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Cuidado Pastoral del Alma en Jóvenes

El documento aborda el cuidado pastoral del alma, destacando la importancia de ayudar a los jóvenes y a la comunidad a encontrar respuestas espirituales a sus inquietudes. Se enfatiza que el cuidado del alma implica sanidad, contención, reconciliación y dirección, y que los pastores deben colaborar con laicos para extender este ministerio. Además, se resalta la necesidad de un carácter sólido en los pastores, donde la fe personal es fundamental para el ministerio efectivo.

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Cuidado Pastoral del Alma en Jóvenes

El documento aborda el cuidado pastoral del alma, destacando la importancia de ayudar a los jóvenes y a la comunidad a encontrar respuestas espirituales a sus inquietudes. Se enfatiza que el cuidado del alma implica sanidad, contención, reconciliación y dirección, y que los pastores deben colaborar con laicos para extender este ministerio. Además, se resalta la necesidad de un carácter sólido en los pastores, donde la fe personal es fundamental para el ministerio efectivo.

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DOS

PROVEYENDO CUIDADO
PASTORAL DEL ALMA

Mientras Denise McDonald completaba sus primeros dos meses como


pastor de jóvenes, se calificó con un ocho. Sus actividades con los
adolescentes, aunque alegres, no habían producido el desarrollo espiritual
que esperaba cuando llegó a la Iglesia Living Community.
La pastora Denise se sentó mirando por la ventana, reflexionando sobre
su ministerio, cuando se abrió la puerta de la oficina y una joven de
segundo año que se llamaba Megan se desplomó sobre un sofá gastado al
otro lado del cuarto.
Megan no venía de una familia de la iglesia pero había estado
asistiendo a las actividades juveniles regularmente con su amiga Kim.
Después de un poco de conversación sobre la escuela y el clima, Megan
reveló la verdadera razón de su visita.
“Mi novio me ha estado presionando para hacer algunas cosas que
simplemente no me siento cómoda en hacer. Dice que realmente no existe
ningún sentido en la vida más allá de la intimidad, así que por qué no
seguir adelante si nos amamos. He visto a algunas de las personas en el
grupo de los jóvenes, especialmente a Kim. Tal parece que tiene algo que
yo no tengo. Cuando le pregunté sobre eso, ella dijo que es porque Jesús ha
venido a su vida. Yo no conozco nada de las cosas religiosas, y todo me
espanta. Pero pensé, usted sabe, siendo que usted es la pastora y todo eso,
tal vez me pueda ayudar”.
Esa tarde la pastora Denise compartió las buenas nuevas del evangelio
y Megan respondió por fe al llamado de Cristo. Al final de la conversación
Denise compartió la importancia de desarrollar esta nueva relación con
Jesús a través de la oración y el estudio bíblico. Estableció un tiempo para
que Megan regresara en dos días con Kim para iniciar el proceso del
crecimiento y desarrollo espiritual. Más tarde Denise pensaba, quizá
algunas de las semillas espirituales plantadas en las reuniones juveniles
habían comenzado a tomar raíz, después de todo. Y sentía esa satisfacción
personal de ser una partera en el nacimiento espiritual.
Denise tenía que admitir en ese momento, que nada es más satisfactorio
que ayudar en el cuidado con los adolescentes a encontrar respuestas
espirituales a las preguntas de sus vidas.

▶ UN DOCTOR PARA EL ALMA


John Frye, en su penetrante libro Jesus the Pastor (Jesús el pastor),
cuenta su experiencia de trabajar su caminar a través del seminario en un
hospital médico.
Una noche una mujer atractiva vino al cuarto de emergencia, con su
labio abierto y un ojo hinchado casi cerrado, obviamente el resultado de una
pelea con alguien. Comenzó a relatar una historia demasiado común de un
esposo abusivo que la había golpeado varias veces fuera de la cantina. Esta
mujer lloraba abiertamente, no tanto por las heridas físicas sino por temor
de lo que su esposo en su estado de ebriedad le pudiera estar haciendo ahora
a sus hijos.
John Frye ayudaba a calmar a la mujer mientras el equipo médico
trataba de hacer lo que podía para suturar las heridas y reducir la hinchazón
de su rostro, se dio cuenta que había un dolor más profundo, que se
manifestaba de la parte espiritual de su vida, lo cual no se podía curar con
un vendaje. Al ver a la mujer irse del hospital, una pregunta fundamental
principió a formarse en su mente: “¿Pero quién será el doctor de su alma?”1

