Viraje decisivo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en
materia de Superior Tribunal de la causa en CABA
-Comentario a fallo “Ferrari, María Alicia c/ Levinas, Gabriel
Isaías s/ incidente de incompetencia” - CSJN - 27/12/2024-(*)
Por Luis A. Rodríguez Saiach
1. La solución del fallo
En un fallo que tendrá, consecuencias políticas y no sólo jurídicas, la Corte
Suprema, en la causa “Ferrari”1, del 27 de diciembre de 2024, indicó que superior
tribunal de la causa, a los fines del recurso extraordinario federal (artículo 14,
proemio, de la ley 48) es en el ámbito de la Capital Federal, el Tribunal Superior
de Justicia de la Ciudad Autónoma de Bueno Aires, con independencia de
la materia (civil, laboral o de otra índole) de la que tenga que ser alzada
extraordinaria. Obviamente se refiere a cuestiones de índole federal y,
específicamente, constitucionales (recurso extraordinario de inconstitucionalidad
es el recurso previsto por la legislación de la ciudad).
2. Un poco de historia
Durante el primer gobierno, después de Caseros y de la constitucionalización
definitiva del país, se dicta la ley 48, en el año 1863 y empieza a funcionar la
primer Corte Suprema de Justicia de la Nación. El artículo 14 de la ley 48
estableció que, una vez radicado un juicio será sentenciado y fenecido en la
jurisdicción provincial y sólo podrá apelarse a la Corte Suprema las sentencias
definitivas dictadas por los Tribunales Superiores de provincia en los casos
siguientes.
Hay dos conceptos importantes en la norma y son el de sentencia definitiva y
el de superior tribunal de la causa.
En cuanto al primer concepto que, no es el que motiva esta nota, se entiende por
sentencia definitiva la que, en forma normal, termina el proceso (la última etapa
del mismo); también la que impide la continuación del proceso, sin ser definitiva
(*)Expte. N° CSJ 325/2021/CS1 - “Ferrari, María Alicia c/ Levinas, Gabriel Isaías s/ incidente de
incompetencia” - CSJN - 27/12/2024 (elDial.com - AAE5C4)
1 Expte. N° CSJ 325/2021/CS1 - “Ferrari, María Alicia c/ Levinas, Gabriel Isaías s/ incidente de
incompetencia” - CSJN - 27/12/2024 (elDial.com - AAE5C4)
1
(la que admite la prescripción liberatoria, por ejemplo); por último, aquellas
resoluciones que sin terminar el proceso normalmente, sin impedir la
continuación del mismo, causan un gravamen irreparable y de gravedad
institucional que no puede ser, luego, enderezado o modificado por la sentencia
que se dicte.
En cuanto al superior tribunal de la causa, la Corte desde el año 1863 hasta el
año 1986 sostuvo que el superior tribunal de la causa era el superior tribunal
ordinario de las provincias, sin agotar las instancias extraordinarias provinciales.
Es decir que había una opción, de seguir la vía provincial extraordinaria o, bien,
plantear el recurso extraordinario federal ante la Cámara o Tribunal de única
instancia provincial.
Hemos dicho que, en la causa “Jubert” la Corte Suprema recordaba esta
centenaria doctrina y decía que, la jurisprudencia tradicional de la Corte según
la cual es tribunal superior de la causa aquel que, dentro de la respectiva
organización procesal, se encuentra habilitado para decidir en último término
sobre la materia que suscita la cuestión federal. Normalmente es el que dirime
el litigio, una vez agotados los recursos ordinarios que autorizan a pronunciarse
en dicha materia (Fallos, t. 283, p. 145; t. 300, p. 152; t. 301, p. 60 --Rep. LA
LEY, t. XXXIII, J-Z, p. 1319, sum. 54; t. XLI, J-Z, p. 2724, sum. 195; sum. 200--).
Por excepción, cuando las cortes supremas o superiores tribunales provinciales
la consideran y resuelven al entender en los recursos extraordinarios locales
deducidos para ante ellas, su sentencia pasa a ser la del tribunal superior a los
fines del art. 14 de la ley 48 (Fallos, t. 269, p. 156; t. 287, páginas 205, 322; t.
289, p. 422; t. 294, p. 251; t. 300, páginas 152, 610; --Rep. LA LEY, t. XXVIII,
J-Z, p. 2553, sum. 141; Rev. LA LEY, t. 152, p. 421; t. 154, p. 626; fallo 31.243-S;
t. 156, p. 906; t. 1976-C, p. 454; Rep. LA LEY, t. XLI, J-Z, p. 2724, sum. 195; t.
XXXIX, J-Z, p. 1909, sum. 219, t. 302, páginas 927, 1126--). Cabe agregar que
las cortes locales no revisten tal carácter cuando conocen en recursos de
extensión limitada a los que han declarado inadmisibles por deficiencias de
trámite o por no ser idónea la vía recursiva (Fallos, t. 190, p. 21; t. 247, p. 459; t.
286, p. 289; t. 288, p. 101; t. 293; p. 406; t. 294, p. 58; t. 302, p. 1251 --Rev. LA
LEY, t. 23, p. 53; t. 101, p. 986, fallo 6046-S; Rep. LA LEY, t. XXXV, J-Z, p. 1557,
sum. 91; sum. 88; t. XXXVII, J-Z, p. 1451, sum. 387; Rev. LA LEY, t. 1976-C, p.
432, fallo 33.677-S--), o sea, cuando en sus decisiones no se deciden planteos
de naturaleza federal (Fallos t. 286, p. 133; t. 292, p. 185; t. 293, p. 542 (Rep. LA
LEY, t. XXXV, J-Z, p. 1558, sum. 102; Rev. LA LEY, t. 1975-D, p. 457; t. 1976-B,
p. 446); t. 302, p. 999)2.
Si bien en la causa “Jubert” se siguió con la doctrina tradicional y se admitió el
recurso, expresando que, de conformidad con la jurisprudencia citada, la
sentencia del superior tribunal de la causa es la dictada por el Juzgado
Correccional, y la deducción simultánea de la casación provincial, improcedente
por deficiencias de trámite, no es óbice para la admisión del recurso
extraordinario nacional; en definitiva se rechazó el recurso por falta de
fundamentación suficiente (Que, sin embargo, la apelación federal no es en
2CSJN, 14 de octubre de 1982, “Omar Eduardo Jubert”, Fallos CSJN: 304: 468; íd. La Ley 1983-
B-305, con comentario de Lino Enrique Palacio; JA 1983-IV-651, con anotación de Hernán J.
Martínez: ED, 108, 238, con comentario de Germán J. Bidart Campos.
