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Al 07042025

El Auto de Vista confirma el rechazo a la cesación de la detención preventiva de Karina Cahuana Morales, argumentando que no se vulneró el debido proceso ni se desvirtuaron los riesgos procesales de fuga y obstaculización. La acción de libertad presentada alega que la detención se basa en presunciones y no en pruebas concretas, ya que la imputada no tuvo participación en el hecho delictivo. La resolución destaca la insuficiente valoración de los informes policiales y la falta de fundamentación adecuada en la decisión judicial.
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El Auto de Vista confirma el rechazo a la cesación de la detención preventiva de Karina Cahuana Morales, argumentando que no se vulneró el debido proceso ni se desvirtuaron los riesgos procesales de fuga y obstaculización. La acción de libertad presentada alega que la detención se basa en presunciones y no en pruebas concretas, ya que la imputada no tuvo participación en el hecho delictivo. La resolución destaca la insuficiente valoración de los informes policiales y la falta de fundamentación adecuada en la decisión judicial.
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Patricia Limachi Rocabado

AUTO DE VISTA QUE CONFIRMA RECHAZO CESACIÓN DE LA DETENCIÓN PREVENTIVA


 No se evidencia lesión al debido proceso en sus elementos de fundamentación, motivación
con incidencia en la valoración probatoria, ni congruencia en sus componentes de afectación
omisiva y aditiva

SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0000/2025-S2


Sucre, … de….. de 2024

SALA SEGUNDA
Magistrada Relatora: MSc. Karem Lorena Gallardo Sejas
Acción de libertad

Expediente: 51126-2022-103-AL
Departamento: Potosí

En revisión la Resolución 03/2022 de 14 de o de junio, cursante de fs. 32 a


34 vta., pronunciada dentro de la acción de libertad interpuesta por
Karina Cahuana Morales en representación sin mandato de Marisol
Canaviri Solano contra Jorge Andrés Pérez Maita, Vocal de la Sala
Penal Tercera del Tribunal Departamental de Justicia de Potosí.

I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA

I.1. Contenido de la demanda

Por memorial presentado el 31 de mayo de 2022, cursante de fs. 2 a 6


vta., la accionante manifiesta lo siguiente:

I.1.1. Hechos que motivan la acción

Como antecedentes refiere que, se emitió imputación formal en su contra


atribuyéndole el grado de complicidad en los delitos de asesinato y robo
agravado, por supuestamente generar información falsa sobre el paradero
de su hijo Juan Carlos Guzmán Canaviri, sin considerar que por mandato
constitucional no estaba obligada a declarar contra su hijo, y, que no
obstante dio la colaboración necesaria para que den con el paradero de su
hijo. Señala que en audiencia de consideración de medidas cautelares de
15 de septiembre de 2021, el Juez de Instrucción Cautelar de Llallagua
dispuso su detención preventiva porque supuestamente concurrían los
riesgos procesales insertos en los 4) y 7) del art. 234 del CPP, en cuanto al
peligro de fuga y los incs. 1) y 2) del art. 235 del Código de Procedimiento
Penal (CPP). En el primer caso, en el hecho de que hasta ese momento no
se tenía constancia de cuánto dinero fue sustraído por los presuntos
autores y que tampoco se habían podido recolectar los elementos de
prueba como ser objetos y prendas de vestir. En el segundo caso, si bien
se dijo que no conocía a las víctimas, por su actuación en complicidad,
podía influenciar negativamente incluso en los autores del ilícito y también
a los testigos y otros.

Posteriormente solicitó cesación de la detención preventiva, llevándose a


cabo la audiencia de consideración el 6 de septiembre de 2022 por el
Tribunal del Municipio de Llallagua, instancia que sin considerar dos
informes policiales (de 10 de mayo y 30 de agosto de 2022) y la acusación
formal, que demostraban que hasta ese día no había obstruido,
obstaculizado ni ocultado elementos de prueba, menos influido en testigos,
víctimas o denunciantes, ni entorpecido la investigación, el Tribunal

1
decidió negar su solicitud señalando que en relación a los riesgos
procesales establecidos por los incs. 1) y 2) del art. 234 del CPP se
presentaron dos informes que hacen entrever que su persona no se habría
presentado en oficinas de la FELCC, tampoco sus familiares para
entorpecer la investigación, de forma similar el informe de 30 de agosto de
2022, cuyo contenido, consta en otros informes que ya fueron valorados
en su oportunidad, por lo que no se desvirtuó en lo absoluto el riego
procesal y, con referencia a la acusación no se explicó ni fundamentó por
qué fue presentada como prueba.

Considerando que los jueces no emitieron una resolución debidamente


fundamentada y motivada que además omitió valorar los dos informes
policiales y la acusación planteó recurso de apelación incidental, para cuya
consideración se señaló audiencia para el 16 de septiembre de 2022. En la
audiencia de consideración del recurso el Vocal Jorge Pérez Maita -ahora
accionado- con relación al riesgo procesal contenido en el inc. 1) del art.
235 del CPP trayendo a colación los argumentos del Juez Cautelar de los
informes de 10 de mayo y 30 de agosto, consideró que no se desvirtúo ese
riesgo procesal porque hasta esa fecha se continuaban sin conocer el
monto de dinero sustraído y los otros elementos como el celular y otros a
los que se refiere la investigación, por lo que consideró que el riesgo
estaba vigente ya que la imputada podía ocultar esos elementos de
convicción que son importantes para la investigación. Por otra parte, con
relación al riesgo de obstaculización previsto por el inc. 2) del art. 235 de
la misma norma procesal penal señaló que habiéndose fundado dicho
riesgo en el hecho de que existen varias personas involucradas en el hecho
y que solo dos están presentes y tres se habrían dado a la fuga con
paradero desconocido, los informes presentados no desvirtúan este riego
manteniéndose vigente el mismo.

La parte accionante afirma que el Auto de Vista de 16 de septiembre de


2022, emitido por el Vocal Jorge Pérez Maita es infundado e inmotivado
debido a que incurrió en una errónea interpretación del art. 235 del CPP, y
que su detención y la decisión de mantener la misma, vulnera el debido
proceso en sus elementos de motivación y fundamentación, ya que el art.
235 del CPP inicialmente prohíbe disponer la detención preventiva en
meras presunciones, y, a pesar de ello el juez cautelar dispuso su
detención preventiva basado en meras presunciones señalando que la
imputada podría ocultar elementos de prueba y que puede influenciar en
víctimas y testigos, mismos argumentos utilizados por el Vocal accionado
al momento de resolver la apelación incidental, hecho que restringe su
derecho a la libertad, pues se encuentra privada de libertad 1 año y 15
días aproximadamente, sin considerar que jamás participó en el hecho
ocurrido el 10 de septiembre de 2021, que no conoce a las víctimas,
empero le atribuyen complicidad en el hecho de no haber colaborado con
la investigación por no haber señalado el paradero de su hi, sin tomar en
cuenta que, ella coadyuvo con la investigación llevándolos e indicándoles
los lugares donde podía estar su hijo, tampoco se demostró que ella
hubiera estado en posesión u ocultado dineros u otros objetos sustraídos.

2
Asimismo, la referida autoridad accionada incurrió en una insuficiente
valoración de los informes policiales y de la acusación, presentados como
prueba para desvirtuar los incs. 1) y 2) del art. 235 del CPP. Precisó que el
referido riesgo se basa en probabilidades de su conducta, es decir que,
podría ocultar elementos de convicción y que podría influir en testigos y
víctimas en lo futuro, sin que exista elemento probatorio analizado para
llegar a esa conclusión, siendo esto evidente, considera que los informes
del investigador asignado de 10 de mayo y 30 de agosto de 2022 y la
acusación presentada en fotocopia son idóneas para probar que no ocultó
elementos de prueba ni influyó sobre los testigos, pues es el investigador
la persona que se encuentra en contacto no solo con los imputados sino
también con las víctimas, los testigos y las pruebas, habiendo reconocido
en el caso a través de los informes policiales presentados que desde el
momento de su detención preventiva que ni ella o sus familiares se
presentaron en oficinas de la FELCC para entorpecer la investigación; en el
segundo informe señala que nunca estuvieron en contacto y que
desconoce su comportamiento; sin embargo, el Vocal accionado afirmó
que dichos informes no desvirtúan el referido riesgo, por cuanto, su
detención preventiva se fundó en el hecho de que hasta esa fecha se
desconocía el monto y el lugar dónde estaba el dinero que se sustrajo y
otros elementos, sin tener en cuenta que fue imputada porque
supuestamente otorgó datos falsos sobre el paradero de su hijo, y que no
se encuentra imputada y acusada por haber sustraído los bienes robados,
de lo que se concluye que nunca tuvo la posesión o tenencia de los bienes
sustraídos, por lo que no tenía ninguna posibilidad de ocultarlos
desvirtuando de ese modo el riego procesal analizado.

