates de lucha, intimida a los niños (por ejemplo: un día golpeó a un
compañero y lo retuvo para que este no fuese a hablar con las maestras). Cabe señalar
que estos comportamientos los lleva realizando desde que entró al colegio con 3 años,
aunque cada vez van cobrando más fuerza debido a la edad.
Otra peculiaridad es que a primera hora de la mañana, durante la asamblea, la maestra
pone una canción para que entre todos se den los buenos días y, deben seguir el ritmo de
la música con palmas. Sus palmadas son con rabia y mucha fuerza y, si se le llama la
atención se enfada, no participa y llora. Además, no tolera ser el último en nada (por
ejemplo: su libro no puede repartirse el último). Sin embargo, se trata del líder de la clase,
todos se acercan a él y quieren ser su mejor amigo (algunos le adoran y otros lo califican
como "el malo"). Además, a la salida del colegio es su madre la que va a recogerlo y este,
en lugar de mostrarse cercano con ella, nada más verla comienza a darle patadas en las
piernas y puñetazos en la barriga (la madre se muestra indiferente a esto).
Javier es un niño con un rendimiento escolar muy bajo pues con 4 años todavía no
diferencia los colores y tiene dificultades para decir series de números. Sin embargo, su
desarrollo, a priori, parece normal. Pues sí que comprende lo que se le dice.
En cuanto a la familia, señalar que el centro escolar no sabe nada de la existencia del
padre de Javier (no saben quién es, nunca lo han visto, no saben dónde está, si vive con
él, etc.). El niño pasa la mayor parte del tiempo con la madre y, cuando la maestra de
Javier la cita para hablar con ella, esta siempre se muestra pasota, indiferente y como si
no le interesase los consejos que le dan para mejorar la conducta de su hijo. Por lo que la
implicación es escasa y en ocasiones, parece que no comprende lo que se le dice, tiene
comportamientos y gestos extraños.
Un caso que me llamó la atención fue que mientras la madre explicaba las diversas
profesiones e invitaba a ciertos padres de alumnos al aula para que estos hablasen y
explicasen a qué se dedicaban. Javier aprovechó un momento para decir en voz alta "¿hoy
por qué no hacemos ficha?". Lo cual me hizo pensar que quizás se sentía incómodo con
la presencia de los padres de los compañeros y como si quisiera evitar el tema. Para
motivarlo se le preguntó que qué quería ser él de mayor y dijo que capitán de barco.
La maestra ha decidido sentarlo en un grupo de 4, siendo sus tres compañeros los niños
más tranquilos del aula y así, ha conseguido trabajar un poco mejor. Aun así, lo que más
le gusta hacer en clase son manualidades y tareas de pintar.
A continuación, detallaremos la línea de base de intervención de Javier:
FACTORES RIESGO PROTECCIÓN
Factores Conductas violentas Refuerzo diferencial de tasa 0, castigo
individuales Intimida y retiene a los compañeros negativo
Rabia e ira Programa de educación emocional:
identificar y regular emociones: técnica
del semáforo, técnica de la tortuga y el
tarro de la calma.
Frustración: no tolera llamadas de Técnica de relajación: mindfulness.
atención.
Factores Padre ausente Tutoría con la madre
familiares
Madre negligente: indiferencia,
pasotismo
Incompetencia parental
Factores Bajo rendimiento Maestra de apoyo
escolares Adaptación metodológica
Líder de clase, positivo o negativo Reestructuración con connotación
positiva
Juego del buen comportamiento
Juegos de rol: trabajo empatía.
Factores
socioculturales
Analizados los factores de riesgo y protección expuestos en la tabla anterior esta es
nuestra propuesta de intervención.
Principalmente lo que deseamos es disminuir es el comportamiento inadecuado referente
a la conducta violenta: golpear e incluso retener a compañeros. Para ello aplicaremos las
técnicas de reforzamiento diferencial de tasa 0 ya que pretendemos que la conducta no se
dé. Cuando Javier no pegue durante un determinado periodo de tiempo, por ejemplo,
durante el patio o durante una sesión de clase, se le reforzará con alguna tarea
manipulativa o de pintar, ya que este tipo de actividades le gustan.
También, cuando Javier sea violento aplicaremos un castigo negativo. Así que le
quitaremos alguna actividad que le sea atractiva para que asocie su mala conducta con
una consecuencia aversiva, como por ejemplo, no pintar, quedarse en el banco sentado
durante el recreo, no usar la pelota o material mientras juega...
Además, elaboraremos un programa de educación emocional para trabajar el autocontrol.
De este modo ayudaremos a Javier a identificar y gestionar su rabia e ira, ya que
observamos que no dispone de mecanismos para regular su impulsividad en situaciones
como la asamblea. Para ello, utilizaremos las siguientes técnicas: la del semáforo, la de
la tortuga y el tarro de la calma.
Al mismo tiempo recurriremos al mindfulness para que Javier obtenga bienestar personal.
De esta forma, incitamos a que Javier pare y sea consciente de lo que está ocurriendo en
el mismo momento, observando y contemplando lo que sucede en su cuerpo y en su
mente.
Por otra parte, empleamos la técnica de intervención estratégica llamada reestructuración
de connotación positiva. Aprovechando que Javier es líder de la clase (tanto positivo
como negativo), planteamos el juego del buen comportamiento así como juegos de rol
para cambiar el marco de su liderazgo orientándose hacia la consecución de conductas
positivas. De este modo, incitaríamos a Javier a demostrar su liderazgo mediante normas
como: respetar a los compañeros, compartir el material, hablar flojo, no pegar, no
chillar… Además, de esta manera estaríamos abordando de manera indirecta el desarrollo
de su empatía ayudándole a ponerse en el lugar de los demás-
A su vez, concertaremos una tutoría con su madre para mostrarle nuestra predisposición
a mejorar la conducta de Javier y establecer así líneas de intervención conjunta. Además,
le solicitaremos información sobre su situación familiar y en concreto por la figura
ausente del padre, ya que Javier ha mostrado en ocasiones (como la intervención de los
padres para explicar sus profesiones), cierta carencia afectiva relacionada con el valor de
las figuras paternas. También, comentaremos la posibilidad de que se una a la Escuela de
Padres, que asista a charlas… De esta forma, la madre de Javier obtendrá formación para
mejorar su competencia parental y a su vez, la conducta del niño.