2
definitiva procedente, toda vez que los agravios que la fundan sólo expresan la
discrepancia del recurrente respecto a la valoración de las medidas de prueba
incorporadas a la causa, la que no sustenta la tacha articulada en tanto el
pronunciamiento cuenta con fundamentos suficientes que lo convalidan como
acto jurisdiccional). La minoría ya se inclinaba por cambiar la doctrina, en estos
términos: Que es tribunal superior de la causa aquel que dentro de la
respectiva organización procesal se encuentra habilitado para decidir en
último término sobre la materia que suscita la cuestión federal o reparar el
gravamen del recurrente. La declaración de los tribunales de provincia en
el sentido de existir todavía un recurso local apto para conocer en la
cuestión que se pretende traer a la Corte Suprema de Justicia de la Nación
por la vía del art. 14 de la ley 48 no es revisable en esta instancia, salvo
caso de arbitrariedad (Fallos, t. 303, p. 655), y cuando media aquella
declaración ha de resolverse la improcedencia de la apelación federal
deducida contra un fallo de una instancia local inferior --en el caso el
Juzgado Correccional de Segunda Nominación--, por no haberse
interpuesto contra fallo emanado de superior tribunal de provincia. Por otro
lado, si el tribunal contra cuya resolución se interpone recurso extraordinario
federal lo concede sin tratar de modo expreso el punto, debe interpretarse que
implícitamente ha admitido su condición de superior tribunal de provincia sin
perjuicio de la tacha de arbitrariedad que la parte apelada pueda dirigir contra
esa declaración implícita. En efecto, la decisión acerca del carácter superior del
tribunal a los fines de la procedencia del recurso federal extraordinario constituye
una cuestión de derecho procesal local que incumbe, en principio a los
magistrados provinciales, estando la Corte facultada para revisar lo que pueda
decidirse arbitrariamente por referirse la materia, en definitiva, a un requisito para
la habilitación de su competencia ("Panete, Carlos c. Siam Di Tella Ltda., S. A.
Div. Siat" del 12 de noviembre de 1981; "Gadyi, Arón c. Siam Di Tella Ltda. S.
A." del 6 de abril de 1982; "Landolfi, Ernesto c. Siam Di Tella Ltda. --Div. SIAT--"
del 13 de abril de 1982 y "Villarreal, Manuel c. La Defensa, S. A. de Seguros
Generales" del 1 de junio de 1982).
Antes de la causa citada la Corte había empezado una evolución en la
interpretación del artículo 14 de la ley 48, sobre todo en la causa “Cautana
Agropecuaria Forestal Sociedad Colectiva” de noviembre de 1.980 y se partía de
un dictamen de la Procuración General de la Nación, suscripto por el Doctor Elías
P. Guastavino, en la causa “Udabe, Elías Héctor v. Prati Vázquez Iglesias S.A.”
del 21 de diciembre de 1.977 (Fallos CSN 304: 456). La evolución siguió después
de “Jubert” y culminó con la causa “Strada”3.
3. La causa “Strada” y el cambio de criterio de la Corte Suprema. Causas
posteriores y perfilamiento de la nueva doctrina
En la causa “Strada” del año 1986, la Corte Suprema de Justicia cambia de
criterio y establece que superior tribunal de la causa, a los fines del recurso
extraordinario federal, es el superior tribunal provincial agotadas las
instancias ordinarias y las extraordinarias de la competencia provincial.
3Ver, Rodríguez Saiach, Luis Recursos procesales ordinarios y extraordinarios, Tomo II, Editorial
Estudio, Buenos Aires, varias ediciones.
3
Dijo que, tribunal superior de provincia, según el art. 14 de la ley 48, es el órgano
judicial erigido como supremo por la constitución de la provincia, salvo que sea
incompetente en el caso, circunstancia que no podrá extraerse del carácter
constitucional federal de la materia que aquél suscite. En los supuestos en que,
por razones diversas de esta última naturaleza, el órgano judicial máximo de la
provincia carezca de aptitud jurisdiccional, aquella calidad la tendrá el tribunal
inferior habilitado para resolver el litigio por una sentencia que, dentro del
régimen procesal respectivo, no sea susceptible de ser revisado por otro o,
incluso, por él mismo. Los litigantes deben alcanzar a ese término final, mediante
la consunción, en la forma pertinente, de las instancias locales, a efectos de
satisfacer el recaudo examinado4.
Pero este criterio nuevo debió ser ubicado temporalmente, para evitar que los
litigantes vieran frustrados sus recursos, por lo que siguiendo un criterio similar
al que se aplica en el conflicto de leyes en el tiempo, en la causa “Tellez”, a la
semana siguiente estableció que el criterio se aplicaba a los recursos
impetrados, con posterioridad al dictado de la causa “Strada”5.
El primer obstáculo serio a la nueva doctrina, a ese entonces, de la Corte
Suprema fue el caso “Christou”, del 19 de febrero de 1.987, que se trataba de un
amparo. El amparista había incoado recurso extraordinario federal, el que fue
admitido por la Cámara Civil y Comercial de San Martín por entender que la
Suprema Corte local, reiteradamente, ha establecido que las decisiones dictadas
por las Cámaras de Apelación en materia de amparo no son susceptibles de los
recursos extraordinarios previstos en la provincia. Vale decir que la Cámara
concedió, como juez primero de la admisibilidad, el recurso extraordinario, por
entender que no había recursos en la vía local admisibles.
Y la CSJN defendió su doctrina estableciendo que, en principio, las cuestiones
que versan sobre el amparo no constituyen sentencia definitiva. En los términos
de la Corte se dijo, que no constituye óbice decisivo la invocación de una
jurisprudencia local que clausuraría la posibilidad de acceso a la instancia
suprema provincial en virtud del carácter no definitivo de los pronunciamientos
que recaen en juicios como el sub examine toda vez que, al hallarse en juego -
en el caso- la protección judicial de la Constitución Nacional en virtud de la propia
naturaleza de la pretensión deducida -una acción de amparo-, no cabía apartarse
de los principios que en la materia ha elaborado la Corte Nacional como fiel
intérprete y salvaguarda de los derechos y garantías reconocidos en la Ley
4 Juan Luis Strada c/ Ocupantes del perímetro ubicado entre las calles Dean Funes, Saavedra,
Barra y Cullen SENTENCIA 8 de abril de 1986 Nro. Interno: S000000168 Tribunal origen:
CAMARA DE PAZ LETRADA DE ROSARIO - SALA PRIMERA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
DE LA NACION. CAPITAL FEDERAL, CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES Magistrados:
JOSE SEVERO CABALLERO - (DISIDENCIA: A0001695) - AUGUSTO CESAR BELLUSCIO -
CARLOS S. FAYT: (SEGUN SU VOTO: A0001696/697) - ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI -
JORGE ANTONIO BACQUE Id SAIJ: FA86000150.