Finalmente, con relación al riesgo procesal previsto por el inc, 2) del art.
235 del CPP el Vocal accionado afirmó que su persona podría influir en los
co imputados, testigos, victimas, conclusión que deriva de la insuficiente
valoración de los informes policiales que señalan que ella no entorpeció la
investigación ni influyo en los testigos. Al respecto no se puede alegar que
el contenido de los informes es similar, ya que al no haber influencia
negativa en los testigos los informes no pueden cambiar en su texto. Poro
otra parte, la acusación no fue valorada integralmente con los referidos
informes de haber realizado la valoración integral concluirían que su
persona no influyo en ninguna persona, por el contrario la investigación se
realizó de manera efectiva habiendo el Ministerio Público obtenido la
declaración de los testigos considerados como vulnerable bajo el anticipo
jurisdiccional de la prueba en cámara Gesell, bajo la misma modalidad se
realizó la inspección, reconocimiento de personas y necropsia, las cuales
ya se encuentran ofrecidas, presentadas y están en custodia de la
Secretaria del Tribunal de Sentencia de Llallagua.

I.1.2. Derechos supuestamente vulnerados

La accionante a través de su representante sin mandato denuncia la lesión


de sus derechos a la libertad y al debido proceso en sus vertientes de
fundamentación, motivación, y, valoración de la prueba, citando al efecto
los arts. 22 y 23.I de la Constitución Política del Estado (CPE).

3
I.1.3. Petitorio

Solicita se conceda la tutela impetrada, disponiendo se deje sin efecto el


Auto de Vista 105/2022 de 16 de septiembre emitido por el Vocal de la
Sala Penal Tercera del Tribunal Departamental de Potosí, Jorge Andrés
Pérez Maita, solo en lo que respecta al peligro de obstaculización previsto
por los incs. 1) y 2) del art. 235 del CPP, y en su mérito emita una nueva
Resolución conforme la prohibición de fundar y mantener una detención
preventiva en meras suposiciones, dejando constancia que lo resuelto
respecto al riesgo procesal de fuga previstos por los incs. 4) y 7) del art.
234 de la misma norma procesal penal, es correcto.

I.2. Audiencia y Resolución de la Juez de garantías


Celebrada la audiencia pública el 14 de octubre de 2022, según consta en
el acta cursante de fs. 119 a 122; se produjeron los siguientes actuados:

I.2.1. Ratificación de la acción

El accionante a través de su abogado ratificó in extenso los argumentos


del memorial de esta acción tutelar.

I.2.2. Informe de la parte accionada

Jorge Andrés Pérez Maita, Vocal de la Sala Penal Tercera del Tribunal
Departamental de Justicia de Potosí, por informe escrito cursante a fs. 126
a 127 vta., señaló que: a) El 15 de septiembre de 2021, se llevó adelante
la audiencia de aplicación de medidas cautelares, donde el juez cautelar
de Llallagua emitió un Auto que dispone la detención preventiva de la
imputada, al concurrir el requisito sustancial y los peligros procesales de
fuga y obstaculización establecidos en los arts. 233 1 y 2 y 234 y 235 del
CPP. Para acreditar la concurrencia del num. 1) del art. 235 de la citada
norma procesal penal, indicando lo siguiente “…de los indicios
recolectados hasta el presente que hasta este momento no se tiene plena
constancia de cuánto dinero habría sido sustraído por los presuntos
autores y que también al presente no se ha podido recolectar elementos
de prueba como ser objetos y también prendas de vestir situación que
hace que, al estar la imputada en estado de plena libertad, esta podría
venir en ocultar cualquier elemento probatorio, ras prendas de vestir por lo
que el órgano judicial tiene por bien acredita como ser objetos y otras
prendas de vestir por lo que el órgano judicial tiene por bien acreditar la
concurrencia del riesgo procesal de fuga en su numeral 1 del art. 235…”
(sic). Por otra parte, con referencia al num. 2) del art. 235 del CPP la juez
cautelar fundo su concurrencia señalando: “el órgano jurisdiccional tiene la
convicción de que también se halla concurrente el riesgo procesal de
obstaculización en el numeral 2 en la imputada, esto es que si bien no las
conoce a las víctimas, pero al haber sido su actuar en grado de
complicidad, la imputada puede venir a influenciar negativamente, incluso
a los mismos posibles autores del hecho ilícito y también a los testigos y
otros (multiplicidad de personas), por lo que el órgano jurisdiccional da por
acreditado el riesgo procesal de obstaculización en su numeral 2 del art.
235 del CPP modificado por la Ley 1173”. Resolución que tiene la calidad

4
de cosa juzgada formal que puede ser modificada con la presentación de
nuevos elementos convicción que desvirtúen los fundamentos de
concurrencia del peligro de obstaculización previsto por los incs. 1) y 2) del
art. 235 del CPP; b) Según la accionante el Auto de Vista pronunciado por
su autoridad que resolvió la apelación interpuesta contra el Auto de 6 de
septiembre de 2022, emitido por el Tribunal de Sentencia de Llallagua que
rechaza la cesación de la detención preventiva, no tiene la debida
fundamentación y existe una errónea valoración de los elementos de
prueba que se presentaron para el efecto, vulnerando el debido proceso
establecido en el art. [Link] de la CPE. Al respecto, conforme el mandato
del art. 239.I del CPP la accionante tenía la obligación de desvirtuar los
motivos que fundaron su detención preventiva, sin embargo los nuevos
elementos de convicción presentados por la imputada -dos informes del
investigador asignado al caso- en la audiencia de cesación de la detención
preventiva no demostraron que no concurren los motivos que fundaron la
detención preventiva, por lo que la jueza cautelar de Llallagua rechazo la
cesación de la detención preventiva, formulándose la apelación en contra
de dicha Resolución que fue resuelta por el Auto de Vista de 15 de
septiembre de 2022, que confirmo la Resolución apelada; c) La Resolución
que emitió, en cuanto al riesgo procesal previsto por el inc. 1) del art. 235
del CPP consideró que la prueba aportada consistente en los dos informes
del investigador asignado al caso no desvirtuaba ese peligro procesal por
cuanto la detención preventiva se fundó en que hasta ese momento se
desconocía el monto y dónde estaba el dinero que se ha sustraído y los
otros elementos como ser el celular y otros que se hacen mención en a
investigación, por ello considero que este peligro aún está vigente, ya que
la imputada puede ocultar estos elementos de convicción que son
importantes para la investigación. Con relación al inc. 2) del mismo
artículo, fundo este peligro porque en el caso existe una multiplicidad de
personas que participaron en el hecho, ese fundamento tampoco fue
desvirtuado en los informes del asignado al caso. Finalmente, con relación
a la acusación formal presentada por el Ministerio Público si se razonaría
como lo hace el accionante y su defensora, de que con la presentación de
la acusación formal desaparecen automáticamente los riesgos procesales
porque ya se han realizado toda la investigación y por ello tendíamos que
otorgarle libertad irrestricta a la imputada, ese razonamiento es erróneo
porque de ser así tendríamos que poner en libertad a todos los imputados
que cuentan con una acusación formal, generando un caos procesal; y, d)
Conforme a lo explicado el Auto de Vista de 15 de septiembre, que emitió
se encuentra debidamente fundamentado y valoró correctamente los
elementos de convicción presentados en la audiencia de cesación de la
detención preventiva, no siendo cierto y evidente que hubiera vulnerando
el debido proceso en su vertiente fundamentación y valoración de las
pruebas establecido en el art. [Link] de la CPE.