▶ ¿QUÉ ES EL CUIDADO DEL ALMA?


En un sentido el cuidado del alma se refiere a todo lo que un pastor hace
en el ministerio, desde administrar los sacramentos y la predicación, hasta
la visitación y la administración. Pero a través de los siglos el término ha
sido interpretado de una manera más reducida.
Thomas Oden dice: “En un sentido estrecho, el cuidado de las almas ha
llegado a referirse a una parte más intensa de esa gran tarea, un ministerio
personal de conversación… un ambiente tranquilo de una reunión uno a uno
con personas que buscan a los pastores para dirección interpersonal, moral
y espiritual”.2 En su libro Care of Souls (Cuidado de almas), David Benner
define la tarea del cuidado del alma como “la contención y restauración del
bienestar de las personas en su profundidad y totalidad, con una
preocupación particular por su vida interna”.3
Jesús demostró en los evangelios lo que significa el cuidado por todas
las necesidades de la gente. Su corazón estaba lleno de compasión por
aquellos que habían sufrido por enfermedades físicas y por los
minusválidos. En apenas dos capítulos, iniciando con Lucas 4, Jesús echa
fuera el espíritu inmundo de un hombre, sana la suegra de Pedro que tenía
mucha fiebre, ayudó a algunos discípulos a pescar, curó a un hombre de
lepra, levantó al paralítico y llamó al despreciado publicano Leví para que
llegase a ser uno de sus discípulos. No sólo estaba preocupado por los
individuos, pero en Lucas 8 multiplicó los panes y los peces para una
multitud de miles que no habían traído provisiones cuando salieron para
escuchar sus enseñanzas. Jesús, a lo menos en tres ocasiones, devolvió la
vida a los muertos.
Pero hay algo que sobreviviría a la minusvalía, al hambre e incluso la
muerte. Jesús nunca prometió que sanaría a todos los que vinieran a Él. Lo
que sí incluyó en su invitación universal a todos los que estaban agobiados
por las cargas y preocupaciones fue, simplemente, descanso para el alma.
Dijo: “Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y
humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma” (Mateo 11:29).
Por razón de que Dios creó a los humanos con la habilidad única de tomar
decisiones morales, nunca forzó a la gente a tener una relación espiritual.
Jesús nunca trató de seducir a la gente al Reino con trucos u ofertas no
sinceras de una gracia barata. Al contrario, plantó las semillas del evangelio
a través de sus enseñanzas y permitió que germinaran en los corazones y
mentes de los oyentes hasta que respondieran.
Jesús también reveló el valor último de nuestras almas cuando dijo en
Mateo [Link] “¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? ¿O
qué se puede dar a cambio de la vida?” El mensaje de Juan 3:16 es claro.
Dios valora a la gente tanto que su Hijo Jesús murió en la cruz para que
podamos gozar del perdón y de una relación espiritual con Dios para
siempre. Si Jesús puso ese valor sobre el cuidado de las almas, debe tomar
un lugar de alta importancia para cualquiera en el ministerio.
Benner cita a William Clebsch y Charles Jaekle como sugiriendo que ha
habido cuatro elementos del cuidado de las almas a través de la historia de
la iglesia cristiana: sanidad, contención, reconciliación y dirección.
Sanidad significa ayudar a la gente hacia la plenitud, ya sea sanidad
física, emocional o espiritual de un individuo. Contención envuelve ayudar
a la gente a enfrentar circunstancias difíciles para sobrevivir y triunfar, aun
cuando la victoria final pudiera parecer improbable. Reconciliar trata con el
remendar relaciones rotas, ya sean estas entre individuos o grupos dentro
del cuerpo de la iglesia. Guiar se refiere a dirigir a la gente para tomar
decisiones sabias dentro del contexto de una madurez espiritual creciente.4