5 El 15 de abril de 1.986, en la causa “Tellez, María E. v. Bagala S.A.” (JA 1986‑II‑189. Fallos
308:552) la CSJN dijo que, como consecuencia de estos desarrollos, corresponde declarar que
las nuevas pautas jurisprudenciales contenidas in re "Strada", sólo habrán de ser puestas en
juego respecto de las apelaciones extraordinarias federales dirigidas contra sentencias
notificadas con posterioridad a ese precedente
4
Fundamental. Sobre el particular, conocida jurisprudencia de esta Corte ha
entendido que la sentencia que rechaza el amparo es asimilable a definitiva
cuando se demuestra que lo decidido causa un agravio de imposible o muy
dificultosa reparación ulterior (Fallos: 254;377; P. 151. XX "País Ahumada,
Ana S. y Otros, s/acción de amparo" del 9 de abril de 1985; "Pelesson de Lastra,
Lidia Ofelia y otros c/Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires', (P. 295. XX)
del 18 de febrero de 1986; entre otros).
No obstante, sucedía que, en las provincias, como en la de Buenos Aires, había
recursos extraordinarios locales que estaban sujetos a restricciones, por los que,
por ejemplo, por el monto de pena en un proceso penal, por el valor del litigio, en
un proceso civil o laboral, por no haber efectuado un depósito previo, no podía
accederse a la Corte Provincial. Esas restricciones estaban establecidas en la
Constitución de la provincia (en Buenos Aires, la de 1934, reiteradas en la
reforma de 1994; artículo 161) y siempre fueron declaradas constitucionales las
restricciones por la Suprema Corte Provincial. Ante ello quedaban dos caminos,
el primero indicar que, en caso de existir tales restricciones, superior tribunal
provincial era el ordinario, por no poder accederse al extraordinario; o bien que,
a pesar de las restricciones debía impetrarse el recurso local, invocando el
derecho federal vulnerado para que la Corte local se expidiera, para lo que
estaba habilitada y, en caso de rechazo interponer el recurso federal y,
eventualmente, ocurrir en queja ante la CSJN. Se optó por este criterio en la
causa “Di Mascio” y, en el supuesto, de no agotarse la vía local extraordinario se
frustraba el recurso federal.
Dijo la CSJN, en la citada causa que, por lo tanto, corresponde declarar que
la validez constitucional del art. 350 del Código de Procedimiento Penal de
la Provincia de Buenos Aires, se halla supeditada a que la limitación por el
monto que contiene, sea obviada cuando estén involucradas aquel tipo de
cuestiones. Toda vez que en el presente caso no han sido tratados, por
aplicación de aquella norma, los agravios de índole federal oportunamente
introducidos, el recurso de inaplicabilidad de ley ha sido mal denegado. Por
ello, se hace lugar al recurso extraordinario y se deja sin efecto la sentencia
apelada, de manera que el expediente deberá ser devuelto a fin de que, por
quien corresponda, se dicte una nueva con arreglo a la presente (art. 16,
primera parte, de la ley 48) (CSJN, 1 de diciembre de 1988, "Di Mascio, Juan
R. interpone recurso de revisión en expediente Número 40.779", Fallos CSJN,
311:278).
En autos "Oroz y Baretta" la C.S.J.N. reputa inconstitucional un artículo del
Código Procesal Bonaerense que impedía el acceso al Superior Tribunal
Provincial a un querellante que pretendía someter el conocimiento de cuestiones
federales ante dicho tribunal.
En la causa “Chacon”, en materia penal, la Corte Suprema volvió a reiterar la
doctrina de la causa Strada y declaró la inconstitucionalidad del artículo 350 del
Código de Procedimientos Penal Federal, en cuanto establecía que las
decisiones de los jueces, en función de revisión, cuando se refiere a cuestiones
federales eran directamente apelables a la Corte Federal. Dijo la CSJN el 15 de
octubre de 2024 que:
5
16) ) Que el mantenimiento del estándar fijado en “Di Nunzio” permite a esta
Corte intervenir en los casos, allí cuando la cuestión regida por el derecho federal
se haya visto precedida por una discusión de mayor profundidad, circunstancia
que se frustra si se prescinde, como pretende la ley 27.482, de las instancias
idóneas para desarrollar argumentalmente los alcances del problema sobre el
cual gira el recurso, con la consecuente “ordinarización” del medio de
impugnación regulado por el artículo 14 de la ley 48.
17) Que, sin perjuicio de lo enunciado, no escapa al juicio del Tribunal que la
determinación del recaudo del tribunal superior de la causa establecida en este
pronunciamiento respecto de los casos regidos por el CPPF, se funda en la
declaración de inconstitucionalidad de la regla prevista en el artículo 350, tercer
párrafo, del citado cuerpo legal. Por tal razón, la aplicación en el tiempo del
criterio así asentado, ha de ser presidida por una especial prudencia con el objeto
de que los logros propuestos no se vean malogrados en ese trance (Fallos:
308:552; 328:1108; y 342:2389, entre muchos). Por ende, corresponde aplicarlo
a las apelaciones federales dirigidas contra sentencias notificadas con
posterioridad a este fallo; puesto que no podría soslayarse la situación a la que
se vería reducido el recurrente que apeló por el artículo 14 de la ley 48 con
sustento en una lectura literal de la regla prevista por el artículo 350, tercer
párrafo del CPPF. Por esos motivos, el criterio sentado en este fallo en cuanto al
cumplimiento de los requisitos propios del recurso extraordinario, no puede
configurar un obstáculo para que sean atendidos los agravios del apelante.
18) Que corresponde, entonces, a los efectos de no contrariar el criterio
explicitado, remitir nuevamente las actuaciones a la instancia de origen, para que
el recurrente pueda ejercer sus facultades recursivas (Fallos: 328:1108,
considerando 16), habilitándose a tal efecto los plazos pertinentes previstos en
el artículo 360, primer párrafo, del CPPF a partir de la notificación de la radicación
de los autos en el tribunal respectivo.
Por ello, el Tribunal resuelve: declarar la invalidez constitucional del artículo 350,
tercer párrafo, del Código Procesal Penal Federal y desestimar el recurso
extraordinario con el alcance indicado en el presente. Notifíquese, con copia de
lo así resuelto a la Procuración General de la Nación, a la Defensoría General
de la Nación, a la Cámara Federal de Casación Penal y a las Cámaras Federales
de Apelaciones de todo el país, y remítase al tribunal de origen conforme a lo
enunciado en el considerando 18. Firmado Digitalmente por ROSATTI Horacio
Daniel Firmado Digitalmente por MAQUEDA Juan Carlos Firmado Digitalmente
por LORENZETTI Ricardo Luis6.
4. El esquema era muy claro
A partir de la causa “Strada”, para llegar a la Corte Suprema de Justicia de la
Nación había que agotar las instancias ordinarias locales (en la provincia de
Buenos Aires, por ejemplo y en materia civil y Comercial: Juzgado de primera
6 SA 3165/2020/3/CS1Chacón, Luis Gustavo s/audiencia de sustanciación de impugnación
(artículo 362).
6
instancia en lo Civil y Comercial; Cámara Civil, Comercial y de Familia como
alzada de los juzgados) y también las extraordinarias locales (recursos
extraordinarios ante la SCBA; RIL, REN o REIC).