I.2.3. Resolución

El Juez de Sentencia Penal, Partido de Trabajo y Seguridad Social y Juez


Técnico Primero de Uncia de la Provincia Rafael Bustillos del Departamento
de Potosí, constituido en juez de garantías, por Resolución 03/2022 de 14
de octubre, cursante de fs. 122 a 125, denegó la tutela impetrada, bajo

5
los siguientes fundamentos: 1) El Vocal accionado ha realizado un análisis
y valoración razonable de los informes ahora cuestionados que
presuntamente no hubiesen sido valorados y están plasmados en la
Resolución impugnada concluyendo que dicha documental desvirtúa el
riesgo procesal analizado por la autoridad judicial de primera instancia; 2)
En esta acción tutelar se confundió -la labor de- la justicia constitucional,
puesto que, se presentaron agravios al Auto de Vista emitido por la Vocal
accionada, como si fuese una tercera instancia del ámbito ordinario,
cuando tampoco se motivó sobre los presupuestos para que se pueda
ingresar al fondo del asunto jurisdiccional reclamado.

II. CONCLUSIONES

De la revisión de los antecedentes que cursan en el expediente, se


establece lo siguiente:

II.1. El Ministerio Público, en actuación de 15 de septiembre de 2021,


imputó formalmente a la accionante complicidad en los delitos de
asesinato y robo agravado, precisando que la misma ‘dolosamente
ha cooperado en la ejecución del hecho además de haber prestado
ayuda con posterioridad’, solicitando en esa consecuencia la
aplicación de detención preventiva, en base a la concurrencia de los
peligros procesales descritos en el art. 235 nums. 1) y 2) del CPP, en
cuanto se desconocía el paradero del monto de dinero y otros
objetos sustraídos como ser celulares, y en libertad la imputada
podía suprimir, ocultar o destruir elementos de prueba; y, toda vez
que la misma generó información falsa en la investigación, en
libertad irrestricta influiría negativamente en partícipes, copartícipes
y posibles testigos del hecho, más cuando al no haberse
determinado la identidad y número de autores y testigos, “con
seguridad la ahora sindicada va a influir negativamente en los
mismos, a los fines de que se comporten de manera reticente o
informen falsamente sobre los hechos suscitados” (sic).

II.2. La autoridad jurisdiccional, en audiencia pública realizada igual


fecha, dispuso la aplicación de detención preventiva, bajo el
argumento de concurrir las exigencias del art. 233 del CPP, así como,
en lo que es el objeto de reclamo en la presente acción de amparo
constitucional, la existencia de los peligros de obstaculización del art.
235 nums. 1 y 2 del CPP, pues tomando en cuenta el grado de
participación imputado, la imputada: i) podría ocultar o hacer
desparecer medios de prueba [objetos o vestimentas] así como
teniendo presente que “hasta este momento no se tienen plena
constancia de cuanto de dinero habría sido sustraído…al estar la
imputada en estado pleno de libertad podría venir en ocultar
cualquier elemento probatorio” [sic]; y, ii) la imputada puede venir
en influenciar negativamente, incluso a los mismo posibles autores
del hecho y también a los testigos.

II.3. El 16 de septiembre de 2022, la Sala Penal Tercera de Potosí, llevó a


cabo audiencia de consideración y resolución de apelación incidental

6
de medida cautelar, pronunciando el Auto de Vista 105/2022,
declarando su parcial procedencia, y negando en el fondo la cesión a
la detención preventiva por estar vigente el requisito sustancial y los
peligros procesales del art. 235 nums. 1 y 2 del CPP. El vocal Jorge
Andrés Pérez Maita, accionado al presente, consideró en cuanto el
num. 1, que los informes presentados por la defensa, no desvirtúan
este riesgo procesal pues la detención preventiva se fundó en que
hasta la fecha se desconoce el monto y dónde está el dinero
sustraído y otros elementos mencionados en la investigación, siendo
que la imputada puede ocultar estos elementos de convicción que
son importantes para la investigación. En cuanto al num. 2, se
sostuvo que toda vez se encontrasen presentes dos de los autores
del hecho, estando otros tres con paradero desconocido, el peligro
procesal se mantiene vigente, ya que la imputada en libertad puede
influenciar de manera negativa en estas personas.

III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO

La accionante denuncia la vulneración de sus derechos a la libertad y al


debido proceso en sus vertientes fundamentación, motivación y valoración
de la prueba, en razón a que, el Vocal accionado: i) Respecto a la
prohibición de fundar y mantener la detención preventiva en
meras presunciones, pese al imperativo del art. 235 del CPP, en prohibir
la detención preventiva con base a presunciones, no se tuvo presente que
la accionante jamás participó del hecho, no conoció a las víctimas, siendo
que pese a ello se le atribuyó complicidad en el hecho por no haber
colaborado con la investigación señalando el paradero de su hijo, aun
cuando sin tener obligación condujo a los investigadores a los lugares
donde pudiera estar su hijo, así como, los cargos atribuidos se fundaron en
actos realizados por los autores quienes verdaderamente estuvieron en
posesión y tenencia de lo robado y en lo que podría o no podría hacer en el
futuro la accionante. ii) Respecto a la insuficiente valoración de dos
informes policiales y la acusación presentados para desvirtuar la
obstaculización de los nums. 1 y 2 del art. 235 del CPP.

En consecuencia, corresponde en revisión, verificar si tales extremos son


evidentes a fin de conceder o denegar la tutela solicitada.

III.1. El deber de observancia del parámetro de la debida


fundamentación y motivación a los fines de la vigencia del derecho
al debido proceso y su exigencia de cumplimiento por el Tribunal
de alzada respecto a las medidas cautelares personales.

Sobre el particular, dentro de un marco general, la SCP 0875/2019-S1 de


12 de septiembre, sostuvo que: “la fundamentación o motivación de las
resoluciones judiciales o administrativas abarca un conjunto de derechos y
garantías mínimas que garantizan el diseño de los procedimientos
judiciales y administrativos, entre sus elementos se encuentra la
fundamentación y motivación de las resoluciones, a las que toda autoridad
a cargo de un proceso está obligada a cumplir, no solamente a efectos de
resolver el caso sometido a su conocimiento, sino exponiendo de manera

7
suficiente, las razones que llevaron a tomar cierta decisión, así como las
disposiciones legales que sustentan la misma, es decir, debe llevar al
convencimiento que se hizo justicia, tanto a las partes, abogados,
acusadores y defensores, así como a la opinión pública en general; de lo
contrario, no sólo se suprimiría una parte estructural de la resolución sino
impediría que las partes del proceso conozcan los motivos que llevaron a
dicha autoridad a asumir una determinación, lo que no implica que dicha
motivación contenga una exposición ampulosa y sobrecargada de
consideraciones y citas legales, basta con que ésta sea concisa pero clara
y satisfaga todos los aspectos demandados”

Por su parte, la SCP 0712/2015-S3 de 3 de julio, a tiempo de establecer la


diferenciación existente entre fundamentación y motivación como
elementos del debido proceso, precisó que: “…la fundamentación consiste
en la justificación normativa de la decisión judicial, y la motivación es la
manifestación de los razonamientos que llevaron a la autoridad a la
conclusión de que el acto concreto que se trate, se encuentra, por una
parte probado, lo que supone que la autoridad judicial debe explicar las
razones por las cuales considera que la premisa fáctica se encuentra
probada, poniendo de manifiesto la valoración de la prueba efectuada, y
por otra explicando por qué el caso encuadra en la hipótesis prevista en el
precepto legal -contexto de justificación-. Por consiguiente, no basta que
en el derecho positivo exista un precepto que pueda sustentar el acto de
la autoridad, ni un motivo para que ésta actúe en consecuencia, sino que
es indispensable que se hagan saber al afectado los fundamentos y
motivos del procedimiento respectivo, ya que solo así estará en aptitud de
defenderse como estime pertinente.”