▶ EL CUIDADO DEL ALMA PARA EL NUEVO MILENIO


Durante la mayor parte del siglo veinte la idea del alma no se vio
favorablemente en nuestro mundo moderno. Uno no podía tomarle una
fotografía o rayos X al alma. Un alma no se podía meter en una probeta o
ser examinada bajo un microscopio de electrones. Los científicos sociales
tomaron la posición que el alma era un concepto obsoleto del pasado
ignorante, algo parecido a la teoría de una tierra plana en la ciencia.
Con el cambio cultural al punto de vista postmoderno, el interés en el
alma y la dimensión espiritual está en boga de nuevo. Las personas que van
a los cines y los televidentes son atraídos a historias sobre psíquicos o
manifestaciones angélicas o demoníacas que sugieren un plano espiritual de
la realidad que espera ser explorada. La gente con regularidad consulta a los
médiums que pretenden el poder de contactarse y comunicarse con las
almas de seres queridos ya fallecidos. Muchos que alguna vez se han
burlado de la mera idea de tener un componente espiritual ahora navegan la
Internet o llaman a las líneas telefónicas para aprender más acerca de su
alma. Es triste que muchos postmodernos creen en lo espiritual y lo
sobrenatural pero no creen que encontrarán las respuestas a sus preguntas
en el cristianismo.
Para otros, los misterios del mundo espiritual son simplemente
demasiado complejos para comprenderse. Emplean a entrenadores
personales para desarrollar músculos y a dietistas para planear un régimen
saludable de alimentación, pero jamás pensarán en consultar a un pastor que
pueda ayudarles a responder a sus anhelos más profundos de tener una
relación íntima, personal con Dios.
Se puede comparar a los pastores con los doctores del alma, muestran
preocupación por todo el ser con atención particular a la vida interior de la
gente. Muchos pastores desarrollan un complejo de inferioridad alrededor
de otros profesionales de la salud, sintiéndose quizá que el trabajar con las
dimensiones espirituales de la gente es menos importante o menos
científico. Sin embargo, los pastores tienen la oportunidad de acompañar a
otros profesionales para promover la plenitud. Pueden animar a la gente a
buscar ayuda médica cuando los problemas físicos aparecen. Los consejeros
y pastores pueden trabajar mano a mano para ayudar a la gente a encontrar
plenitud mental y emocional. Los pastores están entrenados y son hábiles
para ayudar a la gente a desarrollar sus vidas espirituales bajo la dirección
del Espíritu Santo. Para aquellos doctores que trabajan con el cuerpo físico,
su efectividad termina cuando la persona muere. El pastor, por otro lado,
tiene la oportunidad de preparar a la gente a vivir en una relación con Dios
por la eternidad.