Pero en la ciudad de Buenos Aires coexistían tres jurisdicciones, la federal, la
local de la Capital Federal (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) mal llamada
Nacional y la Contencioso Administrativa de la Ciudad de Buenos Aires. Y, para
cada una de ellas había que establecer el superior tribunal de la causa.
En materia federal estaba la Corte Suprema, en algún supuesto como tercera
instancia (era el superior tribunal de la causa y definitivo, por otro lado) y, en
otros supuestos, como instancia extraordinaria.
En materia “nacional” o local de la ciudad no había superior tribunal local. Y, en
materia contencioso administrativa estaba el Superior Tribunal de Justicia de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, como tercera instancia contenciosa, que se
habilita con el recurso extraordinario de inconstitucionalidad local.
Es decir que, para acceder a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en el
supuesto de fallos de las Cámaras Nacionales en lo Civil, Comercial, Laboral, la
instancia última o superior era la Cámara. No habiendo otro tribunal intermedio.
No era posible crear una Corte o Tribunal Superior para los fueros “nacionales”
de CABA. Hubo un intento hacia el año 2013, con las leyes de democratización
de la justicia, de crear cámaras de casación que serían una instancia
extraordinaria, pero esto no tuvo efectivización. Así el plenario de las cámaras
fue suprimido y luego restablecido.
A todo esto, se planteaba el tema de si la justicia “nacional” (local de la CABA)
era traspasada o no al Gobierno Autónomo de la Ciudad de Buenos Aires. Por
otra parte, el Tribunal Superior de Justicia Porteño tenía y tiene una competencia
limitada a lo contencioso administrativo (municipal, ahora del Gobierno
Autónomo).
5. La causa Ferrari
Y entonces, el 27 de diciembre de 2024 la Corte Suprema en la causa “Ferrari”
establece que, en el ámbito local de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
el Tribunal Superior de Justicia del Gobierno Autónoma es el superior
tribunal de la causa a los fines del recurso extraordinario federal en los
términos del artículo 14 de la ley 48.
En esta causa se planteó un conflicto de competencia entre la Cámara Nacional
Civil y el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires. La Corte lo
reseñó, con claridad:
En el marco de una acción ordinaria por restitución de bienes y -
subsidiariamente- por rendición de cuentas y daños y perjuicios, el Tribunal
Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (en adelante,
7
TSJ o tribunal superior) elevó la presente causa a esta Corte Suprema
“…para que dirima la contienda de competencia” suscitada entre ese
tribunal y la Sala A de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil (en
adelante, Cámara Civil).
De las actuaciones surge que la Cámara Civil confirmó la sentencia dictada por
el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil número 75 que hizo lugar a
la demanda y ordenó al accionado que rindiera cuentas en forma documentada,
bajo apercibimiento de hacerlo a su costo.
Luego de presentada la rendición por el emplazado y la liquidación por los
accionantes, la jueza de primera instancia aprobó los cálculos efectuados por la
parte actora, condenando al demandado a abonar la suma de U$S 88.000, más
intereses; decisión que fue confirmada, en lo sustancial, por la Cámara Civil.
Disconforme, el accionado dedujo recurso de inconstitucionalidad ante el TSJ en
los términos de los artículos 27 y 28 de la ley local 402 y el artículo 113 de la
Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En forma paralela,
interpuso contra el mismo pronunciamiento recurso extraordinario federal que
fue denegado -con fundamento en que versaba sobre cuestiones de hecho y
derecho común, ajenas a la vía intentada-, lo que originó la queja CIV
78500/2015/1/RH1 “Ferrari, María Alicia y otro c/ Levinas, Gabriel Isaías s/
rendición de cuentas” en trámite ante esta Corte.
En lo que respecta al recurso de inconstitucionalidad planteado, la Cámara
Civil hizo saber al demandado que lo peticionado no encontraba correlato
en las previsiones contempladas en el Código Procesal Civil y Comercial
de la Nación, que rige los asuntos ventilados en el fuero. Esta decisión
motivó la interposición de un recurso de queja ante el TSJ en los términos de los
artículos 33 y 34 de la ley 402, que generó el presente incidente.
El tribunal superior hizo lugar a la queja y dejó sin efecto la resolución que
había denegado el recurso de inconstitucionalidad. En síntesis, aseveró
ser el superior tribunal de la causa en los términos del artículo 14 de la ley
48 en todas las contiendas que versan sobre la interpretación y aplicación
del derecho común y que tramitan ante tribunales con asiento en la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires (también, CABA o ciudad porteña).
La Cámara Civil, una vez comunicada por oficio de tal temperamento, dictó un
nuevo fallo mediante el cual rechazó la intervención del TSJ en el pleito.
Consideró que dicho tribunal no tiene potestad para revisar sus sentencias, que
solo pueden ser apeladas ante esta Corte mediante recurso extraordinario
federal.
Frente a ello, el TSJ resolvió mantener su postura, tener por trabada la contienda
de competencia y -como ya fuera mencionado- elevar las actuaciones a esta
Corte Suprema para que dirima la disputa suscitada.
En este contexto, se verifica un conflicto jurisdiccional que determina la
intervención de este Tribunal en los términos del artículo 24, inciso 7°, del
8
decreto-ley 1285/1958. Ello así, en tanto la Cámara Civil no admite la intromisión
del TSJ y este tribunal superior, aunque acepta la de la cámara, reivindica su
jurisdicción cómo órgano judicial superior.
En tales condiciones, el objeto de debate reside en determinar si el TSJ resulta
competente para revisar una sentencia dictada por la Cámara Civil, en un
proceso judicial en el que no se controvierte la intervención de esta última.
Tal cuestión, en definitiva, importa dilucidar cuál de los dos tribunales es el
órgano que constituye el superior tribunal de la causa al que se refiere el
artículo 14 de la ley 48.
Debemos tener en cuenta que la Sala A de la Cámara Nacional Civil tenía razón
pues el recurso de inconstitucionalidad, por ante el Tribunal Superior de Justicia
porteño, no está previsto en el Código Procesal Civil y Comercial Federal y
Nación, y en los artículos 256 a 258 y 280 y siguientes está previsto el recurso
extraordinario federal, pero ante la Corte Suprema y no ante el tribunal porteño.
Los jueces nacionales se rigen por el código procesal, el que no prevé el recurso.
Eso es claro. No hay que olvidarse que, por definición, los recursos son los
medios o remedios que la ley procesal pone a disposición de las partes. Y aquí
la ley procesal no ha previsto este recurso. En un sistema normativo, como es el
nuestro, es evidente que la Sala A obró correctamente. Siguió las directivas de
la ley procesal.
Sin embargo, para resolver este conflicto la Corte reitera la doctrina existente
desde de la causa “Strada”7.