Así también, la jurisprudencia de este Tribunal por medio de la SCP


0205/2020-S3 de 10 de julio, sostuvo que la motivación debe ser
entendida como la justificación razonada de los fallos mediante la cual el
juzgador arriba a una conclusión y asume una decisión; imperativo por el
que toda resolución debe contener el desarrollo de los razonamientos por
los cuales se emite el pronunciamiento vinculados con cada uno de los
asuntos sometidos a la decisión del juzgador, esto es, las razones fácticas
y circunstancias de hecho y probatorias que sustenten la determinación
asumida, constituyendo por ende la motivación de todo fallo un deber
fundamental inexcusable al momento de resolver los asuntos que
conozcan; agregando además que, la fundamentación constituye la
estructura jurídicolegal que sustenta los entendimientos expresados por el
administrador de justicia, quien recurre sistemáticamente a las normas del
ordenamiento jurídico a objeto de resolver las causas sujetas a su
conocimiento, ello implica que las razones fácticas o criterios que son
parte de la motivación se subsumen a la norma aplicable al caso,
configurando ello los razonamientos legales de la decisión, así en el caso
concreto de un proceso penal, la fundamentación se constituye en una
garantía de observancia y respeto de los derechos fundamentales y
garantías constitucionales de los ciudadanos de ser juzgados por las
normas vigentes que rigen los procesos a los cuales están sometidos.

8
En concomitancia a estos razonamientos jurisprudenciales de contenido de
vigencia del debido proceso en sus componentes de fundamentación y
motivación, en cuanto al tópico de medidas cautelares de carácter
personal, de igual manera se estableció la exigencia del Tribunal de
apelación de fundamentar y motivar la resolución que disponga, modifique
o mantenga la misma, así, la SCP 0025/2020-S3 de 12 de marzo, citando a
la SCP 0339/2012 de 18 de junio, precisó que: « De lo que se concluye
que la fundamentación de las resoluciones judiciales no sólo es
exigible al momento de disponer la detención preventiva, sino
también cuando se rechaza la solicitud de cesación de la
detención preventiva, se determine la sustitución o modificación
de esa medida o, finalmente, cuando se la revoca; aclarándose
que la fundamentación se exige tanto en las resoluciones
pronunciadas en primera instancia, como aquellas emitidas en
apelación y en toda decisión judicial conforme establece el art.
124 del CPP”.» (las negrillas nos corresponden).

III.2. Resoluciones de los tribunales de apelación e interpretación


del art. 398 en el marco del art. 239 del CPP

La SCP 0429/2020-S1 de 2 de septiembre, razonó que "Los estándares de


fundamentación y motivación, son aplicables a las resoluciones judiciales
que resuelven medidas cautelares, conforme a las exigencias específicas
en materia procesal penal y a lo dispuesto en los arts. 233.1 y 2; 234; y,
235 del CPP. En efecto, Conforme destacó la Corte Interamericana de
Derechos Humanos (Corte IDH), en el Caso Chaparro Álvarez y Lapo
Íñiguez Vs. Ecuador, en la Sentencia de 21 de noviembre de 2007 sobre
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas 1, la motivación de
la decisión judicial que restringe la libertad personal, garantiza el derecho
a la defensa, por cuanto, evita que una falta de motivación impida que el
imputado conozca las razones por las cuales permanece privado de
libertad, además, que le dificulta su tarea de presentar nueva evidencia o
argumentos con el fin de lograr su liberación o impugnar de mejor manera
una prueba de cargo determinante. Por lo que, tanto la resolución que
impone la medida cautelar de detención preventiva, como la que resuelve
la apelación deben tener, en palabras de la Corte IDH, una
fundamentación suficiente, que permita al privado de libertad conocer los
motivos por los cuales se mantiene su restricción a este derecho 2” .

La SC 0012/2006-R de 4 de enero, explicó la necesidad constitucional de


motivar las resoluciones que disponen la detención preventiva, así como
las que rechazan el pedido de su imposición, las que la modifican,

1
El párrafo 118, señala: “Por otro lado, la Corte destaca que la motivación de la decisión judicial es condición de posibilidad
para garantizar el derecho de defensa. En efecto, la argumentación ofrecida por el juez debe mostrar claramente que han sido
debidamente tomados en cuenta los argumentos de las partes y que el conjunto de pruebas ha sido analizado rigurosamente,
más aún en ámbitos en los que se comprometen derechos tan importantes como la libertad del procesado. Ello no ocurrió en el
presente caso. La falta de motivación en las decisiones de la Jueza impidió que la defensa conociera las razones por la cuales
las víctimas permanecían privadas de su libertad y dificultó su tarea de presentar nueva evidencia o argumentos con el fin de
lograr la liberación o impugnar de mejor manera una prueba de cargo determinante”
2
El párrafo 107, indica: “El Tribunal recalca que son las autoridades nacionales las encargadas de valorar la pertinencia o no
del mantenimiento de las medidas cautelares que emiten conforme a su propio ordenamiento. Al realizar esta tarea, las
autoridades nacionales deben ofrecer la fundamentación suficiente que permita a los interesados conocer los motivos por los
cuales se mantiene la restricción de la libertad (…)”.)

9
sustituyen o revocan, al señalar que “La motivación de los fallos judiciales
está vinculada al derecho al debido proceso y a la tutela jurisdiccional
eficaz, consagrados en el art. [Link] Constitucional, y se manifiesta como el
derecho que tienen las partes de conocer las razones en que se funda la
decisión del órgano jurisdiccional, de tal manera que sea posible a través
de su análisis, constatar si la misma está fundada en derecho o por el
contrario es fruto de una decisión arbitraria”; más tarde, la SC 0089/2010-
R de 4 de mayo, en el Fundamento Jurídico III.4, sobre la misma materia,
estableció que toda resolución que involucre la decisión sobre un tercero
debe expresar las razones de hecho y derecho en las cuales basa su
convicción y el valor que otorga a los medios de prueba que presenten las
partes, aclarando que esa fundamentación no puede ser reemplazada por
la simple relación de los documentos o la mención de los requerimientos
de las partes, señalando en el caso de los presupuestos que hacen al art.
233 num. 1) del CPP, que, “la autoridad judicial competente, para adoptar
la decisión de aplicar la detención preventiva, de una parte, está obligado
a verificar y determinar la concurrencia de los requisitos mencionados por
el art. 233 CPP, para lo que deberá contrastar la solicitud fundamentada
del Ministerio Público con los elementos de prueba presentados sobre la
concurrencia de los requisitos, en el marco de las normas previstas por los
arts. 234 y 235 CPP; de otra parte, deberá fundamentar en derecho la
decisión de aplicar la medida cautelar de carácter personal, pues tomando
en cuenta que uno de los principios fundamentales inherentes al Estado
Democrático de Derecho es la motivación de las decisiones de las
autoridades públicas, el juez está obligado a expresar los motivos de
hecho y de derecho en que se basa su convicción determinativa de la
concurrencia de los requisitos, así como el valor otorgado a los medios de
prueba, esa fundamentación no puede ser reemplazada por la simple
relación de los documentos o la mención de los requerimientos de las
partes; de modo que está obligado a expresar los presupuestos jurídicos
que motivan la medida, con cita de las normas legales aplicables y la
descripción clara y objetiva de los elementos de convicción concurrentes 3”.

En tal sentido, toda vez que el deber de motivación de las resoluciones


judiciales involucra no solo un aspecto formal sino acarrea vinculación
directa con una eventual restricción de derechos de las partes, con
especial incidencia en materia penal, también es de indisociable
requerimiento hacia los tribunales de apelación. Sobre el particular la
jurisprudencia constitucional recalcó la importancia de que los tribunales
de segunda instancia fundamenten sus decisiones, debido a que en los
hechos, hacen una revisión de la resolución del inferior, teniendo especial
importancia la del tribunal de apelación, que revisa una decisión que
impuso una medida cautelar, que la revoca, la modifica, la sustituye u

3
A mayor abundamiento, la SC 0782/2005-R de 13 de julio, reiterada, entre otras, por la SCP 0166/2013 de 19 de febrero, en el
Fundamento Jurídico III.2, establece que: “…la exigencia de pronunciar una resolución motivada en la que se establezca la
concurrencia de los requisitos de validez para determinar la detención preventiva, entendiendo por motivo fundado a aquél
conjunto articulado de hechos que permiten inferir de manera objetiva que la persona imputada es probablemente autora de una
infracción o partícipe de la misma y que existe riesgo de fuga y/u obstaculización de la averiguación de la verdad no sólo
alcanza al juez cautelar, sino también al tribunal que conozca en apelación la resolución que disponga, modifique o rechace las
medidas cautelares, toda vez que si bien de conformidad con el art. 251 del CPP, las medidas cautelares dispuestas por el juez
cautelar, pueden ser apeladas y, por lo mismo, modificadas, ello no significa que el tribunal de apelación cuando determine
disponer la detención preventiva, esté exento de pronunciar una resolución lo suficientemente motivada, en la que se exprese la
concurrencia de los dos requisitos que la ley impone para la procedencia de esa medida cautelar.”