▶ EL CONTEXTO DEL CUIDADO DEL ALMA


El cuidado del alma sucede dentro de la comunidad cristiana. Mientras
que otras religiones enfatizan el individualismo y las prácticas solitarias, la
Biblia enfatiza la importancia de las relaciones.
Un estudio de los pasajes donde Pablo usa las palabras “unos a otros”
revela la importancia de los cristianos relacionándose con otros en el
Cuerpo de Cristo. Es una mala concepción pensar que la única gente que es
responsable por el cuidado del alma son los ministros ordenados. Uno de
los temas redescubiertos en la Reforma Protestante fue el sacerdocio de
todos los creyentes. Pablo, en Efesios 4, es claro que todo el pueblo de Dios
debe hacer las obras del ministerio en la iglesia. Cualquier creyente puede
proveer cuidado del alma animando, apoyando, sobrellevando las cargas,
guiando y desarrollando responsabilidad con otra persona. Ya sea en la
iglesia de 10 ó de 10 mil, la gente necesita tener un sentido de pertenencia,
que otros conozcan y cuiden de sus almas.
Los ministros, como pastores espirituales, tienen un papel especial en el
cuidado de la gente de la iglesia. Sin embargo, si el pastor es el único que
provee cuidado del alma, la iglesia no puede crecer más allá del número de
personas que un pastor es, físicamente, capaz de cuidar. Algunos pastores se
sienten indispuestos en compartir los ministerios del cuidado del alma
porque tienen temor que otros no lo harán muy bien. Otros no están
dispuestos a compartir la satisfacción de ayudar a la gente con nadie más.
Esta actitud es puro egoísmo y no tiene lugar en el ministerio pastoral. La
respuesta no es emplear más pastores en una iglesia sino desarrollar más a
los facilitadores laicos. Cualquier pastor puede multiplicar el ministerio de
la iglesia al entrenar a los laicos para que apoyen en ofrecer un cuidado que
provea plenitud, física, mental, social y espiritual. No es suficiente que el
pastor sea una persona que se interese en esto. Un buen pastor motivará a
otros a cuidar las necesidades de la gente para llegar a ser una congregación
ministradora.
Muchas iglesias están desarrollando programas efectivos donde los
laicos en la iglesia proveen el cuidado del alma unos a otros. En un
programa típico, los voluntarios laicos se reúnen en la iglesia una noche
cada semana para expresar el cuidado y la preocupación por aquellos que
tienen necesidades especiales. Algunos harán llamadas telefónicas a los que
han estado enfermos o están enfrentando problemas serios. Otros escribirán
notas de ánimo a la gente que pudiera haber estado ausente de los servicios.
Un grupo irá a los hogares a visitar la gente necesitada o visitantes de la
iglesia. Otro grupo orará por cada persona o familia que recibe ministerio
de la iglesia esa tarde. Tales programas responden a una variedad de
necesidades dentro de la congregación con ambas preocupaciones y apoyo
espiritual a través de la oración.

▶ EL CARÁCTER DE LOS QUE OFRECEN CUIDADO


Cuando llaman a un pastor, las iglesias, se comprende, están
preocupadas que obtengan la persona correcta para su congregación. Pero,
¿cómo conocen las iglesias que han seleccionado a la persona correcta? El
ministerio pastoral es una profesión donde el carácter de la persona puede
ser tan importante como las habilidades para el ministerio.
Allá en los setenta la Asociación de Escuelas Teológicas condujo una
encuesta para descubrir lo que las iglesias estaban buscando en un nuevo
pastor. Louis Bloede resume los resultados.
“Servicio sin buscar reconocimiento” recibió la calificación
más alta. En segundo lugar estaba “integridad personal”. El tercer
factor más alto tenía que ver con el ejemplo cristiano, ser “una
persona respetable en la comunidad”. No es sino hasta que
llegamos al cuarto lugar que encontramos mención de las
habilidades pastorales específicas. Este factor describe a una
persona “que muestre competencia y responsabilidad de completar
sus tareas, de ser capaz de manejar las diferencias de opiniones, y
que siente la necesidad de continuar creciendo en las habilidades
pastorales”.5
Los pastores responsables por el cuidado de las almas sacan sus
recursos personales para el ministerio de la reserva espiritual propia de una
relación espiritual con Dios. Howard Rice escribe: “Pero la herramienta
principal de los pastores no es una habilidad o técnica particular; es nuestro
mismo ser. La herramienta principal para la obra del ministerio pastoral es
la propia fe de uno”.
Francisco de Asís era un caballero bien acomodado enfocado en sus
propias necesidades personales cuando llegó ante un mendigo. Mientras
veía a este hombre desafortunado, se sorprendió al descubrir que el rostro
del hombre era el rostro de Cristo. Fue ese encuentro espiritual con Jesús
que cambió la dirección de la vida de Francisco. Inició un ministerio para
los hambrientos, los pobres, los enfermos y los destituidos alrededor de la
villa de Asís, trayendo luz a la época oscura. Las palabras de su familiar
oración del siglo trece son apropiadas para el pastor del siglo veintiuno.
Oh Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
Donde hay odio, que yo lleve el amor.
Donde hay ofensa, que yo lleve el perdón.
Donde hay duda, que yo lleve la fe.
Donde hay desesperación, que yo lleve la esperanza.
Donde están las tinieblas, que yo lleve la luz.
Donde hay tristeza, que yo lleve gozo
Oh Maestro, haced que yo no busque tanto:
Ser consolado, sino consolar.
Ser comprendido, sino comprender.
Ser amado, sino amar.
Porque es dando, que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, ¡que se resucita a la vida eterna!
La gente hoy tiene una profunda hambre de experimentar algo que esté
más allá de su propia existencia ordinaria. Están convencidos que hay la
respuesta a este misterio de la vida, en algún lugar allá fuera. No están tan
preocupados por el color de la alfombra o si cantan de un himnario o de
palabras proyectadas en una pantalla. El hecho que los postmodernos tienen
hambre de satisfacción espiritual realmente es una señal de su hambre por
Dios. Esta realidad espiritual sólo se puede encontrar a través de una
relación espiritual auténtica con Cristo. El término de Jesús “nacer de
nuevo” en Juan 3 realmente es un despertar espiritual que cualquier persona
puede experimentar.