También indica que abogó siempre por la creación de tribunales intermedios para
resolver las cuestiones federales. Es que, tales consideraciones llevaron a
colegir que el superior tribunal provincial debía habilitar su jurisdicción para tratar
cuestiones federales incluso a pesar de cualquier restricción del código procesal
local. En el reciente precedente “Chacón” (Fallos: 347:1434), esta Corte
resaltó la importancia del establecimiento de “tribunales intermedios”
como paso previo a su intervención.
También la Corte defendió esa intervención de los tribunales superiores locales
y dijo, a este respecto, que al establecer la obligatoriedad de la intervención de
los superiores tribunales de provincia previo a la interposición del recurso
extraordinario, esta Corte sostuvo que “las provincias son libres para crear las
instancias judiciales que estimen apropiadas, [pero] no pueden vedar a ninguna
de ellas y menos a las más altas, la aplicación preferente de la Constitución
Nacional”; y que cabe “emplazar la intervención de esta Corte Suprema en el
quicio que aquella le ha señalado: ser su intérprete y salvaguardia final” (“Strada”
y “Di Mascio”).
7En tal cometido, cabe recordar en primer lugar la doctrina establecida por esta Corte Suprema
en los precedentes “Strada” (Fallos: 308: 490) y “Di Mascio” (Fallos: 311:2478), aplicada en
numerosas oportunidades (Fallos: 328:1108; 331:597; 337:1289; 337:1555; 339:194; 343:938;
343:1605; 343:2184; 344:2977; 345:61; 345:1358 y, recientemente, en “Chacón”, 347:1434, entre
muchos otros).
9
Y la Corte señala la anomalía que resulta que, en las provincias existen
superiores tribunales de justicia, pero en la ciudad de Buenos Aires, que
es también una “provincia” o asimilable como estatus a ella, no se ha
establecido un superior tribunal intermedio para que resuelva las
cuestiones federales. El artículo 129 de la Constitución Nacional de 1994
establece la autonomía, pero después de 30 años no se ha verificado, en la
práctica la misma, no ha pasado la justicia nacional a la órbita de la ciudad de
Buenos Aires y no existe un tribunal superior unificador para resolver las
cuestiones federales. Dice la CS que, pese a la claridad de la jurisprudencia
señalada (causa “Strada” y otras), se presenta una situación anómala en el
ámbito de la CABA, donde aún coexisten la justicia local y la nacional con
competencia ordinaria (civil, comercial, laboral y penal). Si bien desde la reforma
de 1994 la Constitución Nacional reconoce en su artículo 129 que “la ciudad de
Buenos Aires tendrá un régimen de Gobierno autónomo, con facultades propias
de legislación y jurisdicción…”, respecto de los procesos que tramitan ante la
justicia nacional ordinaria, las cámaras de los distintos fueros que la integran son
las que vienen ejerciendo hasta la fecha el rol de superior tribunal en los términos
del artículo 14 de la ley 48.
La Corte recuerda que, al sancionarse la Constitución del Gobierno Autónomo
en 1996 la cláusula transitoria décimo tercera estableció que, La cláusula
transitoria decimotercera de dicha constitución local facultó al Gobierno de la
Ciudad "para que convenga con el Gobierno Federal que los jueces nacionales
de los fueros ordinarios de la Ciudad, de cualquier instancia, sean transferidos al
Poder Judicial de la Ciudad, conservando su inamovilidad y jerarquía, cuando se
disponga que la justicia ordinaria del territorio de la Ciudad sea ejercida por sus
propios jueces (...). Esta facultad no impide que las autoridades constituidas
puedan llegar a un acuerdo en términos diferentes, para lograr una transferencia
racional de la función judicial. En todos los casos el acuerdo comprenderá,
necesariamente, la transferencia de las partidas presupuestarias o la
reasignación de recursos conforme al artículo 75, inciso 2º, de la Constitución
Nacional".
La Corte siempre sostuvo el carácter transitorio de la denominación de tribunales
nacionales. En el año 2015, en la causa “Corrales”, esta Corte sostuvo que el
carácter nacional de los tribunales ordinarios de la CABA es meramente
transitorio y, abandonando su tradicional criterio, concluyó que, a los efectos de
dirimir cuestiones de competencia, no correspondía equipararlos con los
tribunales federales. Asimismo, dado que habían transcurrido veinte años de la
reforma constitucional de 1994, exhortó a las autoridades competentes para que
adopten las medidas necesarias a los efectos de garantizarle a la ciudad porteña
el pleno ejercicio de las competencias ordinarias en materia jurisdiccional.
Y la Corte Suprema resuelve el conflicto de competencia y le asigna la misma al
Tribunal Superior de Justicia Porteño, con varios objetivos, entre ellos el de
acelerar la transición y conseguir el traspaso de la justicia nacional ordinaria de
la Capital Federal, a la Justicia porteña.
Concluye la CS que, a la luz de estas premisas, resulta pertinente despejar
entonces otra desigualdad o asimetría de la CABA respecto de las provincias,
10
estados con los que interactúa con el objeto de lograr "hacer un solo país para
un solo pueblo" (Fallos: 178:9). Se trata de que la "armonía y respeto recíproco"
entre los estados (Fallos: 310:2478) sea extensivo a la ciudad, que es un
participante activo del federalismo argentino.
Por ende, tras treinta años de “inmovilismo” en la concreción del mandato
constitucional y desoída la exhortación efectuada en la causa “Corrales” -ante la
clara manda constituyente de conformar una ciudad porteña con autonomía
jurisdiccional plena y de la doctrina que emana de los precedentes “Strada” y “Di
Mascio”-, se establece que el TSJ es el órgano encargado de conocer en los
recursos extraordinarios que se presenten ante la justicia ordinaria de la
ciudad. Al igual que los superiores tribunales del resto de las provincias, debe
concentrar las facultades jurisdiccionales en torno al derecho local y común, y
erigirse como el superior tribunal de las causas cuando exista una cuestión
federal, en los términos del artículo 14 de la ley 48.
Es importante aclarar que esta decisión, circunscripta a un recaudo
estrictamente procesal, no afecta la continuidad transitoria de la justicia nacional
ordinaria de la ciudad en la estructura del Poder Judicial de la Nación. Ello, hasta
tanto se haga efectivo el debido traspaso encomendado por la Carta Magna,
cuya concreción es absolutamente ajena a las posibilidades materiales de esta
Corte. Se trata, al resolver esta causa, de dar certeza a los justiciables, en
términos procesales, sobre el tribunal superior de la causa al que deben acudir
en los conflictos cotidianos de derecho común que tramitan en el ámbito de la
ciudad porteña.