10
ordena la cesación de una detención preventiva, por su vinculación con los
derechos a la libertad y la presunción de inocencia.

Recogiendo dichos entendimientos, la SCP 0077/2012 de 16 de abril 4


señala que el art. 398 del CPP establece que los tribunales de alzada
deben circunscribirse a los aspectos cuestionados de la resolución; lo que
no implica, que estos se encuentren eximidos de la obligación de motivar y
fundamentar la resolución, por la cual, deciden imponer la medida cautelar
de detención preventiva, revocarla, sustituirla o disponer la cesación;
quedando igualmente obligados a expresar la concurrencia de los
presupuestos que la normativa legal prevé. En tal sentido, el tribunal de
alzada al momento de conocer y resolver recursos de apelación de la
resolución que disponga, modifique o rechace medidas cautelares o
determine la cesación o rechace ese pedido, deberá precisar las razones y
elementos de convicción que sustentan su decisión; expresando de
manera motivada la concurrencia de los presupuestos jurídicos exigidos,
no pudiendo ser justificada su omisión por los límites establecidos en el
art. 398 del CPP.

Cuando se trata de la protección del derecho a la libertad personal por


medio del recurso de apelación de la medida cautelar, el análisis del
tribunal de alzada, no puede reducirse a una mera formalidad, sino, debe
examinar las razones invocadas por el recurrente y manifestarse
expresamente sobre cada una de ellas, de acuerdo a los parámetros
establecidos en el punto anterior, debiendo expresar fundadamente los
motivos por los que considera que efectivamente se dan los riesgos
procesales previstos por el art. 233 del CPP. En todo caso, el tribunal de
apelación debe realizar una revisión integral del fallo del juez que impuso
la medida cautelar, considerando los motivos de agravio que fundamenta
el recurso de apelación, los argumentos de contrario, analizar y valorar
fundadamente las pruebas que se traen a su consideración, para
finalmente en su determinación, expresar las circunstancias concretas de
la causa que le permiten presumir razonadamente la existencia de los
presupuestos exigidos por Norma según corresponda a cada caso en
particular.

4
El FJ III.3, refiere: “Finalmente, cabe remitirse a lo previsto en el 236 del CPP, entre cuyos requisitos del auto de detención
preventiva se encuentran: `3) La fundamentación expresa sobre los presupuestos que motivan la detención, con cita de las
normas legales aplicables´. En el marco de las normas legales citadas, aplicables al caso que se examina, se establece que el
límite previsto por el art. 398 del CPP a los tribunales de alzada, de circunscribirse a los aspectos cuestionados de la resolución,
no implica que los tribunales de apelación se encuentren eximidos de la obligación de motivar y fundamentar la resolución por la
cual deciden imponer la medida cautelar de detención preventiva, quedando igualmente obligados a expresar la concurrencia
de los dos presupuestos que la normativa legal prevé para la procedencia de la detención preventiva, en el entendido que ésta
última determinación únicamente es válida cuando se han fundamentado los dos presupuestos de concurrencia, para cuya
procedencia deberá existir: 1) El pedido fundamentado del fiscal o de la víctima aunque no se hubiere constituido en
querellante; 2) La concurrencia de los requisitos referidos a la existencia de elementos de convicción suficientes para sostener
que el imputado es, con probabilidad, autor o partícipe de un hecho punible y la existencia de elementos de convicción
suficiente de que el imputado no se someterá al proceso u obstaculizará la averiguación de la verdad; circunstancias que deben
ser verificadas y determinadas por el tribunal y estar imprescindiblemente expuestas en el auto que la disponga, por lo mismo,
la falta de motivación por parte de los tribunales de alzada no podrá ser justificada con el argumento de haberse circunscrito a
los puntos cuestionados de la resolución impugnada o que uno o varios de los presupuestos de concurrencia para la detención
preventiva no fueron impugnados por la o las partes apelantes. En tal sentido, el tribunal de alzada al momento de conocer y
resolver recursos de apelación de la resolución que disponga, modifique o rechace medidas cautelares, deberá precisar las
razones y elementos de convicción que sustentan su decisión de revocar las medidas sustitutivas y aplicar la detención
preventiva; expresando de manera motivada la concurrencia de los presupuestos jurídicos exigidos para su procedencia, no
pudiendo ser justificada su omisión por los límites establecidos en el art. 398 del CPP”.)

11
III.3. De la solicitud de cesación de la detención preventiva

Conforme el Código de Procedimiento Penal, en su Título II del Libro Quinto


de la Primera Parte, modificado por el art. 11 de la Ley 1173, entre las
causales para solicitar la cesación de la detención preventiva, están las
previstas en los numerales 3 y 4 del art. 239 del Código Adjetivo Penal; sin
embargo, debe precisarse que este precepto fue reformado en más de una
oportunidad, quedando redactada la norma, con el siguiente texto:

“Artículo 239. (CESACIÓN DE LAS MEDIDAS CAUTELARES


PERSONALES). Las medidas cautelares personales cesarán por el
cumplimiento de alguna de las siguientes causales:

1. Cuando nuevos elementos demuestren que no concurren los


motivos que la fundaron o tornen conveniente que sea
sustituida por otra medida;

2. Cuando haya vencido el plazo dispuesto respecto al


cumplimiento de la detención preventiva, siempre y cuando el
fiscal no haya solicitado la ampliación del plazo de la
detención;

3. Cuando la duración de la detención preventiva exceda el


mínimo legal de la pena establecida para el delito más grave
que se juzga;

4. Cuando la duración de la detención preventiva exceda de


doce (12) meses sin que se haya dictado acusación o de
veinticuatro (24) meses sin que se hubiera dictado sentencia,
excepto en delitos de corrupción, seguridad del Estado,
feminicidio, trata y tráfico de personas, asesinato, violación a
niña, niño, adolescente e infanticidio;

5. Cuando la persona privada de libertad acredite que se


encuentra con enfermedad grave o en estado terminal; o,

6. Cuando la persona privada de libertad acredite el


cumplimiento de sesenta y cinco (65) años de edad, salvo en
delitos contra la vida, integridad corporal o libertad sexual de
niñas, niños, adolescentes, mujeres y adultos mayores, delitos
de corrupción y vinculados, de lesa humanidad, terrorismo,
genocidio, traición a la patria y crímenes de guerra.

Planteada la solicitud, en el caso de los numerales 1, 2, 5 y 6, la


jueza, el juez o tribunal deberá señalar audiencia para su resolución
dentro del plazo máximo de cuarenta y ocho (48) horas.

En el caso de los numerales 3 y 4, la Oficina Gestora de Procesos, a


través del buzón de notificaciones de ciudadanía digital, dentro de
las veinticuatro (24) horas siguientes correrá 9 traslado a las partes,
quienes deberán responder en el plazo de cuarenta y ocho (48)

12
horas. Con contestación o sin ella, la jueza, el juez o tribunal dictará
resolución sin necesidad de audiencia, dentro del plazo máximo de
cuarenta y ocho (48) horas siguientes, declarando la procedencia,
siempre que la demora no sea atribuible a los actos dilatorios del
imputado, o la improcedencia del beneficio, sin posibilidad de
suspensión de plazos.

En los casos previstos en los numerales 2 al 6 del presente Artículo,


la jueza, el juez o tribunal aplicará las medidas cautelares que
correspondan, previstas en el Artículo 231 bis del presente Código.