▶ UN GUÍA ESPIRITUAL
Paran los pastores, el cuidado del alma puede involucrar el llegar a ser
un guía espiritual.
Durante la expansión de los Estados Unidos en la segunda mitad del
siglo diecinueve, enormes caravanas se unían para hacer un viaje al oeste.
Su sueño en general involucraba una tierra barata y nuevas oportunidades.
Por razón de que existían pocos senderos marcados, la caravana empleaba a
un guía para darle liderazgo al grupo. El trabajo de esta persona era claro:
ayudar a los viajeros a arribar seguros a su destino. Un buen guía entendía
cómo trabajar con la gente. Sabía cómo sobrevivir en el desierto y tenía un
buen entendimiento del camino. El guía de la caravana, muy a menudo
empleaba exploradores que iban adelante para encontrar el mejor sendero
para negociar la próxima sección del camino. El líder de la caravana tenía
una ventaja sobre los otros viajeros. Había recorrido este camino antes.
Conocía los peligros, las asperezas que venían, y que se necesitaba para
sobrevivir en la ardua jornada. Sin un guía de la caravana hubiera sido
dificultoso para que los pioneros llegaran a su destino, o incluso
sobrevivieran.
Ser un guía del alma es una tarea seria. Afortunadamente para los
pastores y los laicos por igual, el proveer cuidado del alma no es una tarea
puramente humana. Jesús prometió la presencia del Espíritu Santo dentro de
la vida de cada creyente. “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el
Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar
todo lo que les he dicho” (Juan 14:26). Además, Dios extiende su gracia a
sus creyentes para ayudarles en su crecimiento y desarrollo. Estos “medios
de gracia” promueven madurez y desarrollo para los cristianos a través de la
práctica de las disciplinas espirituales.
Howard Rice menciona ochos disciplinas específicas: (1) Oración, la
cual es básica para la vida cristiana. Los pastores pueden proveer muchos
modelos para diferentes tipos de personalidades y temperamentos. (2) La
lectura de la Escritura provee una manera de escuchar la voz de Dios y
recibir instrucciones para la vida. (3) La meditación es una forma de
enfocarse en una palabra, concepto o escritura en silencio dejando que Dios
traiga discernimientos a la mente de uno. (4) Fiesta y ayuno. El ayuno es
negar alguna cosa de valor, alimento o actividad, por un período de tiempo
para aumentar la concentración de uno en oración. Fiesta involucra gozar
los buenos dones de Dios con un corazón de gratitud. (5) Servir a otros nos
permite ser la presencia física de Cristo en medio de la necesidad de
alguien. Ya sea que demos comida al hambriento o consolemos a los que
están quebrantados, descubrimos que ministrar a otros trae bendiciones a
nuestras propias vidas. (6) La adoración y los sacramentos en general
vienen primero a nuestra mente cuando pensamos en los medios de gracia.
Cuando nos reunimos como el Cuerpo de Cristo para reconocer la dignidad
de Dios y regularmente recibimos el sacramento de la Cena del Señor
experimentamos unidad con Cristo y los colegas creyentes. (7) Las lecturas
sagradas nos permiten conectarnos con los grandes escritores cristianos del
pasado así como con autores contemporáneos de la espiritualidad. Y (8) el
descanso del Sabbath provee una interrupción al paso agitado de nuestro
horario semanal para renovar las dimensiones físicas y espirituales de
nuestras vidas. Un pastor puede dirigir a la congregación a valorar estas
disciplinas espirituales y experimentar la gracia de Dios en una medida más
grande.7