En una lógica plenamente entendible en el diseño constitucional anterior a 1994,
hay una serie de normas vigentes que no contemplan la actuación del TSJ en
litigios como el de autos (decreto-ley 1285/58 sobre la organización del Poder
Judicial de la Nación, que incluye a la justicia nacional ordinaria, y el Código
Procesal Civil y Comercial de la Nación). A su vez, luego de la reforma de la
Constitución Nacional pero antes de la sanción de la Constitución porteña, se
sumó una restricción por la materia involucrada que tenía una clara vocación de
transitoriedad -que fue incumplida- (artículo 8° de la ley 24.588, que circunscribe
las facultades de la ciudad a materia de “vecindad, contravencional y de faltas,
contencioso-administrativa y tributarias locales”, posteriormente ampliada a un
reducido ámbito penal por los convenios y leyes ya citadas).
Frente a este marco normativo, cabe exhortar, una vez más, a las autoridades
competentes a que adopten las medidas necesarias para adecuar las leyes
pertinentes al mandato constitucional.
Finalmente, no escapa a esta Corte que la determinación del recaudo del tribunal
superior de la causa que se establece en este fallo se funda en un nuevo criterio
jurisprudencial procesal. Por tal motivo, su aplicación en el tiempo ha de ser
presidida por una especial prudencia con el objeto de que los logros propuestos
no se vean malogrados en ese trance (doctrina “Tellez” Fallos: 308:552;
328:1108; 342:2389 y 347:1434, entre muchos otros).
11
En consecuencia, se resuelve aplicar esta nueva jurisprudencia a los casos
pendientes de decisión en los cuales ya se hubiera planteado un conflicto
análogo al de autos y a las apelaciones dirigidas contra sentencias de
cámaras nacionales -con competencia ordinaria- que fueran notificadas
con posterioridad a este fallo.
Para resolver el tema de la aplicación de la doctrina en el tiempo utiliza las teorías
de Paul Roubier sobre el conflicto de leyes en el tiempo, por la que sostiene que
hay tres clases de leyes, las retroactivas que atacan el origen de la contratación
o se retrotraen a la fecha del hecho, las de aplicación inmediata que reglan las
consecuencias de relaciones jurídicas en curso (un contrato de locación, por
ejemplo; al año que queda del contrato sin afectar lo anterior) y las diferidas que
se aplican cuando hayan desaparecido todos los efectos y consecuencias de los
contratos y relaciones jurídicas comenzadas con anterioridad a su vigencia. Una
ley procesal y una doctrina judicial es de aplicación inmediata, por lo que rige a
los recursos que se presenten con posterioridad al 27 de diciembre de 2024 y a
los recursos en que se planteó la cuestión de competencia que resolvió la CSJN.
Esta doctrina está en un todo de acuerdo con la causa “Tellez” (Ver ut supra).
Por lo tanto, en la ciudad de Buenos Aires, el Tribunal Superior de Justicia es el
superior tribunal de la causa a los fines del recurso extraordinario federal y lo es
para todos los recursos que se presenten en el futuro. Por ello es que traemos
una breve relación del procedimiento que, ahora, ha de regir la cuestión (Ver,
más abajo).
6. Disidencia del Doctor Rosenkranz
En su disidencia el Doctor Rosenkrantz señala que, sin embargo, de la
transitoriedad de la situación actual no se sigue que esta Corte deba alterar el
criterio fijado por el artículo 6° de la ley 4055 y por una centenaria jurisprudencia
(Fallos: 99:228; doctrina aplicada en numerosísimas sentencias, entre las cuales
pueden mencionarse, a modo de simple ejemplo, las publicadas en Fallos:
320:2925; 321:3611; 329:4584; 330:4706; 339:1820, entre otros) respecto de
cuál es el tribunal superior de la causa a los fines del recurso previsto en el
artículo 14 de la ley 48, cuando el litigio proviene, como en el caso, de un fuero
nacional con competencia ordinaria y asiento en la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires.
Establecer al Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires como alzada de tribunales nacionales —creados por leyes
del Congreso de la Nación, integrados por magistrados designados por
órganos constitucionales del gobierno nacional, sujetos a un régimen
disciplinario también nacional y cuya competencia está regida por normas
de ese mismo carácter— supone un rediseño institucional de significativa
trascendencia en el sistema federal argentino. Concretamente, ello implica
que el Tribunal Superior de Justicia pase a revestir, aunque sea
transitoriamente, el carácter de tribunal nacional. Esta transformación no
registra precedentes, pues no existe en el ordenamiento constitucional
12
argentino la posibilidad de que un tribunal local revise decisiones de
tribunales nacionales.
Hemos de tratar más adelante las objeciones.
7. La nueva doctrina
En la nueva doctrina CABA tiene ahora Superior Tribunal de la causa, tanto para
el fuero contencioso administrativo local, como para los fueros nacionales, y este
es el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En consecuencia y por aplicación de los artículos 278 y 289 de la ley 402 de
CABA es, ahora el TSJ, el superior tribunal de la causa a los fines del recurso
extraordinario de inconstitucionalidad, no creado ni previsto en el CPCCN, y
regulado por la ya señalada ley 402.
Este recurso fue establecido por el artículo 11310 de la Constitución del Gobierno
Autónomo de la Ciudad de Buenos Aires y reglamentado por la ley 402.
Es decir que, en el ámbito de la justicia “nacional” de la Capital, existen los
juzgados de primera instancia, en lo Civil, Comercial, Laboral, las Cámaras
“Nacionales” en lo Civil, Comercial, Laboral, etcétera y como tribunal superior y
8 Artículo 27º.- El recurso de inconstitucionalidad se interpone contra las sentencias definitivas
del tribunal superior de la causa. Procede cuando se haya controvertido la interpretación o
aplicación de normas contenidas en las constituciones nacional o de la ciudad, o la validez de
una norma o acto bajo la pretensión de ser contrarios a tales constituciones siempre que la
decisión recaiga sobre esos temas.
9 Artículo 28º.- El recurso se interpone por escrito, fundamentado, ante el tribunal que ha dictado
la resolución que lo motiva y dentro del plazo de diez (10) días contados a partir de su notificación.
De la presentación en que se deduce el recurso, se da traslado por diez (10) días a las partes
interesadas, notificándolas personalmente o por cédula.
Contestado el traslado, o vencido el plazo para hacerlo, el tribunal de la causa decide sobre la
admisibilidad del recurso, en resolución debidamente fundamentada. Si lo concede, previa
notificación personal o por cédula, debe remitir las actuaciones al Tribunal Superior de Justicia
dentro de cinco (5) días contados desde la última notificación.
10 ARTICULO 113.- Es competencia del Tribunal Superior de Justicia conocer:
Originaria y exclusivamente en los conflictos entre los Poderes de la Ciudad y en las demandas
que promueva la Auditoría General de la Ciudad de acuerdo a lo que autoriza esta Constitución.
Originaria y exclusivamente en las acciones declarativas contra la validez de leyes, decretos y
cualquier otra norma de carácter general emanada de las autoridades de la Ciudad, contrarias a
la Constitución Nacional o a esta Constitución. La declaración de inconstitucionalidad hace
perder vigencia a la norma salvo que se trate de una ley y la Legislatura la ratifique dentro de los
tres meses de la sentencia declarativa por mayoría de los dos tercios de los miembros presentes.