La cesación de la detención preventiva por las causas señaladas en


los numerales 3 y 4 del presente Artículo, dará lugar a la
responsabilidad de la jueza, el juez, tribunal o fiscal negligente.

Cuando la cesación sea resuelta en audiencia pública y ante la


ausencia de cualquiera de los sujetos procesales, se seguirá en todo
lo pertinente, lo establecido en el Artículo 113 de presente Código”

En tal sentido, recordar que en el marco de consideraciones doctrinales en


torno a las características de revisabilidad y temporalidad de una medida
cautelar personal, el Código de procedimiento penal ha introducido esta
figura jurídica como un mecanismo para dejar sin efecto la detención
preventiva. De igual forma cabe mencionar que la jurisprudencia
constitucional al respecto de las solicitudes de cesación a la detención
preventiva, sobre lo que el Juez de tomar en cuenta para la otorgación o
negación de la misma, a través de la SCP 0836/2014 de 30 de abril, la cual
reitera entendimientos jurisprudenciales anteriores donde ante la solicitud
de cesación a la detención preventiva se deben tomar en cuenta los
precedentes contenidos en las SSCC 0227/2004-R, 0320/2004-R,
0719/2004-R, 1037/2004-R, 1147/2006-R de 6 de noviembre entre otras,
que dejaron sentado que: “Cuando el juez o tribunal deba resolver
una solicitud de cesación de la detención preventiva amparada en
la previsión del art. 239.1 del CPP, ésta debe ser el resultado del
análisis ponderado de dos elementos: i) cuáles fueron los motivos
que determinaron la imposición de la detención preventiva y ii)
cuáles los nuevos elementos de convicción que aportó el imputado
para demostrar que ya no concurren los motivos que la
determinaron o en su caso demuestren la conveniencia de que la
medida sea sustituida por otra. Quedando claro que si a través de
los nuevos elementos de juicio que se presenten por el imputado
se destruyen ambos o cualquiera de los motivos que fundaron la
detención preventiva, el Juez o Tribunal debe realizar una
valoración de estos nuevos elementos; valoración similar a la que
hizo para disponer la detención preventiva a prima facie, sin que
ello implique inmiscuirse en la investigación del hecho.

Debiendo, en consecuencia el imputado probar conforme a la norma


precedentemente señalada la existencia de nuevos elementos de juicio
que demuestren que no concurren los motivos que fundaron su detención

13
preventiva o tornen conveniente que sea sustituida por otras medidas” (las
negrillas son nuestras).

De otra parte también corresponde hacer referencia a los entendimientos


esgrimidos en la SC 1780/2003-R de 5 de diciembre, reiterados en sus
homólogas 0227/2004-R, 0320/2004-R, 0719/2004-R, 1037/2004-R, que
establece que en la consideración de la solicitud de cesación a la
detención no es posible que la autoridad jurisdiccional considere nuevos
elementos que no se tomaron en cuenta a tiempo de disponer la detención
preventiva, en este entendido, la citada Sentencia Constitucional señala:
“Cuando al juzgador le corresponda considerar la solicitud de la cesación
de la detención preventiva por la causal prevista por el citado art. 239.1)
CPP su determinación debe ser el resultado de un análisis que debe partir
de cuáles fueron los fundamentos que determinaron la imposición de la
detención preventiva y los nuevos elementos que aportó la parte para
demostrar que ya no concurren los mismos; pues, conforme a ley, en
este caso concreto, tiene que existir una relación directa entre la
resolución que determina la detención preventiva y la causal de
cesación de dicha medida, razón por la que el juzgador debe
remitirse a esa comprobación, no estándole permitido considerar
nuevos elementos que no se tomaron en cuenta a tiempo de
disponer la detención preventiva, y menos en función a ello exigir
otros requisitos para viabilizar la cesación de la detención
preventiva” (las negrillas y el subrayado son nuestros).

En consecuencia, conforme se ha referido la cesación a la detención


preventiva, constituye un mecanismo para dejar sin efecto la detención
preventiva, que precisamente responde a una de las características de las
medidas cautelares como la revisabilidad y también la variabilidad, porque
permite modificar la situación jurídica de la persona que se encuentran con
detención preventiva, favoreciendo la situación de la misma; empero, este
mecanismo está sujeto en su sustanciación a los dispuesto por el art. 239
del CPP.

III.4. Análisis del caso concreto

Delimitado como se tiene precedentemente el alcance de la denuncia


constitucional planteada, corresponde ingresar a resolver la misma según
corresponda en el marco de examen constitucional ya desarrollado.

i) Respecto a la prohibición de fundar y mantener la


detención preventiva en meras presunciones.

La accionante manifestó que tanto la juez de origen como la autoridad de


alzada –accionada al presente-, pese al imperativo del art. 235 del CPP, en
prohibir la detención preventiva con base a presunciones, no tuvieron
presente que ella jamás participó del hecho, no conoció a las víctimas,
siendo que pese a ello se le atribuyó complicidad en el hecho, por no haber
colaborado con la investigación señalando el paradero de su hijo, sin tener
presente que sin tener obligación condujo a los investigadores a los
lugares donde pudiera estar su hijo; así como, los cargos atribuidos se

14
fundaron en actos realizados por los autores quienes verdaderamente
estuvieron en posesión y tenencia de lo robado y en lo que podría o no
podría hacer en el futuro la accionante.

Este Tribunal considera que en casos como los que se atiende, es decir,
cuestiones donde las partes manifiesten lesión a derechos emergentes de
la aplicación de medidas cautelares en el contexto de las normas del
procedimiento penal, el objeto de análisis, debe ante todo tamizar si la
intervención de las autoridades jurisdiccionales se adecuó al estándar
previsto por la Legislación, como al estándar, que en ese mismo fin,
sostiene la jurisprudencia, ya sea por ser un factor ineludible -en el primer
caso-, como por representar un grado de certeza objetiva en el segundo.
En el tema de examen, se cuestiona que la autoridad accionada, no haya
tenido presente las implicancias del art. 239.1 del CPP, a la hora de
mantener la detención preventiva como medida cautelar, exponiendo que
toda vez tal norma prohíbe la imposición de aquellas medidas en base a
presunciones, la autoridad jurisdiccional se basó en ellas de todos modos,
considerando que los argumentos de ‘podría ocultar elementos de prueba
y que puede influenciar en testigos y víctimas’, no tuvieron en cuenta que
la accionante se hallaba por más de un año sometida a esa medida
cautelar, como tampoco que, “jamás conoció a las víctimas, pero
contrariamente le atribuyen el hecho de no haber colaborado a la
investigación, por no haber señalado e paradero de su hijo” (sic).

El art. 239 del CPP, delimita las posibilidades de impugnación de una


medida cautelar, como a la vez, determina el rumbo de análisis de la
autoridad de alzada ante pedidos de cesación de aquellas. En tal sentido,
dejar sentado, que, aun cuando el texto de dicho articulado se someta a la
existencia de un determinado número de posibilidades, su aplicación es
privativa a una sola autoridad, quien es pues, aquella que evaluará la
cesación de una medida cautelar, lo cual supone que, toda cesación de
medidas cautelares, no opera de hecho, sino es antes por la intervención
de un tercero que acredite y declare su cesación o persistencia. En tal
enfoque, cuando la norma señale que una medida cautelar cesará “cuando
nuevos elementos demuestren que no concurren los motivos que la
fundaron o tornen conveniente que sea sustituida por otra medida”,
deberá ser necesario, a fines de fundamentación, prever –de la forma más
sintética- cuáles fueron los elementos que fundaron la aplicación de tal
medida. En este caso, resulta necesario precisar, que toda vez una medida
cautelar, en el contexto de haberse decidido como aplicación de las
regulaciones del procedimiento penal, no solo contiene una apreciación
dirigida a representar o reflejar una especial condición en un específico
momento (como lo sería el caso de un eventual peligro de obstaculización,
determinado ante la posibilidad de que el imputado destruya elementos de
prueba, solo por citar un ejemplo), sino ante todo, en el caso de las
autoridades de revisión o alzada, si aquella circunstancia, tanto es
persistente, como se adecua, en el paso del tiempo a la situación con la
que se procuró la cesación.