▶ LLEGANDO A SER UN GUÍA ESPIRITUAL


Todo el tema de la dirección espiritual ha sido redescubierto por los
protestantes, en gran parte a través de los escritores católicos romanos del
pasado y del presente. Los autores evangélicos contemporáneos como
Richard Foster, Dallas Willard y Eugene Peterson ahora animan a los
pastores a no sólo buscar un director espiritual para sus propias vidas pero
también a entender su responsabilidad de ser directores espirituales para
otros. Peterson, en su libro Working the Angles: The Shape of Pastoral
Integrity (Trabajando los ángulos: La forma de la integridad pastoral), dice
que hay tres “ángulos” de ministerio pastoral que todo pastor necesita
desarrollar con el propósito de sobrevivir en la parroquia: la oración, la
Escritura y la dirección espiritual. Cuando se dirige a este tercer ángulo
escribe:
La dirección espiritual toma lugar cuando dos personas están de acuerdo
a dar su atención plena a lo que Dios está haciendo en una (o ambas) de sus
vidas y buscan responder en fe. En la mayoría de los casos para los
pastores, estas atenciones convergentes y devotas son breves y sin ninguna
planificación; y en otras ocasiones son pláticas planeadas y estructuradas.
Ya sea que están planeadas o no, tres convicciones subrayan estas
reuniones: (1) Dios siempre está haciendo algo: una gracia activa está
formando esta vida a una salvación madura; (2) responder a Dios no es una
adivinanza; la comunidad cristiana ha adquirido sabiduría a través de los
siglos la cual provee dirección; (3) cada alma es única; ninguna sabiduría
simplemente se puede aplicar sin discernir lo particular de esta vida y su
situación.8
Rice usa el término guía espiritual como la manera que un pastor
acompaña a una persona en la iglesia, alguien que necesita ayuda espiritual
para el camino.
El guiar espiritual es el proceso de señalar a la gente y a los grupos,
pequeños o grandes, más allá de las realidades visibles a la realidad de Dios
como Aquel sin el cual no es posible entender nuestra situación presente. El
guiar usa los discernimientos y habilidades de la dirección espiritual y
utilizará directores espirituales entrenados como referencia… Esta guía
toma lugar en la manera cómo un líder asiste a una persona, un grupo o una
congregación a poner atención a los caminos de Dios que están obrando en
sus vidas, individual y comunitariamente. El guiar espiritual es menos
estructurado y formal que la dirección espiritual.9
Hay ocasiones cuando un pastor entrará a un acuerdo más formalizado
con una persona o grupo pequeño para proveer dirección espiritual. El
pastor puede tomar el papel de maestro para el beneficio del instruido. Sin

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