La ratificación de la Legislatura no altera sus efectos en el caso concreto ni impide el posterior
control difuso de constitucionalidad ejercido por todos los jueces y por el Tribunal Superior.
Por vía de recursos de inconstitucionalidad, en todos los casos que versen sobre la
interpretación o aplicación de normas contenidas en la Constitución Nacional o en esta
Constitución.
En los casos de privación, denegación o retardo injustificado de justicia y en los recursos de
queja por denegación de recurso.
En instancia ordinaria de apelación en las causas en que la Ciudad sea parte, cuando el monto
reclamado sea superior al que establezca la ley.
Originariamente en materia electoral y de partidos políticos. Una ley podrá crear un tribunal
electoral en cuyo caso el Tribunal Superior actuará por vía de apelación.
13
de casación constitucional el TSJ, cuyo procedimiento es regulado por la ley 402.
Por lo que dicha ley rige su trámite y el CPCCN es supletoria de la misma,
aunque no se lo diga. Por último, las decisiones del TSJ porteño son pasibles de
ser revisadas constitucionalmente, mediante el recurso extraordinario federal
previsto por el artículo 14 de la ley 48.
El esquema actual, en CABA (Capital Federal) es el siguiente:
8. El procedimiento en la situación actual
Se interpone el recurso extraordinario de inconstitucionalidad ante el Tribunal
que, en última instancia ordinaria dictó la resolución recurrida (sentencia
definitiva), es decir las Cámaras Contencioso Administrativas y Tributarias
de CABA y las Cámaras en lo Civil, Comercial, Laboral, etcétera de la
Ciudad de Buenos Aires.
El plazo para interponerlo es de 10 días hábiles11, comenzando al día siguiente
de la notificación electrónica o por cédula. El día de la notificación no se cuenta.
Se contempla el plazo de gracia, en el artículo 110 del CCAYT DE CABA 12. El
horario es de 9 a 15 horas13, por lo que está en término el escrito presentado o
enviado hasta las 11 horas del día hábil fijado para el vencimiento.
11 1.5. Son hábiles todos los días, excepto los sábados y domingos, los feriados
nacionales, los dispuestos por el Poder Ejecutivo o Legislativo de la Ciudad Autónoma y
los que establezca el Consejo de la Magistratura. Son horas hábiles las comprendidas
dentro del horario establecido para el funcionamiento de los tribunales; pero respecto de
las diligencias que deben practicarse fuera de las dependencias judiciales, son horas
hábiles las que median entre las 7,00 y las 20,00 (Resolución CABA Número 152 / 1999,
publicado en el B.O. número 824 del 22 de noviembre de 1999, Reglamento General de
Organización y Funcionamiento del Poder Judicial).
12 Artículo 110.- Cargo-. Al pie de las presentaciones en soporte papel se dejará constancia de la
fecha y hora de su entrega. Las presentaciones electrónicas podrán ser ingresadas en cualquier
día y horario, y se tendrán por efectuadas en la fecha y hora que registre su ingreso al sistema
informático; de realizarse en tiempo inhábil, se computarán presentadas el día y hora hábil
siguiente. Se considerarán presentadas en plazo las presentaciones realizadas el día
siguiente hábil al del vencimiento, dentro de las dos primeras horas del horario
establecido para el funcionamiento de los tribunales.
13 1.3. El personal permanente debe cumplir una carga horaria de treinta y cinco (35) horas
de trabajo semanal, de lunes a viernes, de 8,00 a 15,00 horas.
El Consejo de la Magistratura puede modificar dicho horario por necesidades del servicio.
14
De la presentación se da traslado por diez días, conformándose un incidente
que, obviamente, genera costas al vencido.
Luego (contestado el traslado o vencido el plazo fijado para el mismo, sin haber
presentado contestación), el tribunal a quo resuelve acerca de la admisibilidad,
conforme el artículo 28 de la ley 402. Si lo admite envía el expediente y el recurso
por vía digital al Tribunal Superior de Justicia en el plazo de 5 días.
Hay que hacer planteo oportuno del caso constitucional, salvo que exista
arbitrariedad sorpresiva. El artículo 27 de la ley 402 es lo bastante amplio y
permite el caso constitucional y el planteo de la cuestión federal consecuente
sobre temas regidos por la Constitución Nacional y la local. La norma dice que
procede, el recurso, cuando se haya controvertido la interpretación o aplicación
de normas contenidas en las constituciones nacional o de la ciudad, o la validez
de una norma o acto bajo la pretensión de ser contrarios a tales constituciones
siempre que la decisión recaiga sobre esos temas.
Cabe recordar que el planteo del caso constitucional es esencial pues nuestro
sistema es de control constitucional difuso y no concreto, no habiendo tribunal
constitucional que se expida, en forma general, sobre la constitucionalidad de la
norma. Se sigue el famoso precedente norteamericano de 1803, causa in re
“Marbury v. Madison”, con voto del juez Marshall.
Conforme el artículo 30 de la ley 402 el Tribunal puede rechazar el recurso, sin
tratarlo en su fondo, pero por resolución fundada, por carecer de gravedad
institucional, a semejanza del writ of certiorari negativo del artículo 280 del
CPCC, texto según ley 23.774. Dice la norma que, el Tribunal Superior de
Justicia puede rechazar el recurso de inconstitucionalidad por falta de agravio
constitucional suficiente o cuando las cuestiones planteadas resultaren
notoriamente insustanciales o carentes de trascendencia, mediante resolución
fundamentada.
En caso de denegarse el recurso extraordinario cabe la queja, el recurso directo
ante el Tribunal Superior de Justicia porteño, dentro del plazo de quinto día y
efectivizándose un depósito previo (equivalente en la actualidad, salvo error u
omisión a $ 1.183.000; siendo el valor UF de $ 591, 50)14. Si no se efectiviza el
Los magistrados e integrantes del Ministerio Público pueden disponer ocasionalmente,
para los funcionarios y empleados bajo su dependencia, la extensión del horario cuando
el servicio así lo exija.
La carga horaria del personal no permanente se rige por el contrato o por el acto de su
designación.
El horario de atención al público comienza a las 9,00 y finaliza a las 15,00, estando la
primera hora (de 8,00 a 9,00) afectada al trabajo interno de las dependencias judiciales
(Resolución CABA Número 152 / 1999, publicado en el B.O. número 824 del 22 de
noviembre de 1999, Reglamento General de Organización y Funcionamiento del Poder
Judicial).
14 Artículo 34.- Cuando se interponga recurso de queja por denegación del recurso, debe
depositarse a la orden del Tribunal Superior, en el Banco de la Ciudad de Buenos Aires la suma
de dinero equivalente a dos mil (2000) unidades fijas determinadas en la Ley 451.
No efectúan este depósito quienes estén exentos/as de pagar tasa judicial, conforme las
disposiciones de la Ley respectiva.