De tal forma, asumiendo que el procesamiento de una medida cautelar, es


en sí, un accidente a lo largo del proceso penal, cuya existencia se justifica

15
en la medida de la necesidad de cada etapa procesal 5 (preliminar,
etcétera), se concluye que estimar su cesación o persistencia, en el marco
del art. 239 del CPP, debe responder también a esos mismos parámetros,
es decir, su pertinencia en cuanto el sometimiento del imputado al
proceso; así de, las posibilidades de éste en obstaculizar la averiguación
de la verdad. En suma, si la detención preventiva, como especie del
género medidas cautelares, es aplicada ante el cumplimiento de ciertas
posibilidades procesales (peligros de fuga u obstaculización) y como efecto
de satisfacer eventuales riesgos, como lo son la aplicación de la Ley así de
la obstaculización de la investigación, se entiende que esos mismos
patrones marcan la pauta de análisis en un eventual pedido de cesación;
de hecho el art. 239.1 del CPP, precisamente ordena tal descripción, al
señalar que las medidas cautelares personales cesarán “Cuando nuevos
elementos demuestren que no concurren los motivos que la fundaron o
tornen conveniente que sea sustituida por otra medida”, es decir, que
nuevos elementos, probatorios o fácticos, demuestren que las condiciones
de base que fundaron la imposición de la medida ya no fueran
concurrentes, o bien, puedan demostrar que la detención preventiva
pueda ser sustituida por otra medida, se entiende menos gravosa, así
como también se entiende, que dentro de las posibilidades de esta
normativa, no se aprecia que la cesación de la detención necesariamente
habilite la declaración de libertad irrestricta, sino orienta precisamente a
evaluar cuáles los motivos de hecho que propiciaron la detención.

No obstante, es preciso señalar que la aplicación de la detención


preventiva debe ser antecedida de una debida fundamentación y
motivación en la resolución que la imponga o la mantenga, lo cual equivale
a exigir a la autoridad jurisdiccional evite fundar su determinación en
meras presunciones, “las cuales implican reconocer como cierto un
probable acontecimiento, acción o conducta, sin necesidad de probarla.
Así, la resolución judicial destinada a aplicar medidas cautelares de
carácter personal, tiene que ser el resultado de la valoración integral y
razonable de los diferentes riesgos procesales y elementos probatorios;
valoración que, además, debe ser objetiva y generar convicción en la
autoridad judicial, para sostener que el imputado es con probabilidad,
autor o partícipe de un hecho punible y que no se someterá al proceso u
obstaculizará la averiguación de la verdad o que existe peligro de
reincidencia6”; en tal línea de ideas, es conveniente traer a colación lo
5
Así entonces, remarcando que las medidas cautelares en el texto de la Ley 1970 y sus modulaciones son medidas
instrumentales para la consecución de -esencialmente- la aplicación de la Norma penal sustantiva (incluso en los casos de una
absolución), la perspectiva de su aplicación (es decir, el proceso de toma de decisión, reflejada en la argumentación de un fallo)
no debe perder de vista ese contexto procesal y normativo, a riesgo, en contrario, de interpretarse que tales medidas vayan a
ser interpretadas como el mecanismo para una pena anticipada. Así pues, la doctrina define que las medidas cautelares poseen
una serie de características, de necesaria compulsa para su aplicación, sustitución o modificación, así: a) Excepcionalidad, en
vista del derecho preeminente a la libertad personal; b) Proporcionalidad, porque deben estar en adecuada relación con el
hecho que se imputa y con lo que se busca garantizar; c) Instrumentalidad, ya que la medida cautelar no tiene una finalidad en
sí misma y sólo puede adoptarse estando pendiente el proceso principal y por lo tanto, tiene una duración limitada en el tiempo;
d) Revisabilidad, porque su imposición responde a una determinada situación del hecho existente al momento de adoptar la
medida, que varía si las circunstancias que la motivaron sufrieran modificaciones a lo largo del proceso, lo que obliga a su
alteración o revocación y ; e) Temporalidad, pues sólo puede adoptarse estando pendiente el proceso principal y tiene una
duración limitada en el tiempo (Pomareda de Rosenauer “Código de Procedimiento Penal, pág. 85”).

6
SCP 0756/2021-S3 de 15 de octubre

16
razonado en la SCP 0756/2021-S3 de 15 de octubre, donde a tiempo de
abordar este tema, especificó que el alcance del términos meras
presunciones, en el contexto de un peligro procesal, “el juzgador debe
asumir absoluta convicción para establecer la concurrencia o no de un
determinado riesgo procesal; es decir, le corresponde a la autoridad
judicial definir si existe o no algún peligro procesal; por
consiguiente, lo que no está permitido es que al momento de
asumir la decisión respecto a la situación jurídica del imputado, el
juez se base en probabilidades, sin sustento en suficientes
elementos de convicción valorados objetiva, razonable e
integralmente -podría o no podría-; pues, de sustentarse en ellas,
se vulnera el debido proceso del imputado, conforme lo entendió la
SC 1635/2004-R de 11 de octubre, reiterada por las SSCC 1747/2004-R,
0001/2005-R, 0129/2007- R, 0514/2007-R, 0670/2007-R, 0040/2010-R,
1048/2010-R, 1154/2011- R y 1813/2011-R; y, la SCP 0795/2014 de 25 de
abril, entre otras.”

En el caso en análisis, los argumentos sostenidos por la Juez cautelar para


sustentar el peligro de obstaculización descrito en los nums. 1) y 2) del art.
235 del CPP, se apoyaron en que la imputada en libertad podría ‘venir a
ocultar cualquier elementos probatorio como ser objetos otros y prendas
de vestir’, fundando tal afirmación en el hecho de que hasta el momento
de requerida la detención, no se tenía constancia de la cifra de dinero
presuntamente sustraída, como tampoco se había colectado otros
elementos de prueba, como ser prendas de vestir, relacionadas a la
comisión del hecho; por otra parte, se sostuvo también que la imputada en
libertad, podría influenciar negativamente sobre víctimas, testigos y otros
partícipes del hecho, por cuanto al haberse determinado su actuación
como cómplice, podría ejercer tal influencia de forma negativa. En ese
mismo sentido, el posicionamiento del Tribunal de alzada, como autoridad
accionada, consistió en afirmar que aquellos elementos fundantes, no
habían variado al momento de la apelación, siendo que en ese contexto los
informes presentados por la accionante, no tenían capacidad suficiente
para desvirtuar aquellos riesgos procesales.

Al respecto, se considera que la explicación y motivación otorgada por el


Vocal accionado no se limitó a referir como mera presunción que la
imputada podía en libertad influenciar negativamente en víctimas, testigos
o partícipes del hecho, o bien, ejercer posiblemente actos que oculten o
destruyan elementos de prueba, sino se tomó en cuenta la naturaleza del
hecho delictuoso y el estado que la investigación ejercida por el Ministerio
Público aportaba, vale decir, que se desconocían montos y cifras respecto
al delito (dinero sustraído) como también tener presente que toda vez la
imputada fue calificada como cómplice y teniéndose información sobre la
participación de otras personas en el hecho, no identificadas formalmente
en la investigación, la imputada podría ejercer influencia negativa,
razonamientos que este Tribunal estima vez suficientes en cuanto a la
fundamentación y motivación de la concurrencia de este riesgo,
considerando que cuando se trata de medidas cautelares, la valoración y
el razonamiento responden a un análisis integral y no aislado; más aún, si
la situación fáctica reportaba, la existencia de personas y objetos

17
relacionados presuntamente a la comisión del delito de los que no se tenía
objetivamente información precisa, razón por la cual la autoridad
accionada consideró que pese a la presentación de documental que
declaraba la no presencia de la imputada en recintos policiales, así como
referir que ésta no conocía a las víctimas, de hecho tal fuente de datos, no
inhiben la posibilidad objetiva que fundó la aplicación de la detención
preventiva, que es precisamente el contexto que el Vocal accionado quiso
evidenciar de la argumentación expuesta en su fallo y que se adecuaría a
los presupuestos del riesgo procesal en análisis, derivando ello en una
suficiente motivación y fundamentación.

ii) Respecto a la insuficiente valoración de dos informes


policiales y la acusación presentados para desvirtuar los
peligros de obstaculización de los nums. 1 y 2 del art. 235 del
CPP.

En criterio de la accionante los riesgos procesales de obstaculización que


le fueron atribuidos nums. 1) y 2) del art. 235 del CPP, se basaron en
probabilidades de conductas, es decir, de que podría ocultar elementos de
convicción y podría influir en testigos y víctimas en el futuro sin que exista
elemento probatorio que respalde esas conclusiones; en tal sentido,
considera que los Informe del Investigador Asignado al Caso Sgto. My. Juan
José Cruz de fecha 10 de mayo de 2022 y 30 de agosto de igual año, más
la acusación presentada en fotocopia simple, resultaban ser idóneas y
pertinentes a efectos de probar que su persona no oculto elementos de
prueba y tampoco procedió a influir a los testigos; empero, lo referido por
el Vocal accionado, en sentido que esos informes no desvirtúan el riesgo
procesal del art. 235.1 del CPP, por cuanto la detención preventiva se
fundó en que hasta la fecha se desconoce el monto y dónde se encontraba
el dinero que se sustrajo y otros elementos, develan insuficiencia en la
valoración de esos mismos informes dado que no se consideró que se
atribuyó responsabilidad penal contra la imputada por aspectos
relacionados al paradero de su hijo Juan Carlos Guzmán Canaviri, mas no
por sustraer bienes, de lo que se concluiría que jamás estuvo en posesión
o tenencia de los bienes sustraidos, por lo cual no tenía ninguna
posibilidad de ocultarlos, asimismo, no se consideró que aquellos informes
establecen que no entorpeció la investigación, de lo que se concluye que
no oculto elementos de prueba.

En lo relativo al riesgo de obstaculización del art. 235.2 del CPP-, la


recurrente advierte que, los informes policiales presentados y el contenido
de la acusación, desvirtuaban el peligro procesal fundado en la posibilidad
de influencia de la imputada sobre otras personas en la investigación,
habida cuenta que “si bien el juez presumió que…influiría
negativamente…los informes acreditan que hasta el 10 de mayo de 2022 y
hasta 40 de agosto de 2022 no influyó…pues, incluso no es suficiente
señalar que el contenido de estos informes…son iguales, ya que al no
haber influencia negativa en los testigos, estos informes no cambiarán en
su texto” (sic); además en lo que toca al memorial de acusación, señala la
accionante que tal pieza no fue valorada pues, “si la hubieran valorado
junto al resto de elementos…concluirían…que no influí en ninguna

18
persona, por el contrario la investigación se la realizó de manera efectiva,
pues el Ministerio Público obtuvo la declaración de los testigos
considerados vulnerable…bajo la misma modalidad se realizó la
inspección, reconocimiento de personas y necropsia, las cuales ya se
encuentra ofrecidas, presentadas y custodiadas por…el Tribunal de
Sentencia de Llallagua” (sic).

De acuerdo a la jurisprudencia constitucional, la valoración de la prueba y


la interpretación de la legalidad ordinaria, son facultades privativas de la
jurisdicción ordinaria7; sin embargo, en caso de evidenciarse el
quebrantamiento de los principios constitucionales de legalidad, seguridad
jurídica, proporcionalidad, igualdad, jerarquía normativa, razonabilidad y
objetividad; es posible, para la jurisdicción ordinaria verificar la afectación
de derechos y garantías.

En el caso observado y haciendo eco a los argumentos vertidos en el


apartado anterior, debemos recalcar que la Resolución cuestionada en
acción de libertad, primeramente no ha vulnerado el debido proceso en
cuanto a la debida fundamentación y motivación, habiendo el Vocal
demandado aplicado la norma legal inherente a la materia, a partir de
interpretación objetiva de la misma que, enmarcándose en los principios
de legalidad y proporcionalidad, resolvieron el caso concreto. De la lectura
del Auto de Vista cuestionado vía acción de libertad, se desprende que el
trato proporcionado al recurso de apelación incidental opuesto ante la
negatoria de cese de detención preventiva, se enfrascó justamente en lo
propuesto por la en ese momento apelante, es decir, la presencia de
nuevos elementos que varíen los fundamentos por los que se consideró
existentes los riesgos procesales que motivaron la detención; el Vocal
accionado, circunscribiendo su análisis y ámbito de pronunciamiento en
esa causal, conforme se tiene del art. 239.1 del CPP, sostuvo que la
posibilidad de contacto con elementos de prueba, así como la probabilidad
de influencia negativa de la imputada sobre testigos, partícipes o víctimas
del hecho, no había variado, explicando que si bien se presentaron
informes policiales que reportaban que la imputada no se apersonó en
dependencias de la FELCC, ello de importaba relación con las razones que
fundaron la presencia del riesgo procesal, que se basó en la posibilidad de
influencia sobre testigos o partícipes, los que, a la fecha de emitido el Auto
de vista cuestionado, no se había estimado en número, con lo cual,
ciertamente la información de la documental aportada no desvirtuaba tal

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En este sentido, la SC 1748/2011-R de 7 de noviembre, refiriéndose a la interpretación de la legalidad ordinaria, señaló: “La
interpretación de las normas legales infra constitucionales, de manera general, es atribución exclusiva de los jueces y tribunales
ordinarios; así, a través de la presente acción tutelar, no es posible que esta labor sea conocida por la jurisdicción constitucional
como una instancia de casación adicional o complementaria ante la que pueda solicitarse un nuevo análisis de la interpretación
efectuada, salvo que la problemática concreta adquiera relevancia constitucional, cuando se advierta afectación a algún
derecho fundamental o garantía constitucional y un evidente desconocimiento de los principios rectores en los que se
fundamenta la jurisdicción ordinaria…”.

Del mismo modo, refiriéndose a la valoración de la prueba, la SCP 0039/2012 de 26 de marzo, determinó que: “…el Tribunal
Constitucional Plurinacional, al no ser una instancia adicional o suplementaria de los procesos, sino más bien de tutela de los
derechos fundamentales; en los casos de las acciones de defensa, no tiene atribución para la valoración de prueba sobre el
fondo del asunto de donde emerge la acción tutelar, puesto que ello es también atribución exclusiva de los jueces y tribunales
ordinarios, a menos que como resultado de esa valoración se hayan lesionado derechos y garantías constitucionales por
apartamiento de los marcos legales de razonabilidad y equidad o cuando se hubiere omitido arbitrariamente valorar una
prueba…”.

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probabilidad objetiva. Por lo que, los elementos probatorios cursantes en el
legajo procesal, han merecido por parte de la autoridad demandada un
análisis suficiente y razonado que, ha permitido la Resolución del recurso
de apelación, observándose del fallo impugnado que, en base a una
apreciación objetiva, ha otorgado al acervo probatorio una calificación
razonable que no riñe con principios procesales aplicables al caso, como
tampoco repercute negativamente en los derechos reclamados por la
parte accionante.

Por lo que, no siendo evidentes los cargos reclamados en torno a la


valoración de la documental presentada al momento de oponer recurso de
apelación incidental no corresponde viabilizar la tutela impetrada.

En consecuencia, la Jueza de garantías, al denegar la tutela impetrada,


aunque en parte con otros argumentos, adoptó la decisión correcta.

POR TANTO

El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Segunda; en virtud de la


autoridad que le confiere la Constitución Política del Estado y el art. 12.7
de la Ley del Tribunal Constitucional Plurinacional; en revisión, resuelve:
CONFIRMAR la Resolución 03/2022 de 14 de octubre, cursante de fs. 122
a 125, pronunciada por el Juez de Sentencia Penal, Partido de Trabajo y
Seguridad Social y Juez Técnico Primero de Uncia de la Provincia Rafael
Bustillos del Departamento de Potosí, constituido en juez de garantías; y,
en consecuencia DENEGAR la tutela solicitada, conforme a los
razonamientos jurídico-constitucionales desarrollados precedentemente.

Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional


Plurinacional.

MSc. Karem Lorena Gallardo Sejas


MAGISTRADA MAGISTRADA

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