15
depósito o se lo realiza, en forma insuficiente se intima el recurrente por cinco
días, bajo apercibimiento de deserción del recurso. No efectuarán el depósito los
que estén exentos. Si la queja se admite, el depósito se devuelve y en, caso
contrario, se pierde (artículo 35, ley 402).
En cuanto a la queja, en sí mismo, el artículo 33 de la ley 402 establece que, si
el tribunal superior de la causa deniega el recurso, puede recurrirse en queja
ante el Tribunal Superior de Justicia, dentro de los cinco (5) días de su
notificación por cédula. El recurso de queja se interpone por escrito y
fundamentado. El Tribunal Superior puede desestimar la queja sin más trámite,
exigir la presentación de copias o, si fuere necesaria, la remisión del expediente.
Presentada la queja en forma, el tribunal decide sin sustanciación alguna, si el
recurso ha sido bien o mal denegado; en este último caso, dispone que se
tramite. Mientras el Tribunal Superior de Justicia no haga lugar a la queja, no se
suspende el curso del proceso salvo que el tribunal así lo resuelva por decisión
expresa. Las mismas reglas se observan cuando se cuestiona el efecto con el
que se haya concedido el recurso.
Como toda queja no tiene efectos suspensivos sobre la ejecución de la causa.
9. Las objeciones
En su disidencia el ministro Rosenkrantz plantea una primera e importante
objeción que es la alteración de la competencia fijada por la ley 4055 15, muy
anterior a las reformas constitucionales de 1994 (aún no operativas a este
respecto). Es que, la nueva doctrina vulnera el criterio del artículo 6 de la ley
citada, en virtud de que, conforme reiterada interpretación de la CS, a los fines
del recurso extraordinario las cámaras nacionales son asimilables a las cámaras
federales y están comprendidas en el artículo.
La otra objeción es que el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad, con
competencia contenciosa y designada por el GCBA ha de ser alzada
extraordinaria de jueces designados por la Nación, con su propio régimen
disciplinario nacional, entre otras cosas.
Si se omite el depósito o se efectúa en forma insuficiente, se hace saber al/la recurrente que
debe integrarlo en el término de cinco (5) días, bajo apercibimiento de declararse desistido el
recurso. El auto que así lo ordene se notifica personalmente o por cédula.
En las causas penales, la integración del depósito se diferirá. Procederá únicamente en caso de
denegación del mismo, debiendo integrarse en el término de cinco (5) días de notificada la
resolución. Si se omite el depósito o se efectuare en forma insuficiente la certificación de deuda
emitida por los secretarios judiciales del tribunal será título ejecutivo para los juicios
correspondientes, debiendo la Procuración General proceder a su ejecución por ante el fuero
Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
15 Artículo sexto – La Corte Suprema conocerá, por último, en grado de apelación, de las
sentencias definitivas pronunciadas por las Cámaras Federales de Apelación, por los Tribunales
Superiores de Provincia y por los Tribunales Superiores Militares, en los casos previstos por el
artículo 14 de la Ley número 48 de 14 de septiembre de 1863.
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Pareciera como que se ha querido precipitar la cuestión y apurar el dictado de
nuevas normativas que contemplen el traspaso de la justicia nacional de la
Capital Federal al Gobierno Autónomo de la Ciudad de Buenos Aires.
Pero lo decidido llevará a un desorden importante que puede traer
consecuencias perjudiciales para litigantes y operadores del sistema. Si
quisiéramos hacer un parangón con los conflictos militares, no es lo mismo la
retirada italiana de Caporetto, en la primera guerra mundial, en 1917, en que,
según relata Hemingway las tropas en desbandada se encontraban con
campesinos que ocupaban los caminos (también en retirada) con los patos
atados a las carretas; que la defensa móvil de Manstein en febrero de 1943 en
que se retiraba el ejército ordenadamente para contraatacar en el río Don.
Tenemos que partir de la idea de que el TSJ de la Ciudad tiene competencia
exclusiva en materia contencioso administrativa y no tiene salas especiales ni
competencia en materia civil, comercial, laboral, etcétera.
El GCBA sólo tiene un Código Contencioso Administrativo y Tributario (ley 189,
Anexo A), con competencia obviamente contenciosa16.
En tren de asignar competencia siempre se nos dijo, cuando fuimos magistrados,
que el juez, el abogado, sabe todo el derecho y no puede predicarse su
incompetencia en cuestión alguna. Así se nos asignó la competencia de familia,
a una Cámara Civil y Comercial, en provincia, sin equipo interdisciplinario y sin
la especialización respectiva. Sinceramente, no parece adecuado. No nos
operaríamos del reemplazo de una válvula cardíaca con un urólogo o un
traumatólogo. Es que la especialización es una garantía y un abogado no puede
saberlo todo, ni es deseable que lo sepa, aplicando el viejo adagio popular y
coloquial que dice, “el que mucho abarca, poco aprieta”.
El proceso de dotar al Superior Tribunal porteño de especialización, creando
salas diversas costará mucho tiempo, concursos, búsqueda de locales,
equipamiento, personal que movilizará recursos y gastos ingentes.
Sabemos, por otro lado que la Corte Suprema de Justicia de la Nación tiene una
séxtuple competencia y se ve abrumada por el exceso de causas. Tiene una
competencia originaria (de litigio de una provincia con otra, por ejemplo), tiene
una competencia por apelación (tercera instancia; arcaísmo suprimido en
Estados Unidos por la juridiciary act norteamericana de 1925), tiene la
competencia de los artículos 14 a 16 de la ley 48, ha asumido competencia por
arbitrariedad y exceso de rigorismo formal. Es competente por el per saltum. Y
sólo tiene en la actualidad tres jueces, aunque su plantilla es de cinco.
16Artículo 2º.- De las Causas Contencioso Administrativas-.
Son causas contencioso administrativas a los efectos de este Código todas aquellas en que una
autoridad administrativa, legitimada para estar en juicio, sea parte, cualquiera que sea su
fundamento u origen, tanto en el ámbito del derecho público como del derecho privado. La
competencia contenciosa administrativa y tributaria es de orden público.
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Es inhumano pedir a la Corte, sin que exista como en Brasil, un tribunal infra
constitucional, a la par del constitucional (de 11 miembros) que entienda en
millares de causas.
Pero, también, la nueva doctrina, si es que no existe una reglamentación
adecuada y rápida (creación de salas, edificios, equipamiento, personal), con
correcta logística, puede generar un enorme caos y un mayor atraso aun en las
causas judiciales. Para llegar al dilema que crean las instancias intermedias (el
recurso del recurso) y la práctica denegación de justicia. En Alemania las causas
se resuelven en un año.
Será, tal vez, que hemos perdido la brújula y aceptamos soluciones que, en vez
de resolver los problemas, crean otros nuevos problemas. Por aquello, si cabe,
de que nosotros no vamos a resolver los nuevos entuertos.
Citar: elDial DC3573
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